Hoy nos vamos a la comarca de San Esteban de Gormaz a conocer un singular ritual muy popular en esta zona desde hace dos años y que es de origen judío, vinculado según mi parecer a la Kabala, si bien pueden hallarse concomitancias en otras tradiciones esotéricas orientales e incluso en las artes marciales. El ritual les fue enseñado a Jesús María Gallo Rolanía y su esposa Pilar de los Mozos por George Athijmaritis, del Pireo (Grecia). Uno de los hijos de este matrimonio residente en San Esteban de Gormaz, Manuel, comentó en Madrid con sus compañeros de trabajo -muchos de ellos judíos- este ritual y entonces se le aseguró que era un rito judío.
He visto practicar este rito en Sanjenjo (Pontevedra) durante un viaje a Santiago de Compostela organizado por el Centro de Acción Social de la Diputación de la "Ribera del Duero" y quedé estupefacto al ver con qué facilidad se podía levantar a personas de 120 kilos de peso. Y recientemente he sido sujeto activo y pasivo de este rito.
Doy por ello testimonio de que no hay truco alguno y que puede practicarse en cualquier lugar. Pueden probarlo los lectores de El Otro Lado en sus casas, con sus amigos y familiares, sin miedo alguno. Si cumplen los pasos previos les puedo asegurar que se van a llevar una gran sorpresa y van a quedar tan asombrados como todavía lo estoy yo mismo.
Peso 75 kilos y me levantaron a buena altura de la silla en la que estaba sentado dos mujeres normales y corrientes que apoyaban sus dedos índices en mis axilas, a la par que dos muchachos adolescentes hacían lo mismo colocando sus índices en la corva de mis pies. Sabía que me iban a subir un metro de altura tranquilamente porque había visto que eso mismo había sucedido con varias personas más, pero lo que ignoraba era la sensación que iba a sentir. Fue realmente increíble. No pesaba nada. Eso es lo que yo sentí. Era como si mi cuerpo fuese etéreo, o como si pesara como una pluma. El sentimiento de ingravidez fue psicológicamente real, cierto.
Después participé activamente formando parte de las cuatro personas que alzan a la que se encuentra sentada en una silla y sucedió algo parecido. No sentí que hiciera esfuerzo alguno para subir a la mujer que se había prestado para el experimento. La alzamos más de un metro y no sentí su peso. El esfuerzo físico de mis dedos presionando las teclas del ordenador es mayor que el que tuve que hacer entonces. Nuevamente la inmaterialidad fue una realidad psíquica.
El ritual
El ritual, en sí, sorprende por su sencillez y efectividad. Se precisan cinco personas: una para ser alzada y cuatro para subirla. El sujeto pasivo se ha de sentar sobre una silla permaneciendo su espalda erguida y apoyada sobre el respaldo y con las piernas paralelas a las patas de la silla, como puede observarse en la fotografía. Si consigue estar relajada, mejor que mejor.
Seguidamente, las cuatro personas van superponiendo sus manos encima de la cabeza del sujeto pasivo. Primero la mano derecha de cada una y luego la izquierda, para, inmediatamente después, realizar el movimiento inverso.
A continuación se entrecruzan los dedos de ambas manos excepto los índices, que permanecerán extendidos y tocándose con las yemas entre sí, colocándose en esta posición los dedos índices bajo las corvas y axilas. Y todos a una se alza a la persona que se desee.
Aparte del entretenimiento que puede suponer para cualquier velada, no cabe duda que es una forma eficaz de alzar a personas que estén enfermas, por ejemplo, como sugiere Jesús María Gallo Rolanía.
Al igual que sucede con el paso de fuego" de San Pedro Manrique, resulta un tanto inexplicable este rito judío, para cuya realización no hace falta tener conocimiento alguno de esoterismo, ni poseer claves iniciáticas, ni haberse adentrado en el estudio de los arcanos kabalísticos y ocultistas: ignorancia esotérica que es común también a los "pasadores" sampedranos de la noche de San Juan.
Soria y la Kabala
Mis conocimientos sobre la Kabala son mínimos y no pueden compararse para nada con los que posee Gastón Clerc González, arquitecto y urbanista residente en Soria.
A varios años luz de distancia me encuentro con dos kabalistas hebreos sorianos de la Edad Media, Jacob e Isaac ha Cohen, de la mitad del S.XIII, que residieron posteriormente en Segovia y en Provenza, donde alcanzarían gran fama sus escritos, aunque muy probablemente no llegaron a conocer el segundo libro kabalístico más importante de la tradición esotérica judía, el Sepher ha Zohar (Libro del Esplendor), escrito a finales del S. XIII en Avila por Moisés de León.
Mucho más próximo en el tiempo encontramos el paso por la provincia de Soria de uno de los kabalistas y magos más controvertidos del ocultismo mundial de la primera mitad de este siglo, puesto que derivó finalmente hacia la magia negra, por lo que fue llamado "La Gran Bestia". Me estoy refiriendo a Aleister Crowley, que tras su paso por la Golden Dawn británica, fundó su propia secta ( Thelema) y llegó a ser el gran maestre de una orden neotemplaria (Orden de los Templarios de Oriente) que continúa vigente hoy día y cuyo gran prior en España lo era, hace siete años, Francisco Castellanos, de padre judío y residente en Barcelona.
Aleister Crowley realizó un viaje iniciático en 1908 por España junto con Victor Neuburg y pasó por Soria y El Burgo de Osma, camino de Aranda de Duero y Madrid, según manifiesta en sus Confesiones. ¿Qué vino a hacer en la provincia de Soria este iniciado en la magia blanca y negra...? Quizás podamos hablar de ello algún día.
Ritual kabalístico
La Kabala es la tradición esotérica judía, que fue oral inicialmente.
No es este el momento ni el lugar para resumir los aspectos básicos de la Kabala. Bastará, para la ocasión, indicar que es creencia kabalística que el ser humano - a imitación del hombre arquetípico Adam Kadmon- está dotado de diez centros energéticos llamados sephirots que, tal y como pueden verse en las reproducciones que acompañan a este artículo, tienen una radio de acción en el cuerpo humano físico y "etérico". Estos sephirots están unidos por 22 senderos.
Tal estructura esotérica recuerda inevitablemente a la del Tantra y Yoga-Kundalini de la India, e incluso a las ramificaciones energéticas de la Acupuntura china. Así, por ejemplo, el chakra Sahasrara de la cabeza podría ser el sephirot Kether (corona) de la Kabala.
Pues bien, en el ritual del alzamiento de una persona con ocho dedos índices encontramos que las manos se colocan por encima de Kether, situándose en el "tubo astral" que conecta al hombre con el Macrocosmos, por el cual pasa la gran energía kabalística llamada od, según enseñara el ocultista y mago Eliphas Levi a finales del siglo pasado, que fuera admirado por los creadores de la Orden Golden Dawn (Orden del Alba Dorada), en cuyo seno escribirían libros kabalísticos Arthur Edward Waite, Dion Fortune y Aleister Crowley, entre otros. El od se corresponde con el prana hindú, el vril del yoga rúnico y el chí taoísta y de la acupuntura
Igualmente podemos observar que la zona de la rodilla-corva es el epicentro de otros dos sephirots, llamados netsach y hod, al igual que se sitúa Malkut entre ambos pies. Asimismo se ve como las axilas están bajo la influencia de la línea divisoria de los radios de acción de estos dos últimos sephirots y de tifereth. Hay también dos sephirots en los codos.
Hay además otro detalle, pero esta vez vinculado al esoterismo germánico. Al estar sentado sobre una silla el cuerpo humano toma la figura de la runa sieg, cuyo número es el 11, así como Kether tiene el número 1 y Malkut el 10. La runa sieg está vinculada con el fuego sagrado, es decir con el od kabalístico, y muy especialmente con lo que ha llamado antes "tubo astral" que es la "columna vertebral psicoide".
Asimismo, en las manos están sintetizados los diez sephirots y los 22 de la Kabala.
Si se entremezclan todos estos datos en una buena cocktelera y se suma la filosofía de las artes marciales con su concentración energética en las manos antes y durante el momento de golpear al adversario o al objeto que se tenga delante, el lector podrá obtener un elixir que podrá beber mentalmente para poder ejecutar este ritual con un conocimiento elemental sobre lo que va a experimentar.