Almazán, Morón de Almazán
y Almenar

San Miguel

 

El arqueólogo soriano Teógenes Ortego sitúa a los templarios en Almazán, Ágreda, Soria, San Pedro Manrique, Ucero, Rioseco de Soria y Caracena.

Gloria de Válor, etnóloga, afirmó durante el I Simposio Internacional del Temple haber cotejado documentos en los archivos diocesanos que avalan la presencia templaria en Almazán, y, por su parte, José María Oria de Rueda también localiza al Temple en Almazán, así como en Aguilera y Castillejo de Robledo.

Clemente Sáenz Ridruejo los ubica en Soria, Ágreda, Morón de Almazán, San Bartolomé de Arganza (o de Ucero), y cerros de La Trinidad, San Juan y San Andrés. Miguel Moreno sospecha también que tuvieron alguna propiedad en Velamazán.

Si el Temple estuvo en Almazán la iglesia que tiene más posibilidades de haber sido templaria fue la de San Miguel, que cuenta con una alucinante cúpula nervada de ocho puntas copiada del mihrab de la mezquita de Córdoba, y tres canecillos con tres Hércules distintos: fenicio, asirio y celta (Ogmios).

Madoz,en 1850, indicaba asimismo que la ermita de Nuestra Señora de los Santos, en Morón de Almazán, fue templaria, y Antonio Ruiz Vega ha divulgado una leyenda referente a un pasadizo subterráneo entre la ermita y un cerro próximo por el que retumban los tambores templarios en días de tormenta. Leyendas de túneles templarios los hay también en el monasterio de San Pedro el Viejo y en los castillos de Ucero y Castillejo de Robledo.

Curioso es advertir al lector que Beltran Dugüesclin fue Gran Maestre neotemplario de la OSMTJ desde 1357 hasta su fallecimiento en 1380. Al frente de las Compañías Blancas aupó al trono a Enrique de Trastámara en su lucha fratricida contra Pedro I el Cruel. En pago a sus servicios el Trastámara le hizo duque de Soria, y señor de las villas sorianas de Almazán, Morón de Almazán, Deza y Monteagudo de las Vicarías, en 1370. Esta Ruta de Duguesclin la describo pormenorizadamente en mi libro Por Tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara. Asimismo sus dos únicos hijos varones los tuvo con su amante, la enigmática Dama de Soria, dama de honor de la esposa de Enrique de Trastámara. Duguesclin había nacido el año en que murió en la hoguera el último Gran Maestre de Temple histórico, Jacques de Molay. Uno de sus lugartenientes en las Compañías Blancas, Bernal de Bearne, sería a su vez el primer conde de Medinaceli, de quien descienden los Duques de Medinaceli. Y en Medinaceli reside el Gran Prior español de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jeruralén.

En cuanto a Almenar, Rafael Alarcón vincula la leyenda del Cautivo de Peroniel y la Virgen de la Llana con el Temple. Los símbolos del cofre-volador, cristiano preso y vigilado estrechamente por un moro y liberado milagrosamente volando hasta un templo donde se venera a la Virgen Negra a la que rogó el cautivo su liberación, son motivos recurrentes en varias leyendas similares relacionadas con el Temple.

Coincide, además, que nuestro cautivo de Peroniel cae preso durante la batalla de Almería, que fue conquistada finalmente el 17 de octubre de 1147 al contar Alfonso VII de Castilla con el apoyo de Ramón Berenguer IV y de los templarios, a quienes concedió en custodia la plaza.

La Virgen de la Llana se encuentra en Almenar y centra una romería-concordia de 67 poblaciones que se reúnen cada 25 años, siendo por ello la más importante de la provincia de Soria. Entre los pueblos acogidos a esta concordia se encuentran Villaseca de Arciel y Valdegeña, localidad esta última en la que hay tradición templaria.

Alfonso VII el Emperador otorgó al Temple de Aragón, en 1146, una casa con moro exárico y heredad incluida en Almenar, así como la cercana localidad de Villaseca de Arciel.