EL SUEÑO Y SU
MENSAJE ARQUETÍPICO

 

Casa de Jung  desde el lago de Küsnacht. Foto: Ángel Almazán

Consideraciones generales

El sueño es una función normal del psiquismo humano si bien, debido a que la voluntad del ego es inexistente en su elaboración, carece de la asociación lógica y jerarquizada de valores de la consciencia diurna, pero, por contra, sigue otra "lógica" y "vestimenta": la del inconsciente.

Ahora bien, con este término, Jung designaba todo aquello que se escapa al control del ego, tanto "por abajo" como "por arriba" de la consciencia, por lo que acogía a lo que se ha venido en llamar "subconsciente" (que corresponde al inconsciente personal junguiano) como al "supraconsciente" (en el que cabe situar el ámbito psicoide del llamado inconsciente colectivo junguiano).

Debido al carácter compensatorio del inconsciente, en relación a la consciencia, la mayoría de los sueños tienen esa funcionalidad compensatoria y, puesto que son "hijos directos" del inconsciente, algunos sueños pueden aportar un carácter atemporal o intemporal, e incluso cierto "sentido" de eternidad.

Y ello es debido a que el eje rector de nuestro ser humano se encuentra un YO intemporal, reflejo de la divinidad, el "dios en nosotros", denominado "Sí Mismo" en la hermenéutica junguiana; el cual tiene una percepción y conocimiento de la totalidad de la psique humana (superando por doquier a la consciencia del yo-ego y a su campo limitado de actuación) y, por ser su "corazón" busca la consecución de lo que, en términos religiosos, sería "el reino de Dios en nosotros", y utiliza el sueño para enviar mensajes (en lenguaje simbólico-omnírico, claro está) a nuestro ego con la finalidad de encaminarle, encauzarle o apremiarle en el desarrollo cada vez más conscientemente asumido del Proceso de Individuación, cuya meta es la "fusión-separación" del ego con ese Sí-Mismo (no confundir con la identificación del ego con el Sí-Mismo, lo que sería una inflacción psíquica destructiva para el sujeto -que se creería un gurú mesiánico infalible- y perjudicial para quienes estuvieran sometidos a su influencia y fascinación).

Decía Jung, en Realidad del Alma:

- "En verdad que se producen sueños que representan manifiestamente "deseos o temores cumplidos", pero los sueños pueden contener además "verdades inexorables", sentencias filosóficas, ilusiones, fantasías descabelladas, recuerdos, proyectos, anticipaciones, y hasta visiones telepáticas, experiencias "irracionales" y quién sabe cuántas cosas más... Así como en la conciencia existen anhelos, deseos y temores, y muchas cosas más, hay también la probabilidad enorme de que nuestra alma de los sueños disponga de motivos similares semejantes y tal vez mayores posibilidades de contenido y vida que la consciencia, cuya esencial naturaleza es la contemplación, la limitación y la exclusividad".

En el lenguaje onírico el pensamiento racional diurno no existe, aunque subsiste un "quantum" energético del ego que nos permite reconocernos a nosotros mismos en el sueño y que, por ello simboliza a nuestro plano consciente y ego ("quantum" que nos permite, luego, recordar algunas secuencias o la totalidad de alguno de los sueños). Pero las demás personas que aparecen en el sueño, por lo general, no personifican realmente a las que conocemos, sino que son "cebos" o "anzuelos" de nuestras proyecciones inconscientes diurnas y, también, símbolos de otras "realidades" del psiquismo.

En este sentido, como recuerda A.M. Mattoon:

- "Aun cuando se haga una caracterización objetiva, Jung insistía en que la imagen onírica no puede identificarse con la pesona real con quien uno sueña. Por el contrario, decía que debe distinguirse entre la persona como tal y como objeto del sueño. El sueño refleja el modo en que el soñante ve a esa persona, es decir, su proyección en el objeto onírico. La cualidad que ve quien sueña, sin embargo, realmente debe hallarse presente en la otra persona hasta cierto punto,para que tenga lugar tal proyección. Jung se refería a la cualidad de la otra persona como "anzuelo" para la proyección del durmiente. Pero sea cual fuere el vestigio de esa cualidad, si se halla presente en el objeto, el sujeto la exagera y su signiicación para este último es producto de su propia psique" (El análisis junguiano de los sueños, Paidós).

El lenguaje onírico es simbólico y en él prepondera esencialmente la imagen, como señala la junguiana A.M. Mattoon:

- "En un nivel relativamente simple, el lenguaje onírico es con frecuencia figurativo, o sea, afín a las figuras del habla. Así, en las conversaciones de la vida cotidiana podemos describir a una persona como "una víbora".., una "gatita", indicando que se trata de un hombre o mujer pérfidos, o afectuosos y zalameros. De manera análoga, en el sueño el inconsciente puede recurrir a la imagen de un león, el rey de la selva, para caracterizar el poder. A veces, el sueño contiene un juego de palabras: por ejemplo, una imagen puede representar el acto de rezar (pray, en inglés), para sugerir la idea de "presa" (prey, en inglés). En el siguiente nivel de complejidad aparece la metáfora. Por ejemplo, la imagen de cruzar un puente en un sueño puede indicar metafóricamente que se está efectuando una importante transición; la imagen de una prisión señala la fuerte represión a que se encuentra sometido el sujeto. Es así como las ideas abstractas se expresan mediante imágenes concretas... El color contribuye a realzar el lenguaje onírico por su presencia o ausencia, tonalidad e intensidad... Jung descubrió que los sueños dotados de una intensa carga emocional suelen recordarse en colores".

Es decir, que existen diferentes niveles expresivos e interpretativos, especialmente si los sueños son mensajes dirigidos a compensar el inconsciente personal, o si son "sueños grandes" o arquetípicos: "En algunos sueños -añade M.A. Matton-, las figuras son similares a las de los cuentos de hadas (por ejemplo, animales que nos ayudan). En otras imágenes puede reconocerse su pertenencia al lenguaje mitológico de los sueños, pero sólo una vez que los términos sometidos a la influencia del tiempo se traducen en imágenes atemporales. De ese modo, un avión puede representar a un águila que lleva a una mujer sobre sus alas, una automovil o tren ser el equivalente de un dragón; una inyección puede representar la mitológica mordedura de la serpiente...".

Para comprender el sueño arquetípico

Jung analizó a lo largo de su vida en torno a los 80.000 sueños suyos, de amigos, familiares y pacientes, y otorgó al sueño una importancia trascendental, como evidencia su autobiografía (Recuerdos, sueños y pensamientos, Ed. Seix Barral). En la pequeña experiencia que este Webmaster tiene (tan solo un centenar de sueños míos y de algunos amigos y familiares analizados en los últimos quince años), he de convenir con Jung en que el inconsciente nos ofrece cada noche una "fuente mercurial onírica" que no debemos desdeñar en lo más mínimo.

Decíamos antes que las imágenes son el elemento vital con el que el Sí-Mismo intenta restablecer el equilibrio y armonía para la totalidad de la psique por medio del sueño. Mas tales imágenes, al estar "vestidas" habitualmente con el "ropaje" de nuestro mundo cotidiano, precisan de asociaciones y analogías simbólicas con temas arquetípicos para ser comprendidas, y ahí es donde entra en juego las técnicas junguianas de la libre asociación (limitada a lo soñado), amplificación e imaginación activa.

La amplificación no es sino un método para "ampliar" las imágenes y situaciones, oníricas en este caso y arquetípicas, buscando referentes paralelos en diversos campos del conocimiento humano. "Considero como una labor importantísima poseer los mejores conocimientos acerca de la Psicología, Mitología y Arqueología primitiva y de la Historia Comparada de las Religiones, pues estos dominios me proporcionan inapreciables analogías con las cuales puedo enriquecer el caudal de ocurrencias de mis pacientes", advirtió Jung.

Jolande Jacobi, en su obra Complejo, Arquetipo y Símbolo (Fondo de Cultura Económica), resume esta técnica de la siguiente manera:

- "Para la interpretación de los sueños arquetípicos Jung elaboró un método propio, el de la amplificación, según el cual los diversos elementos del sueño son "enriquecidos" mediante un material análogo (de sentido similar), constituido por imágenes y símbolos, y exponiéndose los matices de sus posibles significaciones hasta que aparece su sentido con suficiente claridad.

La selección de las correspondientes analogías se realiza sin tener en cuenta la época y la esfera cultural a las que pertenecen o de si se trata de creaciones individuales o bien colectivas. Importa, sobre todo, que se trate de expresiones y configuraciones de la psique humana, y que muestren un contenido de sentido común a todas ellas, o bien similar. Todo elemento significativo así fijado se une al siguiente, hasta que en la cadena de temas oníricos esté aclarado cada uno de los eslabones y al final quede interpretado el sueño como unidad.

Cuando el arquetipo -en sí, no perceptible- la "pauta primordial" que está en el fondo, se concrete en determinada imagen y se "presente" durante el sueño a la consciencia, el método de amplificación (mediante la apelación comparativa a imágenes y símbolos análogos basados sobre la misma "pauta primordial") señalará aquello que hay de común y que convierte en verosímil el posible significado, siendo este minucioso trabajo el que mejor puede obtener el sentido del sueño. Si se trata de sueños que contienen escasos motivos arquetípicos, o bien ninguno, se ha de llevar a cabo, junto a la "amplificación objetiva" que acabamos de mencionar, una "amplificación subjetiva" en la que el soñante aportará sus asociaciones peronales -procedentes de su propia biografía-, a fin de que se pueda llegar a conclusiones aproximadas acerca del sentido del sueño".

Efecto compensador del sueño

Los sueños, por todo lo señalado, no son ningún disfraz para encubrir anhelos del ego pues, como dijo Jung: "el sueño es perfectamente capaz de designar las cosas más dolorosas y desagradables sin la menor consideración por los sentimientos del sujeto". Los sueños, recordémoslo, tienen generalmente la función de aplicar una autorregulación psíquica, esto es, compensar la actitud del consciente, solo que se expresan en lenguaje imaginativo-simbólico. Hay que verlos, por tanto, como "hechos psíquicos", "realidades psíquicas".

Debido a su carácter compensador de la consciencia (la mayoría de los sueños parecen ser compensadores), las "imagos" oníricas "contienen aquellas imágenes, sentimientos y pensamientos cuya ausencia crea en la consciencia una laguna de ansiedad en lugar de comprensión", y, por otro lado, contribuyen "a la regulación psíquica espontánea del individuo, reuniendo automáticamente todo lo que ha sido reprimido, descuidado, ignorado", señala Jung.

Esta función compensadora del sueño puede surgir de los dos ámbitos de actuación del inconsciente: el personal o el colectivo.

Leamos a Jung:

- "Los procesos inconscientes compensadores del ego contienen todos aquellos elemento que son necesarios para la autorregulación de la psique total. En el terreno personal son los motivos personales no reconocidos en la consciencia los que se presentan en los sueños, o bien son los significados de situaciones diurnas descuidadas por nosotros, o deducciones que hayamos permitido, o críticas que hayamos omitido" (El Yo y el Inconsciente", Miracle y Paidós).

- "Todos aquellos instantes de la vida individual en que las leyes de validez universal del destino humano quebrantan las intenciones, esperanzas y concepciones de la consciencia personal, son a la vez estaciones del Proceso de Individuación. Efectivamente: este proceso es la espontánea realización del hombre-total. El hombre consciente de su ego es sólo una parte del "todo" viviente, y su vida no representa aún ninguna realización completa. Cuanto más es puro ego, tanto más se separa del hombre-total que también es, y hasta se convierte en su opuesto. Pero como todo ser viviente tiende hacia su totalidad, frente a la inevitable unilateralidad de la vida consciente tendrá lugar una constante corrección y compensación por parte de la naturaleza humana universal, con el fin de lograr una definitiva integración de lo inconsciente en la consciencia, o mejor aún, una asimilación del ego en una personalidad más amplia" (Energética psíquica y esencia del sueño, Paidós).

El carácter compensador onírico puede, por otro lado, compensar de forma reductiva o constructiva.

- "La función reductiva del sueño actúa -podemos afirmar hoy día, con seguridad- sobre un material compuesto esencialmente por los deseos sexuales infantiles reprimidos (Freud), por los anhelos infantiles de poderío (Adler) y por residuos de instintos, pensamientos y sentimientos arcaicos y colectivos" (Jung: Energética psíquica y esencia del sueño). Los sueños "reductivos", ayuda al sujeto a tomar conciencia de sus ilusiones, ficciones y actitudes exageradas, de donde puede derivarse una modificación de la actitud inmediata, pero no de la personalidad general del sujeto, según A. M. Mattoon. "Estos sueños reducen a menudo a su escala normal cualquier exagerado sentimiento de autoestimación, cualquier peligrosa sobrevaloración de otras personas, la falsa importancia de objetos o casas que en la vida diurna se nos antojan demasiado ampliados... En los sueños reductores, a la hora de interpretarlos, no se ha de perder nunca de vista una cuestión, y es que no se trata en ellos de las cosas o personas en sí, sino de la relación que tenemos con ellas, de la actitud, a menudo falsa que adoptamos frente a ellas", advierte Ernst Aeppli en su magnífico libro El lenguaje de los sueños (Ed. Miracle).

- "La interpretación constructiva agrega algo a la actitud consciente del sujeto, reforzando y protegiendo lo que hay de saludable y vale la pena conservar en el sujeto... Conviene aplicarla cuando la actitud consciente es más o menos normal, pero posible de mayor desarrollo y perfeccionamiento, o cuando las tendencias inconsciente, que también pueden desarrollarse, se interpretan mal y son subestimadas por la mente consciente. De este modo, una interpretación constructiva abre el camino de la toma de conciencia de una parte de la personalidad que se encuentra todavía en proceso de desarrollo. Esta toma de conciencia puede darse a medida que el sujeto se torna más receptivo de sus recursos inconsciente. En consecuencia, la interpretación constructiva prepara el terreno para la reconciliación de los valores contradictorios" (M.A. Matton).

Evidentemente los sueños arquetípicos no pueden ser interpretados reductivamente, al menos aquellos que se surgen en las etapas avanzadas del Proceso de Individuación. Y a veces un mismo sueño puede ser interpretado de ambas formas de forma complementaria, como puede haber trozos específicos del inconsciente personal y otros del colectivo, etc.

Además de sueños compensatorios existen los anticipatorios, traumáticos, extra-sensoriales y proféticos.., pero son los menos y no serán objeto de estudio en esta página Web.

Un ejemplo de sueño arquetípico de Coniunctio Oppositorum

Me gustaría compartir con el lector el simbolismo arquetípico omnirico de un sueño que mi esposa tuvo en febrero de 1999 y algunas reflexiones sobre el mismo..
Este es el sueño:

"Me hallaba en un pueblo que no conozco, en el que se celebran muchas bodas y mi ilusión es ir a verlas. Ahora bien, lo único que yo presencio es a una señora mayor, vestida de negro, con mantilla también negra, que se va a casar, pero que está llorando ante una tumba arrodillada que es la de su anterior marido, pues ella es viuda. Tiene gente alrededor, también mayor, y vestidas de negro, que la están acompañando.
Yo voy muy guapa, con un vestido muy bonito, pero mi afán es ir a ver todas las bodas. Todo es alegre. Yo estoy muy contenta y feliz, pues para mí es algo muy hermoso (ahora, bien, a mí me acompaña alguién, no sé si hombre o mujer, tampoco me habla, y tampoco lo veo, y como voy corriendo ese ser también va corriendo)
Luego asisto a un banquete al que yo no estoy invitada. No me pongo a comer, sino que voy a través de un pasillo largo sin saber exactamente si voy a comer o a ver a los novios (sé que son jóvenes, pero no los veo).
La mayor impresión de este sueño es la mujer de negro, pero no me entristece pues mi alegría y afán de ver a los demás no se quiebra en nada. Y en cierto modo me pregunto que cómo es posible que ella se va a casar y sin embargo se encuentra desolada ante la tumba de su esposo, pues la boda que va a tener es un momento que se supone de alegría. Y el hecho en sí de que se encuentre en estos momentos ahí, ante la tumba, la cual parece que está dentro de su casa, no en un cementerio.

................

He aquí el sueño. Tras contármelo inmediatamente lo interpreté mediante el método junguiano de la amplificación (busqueda de paralelismos mitológicos, legendarios, literarios, etc).

Antes de nada, he de indicar que mi esposa, en el momento del sueño, estaba embarazada de siete meses de una niña

Y también tengo que dar a conocer la sincronicidad que supone, para mí, este sueño puesto que llevaba dos semanas leyendo y resumiendo, y reflexionando, sobre temas relacionados con Isis. Y la noche anterior a este sueño ví una película (Kull, el conquistador) en el que aparece el mitema de la llama o columna de fuego que da la inmortalidad a quien penetra en ella (mitema que ya aparece en el tratado De Isis y Osisi" de Plutarco, en el siglo I, y que reapareció en las novelas de Ridder Haggard sobre "Ella" (She y Ayesha), que tanto fascinara a Jung. Igualmente me encuentraba leyendo el Mysterium Conniunctionis de Jung -a ver cuando lo editan en español, por cierto-. Así que, con todo este cúmulo de circunstancias, se ha "constelado" el sueño arquetípico de mi esposa.

------------

Para ser breve: Ese pueblo desconocido simboliza la psique de mi esposa, siendo ella su propio ego-yo consciente; las bodas que se desarrollan son las diferentes "conniunctio oppositorum" (unión de opuestos) que se dan dentro de lo que Jung denominó, lo inconsciente.
La viuda es Isis, que también tenía una túnica negra, y una "mantilla" (la cornamenta enmarcando el disco lunar o solar). Y como Isis, llora ante la tumba de su esposo, Osiris. Pero ella es la Magna Mater y debe seguir creando vida, debe dejar de ser viuda, por tanto (en otro sueño posterior, dos semanas después, mi esposa soñó que había fallecido una viuda, madre de un hijo y una hija, conocidos suyos).
El banquete es un ágape ritual, una comunión con los elementos representativos de los tres reinos (mineral, vegetal y animal), o sea: una coniunctio. Y ella va, además, por el eje, por el pasillo central, desarrollándose el banquete a ambos lados (lo que me recuerda los tres canales principales del Tantra, y las tres columnas del árbol sephirótico, etc).
Este banquete es de una boda de dos novios jóvenes, y acontece en el sueño tras ver a la Viuda, la cual se sacrifica para volver a casarse obviamente. Y sabemos que el banquete ritual es una ofrenda sacrificial.., y que en él se halla la comida y bebida que aporta la inmortalidad.
Ella, mi esposa, sabe que las bodas se celebran en este pueblo a doquier aunque no vé a nadie porque en realidad las bodas son de ella consigo misma, una hierogamia sin fin. Y sabemos que ésta, en el análisis junguiano, simboliza la unión de lo consciente con lo inconsciente, del ego con el Sí-Mismo, del Yin con el Yang... El acompañante invisible, seguramente, es el Ánimus, el Logos Spermátiko de la mujer.

Podría ampliar y profundizar en el sueño, pero yo creo que esto es más que suficiente. Ahora bien, como amplificación ejemplificadora creo que la mejor que conozco es la experiencia del "Mysterium Coniunctionis" que tuvo Jung tras sufrir un infarto, mientras se encontraba en el hospital, y que él describe en su autobiografía (Memorias, Sueños y Pensamientos, páginas 300-303"). Jung habla de estas "Bodas Místicas" que tenían lugar, en su sueño-visión, en el "Jardín o Paraíso de las Granadas", donde se desarrollaban las bodas de Tiferet con Malkut, o las bodas del rabí Simeon ben Jochai. A estas bodas siguió la "fiesta pascual" (banquete, por tanto) en Jerusalén y, en su última visión, Jung vió un teatro griego donde bailarines y bailarinas realizaron el hierosgamos en honor de Zeus y Hera.

Y un último apunte: dado que los mensajes del inconsciente, por lo general, tratan de compensar la situación consciente, y dado que mi esposa se encontraba embarazada y todos los cariños y atenciones (como en toda embarazada) son pocos, y dado que a veces dice que se ve como una "viuda" pues yo siempre estoy con trabajos y tiene que ir sola a pasear, etc.., en fin.. que el sueño es compensador en tal sentido "humano". Además está el trasfondo arquetípico citado que concierne ya al ámbito del alma y del espíritu.