La Paz llega a la Tierra a través de la Unidad

 

Bajo la hermosa divisa "Servidores Mundiales Unidos"los hermanos de Alianza Espiritualista Internacional de Santiago de Chile difunden a lo largo y ancho de este mundo los más altos ideales humanos.

Sus siempre bienvenidas cartas nos llegan en esos largos folios, que aún se utilizan en América, estampados de esperanza a fuerza de teclear en la vieja máquina, el mensaje de la Nueva Aurora. A diferencia de los grandes grupos que en Europa trabajan con grandes medios en favor de la Unidad espiritual, ellos se encuentran más limitados. Sin embargo hallaréis su enorme fuerza, en la paciencia y fe inquebrantables que dejan traslucir en el trabajo de años, en las misivas que lanzan hacia todas las direcciones... Aquí os traemos el fragmento de una de sus últimos mensajes cargados de actualizada clarividencia que reparten por doquier. La reflexión va acompañada de una fraternal carta que nos han enviado y que no hemos vencido la tentación de dárosla a conocer.

La Unidad Humana se está evidenciando en todo nivel de relación. Estamos observando cómo el orden, el ritmo y el simbolismo del ritual de las ANTIGUAS generaciones está emergiendo, reintegrando lo sagrado a cada área de nuestras vidas. Esto está sucediendo en los Encuentros Interreligiosos. Cuando los buscadores de diferentes religiones y con base espiritual se reúnen, como acrecentadamente lo hacen, tienen el reto de desarrollar rituales y ceremonias para expresar su sentido de la Humanidad Una, en el servicio del Dios Uno y su gozo en la diversidad de caminos que conducen a la Unidad. De ése modo se crean nuevo rituales para nuestra época. Y lo mismo ocurre cuando personas de diferentes culturas se reúnen para un propósito común, para generar ceremonias que desarrollen y refuercen su sentido de comunidad y unidad.

Antiguos rituales, eternos adquieren también una frescura y bases nuevas de significado, como resultado del creciente interjuego de diferentes culturas. de esa manera, por ejemplo, las sabias tradiciones del Tíbet entran en contacto con Occidente y aportan acercamiento profundo al ritual que, con seguridad, juegan significativo papel en la evolución de la nueva humanidad. Quizá la tradición masónica occidental, en sus diferentes formas, también emergerá, en su momento, como un punto de poder del ritual en la evolución de la nueva humanidad.

Existen otros rituales, menos obvios, pero no menos significativos que emergen como un rasgo central de proceso transformador. Tomemos por ejemplo, la creciente proliferación de los "días mundiales" para celebrar aspectos particulares de la lucha de la humanidad, para encarnar las Correctas Relaciones Humanas: el Día de los Derechos Humanos, el Día de las Naciones Unidas, Día Mundial de la Paz, Día de la Invocación Mundial, etc. Estos días son momentos en el calendario global, dedicados a la sociedad futura que todavía está en proceso de nacimiento. Proporcionan una oportunidad para enfocar el pensamiento y la aspiración (conferencias, acontecimientos masivos y documentos, oración y meditación) y la ocasión para las comunidades locales de generar ceremonias que los impacten de alguna manera de la realidad de la identidad de la familia humana y los retos de enfrentarnos en el camino de la unidad.

Los millares de personas corriendo por Africa en el suceso de Ayuda a la Vida y los millones asistiendo el concierto de Ayuda a las Bandas, estaban participando en rituales que ayudaban a unirnos a todos. Las grandes conferencias globales que proporcionaron un foro para la atención mundial sobre sus publicaciones clave, emergen también como rituales vitales en la vida colectiva de la humanidad. La Cumbre de la Tierra en Río de 1992 y las más recientes de el Cairo, Viena, Copenhague y Bejín fueron ritos colectivos de tránsito en la evolución de una civilización más madura, global y responsable. Y más que ésto proporcionaron una oportunidad para el alma de la humanidad, para expresarse de manera que pudiera ser escuchada por todos cuantos trabajan con la energía de la buena voluntad. Con la evolución de los nuevos rituales, la humanidad se hace más sensible al ritmo del planeta y del cosmos. un signo de ésto es el firme crecimiento de una red diversa de grupos, que trabajan mediante alguna forma de meditación y, a veces, ceremonial, para el servicio mundial de acuerdo con el ritmo del ciclo lunar. Para los grupos esotéricos la Luna Llena marca el alineamiento con la fuente de vida y luz, el sol. Son momentos para trabajar en meditación grupal, para evocar energía de luz y amor y visualizar estos potenciales de vida, que redimen energías vitalizadoras de todo lo bueno, hermoso y verdadero en la vida de la humanidad.

Al mirar con el ojo interno, el proceso de la iniciación de la humanidad, en una era de interdependencias y Correctas relaciones, vemos los signos de los nuevos rituales donde quiera que miremos. Estos rituales constituyen el camino significativo en el que las fuerzas para el bien del planeta se concentran y enfocan.

Con una profunda Fe y Esperanza, con un anhelo infinito en el Alma. Con los mejores deseos de AMOR, FELICIDAD Y PAZ proyectándose hacia 1996 y por siempre.

 

Alianza Espiritualista Internacional
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Tel. 6951170 -
Santiago- Chile

 

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