Retiro Espiritual Abril 2015

Tema: Ascesis de la voluntad

PULSAR AQUI PARA RETIRO ANTERIOR

Libro: Retiros Espirituales

***************************************

El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."

Antes de comenzar el retiro, desconectar de los asuntos normales anteriores. Ponerse en presencia de Dios. Ser consciente de que vamos a tratar unos temas con Dios para nuestra vida interior. No entrar en rutina. No se trata de mero estudio. Se trata de hablar con Dios de unos temas que nos interesan. Después, formular un propósito muy concreto relacionado con el examen particular, con los propósitos generales de los últimos Ejercicios, con la úlitma confesión o de comienzos de año.

 

Retiro abril 2015

Tema: Ascesis de la voluntad

1.- La voluntad del hombre carnal está gravemente enferma; por eso "no hubiéramos hecho nada en purificar el entendimiento para fundarle en la virtud de la fe, y a la memoria en la de la esperanza, si no purificásemos la voluntad acerca de la tercera virtud, que es la caridad" (3 S 16,1). En efecto, la voluntad carnal apenas es libre -hace lo que aborrece y no hace lo que quiere (Rm 7,15-18)-, y tiene un amor frágil, oscilante, desviado, muchas veces pecaminoso. Terribles daños padece el hombre cuya voluntad se pierde en amores desordenados; para describirlos ni "tinta ni papel bastarían, y el tiempo sería corto" (3 S

2.- Es preciso "purificar la voluntad de todas sus afecciones desordenadas", de lo que llamaremos apegos. "Estas afecciones o pasiones son cuatro: gozo, esperanza, dolor y temor" (3 S 16,2). Gozo del bien presente, esperanza del bien ausente, dolordel mal presente, temor del mal inminente. Las cuatro afecciones de la voluntad juntamente se ordenan o se tuercen: si el hombre pone, por ejemplo, su gozo en la salud, ahí se centrarán convergentemente su esperanza, dolor y temor. Pues bien, la abnegación de la voluntad ha de ser total. Ninguna clase de bienes (3 S 18-45) ha de apresar el corazón del hombre con un apego que lesione o disminuya su amor a Dios. Sencillamente, "la voluntad no se debe gozar [ni doler, ni esperar, ni temer] sino sólo de aquello que es gloria y honra de Dios" (17,2). Esto es "dejar el corazón libre para Dios" (20,4). Entendemos por apegos de la voluntad, en este sentido, todo amor a criatura no integrado en el amor a Dios, o contrario a él.

3.- La caridad es la fuerza que ordena la voluntad del hombre, librándole de todo apego desordenado, y uniéndole amorosamente a la voluntad de Dios. Creciendo en caridad, el cristiano va abandonando uno tras otro todos los ídolos de su afecciones desordenadas, donde puso gozo-esperanza-dolor-temor, y va amando al Señor con todas las fuerzas de su alma, como está mandado (Lc 10,27). Todos los apegos y todos los ídolos han de ser consumidos por el fuego sobrenatural de la caridad. Si se trata, por ejemplo, de bienes temporales exteriores.

4.- ascética de la voluntad puede verse ayudada por algunas normas fundamentales:

a) Descubrir las afecciones desordenadas. Los apegos -que en el principiante son muchos- están a veces encubiertos, y los más suelen depender de unos pocos más radicales.

b) Tender siempre al desposeimiento afectivo, y a veces al efectivo. Fácilmente el hombre se apega a las cosas que posee, y "si las manoseare con la voluntad, quedará herido de algún pecado" (3 S 18,1). Por eso el cristiano, enseñado por Cristo en el evangelio, procura poseer con gran sobriedad, desconfiando humildemente de su propio corazón. Cuando las cuatro afecciones de la voluntad están ordenadas en el amor a Dios, está claro que enderezan y guardan la fortaleza del alma y su habilidad para Dios.

c) Desvalorizar los apegos a la luz de la fe. No son más que ídolos, muchas veces ridículos, alzados en el corazón del hombre, y a los que éste da culto. Pero no resisten la luz de la fe, pues cuando ella revela lo que son, se vienen abajo. Por eso, cuando descubrimos en nosotros el ídolo de algún amor desordenado a criatura, lo venceremos sobre todo proyectando sobre él el foco de una fe intensamente actualizada.

d) Hay que saber que el apego a cosas buenas puede ser más peligroso que el referido a cosas malas, pues aquél fácilmente se justifica bajo capa de bien. Un cura apegado a la bebida, tratará de corregirse, y si no lo consigue, al menos se reconocerá pecador. Pero un cura apegado a su parroquia -se resiste a posibles cambios, inventa para ello razones falsas, etc.-, difícilmente reconoce su afección desordenada: ¿Acaso no es bueno y noble que un sacerdote ame a su parroquia?... Mucho cuidado hay que tener para descubrir y reducir los apegos de la voluntad a cosas buenas.

e) Hay que saber que los apegos interiores son más peligrosos que los referidos a bienes exteriores. Los interiores son mas persistentes, más vinculados a la personalidad de cada uno, más ocultos, y suelen ser la raíz que sostiene no pocos apegos a objetos exteriores. Por eso en la vida espiritual -y concretamente en la dirección espiritual- tiene la mayor importancia descubrir estos apegos internos y desarraigarlos. De otro modo, gran parte del trabajo ascético será inútil.

f) Los apegos han de ser arrancados con la fuerza de la caridad. No tiene el alma otra fuerza que la de su amor. "El amor es la inclinación del alma y la fuerza y virtud que tiene para ir a Dios, porque mediante el amor se une el alma con Dios" (Llama 1,13). San Juan de la Cruz sabe bien que del amor desordenado a criatura sólo puede arrancarnos un amor a Dios más fuerte. Es cuestión de preferir a Dios en un acto intenso y fuerte de la caridad: "¿Amaré a la criatura más que al Creador? ¿Voy a preferir mi gusto al agrado de mi Señor?" Sólo la fuerza del amor a Dios puede arrancarnos de nuestros apegos. Y puede hacerlo con facilidad, pues ante el alma que ama de verdad a Dios "todas las cosas le son nada, y ella es para sus ojos nada. Sólo su Dios para ella es el todo" (1,32).

g).-Los apegos han de ser atajados cuanto antes; y por pequeños que sean, nunca debe ser subestimada su peligrosidad, pues "una centella basta para quemar un monte y todo el mundo. Y nunca se fíe por ser pequeño el asimiento, si no le corta luego, pensando que adelante lo hará, porque, si cuando es tan poco y al principio no tiene ánimo para acabarlo, cuando sea mucho y más arraigado ¿cómo piensa y presume que podrá?" (3 S 20,1).

Ideas principales de "Síntesis de espiritualidad católica" de Rivera e Iraburu

Examen práctico:

- ¿Hago algún sacrificio voluntario?

- ¿Cómo acepto el dolor, el frío, el calor, las molestias del prójimo?

-¿Soy comodón? ¿Me irrito ante las incomodidades?

- ¿Lees de vez en cuando algún libro de formación humana?

- ¿Procuras que tu carácter se vaya formando de acuerdo con los principios del Evangelio?

- ¿Practicas la mortificación también como medio de fortalecer tu voluntad?

- ¿Sabes privarte de algo en la comida y bebida?

- ¿Vas consiguiendo poco a poco mayor austeridad?

- ¿Piensas en tus apegos para despegarte?

- ¿Tienes apego a los consuelos?ç

- ¿Me apego por placer a las criaturas? ¿Qué aficiones tengo?

- ¿Descanso en las cosas por el placer que me proporcionan?

 

 

 

Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctrico. Es decír, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar.

 
 
 &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

Terminar el retiro dando gracias a dios por todo; pedirle perdon de las lagunas; hacer proposito firme. Y no olvidar de dedicar buen rato a la oracion de peticion. El próximo retiro aparecerá d.m. el próximo mes.

José María Lorenzo Amelibia. Mi correo electrónico: mistica@jet.es