Ucero, Caracena, Tiermes
y Castillejo de Robledo

 

 

Cañón y Ermita de S. BartoloEn el Cañón del río Lobos, eje central del primer Parque Natural institucionalizado por el gobierno regional, se encuentra la ermita protogótica de San Bartolomé, que es lo único que resta del antiguo monasterio de San Juan de Otero.

Es el enclave templario soriano sobre el que más se ha escrito, sobresaliendo especialmente las interpretaciones dadas por Juan García Atienza en su obra La meta secreta de los templarios, y en la monografía La ermita templaria de Ucero, de Alejandro Aylagas Mirón, a lo que hay que añadir, la obra más reciente de todas: mi novela esotérica e iniciática Los Códices Templarios del río Lobos. Los Custodios del Grial.

El simbolismo arquetípico de sus canecillos y capiteles es tan variado y profundo que exige la redacción de un libro aunque intentaré en otro apartado acercarme algo a su esencia resumiendo la red intrincada de símbolos que se entrelazan unos con otros en este lugar realmente mágico en el que es intransferible la experiencia personal y las hierofanías que se dan entre aquellos que siguen las huellas del Temple con un espíritu abierto, espectante y con un objetivo de superación o de realización espiritual, algo que provoca sonrisas sarcásticas entre los racionalistas de turno más fervientes. En la bibliografía señalada hallará el lector más información detallada.

Juan García Atienza ha realizado toda una cartografía "mágica" tomando como centro este enclave que -cosa singular- es equidistante de los dos extremos septentrionales de la península ibérica, Creus y Finisterre. Es, por tanto, un "Centro" mágico de la cartografía templaria ibérica.

El castillo de Ucero por su parte, pudo haber sido templario y llegó a servir incluso de hospedería para los peregrinos que se encaminaban a Santiago de Compostela.

Siguiendo con las rutas templarias nos vamos ahora a El Burgo de Osma, lugar idóneo para el buen yantar y contemplar su magnífica catedral gótica. Desde allí iremos a Caracena.

Con motivo del rodaje del documental El Tesoro de los Templarios, por la segunda cadena de la televisión alemana, ZDF, para el programa Terra X, en 1996, tuve conocimiento de la presencia de una posible figura bafomética de tres narices y tres ojos y una boca común (o sea, un triple rostro en una misma cabeza) en el ábside de la iglesia de San Pedro, en Caracena.

El director de la serie Terra X insiste en la referencia bafomética del citado canecillo tanto en el documental citado como en su ensayo El tesoro de los templarios. En busca de sus huellas por Castilla, donde podemos leer lo siguiente:

 

Contemplemos el rico patrimonio artístico y medioambiental de Caracena y retornaremos a El Burgo de Osma para encaminarnos seguidamente, primero a Tiermes y finalmente a Castillejo de Robledo, donde Alejandro Aylagas afirma que existieron sendas freirías templarias.

Rafael Alarcón cita la leyenda del Niño Durmiente del yacimiento celtibérico-romano de Tiermes, venerado durante siglos y considerado milagrero para los niños, y que fue retirado de la ermita hace escasas décadas ante la posibilidad arqueológica de que no fuera sino la imagen durmiente del dios romano Eros. El niño reposa su cabeza sobre una calavera. La leyenda dice que la pequeña escultura, que se expone en el Museo Numantino de Soria, fue labrada por los monjes templarios del cercano Campisábalos (Guadalajara), quienes robaron la estatuilla de la ermita de Nuestra Señora de Tiermes, eje de una gran romería-concordia. La estatuilla sustraída, sin embargo, regresó milagrosamente en la ermita para seguir siendo allí venerada.

Y por último llegamos a Castillejo de Robledo, cuyo castillo es de probable procedencia templaria, antes de pasar a los Hospitalarios. Eustaquio Pastor Teresa, párroco del lugar, recopiló en 1952 unos Apuntes históricos de la parroquia y villa de Castillejo de Robledo en los que hace mención al posible origen templario del castillo y se habla también de una Fuente de los Templarios, a la para que se cuestiona si la iglesia románica fue o no templaria, palnteamiento este último sobre el que no tengo ninguna duda una vez visto los canecillos "tántricos" del ábside (con dos escenas de coito) y los frescos del interior del templo, en donde puede verse a la Virgen de Castillejo en la postura clásica de las Vírgenes Negras. Las cuadrículas blanquinegras de los frescos del presbiterio, recuerdan a las de la enseña templaria bausant. Dos dragones con sus fauces desprendiendo fuego protegen el presbiterio.

Eustaquio Pastor relata igualmente la leyenda del Penitente Misterioso o Vallejo del Templario relativa al asesinato por un monje templario de su superior, Frey Cristóbal de Rocaforte, y que luego murió carbonizado por un rayo al huir a caballo por el camino de Valdanzo, en donde se escucha en días de tormenta una voz misteriosa que grita: "¡Frey Cris Roc..!".

En Castillejo de Robledo sitúan algunos investigadores la Afrenta de Corpes del Cantar de Mio Cid.