
HISTORIA DEL TERRITORIO CASTELLANO BURGALES DESDE LOS TIEMPOS DE LA EDAD DEL BRONCE HASTA LOS AÑOS EN QUE SE CONVIRTIÓ EN EL REINO DE CASTILLA. (3000 a C. - 1038 d.C.)

I.- Fundamentos geográficos y étnicos de la identidad Castellano-Burgalesa.
La actual provincia de Burgos, constituye un territorio con una personalidad propia en la cual se integran varias unidades naturales. Este histórico territorio viene limitado por su entorno natural: en su parte occidental el río Pisuerga, el sistema Central en el sur y el río Duero, al norte la cordillera Cantábrica y en la parte oriental viene limitada por los núcleos del sistema Ibérico (Montes Obarenes, de Oca y sierra de la Demanda).
Esta especial geografía dio un especial aislamiento a los territorios burgaleses de gentes cántabras, vasconavarras y gentes de la depresión del Ebro y restantes zonas actualmente llamadas castellanas.
Durante los tiempos que discurrieron entre el Neolítico a la edad de bronce, se asentarán en la despoblada Meseta Norte gentes procedentes del Mediterráneo y de Andalucía. Otros focos secundarios procedentes de Andalucía y Portugal llegarán también a la Meseta, conformándose un substrato étnico de población que aumentará por evolución interna y por nuevas oleadas de gentes emigrantes del Mediterráneo. Al final de la formación de este substrato de población mediterránea, habrá importantes influencias procedentes del ámbito Atlántico venido de gentes de la zona galaica aculturizadas por aportaciones de países del Atlántico Norte (Irlanda, Inglaterra y Francia).
En la edad del Hierro oleadas de gentes de raigambre indoeuropea (celta), penetra en la península a través de los Pirineos, llegando a tierras burgalesas a partir del s. VIII a. C.. Esta nueva población no eliminará al substrato mediterráneo ya existente, sino que lo aculturizará y desplazará a las zonas serranas, ocupando así esta nueva población los fértiles valles.
Tenemos entonces antes de la llegada de los romanos, dos grupos étnicos: un substrato mediterráneo con cultura, raza y lengua procedente de gentes venidas de África, Asia Menor, Grecia, Etruria, Córcega y Cerdeña, de carácter matriarcal y ganadero, y tenemos también, un substrato "celta" especialmente emparentado con gentes que habitaron en la antigüedad el norte de Italia, Francia, Bélgica e Inglaterra. Estas poblaciones indoeuropeas son agricultores mayoritariamente y de sociedad patriarcal y estructura de clan, habitan en los valles y conocen la metalurgia del hierro.
II.- Invasión romana y resurgimiento del espíritu independentista indígena.
Con la llegada de los romanos a la península (año 218 a. C.), entra nuestra tierra a formar parte de la Historia escrita. Los geógrafos e historiadores griegos y romanos, nos describen los diversos pueblos que habitan estas tierras. La futura Castilla, está poblada por diversos pueblos de diversas culturas y etnias, muy lejos de formar un compacto grupo unido o una sola civilización. Al mediodía, están los pueblos própiamente celtíberos de los arévacos y pelendones, al oeste, en tierra de campos, los vacceos, importante pueblo de origen céltico y de el ámbito cultural de la Celtiberia, ocupando Palencia y parte del suroeste burgalés, ocupando territorios entre los arévacos y los turmogos. Este ultimo pueblo, ocupaba la parte centro de la provincia de Burgos, siendo un pueblo celta sin mas pretensión que la de explotar los fértiles campos que ocupaban y cuidar de sus rebaños. Los cántabros, ocupaban el norte de la provincia de Burgos, así como la actual Cantabria y la parte oriental de Asturias. Los cántabros, en su parte oriental, llegarían hasta el río Agüera, que desemboca en la ría de Oriñón, donde empieza la Autrigonia, cuyo límite oriental era el Nerva, hoy Nervión, descendiendo por el sur a través de la Bureva, hasta la tierra de Juarros, y encontrándose en los alrededores de Haro con los Berones, otra tribu celta que dominaba en la Rioja actual. Más al este, siguiendo la costa del Cantábrico, tenían su asiento los Caristios y los Várdulos.
Justo Pérez de Urbel nos cuenta de estas tribus:"La raza primitiva indígena con su furia guerrera y su amor a la libertad, se juntaba en ellos La raza a la céltica y a la vascona, y como la sangre, también eran distintos en ellos los intereses, las preocupaciones y las costumbres. Había rivalidad entre las diversas tribus y eran frecuentes las luchas, que venían a cambiar de una manera más o menos permanente las fronteras de aquellas pequeñas repúblicas, que en el aspecto político tenían una organización rudimentaria. Se advierte de una manera especial la acometividad de los Cántabros, en guerra constante con sus vecinos del este y el oeste. Tal vez en el orden político y militar, sean los íberos los que predominan sobre el fondo céltico posterior más numeroso, imponiendo sus armas ligeras, su táctica de guerrilla y aquella fiereza altanera que fue el espanto y la admiración de los romanos, aunque no creamos en la penetración ibérica, en época reciente, que no tiene documentación alguna de carácter histórico, arqueológico o etnológico."
Sobre el carácter de estos pueblos nos dice:"Pero si en su cultura material todo en los Cántabros, lo mismo que en los Autrigones, vascones y Vacceos, los relaciona con los inmigrantes del otro lado del Pirineo, a la larga el predominio céltico decae y sale a flote el genio del pueblo indígena, que se manifiesta con toda su vigorosa pujanza en las épicas luchas de Arévacos, Vacceos, Pelendones y en general, de todos los celtíberos contra los ejércitos de los generales romanos. Es el momento en el que los Cántabros aparecen en escena. Quieren enriquecerse a costa de los pueblos que les rodean o acaso recobrar territorios tradicionalmente suyos. Son fuertes, austeros y aguerridos. Consideran la libertad como su mayor riqueza. Su tierra les da avaramente el sustento, pero no tienen muchas necesidades. Estrabón habla maravillado de su sobriedad y de su fiereza. "En ciertos tiempos del año se alimentan de bellota, secándola, moliéndola y haciendo pan de la harina. Fabrican bebida de la cebada, pues apenas tienen vino. Usan la manteca en lugar de aceite, lávanse con orinas que dejan pudrir en las cisternas y todos visten de negro, con sayos que forman la cama, echándolos sobre un jergón de hierba. A pesar de todo no están reñidos con la alegría, "mientras se bebe, bailan al son de la gaita y de la flauta".
Para los escritores clásicos de Roma, el cántabro era el tipo auténtico del guerrero, resistente pugnaz, superior al hambre y a la fatiga, habilísimo lanzador de dardos, insensible al calor y al frío, agitado por la furia de Marte. Sus cortas espadas eran temibles como las largas espadas de los teutones. "Cantaber exiguis et longis teutonus armis", dice Lucano. Bien conocida es aquella lucha que dejó a Augusto malhumorado para toda su vida. Deseosos de recobrar un solar antiguo, los Cántabros acometen por el este y por el sur. Impotentes para resistir el empuje, los Turmódigos y los Autrigones invocan la protección imperial. Durante diez años, desde el 29 al 19, antes de J. C., las fuerzas de Roma se estrellan contra la resistencia heroica de un puñado de montañeses. El mismo emperador viene a instalarse en la pequeña ciudad turmódiga de Segisamo, y desde ella dirige las operaciones. La táctica y el número obtuvieron la victoria final, pero los vencidos dejaron pruebas impresionantes de su amor a la independencia. Estrabón, contemporáneo de los sucesos, nos ha transmitido escenas espantosas: las madres que matan a sus hijos para que no caigan en el poder del vencedor, el mozo que viendo a sus padres y hermanos prisioneros, los mata a instigación de su mismo padre, el guerrero que invitado a un convite, se arroja a las llamas, la mujer que se suicida después de acabar con sus compañeros de cautiverio, los que se envenenan con el tóxico de hierbas que llevan siempre consigo en previsión de la desgracia, y aquellos otros, más heroicos todavía, desde las cruces donde expían el castigo glorioso de haber defendido su patria, insultan a sus enemigos y cantan alegres canciones de guerra.
( Nota: casi 200 años tardaron en someter completamente la provincia de Hispania, desde el -218 al -19, mientras que por ejemplo tardaron 8 en dominar la Galia)."Vemos pues como se ha conformado un espíritu de nación, de libertad y de amor a la tierra en este territorio que será el futuro embrión de Castella Vethula (Castilla Vieja) núcleo vertebrador del futuro reino de Castilla y por lo tanto de ésta, nuestra España.
Con el sometimiento de los pueblos indígenas por el imperialismo romano, la cultura de este substrato primigenio de la futura Castilla se pierde de una forma irreparable debido a la aculturización a la que es sometida por los romanos, el latín se convierte en el nuevo idioma, la ciudad se convierte en el centro de vida social dejando apartado el sistema de "gentiliades" o de clan heredado de los pueblos de origen indoeuropeo. No obstante, de una forma subterránea esa identidad indígena no se pierde de una forma total, perdurando el espíritu de nación, costumbres así como ciertos rasgos culturales y folklóricos y raíces lingüísticas que han llegado a nuestros días. Debemos recordar además, que con las invasiones de los pueblos germanos, aún se producen resistencia por parte de los pueblos de mas al norte, como cántabros, con su capital situada en la peña Amaya (norte de Burgos), y continuas algaradas de los vascones. Esto es debido en parte a una menor romanización de estos territorios con lo que esa cultura "telúrica" y ese espíritu de independencia se ha mantenido al paso de los siglos de dominio romano, espíritu que resurgirá tras la breve invasión de los bereberes musulmanes y que construirá al fin la nación de Castilla.
III.- Epoca Visigoda.
En otoño de 409, entran los primeros "bárbaros" en territorio hispano. En el reparto que se hicieron del territorio, por estar el territorio burgalés en el confín de las provincias Gallecia y Tarraconense, no se sabe si estuvo sometida o no tanto a los suevos como a los vándalos asdingos, de cualquier forma, su presencia aquí es anecdótica.
Año 456, las tropas visigodas, otro pueblo germano, llegan a tierras burgalesas por la calzada romana Asturica-Burdigalam (Astorga-Burdeos) con su rey Teodorico II a la cabeza.
A pesar de que con los años, los visigodos consiguieron ocupar finalmente toda la antigua Hispania, no son abundantes los restos arqueológicos que nos han quedado de su paso y breve estancia por estas tierras. Su dominio más bien fue militar y de aparato político y su presencia breve en número de gentes germanas.
La cultura hispanorromana apenas si fue rota por su presencia, y más bien se trató de una continuidad del mundo tardorromano con muy escasas aportaciones germánicas. Así por lo tanto, fue escasa la aportación de esta nueva estirpe europea tanto a la cultura como a la "sangre" de este nuestro territorio castellano.
IV.- Invasión musulmana.
Las primeras noticias que tenemos de tropas árabes en territorio castellano-burgalés son también del año 711 con la toma de Amaya por parte del bereber Tarik. Amaya era por entonces la capital de Cantabria, uno de los ocho ducados en que se dividía el reino visigodo. En el 714, una segunda expedición al mando de la cual estaba Muza, establece destacamentos musulmanes en la cuenca del Duero. Estos destacamentos de "moros" (voz que procede de los mauri habitantes de Mauretania, territorio designado por los romanos a los actuales territorios de Marruecos y Argelia) duraría unos 25 años, hasta el 739, año en el que estos bereberes se dirigieron hacia el sur en parte expulsados por los cristianos de Cantabria y en parte debido a disensiones internas entre razas del ámbito musulmán. Ya no volverían los musulmanes a asentarse en territorio burgalés hasta las postrimerías del nuevo milenio, en que Almanzor se asentaría durante breves años.
Durante los años 739 a 762, un despoblamiento general asoló las tierras de la cuenca del Duero en parte dirigido por Alfonso I para crear un vacío de tierras con carácter defensivo entre la Cordillera Central y las montañas cantábricas y así al mismo tiempo concentrar las tropas cristianas en las montañas.
Se crea en la provincia de Burgos una línea defensiva que desde el norte de Amaya iba hasta los montes Obarenes pasando por el valle de Valdelucio, garganta del Urbel y páramo de Masa. Tras esta muralla natural defensiva, llamada por entonces Vardulias, valles del Rudrón y Ebro, valles de Mena, Losa, las Merindades y zona de Miranda, se concentran gentes cántabras, vasconas e hispanogodos procedentes de otras provincias huidas de las actuales tierras segovianas y sorianas, personas apiñadas con hambre de pan y de guerra. Estas gentes con afán repoblador estaban a punto de gestar uno de los hitos más importantes de la historia.
V.- Nacimiento de CASTILLA.
Castilla nació testimonialmente el 15 de Septiembre del año 800 d. C., en un monasterio situado en el valle de Mena, en el norte de la actual provincia de Burgos. Las letras escritas por Lope primer notario castellano en una donación de terrenos del abad Vitulo así lo atestiguan: "...et S. Martini, quem sub subbicionem Mene manibus nostris fundavimus ipsam basilicam in civitate de Area Patriniani in territorio Castelle... "
Comienza pues en esa fecha, una de las más grandes empresas de la Historia de la humanidad, la construcción de la España castellana que dominaría el mundo a lo largo de varios siglos tras el descubrimiento del nuevo mundo. Siglos de sufrimiento de esta tierra sometida a los caprichos del gobierno Astur-Leonés y frente de batalla de la cultura hispano-goda contra el sometimiento cultural islámico, ambas batallas ganadas.
Un sentimiento de justicia y unidad dominaba la mente de estos primeros castellanos, descendientes de los pueblos autrigón, turmogo, várdulo, cántabro, hispanorromano e hispanovisigótico, los cuales, en un ansia independentista obligaron a la corte de Asturias a la creación de la adjudicatura castellana en 843, con sus primeros exponentes, los jueces Nuño Rasura y Laín Calvo, los cuales no se regían por el "Liber Gothorum" o Fuero Juzgo, esto es, las leyes de la tradición germánico-romana sino que en una ya clara diferenciación con el reino Asturiano, éstos administraban justicia con arreglo al Fuero libre Albedrío.
Dado el carácter fronterizo y de continua lucha de la naciente Castilla, no animaba a instalarse en ella a la antigua nobleza visigoda ni a los clérigos mozárabes huidos de Córdoba, por lo que no existe una dependencia de tipo feudal y no se produce una concentración de la propiedad que puede darse en otras zonas, con lo que se mantiene la libertad individual. Así pues, la libertad individual frente a la servidumbre gótico-astur-leonesa, será una de las primeras características del pueblo castellano.
VI.- Independencia de Castilla por Fernán González.
De capital importancia para la consecución de la independencia de Castella son los hechos ocurridos en el condado durante el mandato de Fernán González (929-970), el más afamado conde castellano el cual hizo soberano al Condado de Castilla, dándole cierta independencia del Reino, ya de León, abriendo el camino definitivo para la trascendencia de Castilla condado, en Reino, con Fernando I de Castilla, a pesar de las trabas de los reinos Leonés y Navarro.
Hasta el 931, todos los condes de Castilla, eran designados por el rey de Asturias o de León más tarde, y estos, dependían directamente del rey. Fernán González, aparece por primera vez en un documento histórico sin dudas de autenticidad en 18-III-932, aparece como conde de Castilla y tres meses más tarde como conde de Castilla y Álava. La documentación le otorgarán a lo largo de su vida política (932-970) el gobierno bajo su mano de los condados de Burgos, Cerezo, Lantarón, Grañón, Buradón y Asturias de Santillana. Estos territorios comprendían por el norte desde el mar Cantábrico al sur hasta el río Duero, y por el oeste desde las cuencas de los ríos Nansa y Pisuerga hasta los territorios del este de las divisorias de las cuencas del Deva y Urola en Guipúzcoa y los montes Encía, Arana, Campazo, Cantabria y Toloño en Álava. Traducido a límites actuales, el condado de Castilla a la muerte de Fernán González, comprendió la totalidad de las provincias de Burgos y Vizcaya, la mayor parte de Cantabria y Álava y pequeñas comarcas de las actuales provincias de Guipúzcoa, La Rioja, Soria y Palencia.
El poder guerrero y expansivo de la nueva nación castellana no quedó desapercibido a los ojos de los musulmanes, los cuales concentraron todo su poder en este naciente territorio y arreciaron con sus razzias con especial virulencia.
Grande fue la historia de este conde castellano burgalés, que hizo fuerte el papel de Castilla en los reinos de León y Navarra, no sin grandes luchas y aprisionamientos por parte de los caudillos de ambos reinos. Tras su muerte acaecida en junio de 970, este legendario conde, inteligente guerrero y hábil político, consiguió unificar bajo una misma cabeza varios condados y fusionarlos con el de Alava además, también consiguió el que estas tierras por el unidas, se vincularan de a su dinastía siendo él, el eslabón inicial. Tras él, sucedieron en el gobierno ya soberano de Castilla y Alava, su hijo García Fernández, su nieto Sancho Garcés, su biznieto García Sánchez y su tataranieto Fernando Sánchez el cual se convirtió en el primer rey del Reino de Castilla.
VII.- Muerte del condado y nacimiento del Reino.
Grande fue la gloria del condado tras la muerte de Fernán González, no sin grandes sufrimientos, disensiones y tramas políticas tanto con nuestros vecinos navarros y leoneses como con los musulmanes. Nobles gestas también escribieron en los anales de la historia sus descendientes.
Tras la muerte por asesinato el 13 de mayo de 1029 del biznieto de Fernán González, García Sánchez, el poder del condado pasa a manos de su sobrino y tataranieto de Fernán, Fernando Sánchez, hijo a su vez del rey de Navarra Sancho el Mayor.
Tras la muerte en 1035 del rey de Navarra, Fernando se unirá a su hermano García, nuevo rey en Pamplona y derrotará y tomará el reino de León. El 22 de junio de 1038, Fernando es coronado y uncido realmente y se convierte en rey de León y a su vez es proclamado Fernando I, primer rey de Castilla.
Así pues, muere el condado de Castilla, cuyo principal núcleo lo constituyó siempre las tierras de la actual provincia de Burgos, teniendo en ésta ciudad, su capitalidad desde aquel año de 884 en que naciera para convertirse por derecho propio para siempre en la CABEZA DE CASTILLA.
Dos pequeñas citas:
" España es como un sombrero, con una meseta elevada en el centro, y el ala que la rodea al nivel del mar. La Meseta es pobre y de clima duro, continental. Los hombres que viven y han vivido en ella se han acostumbrado a las duras condiciones de existencia, desarrollando un espíritu independiente, asi como un sentido integrador de toda la Península. Por el contrario, los bordes son ricos y de climas benéficos. Sus gentes tienden a la dispersión, a los contactos con el exterior, y su espíritu es es comunicativo y viajero. La periferia es materialista y centrífuga; la Meseta, espiritualista y cohesionadora. La historia de España, en sus líneas generales, muestra este juego entre el casquete que sostiene y el ala imaginativa que quiere volar."
José María Carandell.
"El verdadero castellano es indomable, no le reduce ni el frío ni el calor ni el hambre ni la tortura, ni la paz ni la guerra, es altivo y libre bajo una apariencia humilde y sencilla; y desde remotas épocas, miestras otros pueblos y razas de la historia vivían en la servidumbre, él sólo impera por la generosidad y el heroismo.
Antes morir que entregarse. Fue aventurero e independiente, con orgullo y dignidad de su pobreza llega a mendigante, pero no a esclavo.
En cambio se rindió siempre al que le llamó amigo."
Luis Pérez Rubín "Flor de la vida"
Reproducción de la copia del siglo XII, que un monje benedictino hizo del documento de la donación del abad Vítulo, en el que aparece por primera vez escrita una referencia a Castilla, 15 de Septiembre de 800.
" In nomine domini. Ego Vitulus abba, quamvis indignus omnium servorum Dei servus, una cum cogermano meo Erbigio presbítero, cum domnos et patronos meos S. Emeteri et Celedoni, cuius basilica extirpe manibus nostris construximos ego Vitulus abba et frater meus Erbigius in loco qui dicitur Taranco in Territorio Mainense, et S. Martini, quem sub subbicionem Mene manibus nostris fundavimus ipsa basilicam in civitate de Area Patriniani in Territorio Castelle et S. Stefani, cuius baselicam manibus nostris fundavimus in loco qui dicitur Burcenia in territorio Mainense..."
Para una mayor información sobre el origen de Castilla, leer "Los orígenes de Castilla (una interpretación) " de Aniano Cadiñanos. Uno de los últimos trabajos de investigación sobre los orígenes de la primitiva Castilla, con interesantes conclusiones.