El Cardenal Pedro Segura

  Advertencia. Para mí el Cardenal Segura era un enigma. Nuestro profesor de Historia de la Iglesia, Don José Goñi, cuando le preguntamos en 1955 por este cardenal, que estaba en lenguas de toda España y de gran parte del mundo, unos a favor, otros, en contra, nos respondió: "El Cardenal Pedro Segura será un buen tema para una tesis doctoral dentro de cincuenta años". Ha pasado ya casi ese medio siglo y el libro de Gil Delgado nos desvela el enigma. Cada uno al leer este resumen formará su criterio sobre él. Pero ya ha dejado de ser enigma. Si te sigue intrigando el tema, compra el libro; merece la pena. Un saludo.

Ideas tomadas de la biografía "Pedro Segura. Un cardenal de Fronteras" de Francisco Gil Delgado. Editorial La BAC. Resumen hecho por José María Lorenzo Amelibia para uso privado. MI correo mistica@jet.es

En editorial La Bac podéis hallar el libro íntegro.

 

Nace Pedro Segura en el pueblecito de Carazo (Burgos) el 4 de diciembre de 1880; fue bautizado al día siguiente de nacer. Sus padres son maestros de la localidad: Santiago Segura y Juliana Sáenz.

Estudios

Comienza sus estudios de enseñanza media en San Pedro de Cardeña. Su inteligencia es muy despierta, de tal manera que saca una beca por oposición para estudiar la carrera sacerdotal en la Universidad Pontificia de Comillas. Sus calificaciones son siempre extraordinarias. Sobresalió en las clases por sus conocimiento de latín y su ardorosa aplicación al griego. Tenía una letra maravillosa, afición al dibujo. Su conducta fue excelente. Fue modelo por su atención, por su formalidad y piedad. Complaciente y observante y fiel al reglamento y consejos de sus superiores. Pacífico en sus juegos y muy grave para todo. Nada inclinado al deporte y con aficiones esteticistas. Gran talento, ordenado y aplicado. Fue bedel de filósofos y de teólogos, cargo de confianza por parte de los superiores. Sus compañeros le llamaban "El Cid de las aulas canónicas". Se doctoró en Teología en diciembre de 1906; y en Derecho Canónico en 1908. Todo con las calificaciones mejores.

Sacerdote y párroco

Fue ordenado sacerdote en las témporas de la Santísima Trinidad de 1906 en la capilla de la Universidad de Comillas, y allí mismo celebró su primera Misa. Después de doctorarse en Derecho Canónico, le nombraron párroco de Salas de Bureba. Fue muy querido en el pueblo. Llevaba con empeño e ilusión la catequesis de niños y aparte la de las niñas. Cuentan que les obsequiaba en su tiempo con cerezas. Un año justo permaneció en este lugar. La gente hablaba de él como de un santo.

Profesor en Burgos

En 1909 marcha a Burgos en septiembre para explicar en el Seminario Derecho Canónico, Griego y Sociología. Daba muy bien sus clases. Estuvo tres años. Dicen que fueron los más grises de su biografía, tal vez por el tiempo que le llevó preparar sus clases y sus oposiciones de canónigo. Solía ir a la cárcel para dar catequesis a los presos. Se presentó a doctoral de Valladolid. Le aconsejó el arzobispo de Burgos, Murua, que opositara para la catedral vallisoletana. (No se encontraba cómodo con Segura). El 15 de octubre de 1912 obtiene la canonjía, por oposición ; barrió a todos.

Canónigo de Valladolid

Poco más de tres años bastarán a Pedro Segura para pasar de canónigo doctoral de Valladolid a obispo auxiliar. Cuando accede a la doctoralía tiene treinta y un años. El Cardenal De Cos lo irá llevando de la mano, aunque al final de su vida dudará del acierto en la generosidad que tuvo con Segura. A Segura no le gustó nunca cultivar la relación horizontal entre compañeros del mismo nivel. Prefería mantenerse exento y cultivar la relación hacia las cúspides. Ejemplo: en febrero del 14 acompañan veintidós canónigos a despedir a la estación a Manuel Castro que va a tomar posesión del obispado de Jaca. Pero Segura no aparece por allí.

El Cardenal de Os, su Arzobispo, le empieza a empujar hacia arriba: Cátedra de Decretales en la Universidad Pontificia de Valladolid; prefecto de estudios; discurso inaugural del primer congresos catequístico nacional. En esta ocasión Segura da ya muestras de su rigidez. (Se declara contrario a la supresión del catecismo en verano). El Cardenal De Os está por Segura. Sigue éste "calladito": del coro a sus clases, lejano a sus compañeros, pero ganándoles el terreno ante el Cardenal De Os. Y el año 1915 va a resultar decisivo para la escalada rápida de Segura. Pedro Segura apenas suena en la Ciudad, pero se está metiendo en su puño al Cardenal De Os. Ese mismo año recibe el nombramiento de secretario de cámara y gobierno, lo que le obliga a la intimidad gubernativa con el Prelado. Toda administración de la Diócesis pasa ya por sus manos. Las pastorales del Arzobispo han de llevar ya su refrendo. El primero de septiembre recibe el nombramiento de administrador de la Bula de la Santa Cruzada. Lo tiene todo en sus manos, menos la vicaría general y el provisorato (juez). Al fin, cuando declinan las fuerzas del Cardenal, se hace con todo.

Obispo auxiliar de Valladolid

Y ahora comienza ya su ascensión a las altas esferas. Fue promovido a obispo auxiliar de Valladolid, en la sede misma de Os. La ordenación, en Comillas. El primer alumno de la Universidad que llega a obispo. Es el 13 de junio de 1916; a los cuatro años de ser canónigo, a los 35 años. Gran carrera. Es nombrado gobernador eclesiástico "sede plena". Todos los poderes. Quien en realidad manda ya en aquella diócesis es Pedro Segura, un joven todavía. Los compañeros canónigos, una vez promovido a obispo, le ponen el cojín en el coro para que se arrodille. Hace ocho años que dejó las aulas de Comillas. Tuvo gran habilidad para ganarse al achacoso Cardenal De Os.

En Comillas fue consagrado obispo, en aquella Universidad de sus éxitos académicos. Irá el Cardenal De Os, acompañado de los obispos de Santander y Salamanca, a presidir la ordenación; y lo apadrinaron la marquesa de Comillas y el marqués de Movellán, en representación de Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas. Pedro permanece en la Universidad, en luna de miel de su episcopado, una semana. Treinta y cinco años de edad cuando baja la cuesta de la Cardosa, hecho ya un señor obispo. ¡Primer obispo salido de las aulas de Comillas!

Una vez en Valladolid, impulsa la ascensión de su hermano Emiliano como fiscal de Curia, y en enero del 17 lo nombra canónigo, por designación real, previa oposición sin oposición, pues no tuvo competidores. ¡Cualquiera lo hacía! En la primera visita pastoral se hace acompañar por su otro hermano sacerdote, Quintín. Pero éste no formó parte del cabildo de Valladolid. Pronto siguió viviendo su vida de sacerdote normal, sin querer aprovechar la oportunidad de su hermano obispo. Segura siempre se dejará rodear de un halo de culto a su personalidad, que llegará a veces al extremo de colonialismo como veremos después en la etapa de Sevilla.

La Reina llega a la estación de Valladolid a la una menos diez de la madrugada. En el andén está esperándola el obispo Segura. Y al día siguiente, a las nueve y media, María Cristina acude a san Ildefonso a la Misa de Segura. El 12 de enero del 19, recepción en Capitanía General como manifestación monárquica. Segura no duda en acudir.

 

Primeros síntomas de rechazo clerical a Segura en Valladolid.

Viático al Cardenal De Os. Corresponde administrarlo al Deán. Pero Pedro Segura, gobernador eclesiástico, quiere hacerlo. Los canónigos discuten si el Deán debe ceder el honor. Se corta por la vía de en medio: viene el obispo de Salamanca a administrarlo. El obispo Segura no goza de simpatía entre los canónigos, sus antiguos compañeros. Y en el viático, lee en nombre del enfermo la profesión de fe: eso no se lo pueden impedir.

En la iglesia de la Cruz nace el "segurismo". Allí encontró Pedro un ambiente recogido y céntrico para cultivar sus devotas minorías. Acudía Segura a dirigir el viacrucis todos los viernes, los sábados las famosas sabatinas, los domingos, la Misa. Entregó a su hermano Emiliano el control de la iglesia, quien hizo de ella un reino de taifa religioso. En la iglesia de la Cruz impulsaría Segura la devoción al Santo Cristo de Limpias (Santander), cuando se afirmaba que lloraba y sudaba sangre. Hubo peregrinaciones organizadas por él. Y se fundó una asociación presidida por Emiliano...

Murió el Cardenal De Cos

A la muerte de Os, Segura se hizo fuerte en palacio, prohibiendo el acceso al mismo. Durmió en las habitaciones del difunto la misma noche de su fallecimiento, mientras el cadáver era trasladado a la capilla ardiente. No salió de aquel lugar hasta producirse el sepelio del cadáver; y prohibió el acceso a todo el mundo, fuera de las autoridades y los periodistas. Era Lorenzo Rodríguez el vicario general. Cuando Segura fue elegido vicario capitular, presentó Rodríguez su dimisión. Fue aceptada en el acto y Segura no volvió a dirigirle más la palabra. Años más tarde, cuando el sobrino de Lorenzo, Modesto Herrero, fue presentado como familiar del antiguo Vicario, en Cuenca a nuestro Segura, éste dio media vuelta y se marchó sin hablarle.

Para el entierro de Os, Segura formó dos presidencias: él encabezó la primera con los familiares del Cardenal y las autoridades; la segunda estaba compuesta por el Ayuntamiento y otras representaciones oficiales. Ofició el funeral el Cardenal arzobispo de Toledo, Casasola.

Despedida de Valladolid

Fue nombrado obispo de Coria, cuando se designó arzobispo de Valladolid a Gandásegui. Antes ya Segura comienza a frecuentar en la ciudad ambientes no visitados. En marzo del 20 pronuncia una conferencia sobre "Romanos Pontífices y la Universidad de Valladolid". Acude al Ateneo a una sesión literaria dedicada al Rey. En presencia del Rey llegó tarde al acto. Éste se levantó para recibirle. Aplausos al monseñor. Golpe teatral estudiado por parte del obispo. En abril designaba el Rey a Pedro Segura para la sede de Coria.

La despedida de Valladolid fue estudiada.

No se despide del cabildo, del que es vicario capitular. No acude a Segovia a hablar con el obispo Gandásegui destinado para Valladolid como arzobispo. La despedida se hace en la iglesia de la Cruz y es apoteósica. El cabildo se niega a contribuir a los gastos de despedida. Alrededor de la iglesia de la Cruz se crea un grupo de "seguristas", presididos por su hermano Emiliano. El grupo crea problemas al nuevo arzobispo, una vez fuera ya Segura.

Coria y Cáceres

Previamente a la entrada en Coria, envió limosnas para los pobres, los acogidos por la conferencia de San Vicente de Paúl. Y pasado el frío del invierno, comenzó en 1921 la primera visita pastoral. Comienza en España el nuevo nuncio, Tedeschini, con el que Segura se llevó muy bien en aquel entonces.

En Coria ya no cabe un obispo. Desde el comienzo Pedro amó a Cáceres. Pronto trasladó la sede a Cáceres, capital de la provincia.

Tenía problemas con los curas por su talante impositivo. A quienes se resistían a acudir a las conferencias morales, les imponía multas pecuniarias. Esta actitud no le granjeó simpatías.

Solía ir muy temprano a Santa María a confesar o a la asociación de sirvientas por él creada. Fomentó la Acción Católica. Escribía pastorales fustigando vicios y formas de conducta inadecuadas. Dio mucha importancia a la acción social; fue un adelantado de los obispos españoles en este terreno. Se entregó a crear sindicatos católicos.

Su nombre no aparece en la recepción del Presidente del Gobierno, ni en la comida de honor.

Asambleas parroquiales y entronizaciones

Las asambleas fueron inicialmente anuales. Pero no se trataba del tipo asambleario de hoy, con votaciones, diálogo, debate. Mandó que se celebraran en todas las parroquias, pero no lo logró. Las asambleas eucarísticas tuvieron más éxito; dieron después origen a los congresos eucarísticos.

Las entronizaciones del Corazón de Jesús fueron en él como una "santa obsesión". Lo consiguió incluso en muchos ayuntamientos y diputaciones. Recibió por esto alabanzas y felicitaciones del nuncio Tedeschini.

En la Virgen de la Montaña, de Cáceres, celebraba con fervor las sabatinas. Fomentó con ello mucho la devoción a la Virgen María con gran ilusión por parte de los cacereños. Escribía unas gacetillas tituladas "Flores de la Montaña", en las que se explayaba de sus proyectos de pastoral, del amor a Las Hurdes, a los pobres, a la Eucaristía, a la Virgen María. Llegó a escribir incluso durante el viaje a Burgos para enterrar a su padre. Y si enfermaba, dictaba al capellán.

Visita pastoral a Las Hurdes

La habían hecho ya predecesores suyos como Spínola y Jarrín. Segura le dio bombo al asunto. Residía en Las Hurdes, durante la vista pastoral, en una casa sin puerta ni ventana. Hay en él obsesión de presentarse como la "génesis" de la misión hurdana, olvidándose de otras huellas que le precedieron. Hizo mucho por las Hurdes, creó iglesias; y sobre todo estimuló al Rey Alfonso XIII con un informe que le mandó. para que éste visitara la región personalmente. Después de esta visita se creó un patronato hurdano y, poco a poco, empezó a salir de su miseria. Pero fue "la gran suerte" de Segura el contacto personal, comenzado ya en Valladolid, con Alfonso XIII. Éste le hizo subir como la espuma en el escalafón clerical. Las relaciones entre ambos fueron muy cordiales. El Rey decía de Segura: "Con unos cuantos obispos así, arreglaba yo España". Y en otra ocasión: "Después de Cisneros, Segura". Pero nadie podrá negar el inicio del desarrollo de las Hurdes gracias a Segura. Y... fue el trampolín de su ascensión. La buena imagen de Segura estaba siendo seguida por la Santa Sede, vía nunciatura. Sus escalas pontificales, prontas a venir, fueron consecuencia de esto. Segura se emplea a fondo a conservar la buena imagen del Rey. Escribe en el periódico un artículo laudatorio a favor del monarca, parafraseando frases de Santa Margarita María de Alacoque. Segura mira al Rey con extremos de veneración.

 En vacaciones

En los veranos marchaba Segura a Cestona a tomar aguas para cuidar su hígado. Veraneaba también en Azpeitia, Elorrio y Alhama de Aragón. Años más tarde lo haría en Cuenca. En Elorrio lo hacía en el palacio del conde de Lériz. Con él estaban sus hermanos Elena y Vidal y acudían militares a visitarle por la tarde. Celebraba Misa a la cuatro de la mañana; después tomaba aguas; daba un paseo por el campo, acompañado de algún familiar. Al pueblo no iba, sino para predicar. Decían de él: "Era serio como un guardia civil, siempre vestido con sotana, pectoral y botones rojos, anillo y solideo. Monseñor Manuel González - que también pasó allí temporadas - era por el contrario hablador, comunicativo, cercano, y no llevaba colorines". Guardaba lejanía de las gentes y sólo acudía a celebrar sabatinas y a predicar. En los últimos años de su vida lo llevaban en un sillón de ruedas.

Arzobispo de Burgos

Alfonso XIII propuso a Pío XI el traslado de Segura a Burgos. Y no dejará este monarca que nuestro obispo caliente la silla arzobispal de Burgos. Sin salir aún de la diócesis de Coria, pisa firme en los pasillos de ministerios de Madrid. La salida de Cáceres será tan pomposa y multitudinaria como la de Valladolid. Es el mes de julio de 1926. Dice Segura: "A mí las despedidas me afectan hondamente". Y de verdad hacen una despedida de lo más solemne. "Extremadura", el diario, dice: "Así abandonó la capitalidad jerárquica el obispo bueno, el obispo hidalgo, el obispo extra - amantísimo, el gran obispo entre los obispos". A propósito, se cuenta esta anécdota: había invitado Alfonso XIII a comer a Segura. Este rehusaba. El rey, creyendo que se excusaba por el régimen de comidas le prometió el menú más conveniente para él. Entonces le dice Segura: "Es que no estoy acostumbrado a comer con reyes". Y el monarca le contestó: "Ni yo con santos".

Pronto comenzó la visita pastoral a la diócesis burgalesa. Se desvivía en su trabajo. Y su estilo fue desde el principio en confrontación con la cultura secular. Sus pastorales fustigaban los abusos. "... el relajamiento de la disciplina inspira grandes temores, ya que el espíritu democrático y revolucionario de tal modo ha penetrado en la constitución de las familias y de la sociedad, que amenaza su destrucción". Cree que todo es malo y aún se cree un nuevo Cid Campeador para luchar contra la corriente. Segura no llegará a ser profeta en su tierra. Se muestra mayor inquisidor del clero burgalés que en Cáceres. No conseguirá hacerse amar.

Enorme rigidez

Mandó un cuestionario de 34 preguntas a los sacerdotes que llevaba trilita dentro; se metía hasta en la intimidad personal. Había algunas cuestiones como éstas: Con qué sacerdote se confiesan el párroco y los coadjutores. Qué libros leen y a qué periódicos y revisas están suscritos. Y era del todo obligatorio responder. El clero se sintió humillado. Muchos seglares compraron el boletín para reírse del cuestionario en las tertulias. Suspendió "a divinis" a los sacerdotes que acudieron al circo alemán; prohibió pasear al clero por el Espolón, y les obligó a no ausentarse para que la gente viera el castigo. A veces imponía multas pecuniarias por no asistir a ciertas reuniones. Un ordenanza de palacio espiaba a los sacerdote que iban a los bares y había de dar sus nombres. Su rigidez en el trato se acentuó; marcaba las distancias.

Convocó a un acto de reparación pública, ante el S. Sacramento, por los sucesos de una noche en el Espolón: varios hombres borrachos entonaron canciones religiosas en plan de broma o burla. ("Parodias indignas y actos execrables que desdicen de la religiosidad y de la cultura").

Su rigidez era enorme: el vestir femenino en los templos, con mangas y sin nada de escote, hechura y colores modestos, cubiertas las rodillas incluso niñas de más de siete años. Arremete contra la música de foxtrot como cavernaria. Contra los deportes, porque en ellos no se busca el arte o la higiene, sino la triple concupiscencia. Pero fue contestada su rigidez.

Husmeaba en libros, cátedras, movimientos y grupos sociales; buscaba en ellos huellas de modernismo con celo inquisitorial.

Con el Dictador y el Rey

Nunca fue amigo de Primo de Rivera, quizás porque amortiguaba el protagonismo a su Rey, Alfonso XIII. No se quitan los ojos el Monarca y Pedro Segura. A las 4,20 de la madrugada pasa el tren por Burgos con su Majestad, camino de Francia. Sale Segura al andén a esas horas, aun sabiendo que el Señor iba durmiendo. Llegó a proclamar a la familia real como ejemplo de catolicidad española.

Cuando fue creado Cardenal, dio gracias a Pío XI, y acabó emocionado con la figura de Alfonso XIII, "el Monarca que tanto quiere a esta ciudad y a quien debemos profesar gran amor por los desvelos que tiene para Burgos y amor a su patria".

Actividades

El trabajo pastoral de Segura en Burgos fue extraordinario. Siempre fue un pastor que se movía, y todo giraba alrededor de él. Entronizaciones del Corazón de Jesús en todos los lugares públicos que podía, sabatinas, Misas, Universidad Pontificia, visita pastoral, Asambleas eucarísticas, congregaciones religiosas. En todas las diócesis su actividad fue desbordante.

En Toledo

No llegó a un año su estancia en Burgos. Alfonso XIII quería para él lo más elevado de España. Por eso, en cuanto quedó vacante la archidiócesis primada, Toledo, gestionó para que la ocupara Segura. Advierte bien pronto en su nueva diócesis "sobre la vigilancia a que le obliga la salvación de las almas". Hubo un tiempo en que era a la vez Arzobispo de Toledo, administrador apostólico de Burgos y de Coria - Cáceres. Gran parte de España estaba regida directa o indirectamente por él. Tenía no mucho más de cuarenta años. Todo un récord en la carrera eclesiástica. En la primacía de Toledo era el presidente de la Conferencia de Metropolitanos. "Su actividad era muy personalista, anulaba a todo el mundo. En Toledo era el superpárroco, lo atraía todo". Su pensamiento no evolucionaba. El ideal de vida y la felicidad del pueblo están en el pasado, pues el presente está emponzoñando todo.

Siguen sus aficiones sociales. El 30de marzo del año 1928 escribe una pastoral sobre la crisis obrera en Toledo. Marca también la senda de la caridad como remedio subsidiario a la falta de empleo.

Es de destacar la visita que hizo a los emigrantes españoles del sur de Francia, que no estaban en las mejores condiciones de vida. Predicó, trabajó mucho, pero volvió de improviso. Se sospecha con razones fundadas que allí sufrió un atentado frustrado.

Monta en Toledo los retiros mensuales para el clero, que preside él mismo. Da numerosas instrucciones. Anuncia para el año 24 a Rocha Pizarro para obispo auxiliar suyo. Había sido su vicario general y provisor en Coria. Y ya no sacará Segura más obispos en toda su vida.

 Coronación de la Virgen de Guadalupe

Fue en 1928, con asistencia, claro, del Rey, a quien concede Segura el honor de poner sobre la cabeza de María la corona. Más tarde vuelve el Rey a Toledo a participar en una Misa mozárabe, y le nombran a Segura "Maestro honorario", por aquello de que sus padres eran de esta profesión. Al año siguiente fallece la Reina Madre, María Cristina, y entre otras cosas ordena el Cardenal que cada sacerdote aplique por su cuenta una Misa en sufragio de su alma.

El año 1929 trabaja Don Pedro para implantar la Acción Católica en España. Pero, curiosamente, cuando más adelante rija la Diócesis de Sevilla, hará una AC autóctona, desgajada de la organización nacional.

Hay por esa época en la diócesis un conato de formación de una especie de sindicato clerical; él lo corta porque "se respira insubordinación e indisciplina", y prohibe toda institución sacerdotal que no sea para fomentar la piedad. Luego trabaja con los metropolitanos para que se aumenten los haberes del clero.

Los Rotarios

Su pastoral no se situaba en el clima de diálogo, sino en aislamiento. En los años 28 apareció en España la "Liga de bondad... de Rotarios". Era de carácter neutro. Segura ni corto ni perezoso, aunque no los condenó, advirtió a los católicos españoles que no se afiliasen a este secularismo moderno. El Vaticano nada arguyó contra ellos. Este hecho dejó marcado al Cardenal; desde estas fechas menudean los ataques contra Segura por parte de logias y diversas ligas seculares.

Sigue la amistad con Alfonso XIII

Casa a la Infanta Isabel Alfonsa con el conde Zamoyski, y les regala una vajilla completa de mesa. El Rey condecora a doña Juliana, madre del Cardenal, con la Gran Cruz de Alfonso X, como maestra jubilada. ¡Doce platos de menú en el banquete!

El año 30 convoca un concilio provincial con obispos sufragáneos. En el desarrollo aludiría a la historia de los concilios de Toledo, y en él manifestaría la fidelidad de la Iglesia española a la Monarquía. Pide después el voto en las elecciones para los candidatos monárquicos. Y... poco a poco va cavando su propia fosa.

En cambio no se muestra muy devoto con Don Miguel Primo de Rivera.

 

Actividad imparable

Sigue nuestro arzobispo con una pastoral de actividad imparable: novena a la Inmaculada predicada por él, viajes marianos... la sombra de Segura se extiende por toda España; se le ve lo mismo en Sevilla que en Vitoria y Salamanca; siempre bendiciendo y entre repique de campanas, rodeado de autoridades. Recibe visitas de la Asociación Patronal, de diversas personalidades. Su actividad es constante y diversa. Un monumento al Corazón de Jesús en Toledo había que levantar; Pedro busca aportaciones, pero no siempre encuentra lo que quiere. Ahora el ayuntamiento la niega. Urge más saciar el hambre de los parados, pero nuestro hombre no se queda atrás y crea unos comedores para socorrer a los necesitados. El monumento llegará a inaugurarse más tarde, estando ya Don Pedro fuera de Toledo.

Cuando se siente amenazado, organiza acontecimientos religiosos de masas. Tiene gran poder de convocatoria: congreso mariano, exposición de arte mariano, creación del instituto catequístico, conferencias para caballeros... Desde su tronera cuaresmal, libra siempre la última batalla. Pero poco a poco va dejando de sentirse hombre fuerte.

Y llega la República

Todos los obispos acatan de inmediato el nuevo régimen republicano. Segura tarda quince días en hacerlo. Todos los ojos están fijos en él, líder número uno de la Iglesia española. Segura mientras tanto impone rogativas en la diócesis "durante todo el tiempo que las necesidades actuales perduren". En una sabatina terminó recomendando a todos la oración y el sacrificio, para que nuestro pueblo siga siendo siempre el pueblo de María. La concurrencia escuchó conmovida las palabras del Pastor y las subrayó con lágrimas. La Asociación Diocesana del Clero defiende al Cardenal "ante la persistente campaña de difamación y calumnias por parte de la prensa española". Y se ofrece a Segura para emplear todos los medios legales en su defensa. Pero todavía tarda Pedro una semana para acatar el nuevo régimen.

Aparece después Segura como blindado en el grupo corporativo de la Junta de Metropolitanos españoles. Entonces ven los poderosos como solución eliminar la cabeza con urgencia.

Segura expulsado de España

Marcha a Roma nuestro prelado. Y desde allí manda un cable a Alcalá Zamora pidiéndole entrevista para hablar de lo comentado con Pío XI. No hay respuesta. Vuelve a España y no se atreve a regresar a Toledo. Marcha a Guadalajara. Desde el ministerio de la Gobernación se da orden de vigilar todas las carreteras de esta ciudad, que pertenece a la diócesis propia de Toledo. Y en las cercanías de la capital es detenido el coche del Cardenal. Es conducido al Gobierno Civil y se le deja incomunicado. Al final del día, después de una gestión de un sacerdote es llevado al convento de los Paúles a pasar la noche. Protesta el Cardenal de que se está impidiendo el ejercicio de su jurisdicción; de nada sirve.

Al día siguiente es expulsado de España, por orden del Gobierno de la nación. Pudo admirarse la entereza y serenidad del ilustre detenido en todo momento. Al amanecer del 15 de junio, Segura dice Misa y predica en los Paúles; de nuevo es incomunicado. Cuando lo van a sacar exige orden escrita de expulsión, no quiere que aparezca que se marcha voluntariamente, porque no es verdad. Al final consigue esto.

Dos meses y medio han pasado desde el exilio de Alfonso XIII y el de Segura. Al final se le permite a su hermano Vidal acompañarlo hasta la frontera en coches distintos. Toledo, más tarde, empieza a reaccionar. El primer telegrama de protesta, el 16 de junio, es del cabildo catedralicio. Después llegan a Alcalá Zamora una batería de protestas. Éste se defiende con estas palabras: "El Gobierno no garantizaba su vida en España por espacio de media hora".

Se le echó de España sin ropa de cambio, sin dinero, sin posibilidad de despedirse ni de su madre, sin breviario... La gran culpa del Primado fue eludir todo contacto con las nuevas autoridades, prefiriendo meterse en su catacumba victimalista.

Desde Francia manda una protesta al Presidente Alcalá Zamora, toda ella bien fundamentada en el Derecho político y canónico. Se ha marchado y no tiene ningún sueldo. Son los canónigos los que, de su propio peculio, le atienden en este menester necesario. Pero el Cardenal declina agradecido la oferta. Desde Francia manda cartas a las sabatinas; alguien piensa en Toledo que deben desaparecer.

Exiliado en Roma

El 1 de octubre de 1931 firma Pío XI una carta dirigida a Pedro Segura en la que acepta la renuncia de éste a la sede arzobispal de Toledo. ¡Ha renunciado siguiendo el ejemplo de San Gregorio Nacianceno! Le sustituye Isidro Gomá. Ha sido doloroso el holocausto, él de momento se siente mejor en clima francés, junto a Lourdes. No llegará a Roma hasta el 22 de diciembre. Se instala en la Ciudad Eterna en un apartamento amueblado, que le han designado en el Palacio del Santo Oficio. Lo adscribirán a la Congregación de Sacramentos. Luego vendrán más cargos curiales. Le alegrará saber que un antiguo admirador, Jesús Requejo, acaba de publicar un libro apologético de su figura.

Segura no aparece, pese a su devoción por el Rey Alfonso XIII, ni en la boda de la infanta Beatriz ni en la de Don Juan. Mientras coincide en Roma con la familia real se le verá distante, incluida la persona de Alfonso XIII. ¿Algo quizás convenido entre ambos? Igualmente se advierte en el Cardenal una voluntad decidida de alejamiento de todo lo que tenga código español. No recibe en Roma ni a su sucesor Gomá. Porque en Roma su vida es de aislamiento. Aunque a veces se deja querer en encuentros de intimidad con los españoles. Su vida es austera y sobria. Allí permanecerá seis monótonos años. Allí recibe la noticia de la muerte de su hermano Quintín, sacerdote, que nunca quiso ser cola de cometa de Pedro, como lo fue Emiliano, muerto pocos años después. No le quedarán más que dos hermanos: Vidal, que vive en Madrid, y Elena, "El ángel del hogar de su Eminencia Reverendísima".

Acudía de continuo en Roma a la iglesia del Trastévere a celebrar sus sabatinas, muy concurridas, y pronto adquieren notable celebridad. En algún sabatina pasaron de tres mil los asistentes. Segura mostró en Roma mucho amor a los pobres y escribe: "Estos pobres de Roma están tan necesitados de cariño y de asistencia espiritual que no hemos tenido más remedio que salir de nuestra vida Cardenalicia para acudir a sus hogares sin ventura a llevarles un rayo de fe y una limosna de amor... Hay en esta ciudad cosmopolita muchos suburbios de espantable soledad espiritual, y era necesario acudir a remediar sus necesidades". Como él es frugal en el gasto personal, ahorra algunas liras y las da a aquella gente. Segura tiene ya en Roma una parcela de pobres a los que no van otros.

 

Arzobispo de Sevilla

Ha fallecido el Cardenal, arzobispo de Sevilla, el navarro Ilundáin. En Roma se dan prisa para recolocar a Segura. El 14 de septiembre de 1937, Pío XI firma la bula de nombramiento. A su pontificado en Sevilla, Segura imprimirá un fuerte sello de autonomía. Entra en la diócesis como sin programa y sin bastón de mando. El 11 de octubre toma posesión por poderes de aquella extensa diócesis que ocupa, además de la provincia sevillana, la de Huelva y parte de Cádiz. Llegó a la España nacional por Gibraltar.

Segura era siempre comedido en sus prédicas, no cansaba nunca al no pasar de diez minutos. Tenía una oratoria pausada, cortante, patriarcal. En su sermón de entrada no hubo ni una sola alusión al pasado; se mete de lleno en la retórica presente: Dios, Iglesia, mártires de la cruzada, glorioso Ejército español, providencial Jefe del Estado. Es preciso desmontar el bulo de tirantez entre Franco y Segura; nada de eso. Las relaciones fueron muy cordiales, fuera de la última etapa. Se presenta a sí mismo en Sevilla como si trajera billete de provisionalidad: "No traigo programa, por no traerlo, no traigo ni bastón de mando. No tengo más que una ilusión, amaros hasta el sacrificio". Da toda la impresión de esperanza de la antigua sede de Toledo si queda vacante, aplicando el principio de "lo expoliado hay que restituir cuanto antes". ¡Podrán reponerlo como primado! "Para este acto he querido usar el anillo del que fue santo Cardenal de Sevilla, Spínola".

En diciembre del 37 nombró una comisión para preparar homenaje a los sacerdotes sacrificados. Y lanza enseguida ya su primera "Instrucción sacerdotal", algo que seguirá siendo frecuente en él. Se crea mutua corriente de simpatía entre él y los infantes Carlos de Borbón y Luisa de Orleáns, a quienes saludará siempre cuando llegan a la catedral como "Serenísmos Señores".

Con los curas

Mandó a los curas su acostumbrado cuestionario de treinta y cuatro preguntas algo más suavizado que los de antaño. Quiere saber entre otras cosas grado de parentesco de las personas que conviven con el sacerdote. Apoyado por el cabildo catedralicio, les invita a que cedan un día de haberes al mes para el monumento al Corazón de Jesús.

  En 1941 prohibe a sus sacerdotes escribir en periódicos o revistas o en hojas volantes, con firma o sin ella, sin licencia expresa del prelado. Prohibido asimismo imprimir programas de actos religiosos sin licencia; prohibidas las misas de campaña.

En el año 43 recibe al sacerdote alavés Santiago Guinea Iturrate para ser capellán del Cardenal y familiar. Fue siempre el hombre fiel e incondicional de Segura, hasta la muerte.

Ya por el año 47 da a los curas unas normas por todos consideradas negativamente. Todos necesitarán licencia especial, salvo las predicaciones de oficio, para predicar fuera de su parroquia. Para obtener el permiso, ocho días antes habrán de dejar el esquema de sus sermones en Palacio. Una comisión de vigilancia dará o denegará el visto bueno. Trabajo ímprobo: más de trescientos sermones se pronuncian cada año en cofradías de la Ciudad. A los curas se les atraganta la medida, y unos la cumplen, pero otros, no. Prohibido también a los sacerdotes dar conferencias científicas o apologéticas sin permiso del prelado, tocar temas de política o ejercer crítica sobre personas o actuaciones. El cura sólo tiene obligaciones canónicas.

 

Con Queipo de Llano

Mantuvo cordiales relaciones. Siempre le guardaba un sitio preferente en la catedral. Junto a Segura monta su fiesta religiosa por la victoria. Rodeado de canónigos, Queipo de Llano luce sonrisa delante del paso del Gran Poder. Da primero mil pesetas para la reconstrucción del santuario de la Cabeza y 2500 para la construcción de la parroquia de Santa Genoveva, nombre de la esposa de Queipo.

Cuando el general recibió la cruz laureada de San Fernando de manos de Franco, allí estaba Segura al lado de los dos y aguanta la lluvia junto a ellos. Segura y Franco, manos unidas. Año 1944 y como de costumbre va al Alcázar a platicar con el Caudillo en privado; como dos amigos en la intimidad.

Es notable la relación afectiva que hubo siempre en Sevilla entre Queipo de Llano y Segura. Hablan como dos hermanos, y el Cardenal le da palabras de aliento cuando declina la vida del general. Al morir, se arrodilló ante el cadáver; lloró sin poderse contener; rezó un responso y le dio la bendición. Segura ofició de pontifical el funeral, pero ni hizo, ni consintió que nadie hiciera oración fúnebre.

Las vacaciones del Cardenal Segura

Fueron en distintos balnearios a fin de tomar las aguas para el hígado. Muchos años pasó su veraneo también en Cuenca. Pero siempre acudía a Sevilla para el 15 de agosto, a fin de celebrar la Virgen de los Reyes con toda solemnidad y con procesión. Acabará haciéndola patrona canónica de la archidiócesis.

Asambleas y muchas actividades diocesanas y nacionales

Fueron las asambleas muy peculiares en Segura. Aquí en Sevilla, al igual que en sus otras diócesis las celebró con profusión. Allí no se debatía nada. Los participantes se tragaban los discursos de los oradores y el obispo decidía. Siempre comenzaban ahora con un telegrama al Papa y al Jefe del Estado, Franco. Se recibía bendiciones y complacencias de los mismos. Siguió con ellas toda su vida episcopal, pero no consiguió que cuajaran en los arciprestazgos. Crea comisiones para asambleas y congresos, para la misión de Sevilla. Fue un éxito y se palpó el gran poder de convocatoria de que disfrutaba Segura. Está fascinado por la plaza de España, donde celebra reuniones masivas de tipo religioso.

Fue Segura siempre prolífico en iniciativas pastorales y en su realización. En el año cuarenta, el primer Congreso Diocesano Mariano. Clausura después en el Pilar el jubileo hispano. Como estrella de la Iglesia española inaugura en Barcelona el Congreso Nacional de Ejercicios Espirituales. Inaugura monumentos, reorganiza la Acción Católica, cofradías y hermandades y las grava con un 5% de impuestos de sus ingresos anuales para el monumento al Corazón de Jesús. Y pronto hace su primera consagración de la diócesis de Sevilla al Corazón de Jesús. En octubre del año 45 se celebra la Asamblea Nacional de la Confederación Nacional de Padres de Alumnos y se clausura en la Catedral.

Ahora, a diferencia de los tiempos de Cáceres, no se le ve tan motivado por las cuestiones sociales. Lo suyo son ahora los actos emblemáticos. Sigue siendo fundamentalista, enfrentado a los tiempos, anclado en una teología abstracta. Pero así era entonces gran parte del episcopado, aunque él muy en extremo.

Fueron los primeros, seis años de monumentos, entronizaciones, coronaciones de imágenes. Inaugura dos puentes sobre el Guadalquivir. Marcha en el tren con solemnidad, revestido de pontifical, y lleva en un vagón al Santísimo expuesto con el que imparte la bendición.

Durante las cuaresmas da conferencias en la Catedral y en la Universidad de Sevilla y también en Huelva y en Jerez de la Frontera.

Da muchos Ejercicios Espirituales en distintos sitios y a muy distintas personas, por ejemplo: en 1944 a granados caballeros de Jerez, en la placidez de Quinta Iraola en Sanlúcar de Barrameda.

El año 49 erige la basílica de la Macarena y la bendice. En su sermón no escatimó alabanzas a Queipo de Llano, y allí mismo hace la sabatina.

Sínodo del 43

Convocó un sínodo pastoral en septiembre del año 1943. Y recuerda Segura: "Somos el único legislador en el Sínodo, teniendo todos los demás sólo voto consultivo". Duró solamente tres días, del 18 al 20 de noviembre, para abrir la lata y que todos los sinodales, por unanimidad, aceptasen el producto. Eso sí, con grandes escenificaciones de apertura, clausura, capas pluviales y asistencia de autoridades seglares en su momento.

En el año 44, celebró el VIII Concilio Provincial de Sevilla , con gran boato exterior. Mucho ruido y pocas nueces. Eso sí, procesiones clericales con asistencia de autoridades. Cada obispo asistente tiene en la catedral una plática, sin referencia a los temas que están tratando entre ellos, y bendición del Santísimo. Los discursos siempre van a parar a lo mismo: los sacerdotes y seminaristas están para obedecer ciegamente a sus prelados. Segura aprovecha el concilio para inaugurar cosas en el cerro - monumento de San Juan de Aznalfarache.

San Juan de Aznalfarache

Y fue precisamente Franco quien presidió la inauguración del complejo religioso - monumental de San Juan de Aznalfarache el 10 de octubre de 1948. Venía levantándose desde 1942. Después de la inauguración acompañó Segura a Franco y esposa y a sus ministros a girar visita a las instalaciones. Se le vio entonces coger del brazo a Franco, ligeramente adelantados de los demás, mientras hablaban. Franco escuchaba y asentía.

Pero ocurrió algo raro: la comida anunciada no se celebró. ¿Por qué? ¡Discusiones protocolarias! Estaba claro que la cabecera principal de la mesa imperial estaría ocupada por Franco. La discusión protocolaria estaba en quién ocuparía la otra cabecera. Los del Pardo mantenían que le correspondía a la esposa del Jefe del Estado. El Cardenal se sentaría a la derecha de Franco. Pero los representantes del protocolo del Cardenal estaban en que éste no podía ceder a nadie la segunda cabecera, por ser el anfitrión y porque los Cardenales solo ceden precedencia a jefes de Estado y a las reinas consortes, pero no a las esposas de jefes de Estado carentes de representación jerárquica. Doña Carmen debería sentarse a la derecha del Cardenal Segura. Como no se llegó a un acuerdo se pensó que lo mejor sería suprimir la comida.

Por la tarde de aquel día tuvo lugar en la dársena de Guadalquivir el acto más brillante de los del VII centenario de la marina de Castilla. Se entregaba a la Escuadra Argentina una imagen de la Virgen del Buen Aire. Segura la bendijo en el mismo seminario de San Telmo. Sube Don Pedro en una falúa con la imagen por el Guadalquivir y Franco le espera. Se despiden y sonríen.

Se sintió siempre libre

La publicación de la famosa encíclica de Pío XI, contra el nacismo, "Mit brennerder sorge", que le costó al obispo de Calahorra, don Fidel García, el exilio, a Segura no le acarreó perjuicios. Tuvo la destreza de publicarla por trozos en el boletín. Franco no le sacó las uñas.

Captó pronto la sensibilidad del fenómeno cofradiero y lo fomentó. Pronto publica una pastoral: "Las cofradías y la vida cristiana".

Creó el Instituto Catequístico Diocesano, erigió cátedra de Pedagogía Catequística. Se ocupó con rapidez del tema del tesoro catedralicio.

Siempre se sintió cabeza entre los obispos, aunque no era ya presidente de los metropolitanos, pero era metropolitano de una de las mayores provincias eclesiásticas.

  Nombró por entonces canónigos a Javier Alert, catalán, con quien habrá al final serios conflictos, y al siempre fiel Benito Muñoz, toledano.

 

Identificado con el régimen de Franco

Es falso el tópico de que Segura era enemigo del régimen; todo lo contrario. El 1 de octubre sabe celebrar la fiesta del Caudillo y el 4 de diciembre la de santa Bárbara, patrona de la Artillería. Celebra en la catedral el segundo aniversario de la muerte de José Antonio. En todas las ocasiones, salvo en cuando le llegaron los últimos conflictos, recibe a Franco en la catedral con cariño y bajo palio y le visita. Mientras a otros dignatarios el Caudillo concedía audiencia pública, con Segura siempre lo hacía a solas. Son uña y carne. Siempre era recibido por Segura en la catedral bajo palio; la primera, última y única vez que no lo hizo fue el año 53, en que se ausentó Segura de Sevilla. Entrega Franco a Segura el fajín de Capitán General, por medio del Alcalde, y el Cardenal lo ciñe en la Virgen de los Reyes. Es tal la relación de Segura con Franco que consigue salgan de la cárcel los sacerdotes vascos. Se dice que Franco dijo: "Si el Cardenal Segura pide algo posible, se le da. Si no es posible, se hace posible para que se le dé".

El mismo día primero de abril del 39, ya había mandado celebrar cultos de acción de gracias por la victoria, durante todo el mes, en todas las iglesias de la archidiócesis. La noticia llega a oídos del Caudillo y la coge al vuelo: decide ir a Sevilla para que la procesión de la Virgen de los Reyes sea el primer acto de sus apariciones públicas después de la victoria. Segura habla, da gracias al Cielo y saluda efusivamente a Franco.

 En cambio, su antiguo monarquismo...

En cambio, ahora está visiblemente alejado de la familia real. Murió el infante don Alfonso, primogénito del Rey, en accidente de automóvil, y no organiza funeral en la catedral, ni siquiera acude ni manda representación a los funerales que organiza la hermandad de la Amargura. Solamente saldrá su monarquismo del invernadero cuando fallezca Alfonso XIII y en los dos o tres años finales de su vida, cuando más solo se sienta.

Alfonso XIII murió en 1941 en Roma. Celebró Segura solemnes funerales en la catedral, pero no se pasó en muestras de simpatía al rey difunto, se muestra cauto. En la oración fúnebre no se fijó en temas políticos sino en la religiosidad del monarca.

 

Unas pintadas, "La Valverdada"

El gobernador civil de Sevilla, José Tomás Valverde, quiso aprovecharse en el año 40 del fervor franquista para dar una lección a Segura, para arrancarle que los nombres de José Antonio y de los caídos lucieran en la fachada de la catedral: mandó pintarrajear la fachada del palacio episcopal con imágenes y signos de Falange Española. Puso policía de vigilancia para que no lo borraran. Estaba entonces Franco en Sevilla. Hubo por parte de la vicaría del arzobispado, peticiones y amenazas canónicas para que borraran aquello. Se resiste Valverde y recuerda el mandato de Franco de inscribir en las fachadas de los templos los nombres de los caídos. Segura no cede y amenaza con la excomunión al gobernador. La cosa va a mayores. El nuncio dice a Segura que detenga la excomunión que iba a dar la vuelta al mundo, y Valverde truncó su carrera política; fue sustituido por Elola como gobernador civil. Fue un triunfo de Segura. Nadie jamás insistió en que se pusieran los nombres de los caídos en la catedral. Pero no borraron las pintadas; allí permanecieron hasta que el tiempo las fue eliminando.

El Caudillo de España designó Sevilla para el año 42, como sede del Congreso Eucarístico internacional; prueba de lo bien que se llevaba con Segura, pero ni Sevilla ni España tenían entonces fuerza para llevar a la realidad esos sueños. Hasta el año 52 no se consiguió y fue para Barcelona. Y el 93, en Sevilla.

Conflictos

El Cura de Aljaraque la ha emprendido contra el Alcalde y contra las jóvenes que asistieron a un baile. El Alcalde acude al Gobernador Civil, porque se envió a la corporación municipal a los últimos bancos de la iglesia. La queja llega a Segura. El gobernador militar se excusa ante el Cardenal. Segura dice que el baile fue inmoral. Hubo por parte del gobernador civil de Huelva varios intentos para defender al alcalde; muchos líos que se pueden estudiar en otras partes. Fue amenazado por el obispado el Gobernador con la pena de entredicho. Y le advierte al cura para que se mantengan buenas relaciones en el pueblo con las autoridades. Tan sólo se le aconseja más moderación en su celo.

Intolerancia religiosa. No aguantaba nuestro Cardenal la propaganda protestante. El gobierno de Franco, por los años cincuenta y algo antes, quería ir entrando en la comunidad internacional y veía necesario para ello mayor tolerancia en cuanto a permitir estancia y cierta propaganda dentro de España a los protestantes. En Sevilla actúan varias confesiones y mantienen capillas abiertas en la calles Relator, Conde Negro y Martín. Segura durante todos los años de su estancia en Sevilla se mostró del todo intolerante en este aspecto. Todavía, claro, no había llegado el Vaticano II. Esto será lo que distancie poco a poco a Segura de su entrega al sistema franquista.

En 1947, antes de irse a la visita ad limina a Roma, lanza una alerta sobre la facilidad que se está dando a los protestantes para su expansión en España. Se habían descubierto varias capillas protestantes y todas ellas autorizadas oficialmente. Esto no lo entiende Segura. La protesta del Cardenal es fuerte y causa preocupación en los medios políticos. Para este hombre hay dos ámbitos fundamentales en este sector: la unidad católica de España y el control de los espectáculos públicos.

 

El miserere de Eslava. Era costumbre en Sevilla, en los oficios de "tinieblas" del Miércoles y Jueves Santo, al final de todo, cantar el miserere de Eslava, (fue Eslava maestro de capilla en la catedral por el año 1832) que lo compuso precisamente para estas ocasiones. Hizo varios, pero el histórico es el de 1835. Su ejecución duraba una hora. La catedral se llenaba de incondicionales, que incluso acudían al ensayo del Martes Santo. Había aplausos tras cada versículo cantado polifónicamente, y de una manera especial cuando se llegaba al do de pecho. Estaba así el miserere y fue arrebatado como por un huracán, al dictado del Cardenal Segura, en la Semana Santa del 1945. Se fundamentaba en el motu proprio sobre la música sacra publicado por Pío X a comienzos de siglo. Este papa condenaba también los coros mixtos. No suponía el prelado que podía ser algo tan doloroso para Sevilla. Pero parecía ignorar Segura que sus predecesores, Spínola, Almaraz e Ilundáin lo consintieron. El cabildo respaldó a su jefe. Pero la supresión levantó ampollas en el Ayuntamiento y en el pueblo en general. Se recogieron firmas para mover al Ayuntamiento a que acudiera a la Santa Sede para que lo permitiera como privilegio. El año 47 dirigió el Alcalde un escrito a Segura, acompañado de treinta firmas de prohombres de Sevilla, para que repusiera el miserere, pero nada se consiguió. En los ambientes afectados no se le perdonaría nunca.

Hasta los tiempos de Bueno Monreal no llegó a reponerse; ahora ya se celebra el sábado anterior a Ramos.

Para compensar aquello organizó Segura un Congreso de Música Sagrada, en el que intervinieron las mejores firmas en música y literatura. Hubo una espantada en la sesión de apertura. Luis Morales Oliver vino de Madrid y arregló con su charla magistral un poco la situación. Aprovechó Segura el Congreso para prohibir los coros mixtos.

La obsesión por los bailes. El problema del baile fue para Segura siempre como una obsesión. Tras el conflicto con el Miserere, comienza el año 46 su obsesión por la inmoralidad de los bailes. La gente ve en el Cardenal, con relación a este problema, como un ogro intransigente, obsesionado, impositivo. Nunca llegaron a aceptar su criterio. Una manera de bienquistarse algunos curas con el Cardenal, era delatarle que tal o cual compañero había sido indulgente con el cartel anunciador de bailes de las fiestas patronales. Cuando se acerca la Feria de Sevilla, a Segura le entra la tiritona del baile.

En 1947 publica una pastoral sobre la prohibición diocesana de los bailes, arremetiendo contra el tango y el foxtrot y el baile de parejas enlazadas. Afirma que no sólo es una ocasión de pecado, sino pecado en sí mismo. El capitán general comunica a Palacio que en la caseta de Capitanía sólo habrá baile folclórico. Pero Segura se da cuenta de que no consigue imponer su criterio. Ya en el año 48 le echa el mochuelo a su vicario hoy provisor, Castrillo Aguado, para que tome información exacta de los quebrantamientos de la ley y aplique rigurosamente a entidades y a personas particulares las sanciones establecidas. ¿Qué hace Castrillo? Pasa la patata caliente a otras manos. Ordena a los directores espirituales de cofradías, congregaciones marianas y asociaciones que desalojen de cargos directivos a quienes hayan prevaricado en la materia y expulsen de las asociaciones a los jóvenes de ambos sexos que hayan bailado en la feria.

El año 48 dejó publicada una pastoral el 8 de julio en la que prohibe asistir a revistas teatrales, con varapalo especial para "La Blanca doble", y prohibición asimismo de los bailes modernos. Fue fama en Sevilla que la machacona prohibición de esa revista fue la mejor publicidad que se pudo hacer de la misma.

El año 49 se da cuenta de que está perdiendo el pulso; ni siquiera habla de inquisiciones ni de sanciones. Va advirtiendo que muchas cosas caen a contrapelo en la opinión pública de Sevilla, y se vuelve cada vez más hosco.

La película "La fe". El primero de diciembre del 47 firma Segura una admonición pastoral en la que condena la película española "La fe", de Rafael Gil. Hace saber a los empresarios que no pueden exhibir este film, y a los fieles que no podrán presenciarlo, sin gravar su conciencia con pecado mortal. Fue galardona la cinta con el premio de "película modelo" y de interés nacional. Cuenta el mismo Segura que resultó fallido su recurso al brazo secular para que fuese retirada de los carteles. Hizo muchas gestiones por todas partes y estamentos de todo género. Nadie dijo "esta boca es mía". En estos momentos, parece ser que comenzó a distanciarse del régimen de Franco.

Los retablos de la ermita de Estepa. En Estepa la ermita de los Ángeles estaba cerrada al culto desde el año 1928. El Cardenal Ilundáin, al haber peligro de ruina, mandó retirar los dos retablos barrocos y un púlpito de jaspe y mármol a la iglesia de las Hermanas de la Cruz. En 1941 se permitió derruir lo que quedaba de la ermita , y fueron vendidos el solar y los materiales de derribo. Dio orden Segura de desmontar el púlpito, pero recibió un telegrama de Estepa en que se le recordaba que aquello era propiedad del patrimonio religioso del pueblo. En septiembre del 47 manda Segura un camión para retirar los retablos. Lo impide gente del pueblo. Segura declara en entredicho las parroquias e iglesias de Estepa, si por parte de autoridades, clero, religiosas hubiese posterior oposición al traslado del retablo; y decide recurrir al brazo secular. Volvió al día siguiente a salir otro camión y el retablo pudo ser traído a Sevilla, custodiado por la Guardia Civil. Fue a parar al cerro de San Juan de Aznalfarache. La fuerza que desató Segura en este asunto le dejó más marcado por su rigorismo intransigente. En este tiempo rehuía aparecer en actos religiosos no organizados y controlados por él.

Los hermanos de junta de cofradías y asociaciones de Estepa presentaron la dimisión, ante el hecho de haberse llevado el retablo adquirido por sus antepasados. Segura califica el telegrama que le enviaron con la noticia, de irrespetuoso en la forma y en el fondo. En su pastoral calificó este hecho como "La sublevación de Estepa" y manda un comunicado a la Congregación del Concilio. Ésta contesta en mayo del 48: "...deplorando la actitud de cuantos tomaron parte en los desórdenes , espera que los fieles y autoridades de Estepa habrán dado ya reparación de ofensas al Cardenal con actos de filial obsequio y sumisión..." Pero la Congregación no impone sanciones a nadie.

El Seminario

El Cardenal Segura desconfió de su clero. Tuvo que hacer renovación de los cuadros directivos del Seminario mayor. El equipo formador, carente de imaginación, mantenía la vida del seminario en el más huero de los convencionalismos. El clero diocesano estaba amordazado. En septiembre de 1948 introdujo a los operarios diocesanos. Pero el experimento fracasó; y el mismo vicario, Tomás Castrillo, convenció al arzobispo de esto. Así que los operarios fueron despedidos en el año 50.

El Seminario de Verano

El año 1945 se inaugura el Seminario de Verano de Bonanza, del que el Cardenal Segura afirmaba, era el primero en España. Año tras año tan solo permanecían los estudiantes en casa veinte días en el mes de septiembre. Todos lo veían como algo tedioso. Cursillos y más cursillos; y los días de "plena vacación", apenas sabían qué hacer, pues los baños en el mar estaban prohibidos. Menos mal que salían a los pueblos próximos para hacer apostolado. Regaló el inmueble don Miguel García Junco, a quien el Cardenal prometió un título pontificio que nunca llegó. Lo clausuró definitivamente Bueno Monreal y abrió otro más humano.

Patronato de la Virgen de los Reyes

El tiempo más dulce para Segura fue por los años 46, cuando consiguió el patronato de la Virgen de los Reyes para la archidiócesis. A la proclamación del mismo hizo preceder una misión general con gran éxito espiritual. Las fiestas de la proclamación fueron, como de costumbre para estos acontecimientos, de gran boato. A todo esto no permanece ajeno Franco. Se unió con un telegrama.

Castigo del Cielo

El 18 de agosto del año 1947 hubo en la bahía gaditana un tremendo accidente de un polvorín militar con muchas víctimas. No duda Segura en afirmar que la catástrofe ha venido como castigo de Dios por los pecados de los hombres, que son los de andarse por la playa con trajes de baño, bailar y divertirse veraniegamente.

La vista ad limina

El 22 se septiembre de 1947 se reúne con el cabildo y fieles en la catedral para rezar el "itinerario" y despedirse; va a hacer la visita ad limina al Papa. Mientras sale de la catedral repican todas las campanas de la Ciudad. El pórtico de la estación está adornado con flores. Espera allí todo Sevilla: capitán general, gobernador civil... clero, pueblo. Bendice desde la ventanilla. En Lora del Río aguardan también las fuerzas vivas del pueblo y se oye el repique de campanas. En Madrid aguarda el nuncio Cicognani y distinguidas personalidades. Hace parada en Zaragoza para rezar a la Virgen del Pilar. ¡Nuevos honores! Van a despedirlo el arzobispo de Zaragoza y las autoridades de la capital. En Barcelona se detiene tres días, y le cumplimentan el capitán general, el obispo Modrego y otras personalidades; le rinden honores militares. Al llegar a Roma, radio Vaticano destaca la noticia.

La vuelta también tiene brillantez. Entrará ahora en el templo por la puerta de Príncipes. ¡Hasta qué punto ha querido Segura que se hinchara el globo del culto a su personalidad! Terminados los cultos de entrada, Segura anda pausadamente el pequeño espacio que dista hasta el palacio. La policía le abre paso. El clero y autoridades le siguen hasta el salón de Santo Tomás, adornado, donde se abre la recepción al prelado. El Alcalde de Sevilla le acompaña en el estrado.

 Muere Elena

El año 1949 queda ennegrecido para nuestro protagonista por la enfermedad y muerte de su hermana Elena. Murió a las 2,30 de la madrugada. Inmediatamente celebró Misa junto al cadáver. Con ella había compartido su exilio en Francia y en Roma. El golpe fue muy duro para él. Era sábado y aquella misma tarde bajó a la sabatina. Escogió para sepulcro de su hermana San Juan de Aznalfarache, junto al que sería el suyo y de toda la familia. No admitió coronas en el entierro de su hermana.

Su salud sufrió duro quebranto a los pocos meses. A esta ausencia familiar se une que se alejan de su afecto y confianza sus propios clérigos.

El desgaste

Él está creando su propia oposición interna: no admite consejos y decide por sí y ante sí. El único que trató de ser consejero fiel y cauto fue Tomás Castrillo, su vicario; por eso y por desconfiar de él, lo destituirá de sus cargos diocesanos el año 53.

En 1949 publica una admonición "Sobre la violación de un derecho sagrado de la Iglesia". Regaña a las estructuras del régimen que ejercen la censura informativa a la misma Iglesia. Secuestraba documentos o noticias eclesiales que no cuadraban. Salían en el boletín, pero cuando habían de aparecer en la prensa diaria, venía el corte. Esto ocurrió ya con su pastoral "Lecciones de la guerra y deberes de la paz". Lo mismo diremos cuando escribía Segura contra la propaganda protestante. Decía: "No podemos creer que esta responsabilidad sea compartida por... Franco". Tiene amor y celos por el mismo régimen.

El caso del chantre Manuel Milla

El desgaste del Cardenal fue constante. Cada vez desconfiaba más de cuantos le rodeaban. El cinco de junio del 49 destituyó de su cargo de agente de preces al canónigo chantre Manuel Milla. Manuel era buena gente, cumplidor. Había confiado Segura mucho en él. El Cardenal al parecer era intolerante con la gente que "él sabía que sabían de él". Y Milla, siendo agente de preces, era uno de esos cables informativos utilizados de Roma. Segura lo destituye del cargo, pero no repone a nadie en su lugar. Esto le costó a Milla una grave enfermedad depresiva. Intenta el favor de Roma a través de la Congregación del Concilio. En un principio encuentra apoyo entre sus compañeros de cabildo. Pero no le llega la dispensa de coro pedida a Roma. No asiste a coro, y se van agotando sus días de vacaciones. A comienzos del 50 se le juzga a Milla no presente, al no haber asistido a la procesión de Tercia. Presenta un recurso al Cardenal contra el dictamen de irresidencia. Después el cabildo manifiesta al prelado su deseo de que sea dispensado. Segura calla. Milla presenta certificados médicos. Llega de Roma la dispensa de coro por un año, pero se ejecutó varios meses después. Año tras año se renueva el permiso - dispensa. Entretanto Segura ha abierto proceso contra Milla ante el Santo Oficio (allí van las cuestiones de ortodoxia y moralidad). Lo que aparece claro es que tras el fallido asunto de la dispensa de coro ha querido Segura empapelar a Milla ante el Santo Oficio. Pero al fin, Roma respalda a Milla contra el Cardenal Segura. Va perdiendo Segura peso en Roma.

 Latigazos al aire

Prohibió Segura que nadie subiera las verjas para coger a la Virgen del Rocío. Han de ser designadas por la junta las personas que la han de llevar.

No se hizo caso. Al cambiar a varios curas de parroquia se rebelan sus pueblos respectivos. Pero Segura no quiere dar marcha atrás. Segura se desgasta.

El Papa Pío XII llama a Segura

No se trata de una visita ad limina. Segura organiza una colecta para entregar al Sumo Pontífice como ofrenda. En adelante veremos al Cardenal obsesionado por mandar dinero a Roma. Y pretende para ir a la Ciudad Eterna un itinerario sonado; lo hace coincidir con la peregrinación de Sevilla a Roma. Al ir por Zaragoza se desvía hacia Huesca donde la ciudad en masa habría ido a escucharle en la catedral, cortejado por el obispo, canónigos y ayuntamiento. En el Ayuntamiento se le organiza una recepción oficial. Pasa después por Monzón y Peralta de la Sal con recibimientos; se detiene en Cervera para conferenciar sobre la vieja Universidad. Llega a Barcelona y hace notar su presencia con las autoridades.

Firmó en Barcelona una pastoral sobre "Publicación de carteles anunciadores de fiestas en la archidiócesis". No se debe en ellos hacer alusión a bailes. Sepan los desobedientes que en la Curia se procederá a depurar responsabilidades.

Naturalmente no trasciende el tema de la conversación con Pío XII. Estuvo con él casi tres cuartos de hora. Volvió por vía marítima, organizando una gran procesión eucarística por la cubierta de la nave. Se adivina con facilidad que regresa de Roma con ánimo conturbado. No hay acto de recepción como otras veces cuando vuelve de la Ciudad Santa. El público, sí, formó una calle, arrodillándose a su paso. Todo hace pensar que el Papa le ha invitado a renunciar a la sede arzobispal de Sevilla. Ahora intentará que le nombren un obispo auxiliar, y propone al penitenciario Valentín Gómez; y después propone al canónigo de Burgos, Ángel Temiño. Pero en Roma ya no están por darle estas facilidades.

Dogma de la Asunción. Nuevo viaje a Roma.

Dijo que se lo había pedido también el Papa. En él se advirtió visibles distancias de todo lo español, incluso de los de Sevilla.

Publica después una pastoral para llenar las arcas de la caridad diocesana.

El precipicio

Segura está abriendo su propio precipicio. Quiere lanzarse frente a todos como un tobogán de integrismo: fiscalizar la alegría del hombre y frenar los caminos de la libertad religiosa. Ve con desconcierto que él mismo se ha convertido en problema internacional para la iglesia. Es incapaz de autocrítica. En Roma lo dan como caso perdido. Él mismo escribirá al prior de la Cartuja de Jerez: "Cada día se me hace más difícil el desempeño del sagrado ministerio pastoral".

Penas canónicas al párroco de Manzanilla

En el cartel municipal se anunciaban las fiestas del pueblo con el recuerdo de los bailes. Segura había creado un clima policial entre los mismos curas, propiciando la denuncia de unos contra otros. Un cura vecino a la localidad de Manzanilla denunció el caso del cartel municipal anunciando bailes. El Cardenal impone al cura la pena de suspensión a divinis durante quince días y al alcalde y delegado de festejos entredicho. El motivo alegado contra el cura fue no haber denunciado el cartel. Y añade Segura: "Para que sirva de escarmiento".

 Más choques

En aquellos años cincuenta tuvo el Cardenal muchos choques del estilo de éste con relación a bailes, fiestas y revistas.

En diciembre del 51 lanza una pastoral "Sobre desagravios a la Virgen María, por las ofensas que ha recibido recientemente en la archidiócesis". Habría sucedido que un grupo de personas se dedicó a "remedar sacrílegamente" el Rosario de la aurora, "aterrorizando al vecindario con blasfemias horribles".

A las diversiones de nochevieja el Cardenal llama: "Salidas de los antros de perdición; llenaban las calles dando un espectáculo de degradación moral inconcebible". Critica, reprime y llama a la autoridad a cortarlos, cuando se estrena en Sevilla la obra de Alfonso Paso, "Mis dos maridos". Lo mismo con la revista "Gran turismo", o los bailes de juventud.

Se comenzó a construir un grupo de viviendas en el Cerro del Águila. El Cardenal visitó personalmente las obras.

Auto - homenajes

  Como Segura sabe que su imagen se deteriora, él mismo trata de compensarse con actos de homenajes públicos. Ejemplo: el 19 de marzo se clausuran las misiones de la capital diocesana. "Terminado el acto - dice ABC - se improvisó una manifestación de homenaje al Cardenal". Las autoridades se dirigen a Palacio, y el Cardenal las recibe en el salón azul.

Enfrentamientos con los protestantes

El año 52 fue de enfrentamientos con los protestantes de España. Ello traerá consigo su ruptura real con el régimen franquista, y dará qué pensar al Vaticano. Hasta diez escritos pastorales publicará Segura en este año para combatir la tolerancia que viene dando al proselitismo protestante España. Le echó agallas al asunto, hasta jugarse el pellejo. Había otra mucha gente en España, incluidos obispos, que pensaban como el Cardenal Segura, pero no dieron la cara como él. El Cardenal se mantiene anclado en los rígidos documentos de Gregorio XVI y en el Syllabus de Pío X, contrarios a la tolerancia de libertad religiosa. "El error no tiene ningún derecho a la existencia, y por consiguiente a nuestra tolerancia... error gravísimo la igualdad de derecho de todos los cultos".

Ahora es cuando el Cardenal se va a sentir decepcionado del régimen de Franco, pues no se muestra ejecutor del Derecho Público eclesiástico. Porque el Estado español estaba por concordato obligado a la intolerancia, pero el régimen de Franco buscaba a toda costa la aceptación de las potencias occidentales, y había para ello de ser más tolerante en materia religiosa.

En esta época se llegó a la conclusión del nuevo concordato del 53. Pedro Segura, educado en Comillas, no podía admitir innovaciones y permaneció fiel a lo que había estudiado. Por todo ello tuvo roces con la prensa azul, Falange Española y Arriba. Lo que más preocupa a "Arriba" es que Segura denuncie ante la opinión pública que el Gobierno de Franco esté dando muestras de claudicación al compromiso que firmó con la Santa Sede en junio del 41.

Segura no sólo se aleja del régimen, sino que empieza a meterle dolor de cabeza al Vaticano. La pastoral del 20 de febrero contra el presidente de EEUU y contra el ex embajador norteamericano en España, no puede sentar bien a José Félix Lequerica, embajador en Washington. Lequerica llega a afirmar que Segura algún día causará problemas al Vaticano.

Revuelo internacional

Y realmente pronto llegó a ser un problema internacional el enfrentamiento Lequerica - Segura. Publica el año 52 una pastoral "Sobre un grave abuso del poder público, en orden a los derechos de la Iglesia". Muchos se le adhirieron, pero también tuvo mucha contestación. Elude entrar en polémica y prefiere estar en línea rigorista. La revista "Jesuitas" de América publica un artículo que contradice las tesis de Segura. Éste rebate todo y la denuncia, pero no llega a ninguna parte. ¡La Compañía de Jesús que fue fundada para combatir contra el protestantismo! Un profundo amargor destila el documento seguriano por todo esto. El Cardenal Segura se está convirtiendo en problema público internacional. Roma no puede quedar indiferente.

A tumba abierta

Aquel año 52 produjo en el Cardenal tanta amargura que ni siquiera tuvo ganas de montar sus acostumbradas asambleas diocesanas. Y escribe al Cardenal Tardini: "Estoy solo, Franco me ha aislado de la Nunciatura y de una parte del episcopado. Cicognani está últimamente con el Gobierno. Estoy en posesión de la verdad. Me dirijo a VE porque goza de mi confianza". En otra ocasión escribe a Tardini de dos asuntos en que la Santa Sede le reprime. Y vuelve a referirse a su vicario, Castrillo Aguado, a quien Franco ha prometido hacerlo obispo. Nervioso, opta por presentarse con rostro victimista. "Nuestros trabajos, nuestros sacrificios, nuestros desvelos, sólo para la Gloria. Y de conseguir aquí, sólo ingratitudes, malevolencias y persecuciones".

Un poco de esperanza: en la Nunciatura le han pedido el parecer sobre el concordato. En un primer momento parece que va a guardar silencio, pero luego manda un informe. No se cansa de enviar dinero a la Santa Sede; se muestra muy dadivoso, y costeará una suntuosa urna para el traslado del cuerpo de Pío X. Manda liras a Roma, el año 54 otras 250 mil. Más tarde 900 mil.

Prohibe bajo pecado grave la lectura del libro "La Virgen María" de J. Guitton. Se hace de nuevo problema internacional. Por entonces hubo cambio de Nuncio; fue el nuevo, Hildebrando Antoniutti.

Caída de Castrillo Aguado y de Alert Solá

Se siente inseguro ante la cúpula vaticana e incluso ante la propia sede. De un plumazo destituye a Tomás Castrillo, su vicario y provisor, y a Javier Alert, director de publicaciones. No cubre este último cargo. También quita a Miguel Bermudo, presidente de la junta diocesana. Envía a Tardini una lista de cargos contra Castrillo, porque ha oído que Franco ha pretendido hacerlo obispo. Estallará ahora entre Segura y Alert una "guerra" por las alturas.

Javier Alert conectó con Segura en el cónclave de Pío XII en el año 1939. En mayo de ese mismo año lo proponía como canónigo "a dedo" para la catedral hispalense. Entró en la privanza del Cardenal como nadie, y conservó esta privilegiada situación hasta el año 53. Por aquel entonces Segura estaba muy nervioso; sabía que sus superiores pedían informes sobre él, y su imagen se deterioraba en la calle. Desconfiaba de las personas que más sabían de él. "Se obsesionó conmigo - dice Alert al autor de la biografía - y quiso inutilizarme, presentando cargos contra mí al Santo Oficio, como hiciera con Milla. Tuve que defenderme, pues no lo encontraba justo. Salí de Sevilla, pasé por Nunciatura y fui llamado a Roma para ser interrogado".

En mayo del 53 el Cardenal promulgó un decreto por el que suspendía a divinis, al hasta entonces su valido, Javier Alert Solá. ("... Se ha fugado contra nuestra disposición y voluntad de la Ciudad, yendo en avión a Barcelona, desobedeciendo nuestras órdenes y las de la Santa Sede... perdurará la suspensión por lo menos hasta que se presente a Nos para cumplimentar nuestras órdenes y el mandato pontificio"). El Cardenal insiste en encontrarse a solas con Alert. Éste prefiere la fuga, para ensayar su propia defensa. Después de eso va a tratar de guillotinarle la canonjía de magistral por la cuestión de inasistencia a coro.

En Roma se le ha concedido a Alert ser considerado "impedido" legítimamente de asistencia a coro. Y a partir de enero del 55 se le considera "dispensado". Alert es declarado incurso en "infamia de hecho". Se trata así de enervar la labor de zapa que está realizando Alert en Roma contra el Cardenal. Algo así como quitar credibilidad a Alert. Pero obsérvese la enorme contradicción canónica en que Segura incurre en este caso: Declara a Alert incurso en "situación pública de costumbres depravadas", sin constancia de previo expediente; y luego manda que se abra investigación canónica judicial para demostrar tal supuesto. Es como empezar la casa por el tejado. Se comprende que esta desesperada prisa del cardenal no consiga otra cosa en Roma que quitarle credibilidad a él; y que ya solo se piense en su remoción. ("Al ausentarse de la Capital don Javier Alert, ha hecho circular noticias sediciosas y falsas". De un decreto del Cardenal. En otro decreto lo expulsa y excardina de la diócesis de una manera perpetua y absoluta, debiendo el interesado buscar benévolo obispo que lo reciba.) Pero en Roma seguían creyendo al canónigo Alert clérigo de Sevilla, por cuanto se le había concedido la situación de "impedido". Cuando tomó el mando Bueno Monreal, Alert es dispensado de residencia en Sevilla y disfruta de las prebendas de canónigo.

Segura da la espalda a Franco en Sevilla

Es la primera, última y única vez que lo hace. Cuando llega Franco a Sevilla no acude a recibirlo en la catedral. Lo hace su vicario. Segura se encontraba en San Juan de Aznalfarache; allí daba varias tandas de Ejercicios Espirituales. Le resultaba imposible ir a sentarse con Franco en el medio mes que estuvo el Caudillo en Sevilla. Por supuesto que el cabildo recibió al Generalísimo como siempre, bajo palio y con la salve, en la Virgen de los Reyes.

La imagen de Segura está dañada

Por eso recurre a otro acto de homenaje a su persona. Cuando terminó el acto, los sacerdotes se arracimaron junto a su viejo Cardenal y lo llevaron casi en volandas hasta Palacio. Sus devotas también le dieron en aquellos momentos calor afectivo. Con todo esto busca mandar mensajes al Vaticano, para que se den cuenta de que pisa fuerte en Sevilla. Y recibe otra vez la gracia extraordinaria de la bendición papal. Nunca dio el boletín tanto bombo y platillo como aquel año a la fiesta onomástica del Monseñor.

Pero él sabe que hay cables de información entre cargos destacados de la diócesis y nunciatura. Por eso ordena que todos los canónigos, párrocos y beneficiados de la ciudad, si quieren abandonarla, necesitarán licencia del obispado, aunque sea para un solo día, y siempre dirán la causa. En Roma se dan cuenta de que el Cardenal se está poniendo el Derecho Canónico por montera.

Para colmo de todo, el padre Venancio Marcos, el de la radio nacional, habla de que eso de los bailes no es para tanto; ni lo de las modas. Se muestra transigente. Segura hace que salga de Sevilla, pero Marcos continúa en radio nacional de Madrid. "Venancio Marcos es un ignorante atrevido - dice Segura . que falta al respeto debido a las autoridades eclesiásticas de las que habla irrespetuosamente, juzgando ligeramente".

 

 

 

Creación de la diócesis de Huelva

La bula de la erección de la diócesis de Huelva la manda publicar Segura en latín. Es significativo. Fue primer obispo de Huelva Cantero Cuadrado. No le acompañó el Cardenal a la toma de posesión como hubiera sido lógico. Ni siquiera escribió un documento de despedida a los que habían sido sus diocesanos hasta entonces.

Se invita a Segura a dejar Sevilla

El Cardenal Pizardo invita a Segura a que renuncie a su sede para bien de las almas. Éste contesta que "por el bien de las almas no renunciará". Pizardo le habla de la dificultad que va teniendo para la visita pastoral por su debilidad de visión; por eso dice la Misa de la Virgen María y está dispensado del breviario. Debe tomar su merecido descanso. Contesta Segura que la diócesis está bien atendida. El estado social de la misma, excelente. Tiene salud completa y presenta certificado médico de visión perfecta. Y el bien de las almas, ¿con quién mejor que con él? No tiene necesidad de descanso. Y propone para obispo auxiliar a José Domínguez, el nuevo vicario, del todo sometido a él.

Derrumbado y solo

El Cardenal Canali era amigo suyo. Le dice así Segura: "Yo le ruego que si le parece oportuno, apoye mi petición hablando a quien estime conveniente. A mí me ha causado todo esto una impresión angustiosísima, y estoy sufriendo como no puede imaginarse". Luego le dice: "Se trata de un asunto, como ya comprenderá, para mí de vida o muerte, y que me tiene en el estado de ánimo que pude imaginarse". Pero Canali no parece dispuesto a mover ficha a favor de su amigo Segura. Contesta dándole gracias por su cooperación en las causas de beatificación de Pío X y de Merry del Val. Se limita a decirle que espera que la súplica sea resuelta felizmente. Segura había mandado además un artículo sobre Pío X y no se lo publicaron por ser bastante extenso. Que acaso lo publicarán en alguna otra revista.

Desde noviembre del 53 hasta noviembre del 54 es una lucha agónica. Se va precipitando el final de su carrera eclesiástica. Pildain, obispo integrista de Canarias, admirador de Segura, le escribe solidario. Por cuestiones de siempre fulmina penas canónicas contra el Alcalde y algunos concejales del ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca. Pero después la Santa Sede levanta el entredicho. Fue el después obispo coadjutor, Bueno Monreal, quien comunicó a los pueblos esta gracia vaticana.

Segura sigue queriendo hacerse notar

El 9 de mayo del 54 clausura el congreso mariano. Se le ve feliz después de la pontifical en la plaza de la Virgen de los Reyes. En el mismo mes la emprende contra la obra "Teología de la política" del anodino García Rodríguez, publicada sin licencia eclesiástica. Envía un último mandoble a los protestantes en una admonición, "Sobre los avances del protestantismo en la archidiócesis". El 15 de septiembre se lleva el gustazo de recibir las joyas de la Virgen de los Reyes que habían sido robadas y que ha recuperado la policía. También en septiembre del 54 dio su última tanda de Ejercicios Espirituales para sacerdotes en San Juan de Aznalfarache. Se le notaba triste, cargado, muy cambiado y emotivo, y buscaba calor humano.

Peregrinación a Roma y Susto de Bueno Monreal

¿Estaría dispuesto, Señor Obispo, - le dice el Nuncio al Obispo de Vitoria José María Bueno Monreal - a aceptar un gran sacrificio en nombre de la Iglesia?

Mientras esto ocurre, Segura empieza a moverse: hace cosas "grandes" en la diócesis, escribe al Papa y quiere ir a verlo. Organiza una peregrinación a Roma, pero Pío XII no le puede conceder audiencia. Van unas trescientas personas en octubre del 54. Pero el Papa no le recibe. Entre el 31 de octubre y el 1 - 2 de noviembre, mientras Segura estaba en Roma, Antoniutti llama a Bueno Monreal a Madrid. Había de ir sólo con el capellán y con lo puesto más unas mudas. En la comida le propone que será coadjutor de Segura con derecho a sucesión. El obispo de Córdoba hará las últimas gestiones.

Sin nadie saberlo, a la chita callando, recibe el cabildo catedralicio un aviso del obispo de Córdoba, el día de Todos los Santos: que nadie se marche el día 2 después de la hora de coro. La sorpresa es grande cuando se presenta allí Bueno Monreal con un oficio de Nunciatura en el que se le nombra Obispo Coadjutor de Sevilla. Se nota alegría en todos. Bueno Monreal toma posesión.

Bueno Monreal envía un telegrama a Segura: "Tomada hoy posesión, nombre Santa Sede coadjutoría Archidiócesis, honrome en enviar a Vuestra Eminencia respetuoso homenaje".

No acude Segura a la comida de Roma del día 2 de noviembre, ofrecida por el embajador de España; el invitado estrella es su sombra, el Cardenal Tedeschini, pero sí acude la comisión municipal de Sevilla. En un momento dado, Tedeschini se mira al reloj y dice: "Ya se puede decir: esta mañana ha tomado posesión en Sevilla como coadjutor del Cardenal Segura, el Obispo de Vitoria, José María Bueno Monreal". Los invitados sevillanos se miraban entre sí como queriendo hacer preguntas.

Montini escribía a Segura agradeciendo el generoso donativo.

En Sevilla, Bueno Monreal

Una vez tomada posesión de obispo coadjutor, Bueno Monreal visita a las máximas autoridades. Convoca después rueda de prensa y radio en San Telmo, su residencia, y se presenta a sí mismo como cirineo del Cardenal Segura. Al día siguiente aparece en el BOE el nombramiento de Bueno Monreal. El primer sábado presidirá la sabatina, feudo de Segura, pero se decide a entrar en él. Entretanto Segura entra por Lourdes, su amado y dulce lazareto espiritual.

En Sevilla, Segura

Llega a Sevilla el Cardenal. Casi media hora estuvieron juntos ambos prelados. Pero fue la media hora más larga de mi vida - dirá más adelante Bueno Monreal -. Segura le hará ver en esa media hora que Bueno no era nada en Sevilla. Le pidió las "Letras Pontificias" del nombramiento. Pero sólo tenía el documento que le había dado el Nuncio. Le arguye el cardenal que sin letras pontificias nadie puede tomar posesión; que pedirá aclaraciones a Nunciatura. "Mientras tanto, no puedo designarle a usted ningún poder jurisdiccional que yo solo conservo. Puede retirarse". Y tenía razón canónica Segura.

Pasaron los días. Bueno Monreal se hallaba como recluido en San Telmo, sin ninguna labor que hacer. Predicó Segura como todos los años la novena de la Inmaculada en la catedral. Realizó después la coronación de la Virgen de la Amargura. No para de actuar como único Arzobispo. Y suena su canto de cisne en una exposición mariana sin crónica. Hasta que al fin llegaron las Letras Pontificias. Bueno Monreal, el 14 de diciembre de 1954, presenta las bulas. A partir de esta fecha la figura de Don Pedro, cardenal Segura y Sáez, aunque conserva el título honorífico de Arzobispo de Sevilla, es raída de las páginas de los boletines del Arzobispado.

Hubo cambios en la Curia

El cardenal Segura ya es un sol puesto; sólo se asomaba a hacer la sabatina ante la Virgen de los Reyes. La despedida de sus adictos, ante la puerta del palacio arzobispal, abunda en vivas al Mindszenty español. Pocas muestras de sentimiento recibió desde el exterior tras su remoción; una de ellas fue la de Pildain, el obispo de Canarias. Segura le contesta diciéndole que lo acepta "como un regalo de Dios"; le dice también que le gustaría ir a hacer Ejercicios Espirituales a la isla. Segura y Pildain se admiraban mutuamente. Eran de la misma hechura. Más tarde Segura le confiesa: está pasando el amargor del nombramiento de Bueno Monreal como administrador apostólico de Sevilla. Y añade: "Es una nueva intriga contra mí"; y añade palabras muy duras contra Roma.

La cuesta cada vez más empinada

En mayo del 55 manifiesta en una carta que contesta a María Pío Sarto: "Mi correo está sometido a censura. He cortado amistades en Roma por deslealtad hacia mí".

Todavía en Navidad de 1954 no dudó en enviar su felicitación a Pío XII. Y en verano del 55, desde Cuenca, le escribe: "He de decirle con toda humildad a Vuestra Santidad que no estoy conforme con la actuación de la persona de este señor que, más bien que coadjutor, ha sido y es un destructor de la obra pastoral por mí realizada por espacio de dieciocho años [...] Se mete audazmente en cosas personales mías, cual la intervención en la obra personal que, con fondos míos, he hecho en el llamado Cerro de los Sagrados Corazones. [...] Yo le suplico humildemente protección contra este abuso, y que me permita vivir en mi Palacio Arzobispal en paz y gracia de Dios... con una vida de silencio, de oración y de paz sin molestar absolutamente a nadie. Parece que con los constantes disgustos que me dan pretenden renovar mi enfermedad [...]Yo ruego encarecidamente a Vuestra Santidad que no intervenga en este asunto el Nuncio de Vuestra Santidad, por haber comprobado ciertamente que me considera como un enemigo y me perjudica cuanto puede".

Se nota, como en Valladolid, el choque entre seguristas y antiseguristas. Pero la cosa es que el propio cardenal Segura venía cargando el clima entre bastidores. El 28 de febrero del 95 había escrito a Pla y Deniel, arzobispo de Toledo, pidiéndole su intervención para que se abstuviera de venir a Sevilla el Nuncio Antoniutti. "Los ánimos están muy excitados y la venida del señor Nuncio, que desapruebo totalmente, pudiera dar ocasión a no ligeros disturbios".

Pero el Nuncio vino 14 - 19 febrero del 1955

De momento el cardenal tomó el control y dirigió la escena con cierto refinamiento. Cuando Segura los vio llegar a la capilla mayor, se fue al centro del altar, desplegando su capa magna, calculando un primer golpe escénico. Dice el Boletín: "Monseñor Antoniutti, seguido del doctor Bueno Monreal, subió las gradas del presbiterio y besó la púrpura, haciendo lo mismo el Arzobispo Coadjutor". Segura tendió su diestra a Antoniutti y a Bueno Monreal, cuando éstos estaban en un escalón más bajo. El cardenal aparecía agigantado, los otros dos, empequeñecidos. Segura rezó las tres avemarías, y se puso a hablar sin dejar turno a nadie, regateando la salutación que Bueno había de dirigir al Nuncio. Fue un breve discurso de amor al Papa.

El Nuncio después dijo que traía una bendición especial del Papa. Y dio la bendición papal. El cardenal, en un rápido reflejo, se fue de nuevo al centro del altar para denunciar a los protestantes, a los que acusó de su caída. Segura dio la bendición papal. ¡Dos bendiciones! Y dijo: ahora el obispo o arzobispo de Antioquía de Pisidia va a entonar la Salve. Después habló Bueno Monreal. Los seguristas después vitorearon a su líder hasta que llegó a palacio.

No estaba ya el cardenal. Era en San Telmo. Pero en el discurso que allí pronunció Antoniutti dejaba entrever una imagen de Segura desobediente al Papa. "...Es inútil hacer declaraciones de amor al Papa, cuando no se quieren aceptar sus decisiones... "- dijo. Después de esto, Antoniutti ya no se atreverá a cruzar vista y palabra con el cardenal Segura. A la comida tampoco asistió nuestro hombre. Estaba, en cambio, Cantero Cuadrado, nuevo obispo de Huelva.

Intervenido en Madrid

El 31 de marzo de 1955 fue intervenido quirúrgicamente Pedro Segura en Madrid. El Nuncio no pasó por la clínica para visitar al Cardenal, pero llamó por teléfono para interesarse por su salud y le comunicó que había recibido del Vaticano agradecimiento del Papa por las 250 mil liras que Segura había enviado. Santiago Guinea dijo que esta comunicación verbal de gratitud no se la podía transmitir al cardenal porque su salud lo acusaría negativamente.

El 21 de mayo el cardenal, una vez en Sevilla, se agravó. Bueno Monreal fue a palacio a visitarle para ofrecerle el santo viático, pero los sobrinos le dijeron que aún no era el momento, y además le negaron la entrada. Al día siguiente el mismo cardenal pidió el viático. Cuando se iban acercando el cabildo y Bueno Monreal, los sobrinos salieron y dijeron que se había agravado y se lo había administrado el mismo Santiago Guinea.

Pero mejoró. Y tras la convalecencia marchó a Cuenca de vacaciones.

Bueno Monreal Administrador Apostólico

En el decreto se decía (20 de octubre de 1955) que el cardenal: "de edad avanzada y debilitado de salud no podía ocuparse del régimen de la archidiócesis". El paso dado por el Vaticano pretendía poner fin a un último problema que el cardenal Segura había causado a la Santa Sede:

En San Juan de Aznalfarache el cardenal hizo construir un monasterio de monjas que entregó a la congregación de las Salesas, y una residencia universitaria que puso en manos de la Compañía de Santa Teresa. De pronto, acosado por las deudas, decide expulsar a ambas congregaciones de sus respectivas sedes, y negociar el traspaso de las mismas a otras entidades.

Bueno Monreal dice a Segura que ha comunicado a las religiosas que NO desalojen "mientras no sea comunicado el desahucio por la Santa Sede". Replica Segura que el edificio es de su propiedad y lo necesita para otros fines, como son el pago de la deuda de tres millones de pesetas que debe a la casa constructora. Y trata de mover otros hilos en la Congregación de Religiosos.

Aparece Segura desconcertante, radicalizado. Refiriéndose a Bueno Monreal dice Alberto Goñ CMF: "Y ahora vuelvo a impotunarle con respecto a las intromisiones de este señor, que es un verdadero lobo rapaz, como verá por la lista de cargos. Se trata de una persona de mucho cuidado que me ha destruido en pocos meses la labor pastoral de dieciocho años, y esto con la aprobación del Nuncio Apostólico y de sus cooperadores". Y envía otra carta a Arcadio Larraona en que le dice que tanto el edificio de las Salesas como el que ocupan las religiosas de la Compañía de Santa Teresa, se hicieron con dinero propio en terreno que cedieron a mi persona, y contraje una deuda de cuatro millones, de los cuales llevo pagado un millón". Y siguen las cuitas: le impiden la entrada al convento por él creado porque recurren a Bueno Monreal; ve en todos estos temas injusticias y arbitrariedades. Es necesaria, para él, la salida urgente de las religiosas.

Los cargos contra Bueno Monreal ocupan tres folios. Pero la reacción del Vaticano contra todo esto fue extender el nombramiento de José María Bueno Monreal como administrador apostólico "sede plena", con fecha 20 de octubre de 1955.

Hacia la total soledad

El declive tras la operación quirúrgica va asociado al desgaste moral, que sólo su entereza de carácter y su gran reserva religiosa hicieron posible que se acercara a la frontera de la muerte sin descomponer su imagen. Tras el problema de los conventos se quedó solo en su palacio arzobispal. Bueno Monreal le trató siempre con respeto. Pero no fue a mostrarle el nombramiento de administrador apostólico, porque sabía sería muy duro y tenso. El cardenal, además de sus familiares, tenía un pequeño grupo de adictos y su fiel capellán Santiago Guinea; podían verlo todos en las sabatinas. Recibía cartas de antiguos admiradores.

Había pedido aquel año el altar mayor de la Catedral para la novena de la Inmaculada, pero el cabildo se lo negó. ¡Aquel cabildo que siempre le había inclinado la cabeza con un amén! Pero Bueno Monreal le permitió asistir a la Misa de capa magna y predicar la homilía, a fin de dar el mayor realce a la fiesta de la Inmaculada. Funcionó aquel detalle, y fueron las mirras finales de sus pontificados: última capa magna, última homilía, última bendición papal. Le quedaban dieciséis meses de vida.

En las bodas de oro sacerdotales

No quiere ver a nadie fuera de sus íntimos. Junio del 56. Ni una línea hubo sobre el acontecimiento. Entonces renace su fervor monárquico y se cruza distintas cartas con don Juan de Borbón. Siente con amargura que ya se le niega el pan y la sal.

El final

Comienzan los fuertes trastornos de corazón. Tiene 77 años. Fue internado en el hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid. Le acompañaban sus sobrinos. No fue a visitarle Bueno Monreal. ¿Lo hubieran admitido? Su siempre fiel capellán Santiago Guinea, la superiora de nuestra Señora del Rosario estaban en todo momento junto a él. Y entregó su alma al Creador el 7 de abril de 1957, al atardecer. Él había pedido antes que le celebraran la Misa. Murió con gran piedad.

Despedida

En Madrid se volcaron. Le hicieron comitiva fúnebre oficial por el barrio de Salamanca, por varias calles. Se suprimió la circulación. Acudieron las autoridades y Franco ordenó se le hicieran honores de capitán general. En Castelló se despidió el duelo y salió el coche fúnebre hacia Sevilla.

Bueno Monreal aguardaba el cortejo en San Telmo, no salió al límite de la provincia. En los pueblos, al paso del cortejo fúnebre, acudía el clero con cruces para rezar el responso.

En Sevilla se le recibe como en los tiempos mejores. Se prepara la capilla ardiente en el palacio y el pueblo pide se deje abierta toda la noche. Todos los curas diocesanos quieren decir misas ahora ante los restos del cardenal. Era, sí, Segura mucho personaje pese a todo, pese a todos, pese a sí mismo. Franco pide a todos los obispos se eleven preces por el eterno descanso del ilustre purpurado. Y dice de él que "ha sobresalido por su acendrada piedad y ejemplar caridad para con los pobres. Son igualmente relevantes los servicios que prestó a la Iglesia en nuestra Patria". Franco habla con respeto y veneración de él.

Las exequias en Sevilla, muy solemnes pero sin oración fúnebre ni homilía.

A estas alturas aún no se han acordado de rotular una calle en Sevilla con su nombre, a pesar de haber sido un pedazo de historia de Sevilla y de España. Déjenme denunciar este olvido.

(Es un resumen del libro "Pedro Segura. Un cardenal de fronteras" de Francisco Gil Delgado. El libro consta de 786 páginas más una introducción de 26).

Para uso privado.