LAS ANIMAS DE TAJUECO

 

Noviembre abre sus puertas con sendas celebraciones litúrgicas a "Todos los Santos" y "Todos los Fieles Difuntos". Las tumbas se limpian y se cubren de flores; los vivos recuerdan a sus seres queridos fallecidos y la muerte es motivo de reflexión durante algunos momentos. Los templarios de Bécquer vuelven a cabalgar fantasmagóricamente en el "Monte de las Animas". En Tajueco se escenifica una vez más un antiquísimo ritual, quizás de origen medieval, que antaño se llevaba a cabo en una gran número de localidades sorianas. Y en sus casas algunos sorianos anónimos rememoran las experiencias extracorpóreas que tuvieron al estar al borde de la muerte y que les han abierto nuevas perspectivas sobre inmortalidad del alma junto con una modificación importante en su personalidad.

 

Soria fue el corazón de la Celtiberia y las dos conmemoraciones litúrgicas citadas derivan, sin lugar a dudas, de la gran fiesta celta del primero de noviembre con la que se iniciaba el año, Samain, la fiesta de los guerreros y de los antepasados.

 

El profesor Jean Markale así lo dice: "La fiesta de Samain es, etimológicamente, el "final del verano", el momento en que se vuelve a encerrar a los rebaños en los establos lo cual es indicativo de una antigua sociedad pastoril. Simbólicamente, la fiesta de Samain -en realidad, la noche de Samain- es la eternidad: el tiempo queda abolido y el otro mundo se abre al de los vivos. El cristianismo recuperó íntegramente esta fiesta convirtiéndola en la de "Todos los Santos", exaltación de la "Comunión de los Santos", es decir, de la comunidad perfecta entre los vivos y los muertos. En los países anglosajones, la fiesta de Samain se encuentra en las celebraciones carnavalescas del "Halloween"...".

 

Franco Cardini es de la misma opinión: "La conmemoración del "Día de los Difuntos" a primeros de noviembre, depende de una inequívoca decisión eclesiástica del siglo XI, procedente de Francia y en base, al parecer, de determinados usos locales de este país, ha introducido en nuestras celebraciones litúrgicas un elemento característico del calendario celta, el cual ha transformado una realidad de antiguo origen del calendario romano en una realidad católica reconocida por toda la Cristiandad occidental".

 

Los fantasmas son consustanciales con las celebraciones citadas. Los más famosos son las ánimas en pena de los Templarios becquerianos. También cabe citar la leyenda del Fantasma de Masegoso. Cerca de la ermita de la Virgen del Castillo, en El Royo, la gente sigue tirando piedras en un enclave -como describíamos la semana pasada- para que no se levante "el moro" o un cura, según las dos versiones más extendidas. Moros fantasmagóricos habitan cuevas con ocultos tesoros en diversos puntos de la geografía soriana y rondan los fantasmas en algunos despoblados de forma parecida a la protagonista de la novela Noche de Enigmas del segoviano Ignacio Sanz que sitúa la acción en la comarca de Berlanga de Duero, o como lo hiciera Gervasio Manrique cerca de Valdecantos con el cuento El ánima del tío Mingo.

 

Tajueco

 

El Ritual de las Animas de Tajueco acaece al anochecer del 1 de noviembre, día de "Todos los Santos" y tiene muchas concomitancias con el que celebraban antaño los sampedranos, según narra Gervasio Manrique.

 

Dicho Ritual estaba muy diseminado en la provincia, con variaciones locales menores, y hoy día -que yo sepa- sólo persiste en Tajueco puesto que desde que lo diera a conocer en 1985, en este mismo periódico, nadie me lo ha desdicho y en mis investigaciones posteriores tampoco he encontrado referencias contrarias

 

El toque de muertos de las campanas acompaña al vecindario durante todo el proceso. Hay tres grupos: casados, solteros y resto de la población. Los dos primeros grupos son los protagonistas principales puesto que son los encargados de ir cantando, salteándose las estrofas, el llamado Cántico de las Animas que leen a la luz de las velas en cuatro enclaves de la localidad. Al terminar cada Cántico todos rezan un padrenuestro que inicia el párroco; rezo en el que son acompañados por el tercer grupo que presencia a unos metros a los dos coros y que portan sobre las manos velas desnudas o protegidas por botes, calabazas o cacharros de barro agujereados.

 

Al término de cada Cántico resuena por tres veces una campanilla y al término del ritual el sacristán reparte bollería y vino entre los asistentes. Hasta hace dos décadas era costumbre también que cada cuarto de hora doblasen las campanas por funerales hasta el alba.

 

El repique de campanas y entrechoques metálicos tiene la función mágica de alejar a los espíritus malignos, según Frazer. Este investigador afirma que el propio Pontifical Romano considera que los tañidos de las campanas sirven "para ahuyentar los poderes del mal, los amenazadores y ruidosos espíritus de los muertos y los espíritus de las tormentas". De hecho todavía es costumbre en muchos pueblos, como en Tajueco, el repicar las campanas para alejar las tormentas hacia otros lugares.

 

Sobre la vida más allá de la muerte y las experiencias que han tenido miles de personas en el mundo y varias decenas de sorianos que han estado a punto de fallecer girará el reportaje de El otro lado el próximo sábado.

 

Necrópolis sorianas

 

El culto a los muertos en Soria tiene su más primigenia plasmación en los diferentes tipos de enterramientos que se han venido dando desde la época megalítica (Carrascosa de la Sierra, Valdegeña, Fuencaliente de Medina, Renieblas.., etc).

 

Necrópolis celtibéricas importantes son las de Alpanseque, Carratiermes, Gormaz, La Mercadera, Numancia (cuyas primeras excavaciones han tenido lugar este verano), Monteagudo de las Vicarías, Montuenga, Quintanas de Gormaz, La Revilla de Calatañazor y Ucero.

 

De la época visigoda cabe citar las necrópolis de Deza, Fuencaliente de Medina, Suellacabras y Taniñe.

 

Carlos de la Casa basó su tésis doctoral en el estudio de las necrópolis medievales cristianas y de las estelas funerarias del mismo período. De tales estudios se deduce que Soria tuvo un "habitat" humano digno durante la Edad Media, en contra de las tésis contrarias expuestas por Sánchez Albornoz basándose en la toponimia.

 

Las necrópolis excavadas en la roca analizadas por Carlos de la Casa se encuentran en Agreda, Berlanga de Duero, Casillas de Berlanga, Castro, Covaleda, Duruelo de la Sierra, Miño de Medina, Romanillos de Medinaceli, Tiermes y Valvenedizo.

 

Necrópolis de lajas estudiadas son las de Caracena, Carbonera, Castillejo de Robledo, Garray, Medinaceli, Muriel de la Fuente, Noviercas, Soria (Plaza de Abastos y Plaza de San Esteban), Omeñaca, Rejas de San Esteban, Soria (S.Juan de Duero), Tiermes y Tozalmuro.

 

De estos dos tipos de necrópolis se han exhumado 264 sepulturas que, por lo general, tienen una orientación típica: la cabeza hacia occidente y los pies hacia oriente, por donde surge el sol. Asimismo están descritas las tumbas o hallazgos funerarios sueltos en Aguilera, Agreda, Alpanseque, Calatañazor, Camparañón, Castilruiz, Fuencaliente de Medina, Fuentetova, Garray, Golmayo, Gómara, Gormaz, Hinojosa de la Sierra, Martialay, Morón de Almazán, Narros, Neguillas, Nomparedes, Rebollo de Duero, San Esteban de Gormaz, Santa María de Huerta, Sauquillo del Campo, La Seca, Soliedra, Somaén, Soria (Valonsadero), Tejado, Ucero, Villaciervos, Villalba y Villaverde del Monte.

 

En cuanto a las estelas medievales de carácter funerario, hay que decir que se encuentran muy esparcidas en Soria y que antes de la celebración en la capital soriana del V Congreso Internacional de Estelas Funerarias, celebrado en abril pasado, se habían localizado 195 piezas en 59 sitios diferentes.