Retiro Espiritual Mayo 2013
Tema: Gracia y libertad
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El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."
Antes de comenzar el retiro, desconectar de los asuntos normales anteriores. Ponerse en presencia de Dios. Ser consciente de que vamos a tratar unos temas con Dios para nuestra vida interior. No entrar en rutina. No se trata de mero estudio. Se trata de hablar con Dios de unos temas que nos interesan. Después, formular un propósito muy concreto relacionado con el examen particular, con los propósitos generales de los últimos Ejercicios, con la úlitma confesión o de comienzos de año.
Gracia y libertad
1.- La espiritualidad cristiana, toda ella, depende de cómo se entienda este binomio, gracia-libertad, acción de Dios y colaboración del hombre.
Ahora diremos que la libertad es la potestad del hombre sobre sus propios actos. Aquí trataremos de la libertad interior, del libre albedrío, de ese atributo fundamental de la voluntad humana por el que tiene poder para determinarse por sí misma a obrar o a no obrar, a hacer esto o lo otro, sin verse determinada a ello por ninguna fuerza externa o interna (GS 17).
Libertad, pues, es elección, es responsabilidad personal de los propios actos u omisiones, digna de premio si se ha obrado bien (mérito) o de castigo si se ha hecho el mal (culpa, pecado). El grado de libertad está en proporción al grado de conocimiento y espontaneidad. Hay, sin duda, muy diversos grados de libertad según las personas y según las circunstancias. La ignorancia, la pasión, el miedo, la violencia, pueden disminuir o anular totalmente la libertad personal y, por tanto, la responsabilidad. Según esto, hay hombres interiormente más o menos libres.
Recordado esto, vamos a estudiar las posiciones fundamentales que sobre la conexión entre gracia y libertad se han dado en la historia, y que con unas u otras modalidades siguen vigentes.
2.- Libertad - gracia:
Somos libres, no necesitamos gracia
-(pelagianismo y voluntarismo). Esto no podemos admitir los cristianos.
Libertad - Gracia:
No somos libres, necesitamos gracia
-(luteranismo y quietismo). Tampoco lo podemos admitir.
Libertad - gracia:
Ni somos libres, ni necesitamos gracia
-(incredulidad moderna). Rechazable.
Libertad - Gracia:
Somos libres y necesitamos gracia
-(espiritualidad católica). Sí.
3.- El hombre no puede cumplir todos los mandamientos de Dios, sin su gracia. A los hombres se les da la gracia para que puedan cumplir cuanto Dios les ha mandado. Los hombres, sin la gracia, no pueden cumplir los mandamientos divinos.
Esta enseñanza no nos ha de desalentar. Al contrario, nos ha de estimular a confiar en la oración, en Dios, a pedirle con humildad su fuerza que nunca nos taltará.
4.- Reafirmarnos en esta necesidad total de Dios, porque el pelagianismo es una herejía permanente que, al paso de los siglos, se produce en la Iglesia con formulaciones y palabras renovadas. Los pelagianos actuales, aunque no suelen derivar su optimismo antropológico hacia un ascetismo vigoroso, son fieles a las tesis fundamentales del pelagianismo. Es fácil comprobar que ciertas manifestaciones -no todas, claro- de la teología de la secularización y de la liberación llevan más o menos marcado el sello pelagiano.
Puede decirse, en general, que hay pelagianismo cuando la predicación apremia la conducta ética de los hombres, sin mayores alusiones a la necesidad de la gracia de Cristo.
5.- Tenemos necesidad de vivir en Cristo, en la fe y en la gracia, como el motor decisivo de la vida cristiana. Y así, la inhabitación trinitaria, la Presencia divina vivificante, el acceso litúrgico al manantial de la gracia, la misma fe, el Misterio, aparecen y son elementos estrictamente necesarios para la salvación del hombre y de la sociedad. ¡Cuántas más horas hemos de dedicar a la oración para vivir así! Que lo nuestro no es política, es Reino de Dios, entrega a Jesucristo.
6.- Existe el pecado original, y de los destrozos que causó en la raza humana. La oración, concretamente la oración de petición, ha de estar siempre en el primer plano; hemos de determinarnos en este retiro a vivir cada día en verdadera acción de gracias y la alegría cristiana, humilde y esperanzada.
7.- Los sacramentos y el culto litúrgico son la clave de la transformación en Cristo de hombres y también de sociedades... Los que creen que su salvación es ante todo gracia de Cristo jamás se apartan de los manantiales litúrgicos de la gracia; pero los que esperan salvarse por sus propias fuerzas malviven alejados de estas fuentes -lo que, por otra parte, no alarma especialmente a los pastores pelagianos-. El paso que sigue al alejamiento crónico es la simple apostasía. Seamos realistas
8.- Sólo Él «nos ha hecho libres» (Gál 5,1); que sólo por la fe en él alcanzamos «la justicia que procede de Dios» (Flp 3,9); que sólo él ha difundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo la fuerza del verdadero amor fraterno (Rm 5,5); que sólo él es capaz de reunir a todos los hombres que andan dispersos, pues para eso dio su vida (Jn 11,52); y en fin, que sólamente «él es nuestra paz» (Ef 2,14). Reafirmarnos en la Escritura.
9.- Recordar.- «El error de Pelagio tiene muchos más seguidores en la Iglesia de hoy de lo que parecería a primera vista» Ratzinger, cardenal. Efectivamente, en el proceso de descristianización de los últimos siglos, se ha ido produciendo una reducción del Evangelio a un eticismo voluntarista, de estilo pelagiano. Estos neopelagianos consideran estéril el cristianismo de la unión con Cristo; es un cristianismo absolutamente estéril, que sólo ha producido secularismo y apostasía-.
10.- El Evangelio no fue escrito ante todo como un código de doctrinas morales, sino casi exclusivamente como una presentación de Cristo destinada a suscitar la fe en él: «estas cosas fueron escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y con esta fe tengáis vida gracias a él» (Jn 20,31). Del mismo modo, la Buena Nueva no fue ofrecida al mundo antiguo por los apóstoles primordialmente como un bloque sistemático moralista, sino como gracia de Cristo, como una fuerza positiva, liberadora del mal, suscitadora de todo bien, a la que el hombre y los pueblos debían abrirse por la gracia de la fe.
11.- En la carta a los Romanos, por ejemplo, le bastan a San Pablo dos capítulos para mostrar la podredumbre moral insuperable de la humanidad, sea pagana o judía (1-2), y para llegar a la conclusión de que «todos pecaron y están privados de la presencia de Dios» (3,23). Pero en seguida se extiende en una exposición grandiosa de la salvación humana como gracia de Cristo Salvador, a la que se accede fundamentalmente por la fe (3-11). Y termina el Apóstol exponiendo breve, pero suficientemente, la vida moral nueva, propia de los que viven según el Espíritu de Jesús (12-16).
12.- Hoy no habrá nueva evangelización del mundo moderno, secularizado y apóstata, si sólo fuéramos capaces de denunciar una y otra vez sus miserias morales, proponiéndole al mismo tiempo unos ideales éticos que sin Cristo no puede vivir, y ni siquiera entender. Sería una nueva edición del fariseísmo judío, al que se refería San Pablo al decir: «el código [moral] da muerte, mientras el Espíritu da vida» (2 Cor 3,6). Hoy evangelizaremos realmente en la medida en que, al modo del Apóstol de los gentiles, seamos capaces de decirle al hombre actual que está perdido, que está angustiado, que está muerto, y que sólo en Cristo puede hallar por gracia la verdad, la bienaventuranza y la vida.
Ideas principales del libro "Síntesis de Espiritualidad Católica" de Rivera e Iraburu
Examen práctico
Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctrico. Es decír, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar.
¿Qué he hecho hoy por crecer en el amor y gracia de Dios?
- ¿Fomentas la humildad en tu oración como camino de santidad?
- ¿Confías en la gracia de Dios y orientas tu deseo de santidad para su mayor gloria?
- ¿Acepto la humillación como una gracia de Dios?
- ¿Miro como gracias actuales las buenas lecturas, los buenos
amigos, los buenos ejemplos...?
- ¿Deseo como el aire que respiro la gracia de Dios?
- ¿Si en ocasiones no soy fiel a la gracia de Dios, me acerco a El con humildad más tarde?
- ¿Purifico mi corazón con frecuencia?
- ¿Venzo las repugnancias para avanzar en la virtud?
- ¿Abuso del tiempo y del favor que me ofrece el Espíritu Santo? - ¿Estoy atento a los impulsos y mociones del Espíritu Santo?
Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:
La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.
En la práctica:
1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.
2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.
3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.
4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.
5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.
6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.
Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.
Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.
Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.
Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado
ADVERTENCIA FINAL
PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO
Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".
Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.
Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!
Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.
Terminar el retiro dando gracias a dios por todo; pedirle perdon de las lagunas; hacer proposito firme. Y no olvidar de dedicar buen rato a la oracion de peticion. El próximo retiro aparecerá d.m. el próximo mes.
José María Lorenzo Amelibia. Mi correo electrónico: mistica@jet.es