EL CID CAMPEADOR
Y SORIA

Ángel Almazán de Gracia

RUTAS

GUÍA TURÍSTICO-CIDIANA-SORIANA
EL CAMINO DEL CID. SU ITINERARIO SORIANO

ENSAYOS

Consideraciones sobre el Cid del Cantar
Remembranzas Cidianas y Sorianas
Per Abbat y el Cantar de Mio Cid

PARA MAS DATOS

Por tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara.
Rutas de Almanzor, Mio Cid, Dugüesclin,
Alvargonzález y Río Lobos

Autor: Ángel Almazán de Gracia
Editorial: Sotabur, Soria, 1997, 296 páginas.

 

GUÍA TURÍSTICO-CIDIANA
Y SORIANA DE 77 LOCALIDADES

Texto perteneciente al folleto turístico
"Los Caminos del Cid. Destierro y Afrenta",
que hemos escrito para dos programas europeos en Soria:
"Tierras del Cid y Adema"

 

Abanco. Templo y palacio renacentista-barrocos.

Aguilera. Estela a la céltica Epona. Atalaya. Iglesia románica porticada.

Alcozar. Destacan la ermita de la Virgen del Vallejo y la parroquial; hay estelas medievales y museo etnográfico.

Alcubilla de Avellaneda. Cencerradas por San Antón y el 1 de noviembre hacen caldereta con dos ovejas machorras. La Senda de los Moros es antigua calzada romana. Restaurado palacio renacentista.

Alcubilla del Marqués. Lagares y bodegas. Epígrafe romano de Júpiter en la esquina de la parroquial; Museo Etnográfico de gran valía.

Aldea de San Esteban. Bodegas y palomares.

Alpanseque. Portada sur románica con crismón. Casa de los Fósiles.

Andaluz. Románico con galería porticada y estelas. Puente medieval. Pinar resinero. Ruta de Almanzor. Cañada Real Riojana o Galiana.

Ambrona. Museo "in situ" paleontológico. Reproducción de un elefante prehistórico.

Arbujuelo. Dos inmensos cogollos pétreos del Terciario. Ritual del Judas en Semana Santa.

Arcos de Jalón. Torre del homenaje y murallas del castillo frontero con Aragón. Cabecera gótica de la parroquial. Ritual del Judas y Mayo en Semana Santa. Leyendas moriscas. Buen yantar y reposar.

Arenillas. Cañada Real Riojana o Galiana. Esencia de Espliego.

Atauta. Bodegas y lagares. Museo Etnográfico particular.

Barahona. Leyendas y enclaves brujeriles. Cañada Real Soriana Oriental. Ruta de Almanzor.

Barcones. Capilla gótica. Atalayas y despoblados. Manantiales. Casona de los Gamboa. Órgano. Cañada Real Riojana o Galiana.

Bayubas de Abajo. Atalaya. Monte resinero. Piscinas y merenderos.

Berlanga de Duero. Conjunto Histórico-Artístico. Rollo y colegiata góticas. Palacio y castillo renacentistas. Soportales. Piscinas. Paseo por la Hoz del Escalote. Fragua con herrero. Buen yantar y reposar. Cañada Real Riojana. Ruta de Almanzor.

Berzosa. Parroquial con portada y galería porticada románica. Chimeneas pinariegas.

Bocigas de Perales. Iglesia románico-renacentista y roquedales que semejan figuras, como un águila. Colada de la Cañada Real Soriana Occidental.

Bordecorex. Atalayas. Parroquial románica. Escuela-Museo. Ruta de Almanzor, el cual murió en esta población en el año 1002.

Brías. Cueva-Sima. Ermita románica. Parroquial y palacio renacentista-barroco. Casa rural.

Burgo de Osma. Conjunto Histórico-Artístico. Románico, gótico, renacimiento, barroco, neoclásico (capilla de Palafox con simbolismo francmasónico) ... Catedral, murallas, soportales, piscinas, cursos de verano y jornadas gastronómicas de la matanza, baile típico de la Rueda en las fiestas de agosto. Procesión de Viernes Santo. Buen yantar y reposar. Cañada Real. Senderismo GR 86.

Caltojar. Atalayas medievales. Parroquial románica de San Miguel. Ruta de Almanzor.

Caracena. Dos iglesias románicas (una de ellas porticada) con influencias mozárabes y silenses. Castillo imponente dominando el cañón. Puente medieval. Rollo. Romería mariana. Atalaya. Cueva Áurea. Senderismo GR 86.

Casillas de Berlanga. En su término se encuentra la singular ermita mozárabe de San Baudelio, pequeña mezquitilla de simbolismo sufí-griálico con columna-palmera de ocho brazos, cueva y necrópolis rupestre.

Castillejo de Robledo. Buen yantar y reposar. Bodegas y lagares. Campo Cinegético y Escuela de Caza. Parroquial románica con canecillos eróticos y frescos tardogóticos que mostraban la afrenta de corpes y canecillos eróticos. Castillo templario-hospitalario y leyendas templarias. Ermita de la Virgen del Monte o Paúl en cueva (enclave de la afrenta de Corpes).

Castro. Conjunto rupestre celtibérico con tumbas, aljibes y silos. Ermita de Santa María tal vez de época visigoda.

Chaorna. Cuevas. Fiesta de la siega a mediados de agosto. Torreón. Casas en barranco adosadas a la roca. Neveras.Sabinar.

Conquezuela. Cueva de la Virgen de la Santa Cruz con grabados y cazoletas prehistóricas. Romería mariana. Cañada Real

Estación, La. Museo del Cántaro. Molino. Puente Ullán.

Fuentecambrón. Cañada Real Soriana Occidental. Portada románica. Palomares.

Fresno de Caracena. Rollo. Parajes cidianos.

Gormaz. Fortaleza califal extraordinaria. Ermita de San Miguel con restos romanos y visigodos, y pinturas del s. XII. Rollo. Pila bautismal visigoda.

Iruecha. Fiestas de Moros y Cristianos, La Soldadesca, y procesión de faroles el 20 de agosto. Nevera. Sabinar.

Judes. Laguna. Iglesia con galería del XVI y sacristía barroca. Sabinar.

Langa de Duero. Torreón. Parroquial gótica. Puente medieval. Soportales y aleros. Piscinas. Procesión escenificada de Viernes Santo. Colada de Cañada.

Ligos. Iglesia románica de San Juan.

Lumías. Hoz del Talegones hasta Torrevicente. Iglesia románica. Buitres. Molinos. Palomares. Senderismo GR-86.

Matanza de Soria. Románico. Enramada en San Juan. Bodegas y lagares. Encina y roble.

Medinaceli. Conjunto Histórico-Artístico, destacando su arco y mosaicos romanos. Algibes. En su alcazaba fue enterrado Almanzor. Ritual del Toro Jubilo a comienzos de noviembre. Buen yantar y reposar. Monumentos cidianos a R. Menéndez Pidal y Ezra Pound. Galerías de Arte y ambiente bohemio.

Mezquetillas. Dos muros de la iglesia son de antiguo torreón califal con aparejo de tizón y espesor de metro y medio; la portada es renacentista. Manantiales. Roble y encina.

Miño de Medinaceli. Necrópolis rupestre y lagunillas.

Miño de San Esteban. Románico con galería porticada cegada. Lagares, bodegas y palomares. Manantiales. Colada de la Cañada Real Soriana Occidental.

Monteagudo de las Vicarías. Castillo de la Raya y otro, restaurado, en la localidad. Restos de recinto amurallado. Parroquial gótica. Embalse con aves de migración.

Montejo de Tiermes. Restos románicos en parroquial. Atalaya. Casa Rural. Sima

Montuenga de Soria. Castillo de mampostería. Molinos. Telares.

Morales. Bodegas y Lagares. Atalaya en mojonera con Aguilera. Despoblado de Badorrey con paso cidiano en el Duero.

Morcuera. Palomares. Encinas y sabinas.

Navapalos. Atayala-palomar. Recuperación de la arquitectura del adobe y el tapial con energías renovables por Interacción.

Nograles. Atalaya convertida en palomar. Encinar.

Osma. Bodegas y lagares. Cuerpo embalsamado de Santa Cristina en la parroquia, junto al puente (paso de la antigua calzada romana) y castillo medieval junto al río truchero Ucero. Paseo por la Hoz de Peñalavara y por la Hoz del Abión. Cañada Real. Senderismo GR 86.

Pedro. Ermita de la Virgen del Val, quizás visigoda.

Piquera de San Esteban. Bodegas y lagares. Cañada Real Soriana Occidental.

Quintanas de Gormaz. Pinar resinero. Manantiales. Merenderos. Retablo de las reliquias. Casa Rural. Senderismo GR 86.

Quintanilla de Tres Barrios. Atalaya. Fiesta de la machorra.

Recuerda. Puente sobre el Duero, parroquial gótica. Bodegas de la "Ciudad de la Alegría". Hoz del Arenaza. Sabinar. Senderismo GR 86.

Rejas de San Esteban. Dos iglesias románicas y porticadas, con pinturas tardogóticas en San Martín y restos de alfarje mudejar en San Ginés. Bodegas y lagares.

Rello. Recinto amurallado y castillo. Rollo de hierro. Atalayas. Casa Rural y mesón. Fósiles. Buitres.

Retortillo. Grabados rupestres. Lienzos y puertas de recinto amurallado. Hogueras de San Roque. Procesión escenificada de Viernes Santo. Reliquias. Buen yantar. Camping. Senderismo GR 86.

Riba de Escalote, La. Atalaya. Hoz del Escalote. Buitres.

Romanillos de Medinaceli. Fuente romana. Parroquial románica. Vía Crucis pétreo. Necrópolis rupestre. Humilladero. Museo Etnográfico. Calzada romana y Cañada Real Soriana Oriental. Tainas.

Salinas de Medinaceli. Cogorros del Terciario. Salinas milenarias.

San Esteban de Gormaz. Conjunto Histórico-Artístico con numerosas estelas romanas, restos de castillo, muralla con cubos, dos iglesias románicas porticadas (la de San Miguel convertida en museo y con galería porticada más antigua de Castilla). Romería a Virgen del Ribero. Leyendas de Almanzor. Buen yantar y reposar. Puente sobre el Duero. Nacimiento navideño escenificado. Grupo teatral Tizona. Piscinas. Cañada Real Soriana Occidental.

Santa María de Huerta. Ruinas ciclópeas celtibéricas. Monasterio cisterciense gótico con elementos renacentistas: hay que verlo.

Somaen. Cueva de la Mora con campaniforme. Castillo. Hoz del Jalón.

Soto de San Esteban. Ermita románico-gótica de los Rubiales. Bodegas y lagaretas. Paraje cidiano de Valdejunquera.

Tajueco. Alfarería vidriada y hornos árabes. Fragua. Pinar resinero.

Tiermes. Yacimiento celtíbero-romano de primer orden: hay que visitarlo. Calzada y Senderismo GR 86. Museo del yacimiento. Hotel y venta.

Valdanzo. Restos románicos y góticos en su parroquial, fuente "romana". Colada de la Cañada Real Soriana Occidental.

Valdenebro. Parroquial románica. Pinos resineros.

Valderromán. Encinar con antiquísimos ejemplares.

Villálvaro. Hogueras de San Pedro. Romería a fruto cogido junto a Zayas de Báscones a la Virgen de las Laguna, con restos románicos. Enramadas.

Villasayas. Parroquial con galería porticada y portada románica, y arco del atrio renacentista.

Uxama. Yacimiento celtíbero romano en el castro de Osma. Aula arqueológica y guía. Ver Casa de los Plintos y subir a la atalaya.

Vildé. Sepulcro turriforme romano de la Casa de la Mora. Manantiales.

Yelo. Fuente "romana". Palomares del s. XVIII. Órgano de fuelle.

Zayas de Bascones. Puerto estratégico por el que pasaba la calzada romana, hoy Camino de las Brujas o de los Moros, el Burt Tayaya árabe cruzado por Almanzor y el Cid. Encina y roble.

 

 

EL CAMINO DEL CID

SU ITINERARIO SORIANO

Artículo del Webmaster publicado en Revista de Soria, nº 23, Invierno de 1998, pp. 3-16.

Nota preliminar: Ocho diputaciones provinciales han creado la ruta EL CAMINO DEL CID (Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón de la Plana, Valencia y Alicante) partiendo fundamentalmente del Cantar de Mio Cid, de autoría soriana. El consenso político ha motivado que los tramos provinciales hayan tenido igualmente en cuenta los itinerarios cidianos marcados por las diputaciones que preceden y anteceden a cada una de ellas, de ahí que este camino oficial, en lo que respecta a Soria, haya tenido que conjugar las Rutas del Destierro y de la Afrenta de Corpes en un itinerario incompleto, pero que ha quedado subsanado (y aumentado considerablemente) en el folleto turístico de "Tierras del Cid y Adema", de los 77 pueblos referidos anteriormente.

Alcubilla de Avellaneda. Fiestas patronales en Las Candelas y Santa Mª. Magdalena. Cencerradas por San Antón y el 1 de noviembre hacen caldereta con dos machorras. La llamada Senda de los Moros es la antigua vía romana de Zaragoza a Astorga, en dirección a Clunia. Se han encontrado restos visigodos. Restaurado palacio renacentista de los Avellaneda, algunos de los cuales están enterrados en Peñaranda de Duero (Burgos).

Ésta es la primera localidad soriana de la Ruta del Destierro del Cantar de Mio Cid. En su cuarta jornada saldrá el Cid con su mesnada desde Espinaz del Can (¿Espinosa de Cervera?) y terminarán el día durmiendo en el paraje de La Figueruela, tras vadear el Duero por Navapalos.

ZAyas de BAscones. Antiguo Coto Redondo del vizconde de Eza por el que pasa la calzada romana de Zaragoza a Astorga que ha sufrido la roturación.

Villálvaro. Fiestas patronales el 29 de junio con hogueras, y en la primera semana de agosto. Comparten romería a la Virgen de las Lagunas con Zayas de Bascones. Iglesia románica de mampostería: una nave, presbiterio recto, ábside semicircular, portada mudéjar sencilla.

Matanza de Soria. Adobe y chimeneas tipo pinariego. Parroquial originalmente románica del primer cuarto del siglo XII: una nave con presbiterio y ábside de tambor con ventanal aspillerado flanqueado por columnas con capiteles decorados. Los canecillos de la cornisa son historiados. El arco de triunfo apuntado del interior se apoya en capiteles de hojas.

San Esteban de Gormaz. Lagares y bodegas excavadas en la roca. Soportales en Plaza Mayor. Buena posada y yantar. Conjunto Histórico-Artístico. Nutrida presencia de epigrafía romana, destacando las tres aras dedicadas a Hércules. Restos de muralla y castillo medieval. Museo de Arte Sacro en la primera iglesia castellana con galería porticada, la de San Miguel, de notables influencias mudéjares, como puede verse igualmente en la iglesia de la Virgen del Rivero, también porticada. Leyendas medievales vinculadas al conde Fernán González, Almanzor y Fernán Antolínez-Pascual Vivas (ésta última difundida incluso en el extranjero). Puente robusto sobre el Duero. Fiestas a primeros de septiembre y romería el uno de mayo. Grupo teatral local,Tizona, con representaciones del auto sacramental de Calderón de la Barca sobre Pascual Vivas, y escenificación navideña junto al Duero. Piscinas estivales. Gente hospitalaria y activa por doquier.

Enclave cidiano por antonomasia, junto con Medinaceli, de la provincia soriana, de cuyos lares, además, surgió el Cantar de la boca de dos juglares-poetas, según Menéndez Pidal. Aquí encontraron consuelo y reposo las ultrajadas hijas del Cid tras la ignominiosa afrenta del robledal de Corpes, en la casa de un vasallo de Alvar Fáñez, que fue señor de Sepúlveda, Diego Téllez. Amador de los Ríos, antes que Menéndez Pidal, dijo que el juglar debía ser natural de esta villa, a la que el Cantar alabó por encima de ninguna otra. En nuestra novela, Los códices templarios del Río Lobos, convertimos a Per Abbat en sanestebeño de nacimiento.

Soto de San Esteban. Bodegas y lagaretas. Fiestas patronales el 8 de septiembre y bendición de los campos el 3 de mayo.
"A la torre de don Urraca elle las llevó", dice el Cantar refiriéndose a Félez Muñoz que recogió a sus primas, Sol y Elvira, en el robledal de Corpes, y las dejó en la torre de doña Urraca para dirigirse a San Esteban y buscarles aposento y auxilio mayor. G. García Pérez sitúa esta torre en el cerro llamado La Torre, al sur del pueblo. En términos limítrofes se encuentran los parajes Llano de Urraca y Val de Urraca; situándose entre ambos el otero de La Torre antes citado.

LANGA DE DUERO. Bodegas y lagares, torre defensiva y puente medieval, parroquial gótica y viviendas típicas con soportales y balconadas. Procesión del Viernes Santo escenificada. Piscinas estivales.
Alfonso VI, tras reconciliarse con el Cid, le agasajó otorgándole diversos castillos y poblaciones, como Langa con sus alfoces y habitantes. Tal concesión debió acontecer en diciembre de 1086 o enero de 1087.

CASTILLEJO DE ROBLEDO. Buen yantar y dormir. Bodegas y lagares. Campo Cinegético y Escuela de Caza. En Castillejo hay que ver el románico de su parroquial, con sus canecillos (dos de ellos muy eróticos), su portada policroma y su arco de triunfo y presbiterio con frescos de dragones y cubos blanquinegros. Al lado se encuentra el derruido castillo templario, primero, y luego hospitalario. Hay leyendas templarias.
En el paraje de Las Viñas se encuentra la derruida ermita de la Virgen del Monte o del Paúl, en una gruta, justo en el límite con el término burgalés de La Vid, en cuyo monasterio un abad escribió en el siglo XVII (mas remontándose tal vez a una tradición del siglo XII), que junto a esta ermita tuvo lugar la cidiana afrenta del robledo de Corpes a las hijas del Cid por parte de los condes de Carrión (las desnudaron, ataron a unas encinas y azotaron, abandonándolas seguidamente). Allí está la fuente que, según G. García Pérez, podría corresponderse con la citada por el Cantar: "Falaron un vergen con una limpia fuent". Y en la parroquial apareció hacia 1933 un mural historiado sobre esta afrenta y en donde destacaba la imagen gigantesca del Cid Campeador. Por su parte, Menéndez Pidal identificó el paraje de la afrenta a unos 3,5 kms., al sur de Castillejo de Robledo, en el paraje de El Páramo, en el segoviano Maderuelo.
En la ruta turística Camino del Cid, el retorno a San Esteban de Gormaz puede realizarse por Valdanzo (fiestas patronales a mediados de agosto; restos románicos y góticos en su parroquial; fuente "romana" de La Pradera...), Miño de San Esteban (fiestas patronales el 11 de noviembre, iglesia parroquial románica con galería porticada cegada, puerta meridional muy interesante y torre cuadrada aneja de mediados del siglo XII) y Aldea de San Esteban (bodegas y lagares).
El viajero también puede optar, por comodidad, ir a la villa sanestebeña por la CN-122, en cuyo caso podrá pararse en Langa de Duero, acercarse a Alcozar (donde cayó preso de Almanzor el conde Garci Fernández en el año 995, y donde hay que ver la ermita de la Virgen del Vallejo, parroquial, estelas medievales y museo etnográfico), y detenerse un tiempo en Rejas de San Esteban (con dos iglesias románicas importantes, de mediados del siglo XII, pinturas góticas en la ermita porticada y restos de alfarje mudejar en otra).

Alcubilla del Marqués. Desde San Esteban de Gormaz proseguimos la ruta cidiana del Destierro en esta localidad que cuenta con lagares y bodegas en el interior de un promontorio rocoso; epígrafe romano dedicado a Júpiter en la esquina de la parroquial, y Museo Etnográfico de gran valía. Aún pueden oírse cantar algunos romances.
El Cantar dice que allí acababa Castilla. Desde este enclave hasta la Sierra de Miedes era la Extremadura, por tanto.

Uxama. Antes de llegar a Osma, a la derecha, se encuentran las ruinas celtibérico-romanas de Uxama, con Aula Arqueológica y guía propio. De Uxama partía una calzada que el Cantar llama Calzada de Quinea, que enlazaba con la población de Tiermes, celtíbero-romana igualmente (en ésta hay que localizar seguramente el pasaje cidiano relativo a Alamos (Hércules) que encerró en su túnel a Elpha (según, Guillermo García Pérez), en la Ruta de la Afrenta de Corpes del Cantar. En Uxama, igualmente, pasaba la vía romana que unía Zaragoza con Astorga. La línea defensiva de atalayas creada por los árabes tiene aquí uno de sus puntos más importantes. La atalaya se ha restaurado y puede subirse hasta arriba para divisar la Vega del Ucero, Osma y El Burgo.

Osma. Bodegas y lagares. Fiestas populares en Santa Cristina (con cuerpo semi-incorrupto en parroquial) y San Mateo. Puente y castillo romano-medieval junto al río truchero Ucero, por el que transcurría la vía romana de Zaragoza a Astorga, ascendiendo a Uxama. Paseo por la Hoz de Peñalavara, por cuyo carril de vehículos se proseguirá el Camino del Cid hacia Navapalos, dejando a la izquierda el Ucero y La Olmeda y el río Sequillo, identificado por G. García Pérez, como el cidiano río Damor. Gil González Dávila informa que por Osma pasó el cortejo fúnebre del Cid, encabezado por la viuda, Jimena, en dirección a San Pedro de Cardeña, y que en Osma "besaron la mano al cuerpo del Cid difunto" los dos esposos de doña Sol (María) y doña Elvira (Cristina).

El Burgo de Osma. Para muchos: el más bello pueblo de Soria y donde mejor se come (otros dicen que es Medinaceli). Dos hoteles, restaurantes varios, hostales y posadas. Son célebres las Jornadas de la Matanza del Virrey Palafox, declaradas de Interés Turístico Regional. La procesión de Semana Santa atrae a gran público. Fiestas patronales a mediados de agosto, con baile de La Rueda, quizás de origen celtibérico. Cursos de verano muy solicitados. Paseo por el Cerro de las Magdalenas y Hoz del Abión. El Burgo es Conjunto Histórico-Artístico en el que se conjugan los soportales castellanos con edificios góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos de gran porte: catedral, palacio episcopal, antigua Universidad de Santa Catalina, antiguo Hospital de San Agustín, antiguo Hospicio, Seminario...La muralla es de 1458; las viviendas de las plazas catedralicias son de los siglos XVI-XVII. La catedral es básicamente gótica en su construcción, con torre barroca y presencia neoclásica en sacristía y capilla de Palafox (con variado e inequívoco simbolismo francmasónico); fue sede de la sexta exposición de Las Edades del Hombre, en 1997. Piscinas estivales.
Desde la villa episcopal es aconsejable hacer una escapada al Parque Natural del Cañón del Río Lobos y sumergirse en el misterio de la Orden del Temple.
El catedrático Timoteo Riaño estima que el firmante del Cantar de Mio Cid corresponde al canónigo oxomense Pero Abad, dependiente del cabildo de la catedral, que ya aparece como tal en 1196.
Desde El Burgo y Osma, por Peñalavara, el Camino del Cid cruza La Rasa, cuyo término es atravesado por la cidiana Calzada de Quinea.

Navapalos. Arquitectura del adobe y tapial recuperada por la Fundación Navapalos e Interacción, complementándolo con energías renovables, y dotándole de vida a este despoblado que cuenta con una atalaya medieval, y en la que se imparten cursos de verano.
Existía un vado sobre el Duero a unos trescientos metros del puente, río arriba, por el que seguramente cruzó el Cid, camino de La Figueruela, donde acamparon y durmieron, y donde se le apareció en sueños el arcángel San Gabriel; enclave que G. García Pérez, basándose en el Catastro de la Ensenada, ha localizado un poco más arriba del pueblo, junto a la dehesa y cerca de una fuente y de la serna. Menéndez Pidal ubicaba La Figueruela donde se juntan los ríos Caracena y Manzanares.
La Ruta del Destierro prosigue hacia la hoy Sierra Pela en el antiguo tramo de la Sierra de Miedes, donde concluye el noveno y último día del plazo del destierro impuesto por el rey Alfonso VI, cruzando por el término de Retortillo de Soria, según Menéndez Pidal, o por el de Peralejo de los Escuderos, según G. García Pérez, tras pasar por las inmediaciones de Tiermes.
En todo caso, y dado que el viajero ha llegado hasta Navapalos, le recomendamos acercarse a Fresno de Caracena, donde firmó un documento, en 1220, el clérigo Pero Abad, el Per Abbat del Cantar, según Timoteo Riaño. En esta localidad hay un rollo medieval y parajes tan cidianos como Valdeparaba, Peñas de Minaya y Robledal. Y un poco más allá se encuentra el fascinante pueblo de Caracena, con castillo y puente medieval; dos iglesias románicas (la de la virgen, con detalles mozárabes y mudéjares, y la de San Pedro con galería porticada fantástica), rollo barroco y un cañón vigilado por buitres y alimoches. Fue villa de una Comunidad que abarcaba veinte aldeas y de la que queda únicamente la romería a la Virgen del Monte.

VILDÉ. Criadero de truchas junto al Duero y manantiales termales. Restos celtíberos e hispanorromanos. La llamada Casa de la Mora es lo que resta de un singular monumento funerario turreiforme de los siglos I-II. El Museo Numantino guarda una estela funeraria de los siglos V-VI en la que se da a conocer la existencia de la primera iglesia cristiana soriana, que estuvo por estos pagos.
El paso por este pueblo, camino de Gormaz, responde a un criterio pragmático para enlazar durante un corto trecho con el retorno a Valencia de la Ruta de la Afrenta de Corpes, itinerario seguido previamente en el Cantar por Álvar Fáñez para llevar ante el Cid a Jimena y sus dos hijas.

GORMAZ. El pueblo, en la ladera del cerro, tiene rollo y pila bautismal paleocristiana en la parroquial, que pertenece a la iglesia de San Miguel, con pinturas románicas y epigrafía funeraria de latín vulgar con dedicatorias a los dioses manes. Y en la cima, la fortaleza más grande de Europa, asentada sobre un antiguo castro celtibérico. Fue clave en las luchas fronterizas entre cristianos y moros. Reedificado por los árabes a mediados del siglo X, siendo la muestra más importante del arte militar califal, siguiendo las técnicas de los aglabitas de Bagdad y de los túnidas de Fostat. Almanzor lo apreció en grado sumo.
El Cantar lo califica de "castiello tan fuort" e históricamente está vinculado al Cid porque él fue su alcaide, tras congraciarse con Alfonso VI, en 1087. Precisamente un ataque de los moros a este castillo motivó una algarada del Cid por tierras moras que le proporcionó una riqueza considerable y que fue motivo de cizaña por parte de sus enemigos ante el rey. Menéndez Pidal señala que en este castillo fueron encerradas Jimena y sus dos hijas al decretar Alfonso VI el segundo destierro, aunque luego las dejaría partir a Valencia, si bien el Cantar hace que partan, no desde Gormaz, sino desde San Pedro de Cardeña, escoltadas por Álvar Fáñez, por el mismo itinerario soriano -es de suponer- que el llevado a cabo en el retorno de las hijas del Cid a Valencia tras la afrenta (Berlanga, Casillas de Berlanga ( ermita mozárabe de San Baudelio, una joya arquitectónica de primer orden), Caltojar (parroquial románica de San Miguel), Bordecorex (donde murió Almanzor, con parroquial románica y torre aneja fortificada), Barahona (con leyendas y parajes brujeriles), Romanillos de Medinaceli (parroquial románica, museo etnográfico, via crucis pétreo, fuente romana, necrópolis medieval ruprestre...), Mezquetillas (parroquial con muros de torre califal), Yelo (fuente "romana", órgano con fuelle en la parroquial y viejos palomares), Miño de Medinaceli (necrópolis medieval rupestre), Ambrona (museo paleontológico) y Medinaceli, siguiendo luego por el Valle de Arbujuelo hasta Molina de Aragón, donde estaba el fiel amigo del Cid, Abengalbón.
Mas antes de proseguir por el Camino del Cid, bueno será deneterse en Quintanas de Gormaz, donde sorprende la fachada de sus escuelas y el retablo con reliquias de un centenar de santos de su parroquial, así como los manantiales de Fuentes Grandes, junto al Duero. Hay posada rural.
Retomamos el Camino del Cidpor por el puente medieval de 18 ojos sobre el Duero, cruzando luego por Recuerda (parroquial gótica y barroca, fiestas patronales en segundo domingo de agosto, y romería de la Virgen de las Angustias el 22 de abril)) y Morales (lagares y bodegas, atalaya en la mojonera con Aguilera correspondiente a la línea defensiva del Duero creada por los musulmanes).

Badorrey: Despoblado arruinado y otero junto al vado del mismo nombre, sobre el Duero, (junto a la mojonera con Bayubas de Abajo en el paraje de Los Estepares, según G. García Pérez), por donde el Cantar hace pasar a las hijas del Cid camino de Valencia. La leyenda dice que fue destruido por termitas, como en el hoy despoblado de Valpalomar, junto a Recuerda. Su dehesa pertenece a Morales y las campanas de la iglesia las tiene Aguilera. "O dizen Bado de Rey allá yvan pasar", se lee en el verso 2876 del Cantar. Antes pasaron por Alcoceba, "cañamar", según R. Menéndez Pidal y que debía encontrarse en los alderedores de Gormaz. Por su parte, G.García Pérez estima que pudiera derivarse del árabe Al-coçeiba, y que viene a significar fortín, es decir, que sería lo mismo que alcazabilla, castil, castillejo, torrecilla, torreón, cubo, mirón o atalaya, por lo que identifica este topónimo cidiano con el despoblado de Torrevides, sobre el barranco del Arroyo del Pino, cerca de Gormaz, a su norte y a unos dos kms. más al este de donde situó Alcoceba Menéndez Pidal. "Troçieron Alcoçeva", dice el Cantar. Fernando I, en su incursión del año 1058, quitó a los moros Gormaz, Badorrey, Aguilera, Berlanga y Caracena; arrasó el Valle de Bordecorex y llegó hasta Medinaceli.
El Camino del Cid deja a su izquierda a Aguilera (Parroquial románica con galería porticada y torre aneja originariamente defensiva. Ara céltico-romana dedicada a la diosa Epona. Hay leyenda templaria), Bayubas de Abajo (pinar resinero y piscinas estivales muy demandas) y Tajueco (alfarería de basto tradicional vidriada y pinar resinero).

Berlanga de Duero. Fiestas patronales a finales de agosto. Conjunto Histórico-Artístico. Buen yantar y dormir. Soportales y casas típicas castellanas. Colegiata y rollo gótico. Castillo renacentista muy bien conservado con palacio derruido a sus pies y muralla con torreones de cubo. Palacios diversos y ermitas varias. Piscinas estivales. Hoz del Escalote.
Leyenda hubo, al menos desde el siglo XVII, acerca de que la Afrenta de Corpes se había efectuado en los alrededores (lo dice Bedoya y lo recogió antesTomás López).
El Cantar hace que las hijas del Cid se detengan en esta villa para descansar en una posada, camino de Valencia. El Cid fue el primer alcaide cristiano conocido) al dársela en señorío el rey Alfonso VI, en el año 1089.
Desde Berlanga prosiguieron las hijas del Cid a Valencia por el itinerio citado anteriormente que conduce hasta Medinaceli, mas esta ruta turístico-cultural interprovincial del Camino del Cid tuerce ahora bruscamente hacia el sur por Paones y Alaló, dejando a la derecha a Brías (ermita románica, palacio y ermita renacentistas, y Casa Rural) y Abanco (palacio e iglesia renacentistas) para dirigirse, bordeando el Cañón de Lumías a Torrevicente, a Retortillo de Soria.

RETORTILLO DE SORIA. Buen yantar y dormir, con camping incluido. Coto de caza prestigioso. Centro principal de la Ruta de los Pueblos Rojos, en la que destaca Castro con su arquitectura rupestre celtibérica. Entre ambos pueblos hay pinturas rupestres esquemáticas. Parroquial gótica; restos de muralla medieval de la que quedan dos puertas; romería al despoblado de Lérida; procesión escenificada en Viernes Santo y numerosas reliquias en la parroquial de San Pedro, veneradas en las fiestas patronales del primer viernes de agosto. El 16 de ese mes se encienden hogueras.
Por su término pasó el Cid en su destierro en el último día dado para tal efecto por Alfonso VI, según R. Menéndez Pidal, quien señala que desde La Figueruela (que él sitúa a mitad de camino entre Navapalos y Fresno de Caracena) y la Sierra de Miedes (Sierra Pela) hay 22 kilómetros que recorrieron a caballo antes de ponerse el sol, acampando en dicha sierra, donde hizo alarde de su mesnada, en la que contó 300 lanzas con pendones. Al día siguiente se adentró en tierras moras de Guadalajara. A su vez, G. García Pérez ubica el itinerario seguido por los infantes de Carrión y las hijas del Cid por estos lares, pasando luego por Tiermes (Agriza) camino del robledal, en Castillejo de Robledo.

ARBUJUELO. Manantiales diversos, cogollos pétreos inmensos del Terciario, uno de ellos con forma de cabeza humana. Fiestas patronales en agosto. En Semana Santa niños y mozos pingan los muñecos de paja o serrín, Judas y Judesa, en sendos chopos, que vapulean y queman el Domingo de Gloria.
Su valle, homónimo, es muy citado en el Cantar, como indica Menéndez Pidal: "Por el estrecho val de Arbujuelo vemos remontar o descender, como punto central de toda la geografía de la Gesta, a Pero Vermúdez y el obispo don Jerónimo en busca de doña Ximena; a ésta y sus hijas que van en compañía de Albarfáñez a unirse con "el que Valencia ganó"; y a los infantes de Carrión llevando sus mujeres a los robredos de Corpes. En el yermo campo de Taranz se cruza el camino de todos esos viajeros con el del Cid desterrado".
Por este valle transcurre la ruta turística Camino del Cid, que viene desde Maranchón, por carretera, pasando por la soriana Layna, para ir luego por la antigua N-II en dirección a Aragón, si bien la ruta cidiana del Destierro pasa por Judes hacia Alconchel por un itinerario impracticable hoy día para automóviles y autobuses. Antes de llegar a la villa medinense se pasa por Salinas de Medinaceli, con salinas ya existentes en la época romana.

MEDINACELI. Buen yantar y dormir. Es Conjunto Histórico-Artístico la villa, situada en la cima de un alto cerro sobre el que se perfilan desde lejos el arco romano de triple arquería (único en España), la torre de la colegiata gótica, y el restaurado castillo en cuya alcazaba cuenta la leyenda que fue enterrado Almanzor, que hizo de este lugar su cuartel general. Casonas, calles estrechas y empedradas, iglesias, palacio ducal y restos de mosaicos romanos y murallas romano-medievales, convierten a la villa medinense en un lugar de ensueño y de recias costumbres, como la del único toro de fuego de Castilla, el llamado Toro Jubilo, que se festeja en la noche gélida de un sábado de noviembre.
Subiendo la cuesta, a la izquierda, en el llamado Canapé de los canónigos se encuentra una placa que honra a Menéndez Pidal, y en la plaza del obispo Minguela, sigue enhiesto el primer y, al parecer único, monumento del mundo que honra al gran poeta Ezra Pound. También aparece como referente cidiano Medinaceli en Miguel de Unamuno y en José Ortega y Gasset, que en la villa estuvieron como visitantes cidianos. El escudo de la villa luce al "Caballero del Sol", que se dice fue Alvar Fáñez, al que se le quiere hacer conquistador de Medinaceli.
En el Valle del Arbujuelo, al pie del cerro donde se asienta la villa, se encuentra Medinaceli-Estación (buen yantar y reposar), junto al Jalón, tan citado en el Cantar, en cuyo entorno estuvo la posada de La Ansarera, localizada por G. García Pérez en torno a la fuente del Tinte, a unos dos kilómetros más arriba de lo señalado por Menéndez Pidal.
Por aquí pasaron los infantes hacia el robledal de Corpes:

Ya movieron del Ansarera los yfantes de Carrión,
Acoien se a andar de dia e de noch;
Assiniestro dexan Atienza una peña muy fuert
La Sierra de Miedes pasaron la estoz
Por los Montes Claros Aguijan a espolón
Assiniestro dexan Agriza que Alamos pobló,
Allí son caños do a Elpha en cerró;
Adiestro dexan asant Estevan, más cae aluen;
Entrados son los yfantes al Robredo de Corpes

SOMAÉN, ARCOS DE JALÓN Y SANTA MARÍA DE HUERTA. El Valle del Jalón, aguas abajo, es el itinerario turístico del Camino del Cid, que pasa por Somaén (torre levantada a finales del siglo XIV), Arcos de Jalón (restos del castillo medieval con su torre de homenaje; parroquial gótica, repostería excelente y leyendas moriscas) y Santa María de Huerta (monasterio cisterciense protogótico con claustro alto plateresco, sede, en 1998, de la exposición regional Monjes y Monasterios. El Cister en Castilla y León; una joya arquitectónica sin par en cuyas galerías del claustro de los caballeros estuvo enterrada Sancha de Navarra, bisnieta del Cid).


 

CONSIDERACIONES SOBRE
EL CID DEL CANTAR

Artículo del Webmaster publicado en Revista de Soria, nº 23,

Invierno de 1998, pp. 17-21

Para aquellos que, como nosotros, hemos vivido en la ribera soriana del Duero prácticamente toda la vida, el Cid Campeador nos resulta tan familiar y entrañable como lo es la vid, el cereal, el pino resinero, la jara, el tomillo, el romero, el adobe y el tapial. Forma parte del paisaje y paisanaje desde que los juglares de la extremadura soriana comenzaron a cantar sus gestas quizás incluso mientras él aún vivía.

Nos enseñaron en la escuela y, después, durante el bachillerato, que el más importante de los investigadores cidianos, don Ramón Menéndez Pidal, estimaba que el Cantar de Mio Cid, ("el primer monumento de la literatura española", según él), había tenido su origen nada menos que en tierras sorianas, por medio de dos juglares-poetas de las comarcas de San Esteban de Gormaz y Medinaceli. Y como prueba más irrefutable citaba el ilustre presidente de la Real Academia de la Historia el conocimiento exhaustivo que se evidencia en el Cantar sobre la geografía y topografía de estas zonas, en contraposición a la del resto de la geografía del Cantar. Y los elogios que se dan a los sanestebeños también era prueba de esta querencia especial del Cantar a la villa ribereña, en la que residía Diego Téllez, vasallo de Alvar Fañez.

"El Poema de Mio Cid, fue escrito por un poeta de San Esteban de Gormaz, hacia 1100, muy ceñido a la verdad histórica como noticia poética destinada a los contemporáneos del héroe, este primer poema fue refundido hacia 1140 por otro poeta de Medinaceli que retoca sobre todo la parte final, fantaseando más libremente porque ya no habla a contemporáneos del protagonista. El poema nos da, además de multitud de tipos, sucesos y costumbres de época, la más integral representación del carácter del Cid.", afirmó Menéndez Pidal, en 1929.

Reivindicamos, por tanto, la autoría soriana del Cantar, con todo lo que ello representa pues el Cantar es el canto del alma castellana medieval por antonomasia, y la cristalización de nuestro idioma, balbuceante e infante, pero ya nacido y dando sus primeros y titubeantes pasos. En tal empeño recurriremos a la docta opinión de Menéndez Pidal y de todos aquellos investigadores cidianos –y son muchos- que opinan de igual modo sobre esta cuestión. Ahí está la estatua del juglar en la fachada de la Diputación Provincial para recordárnoslo constantemente.

Por nuestra parte, recordamos igualmente que hace unas décadas, al poco de transitar por las aulas del instituto de El Burgo de Osma, nos hablaron de un profesor que allí estuvo, Timoteo Riaño, que defendía la tesis de que el Per Abbat firmante del Cantar era un canónigo oxomense, Pero Abad, que había firmado un documento relativo a Fresno de Caracena, donde todavía hay parajes con inequívoca toponimia cidiana, y en cuyas proximidades sitúa el Cantar el sueño del Cid en La Figueruela, donde se le aparece el arcángel San Gabriel para animarle en su destierro y anunciarle que todo lo que emprenda tendrá buen fin.

El cúmulo de localidades y parajes sorianos citados por el Cantar, tanto durante su Destierro como en la Afrenta de Corpes, es tal que, con un pequeño esfuerzo de la imaginación, podemos ver a todos estos personajes cidianos, a la mesnada y al mismo Cid, cabalgar al lado nuestro cuando por tales lugares caminamos.

Rodrigo Díaz de Vivar, en verdad, sigue cabalgando por estas tierras sorianas para los que, como nosotros, seguimos creyendo en los valores peremnes que personifica Mio Cid, el Campeador, el del Cantar y los Romances. Ese mismo Cid que ha sido dado a conocer por todo el mundo a través del séptimo arte, a través de una espectacular superproducción de Samuel Bronston, titulada escuetamente El Cid, que tan magistralmente interpretara Charlton Heston, ese gran actor épico que encarnará para siempre a Ben-Hur, Moisés, Miguel Ángel y tantos otros personajes heroicos, en la gran pantalla. Nada menos que Ramón Menéndez Pidal asesoraría a Heston, en 1960, acerca de cómo debía ser la personalidad y carácter del Cid cinematográfico (Heston le representó como a un Job medieval). Y por mucho que nuestro crítico e historiador de arte Juan Antonio Gaya Nuño niegue la validez histórica de este film, seguiremos viendo una y otra vez tal película porque refleja con fidelidad la imagen que el pueblo español, y sobre todo el castellano, ha tenido del Cid como prototipo heroico, desde el Carmen Campidoctoris, pasando por el Cantar de Mio Cid, hasta el Romancero. Y a ellos se atiene El Cid de Charlton Heston y su particular Jimena, la sensual Sofía Loren, incluso cuando se convierte a Jimena en hija del conde Gómez de Gormaz, o cuando el Cid gana la batalla después de muerto, enhiestamente sentado sobre Babieca. No nos extraña, por todo ello, que esta película entusiasmara a John Kennedy, presidente de los Estados Unidos.

Y es que poco importa para la conciencia colectiva de los pueblos la verdadera historia y sus personajes reales porque todo ello es, como dijera Nietzsche, "humano, demasiado humano". El alma colectiva del pueblo vibra ante lo arquetípico y se siente incluso arrastrado por ello. Para los eruditos y especialistas queda lo "humano, demasiado humano", y para el bardo fascinar al público narrando y cantando las hazañas de los dioses y de los héroes, transformando así al personaje histórico en un ser de leyenda e incluso mítico. Y esto es, en definitiva, lo que hace conmueve y sirve de guía al pueblo, creando y sosteniendo al mismo tiempo vínculos tribales o nacionales de identidad común. Además, lo que verdaderamente ocurrió difícil es de saber con exactitud puesto que la falta de documentos, y la falsedad de muchos de los que han llegado a nosotros, así como la propia subjetividad del historiador (y la prueba más enternecedora es la del propio Ramón Menéndez Pidal) hacen que tal labor se convierta en una tarea sobrehumana e imposible (es nuestra opinión, claro está).

Curioso es –y permítanme decirlo- que por esas ironías de la Historia, la firma del convenio de creación de la ruta Camino del Cid en el monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña por parte de ocho diputaciones provinciales pertenecientes a cuatro comunidades autónomas se firmase precisamente en un 11 de septiembre (1998), fecha en la que Cataluña reivindica su "catalanidad" en la Diada. ¡Que hermoso gesto –inconsciente, estoy seguro, pues las diputaciones indudablemente no se dieron cuenta de tal coincidencia- tuvo lugar ese día, surgido del fondo del alma colectiva española al reivindicar nuevamente la figura aglutinadoramente hispánica del Cid en la misma capilla donde enterraron sus restos mortales!

En este año que ahora termina se han realizado muchos homenajes y recordatorios a la Generación del 98, y en algún sitio hemos leído que fue precisamente Menéndez Pidal quien, a través de su cidefilia, inculcó en esta Generación la impronta de un espíritu castellanista que giraba en torno a los ideales de su Cid, que él expuso en numerosos estudios cidianos, especialmente en La España del Cid (1929), obra de la que Azorín dijo que era "una maravillosa lección de patriotismo".

Ya en 1916 don Ramón Menéndez Pidal hacía estas declaraciones en una entrevista: "Aunque me ocupa el estudio de nuestro pasado nacional, nada me preocupa tanto como nuestro presente y nuestro futuro... A lo largo de toda la historia de España Castilla ha desempeñado un papel unificador y estabilizador. Castilla no es la totalidad de España, pero su espíritu es la unidad de España. Siempre ha sido así desde su aparición histórica".

El carácter heroico del Cid pidaliano, que extrajo primordialmente del Cantar, es el mismo que, siglos atrás, cautivó al pueblo y le sedujo. "El Cid poético resulta un héroe singular; es el héroe de la moderación", afirmó. "El Cid es un triunfo de la voluntad, que supera lo insuperable, y en esto también es más representativo de su nación que cualquier figura eminente de otra clase", escribió. "Es el último héroe (épico) de cuantos merecen tal nombre, con entera propiedad, el último que se aureola con destellos de una gran poesía nacional", afirmó igualmente. "La ejemplaridad del Cid puede continuar animando nuestra conciencia colectiva... Siempre la vida histórica del héroe puede ser ejemplo que nos haga concebir la nuestra como reñida por un deber de actividad máxima, de justicia constante, de mesurada energía; siempre requerirá de nosotros esa heroicidad oscura, anónima y diaria, única base firme del engrandecimiento de los pueblos y sin la cual el heroísmo esplendente no tiene base; siempre nos mostrará los más seguros rumbos de la ambición personal hacia los ideales colectivos del grupo humano a que estamos ligados y dentro del cual nuestra breve vida recibe un valor de eternidad", destacaría en La España del Cid. Antes, en su obra El Cid Campeador había calificado a Rodrigo Díaz de Vivar como "héroe que encarna las más altas cualidades humanas..., héroe español en el sentido más pleno".

Particularmente, es precisamente el ámbito arquetípico heroico, lo que siempre nos ha llamado la atención, y en esta línea interpretativa escribíamos al comienzo de la ruta cidiana soriana de Por Tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara, lo siguiente:

"Dicen algunos que el Mio Cid tiene matices castellanistas. Unos ven en él una decantación castellanista en contraposición con lo leonés (representado por el rey Alfonso VI); otros opinan que es una exhortación a la cruzada que estaba preparando Alfonso VIII (descendiente del Cid), a la par que se ponía en entredicho a nobles indignos como Pedro Fernández de Castro (descendiente de los Ansúrez-Beni Gómez), y hasta hay quien opina que es un canto a la caudillarquía, al liderazgo del mejor, de un jefe al que el pueblo admira, respeta y sigue, en contraposición a la monarquía dinástica que, en momentos determinados, es débil e indigna.

Te daré o ahora mi propia visión, que no invalida las anteriores sino que intenta ir al trasfondo arquetípico del Cantar, que no es otro que la exaltación del Héroe, arquetipo del Insconsciente Colectivo que la humanidad necesita para evolucionar y que la psique individual precisa para que la consciencia vaya evolucionando e integrando los contenidos del inconsciente. Los cantos épicos heroicos surgen en todo el planeta cuando una lengua comienza a crearse y definirse, y cuando un pueblo comienza a tener conciencia de sí mismo. Por eso ha perdurado la visión heroica de Rodrigo Díaz de Vivar...".

Leo Spitzer, tan contrario a Menéndez Pidal en algunas tesis, comparte sin embargo con éste la convicción del carácter heroico del Cid que glosa el Cantar presentándole, a su juicio, como "un héroe modelo en todas las virtudes del hombre maduro", repleto de "ejemplaridad moral" cual si fuera un "santo laico" dotado de "una fuerza mágica, casi sobrehumana" (Felipe II incluso pediría a la Santa Sede que reconociera la santidad del Cid).

Cesáreo Bandera Gómez, ahondando en lo que califica de carácter mítico subyacente del Cantar, va incluso más lejos al insistir en que no sólo es un modelo en todas las virtudes, "sino que el Cid es, sencillamente, el modelo", y señala similitudes mesiánicas y símbolos diversos con referencias evangélicas y patrísticas a Jesús, hasta el punto de afirmar que el Cid "refleja un Cristo guerrero, fuerte, incansable, luchador, un Cristo-majestad sobre un fondo de humano sufrimiento". Tales consideraciones crísticas, en nuestra opinión, hay que fundamentarlas primeramente en el arquetipo del Dios-Héroe Solar, y no en Cristo. Coincidimos, eso sí, en que "nuestro juglar no sólo vive intensamente ese ambiente mítico, mesiánico, que rodea la figura del héroe, sino que, además, es capaz de comprender la extraordinaria significación de ese hombre", Rodrigo Díaz de Vivar, Mio Cid Campeador. R. Burt, además de los paralelismos con Cristo, vió otros entre el Cid y Moisés.

Fray Luis de León –y no fue el único poeta en hacerlo- equipararía en unos versos al Cid con Alcíades (Hércules) el mismo héroe que, como seguramente interpreta acertadamente Guillermo García Pérez, es el Alamos (el álamo era el árbol totémico de Hércules) que encerró a Elfa en los túneles de Agriza-Tiermes. La presencia de esta referencia clásica no sería la única que hay en el Cantar; Colin Smith ya había encontrado varias fuentes clásicas en los episodios del Cantar relativos a la toma de Castejón y Alcocer (algunos lo identifican con la soriana Peñalcázar). Colin Smith estima igualmente que que "la rica escena de los judíos se basa en un cuento oriental". Y nosotros estamos convencidos de que el drama de la Afrenta de Corpes está basado en alguna leyenda o mito aún por reconocer y relacionar.


 

REMEMBRANZAS
CIDIANAS Y SORIANAS

Artículo del Webmaster publicado en Revista de Soria, nº 23,

Invierno de 1998, pp. 22-28

Todo parece indicar que Rodrigo Díaz era natural de Vivar, situada a unos diez kilómetros de Burgos, que por entonces era frontera de Castilla con Navarra. Era infanzón, estamento nobiliario situado entre los fijos dalgo y los ricos omnes; su padre era Diego Laínez, homónimo del teólogo de Almazán que brilló en el Concilio de Trento y que dirigió la Compañía de Jesús. Debió nacer nuestro protagonista hacia 1043, y fallecería en su conquistada Valencia, al parecer el 10 de julio de 1099, pocos días antes de que los cruzados conquistasen Jerusalén.

Fue criado por el infante Sancho, quien le armaría caballero hacia 1060 ciñéndole la espada. Con él cruzaría las tierras sorianas –a no ser que fueran por Navarra- para trabar batalla, en Graus, contra Ramiro I de Aragón, en la primavera de 1063, apoyando al rey árabe de Zaragoza, tributario entonces del rey castellano. Y dice Menéndez Pidal que ésta fue la primera empresa bélica del Cid.

Sancho II, al ser rey de Castilla, le nombró su alférez, es decir, su portaestandarte y primer oficial de su corte. "El alférez –comenta Menéndez Pidal- llevaba igualmente la espada del rey delante de éste, como encargado, en veces del rey, de defender y amparar el reino todo, así como de proteger el derecho de las viudas y los huérfanos hijosdalgo, y de hacer justicia a los nobles delincuentes", y tal cargo lo conservó hasta el asesinato de Sancho II por Bellido Dolfos en el sitio de Zamora (1072). Así que Rodrigo Díaz de Vivar, como álferez, fue quien dirigió las diversas guerras a las que se lanzó Castilla en ese período. Después, fue marginado por Alfonso VI, si bien éste le casaría con su sobrina, Jimena Díaz, bisnieta del rey Alfonso V de León, en matrimonio celebrado el 19 de julio de 1074.

El título de "campidoctor", en romance, Campeador, se lo dio el pueblo tras vencer en singular combate en un duelo al navarro Jimeno Garcés, que representaba a Navarra, como el Cid lo era de Castilla, para dirimir la posesión de la villa de Pazuengos y otros castillos fonterizos. Debió ser en el año 1066. Tenía el Cid 23 años.

"Además del combate con el navarro, otra lid singular del Campeador registra la "Historia Roderici". fue con un sarraceno de Medinaceli, a quien no sólo venció, sino que mató. Noticias posteriores llaman Háriz a este moro vencido. Como Medinaceli era la principal fortaleza del reino de Zaragoza en frontera con Castilla, acaso este combate de Háriz y de Rodrigo fue ahora también, con ocasión de la guerra de Sancho con Moctádir", agrega Menéndez Pidal. Si fuera así, tal lid tuvo lugar en el segundo trimestre de 1067. El asedio de Zaragoza tuvo capitán supremo al Cid, a quien el cronista hebreo José ben Zaddic de Arévalo llamó "Cidi", equivalente a "mio Cid", "mi Señor". El asedio tuvo éxito y Moctádir firmó pleito de pechero y entregó rehenes a cambio de que Sancho II le amparase contra cristianos y moros en todo momento.

"El nombre de Cid "señor" o Cidi "mi señor" es afectuoso y se lo daban los moros, y los cristianos en medio romance medio moro "mio Cid". El título oficial era campeador, Campeator, Campidocto. Sólo tras su muerte aparece el nombre de Cid en los escritos, adoptándolo el poeta de Medinaceli", nos cuenta Menéndez Pidal.

Entre las causas del primer destierro hay que señalar el ataque efectuado por el Cid en el reino de Toledo para vengar el saqueo moro a Gormaz; el Cid "devastó en castigo la tierra y se volvió con hasta 7.000 cautivos, entre hombres y mujeres, y con gran presa de ganados, ropas y otras riquezas, todo lo cual llevó a su casa", indica Menéndez Pidal. Los hechos debieron acontecer en julio de 1081.

En San Pedro de Cardeña deja el Cid a Jimena, a su hijo Diego (moriría en Valencia muy joven) y a sus dos hijas. Con él parten 115 lanzas en su mesnada, y cuando llegan a la Sierra de Miedes, al límite de la extremadura castellano-soriana, suman 300 lanzas, siempre según nuestro Cantar.

Martel testimoniaba, en 1590, que en el origen del linaje de los Salvadores, de la ciudad de Soria, había capitanes y compañeros del Cid, como lo fue el capitán Martín Salvador, así como Antolín Sánchez de Soria, "que entre fijos é parientes llevaba 40 lanzas". Igualmente cita como de Soria a Nuño Gustios , Alvar Salvadores y Alvar Álvarez (sobrino del Cid), que estuvieron presentes en el sitio de Alcocer, que Martel identifica con la fortaleza soriana de Peñalcázar. Pues bien, Alvar Álvarez (citado en cuatro ocasiones en el Cantar), figuraba ya en la carta de arras de Jimena, en 1074. El Nuño Gustios de Martel corresponde al Muño Gustioz del Cantar, mencionado en él con frecuencia, cuñado de Jimena al estar casado con su hermana Aurovita, si bien es citado como "criado" (en el sentido medieval del término y no el actual, claro está). El cidiano Alvar Salvadórez, capitán de su mesnada, fue transformado en sobrino del Cid por la Crónica particular.

Igualmente señala Martel que en el linaje de la ciudad de Soria de los Santa Cruz se encuentran los Espinosas, proveniente del hijodalgo Juan de Espinosa, descendiente de Sancho, "natural del Valle de Espinosa en las monterías de Burgos, que fue con el Cid quando el Rey don Alonso el sexto le mandó salir de Castilla".

Martel recuerda igualmente que del linaje de los Santistevan se encuentran los hijosdalgo apellidados González que derivan de Martín González, que fue quien representaba al rey de Aragón, luchando en duelo con el Cid que actuaba en representación del rey Fernando de Castilla, estando en juego la ciudad de Calahorra. La victoria fue para el Campeador, que mató a su contrincante (combate mostrado en la película El Cid). Cuéntase igualmente que el castillo de La Raya, entre Monteagudo de las Vicarías y la aragonesa Pozuel, es llamado igualmente Torre de Martín González, porque éste fue su alcaide en la época del Cid.

En nuestra guía Por Tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara hemos añadido que "remembranzas cidianas las hay en Andaluz, dado que aparece Félez Muñoz, sobrino del Campeador, como testigo del otorgamiento del fuero por el conde Gonzalo Núñez de Lara, en 1089". Félez Muñoz aparece en el Cantar fundamentalmente en el tema de la Afrenta de Corpes: él será quien encuentre en el robledal a las hijas del Cid semidesnudas y escarnecidas y las llevará a la casa del vasallo de Alvar Fañez, Diego Téllez, en San Esteban de Gormaz. Quizás la proximidad de Andaluz y el recuerdo cidiano de Félez Muñoz hizo que se crease una leyenda local en Berlanga de Duero que situaba en sus alrededores el Robledal de Corpes (lo cita la carta recibida por el geógrafo Tomás López a finales del s. XVIII, y lo reitera el cronista Bedoya, en 1845, quien manifiesta además que el antiguo escudo de Berlanga de Duero hacía referencia a tal Afrenta de Corpes). Por otra parte, hay que tener muy en cuenta que la Primera Crónica General y en la Crónica Particular del Cid, el itinerario tomado por los infantes de Carrión con las hijas del Cid, camino de Carrión, es muy distinto al del Cantar: "dexaron Medina de diestro, et atravessaron por el campo de Barahona et tomaron camino de Berlanga, et passaron el Duero en un vado diuso de la villa de Berlanga et llegaron a los robredos de Corpes". Esta descripción bien pudiera haber contribuido igualmente a la configuración de la localización del robledal en el entorno de Berlanga de Duero, explicaciones que, ni no nos equivocamos, son las primeras en publicarse, por lo que nos congratulamos en haber aportado un granito de arena a los mil estudios cidianos efectuados hasta el momento.

La licencia poético-dramática que se tomó el juglar de Medinaceli al crear el tema de la Afrenta de Corpes no obedece a la realidad, aunque tal vez partiese de un posible hecho histórico que Menéndez Pidal aclara en La España del Cid, indicando que las bodas no eran tales, pues las hijas del Cid eran muy jóvenes (unos 9 y 11 años), sino esponsales, y que debido a la declaración por parte de Alfonso VI de un segundo destierro al Cid (1089), los infantes renunciarían a casarse y tanto Jimena como sus hijas (y Diego) serían detenidas y llevadas al castillo de Gormaz , si bien el rey posteriormente las dejaría marchar a Valencia. Con el segundo destierro la ira de Alfonso fue grande. Había tres tipos de destierro: Por malquerencia del rey, por malfetría o por delito del vasallo. La primera vez fue la más benigna (malquerencia) y con el segundo destierro aplicaría la más grave, la tercera causa, haciendo caso a los mestureros o mezcladores. "Con gran ira mandó quitar al campeador los castillos, las villas y todo el honor que le habla dado; además mandó confiscarle sus propias heredades, allanar sus casas, tomarle cuanto oro, plata y demás riquezas pudieran hallar; y hasta hizo que doña Jimena fuese amarrada humillantemente y echada en prisión con sus tres hijos, aún niños", recalca Menéndez Pidal. Los esponsales y no el matrimonio de doña Sol y doña Elvira con Diego y Fernando González, los condes de Carrión, sería lo que cantaría el juglar de San Esteban de Gormaz, cambiado luego en matrimonio por el de Medinaceli, que, según el Cantar fue consumado precisamente en el robledal.

"A finales de 1092 el rey perdona al Cid y le devuelve sus heredades y es de suponer que Jimena retornaría a Castilla para recibirlas y reordenarlas. El segundo poeta, el de Medinaceli, que escribe 40 años después de muerto el Campeador, lo recrea, si bien se equivoca al decir que Medinaceli era del reino de Alfonso VI como ciudad fronteriza: el primer poeta sabía que la frontera estaba en San Esteban y en Gormaz", subraya Menéndez Pidal.

Leyenda medinense es, asimismo, la que quiere convertir al lugarteniente y sobrino del Cid, Alvar Fañez de Minaya, en el conquistador de Medinaceli, son el sobrenombre griálico de "El Caballero del Sol", y como tal figura, a caballo, en su escudo. El Cantar, eso sí es cierto, hace atravesar a Alvar Fañez en varias ocasiones el Jalón, al pie de Medinaceli, junto a la Ansarera.

En el escudo del Cid figuraba un dragón en actitud fiera; su lanza era de fresno; escribía en letra visigoda; se dejó crecer la barba como señal de duelo por el destierro; vestía pelliza bermeja con bandas doradas, cubriéndola con un mantón; era un gran entusiasta de la literatura árabe (sus últimos 17 años los pasó en tierras moras), conocía el derecho y manejaba el código visigodo; su caballo se llamaba Babieca, y sus dos espadas más famosas, Colada y Tizón (llamada siglos después, Tizona).

Martel señala que la Colada fue entregada a Sancho el Bravo por el alcalde de Soria, Pedro Martínez, al que el rey castellano le dio en agradecimiento la aldea de Osonilla (24 de diciembre de 1286), aunque yerra en la descripción de la espada pues tal relato corresponde a una falsa Tizón. En el inventario mandado hacer por Isabel la Católica en noviembre de 1503 referente al alcázar de Segovia, figuraban ambas espadas, y de la Colada se dice: "que tiene por medio en cada parte una canal dorada sin letra ninguna, e tiene de la una parte quatro cercos redondos uno metido en otro; e tiene la cruz e el pomo de hierro plateado, labrado a escaques, e tiene el puño de palo con unas correas e cuerdas blancas; e tiene una vayna de cuero colorado, e el brocal e otras dos pieças de plata blanca, las orillas doradas e, en medio de cada una, una florecica dorada; e no tiene contera ni correas". La verdadera Colada, "la preçiada" del Cantar, se conservó en la Armería Real al menos hasta 1503.

"Colada la preçiada 3657, pertenecía al conde Remont Verengel de Barcelona, y de éste la gana el Cid 1010; con ella el Cid hiende a Búcar desde el yelmo hasta la cintura 2421, y entonces se apodera de la espada del moro muerto, llamaza Tizon 2426. Cuando el Cid despide a sus yernos, que van de Valencia a Carrión, les entrega estas preciosas espadas 2575; las cuales, después de la traición de Corpes 2727, recobra en la cort de Toledo 3153,3175, y entonces da Colada a Martín Antolínez 3192, 3194, y Tizón a Pero Vermúez 3189,3201,3210. Con estas dos temidas espadas 3556, ambos vasallos del Cid vencen en Carrión a los infantes 3643, 3657, 3665; entonces, mas que por los golpes de Colada, huye Diego por el miedo que le infunden el brillo extraordinario y el fino corte de la espada", afirma Menéndez Pidal.

Las espada Colada, según el Cantar, era del conde Remont Verengel (en realidad, Berenguer Ramón II), que tras ser venido por el Cid pasó a su poder. María Rodríguez, hija menor del Cid, se casaría con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, sobrino del citado anteriormente. La otra hija, Cristina, se casaría con Ramiro, infante de Navarra, nieto del rey García de Atapuerca, señor de Monzón en tierra aragonesa. El hijo de Cristina, García Ramírez, el Restaurador, fue luego rey de Navarra (1134–1150). Una de sus hijas, Sancha, bisnieta del Cid, se casaría en segundas nupcias con el conde de Molina, Pedro Manrique, y ambos fueron sepultados en el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta.

Por otro lado, la paz entre Navarra y Castilla se solventó mediante los desposorios, en 1140, entre Blanca de Navarra (hermana de Sancha y bisnieta por tanto del Campeador), con el niño Sancho, hijo de Alfonso VII de Castilla y León. Este matrimonio con Sancho III el Deseado tuvo lugar diez años después, en 1151, y como fruto nació Alfonso VIII, el llamado "rey niño" de Soria, por cuya descendencia el linaje del Cid entró en la casa real de Portugal con Alfonso III, así como en la casa real francesa pues su hija Blanca de Castilla fue la esposa Luis VIII y madre de San Luis.

El viaje de Blanca de Castilla para casarse con el entonces infante francés es rememorado por nuestra parte en Los códices templarios del Río Lobos. Los Custodios del Grial, en el mismo capítulo en el que recogemos, en cierto modo, la tesis de Timoteo Riaño acerca del canónigo oxomense Per Abbat, al que hacemos igualmente en autor real del Cantar de Mio Cid; en 1207, fecha del Cantar, santo Domingo de Guzmán y el obispo de Osma, Diego Acebes, fundaron el Prouille (Languedoc) un monasterio, y a finales de ese mismo año moriría en El Burgo de Osma dicho obispo, sucediéndole al frente de la diócesis nada menos que Rodrigo Jiménez de Rada, que también está enterrado en Santa María de Huerta).

Las demás referencias cidianas al Cantar de los parajes y localidades sorianas aparecen en la primera parte de este artículo, de ahí que no insistamos más sobre ello.

No quisiéramos finalizar este ensayo sin recordar el merecidísmo homenaje que el Centro de Iniciativas Turísticas y el pueblo de Medinaceli le rindió, el 28 de agosto de 1967, a Ramón Menéndez Pidal (como seis años después acaecería con Ezra Pound), que fue recogido en la primera época de Revista de Soria, en su cuarto y quinto número.

F. Cacho Dalda, presidente del CIT, escribió entonces lo siguiente:

"El ahora venerable patriarca de nuestras letras dejó muchas horas de su vida por las trochas y caminos de la comarca del antiguo ducado fundado por los Reyes Católicos, hasta el hallazgo de la autoría de la obra cumbre de nuestra épica tras las huellas fieles de los primigenios versos a la busca del juglar de Medinaceli. Vivió aquí, en la "pequeña ciudad celeste", descansó de sus caminatas, acompañado por su esposa, los primeros años del siglo y se sentó junto a los blancos manteles de estos viejos hogares y estudió el gesto y los relatos de los vecinos de la villa y de sus contornos. Bebió el agua limpia salida de las entrañas del valle del Arbuxuelo y se llevó el romance, la conseja milenaria, el giro de nuestro puro castellano para luego ofrecernos "Los orígenes del español", o "La España del Cid", o "La poesía juglaresca" o "El romancero español" y, sobre todo, la clave de la gesta rimada del Campeador.

Por todo ello le ofrecimos el homenaje, al fijo de su centenario entre nosotros, porque su voz trajo ecos de inmortalidad a este trozo de tierra soriana que ha querido perpetuar su amor y gratitud hacia la luz más brillante de nuestra cultura contemporánea.

Y además, don Ramón, con su alta autoridad, nos encabezó un día la lista de figuras ilustres que pedían para Medinaceli su justa reivindicación, la salida de un olvido irritante que el Estado reconoció con la orgullosa declaración de Conjunto Histórico-Artístico".

El homenajeado no pudo estar allí presente, pero se leyó la carta de agradecimiento que había remitido, en la que decía, entre otras cosas, lo que sigue:

"Este homenaje de Medinaceli me complace más que cualquier otro, porque él me hace revivir mis primeros años de trabajo sobre la figura del Cid. Años decisivos y reveladores, cuando siguiendo las huellas heroicas del Campeador recorrí todos esos lugares jinete como él, aunque a lomos de mula, que no de Babieca. Mi emoción al asomarme a ese arco, mirador desde el que, en profundo vistazo se perciben todas las tierras con tanto detalle y cuidado, descritas por el principal de los poetas del Poema. Desde donde se evocan las idas y venidas del Cid y sus gentes asistidos por el bueno de Abelgalbón...".

Honor y gloria, pues, a don Ramón Menéndez Pidal.


Per Abbat y el
Cantar de Mio Cid

Texto tomado de la novela:

"Los códices templarios del Río Lobos. Los Custodios del Grial"

(Ángel Almazán de Gracia . Sotabur, Soria, 1997)

En enero de 1200 me enviaría de nuevo mi tutor a la catedral de Santa María de Oxoma para enseñarles al prior y varios canónigos y clérigos la langue d´oc y la langue d´oil. Entre ellos se encontraban Domingo de Caleruega (que era por entonces sacristán), Diego de Ucero, Per Abbat y Domingo "el Chico". El cabildo puso a mi disposición una de sus casas situadas frente a la catedral como residencia.

- El cuñado del rey Alfonso VIII, Juan Sin Tierra, ha firmado en Gaillon un tratado de paz con Felipe Augusto, rey de Francia, y como refrendo del mismo se estipula el matrimonio de una de las infantas castellanas con el delfín francés, que reinará con el nombre de Luis VIII. El acuerdo ha obtenido el beneplácito de Alfonso VIII y así se lo ha hecho saber al senescal de Poitou, Radum de Malleon, que se lo transmitirá a Juan Sin Tierra. Nuestro obispo ha establecido una buena amistad con el rey en las numerosas estancias de Alfonso VIII en el palacio que tienen los Lara en San Esteban de Gormaz, y ha delegado en fray Martín Batzán y el obispo de Burgos algunos de los preparativos de los esponsales, de ahí que precisemos aprender con rapidez lo esencial de las lenguas occitana y franca para ser dignos embajadores del rey -me explicó fray Diego de Acebes.

- Vendrá a Castilla la madre de la reina, Aleonor de Aquitania, y regresará a Burdeos con la infanta, de cuyo cortejo nupcial formaremos parte -me diría más tarde Domingo de Caleruega, con quien me resultaba cada día más difícil mantener una conversación tranquila dado que las discrepancias doctrinales que teníamos en muchos temas nos llevaba a la confrontación dialéctica hasta que yo desistía en proseguir mis argumentaciones pues el posicionamiento dogmático de Domingo era inquebrantable.

En mis ratos libres paseaba por la orilla del Ucero y con bastante frecuencia optaba por internarme por la hoz del río Abión que se iniciaba en la junta de este río con el Ucero, entre las tenerías de El Burgo y de Osma, en la que estaba la judería. Subía luego al cerro de Las Magdalenas y desde allí bajaba nuevamente a la villa burgense.

En otras ocasiones me acercaba hasta Osma, que se encuentra a un tiro de piedra de las tenerías, cruzaba el puente romano y siguiendo la antigua calzada ascendía al cerro Castro para pasear por las ruinas de la antigua Uxama, o iba por Peñalavara hasta La Olmeda a caballo o a pie.

Solía ir acompañado de Per Abbat, un joven clérigo amante de los libros y gran conocedor de los cantares que declamaban los juglares en la Extremadura Soriana. Había nacido en San Esteban de Gormaz. Su padre era alfarero y junto a él había recorrido en su adolescencia los pueblos y villas de la ribera del Duero: hasta La Vid por el oeste y Almazán por el este. También había vendido cacharros siguiendo la Calzada de Quinea hasta la antigua Tiermes, donde según me contaba había una gran devoción a una virgen en una ermita que contaba con galería porticada, como las del Rivero y San Miguel de San Esteban de Gormaz. Por la antigua calzada romana alcanzaría en más de una ocasión la villa de Medina Celi.

-A los pies de Medina Celi se encuentra el valle de Arbuxuelo y en su entrada hay unas salinas que dicen que son del tiempo de los romanos, como igualmente lo debe ser el arco de Medina, villa en la que también he visto mosaicos parecidos a estos que hay en Uxama. Cruza el Xalón por aquellas tierras en las que, a pocas leguas, se halla el monasterio cisterciense de Huerta -me aseguró en una ocasión.

Quién me iba a decir que, con el paso de los años, en 1207, y mientras yo me hallaba en Pamiers, Fanjeaux y Montsegur, Per Abbat recogería los cantares de los juglares y, añadiendo sus conocimientos orográficos de la zona que había recorrido vendiendo pucheros, botijos, cazuelas y otros enseres de barro, escribiría un cantar de gesta sobre Mio Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, una de cuyas copias guardamos en la biblioteca del castillo de Ucero para goce y disfrute de nuestros caballeros, siendo de las más leídas.

A los vecinos de San Esteban de Gormaz, como buen natural del lugar, les elogia en este cantar con epítetos como mesurados, hombres de pro y prudentes, cualidades que, en verdad, caracterizaban completamente a este clérigo, hombre bueno donde los hubiera.

Entre los versos que más me gustan de este cantar citaré los siguientes, que corresponden al destierro del Cid por estas tierras:

Yxiendos ua de tierra el Campeador leal,
De finieftro Sant Efteuan, vna buena çipdad,
De dieftro a lilon las torres, que moros las han;
Paffo por Alcobiella, que de Caftiella fines ya;
La calçada de Quinea yua la tras paffar,
Sobre Nauas de Palos el Duero ua pafar,
Ala Figeruela myo Çid iua pofar.
Vanffele acogiendo yentes de todas partes.
Y fe echaua myo Çid defpues que fue çenado,
Vn fuenol prifo dulçe, tan bien fe adurmjo.
El angel Gabriel a el vino en fueño:
«Caualgad, Çid, el buen Campeador, ca nunqua
En tan buen punto caualgo varon;
Mientra que vifquieredes bien fe fara lo to».
Quando defperto el Çid, la cara fe fantigo;
Sinaua la cara, a Dios fe acomendo,
Mucho era pagado del fueño que a foñado.
otro dia mañana pienffan de caualgar;
Ef dia a de plazo, fepades que non mas.
Ala fierra de Miedes ellos yuan pofar.
Avn era de dia, non era puefto el fol,
Mando uer fus yentes myo Çid el Campeador:
Sin las peonadas e omnes valientes que fon,
Noto trezientas lanças que todas tienen pendones.
«Temprano dat çeuada, fi el Criador uos falue!
El qui quifiere comer; e quino, caualge.
Paffaremos la fierra que fiera ef e grand,
La tierra del rey Alfonffo efta noch la podemos quitar.
Defpues qui nos bufcare fallar nos podra».

Per Abbat se debió inspirar algo en la Chanson de Roland, cantar que conocimos en el viaje que emprendimos desde Burgos a mediados de marzo del año 1200, y digo "emprendimos" porque al final yo también fui en aquel cortejo nupcial de Blanca de Castilla, a ruegos de Diego de Acebes y la aquiescencia de frey Beltrán. Per Abbat y algunos clérigos oxomenses retornarían a la catedral de Santa María de Oxoma una vez llegados a la tierra gascona.