Retiro Espiritual Diciembre 2014

Tema del retiro Lucha entre carne y espíritu

Libro: Retiros Espirituales

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El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."

Antes de comenzar el retiro, desconectar de los asuntos normales anteriores. Ponerse en presencia de Dios. Ser consciente de que vamos a tratar unos temas con Dios para nuestra vida interior. No entrar en rutina. No se trata de mero estudio. Se trata de hablar con Dios de unos temas que nos interesan. Después, formular un propósito muy concreto relacionado con el examen particular, con los propósitos generales de los últimos Ejercicios, con la úlitma confesión o de comienzos de año.

 

Repasarlo y acabarlo

Tema del retiro Lucha entre carne y espíritu

Conviene leer cada punto despacio. Darse cuenta de una manera clara de su contenido. Orar en torno al punto. Pedir fuerza al Señor, porque sin su ayuda no podemos continuar como tampoco pudimos principiar ni perseverar. Pedir.

1.- "Sólo el espíritu da vida, la carne no sirve para nada" (Jn 6, 63). Es preciso que el hombre carnal -adámico, viejo, animal y terreno- venga a transformarse en hombre espiritual, pues "el espíritu está pronto, pero la carne es débil" (Mt 26,41). De poco valdría que el hombre se liberara del Demonio y del mundo, si estuviera sujeto a la carne. El cristiano, el hombre nuevo, espiritual, celestial, nace y crece en la medida en que se produce la abnegación (arneomai) de la carne, el renunciamiento (apotasso), el despojamiento y desposeimiento (apotithemi), la mortificación del hombre carnal.

2.- Jesús enseñaba esta doctrina a todo el pueblo, no a un grupo reducido de ascetas. "Decía a todos: El que quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque quien quiere salvar su vida, la perderá, y quien perdiere su vida por mi causa, la salvará" (Lc 9,23-24; +Mt 16,24-25; Mc 8,34-35). No es posible ser discípulo de Jesús si no se le prefiere a todo, aun a la propia vida, y si no se renuncia a todo lo que se tiene (Lc 14,26-27. 33). Para dar fruto en Cristo, es preciso caer en tierra, como grano de trigo, y morir a sí mismo (Jn 12,24-25). Desde luego, este lenguaje tan duro constituye en su desmesura una verdadera provocación. ¿Cómo entenderlo?

3.- Y San Pablo enseña lo mismo con palabras equivalentes. "Dejando vuestra antigua conducta, despojaos del hombre viejo, viciado por la corrupción del error; renovaos en vuestro espíritu, y vestíos del hombre nuevo, creado según Dios en justicia y santidad verdaderas" (Ef 4,22-24; +Rm 13, 12.14; Col 3,9-10). La razón es clara: "No somos deudores a la carne de vivir según la carne, que si vivís según la carne, moriréis; mas si con el Espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis" (Rm 8,12-13).

Algunas claves

4.- La abnegación cristiana en realidad no niega nada. El hombre se niega a sí mismo cuando se aleja de Dios y peca, y se afirma a sí mismo, es decir, se realiza profunda y verdaderamente, cuando se une con Dios haciendo las obras de su gracia. En otras palabras: El viejo hombre pecador es falso, irreal, negativo, auto-destructivo, pues el pecado es no-ser. Su pensamiento es erróneo, sus aspiraciones vanas, sus ideas alucinatorias, sus relaciones con los demás están falseadas por un egoísmo que deforma y confunde todo. Por supuesto, negar esta negación de hombre, es una afirmación.

Jesús emplea, sin embargo, un lenguaje de negaciones y renuncias porque todavía sus oyentes son pecadores. Lo que él viene a afirmar no puede ser recibido por los pecadores sin negar primero todo el mundo falseado en el que malviven.

5.- La abnegación se hace por la fuerza afirmativa del amor. Toda abnegación cristiana es un acto de amor a Dios y al prójimo, y nada hay más positivo que el amor. San Juan de la Cruz deja bien claro que el cristiano se niega a sí mismo -es decir, niega en sí el hombre negativo y pecador- para amar, por amor, con la fuerza del amor.

"Dice el alma que "con ansias, en amores inflamada", pasó y salió en esta noche oscura del sentido a la unión con el Amado, porque, para vencer todos los apetitos y negar los gustos de todas las cosas, era menester otra inflamación mayor de otro amor mejor, que es el de su Esposo, para que, teniendo su gusto y fuerza en éste, tuviese valor y constancia para fácilmente negar todos los otros" (1 S 14,2). Con la fuerza del amor fácilmente se niega lo que sea.

6.- El desposeimiento siempre ha de ser afectivo, no siempre efectivo. La santidad cristiana no siempre exige "no tener", pero siempre exige "tener como si no se tuviera", es decir, sin apego desordenado (1 Cor 7,29-31). Así pues, "no tratamos aquí del carecer de las cosas -porque eso no desnuda al alma si tiene apetito de ellas-, sino de la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vacía de ellas, aunque las tenga; porque no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la dañan, pues no entra en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella" (1 S 3,4).

Ascética activa y mística pasiva

7.- En el contexto de este capítulo, noche viene a significar purificación o santificación. Pues bien, la plena deificación del hombre carnal se realiza en un proceso que incluye varias fases: -santificación activa del sentido (1 S); -santificación activa del espíritu: entendimiento, memoria, voluntad (2-3 S) y carácter; -santificación pasiva del sentido (1 N) y –santificación pasiva del espíritu ( 2 N).

8.- Es indudable que la actividad ascética de las virtudes predomina en los comienzos de la vida espiritual, y que mientras esa ascesis no está bien adelantada no se llega a la vida mística pasiva, en la que es predominante el régimen espiritual de los dones. Como también es cosa cierta que normalmente la purificación del sentido precede a la del espíritu. Todo eso es así. Pero nótese también que la santificación pasiva comienza ya desde el mismo nacimiento del cristiano en el bautismo, y sigue a lo largo de toda su vida en múltiples formas, sacramentales o no.

Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctrico. Es decír, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar.

Examen práctico

- ¿Rechazas los pecados de la carne como gran obstáculo para recibir los dones de Dios?

¿Estás alerta contra la prudencia de la carne?

¿Favoreces el recogimiento interior?

¿Fomentas la pureza del alma y del cuerpo?

¿Comienzas a sentir la ceguera de la mente propia de las almas tibias?

¿Invocas al Espíritu Santo para que venga en tu ayuda?

¿Practicas la mortificación voluntaria como algo habitual?

¿Vas negándote placeres lícitos?

¿Practico la mortificación voluntaria como medio ascético?

¿Tengo aficiones desordenadas?

 
 
 
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Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

Terminar el retiro dando gracias a dios por todo; pedirle perdon de las lagunas; hacer proposito firme. Y no olvidar de dedicar buen rato a la oracion de peticion. El próximo retiro aparecerá d.m. el próximo mes.

José María Lorenzo Amelibia. Mi correo electrónico: mistica@jet.es