Todo el sincretismo esotérico que percibo en el Círculo iniciático de la histórica Orden del Temple lo he intentado plasmar en las 190 páginas que ocupa mi novela histórica Los Códices Templarios del Río Lobos. Los Custodios del Grial, cuyo argumento es el siguiente:
Frey Diego de Ucero, poco antes de beber del Grial
en San Juan de Otero, escribe sus memoria, en las que da cuenta
de su amistad adolescente con santo Domingo de Guzmán
en El Burgo de Osma, y posteriores encuentros en Languedoc y
San Esteban de Gormaz; del hallazgo de la Mesa de Salomón
en la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga; su
iniciación en el gnosticismo templario en el convento
del Cañón del Río Lobos; del mundo trovadoresco;
del estudio de la gnosis cristiana, hermetismo, alquimia, astrología...
Sus maestros le dicen que Jesús pudo morir en Rennes-le-Château
(localidad que visitará) o en Cachemira (a donde va su
prior). Viaja a Occitania y simpatizará con el catarismo.
En Montségur escucha la leyenda del Grial de boca de Wolfram
von Eschembach. En Alejandría se adentra en el sufismo
de Ibn al´Arabî. Recorre el Camino de Santiago y
participa en la construcción protogótica de San
Juan de Otero y de la catedral gótica del Burgo de Osma,
describiendo su esoterismo constructivo.
La geografía soriana, especialmente la del entorno de la villa episcopal de El Burgo de Osma, es la que más presencia tiene en este ensayo novelístico que resume lo que he aprendido durante 25 años y para cuya redacción consulté más de medio centenar de libros.
Se aborda, con rigor y en profundidad, el esoterismo del hermetismo, gnosticismo, catarismo, sufismo, alquimia, astrología y saber tradicional de las cofradías constructoras del Medievo, pero al mismo tiempo se ahonda en los orígenes del cristianismo, se adentra uno en el sufismo de Ibn al´Arabi y se argumenta sobre la Iniciación de A-Mor y el trasfondo hiperbóreo del Grial. Incluso se habla de lo que hoy denominamos fenómeno OVNI. Y todo ello se complementa con la teoría del Inconsciente Colectivo y los arquetipos del Anima, Viejo Sabio y Sí-Mismo de C.G. Jung.
La acción se desarrolla entre 1170 y 1244, fechas en las que se inicia la novela Los Pilares de la Tierra (Ken Follet) y comienza Los Hijos del Grial (Peter Berling), carentes ambas de esoterismo alguno, pues la hipótesis del Santo Grial como "Sangre Real" que parte filogenéticamente de Jesús de Nazareth es tratada burlonamente por Peter Berling. Esta hipótesis, dada a conocer mundialmente por unos periodistas años antes que Berling, la retomo en mi novela, pero el Grial que frey Diego de Ucero busca y finalmente encuentra no tiene nada que ver con la sangre de Cristo, sino con la tradición hiperbórea y la Iniciación de A-Mor. Asimismo, mientras que Follet pasa por encima sobre el esoterismo de los constructores del románico y gótico, e incluso del Camino de Santiago, en mi novela se incide directamente en su trasfondo.
El esoterismo templario de los enclaves sorianos también lo he tratado profundamente en mi guía turístico-mágica Por tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara. Rutas de Almanzor, Mío Cid, Jalón, Duguesclin, Alvargonzález y Río Lobos, editada por Sotabur S.L en 1997 que consta de 300 páginas.
Y en lo que respecta al esoterismo de las leyendas y edificios, especialmente de la catedral burgense, el lector interesado podrá hallarlo en mi obra El Burgo de Osma y su Catedral. Guía para el viajero curioso e inquieto (Sotabur, Soria, 1996). En ellas encontrará el lector interesado muchos más datos sobre el ocultismo y esoterismo de estas tierras sorianas.