Aguedas, Varona y Arquetipos femeninos

 

La festividad de Santa Agueda nos conduce al matriarcado y a la Gran Diosa. El siglo XXI será el de la mujer. El patriarcado está de capa caída en Occidente. Estamos entrando en la Era de Acuario por emplear una terminología astrológico-esotérica, o en la Era de la Información o de la Sociedad de Servicios, si preferimos mejor este término productivo. La Era de Piscis está finalizando, como sucede con la Sociedad Industrial. Ahora nos encontramos en los prolegómenos de la llamada "Nueva Era". ¡Bienvenida sea!...

El I Concurso de Recopilación de Tradiciones convocado por la Diputación de Soria en su día ha dejado patente que Santa Agueda ha venido siendo celebrada con bastante comedimiento por parte de la población femenina soriana: meriendas sufragadas por hombres para mujeres, derechos adquiridos de la mujer en sacar a bailar al varón, repiques de campanas por parte de la mujer ..., y poco más se puede contar de las "Aguedas" sorianas como tónica general.

En el campo de las leyendas sobresale la "Varona" como mujer destacable en la tierra soriana. Santiago Arambilet cuenta que Doña María Pérez era muy aguerrida y que Alfonso VI se confabuló con ella y el Cid Campeador para humillar a Alfonso I "El Batallador" que quería medir sus fuerzas con el Cid. El duelo se efectúo, siendo vencido el monarca aragonés, pero no por Rodrigo Díaz de Vivar sino por María Pérez, que se había hecho pasar por él.

"Por este hecho el rey castellano regaló a nuestra paisana un riquísimo anillo y le otorgó el título de Varona, de donde parece verosímil procede el nombre actual del pueblo de Barahona que está enclavado, precisamente, en el mismo sitio donde, según la tradición tuvo lugar este original encuentro" .

Gervasio Manrique, por su parte, dice que la "Varona" era Elvira, la hija del conde de Barahona, que dirigió la defensa del castillo ante el ataque del "Batallador", retándole además y venciéndole en campo abierto, por lo que fue nombrada "Barona de Castilla" y la población "hizo colocar sobre la veleta de la torre de la iglesia una amazona de metal que todavía se conserva, a la que el pueblo venera como símbolo de lealtad" .

Florentino Zamora recuerda que hasta Lope de Vega "recogió y cultivó con todo interés la leyenda de la ilustre doncella, que llamaron varona". Afirma que se llamaba María Pérez y que en la confusión del combate entre castellanos y aragoneses se encontró cara a cara con el monarca aragonés y logró hacerle prisionero. Alfonso VII de Castilla (Manrique y Arambilet dicen que fue Alfonso VI) habllaría de esta guisa a María Pérez con tal motivo: "Habéis obrado, no como débil mujer sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usareis de las armas de Aragón" .

Otras mujeres que han dejado su "poso" en la historia de Soria serían Sor María Jesús de Agreda (de la que tenemos todavía mucho por contar), y las esposas-musas de Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado, Casta Esteban y Leonor Izquierdo, repectivamente. Asimismo hay que citar a la poetisa y escritora soriana Concha de Marco, esposa de Juan Antonio Gaya Nuño.

 

La Gran Diosa

 

En este siglo han despertado las potencialidades que guardaba la mujer. El movimiento feminista, como aconteció con los sindicatos para los trabajadores en general, ha servido para rescatar los valores femeninos y comenzar a situarlos en la sociedad, solo que a veces desde este movimiento se ha luchado por ideales masculinos y no femeninos. La mujer no tiene que imitar al hombre, tiene que ser ella misma y puede encontrar modelos a seguir en las diosas de las mitologías, sobre todo en la Gran Diosa.

La mujer occidental necesita reestablecer su esencia femenina, marginada por el patriarcalismo. "En la imagen de la Diosa Madre las mujeres de tiempos antiguos encontraron el reflejo de su propia naturaleza femenina más profunda... Hoy en día el antiguo principio femenino está reafirmando su poder. Formado por el sufrimiento e infelicidad provocados por no hacer caso de los valores del Eros (la relación, el sentimiento), los hombres y mujeres se vuelven otra vez

hacia la Madre Luna, aunque no por medio de un culto religioso, ni siquiera por un conocimiento de lo que hacen, sino a través de un cambio en la actitud psicológica..., pues hoy se siente como una fuerza psicológica que surge del inconsciente y tiene poder para modelar los destinos de la humanidad", afirma la psicóloga junguiana Esther Harding en un libro que todos -hombres y mujeres- deberíamos leer.

En términos parecidos se expresa la antropóloga Manuela Dunn Mascetti: "Para las mujeres contemporáneas, las Diosas ya no forman parte de una estructura religiosa y social, sino que existen como arquetipos psicológicos. La Diosa reside en el corazón de toda mujer. Los mitos de lo femenino son un vehículo para la comprensión de los arquetipos que actúan en nuestra psicología y personalidad, pues ellos delinean los modelos psicológicos que nos influyen. Toda mujer siente afinidad hacia una o más Diosas, teniendo en cuenta o combinándose elementos tales como la familia, las circunstancias, las condiciones y la predisposición al cambio. Las experiencias del crecimiento físico y psicológico se registran en el inconsciente colectivo en forma de arquetipos".

Estas son opiniones autorizadas de una mujer norteamericana y otra europea. Vayamos a oriente y veamos qué dice la psicóloga junguiana japonesa Jean Shinoda Bolen: "La mayoría de las mujeres solo hacen suya una estrecha gama de las potencialidades femeninas. El resultado es que las "diosas" que ellas se niegan a reconocer dentro de sí se toman venganzas en los sueños y otros fenómenos inconscientes, desencadenando instintos dormidos que parecen quedar fuera del control de la mujer... Las potencialidades representadas por los distintos arquetipos femeninos deben ser exploradas por cada mujer hasta entablar entre ellas una relación equilibrada. De lo contrario, sus conflictos mentales elevarán un coro de voces ruidosas e inarmónicas, como si cada diosa vociferara en defensa de su arquetipo, dispuesta a ahogar y acallar las demandas de las demás".

 

Peculiaridades

 

El psicólogo israelí Erich Neumann caracterizó así a la conciencia femenina (en la terminología junguiana, se corresponde con el arquetipo del "ánima" existente en el inconsciente femenino del hombre): "la conciencia femenina es intuitiva y dependiente de los impulsos, no sistemática y dada a la fantasía, el sueño y el anhelo. En la actividad espiritual o creadora es inspirada, más que analítica. Es receptiva con lo que se siente,, con el impulso del espíritu, e incluso con su invasión. Este sentido es más fuerte que el del "yo" como originador. Las intuiciones han de madurar, han de asimilarse en una experiencia de sentimiento orgánico total para ser reales. La experimentación femenina se abandona así a, o se interrelaciona con, los procesos de crecimiento y decadencia, los ciclos naturales de la vida, la maduración y la muerte y los ritmos y períodos de la naturaleza, el espíritu y el tiempo. Está armonizada con la Luna".

Hasta en el mundo empresarial está tomando sus cuotas importante de poder la mujer. Esta década será de la mujer en el mundo de los negocios. Por su parte, el profesor Dionisio Aranzadi, ex rector de la Universidad de Deusto, resume las peculiaridades de la dirección femenina en las empresas de este modo: "Es un estilo operativo más comparativo que competitivo; le va el trabajo en equipo; el estilo de resolución de los problemas es más intuitivo-racional; tiende más a la comprensión y colaboración; el control es reducido; busca calidad y alto rendimiento; intenta más educar y motivar y por eso es una dirección menos autoritaria; es más propicio a las relaciones interpersonales".

Por último quiero que sirva de colofón de este artículo sobre la mujer lo que dice el "Satktisangama Tantra", artículo que completaremos cuando hablemos de Bécquer y del ecologismo y la teoría "Gaia": "La mujer es la creadora del universo, el universo es su forma; la mujer es el fundamento del mundo, ella es la verdadera forma del cuerpo. Cualquier forma que ella adopte, sea la forma de un hombre o de una mujer, es la forma superior. En la mujer está la forma de todas las cosas, de todo lo que vive y se mueve en el mundo. No hay joya más rara que la mujer, ni condición superior a la de la mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún destino igual al de la mujer; no hay ni reino ni riqueza que pueda compararse a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún yoga comparable a una mujer, ni fórmula mística ni ascetismo equiparable a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ninguna riqueza más valiosa que una mujer".