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ESTOS EJERCICIOS ESPIRITUALES PERMANECERÁN EN LA REVISTA POR TIEMPO ILIMITADO

ESQUEMA MEDITACIONES, DÍA A DIA, EN LAS CUATRO SEMANAS

ALGUNAS NORMAS ANTES DE COMENZAR LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES:

Dos maneras distintas de Ejercicios Espirituales: 1.- Ejercicios Espirituales de mes. 2.- Ejercicios Espirituales leves.

1.- Los Ejercicios Espirituales de mes se hacen en completo retiro. También se hacen en completo retiro los Ejercicios Espirituales de cuatro a ocho días. Los temas de Ejercicios Espirituales de mes están en este libro, como puedes observar. También se incluyen en él las pláticas e instrucciones de ellos que es necesario ir asimilando. Para los Ejercicios Espirituales de mes y los de varios días hechos en retiro absoluto ( sin relación con el mundo exterior) es necesario un director espiritual. El director espiritual no es necesario que sea sacerdote. Pero sí es necesario que él haya practicado una o varias veces los Ejercicios Espirituales y tenga conocimiento del corazón humano. Gran parte de los sacerdotes, religiosos y religiosas pueden ser directores de Ejercicios Espirituales. También seglares con suficiente cultura teológica. Conviene consultar con el director espiritual todos los días o al menos dos veces por semana, para exponerle las mociones recibidas en las meditaciones y que él nos ayude a discernir si vienen del buen o del mal espíritu. También sería posible que el director espiritual esté físicamente ausente pero comunicarse con él por teléfono o correo electrónico.

Conviene, si se van a hacer los Ejercicios Espirituales en soledad (es decir, sin un grupo en una tanda de Ejercicios) prepararse antes mirando los temas, aunque no se lean del todo, y hacer oración pidiendo a Dios su gracia. Darse cuenta de por dónde va a ir durante el mes (o los días que sean) nuestro pensamiento y nuestra oración. Fijar la persona que nos va a acompañar como director.

 

2.- Los Ejercicios Espirituales leves se pueden hacer durante dos o tres días o más. También pueden durar un tiempo indefinido. Algunas personas hacen los Ejercicios Espirituales leves durante más de un mes, siguiendo los temas aquí presentes, y aprovechando las horas libres que nos deja el trabajo y fines de semana. También en estos casos conviene la ayuda de una persona (a modo de director) que nos acompañe o próxima, o por escrito, o teléfono. En este libro hay varios tipos de meditaciones para Ejercicios Espirituales leves. Pero algunas personas han utilizado las alrededor de cien meditaciones de Ejercicios Espirituales de mes, durante espacios tiempo de más de un mes.

3.- Por fin: se pueden utilizar todas las meditaciones de este libro como tema diario de meditación. Llevaría más de tres meses de tiempo. Sería cosa buena, pero no suele producir el mismo efecto espiritual que los auténticos Ejercicios Espirituales. También en estos casos viene bien el acompañante director.

 

I) MEDITACIÓN PREPARATORIA.

II) ORACIÓN ANTES DE CADA MEDITACIÓN.

III) EXAMEN DESPUÉS DE CADA MEDITACIÓN.

I

MEDITACIÓN PREPARATORIA

Comienzo con la ayuda de Dios mis Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola; un mes. Hoy es día 12 de marzo del 2000. Cerca de la media noche.. Estoy en soledad. En retiro total. Me encuentro en Burlada, en un piso solo. Deseo practicar estos días de retiro en esta cuaresma. Bendito sea el nombre del Señor. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén. Ven Espíritu Santo, Creador; visita las mentes de los tuyos. Llena con tu suprema gracia el pecho de aquellos que creaste. Dame tu luz, tu fuerza, tu gracia para este mes.

¿Qué pretendo en estos Ejercicios? Mi decisión es total: con la ayuda de Dios seguir en serio la voluntad divina. Ordenar mi vida en todo. Ser útil de verdad al Reino de Dios. Vivir con compunción de corazón y amor a Dios. Renunciar de una vez al egoísmo y a la afición al placer. Preparar mi definitivo encuentro con el Señor, pues estoy en la última etapa de mi vida, de jubilado, con 65 años. Que mi único querer sea Dios. Que triunfe en mí su Reino. Que mi única ilusión se ser santo y que de una vez me decida a poner los medios.

Comienzo con gran paz interior, con serena alegría. Se me hace difícil cambiar interiormente. La edad me va impulsando hacia una "áurea mediocridad". Pero confío en tu ayuda, Señor.

En estos días he de examinar mi conciencia; meditar; contemplar; orar mental y vocalmente. Me daré cuenta, Señor, de que no el mucho saber harta y satisface el ánimo, sino el sentir y el gustar interiormente de las cosas de Dios.

Alma de Cristo, santifícame en estos días. Dame que sepa entender y gustar de tus cosas, Dios mío, y que sepa atender, sin dormirme en las rutinas. Amarte y servirte. Sálvame, Cuerpo de Cristo, de mi esclavitud del pecado. ¡Embriágame, Sangre de Cristo! Que me falta entusiasmo en la obra de santidad. ¡Lávame, agua del costado de Cristo! Que me encuentro sucio del ambiente mundano. Confórtame, pasión de Cristo. Mira con cuánta frecuencia me canso y me desanimo. No permitas que en estos días, ni nunca, me aparte de ti. Defiéndeme del maligno enemigo, y mándame ir a ti...

Deseo en estos días prepararme más para servirte. Ven en mi ayuda, Señor. Ayúdame, Virgen María. Que deseo repensar mi vida espiritual para que sea sólida de verdad. Que siga el llamamiento de la gracia. Que acierte a dar a mi vida un total enfoque apostólico. Que viva todo el día unido a Dios y logre dominar mis pasiones. Sacaré, Señor, la fuerza de ti. ¡Reconquista mi alma del todo! Quiero, Señor, remover impedimentos y quitar todas mis afecciones desordenadas. ¡Ven en mi ayuda!

OBSERVACIÓN: He tenido ganas de no empezar porque me parece imposible un cambio verdadero, una conversión total a mi edad. Vivo en una "áurea mediocridad" y es difícil cambiar. El Director de mis Ejercicios, Rvdo. D. Urbano Larrea, me aconseja no preocuparme del éxito. Seguir buscando a Dios. Dejarlo todo en sus manos. El enemigo me quiere distraer del ideal.

II

ANTES DE CADA MEDITACIÓN

Antes de comenzar cada una de las meditaciones es necesario: 1º Ponerse en la presencia de Dios. Actualizarla en el Sagrario, en el Crucifijo, en alguna estampa... 2º Oración preparatoria fundamentada en estas ideas de San Ignacio: "Que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su Divina Majestad". 3º Composición de lugar: representar vivamente con la imaginación el hecho que se va a meditar o contemplar; o algo sensible a modo de imagen o símbolo si la idea es más abstracta. 4º Petición: formular una petición relacionada con el objetivo que nos proponemos en esa meditación.

III

DESPUÉS DE CADA MEDITACIÓN

San Ignacio de Loyola pide que después de cada meditación se dedique un cuarto de hora al examen de la misma. A primera vista puede parecer excesivo, pero a su juicio es necesario, dada la importancia que tiene cada meditación. Para facilitar esta labor incluimos ahora una serie de preguntas que pueden ayudar:

1.- ¿Has hablado contigo mismo o con Dios?

2.- ¿Has hablado con Dios como con un ausente o como con alguien que sabes te oye?

3.- ¿Das tiempo para que Dios te hable de ti?

4.- ¿Pones en compartimentos estancos oración y vida?

5.- ¿Has ido a la oración sin saber para qué?

6.- ¿Has cumplido las adiciones?

7.- ¿Has hecho peticiones?

8.- ¿Has alabado, adorado, reverenciado, dado gracias?

9.- ¿Preparas las ideas?

10.- ¿Sabes qué quieres en ese acto de oración?

11.- ¿Te atas demasiado al libro?

12.- ¿No sabes de dónde tomar ideas?

13.- ¿Es muy distraída tu oración? ¿Por falta de empeño?

14.- ¿Haces un intervalo de preparación antes de meditar?

15.- ¿Te interesan las ideas de la oración?

16.- ¿Antes de meditar eres consciente de en qué estás pensando?

17.- ¿De vez en cuando actualizas la presencia de Dios?

18.- ¿Te recoges bien?

19.- ¿Te pones nervioso en ocasiones?

20.- ¿Crees que puedes orar sin pedir la gloria de Dios?

21.- ¿Adoras? ¿Te humillas ante Dios?

22.- ¿Practicas la indiferencia ignaciana?

23.- ¿Cómo has hecho la composición de lugar?

24.- ¿Las peticiones son solo una jaculatoria?

25.- ¿Cambias demasiado de postura?

26.- ¿Tu oración es solo mental, solo vocal, ambas, leída, escrita, mezcla...?

27.- ¿Sueño, demasiadas distracciones? ¿Remedios?

28.- Sigues la idea esencial? ¿La recuerdas?

29.- ¿Tomas apuntes?

30.- ¿Ejercitas la razón? ¿También la fe?

31.- ¿Qué haces si llega la oscuridad?

32.- ¿Cómo reaccionas en la consolación?

33.- ¿Excitas afectos de voluntad?

34.- ¿Te crees mejor en la consolación?

35.- ¿Pierdes la esperanza en la desolación?

36.- ¿Qué propósito has sacado?

37.- ¿Cuentas con la ayuda de Dios en los propósitos?

38.- ¿Súplica, adoración, acción de gracias?

39.- ¿ Cómo los coloquios?