DISLEXIA
RECUPERACIÓN DE LOS PROBLEMAS DE LECTO-ESCRITURA
Etimológicamente
la palabra dislexia quiere decir aproximadamente dificultades
de lenguaje. En la acepción actual se refiere a problemas de lectura, trastorno
en la adquisición de la lectura. Una primera definición sencilla de la dislexia
es la que nos dice que es el problema para aprender a leer que presentan
niños cuyo coeficiente intelectual es normal y no aparecen otros problemas
físicos o psicológicos que puedan explicar las dichas dificultades.
Según algunas
estadísticas la dislexia afecta en mayor o menor grado a un 10% o un 15%
de la población escolar y adulta. Afecta en igual medida a niños y niñas,
sin embargo en la práctica se comprueba que se da en muchos más niños que
niñas y estadísticas inglesas hablan de una relación de 8 a 1 entre el número
de niños y el de niñas afectados. Esto quizá tenga que ver con el hecho
de que se considera que las mujeres en general tienen un mayor desarrollo
en el área del lenguaje que los hombres. Hay consenso en que entre un 4
y un 5% de los niños presentan problemas graves de aprendizaje de la lectura,
con la consecuente dificultad escritora. Dada la generalización de la enseñanza
a toda la población de forma obligatoria y el uso prioritario de la lectura
y la escritura como mediadores de la enseñanza, la cantidad de niños que
tienen dificultades escolares por esta causa es un factor relevante a tener
en cuenta por el enseñante. Según las estadísticas citadas arriba se puede
esperar que en cada aula de 25 alumnos haya al menos un niño con esta dificultad
para el aprendizaje.
Una buena definición
la da M.Thomson " es una grave dificultad con la forma escrita del lenguaje,
que es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional.
Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la
lectura, la escritura y el deletreo, están muy por debajo del nivel esperado
en función de su inteligencia y de su edad cronológica. Es un problema de
índole cognitivo, que afecta a aquellas habilidades lingüísticas asociadas
con la modalidad escrita, particularmente el paso de la modalidad escrita,
particularmente el paso de la codificación visual a la verbal, la memoria
a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación.
Existe cierta
confusión en el uso de "apellidos " aplicados a la dislexia. Tales los calificativos
de "madurativa", "evolutiva;" "adquirida". En la práctica
se habla de dislexia evolutiva cuando aparecen dificultades
y síntomas parecidos o iguales a los disléxicos en niños que inician su
aprendizaje, pero rápidamente estos síntomas desaparecen por sí solos durante
el aprendizaje. Los síntomas a los que nos referimos son inversiones en
la escritura y / o en la lectura, adiciones, omisiones, escritura en espejo,
vacilaciones, repeticiones... Si embargo en algún texto sobre dislexia
se da el calificativo de dislexia madurativa a las dificultades de
aprendizaje de la lecto-escritura que se dan en niños con deficiencias intelectuales.
Consideramos que es inapropiada la utilización de este término en este caso,
pues por definición la dislexia excluye la deficiencia mental. Otra cosa
es que los niños con retraso presentan síntomas similares y a veces el tipo
de material y programas son similares, pero la diferencia de capacidad intelectual
es fundamental para el enfoque. Hay autores y profesionales que utilizan
el término "evolutiva " en el mismo sentido en que he explicado la primera
acepción de la dislexia "madurativa". Sin embargo en algunos textos se da
esta denominación a la dislexia a la que nos vamos a referir a lo largo
del curso, de aparición en las primeras fases del aprendizaje, para distinguirla
de la dislexia adquirida, que se produce como consecuencia de algún
trauma craneal que afecta al área del lenguaje en el cerebro. En la práctica
nos referiremos a la dislexia sólo cuando se cumple la definición sencilla
del comienzo: niño que no aprende a leer, con inteligencia normal y ningún
otro problema que explique la dificultad. Existen profesionales reacios
a dar este diagnóstico y prefieren hablar de inmadurez, lo que de alguna
manera sería la dislexia "evolutiva " o "madurativa" o sencillamente la
falta de madurez para asimilar los aprendizajes, dada la variabilidad individual
y la distribución normal de la población escolar de acuerdo a la llamada
"campana de Gauss". Sin embargo consideramos que con este diagnóstico se
pierde un tiempo precioso para la intervención con estos niños y el trato
adecuado a su problema, previniendo la aparición del mal autoconcepto que
se llega a generar por las dificultades que encuentra en el aprendizaje.
Siendo
la dislexia en principio un problema de aprendizaje, acaba por crear una
personalidad característica que en el aula se hace notar o bien por la inhibición
y el retraimiento o bien por la aparición de conductas disruptivas, hablar,
pelearse, no trabajar,... como formas de obtener el reconocimiento que no
puede alcanzar por sus resultados escolares.
La dislexia
va unida en ocasiones a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como
la disgrafía (dificultades en el trazado correcto de las letras, en el paralelismo
de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura...)
y en fases posteriores aparece la disortografía (dificultades para el uso
correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía
natural a las de nivel más complejo). En ocasiones la dislexia va unida
a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de
pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de
letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura.
En el aula
la dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje
de la lecto-escritura, las peculiaridades que se dan cuando consigue iniciar
el aprendizaje, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión
lectora debida a la falta de ritmo , la ausencia de puntuación. A medida
que los cursos pasan, los problemas se agudizan, ya que el estudio, y el
trabajo escolar en general se basa en las habilidades que el niño no tiene
y se retrasa progresivamente. Así, la dificultad lectora, la escasez de
comprensión, llevan a malos resultados escolares, mal autoconcepto, actitudes
de desgana y conductas en ocasiones, disruptivas, perturbadoras del buen
funcionamiento del clima del aula. Ocurre con gran frecuencia que al niño
se le tacha de vago, distraído y se atribuye a estas características su
mal funcionamiento escolar, presionándole para que trabaje, atienda, y de
alguna manera menospreciándolo por su incapacidad para aprender. Hay que
tener en cuenta que la realidad es justo al revés, ya que las características
de distraibilidad es consustancial al síndrome disléxico y si bien es una
dificultad para el aprendizaje, no es algo que el niño pueda controlar voluntariamente
y cuya mejora debe entrar dentro del esquema de tratamiento del problema.
La dislexia se presenta en muchos grados, desde pequeños problemas superables
en breve plazo, hasta una dificultad que se arrastra de por vida y que se
aproxima como en un continuo hacia la disfasia, que es un problema
más grave y profundo de todas las áreas de lenguaje. De cualquier modo,
con la iniciación del tratamiento con suficiente precocidad se suelen derivar
resultados positivos y una clara mejora en el rendimiento escolar. La mayor
o menor efectividad va a depender de factores tales como la profundidad
del trastorno, el nivel de motivación, inicial o que se le consiga inculcar,
grado de implicación de la familia y el profesorado, adecuado diagnóstico
y tratamiento, duración y seguimiento del trabajo... Hemos de insistir en
la importancia de la detección precoz de estos problemas, antes de que generen
los problemas de personalidad a que hemos aludido. En vez de ignorar las
dificultades, atribuirlas a desidia, distraibilidad, o inmadurez, recomiendo
la derivación hacia el psicopedagogo/a escolar con el fin de descartar problemas
de deficiencia intelectual u otros y orientar el diagnóstico hacia la inmadurez
o la dislexia. Recomendamos no perder de vista la presencia de una dislexia
en todos aquellos niños calificados de inmaduros.
Profundizando
en la detección de los niños con problemas de dislexia, de acuerdo
con los criterios de la Asociación Británica de Dislexia y con otras fuentes,
los signos que pueden tener (algunos de ellos, no necesariamente todos)
los niños según la edad serían los siguientes:
Niños de Preescolar (Educación Infantil): ![]()
Historia Familiar de problemas disléxicos (padres, hermanos, otros familiares)
Retraso en aprender
a hablar con claridad
Confusiones en la pronunciación de palabras que se asemejan por su fonética
Falta de habilidad para recordar el nombre de series de cosas, por ejemplo
los colores
Confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial
Alternancia de días "buenos" y "malos " en el trabajo escolar, sin razón
aparente.
Aptitud para la construcción y los objetos y juguetes "técnicos" (mayor
habilidad manual que lingüística, que aparecerá típicamente en las pruebas
de inteligencia.), juegos de bloques, lego, ...
Dificultad para aprender las rimas típicas del preescolar
Dificultades con la palabras rimadas Dificultades
con las secuencias
Niños hasta 9 años: ![]()
Particular dificultad
para aprender a leer y escribir
Persistente tendencia a escribir los números en espejo o en dirección o
orientación inadecuada.
Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha.
Dificultad de aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar y en general
para retener secuencias, como por ejemplo los días de la semana, los dedos
de la mano, los meses del año.
Falta de atención y de concentración.
Frustración, posible inicio de problemas de conducta.
Niños entre 9 y 12 años: ![]()
Continuos errores
en lectura, lagunas en comprensión lectora.
Forma extraña de escribir, por ejemplo, con omisiones de letras o alteraciones
del orden de las mismas.
Desorganización en casa y en la escuela.
Dificultad para copiar cuidadosamente en la pizarra y en el cuaderno.
Dificultad para seguir instrucciones orales.
Aumento de la falta de autoconfianza y aumento de la frustración.
Problemas de comprensión del lenguaje oral e impreso.
Problemas conductuales: impulsividad, corto margen de atención , inmadurez.
Niños de 12 años en adelante: ![]()
Tendencia a la
escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia
de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior.
Dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas
en general.
Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono.
Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
Baja auto-estima
Dificultad en la percepción del lenguaje, por ejemplo en seguir instrucciones
.
Baja comprensión lectora.
Aparición de conductas disruptivas o de inhibición progresiva.
A veces, depresión. Aversión
a la lectura y la escritura.
La observación
de que todos los trastornos que desencadenan la dislexia no se dan siempre
en su totalidad, y de que sus manifestaciones no se dan siempre en su totalidad,
lleva a algunos autores a pensar que existen dos matices distintos de la
dislexia:
- Dislexia con alteraciones fundamentalmente
viso-espaciales y motrices, cuyas características serían: escritura en espejo,
confusiones e inversiones al escribir, torpeza motriz, disgrafías
- Dislexia con alteraciones fundamentalmente
verbales y de ritmo, que se caracterizaría por trastornos del lenguaje:
dislalias, inversiones, pobreza de expresión, poca fluidez verbal, comprensión
baja de las reglas sintácticas, dificultad para redactar y para relatar
oralmente...
Se
cita a Ajuriaguerra como autor clásico que haría corresponder estas dos
clases de dislexias a alteraciones funcionales o lesiones de uno u otro
hemisferio cerebral: las lesiones derechas se relacionarían con trastornos
gnoso-práxicos, viso-espaciales, apraxias constructivas, perturbaciones
somato-gnósicas, que se corresponderían con lo observado en el primer tipo
de dislexia , mientras que las lesiones izquierdas están más relacionadas
con los trastornos de las funciones simbólicas (trastornos del lenguaje,
alexia, agnosia para los colores, etc..)
En la práctica
se observa que hay todo un continuo y una gran variación individual en la
aparición de síntomas y hay que insistir en que lo fundamental parece ser
la aparición de dificultades en lecto-escritura en ausencia de explicación
clara alternativa. Hay desde luego aparición de signos característicos y
características de personalidad frecuentes, pero los estudios sistemáticos
no dan un perfil único diferenciador. Es cierto por otro lado, como indicábamos
más arriba e indica la asociación británica, que el niño disléxico presenta
características de personalidad que a veces se atribuyen a otra cosa, pero
que tienen que ver con su problema de aprendizaje, a veces como causa y
otra como consecuencia. Así, es característico que destaquen estos niños
por la falta de atención. Debido al esfuerzo intelectual que tiene que realizar
para superar sus dificultades perceptivas específicas, suelen presentar
un alto grado de fatigabilidad, lo cual produce una atención inestable y
poco continuada. Por esta causa, los aprendizajes de lectura y escritura
les resultan áridos, sin interés, no encontrando en ellos ninguna motivación
que atraiga su atención. Este problema se agudiza con el tiempo si el aprendizaje
de la lecto-escritura se retrasa, pues el trabajo escolar exige cada vez
más de estas habilidades y el niños se distancia cada vez más de lo que
ocurre en el aula. En ocasiones compensa un tanto su dificultad, si se le
consigue motivar, mediante la atención auditiva a lo que se dice en el aula,
en niños con alta capacidad intelectual, para que aprenda por esta vía.
Pero en general
se produce:
Desinterés
por el estudio, en especial cuando se da un medio
familiar y/o escolar poco estimulantes. Sus calificaciones escolares son
bajas y con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados
(y a considerarse a sí mismos) como niños con retraso intelectual. La posición
de la familia y con harta frecuencia, de los profesores es creer que el
niño tiene un mero retraso evolutivo (o intelectual en casos extremos) o
bien, lo más frecuente, que es un vago, lo que se le reprocha continuamente,
con consecuencias funestas para la personalidad del niño, que se rebela
frente a la calificación con conductas disruptivas para llamar la atención
o se hunde en una inhibición y pesimismo cercanos a la depresión. Se producen
a veces también mecanismos compensatorios como se describen a continuación.
Inadaptación personal. Es frecuente encontrar
en los niños disléxicos una serie de rasgos que denotan cierto desajuste
emocional, que en estudios realizados y en la práctica aparecen tres rasgos
característicos: sentimiento de inseguridad, compensado por una cierta vanidad
y falsa seguridad en sí mismos y en ocasiones terquedad para entrar en el
trabajo y la motivación que requieren los tratamientos.
En general
la franqueza, la explicación de su problema, la incidencia en que su capacidad
intelectual es normal o superior, ayudan a crear un clima que favorece la
intervención del terapeuta. La dificultad estriba en generalizar esa actitud
positiva al resto del entorno de los niños: familia y escuela.
Precisamente
donde la dislexia se manifiesta de una forma concreta, donde se suelen empezar
a detectar los síntomas y los problemas, es en la escuela , precisamente
en las materias que inician fundamentalmente el aprendizaje, la lectura
y la escritura, y en ocasiones también afecta el problema a los aprendizajes
del cálculo apareciendo una discalculia, si bien en la práctica esto es
menos frecuente, en especial en los comienzos, con la suma y la resta y
los primeros números, pero aparece con más frecuencia el problema al iniciarse
la resta llevando, tener que memorizar las tablas de multiplicar y aprender
la escritura numérica y con letras de grandes números. En esta primera etapa
aparecen muchos niños que presentan síntomas que a veces se consideran característicos
de los disléxicos, tales como incipiente escritura en espejo, inversiones...
La dificultad en este nivel es la de distinguir a niños que cometen errores
normales en una primera etapa de aprendizaje, de los verdaderos disléxicos
cuyos problemas son más profundos y permanentes.
Según va creciendo,
el niño va presentando unos problemas, que dentro de la amplia variación
individual para estructurarlos, predominar unos sobre otros, etc... caracterizan
aproximadamente a ciertos niveles de edad.
En
algunos estudios se agrupan los niños con este problema en tres niveles
de edad o más bien de etapas de evolución. En general el niño disléxico
al superar las dificultades de un nivel, se encuentra con las dificultades
propias del siguiente nivel. Sin embargo, una reeducación adecuada hace
en general que las dificultades se atenúen, se enfrenten con mayor facilidad
o pueden no aparecer, en función de la dificultad intrínseca del niño, nivel
de motivación, éxito de la reeducación....:
Niños en edades comprendidas entre los
4 y los 6 años ![]()
Este período
coincide con la etapa preescolar, actualmente es el segundo ciclo de la
educación infantil. Los niños se inician en la adquisición de la lectura
y la escritura, mediante ejercicios preparatorios, pero todavía no se puede
hablar de lectura y escritura como tales salvo al final del período. En
este nivel se puede hablar de predislexia , posible predisposición a que
aparezca el trastorno o indicios que hacen temer que se vaya a producir
el problema. Las alteraciones tienden a aparecer más en la esfera del lenguaje:
Dislalias
Omisiones de fonemas, principalmente en las sílabas compuestas e inversas
. Ocurre a veces también la omisión del último fonema. Así el niño dice
"bazo" por "brazo", cuando no hay rotacismo o dislalia de la "r". O dice
"e perro" omitiendo la "l" en vez de decir "el perro". Confusiones
de fonemas que a veces van acompañadas de lenguaje borroso. Puede hablar
claro si se le invita a hablar despacio, pero su lenguaje espontáneo es
confuso. Inversiones,
que pueden ser de fonemas dentro de una sílaba o de sílabas dentro de una
palabra . Por ejemplo: "pardo" por "prado" y "cacheta" por "chaqueta"
En general, pobreza de vocabulario y de expresión, junto a comprensión verbal
baja.
Además de las alteraciones de lenguaje, se observa también frecuentemente:
Retraso en la estructuración
y reconocimiento del esquema corporal Dificultad
para los ejercicios sensorioperceptivos: distinción de colores, formas,
tamaños, posiciones,...
Torpeza motriz, con poca habilidad para los ejercicios manuales y de grafía.
Si se observa con detenimiento, se suele dar falta de independencia segmentaria,
dificultad de mover independientemente las distintas articulaciones. Movimientos
gráficos de base invertidos. Nuestra grafía requiere el giro en sentido
contrario a las agujas del reloj , pero hay niños que los hacen en el mismo
sentido de las agujas.
Al final del período, si consigue aprender letras y números, memorizarlos
y distinguirlos, parece la escritura en espejo de letras y números, las
inversiones, las confusiones, la falta de alineación de la escritura el
tamaño inconstante de las grafías
Cuando se ha aprendido la técnica lectora se notan vacilaciones, omisiones,
adiciones, confusiones de letras con simetrías, dificultades de las descritas
arriba a nivel oral a la hora de escribir.
Niños de edades comprendidas entre los
6 y los 9 años ![]()
Este período
abarca los años iniciales de la enseñanza primaria, aproximadamente hasta
el 4º de primaria. Es un período crucial de los niños con este problema.
En estos primeros cursos se presta especial atención a la adquisición de
las denominadas técnicas instrumentales (lectura, escritura, cálculo) que
deben ser manejadas con cierto dominio y agilidad al final, como instrumentos
de base de futuros aprendizajes.
En estos niveles
de edad es cuando con más frecuencia se detecta el problema y se solicita
la ayuda del especialista. Siempre que o bien padres o profesores o alguien
del entorno o el psicólogo escolar encauce adecuadamente el problema y no
lo atribuyan a inmadurez, pereza, falta de voluntad, deficiencia mental
o cualquier otra atribución alternativa para "explicar" el problema.
En el lenguaje,
las dislalias y omisiones del período anterior se suelen haber superado
o están en fase de superación, más fácilmente si se han abordado a tiempo
y no responden a una dislalia verdadera, a veces de más difícil superación
inicial o espontánea. Sin embargo las inversiones y confusiones de fonemas
aumentan. Se observa expresión verbal pobre y dificultad de aprender palabras
nuevas, en especial los polisílabos, las palabras nuevas o las fonéticamente
complicadas. En general el rendimiento en las áreas lingüísticas es bajo.
Pese a ello, si se le explican las cosas verbalmente es más capaz de aprender
que si se le exige que adquiera los conocimientos mediante la lectura o
la escritura repetida.
Michel Lobrot
considera que una de las dificultades de los disléxicos está en la función
de repetición. El exceso de actividades repetitivas en el aula los aburre
particularmente, más cuando el avance del conocimiento no se produce por
estas vías y no se realiza el refuerzo adecuado.
En la lectura,
las confusiones se producen sobre todo en las letras que tienen cierta similitud
morfológica o fonética. Por ejemplo a y o en las vocales manuscritas, a
y e en las vocales impresas, u abierta y o a nivel fonético. A nivel fonético
se produce también la confusión entre p,b y m y en ocasiones confusión también
con la n. Existe también con frecuencia la confusión entre letras que gráficamente
se diferencian por su simetría o pequeños detalle, en especial en letra
de imprenta. Así: d/b; p/q; b/g; u/n; g/p; d/p. A esta confusión la llaman
algunos autores, confusión estática Se producen de otro lado omisiones de
letras, adiciones, principalmente a final de palabra y en sílabas compuestas.
Por ejemplo carte por cartel, pelo por pelos ten por tren...
En las sílabas
se producen sobre todo inversiones , reiteraciones y omisiones. Las inversiones
pueden ser por cambio de orden de las letras dentro de una sílaba directa:
lapa por pala, o en una sílaba inversa, como por ejemplo rapa por arpa.
Pero es más frecuente la inversión de letras que forman parte de una sílaba
compuesta, trabada o sinfón, que de las tres maneras se denomina. Así, por
ejemplo, pader por padre o barzo por brazo. En otras ocasiones se cambia
el orden de las sílabas dentro de la palabra, en especial cuando son sílabas
compuestas, así por ejemplo, drala por ladra. Esto es lo que recibe el nombre
de inversiones dinámicas. Se producen también reiteraciones de sílabas:
cocicina por cocina. Otro de los errores frecuentes es la omisión de sílabas,
si bien se produce en menor grado que las omisiones de letras y afecta sobre
todo a palabras largas con sílabas compuestas, que se "apocopan" por parte
del niño con dificultades de lectura.
En las palabras
se producen : omisiones, reiteraciones y sustituciones de una sílaba por
otra que empieza por la misma sílaba o tiene un sonido parecido, por ejemplo,
lagarto por letargo. A veces la palabra sólo tienen común la primera letra.
Lo que ocurre es que el disléxico no tiene la capacidad de "prever" lo que
viene a continuación, capacidad que los buenos lectores sí tienen y que
tiene que ver con los movimientos sacádicos de los ojos al leer.
En aspectos
generales dentro de la lectura, además de los problemas concretos citados
se observan unas características bastante típicas que deben guiar enseguida
las sospechas hacia una posible dislexia:
Falta de ritmo
en la lectura Lentitud
en ocasiones exasperante. Muchas veces, como precaución, leen en voz baja
antes de leer en voz alta para asegurarse la corrección, lo que no suelen
conseguir y añade lentitud a la lectura. Falta
de sincronía de la respiración con la lectura, que tiene que ver con: Los
signos de puntuación no se usan para las pautas que están previstos, con
lo que se amontonan las frases o se cortan sin sentido.
Hay una dificultad en seguir la lectura, que se manifiesta en saltos de
línea al acabar cada línea, pérdidas de la continuidad de la lectura en
cuanto levanta la vista del texto. Esto hace que en muchas ocasiones vuelva
a comenzar a leer la misma línea.
Cuando se consigue
la lectura correcta es mecánica, no se produce apenas comprensión de lo
leído.
En la escritura
En
ocasiones se producen inversiones de letras en espejo. En algunos casos,
se llega a producir una escritura total en espejo. La alteración de la dirección
de los óvalos tiende a dar una escritura vacilante e irregular, a veces
las letras están hechas de trazos sueltos y en ocasiones, pese a una letra
de apariencia correcta se observa lentitud y algunos fallos debido a la
inversión de los giros, que el niño ha sobrecompensado con dobles giros,
trazados peculiares, etc... Presenta
en muchas ocasiones confusiones de letras que se parecen por la grafía o
por el sonido. Se
suelen presentar omisiones similares a las que se dan en su lectura, de
letras, sílabas o palabras. Mezcla
de letras mayúsculas con minúsculas Inversiones de letras, sílabas o palabras,
pero lo más frecuente son las inversiones en las sílabas compuestas o inversas.
Se producen agrupaciones
y separaciones incorrectas, partiendo palabras o uniendo varias palabras
en una sola: " y enlacoruña viaunas olas muigrandes y mecudrian" Mala
elaboración de las frases y escritura confusa por las alteraciones de tamaño
descritas y la unión en ocasiones de varios de los problemas a los que se
han aludido en los párrafos anteriores.
En general en la escritura encontramos además una serie de características:
Torpeza y coordinación
manual baja. Postura
inadecuada, tanto del niño como de la hoja de papel. Tonicidad
muscular inadecuada, que puede ser por falta de presión o por exceso de
la misma.
Las alteraciones
gráficas afectan también obviamente a los números, sin que se pueda
hablar de una discalculia.
Se da también la escritura en espejo de los números aislados, en especial
algunos de ellos con más frecuencia (5,7,3,9/6 ) Se
dan inversiones de cifras en números de dos cifras, 24/42. Con
números de tres o más cifras se hace más frecuente. Encuentran gran dificultad
en diferenciar 104 de 140. Tienden
a confundir números de sonido semejante (60/70), en mayor medida que la
población normal.
Trastornos de carácter espacio-temporal son: Dificultades
de seriación, como hemos apuntado más arriba. Se manifiestan por ejemplo
en los pasos de una decena a otra y en las seriaciones en sentido inverso,
descendente. Hay
casos extremos con gran retraso en el aprendizaje de la serie de los 100
primeros números.
Las dificultades gráficas y de orientación espacial se unen para dar un
aspecto desordenado a las operaciones, dificulta una correcta alineación
de las cifras en las operaciones, tienden en ocasiones a empezar las operaciones
por la izquierda.
Niños mayores de 9 años ![]()
La
variabilidad que el trastorno presenta en las características individuales
que acompañan al problema fundamental de dificultad lecto-escritora, se
hace mayor a medida que el niño crece, ya que la manera de interactuar los
distintos elementos personales y del entorno aumenta en amplitud y complejidad.
Hay algunos
factores que influyen en el estado del problema en esta edad: El
nivel mental. Los niños con una capacidad intelectual alta, encuentran a
veces la forma de superar los problemas, en especial si han recibido atención
especializada, y/o apoyo familiar, a veces en forma de repaso insistente
a nivel oral cuando se dan cuenta intuitivamente que pueden compensar su
dificultad de comprensión lectora de ese modo. La
gravedad de la dislexia. Las alteraciones profundas son más difíciles de
superar que las leves. Según algunos autores la dislexia forma un continuo
con la disfasia, un trastorno del área del lenguaje más profundo y con un
mayor correlato con disfunciones cerebrales. Hay disléxicos que mantienen
su dificultad de adultos pese al tratamiento. El
diagnóstico precoz y la reeducación adecuada aumenta las posibilidades de
que el trastorno se supere. La
eficaz colaboración de la familia y el profesorado en el tratamiento, teniendo
en cuenta la motivación y el aumento de la autoestima como factores de vital
importancia en el mantenimiento y éxito del tratamiento.
En la consulta
aparecen niños con características típicas de la etapa anterior, fundamentalmente
por no haber recibido adecuado tratamiento, por diagnóstico equivocado,
falta de continuidad del trabajo terapéutico, dificultades de diverso tipo
en el desarrollo del mismo...
Los trastornos
típicos de esta edad y que a veces permanecen son :
Dificultades para
elaborar y estructurar correctamente las frases, para estructuras relatos
y por lo tanto para exponer conocimientos de una forma autónoma.
Dificultad para expresarse
con términos precisos. Dificultad
en el uso adecuado de los tiempos del verbo. En
general continua la pobreza de expresión oral.
La comprensión verbal continúa en desnivel con la capacidad intelectual.
En la lectura
es frecuente que se queden en un nivel de lectura vacilante-mecánica, con
lo que no encuentran gusto alguno en la lectura y no se motivan en los aprendizajes
escolares ni en la lectura como distracción o complemento.
El esfuerzo
del niño, cuando lo hace, se pierde en gran parte en descifrar las palabras,
se cansa, y tiene gran dificultad para abstraer el significado de lo que
lee. En ocasiones se detecta que la lectura silenciosa, para sí, le resulta
más eficaz que la lectura en voz alta, donde las dificultades se manifiestan
de forma más patente.
Permanece la
dificultad en las seriaciones. Esto se manifiesta en la dificultad de uso
del diccionario. Les cuesta aprender la ordenación alfabética de las letras.
Además les cuesta recordar la ordenación de las letras dentro de la palabra,
lo que unido a las dificultades ortográficas que suelen tener, da como resultado
esa gran dificultad en el uso del diccionario.
En la escritura,
siguen presentando cierta torpeza en el aspecto motriz. Es frecuente el
agarrotamiento y el cansancio motriz, dado el sobreesfuerzo que le requiere
la escritura a nivel gráfico, comprensivo, ortográfico y de ordenación en
el papel. Se llega a dar una especie de fobia hacia la escritura, que dificulta
el tratamiento y que hay que superar en las fases iniciales del mismo. En
la lectura se da también esa posición de rechazo sistemático cuasi-fóbico
de la esa actividad tan negativamente cargada.
La ortografía,
como hemos referido arriba, es una gran dificultad para estos niños y se
puede hablar en muchas ocasiones de disortografía. Muchos niños acaban leyendo
aceptablemente, pero la ortografía es deficiente, debido a una percepción
y memorización visual deficientes, de la "gestalt " de las palabras. Les
cuesta recordarlas como un todo. Al redactar de forma espontánea pone de
manifiesto su mala ortografía en mayor medida que en otros usos de la escritura.
A ello se une la dificultad para ordenar las frases, para puntuar con corrección
y expresarse con los términos precisos. Es una versión aumentada de su dificultad
de expresión oral.
En otras
materias además de la lectura, la escritura y el cálculo, se observan
dificultades que tienen que ver con las características descritas, como
la desorientación espacio-temporal. Así, en historia les cuesta captar la
sucesión temporal y la duración de los períodos. En geografía tienen gran
dificultad para localizar y en especial para establecer las coordenadas
geográficas y los puntos cardinales. En geometría se producen grandes dificultades
por su relación directa con la estructuración espacial.
Como hemos comentado
en otros lugares, pese a la reeducación en algunos casos la dislexia de
forma atenuada hasta la edad adulta: les cuesta automatizar las nociones
espaciales y temporales, su lectura no llega alcanzar nunca una gran rapidez
y su expresión oral no suele ser muy fluida. Esto no impide el desarrollo
profesional, incluso a nivel universitario.
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CAUSAS
|
La
discusión sobre el origen de este trastorno no se ha cerrado hasta la fecha.
Aportaremos diversas teorías y estudioso que avalan distintas tesis. Adelantaremos
que nuestro punto de vista es que se trata de una dificultad funcional de
alguna parte o partes del cerebro que interviene en el proceso de aprendizaje
y ejecución de la lecto-escritura, que va generalmente acompañada de disfunciones
colaterales (orientación espacial y temporal, lateralidad, psicomotricidad
gruesa y fina , esquema corporal) , que hay un componente hereditario en una
gran cantidad de casos, que se distribuye en un continuo con variación de
niveles de gravedad y de manifestaciones y cuya gravedad final depende de
la situación personal de partida y la interactuación con el entorno familiar,
escolar y psicopedagógico.
Las hipótesis explicativas se agrupan principalmente en dos grandes áreas
o tipos de problemas: de tipo neurológico y de tipo cognitivo.
El nivel neurológico de explicación se refiere a la manera en que el cerebro
procesa la información y cómo se diferencian los disléxicos en este campo.
La organización neuropsicológica es la base en la que se asienta el funcionamiento
cognitivo, que es el aspecto al que se le presta más atención por ser directamente
observable en pruebas de lectura y en trabajos de observación en laboratorios.
Otro modo de
clasificar las explicaciones de la alteración disléxica es entendiéndola como
una deficiencia neurológica, una alteración de la memoria a corto plazo o
de codificación o como un problema lingüístico de algún tipo. La dificultad
y la posible clave para llegar a alguna conclusión sobre la etiología de la
dislexia sería ver cómo interaccionan estas áreas débiles o lábiles con el
problema de lecto-escritura, que es lo que aparece al exterior. Es generalmente
admitido que la dislexia, como otras alteraciones de etiología no clara, puede
ser el producto final de diversas alteraciones que afectan, como hemos dicho
al principio, al funcionamiento correcto del complejo sistema que hace posible
en el hombre el aprendizaje de la lecto-escritura. Así, distintas dificultades
y problemas, de orígenes distintos, afectarían tramos de los circuitos cerebrales
implicados en estos aprendizajes de distintas maneras. En general se admite
que el hemisferio cerebral izquierdo tiene una implicación directa en el aprendizaje
de estas habilidades. Así una inmadurez de desarrollo produciría estos problemas.
Esto avalaría las tesis de la dislexia como inmadurez, pero los estudios con
el WISC diferencian retrasos mauritanos y déficits en determinadas áreas,
que pueden aparecer como inmadurez debido a un buen entrenamiento paliativo.
La existencia
de dislexia adquirida en adultos que sabían leer y que han sufrido determinadas
lesiones neurológicas ha disparado estudios y paralelismo, pero los autores
no se ponen de acuerdo. Parace ser que se aprecian tres tipos de dislexia
adquirida que resaltan aspectos presentes en las variaciones de la dislexia
infantil:
1) dislexia profunda o fonémica. En ella se aprecian errores de tipo semántico,
dificultad para comprender el significado de las palabras, con adición de
prefijos y sufijos, , mayor facilidad para las palabras de contenido que para
las de función.
2)Dislexia fonológica, sobre la que hay pocos trabajos, que comenten menos
errores que los profundos.
3) Dislexia superficial, en la que se depende de la ruta fonológica para leer,
tienen dificultades dependiendo de la longitud y complicación de las palabras,
como les pasa a tantos niños disléxicos.
Este enfoque
sirve sobre todo para ver todas las implicaciones y vías que se usan en el
proceso de lecto-escritura, como la vía auditiva y la vía visual, que dan
diversos problemas que en los niños se estructuran de modo distinto que en
los adultos, y en cada grupo de edad de niños también varían los síntomas
como hemos visto, por el uso de diversas vías de acceso a la tarea lecto-escritora.
Ha habido mucha
confusión entre la disfunción cerebral mínima y la dislexia evolutiva . Se
ha querido asociar la dislexia a problemas de lateralidad, orientación espacial,
dificultad de control y conciencia dactilar,... De esta similitud de síntomas
se han deducido formas de tratamiento de la dislexia basadas en el trabajo
exclusivo en estas áreas psicomotrices, como algo previo e imprescindible
para el aprendizaje de la lecto-escritura. Sin embargo es claro que hay muchos
niños que tienen problemas de tipo psicomotriz y que no presentan dislexia.
Igualmente, aunque la mayoría de los disléxicos presentan algunos de estos
problemas, no todos los presentan ni los presentan todos ni en igual medida.
Algunos autores
han querido ver una relación entre problemas perinatales y dislexia. Sin embargo
los estudios han demostrado que la tardanza en la aparición del habla y de
la marcha eran mejores predictores de los problemas verbales y de dislexia
que las dificultades de nacimiento. Esto no quiere decir que algunos problemas
perinatales no incidan en la aparición de la dislexia en algunos casos concretos,
de acuerdo con lo expuesto más arriba de la posible multiplicidad de orígenes
coincidentes en el resultado final de los problemas de aprendizaje de lecto-escritura.
Se han producido
diversos estudiosa sobre variaciones del electroencefalograma (E.E.G.) , si
bien no parecen metodológicamente muy correctos y no se sabe si hay en realidad
una base neurológica diferenciadora delos disléxicos. Según la referencia
de un reciente estudio (1996) del instituto neurológico de Montevideo, los
disléxicos presentan alteraciones concretas del ritmo alfa, con áreas de baja
reactividad. Así, según este estudio habría una correlación entre cada subtipo
de dislexia que considera y la topografía de la actividad cortical encontrada:
La que denomina dislexia viso-espacial, presenta áreas de las descritas en
el hemisferio derecho, mientras que la dislexia de tipo analítico, secuencial
y fonológico presenta la alteración en el hemisferio izquierdo.
La última afirmación
del párrafo anterior se corresponde con los estudios sobre dominancia cerebral
y lateralidad. Los estudios coinciden en señalar que el hemisferio izquierdo
está especializado en el procesamiento lingüístico, así como en el procesamiento
analítico, lógico y secuencial o serial de la información. El hemisferio
derecho está mas relacionado con actividades de tipo espacial, como la
percepción de la profundidad y de la forma . Sobre esta especialización se
han basado varias teorías explicativas de la dislexia:
1.- La falta de dominancia cerebral haría que
no hubiera especialización en el lenguaje y de ahí surgirían los problemas.
2.- El retraso madurativo en la especialización,
produciría los problemas.
3.- Un déficit o disfunción en el hemisferio
izquierdo explicaría la problemática disléxica
4.- La presencia de interferencias en el funcionamiento
de ambos hemisferios sería la responsable de los problemas.
5.- La disociación, la falta de integración
debida a un procesamiento diferente del material auditivo y el material visual
en los diferentes hemisferios.
Del estudio comparativo
de las pruebas y experimentos que avalan las diversas explicaciones, Thomson
deduce que lo que más apoyo empírico parece tener es que hay un inicial retraso
madurativo lleva a un mal aprendizaje inicial por una mala estrategia y que
luego se asienta una disfuncionalidad. Esta disfuncionalidad no afectaría
a todo el hemisferio, sino a las tareas referidas a al conexión específica
entre sonido y símbolo escrito. La tasa de procesamiento de estas tareas puede
ser más baja en los disléxicos.
El tema de la
lateralidad se suele asociar a la dislexia. Las dificultades de lateralización
pueden hacer difícil aprender bien la lectura por las letras que se diferencian
por su orientación lateral. De los estudios realizados parece que alguna forma
de lateralidad mixta o cruzada parece asociada a la dislexia, especialmente
en poblaciones clínicas, pero aún no están claros los mecanismos que operan.
Lo más probable parece ser que la lateralidad cruzada genere en algunos casos
confusión direccional, dificultades de barrido visual y puede afectar a la
integración hemisférica. Sin embargo no está comprobado que el entrenamiento
en dominancia juegue un papel importante en el desarrollo del funcionamiento
cognitivo. Parece mejor adaptar el método de aprendizaje a las posibilidades
del niño que cambiar al niño para que aprenda de una determinada manera.
Las hipótesis
de tipo cognitivo se ocupan de procesos que implican representaciones
internas , a nivel del pensamiento, la memoria, la percepción y el lenguaje
y cada uno de sus subcomponentes. La psicología cognitiva se basa básicamente
en el enfoque del procesamiento de la información: se percibe estimulación
del medio, se codifica de diversas maneras usando sistemas cognitivos como
la memoria, análisis de rasgos, recuperación , extracción de la información
léxica, etc.
La lectura no
es un proceso único: palabras aisladas, en voz alta, lectura silenciosa, letras
individuales... De otro lado en la lectura se han de tener en cuenta rasgos
visuales, rasgos fonológicos, rasgos semánticos y rasgos articulatorios. Para
explicar la forma en que interaccionan y se integran todos estos factores
en la lectura se han propuesto diversos esquemas explicativos y se ha centrado
la atención en déficits en diversas áreas que inciden en la lecto-escritura.
Se han estudiado las deficiencias perceptivas que se dan en la dislexia
en los niveles de edad de los 5 a los 8 años. De todos modos las conclusiones
de los estudios son que el problema no es la dificultad de percepción, sino
la de relacionar lo percibido con lo que hay que nombrar, sean letras, números,
palabras o los lados derecho e izquierdo, que distingue pero no relaciona
con el nombre.
En otros estudios
se ha visto la posibilidad de que los disléxicos tengan una persistencia
visual mayor que los no disléxicos, con lo que se produciría interferencia
entre unos estímulos y los siguientes, lo que a su vez daría lugar a movimientos
erráticos en los ojos. En los estudios sobre la discriminación auditiva
se ha visto que una pérdida auditiva en las frecuencias altas o bajas puede
dar errores en unos tipos u otros de letras. Sin embargo los últimos estudios
inciden en que el problema no es la percepción o discriminación auditiva,
sino en etiquetar el sonido como igual o diferente. Otros trabajos se han
centrado en el estudio de la integración de los datos auditivos y visuales,
pero una vez más se va hacia la creencia de que la dificultad se encuentra
en la mediación verbal que se da en estas integraciones. Los movimientos
oculares o sacádicos que se producen en la lectura, se ha estudiado en
muchas ocasiones que son anómalos en los disléxicos. Sin embargo esto no parece
que sea la causa de los problemas observados, sino más bien la consecuencia
del mal aprendizaje y las dificultades que el niño tiene. Las dificultades
en las seriaciones y las secuenciaciones sí parecen ser bastante características
de los disléxicos, si bien aun se discute la implicación y el significado
real de los descubrimientos experimentales realizados.
Se ha trabajado
en múltiples investigaciones sobre la memoria a corto plazo y su influencia
en la lecto-escritura. No se aprecian dificultades en la memoria a largo plazo,
ya que son capaces de aprender y recordar lo aprendido. Lo que se ha detectado
es una cierta debilidad de la memoria corto plazo, particularmente la memoria
serial y secuencial y la codificación auditivo-verbal, por lo que usan más
los códigos de acceso visual.
En los estudios
sobre las dificultades específicamente verbales se ve que el problema
no es conceptual, como hemos dicho en otro momento, ya que los niños tienen
una buena inteligencia, sino que el problema aparece al abstraer y generalizar
la información verbal en tareas tales como la transferencia de información
y es un sutil déficit del lenguaje que dificulta la integración de visual
a verbal.
Los estudios basados
en los aspectos fonológicos parecen avalar que los disléxicos son sutilmente
disfásicos. Y nuevamente se afirma que las dificultades se relacionan con
la traducción de la información visual a verbal en la memoria a corto plazo.
Los factores sintácticos, semánticos y léxicos, funciones lingüísticas
de orden superior, al ser analizados en los disléxicos nos proporcionan datos
que nos indican que esos niños son inferiores en el uso de la morfología estructural
y que hacen poco uso de los rasgos suprasegmentarios, como el tono, el acento,...
pasando por alto importantes señales lingüísticas que a los demás nos ayudan
a la comprensión del texto. Parece haber pruebas de la existencia de ciertas
dificultades en el procesamiento sintáctico y semántico en los niños disléxicos,
pero estas no parecen demasiado graves.
De todo lo anterior
, lo que se deduce de cara al diagnóstico y tratamiento, es la importancia
de las dificultades de procesamiento verbal. Son dificultades relacionadas
con la traducción de la entrada visual a códigos verbales o de base auditiva.
Hay pues sólidas pruebas de algún tipo de dificultad de codificación fonológica/fonética
/verbal en los niños disléxicos.
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DIAGNÓSTICO
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Para
los profesionales de la enseñanza es importante detectar los problemas de
dislexia si quieren contribuir a su solución y no aumentar los problemas que
estos niños tienen en este área de aprendizaje tan crucial en nuestro sistema
de enseñanza. Con las listas y descripciones que se presentan anteriormente
en este trabajo, se puede empezar a sospechar la existencia de una dislexia
en un alumno. Insistimos en que lo fundamental es la dificultad para aprender
a leer y escribir correctamente en ausencia de problemas intelectuales o de
otro tipo que den una explicación alternativa al problema presentado. Así,
hay que descartar:
- defectos de visión
- defectos de la audición
- Un C.I. por debajo de lo normal
- La existencia de una perturbación emocional primaria
- Que el problema sea debido a mera falta de instrucción.
- Que haya problemas de salud graves que mediaticen el aprendizaje
- Que no se den lesiones cerebrales diagnosticables y que puedan afectar al
área del lenguaje.
- Que pueda darse el diagnóstico de algún retraso grave de desarrollo.
Algo que puede
guiar en el diagnóstico, además de las dificultades de lecto-escritura, es
la existencia de dificultades similares en la familia. Las dificultades fonológicas
( de correcta repetición de determinadas palabras ) y las dificultades de
pronunciación, si no hay una dislalia clara, pueden orientar hacia la dislexia.
La lateralidad
cruzada o no definida, suele ir ligada a la dislexia. Con estos datos de observación,
el profesional que no sea psicólogo o pedagogo, debe remitir el niño a estos
servicios, con el fin de que profundicen en el diagnóstico y nos ayuden con
su análisis a identificar los problemas concretos que tiene cada alumno y
establecer las pautas y métodos de ayuda que le puedan ser más favorables.
El psicopedagogo,
escolar o privado, fundamentalmente tratará de establecer además del historial
personal, médico y pedagógico del alumno, su C.I. y las características de
su perfil. El WISC (Escala de inteligencia de Wechsler para niños) es el test
de inteligencia más utilizado, por la amplia información que proporcionan
sus subtests y la posibilidad de establecer un perfil, que si bien se discute
su utilidad, al menos permite conocer detalles del funcionamiento y las posibles
lagunas de dicho funcionamiento cognitivo.. Este es el aspecto fundamental,
junto con una prueba de lecto-escritura, que puede ser en castellano el T.A.L.E.
(Test de Análisis de Lectura y Escritura), que permite una análisis detallado
por niveles de edad y escolarización de los problemas que aparecen en todas
las áreas y modos de la lecto-escritura: letras, sílabas, lecturas, comprensión
lectora, dictado, copiado... Si se considera necesario por la mayor incidencia
de problemas de lenguaje, se puede utilizar el ITPA (El test Illinois de Aptitudes
Psicolingüísticas). El aspecto psicomotriz se puede ver mediante las pruebas
de Mira-Stambak y el área de integración mediante el test Gestáltico-Visomotor
de Lauretta Bender. Un buen indicador inicial y que se puede inicialmente
en el aula, proporcionando información al evaluador posterior, es el test
de la figura humana de Goodenough. Una alternativa para medir la inteligencia
con escaso componente verbal, son la matrices progresivas de Raven. La percepción
visual en niños pequeños se puede evaluar con el test de Frostig, que tiene
un programa para recuperar las deficiencias encontradas. La lateralidad se
puede evaluar con diversas pruebas, como la LATERALIDAD Usual de Marguerite
Auzias.
Generalmente
se admite que en el WISC los niños disléxicos puntúan más alto en la escala
manipulativa que en la verbal. Las pruebas de Dígitos, Información, Aritmética
y la de Claves están asociadas a los problemas de dislexia; los niños con
este problema puntúan bajo en ellas por cuanto las habilidades que se exigen
en ellas tienen que ver con la memoria a corto plazo .
Hay que tener
particular cuidado con los resultados de los tests que requieran leer las
preguntas, porque en ellos los disléxicos pueden aparecer como deficientes.
En buena medida, las pruebas que se pasan tienden a tratar de aclarar qué
aspectos son deficitarios en el funcionamiento del niño y qué áreas trabajar
en la recuperación. En un aula se puede detectar una posible dislexia haciendo
leer a un niño en voz alta y pidiéndole que nos cuente algún acontecimiento
previamente narrado por él o lo que ha leído, cuando se ha comprobado o que
lo ha comprendido y lo ha expresado correctamente a nivel oral.
En la lectura
se pueden encontrar errores desde el desconocimiento de más o menos letras,
hasta las adiciones, omisiones, repeticiones, inversiones, cambios de línea,
lectura con falta de ritmo, ausencia de puntuación, acentuación y entonación,
dificultades en sílabas compuestas, inversas, palabras largas o nuevas, o
con acumulación de dificultades de pronunciación, dificultades con la g y
la j, con la c y la z, confusiones en letras simétricas :d/b, p/q, d/p, letras
de pronunciación similar : m/n, m/p, b/p, b/m... Cuando son mayores, típicamente
inician la lectura de una palabra larga y acaban con otra que aparentemente
se inventan. Esto es debido a que por falta de agilidad y práctica no hacen
la adecuada previsión de lo que viene a continuación, como hacen los buenos
lectores. Por eso en la reeducación hay que acompañarlos al leer y corregir
con suavidad sus errores para que puedan hacer un aprendizaje correcto y reestructuras
sus hábitos y automatismos lectores.
Como se ve la
cantidad de errores posibles y las posibilidades de combinación abundancia,
influencia en las dificultades, es variada, y habrá de ser tenida en cuenta
a la hora de programar la reeducación.
En la escritura,
cuando se le pide que escriba de una manera espontánea, generalmente se producen
estos fenómenos:
1.- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la ha imaginado adecuadamente,
se siente incapaz de expresarla por escrito o reacio a hacerlo. Consume mucho
en tiempo antes de iniciar el trabajo. A veces es preciso sugerirle los temas
y el cómo expresarlos.
2.- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir su relato. Puede tardar
15 o 20 minutos para escribir dos líneas, aunque esto es un caso extremo.
3.- La escritura en sí puede ser indicativa, por el tipo de letra, la mayor
o menor disgrafía , la forma a veces incorrecta de coger el lápiz, la forma
de realizar los óvalos de las letras. Se puede observar agarrotamiento a la
hora de escribir. El niño puede manifestar cansancio. La letra inicialmente
correcta, se va desestructurando, el niño pierde el control que a veces ejerce
inicialmente a costa de grandes esfuerzos. Por eso en ocasiones animo a que
escriban prescindiendo de la buena letra, pese alas tendencias uniformadoras
de los profesores.
4.- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño. (Por eso a
veces convendría evaluar a los niños disléxicos oralmente y no por escrito).
A veces utilizan una sintaxis extraña, omite palabras en especial los nexos
y las palabras de función, dándose cuenta de ello en ocasiones al releer el
texto. Igualmente el uso de los signos de puntuación apenas responde a las
normas sintácticas.
Cuando detectamos
estos errores en un alumno, o algunos de ellos, debemos sospechar una dislexia
y derivar el niño para un diagnóstico en profundidad.
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TRATAMIENTO
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Cuando
se habla del tratamiento de la dislexia generalmente se piensa en fichas de
lateralidad, orientación espacial, grafomotricidad, orientación temporal,
seriaciones, etc.... Sin embargo no está demostrado que todo esto sea necesariamente
previo al aprendizaje de la lectoescritura ni "conditio sine qua non" para
poder avanzar y recuperar las dificultades disléxicas. Lo que recomienda Thomson
es el "sobreaprendizaje": volver a aprender la lectoescritura, pero adecuando
el ritmo a las posibilidades del niño, trabajando siempre con el principio
rector del aprendizaje sin errores, propiciando los éxitos desde el principio
y a cada paso del trabajo de sobreaprendizaje. Se trata de hacer el reaprendizaje
correcto de las técnicas lecto-escritoras, haciéndolas agradables y útiles
para el niño, propiciando como digo el éxito, en lugar del fracaso que está
acostumbrado a cosechar.
Las colecciones
de fichas me parecen útiles como trabajo de apoyo y complementación de la
tarea principal, para variar las tareas y que no sean demasiado idénticas
a las del aula, así como para trabajar determinados aspectos en los que algún
niño debe incidir especialmente.
En la situación
del aula se pueden dar las siguientes sugerencias específicas:
1. Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente
inseguro y preocupado por las reacciones del profesor.
2. Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda
entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera
de sus posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con
su nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias.
Ayúdele en los trabajos en las áreas que necesita mejorar.
3. Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que
puede preguntar sobre lo que no comprenda.
4. Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá.
Divide las lecciones en partes y comprueba , paso a paso, que las comprende
¡Un disléxico no es tonto! Puede comprender muy bien las instrucciones verbales.
5. La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema
de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
6. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva
técnica.
7. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia
previa.
8. Dele tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo.
Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones
para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y
tomar apuntes.
9. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los
exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de
unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones
oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo
en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene
una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga
información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje
correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del texto.
10. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura.
Hacerle notar aquellos sobre los que se está trabajando en cada momento.
11. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le
suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa.
12. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que
a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un
trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
13. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar
de señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay
que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
14. Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle
su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la
clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos ( así es cómo
a veces se consigue que se conviertan en caracteriales). No hacer jamás chistes
sobre sus dificultades. No hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad.
Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno
y desarrollar su autoestima mediante el estímulo y el éxito.
15. Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle
con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de avaluarle respecto
de los otros alumnos de la clase. (Es la misma filosofía de las adaptaciones
curriculares).
16. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos
alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras,
magnetófonos, tablas de datos...
Considero que
todo profesional de la enseñanza debería saber algo sobre dislexia y tener
en cuenta estas oraciones en la medida de lo posible. Se evitarían muchos
problemas en las aulas.
El
papel de los padres en el tratamiento de la dislexia ![]()
En nuestro sistema educativo se da por supuesto que la responsabilidad de
la enseñanza recae sobre el profesor más que sobre los padres. En el caso
de los niños disléxicos, suele recaer sobre el especialista (psicólogo, pedagogo,
logopeda, profesor especializado). Este énfasis en la labor del profesor no
es adecuado por cuanto los padres pueden ser y de hecho son en ocasiones por
propia iniciativa, una fuente de ayuda importante para sus hijos.
El papel más
importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos quizás sea
el de apoyo emocional y social. El niño de be de saber que sus padres comprenden
la naturaleza de sus problemas de aprendizaje. Esto requerirá frecuentemente
el tener que dar al niño algún tipo de explicación acerca de sus dificultades
disléxicas. El mensaje importante que hay que comunicar es que todos los implicados
saben que el niño no es estúpido y que quizá ha tenido que esforzarse
mucho más en su trabajo para alcanzar su nivel actual de lectura y escritura.
También es importante
comunicarle que se le seguirá queriendo, aunque no pueda ir especialmente
bien en el colegio. Hay que evitar que la ansiedad de los padres aumente los
problemas del niño, aumentando su ansiedad y preocupación generando dificultades
emocionales secundarias. Los padres (y todos los que se relacionan con él
o ella) deben dejar muy claro al niño que puede tener éxito, ya que si el
niño "sabe" que no puede tener éxito, porque así se lo hacen sentir las personas
importantes de su entorno, el niño tiene miedo a intentarlo y hace por fracasar,
sin apenas darse cuenta. Esto complica la tarea del especialista.
El éxito puede
implicar una considerable cantidad de trabajo, pero se le hace ver que se
comprende su problema y él va a recibir una ayuda específica a fin de que
pueda superarlo. Irónicamente, son a veces los padres que han tenido dificultades
similares y que han sufrido mucho en la escuela son los que tienden a ejercer
una presión mayor, consiguiendo un fin diametralmente opuesto al pretendido.
Conviene que admitan su preocupación y compartir con el niño los problemas
que tuvieron. Esto le hace al niño sentirse más normal .
Es totalmente
inadecuado e inútil comparar en sentido desfavorable al niño disléxico con
un niño sin problemas. Esto sucede especialmente si el niño que va bien en
el colegio es más pequeño que el que tiene el problema. Conviene recordar
que ambos son distintos y que el disléxico tiene sus cualidades. La rivalidades
fomentadas entre hermanos pueden acabar mal.
Es importante
desarrollar la autoestima a todo los niveles. Puede hacerse dispensando al
niño consideración positiva incondicional, en especial cuando se siente decaído
o fracasado. Es fundamental evaluarlo con su propio nivel, esfuerzo y rendimiento.
La dificultad es no pasar a la sobreprotección, al "todo vale". Pero la guía
es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación
de partida, el esfuerzo realizado.
Otra cosa a tener
en cuenta son las dificultades prácticas asociadas con la dislexia: confusiones
con las horas del día, equivocaciones respecto del lugar donde se colocan
las cosas, tendencia al desorden, distraibilidad, torpeza en ocasiones, dificultad
en el cumplimiento de las instrucciones ( sino se le dan muy claras y concretas
y se aseguran de que las haya comprendido). Todo esto exige una buena dosis
de paciencia, pero es tan importante como comprender las dificultades mismas
del aprendizaje del lenguaje escrito.
Los padres pueden
tener en ocasiones un papel directo de enseñantes. Esto depende en buena medida
del tipo de relación que haya entre padres e hijos. A veces es completamente
imposible y hasta desaconsejable que los padres ayuden a sus hijos. La situación
se torna en ocasiones en tan cargada de ansiedad que los padres o el niño
pierden la calma, se enfadan y las condiciones de un aprendizaje con éxito
y de refuerzo positivo sistemático, se vuelven inalcanzables.
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BIBLIOGRAFÍA
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