Los Templarios en Castilla y León

 

La Orden del Temple sigue fascinando y buena prueba de ello es que existen en el mundo unas 400 asociaciones neotemplarias, de las cuales hay aproximadamente diez con miembros residentes en Castilla y León, siendo seguramente Ponferrada (León) y Medinaceli (Soria) las poblaciones con mayor relevancia neotemplaria.

En el caso soriano, el renovador y revitalizador, y Gran Prior de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalem, OSMTJ, tiene una vivienda en Medinaceli. La OSMTJ organizó en el verano de 1992 el I Simposio Internacional de Temple, en Soria, y en octubre hubo una ceremonia anual en Almazán. Antes las hacían en el Real Monasterio Cisterciense y soriano de Santa María de Huerta, y ahora las desarrollan en el Parador de Sigüenza (Guadalajara).

La Orden de los caballeros-monjes templarios se fundó, en Jerusalén, en 1118, y en 1307 comenzó su persecución en Francia para ser, en 1314, anulada la Orden por el Papa Clemente V, tras un proceso difamatorio e injusto.

Durante las Cruzadas desempeñaron un papel vital y, en España, también fueron decisivos durante la Reconquista, tal y como reconoció el profesor Jorge Uscatescu en 1992, en Soria, durante su lección magistral inaugural del I Simposio Internacional del Temple. Uscatescu afirmó también que, respaldados por San Bernardo de Claraval, los Templarios defendieron el "espíritu de la espada", constituyéndose en una élite espiritual "purificadora de una sociedad oscura y en crisis, un tiempo muy parecido al nuestro, sin hacer anacronismos..., un tiempo de conciencia milenarista". Fueron, asimismo, los creadores del aval bancario, pero sin usura, y tuvieron un ideal sinárquico políticamente.

No se sabe exactamente cuando penetraron los Templarios en los reinos de Castilla y León, aunque se suele citar el año 1130 entre algunos historiadores, fecha a mi parecer algo tardía (documentalmente consta la presencia templaria, en Portugal, en marzo de 1128). De lo que no hay duda es que Alfonso VII el Emperador, tras su coronación imperial en 1135, favoreció notablemente su asentamiento.

Actualmente, la presencia templaria más antigua y conocida en la actual provincia de Soria está documentada con la cesión de Villaseca de Arciel, y un moro como exárico con su casa y heredad en Almenar, a la Orden del Temple; donación otorgada por Alfonso VII el Emperador ante el rey García de Navarra y el conde de Barcelona y príncipe de Aragón Ramón Berenguer IV, en 1.146, desde San Esteban de Gormaz. Incluso parece ser que antes de 1134 los Templarios tomaron posesión, por Alfonso el Batallador, de una casa en Ágreda, según los datos aportados por Gonzalo Martínez Díez en su libro Los templarios en la Corona de Castilla.

En cuanto al número de enclaves templarios de Castilla y León hay que decir que las consejas, leyendas y tradiciones populares cuadruplican fácilmente el número de lugares documentados históricamente, como sucede en Soria, por ejemplo, donde la tradición habla de una docena de enclaves templarios.

En el territorio actual de la Comunidad Castellano-Leonesa el mayor número de edificaciones templarias se encuentran en Valladolid (22 enclaves), en opinión de Javier Castan Lanaspa, y tal como refleja en su libro Arquitectura templaria castellano-leonesa. León seguía a Valladolid en número de enclaves templarios, diez en opinión de dicho autor. En cuanto a conventos, en Castilla y León había cinco (el de Soria era San Juan de Otero (actual ermita de San Bartolomé, en el Cañón del Río Lobos de Ucero).

Javier Castan Lanaspa ha censado 65 enclaves Templarios con 34 iglesias en la región castellano-leonesa, la mitad de las cuales estaban bajo la advocación de la Virgen, lo que evidencia una vez más la influencia mariana de San Bernardo de Claraval, protector de la Orden del Temple y, al mismo tiempo, revela el papel importante que tuvo María en el Temple y que, en lo que respecta a su aspecto esotérico, no era sino una imagen ortodoxa que escondía el culto a la Gran Diosa Madre del Círculo templario más iniciático, y también, acaso simbolizaba María la arcana "Materia Prima" de la Alquimia hermética.

En una Bula del papa Alejandro III (1159-1181) se citan cinco conventos templarios en el reino de Castilla: Montalbán, San Juan (Valladolid), San Benito (Torija), San Salvador (Toro) y San Juan de Otero (diócesis de Osma).