Antonio Buesa Galiano nació en el seno de una numerosa familia de origen
aragonés, y más concretamente del pueblo oscense de Bailo. Ingresó en el Ejército del
Aire muy joven, aunque una inoportuna tuberculosis retrasó sus estudios hasta que en 1984
los concluyó en la Academia de San Javier siendo ascendido a teniente. Un pequeño
defecto en la vista le impedía ser piloto, por lo que durante sus primeros años como
oficial estuvo destinado en la Escuadrilla Plus Ultra de la Guardia Real o realizando un
curso de tanta dureza como el de Operaciones Especiales (guerrillero) en Jaca. Finalmente
y pasados unos años, los criterios para ser piloto cambiaron y pudo hacer realidad una de
las grandes ilusiones de su vida: Volar, y tras el entrenamiento correspondiente pasó
destinado a Salamanca como piloto instructor de C-101. Antonio Buesa murió en 1994.
Si algo caracterizaba a "Toño" Buesa era su encanto personal; En sus gestos, en su manera de hablar y en su forma de actuar transmitía una sensación de bienestar que le convirtieron en un ser sin enemigos, y al que sus propios compañeros de promoción nombraron Mejor Compañero al finalizar los estudios en San Javier. Como oficial y jefe era profundamente querido por sus subordinados ya que su inquietud constante fue la promoción personal, humana y cultural, de aquellos que estuvieron a sus órdenes, y es que no era extraño verle organizar para sus soldados algo tan inusual como visitas a museos o salidas para ver las obras teatrales más actuales. Quienes tuvimos el don de conocerle sabemos que se trataba de un ser especial e irrepetible en todas sus facetas, pero muy especialmente como compañero y como amigo.
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