Otoño del 2000

 

La Gran Comunión

Cae la lluvia sobre los campos ya segados, sobre estos cuerpos acalorados. Una fresca brisa recorre el valle clausurando un verano colmado. El campo mojado invita a retornar hacia adentro. Tras intensos meses de encuentros, de citas aquí y allá, toca retornar sobre nosotros mismo. Nuevos círculos se han ido conformando en los meses pasados, nuevas alianzas se han tejido, nuevos caminos de unidad se han hollado Vamos recogiendo el grano, vamos reuniendo la mies

Mas conviene estar serenos y alertas pues no sea que las tormentas malogren cosechas Por aquí sabemos de esos aguaceros, en el País Vasco las fuerzas de la aún no Luz arreciaron con coraje en el verano. Donde la nueva conciencia avanza triunfante, el viejo mundo se resiste a ceder espacios y por eso explota su goma dos, y por eso trata de detener lo incontenible. Con los brazos extendidos en señal de ayuda y servicio, nuestra mirada apunta adelante, apenas oímos el eco de sus estallidos.

 

Las cabeceras de los periódicos tan sólo nos recuerdan que son momentos de pruebas, que no podemos desfallecer un instante. Irradiar amor a nuestros hermanos confundidos aún, títeres de los egregores del rencor y el odio es uno de nuestros principales cometidos.

Pero, como os decíamos ha sido un verano de hermosos círculos. El más grande lo conformamos a las afueras de Monterrey en el encuentro constituyente de la Red Iberoamericana de Luz. La reunión se celebró los días 24 y 25 de Junio y acudimos invitados por los hermanos de Oromu y la Red Anahuak. La red de servidores planetarios se extiende por doquier. En el asrham de las Raíces pudimos sentir una alianza con los hermanos de América de día en día más entrañable. En el interior de este número os damos cumplida cuenta de este trascendental encuentro.

 

En realidad nuestra estancia mexicana se prolongó más allá de los márgenes del encuentro. De todo ello también os hablamos hojas adentro. Somos artesanos de las palabras y con su escurridizo material nos ponemos cada día a trabajar. Ocurre, sin embargo, que a menudo no conseguimos modelar con ellas el concepto o la idea que queremos. Sucede que se nos quedan pequeñas, que no alcanzan, que su carga comunicativa se ve sensiblemente limitada a la hora de saltar a la pantalla. Aún y todo, con todas sus carencias y limitaciones, nos hemos de servir de ellas. Las palabras avanzan más rápido que nunca, viajan al instante en todas las direcciones, llegan en segundos a todos nuestros hermanos Las palabras siguen siendo imprescindibles pero, a pesar de ello, les es vedado entrar muy adentro, en el dominio de los sentimientos más profundos e indescifrables.

Estuvimos un mes escaso en México, entre el 19 de Junio y el 14 de Julio, en los albores de este colorido verano adornado de arcos circumpolares. Antes y después de la gran cita del Encuentro de la Red Iberoamericana, estuvimos con unos y otros hermanos, viajando de aquí para allá, cultivando viejas y nuevas alianzas, recogiendo la esencia de su semilla. No es fácil describir el sentimiento de fraternidad que vamos tejiendo. Allí sentimos la tan mentada "Gran comunión" en tantos abrazos, miradas, gestos con una intensidad que las palabras más apuradas dificilmente podrían captar.

México es una enorme y privilegiada muestra de lo que se está ensayando en tantos rincones de nuestra bendita Tierra. No es fácil reflejar, siquiera de forma superficial lo que allí se gesta. El motivo del reportaje que encontraréis en el interior es el de trasmitir a los hermanos de España y del mundo hispanoparlante, la absoluta convicción de que el Plan avanza. En ese amplio artículo, que esperamos sea de vuestro interés, podremos observar como cada quien ocupa su lugar, cada grupo funge su cometido en el entorno asignado, con el rayo escogido. Se eleva la música de una orquesta cuyos miembros son todos imprescindibles. Cada quien toca su instrumento en medio de su gente y todos los sonidos se complementan.

 

El "mapa espiritual" que en el artículo os detallamos es necesariamente incompleto. Es el reflejo sólo de una parte de un inmenso puzzle que ojalá el día de mañana podamos seguir completando. Un mes sin embargo no daba para más. La lectura que os ocupa es por lo demás necesariamente subjetiva, inevitablemente parcial, no por ello quizá menos válida. No es fácil ser neutral cuando se vive la sensación de formar un Uno con tantos hermanos, una creciente unidad de multiplicada realeza y esplendor. La visión más imparcial es la que cada quien alcanza una vez procesada la información. Cada uno ha de terminar siempre de enfocar un encuadre con el discernimiento que Dios nos concede. No es nuestro objetivo ahorraros ese necesario proceso de objetivación.

La radiografía es también limitada en la misma información que volcamos sobre cada persona o grupo. Razones de espacio impiden daros a conocer al detalle un panorama completo de la visión que albergan, del trabajo que desarrollan. Nos contentamos con dar constancia del cumplimiento del roll que les corresponde dentro del complejo y glorioso Plan Celeste para nuestra tierra. Definitivamente la finalidad de estas líneas es mostrar que Mexico, los hermanos mexicanos cumplen. Cada quien en su lugar responde a la "chamba asignada". Pero insistimos, México es sólo muestra. En realidad todos estamos cumpliendo. De lo contrario nuestros ojos no planearían sobre estas líneas.

 

El Tiempo es ahora

 

 

Verano 2000

El viento plancha a lo lejos la enorme sábana del trigo ya verde dorado. Fijamos la mirada en los pliegues que corren como olas hacia un camino, al fin y al cabo su particular orilla. Por ese y otros caminos avanzaremos en este verano que recién inauguramos. ¿Qué sorpresas no nos depararán los próximos y definitivos meses? El viento no dice nada. Sopla y su susurro anima a echarle millas, a conocer nuevas gentes, nuevos labríos

 

El tiempo es ahora. Hemos sido preparados a lo largo de encarnaciones para ocupar el puesto al que atendemos, para asumir las responsabilidades que cada uno hemos contraído. La campana del despertar ya ha sonado a través de las vastedades celestes y nos aprestamos a responder a nuestros compromisos.

La intensidad y aceleración en el desenvolvimiento de los acontecimientos dan prueba de la singularidad de estos tiempos. Hace tan sólo unos días que cerrábamos el círculo en torno al florido "lauburu" de Aralar. A continuación celebrábamos una de las más importantes convergencias planetarias con motivo de la alineación de comienzos de Mayo. A los días ya hacíamos la bolsa y poníamos rumbo a Soria para abrir un nuevo y gran círculo, esta vez en el marco de los III Encuentros de la Red Ibérica de Luz. Sin deshacerla, metemos un poco más de ropa y nos preparamos para volar en breve a Monterrey.

 

En esta ocasión el encuentro ya es transcontinental, los círculos se van elevando y ampliando. La hermandad que vamos fraguando no sabe de fronteras. En un asrham cercano a la ciudad mencionada nos sumaremos a los hermanos mexicanos de OROMU, Red Lux, Red Anahuak en un evento de carácter ceremonial y a la vez "conspirativo".

Porque nuestra conspiración avanza tan silenciosa como eficazmente. Los servidores de la Luz se aprestan a ocupar sus puestos en todas las geografías, en todos los ámbitos de la vida pública: escuelas, hospitales, mercados, empresas, administración, medios de comunicación En todas partes, "estratégicamente" situados, a veces incluso sin conciencia de ello, se hallan los sembradores del Nuevo Tiempo. Son de diferentes credos y "pelaje" espiritual, pero a todos ellos los reconocerás por sus palabras amables, por su semblante risueño, por la paz y el gozo que emana su presencia.

 

No llaman la atención, no ocupan titulares, no convocan ruedas de prensa, pero trabajan incansablemente por el germinar de una nueva humanidad. La conspiración de las huestes de acuario, en consonancia con todas nuestras alianzas celestiales, no ha hecho más que empezar. Se alza el telón de la Aurora, tiremos juntos con amor de la cuerda, instauremos un nuevo escenario inundado de Amor por los siglos de los siglos. La galaxia entera aguarda nuestra graduación como planeta de Luz. En verdad que no defraudaremos a quienes tanta confianza depositaron en nosotros.

 

Nos vemos a la vuelta del verano. Abrid estas páginas en la orilla refrescante de una playa o de un río, en medio de la mágica robustez de un bosque de hayas, en la cima espléndida de algún monte coronado Recordad por un instante en medio del merecido recreo que, hoy más que nunca, somos Uno en toda nuestra maginificencia y potencia y que nuestro tiempo, por milenios anhelado, es Ahora.