DE ISIS Y OSIRIS

PLUTARCO

El tratado "De Iside et Osiride" forma parte de los "Moralia" y cuando Plutarco escribió este tratado en Egipto llevaban venerando a Isis y Osiris desde 2.500 años atrás, como testimonian los llamados "Textos de las Pirámides" (IV Dinastía: c.2420-2270 a.C.), culto que fue evolucionando, ocupando Isis , en la época helenística, un papel predominante. El culto de Isis entre los griegos comenzó a extenderse a partir del s. III a.C.

Muy probablemente, el relato que da a conocer Plutarco sea el de la leyenda existente en el siglo I de nuestra era, consolidada quizás entre los siglos V-IV a.C. Y las interpretaciones que Plutarco hace del mito "pueden ser a menudo estoicas, platónicas, gnósticas e incluso persas", según los expertos. Plutarco fue, en torno al año 100 a.C., sacerdote de Apolo en Delfos, cargo que tal vez desempeñara hasta el final de su vida, lo que otorga a su tratado una mayor "autoridad", además debió ser el último libro que escribiera, por lo que bien pudiera considerarse que en él refleja la esencia de su gnosis. Y bueno es recordar que, según él, "no hay que tratar los mitos como historias absolutamente auténticas, sino tomar de cada uno lo que es conveniente y verosímil" , a la par que asevera que lo realmente importante de los mitos y los ritos es su carácter simbólico. Y Plutarco, fin a esta concepción aplicará una exégesis simbólica incluso en la etimología, a modo de "cabala fonética" por la homofonía de los nombres.

La versión transcrita es la publicada en el tomo VI de "Obras Morales y de Costumbres", de Plutarco (editorial Gredos, Madrid, 1995), con introduccionesm, traducciones y notas efectuadas por Francisca Pordomingo Pardo y José Antonio Fernández Delgado.

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- "Todo lo bueno es preciso que los hombres sensatos se lo pidan a los dioses, pero especialmente suplicamos obtener de ellos, en nuestra búsqueda y en la medida en que es posible para los hombres, el conocimiento de su naturaleza, puesto que nada hay más importante de obtener para un hombre, ni más venerable de conceder por la divinidad, que la verdad. Las demás cosas que los hombres necesitan, la divinidad se las concede, pero de la inteligencia y la comprensión sólo los deja participar, al tenerlas y usar de ellas como propiedad particular" (capítulo 1—págs.61-62).

NOTAS

  1. En la tradición egipcia antigua, en el sistema primitivo de Heliópolis, Isis es hija de Geb, pero aquí aparece como hija de Hermes y en el cap. 12 como hija de Thot, dios de la sabiduría, al que es asimilado Hermes. La filiación de Isis a partir de Hermes-Thot surge posiblemente de la asociación de aquella con la sabiduría y conoció un gran favor sobre todo en el área greco-egipcia, estando especialmente bien atestiguada en los papiros mágicos.
  2. Neith era la antigua diosa de Sais, en el Delta del Nilo, considerada en ciertas tradiciones saíticas como la creadora asexuada, de ahí el final de la inscripción; es llamada también Atenea por herodoto. Después fue identificada con Isis. La inscripción es encontrada en una forma más completa en Proclo, que añade a las de Plutarco estas palabras: "el fruto que yo he engendrad ha sido el sol", pero Winreich apunta que la versión de Plutarco, comenzando con la fórmula "ego, eimi", está más cerca de la verdadera tradición.
  3. Plutarco, en ningún otro lugar asocia a Isis con el agua, excpeto en 38.365F, donde Sirio es considerado la estrella de Isia porque trae agua. De ahí que Griffiths prefiera la variante "parýgrois" como adjetivo calificador del lugar del nacimiento de Isis, "Ligeramente húmedo", o "próximo a regiones húmedas", transmitida por una parte de los manuscritos. La lectura tradicional "panýgrois", es en cambio defendida por J. Hani, de acuerdo a la tradición egipcia que pretendía que Isis había nacido en el Delta, concretamente en Buto, junto a las marismas de Quemis.
  4. Existen detalles puntuales en esta parte del relato que delatan claramente su origen griego, que han sido tomados del mito de Deméter: Isis al llegar a Biblos se sienta sobre una fuente en actitud llorosa, como Deméter en el "Himno Homérico". Isis exhala de su cuerpo fragancia de la que se impregna el cuerpo de las esclavas, del mismo modo que en el "Himno homérico a Deméter" ésta acoge en su oloroso seno a Demofonte, el hijo de Metanira, cuyo cuerpo frota con ambrosía y sobre el que sopla dulcemente. Tanto Isis como Deméter son elegidas para ser la nodriza del hijo de la reina. Estos rasgos, sin menoscabo de su carácter griego, se superponen fácilmente a la figura de una Isis como diosa triste de Egipto desde tiempos tempranos o a una Astarté representada como "Venus lugens" a la que es presentado el cadáver de su joven amante Adonis. Es posible admitir, incluso, el culto de una Astarté llorosa en Biblos desde época temprana (la identificación Isis-Deméter, se encuentra ya en Herodoto).
  5. También Deméter ocultaba por la noche a Demofonte en el fuego ardiente para sustraerlo a la vejez y a la muerte hasta que Metanira lo descubrió y lanzó un grito de dolor. Ello reflejaría una antigua creencia en el uso del fuego como medio de inmortalidad, también una costumbre de pasar los niños a través del fuego como una protección contras las influencias del mal, e incluso el mito eleusino puede reflejar una "prueba de fuego" en los misterios eleusinos.
  6. Se sabe que existía en Biblos un santuario de Astarté a mediados del s.II d.C. en el que eran celebrados además ritos en honor de Adonis y que contenía un alto cono u obelisco. Quizá el pilar osirio fuera eventualmente identificado con este cono, siguiendo la fusión de Isis y Astarté.
  7. J. Hani piensa que hay aquí una velada alusión a la escena de la concepción póstuma de Horus (mencionada sucientamente al final del capítulo 19, aunque allí referida a Harpócrates), dentro del mito de Osiris de importancia capital para los egipcios, y que explicaría el texto de Plutarco por qué el hijo del rey fue tan severamente castigado. La gravedad de a indiscreción de éste no halla una explicación en la escena tal como la presenta Plutarco.
  8. El desmembramiento de Osiris es ya conocido por los "Textos de las Pirámides". El número de partes desmembradas recibe una interpretación lunar en 42, 368ª, y con él coincide la lista del templo de Denderah que recoge los distritos en los que esas partes fueron distribuidas, aunque otras fuentes presentan un número diferente. El desmembramiento ritual del sacrificio es un rasgo de la religión egipcia: describe el sacrificio de un toro, identificado con Seth, cuyos miembros eran distribuidos entre los dioses.
  9. La tradición heliopolitana en la religión egipcia identificaba muchos dioses, o partes de dioses, con fenómenos astrales. Esa relación fue a menudo expresada describiendo la estrella como el alma de dios. La identificación de Isis con la estrella-perro Sirio, cuya aparición anuncia la crecida de Nilo, puede ser ejemplificada desde los más tempranos a los más recientes testimonios de la religión egipcia. La ecuación de Seth con la Osa Mayor está bien establecida también. En cambio Orión es usualmente identificado con Osiris y no con Horus. Quizá la homofonía, señala Grifiths, haya llevado al nexo.
  10. Comenzaría el 25 de febrero si Plutarco hace coincidir, según la costumbre griega, la luna nueva con el comienzo del mes. Phamenhot (25-febrero-27 de marzo) es el último mes de la siembra de invierno... La mención del comienzo de la primavera sugiere una fiesta estacional, en la que la luna es honrada. La expresión de Plutarco evoca un significado sexual, en cuyo caso Osiris es realmente el sol aquí e Isis la luna, aunque Osisiris o Apis como luna es el tema de pasaje. Plutarco elude la dificultad haciendo de la luna una divinidad andrógina. La idea de que la luna es hermafrodita es griega. Los egipcios siempre consideraron a la luna del sexo masculino, como a los dioses I´ah y Thoth... En cuanto a la identificación de Isis con la luna (atestiguada en muchos pasajes de Plutarco, ha sido admitida unánimemente por todos los comentaristas griegos posteriores a Plutarco como complemento a la teología solar de Osiris (en las aretalogías de Isis la diosa dirige a la vez el curso del sol y de la luna).
  11. La diosa del amor sexual en Egipto era más bien Hathor. Aunque Isis es eventualmente identificada con ella, con Afrodita y Astarté, sus rasgos dominantes son el amor conyugal y el maternal en la era greco-romana, antes de que su función funeraria en asociación con Neftis llegara a ser dominante. La luna como protectora y confidente del amor femenino en la tradición griega está bien atestiguada. (Nota de Ángel Almazán: nótese el paralelismo existente entre la metáfora de la luna que persigue, deseosa, al sol, y el tema del Cantar de los Cantares; así como el existente entre el manto negro de Isis y las Vírgenes Negras y la Sulamita negra del Cantar de los Cantares).
  12. El mismo epíteto "myriónymos" es aplicado a Isis en una inscripción ptolomeica de Filas y en papiros. Comparable es el epíteto "poliónymos", "de muchos nombres", usado para Isis en el Himno a Anubis post-augusteo de Quíos en Bitinia; este epíteto es usado además para Deméter, con la que Isis fue identificada tan tempranamente como el s.V. a.C.; además "myriómorfos" y, en Apuleyo, "dea multinominis". Han sido citados algunos ecos en la lengua egipcia del epíteto usado por Plutarco, aunque no de la concepción de una Isis "Panthea" implicada por él. El epíteto griego parece representar un proceso asignado a la diosa por la interpretación griega e implicar una detallada asimilación de las funciones de numerosas otras diosas. (Nota de Ángel Almazán: este capítulo 53 evidencia el justificado paralelismo simbólico entre Isis y la "materia prima" de la Alquimia, así como el sentido hierofánico y de hierosgamos que tiene, en la alquimia, el "sexo de Isis". Por otro lado, los mitemas de la trama narrada de Isis-Osiris son palpables en los mitemas de la Alquimia: es el mismo vino pero en odres distintos).
  13. Empleo estoico de la palabra "lógoi": se trata de los "lógoi spermatikoi", "razones seminales".
  14. Hermes es identificado aquí con Thoth, al que era adscrito, como Hermes Trimegisto, el "corpus" de literatura generalmente conocida como Hermética que deriva de Egipto. Son diecisiete tratados, presentados en su mayor parte bajo la forma de diálogos entre los dioses (griegos, egipcios o greco-egipcios). Los estudiosos han discutido sobre el elemento griego y egipcio en este "corpus", de origen heterogéneo y de marcado carácter ecléctico. Es la primera referencia en un autor clásico a los "Hermetica", pero no quiere decir que los libros que componen el "corpus" ya estuvieran circulando en la época de Plutarsco en a forma en la que se nos han transmitido. Hophner argumenta que la concepción de "dýnamis" aquí aplicada a los dioses alinea los "Libros de Hermes" con los "Hermetica", mientras que los "Libros de Hermes", en Clemente de Alejandría, conciernen más bien a los libros sagrados encontrados en los templos egipcios. Griffiths postula que los "Libros de Hermes", que serían compilaciones que les servirían a Plutarco de fuente como los "Escritos frigios" o los "Himnos sagrados de Osiris", pueden haber "servido de puente entre los dos tipos". De lo poco que señala Plutarco se concluye que contenían comparaciones de las deidades griegas y egipcias basadas sobre su interpretación física, a la manera de los estoicos.
  15. Holwerda fue el primero en señalar una laguna después de la mención del nombre Serapis. Él mismo propone que entre las palabras a reintegrar figure el nombre de Isis, lo cual creemos acertado a pesar de la negativa de Griffiths, pues está mencionado la trinidad de dioses egipcios, nuclear en el tratado, y además está justificado por las palabras que vienen a continuación. La esfera de influencia aquí omitida parece ser la tierra.
  16. En otros pasajes de este tratado (3,352B; 14, 356V; 39,366E; 52,372B) ser refiere Plutarco a los vestidos de Isis o de sus devotos como siendo negros. Aquí Isis no es la tierra, ni la luna, ni llora a su esposo, sino la materia platónica (hýle) valiéndose de la cual Osiris, el primer elemento creador, modela el mundo; el abigarramiento de los vestidos de Isis refleja la abigarrada naturaleza de la materia. Otras fuentes nos la presentan así, en especial Apuleyo, que habla de su túnica multicolor, aunque ella llevaba además, también según su testimonio, una capa de un negro profundo.
  17. "Banquete" 210a, donde Platón aplica el término "epoptikón" a la comprensión final del amor. El término no aparece en las obras conservadas de Aristóteles, de ahí que se desconozca qué pasaje de Aristóteles estaba en la mente de Plutarco. La "epoptía" era el último grado de iniciación en los Misterios de Eleusis, en el curso de la cual una luz viva y repentina precedía a la ostensión de los misterios.
  18. Hay aquí ecos de la filosofía platónica. Se trasluce además una doctrina soteriológica en la que la salvación es alcanzada a través de una identificación con un salvador personal, Osiris, que tiene la ventaja inicial de que era señor de los muertos; había, además, sufrido y muerto él mismo antes de alcanzar la victoria en una vida renovada.
  19. Isis, amorosamente, persigue la fuente de creación.