QUENTIN TARANTINO

por Unai Epelde


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BIOGRAFIA

Para cualquier aspirante a cineasta que se precie, el caso de Tarantino representa un poco ese sueño dorado que tan imposible resulta en un mundillo tan poblado de admiradores como el cine. Tarantino ha llegado a ser, por decirlo de alguna manera, el Jim Morrison del cine moderno, o si se quiere, el James Dean de los noventa en el planeta Hollywood. De ser un empleado de videoclub aficionado al cine, pasó, en tan sólo media década, a dirigir películas de abultados presupuestos financiadas por grandes estudios de Hollywood; películas que, por si fuera poco, cuentan con grandes repartos compuestos por múltiples estrellas mundialmente conocidas (Bruce Willis, Robert De Niro, Uma Thurman, John Travolta, Michael Keaton...). Y además de esto, resulta que no por ello ha perdido Tarantino su virtud creadora de antaño. Al contrario que otros directores, el ha sabido conservar su estilo propio y hacer las películas que el ha querido sin estar por ello relegado a productoras independientes de andar por casa (si bien cierto sector de la crítica sigue empeñado en referirse a él como "estandarte del cine independiente"). Y no contento con esto, no sólo ha cosechado éxito mundial con sus películas, sino que crítica y público lo han encumbrado como auténtica cabeza visible de un nuevo movimiento, de una nueva forma de hacer cine "a lo Tarantino" (si bien de nueva no tiene nada, pero bueno). Y todo esto en poco más de cinco años.

Pero de la supuesta "comercialidad" e "independencia" de Tarantino ya habrá tiempo de hablar en otras secciones. Aquí y ahora vamos a lo que nos ocupa.

Quentin Zastoupil (que es ese su verdadero nombre, ya que el apellido paterno de Tarantino lo recuperó exclusivamente para su carrera cinematográfica por sugerencia de su profesor de interpretación), nació en Knoxville, Tennessee, el 27 de marzo de 1963. Hijo de madre soltera, Quentin no llegó nunca a conocer a su padre, un músico llamado Tony Tarantino; al parecer, Connie, su madre, se fugó del hogar paterno por las presiones que sufría, y para ello se arrejuntó con el mencionado sujeto, que la dejó embarazada a la tierna edad de 16 años. Como Tony Tarantino no parecía tener intención de cumplir con sus deberes paternales, Connie decidió criar al niño por si misma. Le puso el nombre de Quentin en homenaje a Quint, su personaje favorito de la serie televisiva LA LEY DEL REVOLVER, al que interpretaba Burt Reynolds (al parecer, Connie creía que el nombre de Quint procedía de "Quentin"). Connie terminó sus estudios en el instituto tres años después del nacimiento de Quentin, tras lo cual ambos se trasladaron a Los Angeles, donde Connie conoció a otro músico llamado Curt Zastoupil, con quien se casó. Empezo entonces a trabajar en la industria sanitaria, en la que poco a poco fue subiendo de puesto hasta convertirse en toda una ejecutiva. El sueldo procedente de tal puesto de trabajo sería usado para adquirir una bonita casa en South Bay, barrio de clase media-alta en la ciudad de Los Angeles.

Ya desde su más tierna infancia, Quentin mostró inquietudes artísticas, y tuvo desde pequeño grandes problemas de adaptación entre los compañeros de clase (al igual que la mayor parte de los genios, para qué engañarnos). Era pues, un niño bastante solitario e imaginativo. Como él mismo cuenta, a veces su madre lo sorprendía diciendo palabrotas al jugar con sus GI Joes, y al regañarle, Quentin respondía: "No soy yo, mama, son los personajes. Son estos tipos, ellos dicen esas cosas".

Otro elemento presente en la vida de Quentin desde sus primeros días fue la televisión. El actor Steve Buscemi hablaba de Quentin tal que así: "Cuando vi PULP FICTION, con ese niño pequeño mirando una gran televisión, él solo en la habitación, con la tele como única amiga... Para mí, ese niño es el propio Quentin". En las ocasiones en que su madre conseguía despegarle de la pantalla del televisor para sacarle por ahí, solía ser siempre para ir al cine, a ver las películas en pantalla grande. Su madre recuerda: "En el trabajo, a veces me daban entradas para partidos de béisbol o de fútbol americano; yo pensaba que aquello sería algo divertido para un niño, pero no había manera de llevar a Quentin a un partido; no quería más que ir al cine". Y desde luego, no podemos decir que la suerte no acompañara al joven Quentin: aquella época (finales de los sesenta, principios de los setenta) fue precisamente el tiempo de esplendor en el cine americano en lo que a tolerancia se refiere, debido a la ruptura con el antiguo código Hays, que llevaba en activo desde 1934. Durante un corto e intenso período de unos pocos años, en Estados Unidos podían exhibirse películas que mostraran imágenes gráficas de violencia y sexo sin censura alguna. Lógicamente tenían un sistema orientativo de calificaciones por edades, pero salvo la calificación X (limitada al cine porno y a algunos softcores europeos de terror y sexo), ninguna calificación era estrictamente prohibitiva, es decir, que en teoría, cualquier niño de cualquier edad podía ver cualquier película siempre y cuando fuera acompañado por un adulto. Por su parte, Connie no tuvo inconveniente en que Quentin asistiera a las proyecciones de toda aquella nueva oleada de polémicas películas producidas por Hollywood. Así, a lo largo de su infancia, Quentin tuvo ocasión de ver películas que le marcarían para siempre, como CONOCIMIENTO CARNAL de Mike Nichols, GRUPO SALVAJE de Sam Peckinpah, o DELIVERANCE de John Boorman.

Respecto a la televisión, fue decisiva para transmitir a Quentin el tipo de mentalidad que el americano medio tenía en aquella época de guerra con el Vietnam. él mismo recuerda: "La guerra del Vietnam y el caso Watergate supusieron un doble golpe que básicamente destruyó la fe de los americanos en su propio país. La impresión que recibía de mis padres según crecía era la de que todo lo que oías no eran más que putas mentiras". Las películas favoritas de Quentin en los años setenta rezuman ese sentimiento de desengaño: la reaccionaria TAXI DRIVER de Martin Scorsese,las pesimistas epopeyas de zombis de George Romero, o la abundante serie de películas sobre el Vietnam que se generaban incansablemente, fueron las culpables de muchas de las obsesiones cinematográficas de Quentin.

327Este tipo de aficiones eran quizás comprensibles en un niño al que su madre acostumbraba a leer el Moby Dick de Melville en vez de los clásicos cuentos infantiles, y al que su abuela alcohólica acostumbraba a maltratar físicamente. Suponemos que fueron cosas como estas (y no otras) las que le hicieron dejar la escuela a la temprana edad de quince años, ya que desde luego no fue la falta de capacidades (Quentin era suficientemente espabilado, e incluso obtuvo 160 puntos en el test de inteligencia del colegio). El propio Tarantino lo recuerda: "Yo era un poco el niño tonto que no puede seguir el nivel de la clase". Y es que al parecer Quentin tenía problemas con todas las asignaturas del colegio (lengua, matemáticas,...). Hoy en día, aún tiene bastantes problemas con la ortografía. Ya en la escuela, tenía ese mismo patrón de comportamiento que hoy se le conoce, esa tendencia a gesticular constantemente y hablar como una locomotora a unas cien palabras por minuto, a veces hasta los extremos de lo ininteligible. Debido a esto, sus profesores lo consideraron "hiperactivo", y trataron de medicarlo con Ritalin, un calmante que su madre desautorizó en todo momento. Al igual que el singular Holden Caulfield (personaje inmortal creado por J.D. Salinger y que marcó la adolescencia de Tarantino), Quentin se convirtió en un ávido lector, aunque no por ello mejoró sus resultados académicos. Ni siquiera se esforzaba en intentar mejorarlos, ya que, al igual que Holden, tenía la sensación de que el colegio no le aportaba nada. En muchas ocasiones, ni siquiera asistía a las clases, y se quedaba en casa leyendo, o simplemente sin hacer nada. Finalmente, Connie le permitió dejar sus estudios a cambio de que encontrara un empleo.

Al dejar el colegio, los pasos de Quentin se encaminaron lógicamente hacia el mundo del cine. Pero al contrario de lo que mucha gente cree, no fueron los guiones lo primero que llamó su atención, sino que Quentin, a la manera del teenager común, prefirió centrarse en el mundo de la interpretación. Así es como se matriculó a los 16 años en la escuela de actores James Best, mayormente enfocada a la interpretación televisiva (cómo actuar para la cámara, y ese tipo de cosas). En las clases a las que aquí acudía, solían ensayarse sobre todo prestigiosos textos escritos de autores como Tennessee Williams y compañía. Sin embargo, Quentin y su pequeño grupúsculo de amiguetes en seguida se hicieron notar en las clases, aprovechando cada oportunidad que tenían para interpretar escenas de AL ROJO VIVO, y en general de todo el cine policíaco de moda en los setenta. Entre estos descerebrados individuos se hallaban dos de sus posteriores compañeros de fatigas, Craig Hamann y Rich Turner (este último, para los más curiosos, es el tío que interpreta en RESERVOIR DOGS al sheriff que cuenta experiencias policiales en el baño en el que entra el Sr. Naranja). Entre otras delirantes ideas, Quentin y sus amigos presionaban a los directivos de la escuela para que les dejaran usar armas de fuego reales durante sus representaciones (sobra decir que no lo consiguieron). Quentin estudió en la escuela James Best durante tres intensos años. Absurdamente, se costeaba las clases trabajando como acomodador en un cine porno al que legalmente no tenía edad para asistir. Y por si esto fuera poco, vivía en el área de Torrance y no tenía coche ni carnet de conducir, lo cual, en una ciudad como Los Angeles (que es toda autopista) es casi como no existir: "Tardaba tres horas en ir a la escuela, en tres autobuses diferentes, que encima dejaban de circular a una determinada hora por la noche. A veces, me llevaba el saco de dormir y dormía en la escuela".

Las clases de interpretación recibidas en esta escuela han sido el único aprendizaje cinematográfico de Quentin, que jamás ha estudiado cine ni nada similar: "Y entonces, tras estudiar interpretación durante años, cuando llega la hora de salir a buscarse la vida, resulta que me doy cuenta de que lo que realmente quiero hacer es dirigir, porque para mí era diferente que para el resto de los que estudiaron interpretación conmigo. Yo siempre me concentré en las películas. Sabía mucho sobre ellas, eran mi principal interés. Ellos querían trabajar con Robert De Niro o Al Pacino, y a mí también me habría encantado trabajar con ellos, pero lo que realmente quería era trabajar con los directores. Quería trabajar con Francis Ford Coppola, quería trabajar con Brian de Palma. Incluso habría aprendido italiano para trabajar con Dario Argento".

Tras dejar la escuela de actores, consiguió, de alguna forma que desconozco, un empleo de cazatalentos para la industria aeronáutica en el que ganaba 1.200 dólares al mes. Como era de esperar, su nivel de vida y su poder adquisitivo subieron considerablemente. Fue entonces cuando se compró su primera cámara de vídeo casera y empezó a hacer sus primeros vídeos. Por aquella época, Quentin solía devorar literalmente montones de películas en vídeo, por lo que era uno de los más rentables clientes del videoclub Video Archives, una especie de mega-videoclub a lo grande que había cerca de su casa, en Manhattan Beach, y en el que contaban con una gigantesca pantalla panorámica en la que siempre podía verse alguna cinta que otra. Un buen día, Quentin aceptó un puesto de empleado en dicho videoclub, sustituyendo de forma sorprendente su cuantioso contrato con la industria aeronáutica por un trabajillo cutre de a 4 dólares la hora. Sin embargo, las experiencias aquí vividas constituyen la verdadera lanzadera que impulsaría a Quentin, tanto moral como económicamente, hacia la industria del séptimo arte. Tras el mostrador de este videoclub, Quentin conoció a Roger Avary (consejero espiritual de Tarantino durante toda su carrera como guionista, y posteriormente metido a director con la bárbara KILLING ZOE). Entre ambos sujetos, acabaron convirtiendo el Video Archives en una especie de café bohemio poblado por los más diversos freaks aficionados al cine. Avary y Tarantino programaban ciclos de cine en el videoclub, dedicándolos mayormente a autores y cinematografías ignotas (al menos en los States, donde hablar de directores europeos es ya todo un símbolo de erudición cinéfila). De este modo, tuvieron lugar en el Video Archives ciclos dedicados a directores como Akira Kurosawa o Jean-Luc Godard, así como otros más peculiares, como el ciclo de "películas en las que las mujeres golpean a sus maridos" (sic). Paralelamente, el Video Archives era el punto de confluencia habitual de los cinéfagos más voraces, y no era raro el observar allí discusiones mesiánicas sobre los más diversos temas relacionados con el cine y la música (que es otra de las grandes pasiones de Tarantino). Una de las discusiones más surrealistas que tuvieron lugar aquí tuvo que ver con el verdadero sentido del tema de Madonna Like a Virgin, discusión que Quentin incorporaría posteriormente al guión de RESERVOIR DOGS. Tarantino recuerda aquellos días de forma gratificante: "Acabo siendo como mi universidad. No es que aprendiera mucho sobre películas mientras estuve allí. De hecho, si me contrataron fue precisamente porque era, ya sabes, un loco por el cine. Pero aquello me permitió dejar de trabajar para ganarme la vida. Trabajando en este sitio, podía pasarme todo el día hablando sobre cine y recomendando películas. Y me encontraba realmente cómodo, muy cómodo". Quentin se convirtió un poco en el crítico de cine local, ya que aprendió a valorar cada película por si misma y a buscar la película adecuada para cada momento: <<Llegó un punto en el que los clientes, nada más entrar por la puerta me preguntaban: "¿Qué me apetece ver hoy, Quentin?", y yo les aconsejaba: "Bien, por ejemplo, aqui tienes STRAIGHT TIME, con Dustin Hoffman, que es una de las mejores películas de cine negro de todos los tiempos">>.

Los compañeros de trabajo de Quentin no guardan un recuerdo muy distinto de él: "Aquel era uno de los pocos lugares en los que Quentin, aceptando un trabajo como un tipo normal, podía convertirse en una estrella. Porque era algo así como la Estrella de la Tienda". Su propio jefe, Lance Lawson, también opina sobre él: "Cuando algún cliente venía y me preguntaba por alguna película desconocida, yo podía decirle quién la había dirigido, en qué año y con qué reparto. Y luego venía Quentin y le decía quiénes eran los actores secundarios, quién era el director de fotografía, quién era el guionista, y con suerte, quizás hasta le representaba un par de escenas de la película, cuyos diálogos recordaba de memoria".

Otro de los recuerdos de aquella época, no ya tan nostálgico como los anteriores era el del mal humor y el temperamento violento de Quentin. él mismo admite su propia agresividad: <<En mi adolescencia tomé la decisión de que quería ser un tipo duro. ¿Has oído alguna vez esa expresión como la de los profesores cuando algún chaval causa problemas: "Algún día te meterás con el tío equivocado"? Pues bien, yo tan sólo tenía esto en mi cabeza: quería ser el tío equivocado. Quería ser el tipo con el que algún gilipollas empieza una pelea y luego desearía no haberlo hecho. Sabía que el primero en golpear es el que tiene más probabilidades de ganar la pelea, por lo que cuando parecía que iba a surgir una pelea, yo sencillamente golpeaba al chaval de lleno en la cara e iba dejándolo fuera de combate. Me convertí en mi peor enemigo, porque luego la gente intentaba joderme, debido a que era uno de esos tipos duros. Para cuando tenía 22 años ya estaba bastante fuera del sistema>>. Por su parte, Roger Avary recuerda una anécdota a este respecto: <<Un cliente entró en el Video Archives, donde trabajábamos Quentin y yo. Vino a devolver una cinta con tres meses de retraso. Quentin le dijo que iba a costarle una pasta por las fianzas del retraso. El tío dijo: "Oh, eso es mucho dinero, así que me quedaré con la cinta", y se dispuso a salir de la tienda. Bien, pues Quentin fue detrás del tipo. Quentin, con todo su peso, se lanzó directo al pecho del tío y lo empujó fuera. Siguió empujándole y empujándole. Y el tipo era muy grande. Lo que ocurre con Quentin es que no tiene miedo de ese tipo de cosas. Sabe cuidar de si mismo. Ha vivido en algunos de los peores barrios>>.

Y es en estas circunstancias cuando Quentin decide que su futuro tendrá que ver con las películas, y en concreto, con la narración de historias. Así que sin quererlo ni beberlo, se saca de la manga un guión basado en una idea de su amigo Craig Hamann. El guión se titulaba MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY, y contaba la historia de un tipo que contrataba a una prostituta como regalo de cumpleaños para su mejor amigo (¿os suena? :)). Ya en este guión (que posteriormente, tras evolucionar mucho, acabaría convirtiéndose en lo que hoy conocemos como AMOR A QUEMARROPA) se veía claramente el estilo de Tarantino, o lo que es lo mismo, un cine popular influenciado a partes iguales por la Nouvelle Vague y por las pelis de motoristas de los auto-cines. Las referencias a películas, series de TV, productos de consumo americano, etc.... eran ya marca de la casa. Incluso hay un personaje que desiste de suicidarse por ver un episodio de LA FAMILIA PARTRIDGE. El personaje lo interpreta el propio Tarantino, hablando directamente a la cámara: <<Me sentía triste y deprimido, pero por ninguna razón en concreto, tan sólo esa nube oscura sobre mi cabeza. Iba a suicidarme. Iba a suicidarme de verdad. Iba a ir al baño, iba a llenar la bañera de agua caliente e iba a cortarme las venas. Iba a hacerlo de verdad. Y que un niño de tres años piense una cosa así es deprimente... ¿Sabes qué fue lo que me salvó?.... Fue LA FAMILIA PARTRIDGE. Iba a empezar LA FAMILIA PARTRIDGE y yo tenía muchas ganas de verlo, así que me dije, "De acuerdo, voy a ver LA FAMILIA PARTRIDGE y luego me suicidaré". Pues bien, lo vi, y era un episodio realmente divertido, era ese en el que Danny se mete en líos con la banda. Y, eh... bueno, después no me sentía con ganas de suicidarme. Todo aquello funcionó de un modo u otro>>. Evidentemente, se notaba que todo el guión estaba escrito por un principiante novato, pero en fin, aquello era lo que había. Así que Quentin, emulando a un Ed Wood de la nueva generación, y con una confianza y una ilusión desbordantes, pretende sacar adelante un guión que él cree magistral, con unos medios paupérrimos y un equipo inexperto (aunque claro que él no le da mucha importancia a esto todavía).

El rodaje de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY sería comparable a la famosa epopeya amiguetil que el director Peter Jackson llevó a cabo en MAL GUSTO. Para empezar el equipo estaba integrado por Quentin y sus amigos del videoclub y de la escuela de actores, a quienes había embaucado para que curraran gratuitamente en su película. El mencionado Craig Hamann encarnaba a Mickey, el amigo que cumplía años, mientras que el propio Quentin hacía el papel de su amigo Clarence. El presupuesto del film era inexistente (se iba comprando sobre la marcha lo que era necesario); se rodaba con película de deshecho (probablemente caducada), en cutre-16 mm., y con una cámara Bolex de las antiguas que encima estaba sin blindar, por lo que había que amortiguar las vibraciones en plan casposo con unos cartones. Tanto el equipo técnico como los actores (en muchos casos las mismas personas) eran absolutamente inexpertos en esto del cine, por lo que el rodaje terminó siendo toda una odisea. De hecho, dicho rodaje se prolongó durante tres largos años, tiempo durante el que los actores se cortaban el pelo, se afeitaban, variaban de peso considerablemente... y claro, a efectos de lenguaje cinematográfico, esto repercutió en innumerables fallos de raccord y continuidad (el mismo actor, en diferentes planos de la misma secuencia, podía aparecer pálido y luego bronceado). Ni que decir tiene que el producto resultante, de poco más de una hora de duración, no fue precisamente una obra maestra ni mucho menos. Además de los fallos técnicos, la peli estaba torpemente narrada, y resultaba (según quienes la han visto) realmente aburrida. Sin embargo, la experiencia fue infinitamente valiosa para Quentin, ya que fue en el rodaje de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY donde aprendió a desempeñar su trabajo en una situación extrema, afrontando las dificultades económicas y solventándolas buenamente como podía.

A lo largo de los tres años que duró el rodaje de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY, Quentin fue escribiendo un guión personal mucho más denso y elaborado, que partía básicamente de la misma idea que su película anterior. Fue el guión que acabó posteriormente convertido en AMOR A QUEMARROPA, pero eso aún Quentin no lo sabía. Por aquel entonces el guión se titulaba THE OPEN ROAD, y contaba la historia de un joven al que un amigo suyo envía una prostituta como regalo de cumpleaños. Posteriormente, el chico y la prostituta se acaban enamorando y desafían al chulo de ella, robándole un maletín de heroína y emprendiendo una huida desenfrenada al estilo de la road movie tradicional, convirtiéndose en dos violentos rebeldes que viven según su propia moral, matando y asesinando. A partir de ahí, Quentin dividió el guión en dos historias: THE OPEN ROAD se centraría sólo en la primera parte, con los personajes de Clarence y Alabama, mientras que la segunda parte, con violentos asesinatos al más puro estilo MALAS TIERRAS, acabaría convirtiéndose en lo que hoy conocemos como ASESINOS NATOS.

La primera persona que confió en el talento de Quentin como guionista fue la manager Cathryn James. Ella fue quien le consiguió sus primeros papeles en el cine y la televisión, si bien éstos más bien brillaron por su ausencia. El Curriculum que Tarantino entregó a su agente era cuando menos sorprendente: entre muchos otros datos falsos, figuraba que había intervenido como actor en EL REY LEAR de Jean-Luc Godard (dato que Tarantino incluyó porque estaba seguro de que nadie habría visto ni conocería la película), y que había interpretado a uno de los motoristas en ZOMBIE de George Romero (dato que aportó debido a que uno de los motoristas que aparecen al final de la película se parece a Tarantino). El hecho de que al rodarse estas películas Quentin tuviera unos 16 años no pareció disuadirle a la hora de introducir información tan engañosa en su Curriculum Vitae.

Cathryn James comenzó a mover el guión de THE OPEN ROAD por diversos estudios sin obtener ningún éxito. Hay que mencionar aquí que Tarantino no sabe escribir a máquina, por lo que siempre escribe sus guiones a mano y luego se los da a alguien para que se los pase a máquina. Por aquel entonces, Quentin no podía permitirse pagar servicios de mecanografía, así que redactó el guión a mano y con una letra pésima e indescifrable, en papeles de diferentes tamaños y colores, para mayor estupor de los productores que lo recibían. En una ocasión, un productor envió a Cathryn James la siguiente respuesta tras recibir el guión de THE OPEN ROAD:

Querida Cathryn de los cojones:
¿Cómo te atreves a mandarme esta puta mierda? Tienes que haberte vuelto majara. ¿Quieres saber qué impresión me ha causado? Ahí tienes tu puta muerda, quédatela. Y que te follen
.

Sin embargo, nunca se sabe lo que puede depararnos el destino y para sorpresa de todos, resultó que el productor Stanley Margolis quedó impresionado por el guión de Quentin (a pesar de su presentación), y se interesó en adquirirlo. Quentin, si bien accedió a vendérselo, hizo algunos intentos por convencer a Margolis de que le dejara dirigirlo. Como garantía de su talento, mostró a Margolis una copia de su film MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY. Tras visionarlo, de horrendo que le pareció, Margolis puso a Quentin de patitas en la calle, aunque no sin antes darle un consejo que le sería útil en el futuro: "Hijo mío, nunca enseñes a nadie esa película si quieres convencerle de tu talento como director". Quentin cobró su cheque y se quedó con una opción sobre el guión, aunque resultó que al igual que pasaría con sus guiones para ASESINOS NATOS y ABIERTO HASTA EL AMANECER, la película no se realizaría hasta después del éxito de RESERVOIR DOGS, por lo que no vio ni un centavo hasta entonces. E incluso entonces, no recibió por el guión más que lo mínimo estipulado por el sindicato: 50.000 dólares en conceptos de derechos de autor.

Tras estos avatares, Quentin se muda a otro apartamento y decide buscar trabajo en el mundo del cine haciendo lo que sea. Sin embargo, no le da tiempo siquiera a decir "esta boca es mía" para cuando unos policías lo despiertan en plena noche y lo arrestan por no pagar sus multas de aparcamiento. Entonces pasa una semana en la cárcel, en una celda que comparte con otros 28 presos. Esta experiencia le impacta profundamente y le impulsa a escribir el guión de ASESINOS NATOS, que luego consigue vender sin mayor percance, aunque Oliver Stone lo cambiara finalmente de arriba a abajo. él mismo cuenta lo que ocurrió con aquel guión: "Así que había escrito ASESINOS NATOS. Toda mi mentalidad era algo así como: de acuerdo, he escrito ASESINOS NATOS y voy a rodarla por medio millón de dólares. Pero al igual que pasó con AMOR A QUEMARROPA, pasaba el tiempo y nadie se preocupaba de rodar la película. Me tiré así un año y medio. Finalmente, me convencí de que nadie iba a darme dinero para hacer una película, aquello no iba a ocurrir. ¿Por qué habrían de dármelo?". Estas convicciones le hicieron darse cuenta del fallo que había cometido con los dos guiones que había escrito hasta la fecha: habían sido escritos para rodarse con un presupuesto mínimo de un millón de dólares, si no más. La única forma que tendría de conseguir dinero sería planear un proyecto que se pudiera rodar con unos 30.000 dólares. Ese proyecto sería RESERVOIR DOGS. El caso es que por el momento, acabó cansándose de esperar a que le dejaran dirigir ASESINOS NATOS, y terminó por pasarle el muerto al productor Rand Vossler, por aquel entonces bastante relacionado con Tarantino.

Tras salir de la cárcel, y a la vez que escribía el citado guión, tuvo también ocasión de participar como extra disfrazado de Elvis Presley en un mítico episodio de LAS CHICAS DE ORO. Pero lo que verdaderamente ilusiona a Quentin no es eso, sino la llamada por parte del reputado artista de FX Robert Kurzmann, pidiéndole que escriba un guión sobre una idea que pretende llevar a la pantalla. Se trata de una road movie con vampiros que en principio promete ser totalmente desquiciada, y que será la película que más tarde hemos llegado a conocer como ABIERTO HASTA EL AMANECER. Como el guión de Tarantino no parecía ser demasiado bueno, el proyecto no vio luz verde hasta 1995, cuando el nombre de Tarantino era ya una garantía de calidad. Además, parece ser que hubo de por medio una especie de trato según el cual Quentin se comprometía a escribirles el guión sin cobrar nada, si luego ellos se comprometían a hacerle gratuitamente los FX de su primera película, cosa que Kurzmann y sus compañeros hicieron gustosamente, firmando los sencillos FX de RESERVOIR DOGS. No obstante, parece ser que Quentin sí que llegó a cobrar 1.500 míseros dólares por su guión (supongo que de forma simbólica), lo que le sorprendió gratamente, ya que era la primera vez que alguien le ofrecía dinero por escribir (sin ver antes un guión ya escrito, quiero decir).

La historia sobre cómo se gestó un film como RESERVOIR DOGS podéis leerla en la sección dedicada a la película en cuestión. Y el resto de la historia es bien conocida por todos: RESERVOIR DOGS se convierte en la cult-movie definitiva para todos los aficionados al cine a lo largo y ancho del globo terráqueo, y las diferentes productoras comienzan a llevar los guiones de Quentin a la pantalla, resaltando, en un caso único del cine moderno, el nombre del guionista como atractivo de la producción. Además, la empresa Miramax, filial de la Disney, se atreve a producir PULP FICTION, dejándole a Tarantino meter baza con su compañía A Band Apart (nombre cogido de una película de Jean-Luc Godard, para más señas). Dicha compañía también tendrá tajada en otros films como ABIERTO HASTA EL AMANECER, KILLING ZOE, TU ASESINA QUE NOSOTRAS LIMPIAMOS LA SANGRE, FOUR ROOMS y JACKIE BROWN, todas ellas escritas, producidas o dirigidas por Tarantino. Tras acumular todo tipo de premios y halagos con PULP FICTION, Tarantino estrenó JACKIE BROWN, un retorno a la blaxploitation de los setenta pero sin perder el estilo que caracteriza al maestro de Knoxville, si bien algunos de sus seguidores parecen haberse sentido decepcionados por la falta de la violencia y el humor kamikaze que definen el resto de sus obras.