ÍNDICE DE TEMAS DE RETIROS DE ESTA SECCIÓN
000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS
I.- RETIRO FIN DE AÑO
II.- RETIRO DE FIN Y COMIENZO DE AÑO
III.- ALGUNAS IDEAS PARA MEDITAR EN AÑO NUEVO
IV.- EL APOSTOLADO ES NECESARIO Y OBLIGATORIO
V.- Puesta a punto para el Apostolado
VI.- OFRECERNOS Y CONSAGRARNOS A DIOS
VII.- CONTEMPLACIÓN HACIA LA
VIII.- CONVERSIÓN CRISTIANA
IX.- CONVERSIÓN URGENTE NECESIDAD
X.- IDEAS DE PROPIA EXPERIENCIA RELIGIOSA PUESTAS EN COMUN DURANTE EL RETIRO
XI.- Gozo en la colaboración con Jesús
XII.- Seguir juntos a Jesús en fe, esperanza y amor
XIII.- Unas preguntas para un retiro en el monte de un par de horas
XIV.- Vida de oración, animarnos, ejemplo de Javier
XV.- EL PECADO
XVI.- Perseverancia, actitudes, Hernann Cohen
XVII.- Dialogamos para reformar nuestras vidas
XVIII.- Reflexiones comunes para reforma de vida. Nuestra Pascua
XIX.- REFORMA DE VIDA
XX.- Revisamos nuestra vida espiritual
XXI.- VERANO DESCANSO Y PAZ EN
XXII.- VERANO, MIENTRAS LA GENTE SE DIVIERTE, ME ENTREGO CON PAZ A TU AMOR
XXIII.- Nuestra vivencia espiritual del año
XXIV.- VOCACIÓN AL BAUTISMO, SACERDOCIO, VIDA CONSAGRADA, APOSTOLADO
XXV.- VOCACIÓN SEGUIR A CRISTO
XXVI.- VOCACIÓN, PALABRA Y PASCUA
000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS
El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."
En esta serie hay dos tipos de retiro: el individual y el colectivo. Desde hace treinta años varios amigos sacerdotes nos reunimos dos veces al año para celebrar retiro espiritual. En verano, cuatro días. En Pascua, una mañana. Te ofrecemos aquí varios puntos de nuestro retiro, con el fin de que te pueda ser útil. Tú verás enseguida si se trata de una u otra modalidad. Pero en ambos casos puede ser muy útil el practicarlo e incluso puede servir de guión para dirigir retiros a amigos, fieles, compañeros católicos.
EXAMEN PRÁCTICO
Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctico. Es decir, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar. Puedes elegir uno o más temas de examen en el libro aquí presente: "Exámenes de vida interior".
CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS:
Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:
La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.
En la práctica:
1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.
2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.
3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.
4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.
5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.
6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.
Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.
Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.
Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.
Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado
ADVERTENCIA FINAL
Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".
Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.
Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!
Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.
TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION. EL PRÓXIMO RETIRO APARECERÁ D.M. EL MES QUE VIENE.
I.- RETIRO FIN DE AÑO
1.- Me siento en la presencia de Dios. El Señor está dentro de mí, en lo más profundo de mi alma. Permanecer ahora en el fondo de mi alma; allí no existe la preocupación, allí no existe el disgusto, es la profundidad íntima de mi ser. Allí habita el Espíritu Santo. Hacer un acto detenido.
2.- Como el Niño Jesús se dejaba llevar en los brazos de su Madre, me dejo llevar y guiar en los brazos de nuestra madre, María, y en los brazos del Señor, como niño pequeño. Permanecer ahora en este silencio contemplando a Jesús en el fondo de mi alma.
3.- Acción de gracias a Dios en el año que hoy termina. Voy recordando desde el mes de enero. Me ha mantenido en la vida de fe para merecer, para darme a mis hermanos. Me ha dado muchas oportunidades: oración, Misas y Comuniones, Confesiones, escribir cosas buenas y hacer buenas lecturas, una familia que me quiere, unos amigos con quienes compartir las cosas del espíritu, una casa remanso de paz, ver y gozar de cosas bellas y honestas, mociones internas del Espíritu Santo para llegar a Dios. Te agradezco, Señor, tantas cosas que me has dado en la vida y sobre todo en este año.
4.- Hacer balance de mi vida espiritual en este año. Como en los años de mayor fervor. Procurar la sinceridad, para no fijarme de una manera negativa, ni tampoco en lo mejor. Voy pensando en el honor y en la gloria de Dios, a ver si ha sido el motivo que ha dominado mi existencia. Fijarme a ver si ha sido sólo de manera implícita, o si lo he explicitado con frecuencia. Doy gracias a Dios por lo positivo. Lo debo a Él que me ha ayudado. Pido perdón con paz y confianza por lo negativo, por la rutina que haya podio haber en mi vida de piedad y relación con Dios.
5.- Enamoramiento de Jesús. Lo he fomentado, sí, pero ¿del todo? ¿Oración a veces rutinaria o con poco empeño? He mejorado algo en mi relación amorosa con Cristo. Pero he de intensificar más, aunque con gran paz. Gracias por todo. Ayúdame a mejorar. Mi estancia con Él por mi parte ha de ser con total atención; esa es mi determinación. Confío que Él me ayudará.
6.- Doy gracias a Dios por las cosas materiales que me ha dado: alimentos, descanso, cobijo, salud... ¿Cómo he empleado todo? ¿Cómo lo he compartido? ¿Mejor o peor que el año pasado? Pedir fuerza al Señor para que sea mejor el próximo año, que no me contente con conservarme, que vaya creciendo con su gracia en virtud.
7.- Soy administrador de cuanto Dios me ha dado. ¿Qué he hecho de los talentos que ,e dio? Ser objetivo y fijarme en todo: lo bueno y lo malo. Formular un propósito para quitar este año un defecto. Pensarlo bien. Un defecto con el que lleve tiempo luchando para darle la batalla definitiva. Seguir también con otras determinaciones de otros años; insistir en ellas. Vivir con una tensión espiritual constante, pero llena de paz. Pedir fuerza a Dios para perseverar siempre con empeño. Ten misericordia de mis faltas y pecados en este año que hoy termina.
8.- Los años pasan. Ya quedan pocos a mi edad; muchos menos de los transcurridos hasta ahora. Repetirme varias veces: "Un cristiano ha de llenar de obras buenas los días semanas, meces y años. Pido a Dios fuerza para hacerlo así. "Ya es hora de despertar del sueño". Pero soy consciente de mis limitaciones, olvidos y tardanzas. Soy consciente de mis perezas y de la inercia. Ven ahora a ayudarme, Dios mío, Virgen María.
9.- La voz de año que termina, vuélvame la realidad del cumplimiento del deber. ¿Cuáles son mis deberes de ahora? Ver mi caso concreto en alguna de estas posibles circunstancias: trabajo profesional o preparación para él; en casa; pensionista o jubilado; enfermo. Siempre es deber mi propia santificación en cualquier circunstancia. Pensar: el año que va a comenzar puede ser el último. Incluso es posible no terminarlo. Nuestra vida pende de la voluntad de Dios. Perdona ahora mis pecados, mira que soy tu amigo. Ábreme ya la puerta; quiero morar contigo. Da a mi memoria firmeza para no olvidar mis propósitos y darme fortaleza para cumplirlos.
10.- La pérdida de tiempo es irreparable. Tiempo entregado a críticas, a gula, a enfados, a avaricias, al despecho, a la rebeldía, a cualquier tipo de pecado, es tiempo perdido. Que al menos ahora, en mi edad madura, sepa aprovechar el tiempo que es breve. "No puedo permitirme el lujo de perder el tiempo". "Caminar mientras es de día".
11.- Ahora recordar los propósitos de Ejercicios Espirituales. Examinarlos uno por uno. Volveré D.m. a examinarlos cada uno de los días de retiro del mes. No perderlos nunca de vista. Como el comerciante que de vez en cuando revisa cómo va su negocio. ¿Qué menos ahora? He de responder al amor de Dios con amor de privilegio. Luchar contra el desorden. Insistir mucho en la sentencia de San Pablo: "Nada soy, pero todo lo puedo en Aquél que me conforta". Fomentar la caridad con simpatía hacia todos....
12.- Sea este retiro como el inicio de una vida nueva. Tomar en serio la práctica constante de cumplir los propósitos de este año. Va a ser con empeño en la preparación de la Misa dominical. Prepararla ya de víspera. Ir a ella con atención y consciencia. Renunciar a la crítica y a mirar el mundo en el aspecto más negativo. No ser tampoco el absurdo optimista, sino realista. Mirar todo con sus luces y sombras.
Mostrar sobre todo mi agradecimiento al Señor que me ha ayudado a superar los momentos más difíciles de estos meses.
"Nuestro auxilio está en el nombre del Señor que hizo el Cielo y la Tierra"
II.- RETIRO DE FIN Y COMIENZO DE AÑO
1.- Se acerca el fin de año en estos días de Navidad. Voy a prepararme con dos días de cuasi retiro y el último de retiro más a fondo. Porque, la verdad, cada año me impresiona más cuando llega a su fin y vamos a comenzar el siguiente. Son ya muchos los que el Señor me ha dado, y forzosamente "las habas están contadas". No es que esté inquieto, porque me encuentro en paz profunda y en paz con Dios, pero cada año que pasa me impresiona más. Son ya muchos haciendo propósitos y balances, pero luego termina todo, tal vez un poco mejor, pero sin haber cumplido ni con mucho los objetivos. Por eso hoy he de fomentar en mí estos sentimientos: agradecimiento por cuanto el Señor me ha dado en este año; compunción de corazón por lo poco que he mejorado; propósito y confianza en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
2.- Señor, dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo por la salvación de las almas. Señor, ten piedad de mí porque soy pobre y soy obra tuya. Dame la virtud grande de la esperanza junto a la compunción de corazón, porque no he llegado ni a la mitad en el cumplimiento de mis propósitos de este año. Además me he expuesto a caer en la tibieza. Todo esto te lo digo con paz interior, porque no me encuentro agitado, sino sereno. Pero ten misericordia de mí y perdona mis pecados.
3.- Me apoyo en el salmo 51. Lava y ablanda mi corazón por tu misericordia, porque temo que mi pecado, mi tendencia hacia lo cómodo, placentero y fácil, haya endurecido mi corazón. Dame un corazón tierno, no de piedra, sino de pan. Dame tu misericordia para aspirar a las cosas de arriba, porque la inercia me lleva hacia abajo. Que en este año mis últimas manifestaciones sean de alabanza, agradecimiento, compunción y esperanza.
4.- Cada año me propongo desarraigar de mí uno o dos defectos o adquirir alguna virtud. Tú ves, Señor, los propósitos que hice en estas fechas, y ves mejor que yo el éxito menguado que he obtenido. Habré de repetir este año las mismas determinaciones que el pasado y las repetiré más a menudo aún. Ven en mi ayuda. Me cuesta la virtud; olvido la bondad; llego a menos de la mitad de mis propósitos.
5.- Diré como Pedro el día de la pesca milagrosa: "En tu nombre, Señor, lanzaré las redes". Pero Tú ves mi debilidad; ves que quizás si fuera exacto en el cumplimiento de mis propósitos, la vanagloria se apoderaría de mí. Por eso acepto mis fracasos con el gozo de quien desea ser humilde. Pero no permitas que jamás me aparte de Ti. Cambia este mi corazón que es obra tuya; acepta el dolor de mis pecados. Transforma mi alma como Tú lo desees; cambia, sí, mi alma como la de los grandes conversos que parecía tener otro entendimiento, del todo en acuerdo contigo.
6.- En estas fechas de fin de año, Jesús, te agradezco del todo cuantos beneficios me has otorgado: me has conservado la fe, para afianzarme en Ti; me has sostenido la vida para que te ame y sirva más; me proteges y me das oportunidades continuas. ¡Gracias, Señor!. Cambiar el corazón es obra tuya, Señor, y confío que lo hagas, porque sé que puede ser en mí , como en San Pablo, aquello de "No vivo yo; es Cristo quien vive en mí".
7.- Ahora me apoyo más en el salmo 51 para arrepentirme y pedir tu ayuda: "No me rechaces; no apartes de mí el espíritu de santidad". "Devuélveme tu gozo de la salvación y líbrame, Jesús". "Abre, Señor, mis labios: y mi boca publicarán tus alabanzas. A un corazón contrito y humillado, Señor, no desprecies". "Lávame más y más de mi iniquidad, y lávame de mis pecados".
8.- Mira, Señor, que pasa el tiempo para mí, aunque Tú eres Eterno. Mira que se endurece mi alma como piel reseca ante el sol. Mira que todos los años cuando finaliza y comienza el siguiente, ansío marchar por un camino mejor. Venid en mi ayuda, Jesús, Padre, Espíritu Santo. Os digo como David: "Dadme sentir el gozo el gozo y la alegría, y exultarán los huesos humillados". Y con esta ilusión de una conversión nueva, poder andar los pasos que me quedan para llegar a Ti.
9.- Pon en mí un corazón limpio. Ya sabes que del corazón impuro salen todas las maldades. Y te digo con amor confianza: "A Ti he elevado mi alma, Dios mío, en Ti confío; no quedaré avergonzado. Y no se reirán de mí los enemigos de mi alma. Porque todos los que esperan en Ti no quedarán confundidos".
10.- Me parece que lo mejor es dejarme llevar de Ti, Señor. Sé que no me rechazas; sé que nada soy, Señor, y sé que todo lo puedo en Ti que me confortas. Y nunca permitirás que sea tentado por encima de mis fuerzas. No me rechaces, Señor, no retires de mí el espíritu de santidad. Devuélveme el gozo de tu salvación y líbrame. (S. 65)
11.- Te ofrezco, Señor, el sacrificio de la Eucaristía junto con el cuerpo místico de Cristo, para ser hostia de alabanza. Me uno yo y lo único que deseo en este final de año es ser verdadera hostia de alabanza para Dios. No importa que yo crezca o disminuya. Sí, cumplir tu voluntad y ser hostia de alabanza.
12.- Y ahora te digo lo del ofertorio: "En espíritu de humildad y con ánimo contrito, seamos recibido por Ti, Señor, y así sea hoy este sacrificio nuestro en tu presencia para que te agrade, Señor y Dios nuestro". Al menos esto me dan los años; por eso dame un corazón contrito. Recibe el sacrificio de este corazón que nunca acierta. Y crea en mí un corazón nuevo, puro y sin doblez.
13.- También la experiencia ha de ayudarme a asumir mi condición humana; este reajuste permanente de vida. El volver a Ti siempre después de cometer una falta, sin desalentarme. Mi vida está siempre en conflicto entre el hombre viejo y el hombre nuevo. Voy construyendo día a día el hombre nuevo, creado según Dios, y justicia y santidad verdaderas; pero no lo hago de forma lineal y uniforme. Hay en mí altos y bajos. Deseo que sólo sean altos, pero mi mediocridad dificulta mi labor. Esto me invita a vivir con paz en estado de compunción amorosa junto al Señor. Y contando con esto, sigo con los ojos puestos en tu misericordia. Me has hecho de barro y eres Padre; sé que me entiendes.
13.- Pasará este año, si me conservas la vida temporal, y llegará el siguiente. Tú has visto mi esfuerzo y mis deseos y en Ti confío.
14.- Dios te salve, María, bendita Tú entre las mujeres. Tú no has conocido altibajos en el camino hacia el Señor. Tu vida fue continua aspiración de amor hacia las alturas, por especial privilegio de Dios. Santa Virgen María, ruega pro nosotros. Tomo conciencia de mis faltas y pecados; y me ofrezco a Ti en este final de año y en los comienzos del nuevo. Es verdad, Señora, que no hago el bien que deseo, sino a veces el mal que detesto. Confío en el Señor y e Ti, madre de los dos, que me ayudará a perseverar hasta el fin.
Propósitos para este año: repito los mismos del año pasado; aunque algo he mejorado, no los he cumplido bien: Misa bien preparada y participada. Caridad positiva y sobre todo evitar toda crítica de amigos, compañeros o familiares.
Retiro inspirado en: "En la escuela de los grandes orantes" de Jacques Loew.
III.- ALGUNAS IDEAS PARA MEDITAR EN AÑO NUEVO
1.- En una ocasión Dios me dio a conocer la caducidad de la vida. Y ahora no necesito enviar mensajes a mi cerebro. Un nuevo año llegado. El tiempo es breve. Urge la santidad. Lamentaremos en el futuro no haber entregado al Señor hasta los últimos rincones de nuestras almas. Al arrancar cada día la hoja del calendario, soy consciente: jamás volverá esta jornada. El bien no practicado por olvido o pereza, será una isla de vacío en el pequeño lago de nuestra existencia. Este nuevo año galopará más aún que los anteriores. Cada momento es una oportunidad irrepetible. ¿Cuándo nos entregaremos de verdad a nuestro Dios y Señor? Pasarán junto a nosotros personas; podremos derramar sobre ellas amor y entrega generosa. ¡Hora es ya de abandonar la comodidad y el respeto humano, hijos del egoísmo! El regalo de un año nuevo puede ser el último
2.- Merece la pena vivir como en aquellos años jóvenes cuando hablábamos de que había que entregarse. (Hablo para quienes en su juventud vivieron un ideal cristiano). Lo importante es ir poco a poco aumentando este amor a Dios. Conocerle más y más en la lectura y la oración. Vencer nuestras inclinaciones hacia el placer y la comodidad; renunciar a nosotros mismos. Entrega cada vez más total a El.
3.- He aquí mis tres deseos de año nuevo para mí, para ti y para todos los que tienen buena voluntad:
4.- Cuando llega el año nuevo recuerdo invariablemente aquella frase de Kempis: "Si cada año quitáramos un defecto, presto seríamos perfectos". Me examino cuando termina, y con pena constato que no he conseguido erradicar el defecto que me propuse, o alcanzar su virtud contraria. Acudo al Señor; pido perdón, y renuevo el mismo u otro propósito. Soy consciente de que Él quiere nuestro esfuerzo y amor, y nos dará ilusión para comenzar el año con el deseo de su mayor gloria. ¡Es hermoso vivir con esperanza!
5.- El inicio del nuevo año siempre me inquieta, pero desde que ha comenzado el siglo XXI, me impresiona aún más. ¡Cuánto tiempo perdido en épocas anteriores! Un sacerdote anciano me solía decir: "No me puedo permitir perder el tiempo a estas alturas..." Nunca jamás vendrá la segunda oportunidad de las horas menospreciadas.
6.- Siempre el mismo propósito: ser amante de verdad de Jesús en la Eucaristía para conseguir mayor eficacia en el desarrollo el Reino de Dios; pero nunca lo consigo. Proponer y olvidar: éste parece el sino del hombre "bueno" de nuestro siglo. Vamos a reconocer en los inicios del nuevo año a Jesús en "la fracción del pan"; vamos a escuchar su grito en el silencio del Sagrario que habla a nuestro corazón en diálogo de amor, en llamada a la felicidad de la Comunión, que nadie más que Dios puede proporcionar. ¿Qué nos ha ocurrido durante tantos años perdidos? Hemos buscado en cualquier otro lugar nuestra satisfacción, y por eso no ha sido completo nuestro gozo. ¡Y nuestra actividad en el Reino, puro fracaso!
AHORA MEDITA ESTAS FRASES QUE RECOMENDABA EL PSICÓLOGO TIERNO A PRINCIPIOS DE AÑO.
1.- Procurar una actitud general alegre, positiva y sin estrés psicológico. Cuidado con estar tenso desde el punto de la mañana. Levantarse con paz; dedicar unos minutos a la oración; a la gimnasia; no marchar de casa precipitado al trabajo.
2.- Pensamientos positivos siempre, y de una manera más consciente cuando llegan los problemas. Ni el trabajo, ni la relación con los demás han de impedir nuestra actitud alegre, positiva y sin estrés.
3.- Un paso decisivo para la salud mental es reconocer que el trabajo no lo es todo; que se puede vivir con menos recursos económicos, que las personas cercanas no están en contra de nosotros. Gran parte de la felicidad está en la familia y en el tiempo libre.
4.- Elegir un talante positivo para enfrentarse con los problemas diarios. Las dificultades no deben sorprenderte ni irritarte, porque has de saber controlar las situaciones.
5.- Acepta lo que no puedes modificar; no malgastes tiempo ni energía quejándote. Jamás dramatices, y trata de encontrar el lado divertido de las situaciones. Rechaza los pensamientos negativos y cámbialos por positivos.
6.- Es conveniente expresar en voz alta tus frustraciones y no te creas perfecto. El aceptarte a ti mismo te sirve también para aceptar a los demás.
7.- Ante los fracasos busca soluciones, y saca provecho de ellos sin echarle la culpa a los demás ni a las circunstancias.
8.- Construir la vida sobre la base del amor a Dios y al prójimo, sobre el amor a la familia. El amor alimenta el entusiasmo y enriquece a uno mismo y a cuantos le rodean.
9.- Proyectar en la mente imágenes positivas y felices.
10.- La risa fortalece el corazón y aleja el estrés; cuida la piel y adelgaza. Reírse ayuda a mantener el bienestar total. El mal humor baja las defensas del organismo.
11.- A través de la risa incluso se curan ciertos problemas de la sociedad moderna, como el estrés, la depresión, la timidez, la apatía e incluso se palia la pérdida de la memoria.
12.- Es muy importante estar sobre sí mismo y procurar llevar siempre una postura erguida.
14.- Cuidar mucho la memoria. Ejercitarla reteniendo nombres, fechas y teléfonos.
15.- Una siesta de veinte minutos en la butaca (no más) ayuda a relajarse.
16.- Ser consciente de lo bueno que se tiene; disfrutarlo plenamente: andar, moverse...
17.- Fumar en muy mal hábito. Además produce cáncer de pulmón, boca y laringe; dolencias cardiacas y respiratorias. Dejar de fumar, aparte de prevenir esas enfermedades, produce una sensación general de bienestar y mayor energía; mucho menor nivel de ansiedad, más lucidez y recuperación del olfato y mayor capacidad de respiración. Sube la autoestima por haber dejado voluntariamente el tabaco.
18.- Importante acostarse y levantarse a la misma hora. Hacer algo de ejercicio todos los días; mantener exquisita higiene personal.
Extractado de "Mía" p36 y sig. Semana 15, 21 octubre de 2001
19.- "¿Por qué del Cielo me mostráis las galas, si me vedáis a su jardín llegar? Oh, mi Dios, oh mi Dios, dadme unas alas, o quitadme estas ansias de volar". (Verdaguer)
Doce frases para cada uno de los meses del año de Tierno. (Son elementales, pero se necesita mucho coraje para llevarlas a la práctica y convertirlas en actos)
1.- Mantener siempre una actitud mental positiva. "Nuestras vidas son obras de nuestros pensamientos". (Marco Aurelio)
2.- Despojarnos de sentimientos destructivos como el odio, el rencor, la envidia y los sentimientos de venganza.
3.- Reducir al máximo el estrés físico y psíquico. Procurar vivir sin prisas, sin preocupaciones y sin hacer de todo un problema.
4.- Tener una razón de vivir que nos ilusione, motive, y llegue a entusiasmarnos cada día.
5.- Salir hacia los demás. No esperar a que los demás sean los que den el paso hacia nosotros. Ser amables y fraternales con los vecinos y compañeros de trabajo; con todos.
6.- Disfrutar de una relación íntima y profunda con alguien que nos quiera y a quien queramos de verdad.
7.- Saber perdonarnos y perdonar las ofensas. Devolver bien por mal.
8.- Darnos de vez en cuando un pequeño premio y tener tiempo para nosotros, los nuestros y nuestras cosas.
9.- Disfrutar de lo cotidiano y sencillo; de las cosas pequeñas: la vida familiar, la naturaleza, el tiempo libre...
10.- Procurar que nada nos absorba tanto o lo deseemos tanto que nos haga perder la paz o merme la calidad de nuestra vida.
11.- La alegría y el sentido del humor deben ser una constante en nuestras vidas.
12.- Hacer siempre el bien y sentir como propia la felicidad de los demás. El bien que hacemos es siempre la mejor inversión, y siempre se nos devuelve con creces.
IV.- EL APOSTOLADO ES NECESARIO Y OBLIGATORIO
1.- El apostolado no es exclusiva de curas, frailes monjas y pocos más. Todos estamos llamados a esta misión de Jesucristo. Cada uno según sus carismas. Y este apostolado es muy urgente, dado el estado de descristianización en que va cayendo gran parte del mundo católico. La Iglesia ha nacido con el fin de propagar el Reino de Dios. Pero Iglesia no son solo los de clero, Iglesia somos todos. Todos hemos de buscar la gloria del Padre, todos somos partícipes de la redención salvadora. Por consiguiente toda actividad del Cuerpo Místico de Cristo ha de ir orientada al apostolado, no solo un sector del mismo. Todo cuerpo crece según la operación propia de cada uno de sus miembros. Basta mirar la epístola a los Efesios, cap. 4.
2.- Dios llama a todos al apostolado. Y esto; es pura consecuencia de estar unidos a Jesucristo que es nuestra cabeza. No podemos excusarnos. Hemos de ser fermento en el mundo. Todos de alguna manera somos sacerdotes de la nación santa. La Eucaristía, nuestro alimento, es como el alma de todo apostolado. El mandato de Jesús a la caridad vale para todos los que le siguen; nos lleva a procurar la gloria de Dios y el advenimiento de su Reino. El Espíritu Santo distribuye sus dones; da a todos los bienes peculiares para la extensión de su Reino. Lo que el Papa puede hacer, yo no. Pero lo que yo puedo hacer no lo puede hacer el Papa. Cada uno de nosotros tenemos el derecho y el deber de ejercitar nuestros carismas, pero siempre con el respeto y moderación del Evangelio.
3.- Jesucristo es fuente y origen de todo apostolado. Esto le da una categoría grande y merece la pena que nos demos cuenta. No es un favor que le hacemos a Dios. Es una dignidad y un favor que el Señor nos concede a nosotros. Y la fecundidad de nuestro apostolado depende de nuestra unión con Jesús. "El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada" (Jn. 15, 5). No lo olvidemos, el amor a la Eucaristía, la vida interior profunda guiará nuestro apostolado. Tal vez hemos insistido demasiado en una pastoral científica y hemos olvidado algo el alma de todo apostolado. Buscar la voluntad de Dios en todos los acontecimientos. Avanzar por el camino de la santidad por a toda costa. Quienes poseen esta fe, viven con esperanza y en su actuar brota todo del amor, esos son los verdaderos apóstoles, aunque no sean ni curas ni monjas.
4.- Vivir en la humildad, escondidos con Cristo en Dios, refugiados en Él. Desde esa interioridad se sale como leones a la arena del mundo para ser testigos del Evangelio. "La caridad de Dios se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rom. 5,5) Desde aquí llegaremos a impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu del Evangelio. Desde aquí podremos manifestar con palabras y con obras el mensaje de Cristo y comunicar su gracia. Las obras buenas realizadas con este espíritu sobrenatural tiene fuerza para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios. "Así lucirá vuestra luz ante los hombres, que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen al Padre que está en los Cielos" (Mt. 5,16).
5.- El verdadero apóstol busca ocasiones para divulgar su mensaje, para anunciar a Cristo: ya a los no creyentes para llevarlos a la fe o a los fieles para animarlos más. Sus obras tienen un valor puesto por Dios. "Y vio Dios que todo era bueno" (Gen. 1, 31).
6.- la acción caritativa es un distintivo del apostolado cristiano. No cabe un apostolado por la "tremenda", imponiendo de una manera o de otra la propia fe. Tener en cuenta aquello que tantas veces hemos oído: "la fe se muestra, no se demuestra" y menos se impone. En una conversación de cosas de fe no nos ocupemos en rellenar todas las dificultadas que nos exponen. Dar testimonio de nuestra fe. Hacer ver que no está opuesta a la razón, pero también que no se pude demostrar con solo el raciocinio. Para quien cree algunas murallas que ve quien no profesa nuestra fe, son sencillos obstáculos que fácilmente los allanamos. Y nunca olvidemos que el mandamiento de amar a Dios y al prójimo son nuestras dos grandes consignas, nuestro escudo y nuestra fuerza. Dar a entender que Jesús al asumir nuestra naturaleza humana unió a sí con solidaridad a todo el género humano. Por eso dijo: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor unos con otros" (Jn. 13, 35)
7.- Son muchos los campos de apostolado para todos - aparte de los "oficiales", regidos de alguna manera por instituciones eclesiásticas -. Parroquias, ONG con espíritu cristiano, familia, trabajo, amistad, la juventud, el medio social, incluso la política... Por ejemplo: los esposos cristianos son para sí mismos, para sus hijos y familiares cooperadores de la gracia y testigos de la fe; para sus hijos los primeros predicadores del Evangelio. Con su vida muestran la indisolubilidad del matrimonio y la santidad del vínculo. Aparte de esto puede colaborar en escuelas y parroquias de alguna manera como catequistas y difusores del Evangelio. --- En todos los ambientes nos podemos convertir de una manera sencilla en luz del mundo. Como me decía un compañero: "Aunque sea encendiendo una cerilla".
8.- Algo imprescindible para quienes queremos vivir en el fervor del apóstol es la honradez en todo: negocios, palabras, acciones... Esforzarnos de llenar de magnanimidad cristiana la actividad doméstica o profesional. Nuestro buen modo de proceder va penetrando poco a poco el ambiente en que vivimos. Con la caridad fraterna nos adentramos en los corazones de nuestros semejantes y facilitamos nuestra tarde de ser testigos del Evangelio. En nuestro apostolado va siempre unido lo material y lo espiritual, sin excluir ninguno de los dos aspectos. No nos contentamos solo con practicar el amor fraterno, también habrá que poner la palabra; todo. (Y pensar que el apostolado cristiano ha de llegar incluso hasta la instituciones políticas, en el sentido de que las leyes, los derechos, todo esté impregnado por el espíritu del Evangelio.
9.- Recordar en nuestro apostolado que, aun cuando estemos en un ambiente no cristiano, hay grandes valores inspirados de una u otra manera en el Evangelio: solidaridad, paz, entrega, justicia, fraternidad, apoyo al débil, respeto, bondad... todo esto además de potenciarlo ha de ser para nosotros de gran respeto y estima y por nada del mundo vulnerar uno de estos principios humanos tan acordes con nuestra fe.
10.- Cooperar con todos los hombres de buena voluntad en cantidad de obras buenas que existen hoy día en la Sociedad. Sentirnos siempre como "heraldos itinerantes del Evangelio".
(En este retiro nos hemos guiado principalmente en Decreto "Apostolicam actuositatem del Concilio Vaticano II, en los cuatro primeros capítulos).
V.- Puesta a punto para el Apostolado
1.- Recitar el "Veni Creator", es preparación para el retiro y objeto de meditación. Fijarse en los imperativos del himno y profundizar con gusto en ellos: "Veni" (con deseo de que venga), "visita" (con la ilusión de que no se marche pronto), "imple" (que nos llene de verdad, que notemos su plenitud), "accende" (que incendie de veras nuestro corazón). Llena, E.S. los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
2.- Este año es del Espíritu Santo. Quisiera purificar más y más mis sentimientos, que el Espíritu Santo ilumine más nuestras mentes e incendie de amor nuestro corazón. Vamos a dejarnos invadir por esta Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Para ello, quedarnos más tiempo en la oración en su presencia. Es pena que muchas veces ojeamos todo, curioseamos todo como si fuera un periódico, y así dejamos pasar ocasiones de aprovecharnos de escritos espirituales. ¡Pero si lo importante no es enterarse, sino profundizar, interiorizar!
3.- Que cada vez sea más trinitaria nuestra espiritualidad. En nombre de la Santísima Trinidad, hemos de propagar cada vez más por nuestro ambiente lo que es el Reino de Dios. Caminar hacia Dios no sólo nosotros, amigo, sino enseñar a otros a caminar hacia el Padre: la puerta para ello es el Hijo, y la llave de la puerta el Espíritu Santo; la casa el Padre. Así lo explicaba San Simeón el gran místico de la edad media, hoy más que olvidado. ¡A unirnos todos en este santo propósito, a quitarnos la careta de ese falso pudor que nos entra cuando queremos ser del todo espirituales, si alguien nos mira!
4.- Sin miedo hemos de lanzarnos, aunque seamos bastante viejos a evangelizar nuestra sociedad, nuestra cultura, que tanto ha caído en el último tercio del siglo XX. Ha sido de lo peor de nuestra Historia. A ver si la nueva evangelización nos anima a todos desde la más profunda renovación interior. Si el mundo es de Dios, vamos a dárselo a El con toda la renovación que quiere.
5.- Dios nos lleva a menudo por caminos distintos a los que nosotros hubiésemos elegido. Pero no conviene murmurar ni quejarnos. El ha de sacar mucho bien para nuestras almas y para su Reino, si sabemos reaccionar en su confianza. Si tuviéramos un poco más de fe y en el amor que el Señor nos tiene, miraríamos las adversidades con agradecimiento. En mi vida he comprobado que Dios escribe derecho con líneas torcidas. Creo que el mayor fracaso de mi vida, luego el Señor lo ha aprovechado para darme una nueva vocación en la cual ni podía yo soñar. Bendito sea Dios que me trazó una línea de vida distinta,
a través de senderos un poco raros.
6.- Cuando uno lucha con gran ilusión y amor hay alegría incluso en la misma batalla. Alegría y esperanza. Fomentar estos sentimientos en estos tiempos. El que siente alegría más fácil llega a la conquista. El que procura alegría interior, más fácil encuentra al Señor. Nos alegramos los que buscamos al Señor.
7.- ¿No ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las Escrituras? Que abra el Señor lo que está cerrado. Que abra nuestras ideas cerradas a la esperanza. ¡Que El nos abra! Y encienda nuestro corazón mientras leemos las Escrituras.
8.- Señor, Jesús, explícanos las Escrituras, enciende nuestro corazón mientras nos hablas. (Lo repetimos varias veces con melodía de J.I.; conmueve interiormente).
9.- Dios me inspira pedir algunas gracias con insistencia: unas con relación a otros; otras, para mi vida interior (don de oración, don de abnegación, perseverancia final). Para el Reino de Dios, la santidad de los sacerdotes y personas consagradas. Después algunas gracias para personas muy queridas... Esto me hace pensar con total confianza que el Señor me lo ha de conceder; no puede caber duda, porque cuanto le pido siempre va encaminado a su gloria y a nuestra salvación eterna. Y, si alguna cosa le suplico que no sea exactamente para la gloria de Dios, lo hago de una manera condicionada. Y pasan los años; y mi fervor, creo, no va a menos. Luego ya se nota esta bondadosa asistencia del Señor en mi vida. Es extraordinario comprobar cuán bueno es Dios para aquellos que ponen un poco de su parte. ¡Qué será para los santos que han conseguido ser fieles al Señor en todo o en casi todo!
10.- Encuentro con la voluntad de Dios. Es algo maravilloso, cuando lo hacemos de manera consciente. Sentirnos con humildad junto a El, cuando no nos encontramos con ella. Acudir al dolor de nuestras culpas y al Sacramento del perdón. Sentirnos perdonados por el Señor. Suplicar el don del perdón, de la verdadera penitencia.
11.- Convencerse: lo más importante de todo el día es el encuentro (los dos o tres encuentros) más prolongado junto al Señor. Y durante el día, de vez en cuando, una jaculatoria para actualizarnos en la presencia y amor a Jesús. "Una vez más descubro que sin oración no podemos ser sacerdotes santos". (F.M.)
12.- Que el Señor nos conceda estar cada vez más enamorados de El. Nosotros podemos poner algo de nuestra parte: ocuparnos de "sus cosas" y estar con El muchos ratos en el Sagrario. Después unirnos con jaculatorias. Una que me gusta mucho es la de la confianza: Sagrado Corazón de Jesús en vos confío. Aplicarla a la conversión de personas alejadas de Dios. Otra, la del Padre Nuestro: "Venga a nosotros tu Reino". Poco a poco las cosas de Dios nos afectan, son nuestras cosas, estamos enamorándonos de El.
13.- La conversión de San Agustín la concedió el Señor a Santa Mónica después de diez años de insistencia en la oración. Y... ¡qué conversión fue! Por eso, me parece, que insistimos demasiado poco en la petición sobre personas a convertir. Nos suele parecer que con pedirlo una sola vez y de forma rutinaria... Y Mónica lo pedía una y otra vez, con lágrimas, con gran confianza. El Señor lo concedió con creces; no fue una conversión pasajera, sino total. Me viene ahora la memoria aquella promesa del C. de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque: Daré a los sacerdotes verdaderamente devotos la cualidad de que conviertan aun a los pecadores más endurecidos.
14.- Dios, nuestro gran ideal; nuestro primer paso. El dinero, el sexo y el poder son ideales del mundo. El mundo está loco. ¡qué distintos los ideales de los santos! Enamorados de Dios, de la Eucaristía; nos invitan a seguirles. Y Cristo me pregunta:
- ¿Quieres elegirme como el gran ideal?
15.- Te pedimos, Señor, seguirte como ideal nuestro. Jn. 1, 36-38. "Este es el Cordero de Dios... Sintieron los Apóstoles que aquel hombre les llenaba la vida, era su gran ideal. No tendremos miedo a permanecer en el seguimiento de Cristo. ¿Venís conmigo? ¿confiáis en mí? ¿Estáis contentos conmigo? ¿Sentís urgencia de seguir a Cristo? ¿Quién es Dios para ti? ¿Ocupa alguien su lugar? ¿Es más importante Dios que el mismo trabajo apostólico? ¿Cuándo llegará el día en que sólo Dios me baste?
16.- Lo más importante no es que yo te comprenda, sino que Tú me comprendas. Lo más importante es no que te ame con todas mis fuerzas, sino que Tú me amas; que me amaste mucho antes de que yo te amara a ti. Ahora escuchamos con verdadera unción de espíritu la recitación íntegra del Cántico Espiritual por J.I. semitonado. Merece la pena recitarlo así despacio.
17.- Siempre suelo recordar los momentos de mayor intensidad de amor: entonces parece que no se siente el dolor. Cuando uno arde en amor, no sufre. Esta es la realidad. Vete a decirle a un novio que llueve y hace frío, que se quede en casa si ve a su amada. No hará caso. Lo mismo ocurre con el fervor. Javier ni sentía el frío en los pies en una gran nevada, cuando recorría los campos en el Japón. Hemos de ponernos a los pies del Maestro y suplicarle un poco de ese amor que dio a sus santos, para que no andemos tan retraídos en la entrega a El y a nuestros hermanos.
18.- "Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los albañiles" ¿Quién trabaja edificando? Muchos predican la Palabra de Dios, pero El sólo construye. "Siervos inútiles somos". Antes también trabajaron otros, pero si el Señor no hubiese edificado la casa... El edifica por dentro, da consistencia a todo. Por eso nuestra responsabilidad de antes y después de actuar y mientras actuamos, permanecer unidos a Dios, integrados en su labor. El abre el entendimiento y aplica nuestro sentido de fe.
19.- Ponemos a Cristo en un trono humilde; nos tomamos esta confianza por amor. ¿Cómo nos atreveríamos de lo contrario? ¡El, que no cabe en todo el mundo...! El nos lo sugirió por amor al venir a este mundo en el seno de una Virgen - Madre. Cuando te contemplo en la Hostia Santa, estás glorioso... en cuerpo y alma resucitado. ¡Mi gozo, mi fuerza, mi amor, mi paz! Tú eres el centro de la Historia y de nuestra propia historia.
20.- Hombre de oración, sacerdote de oración. Mil veces más la oración que los libros. ¡Nada en comparación de la oración! Delante del Sagrario, abiertas las puertas del cielo. Sacerdotes, hombres de oración. Nada puede suplirla, ni el entusiasmo, ni la preparación intelectual. Hablar a Dios en favor de los hombres; nunca podremos transmitir, si no hemos hablado con Dios. ¡Cuánto materialismo, comodidad en tanto sacerdote! Si la predicación no está amasada en la oración, "címbalo que tañe". Evitar la mera emoción del actor o el mero empeño del abogado. Sólo la palabra de un hombre en oración da vida en abundancia.
21.- Si no tienes humor de orar, escucha una oración, escribe una oración. Di si estás triste: "¿Por qué estás tristes, alma mía, por qué te conturbas? No te quedes plantado en la tristeza. Espera en Dios. Entra en tu cámara, y cerrada la puerta, ora a tu Padre en secreto; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará. Cuando deseas orar y nada te sale, entra; crea ambiente; cállate; y vendrá el descanso de Dios. Como cuando no tienes ganas de escribir, y estás junto al papel en blanco. Cerrar la puerta de la habitación y la puerta de los sentidos. Busca la presencia de Dios con atención amorosa. La recompensa será paz y sosiego en estos momentos; méritos para la eternidad. La Iglesia necesita sacerdotes que busquen a Dios de par de mañana y no tengan prisa de dejarlo, cuando están con El.
22.- "¿Quién me separará del amor a Cristo? Ni la muerte, ni la vida, ni el presente, ni el futuro podrán apartarme del amor a Dios". Toma, Señor, posesión de nosotros. Gracias, Señor, por todo lo agradable y por todo lo que me ha hecho sufrir. Junto a ti, Señor, todo es bueno. Todo estamos dispuestos a recibirlo. Gracias por todo, por los amigos, por la fe, porque te conozco y amo. Ahora pronunciamos despacio y con gozo el nombre de Jesús, mi gozo y mi fuerza., mi amor, mi paz. Haz que arda mi corazón en tu amor.
23.- Mantener en nosotros y para los demás la luz de Cristo. el que me sigue, no anda en tinieblas. Evangelizar; pasar la luz de la lámpara encendida y encender la lámpara apagada. "¡Ay de mí, si no evangelizare!"
24 .- Perseverancia. Seguir en la oración, aunque nos venga el cansancio o el hastío. En este último rato te pedimos la perseverancia; que nunca nos cansemos de estar contigo. Que si otro año más ( y van 22) nos volvemos a juntar, podamos darte gracias porque hemos avanzado y seguimos mejor en tu camino.
VI.- OFRECERNOS Y CONSAGRARNOS A DIOS
1.- Procuro centrarme en Dios. Le ofrezco estas horas de retiro con verdadera ilusión. Estamos finalizando el año. Deseo darme cuenta cómo he vivido mi consagración al Señor tanto si soy religioso como si soy seglar o sacerdote. Todos de una manera o de otra hemos de vivir entregados a Dios por el hecho de estar bautizados. Máxime por la consagración sacerdotal o por los votos emitidos. Aplico a mi situación lo de Pablo a los Efesios 2,1 "Dios os vivificó a vosotros que estabais muertos por vuestros delitos y pecados". Gozo y agradezco al Señor todo cuanto ha renovado en mí.
2.- Al finalizar el año entrego con amor a Dios de nuevo mi corazón entero. Es momento de recordar tanto beneficio como me ha dado a lo largo de la vida, desde mi niñez y juventud. ¿Cómo te agradeceré, Señor? A lo largo del año el demonio ha intentado enredarme en distintas ocasiones para desviarme de mi opción por Dios. Me doy cuenta de que han pasado días enteros sin advertir - aunque no haya dejado la oración - mi decisión desde mi juventud de estar siempre con el Señor, de amarle y servirle. Pienso un rato. Me decido ahora a servirle con fidelidad y amor y sosiego. Renuevo todos los ofrecimientos que he hecho al Señor a lo largo de mi vida.
3.- Mi vida este año también ha sido lucha. Una batalla contra mí mismo. Me da la impresión de que sí he luchado por vencerme, por vivir mi vida interior, por hacer algo por el Reino de Dios, pero con bastante flojedad, con bastante rutina, como sin actualizar firmemente cada mañana mi ofrecimiento. Y esto he de evitar. Pido al Señor el fervor de cada día, el vivir en cada momento en esa unión de amistad con Él. Me doy cuenta con emoción y con compunción de aquello de Isaías: "Me buscaréis y me hallaréis cuando me busquéis con todo vuestro corazón". Hago propósito y me acojo a la misericordia de Dios.
4.- Pienso que el gobierno del Señor con nosotros no está fundado en una sumisión ciega; muy al contrario cuenta con nuestro entendimiento. Dios no fuerza la voluntad de sus criaturas. Acepta el homenaje que le damos como personas: con atención, inteligencia y voluntad. Me sigues invitando hoy a que me entregue a Él para que se cumpla su voluntad en mí. Cada uno piense esto, pues para el Señor no somos rebaño informe sino personas; para eso nos ha dado la individualidad.
5.- Renuevo ahora mi consagración a Dios. Deseo abandonar todo cuanto me ha separado de Él en este año. Pienso algunas cosas. Pienso en algo en que me voy a fijar el año que viene en primer lugar: Mi soberbia y egoísmo. Mi caridad - amor a Dios y en consonancia con esto cuidar mucho la crítica negativa. No abusar del desahogo que además recrudece el daño recibido. Hago demasiado "examen" sobre el comportamiento de los demás: ¡qué imperfectos son; algunos hasta malos! Y hago demasiado poco examen y mal hecho de mis defectos y pecados. Ahora pido perdón al Señor y fuerza para corregirme. Y no confiar en mis propios esfuerzos, porque ya sé hasta dónde llego. Poner más fuerza en la oración; pedirle al Señor su gracia para avanzar. Que mi corazón sea movido por sentimiento profundo de mi amor a Cristo.
6.- Cristo mora en mi corazón en la comunión; después permanece de otra manera por la inhabitación Trinitaria. He de ser consciente de esta realidad durante día, porque cuando Dios mora en nuestras almas ha de ser el móvil de nuestra acción y hemos de obrar sin fijar la mente y la intención en lo nuestro, sino en su gloria. Y de este modo no obrar con Dios a mínimos, sino con generosidad que la mediré por mi amor y entrega al prójimo.
7.- ¿Qué ha hecho Cristo por mí? ¿Qué debo hacer por Él? Esta pregunta que tantas veces me he formulado en los Ejercicios, he de procurar traerla de vez en cuando a la memoria. En cada momento de mi vida he sido protegido, mimado por Dios, el Espíritu Santo ha obrado en mí con sus dones, aunque yo no haya tenido advertencia actual de ello. Cuando la tengo, entonces soy más consciente. ¡Cuánto que agradecer y cuánto en qué gozar! No puedo menospreciar con el olvido o indiferencia el amor de aquel "a quien traspasaron nuestros pecados".
8.- Miro a Cristo. En él no ha habido pecado alguno, mas por causa del hombre se hizo pecado y cargó con nuestras maldades. Si nos entregamos a este Señor, ¿qué abandonamos? Un corazón corrupto para que Jesús lo purifique. Me entrego a tu amor. "Lávame más y más de mi pecado y de mis culpas purifícame". Y Jesús me toma y me guía por sus senderos. Él quiere nuestra felicidad. Enséñame y cumplir tu voluntad; recibe mi ofrecimiento, mi consagración.
9.- Jesucristo nos acepta tal y como somos: con nuestras necesidades, peculiaridades, imperfecciones y debilidades. Y no solamente nos limpiará del pecado, sino que nos ayudará a llevar el yugo del Señor de una manera digna y con paz y gozo. Solamente desea de nosotros que cumplamos su voluntad.
10.- Reafirmarme en mi entrega al Señor. Sé de mi debilidad, porque siempre propongo y continuamente vuelvo a las andadas. Por la misericordia de Dios no me he desanimado. Y ya falta poco para que el Señor me llame. Estoy preparado: cuando quieras. Pero ten misericordia de mí y ayúdame en la última etapa de mi vida a ser un poco más generoso. Ni siquiera tengo confianza en la sinceridad de mis propósitos. Barrunto que tan sólo es un "quisiera" lo mío; y sólo es un "quiero" en mi deseo. Tú me has dado el poder elegir y elijo lo mejor: servirte, ser santo. Me reafirmo en ello. ¿Qué no llego? Ahí estás con los brazos abiertos. Tú conoces mi voluntad y que quiero querer entregarme de verdad.
11.- Elijo servirte. Te doy mi voluntad. Obra Tú en mí. Ayúdame fortalecer mi voluntad para que el cambio se opere ya ahora que va finalizar el año. Me uno a Ti que eres el Poder, el Omnipotente y sabes sacar de "las piedras hijos de Abraham". Seré fortalecido por Ti para vivir una vida nueva, como en los primeros dos años de mi conversión.
VII.- CONTEMPLACIÓN HACIA LA
Siempre tengo deseo de avanzar en la oración. Orar es un don de Dios. Me ayudo a caminar en este retiro de la mano del P. Javier Garrido, franciscano, y deseo penetrar más a fondo en este mundo interior. Dicen que hay varias maneras de intentar meterse en el mundo de la contemplación:
a) Como en un Ejercicio Espiritual en el que el hombre se plenifica en Dios. Este modo me llama la atención. Pero me digo a mí mismo: he de darme cuenta de que la oración es ante todo gracia divina. No mera capacidad de concentrarme. Esto voy a tenerlo muy en cuenta.
b) Vivir una experiencia de presencia de Dios en todo. Comenzarla en el acto de oración. ¡También me gusta! Y he de tener en cuenta que la oración es estar en Dios. Dios, que es el totalmente Otro. Estoy, pues inmerso, en el plano sobrenatural.
c) Buscar esa relación interpersonal con Dios. Abrirme al Señor. Amarle. Complacerme en el amor divino mutuo: Él me amó primero. Hablar de amor con Aquél que sé me ama, como decía Teresa de Jesús. ¡Él me amó primero! Y mi reacción contemplativa y serena es: humilde acción de gracias. Aún me gusta más este modo y me recreo con él.
d) Pero hay un cuarto modo, como más profundo y teológico. Deseo entrar en él sin olvidarme de los anteriores: profundizar en la revelación del amor en Cristo, muerto y resucitado. Penetrar en la oración desde estar revelación. Andar en esta verdad y profundizar en la Palabra.
2.- He de ponerme a orar así: desde el don que Dios me ha dado en la revelación. Penetrar en la objetividad de la palabra de Dios, en los misterios divinos. No he de perderme en lo personal mío, como sin fuera una gota de agua que se disuelve en el océano, aunque a veces el símil pueda serme útil. Meterme por entero en la vida divina, sí, y pongo el acento en esa vida divina más que en mi pequeña gota de agua.
3.- Pertenecer al Cuerpo Místico de Cristo, a la Iglesia, me ayuda a profundizar en el misterio. ; me ayuda a penetrar en ese don de Dios revelado. "A Dios nadie ha visto, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar" (Jn 1, 8). La oración está fundamentada en la revelación que Dios ha hecho de sí mismo en su Hijo. Es un don gratuito, y me gozo en ello, y agradezco a la Santísima Trinidad. Es un auténtico milagro divino que ha posibilitado a una criatura la relación con Dios.
4.- Dios no necesita de nuestra contemplación, pero Dios recibe gloria y adoración de nuestra oración humilde y entregada. ¡Gloria a Ti, Señor! Que no se trata de una mera contemplación natural. Por la gracia del Espíritu Santo somos introducidos más allá de nosotros mismos. Me introduzco, sí, por su gracia y lleno de agradecimiento, en profunda humildad.
5.- Estoy en Dios en pura fe, en el más puro amor que puedo. Fe profunda glorificada por el amor. Contemplación cristiana; por eso Cristo va a ser el contenido principal de mi contemplación.
6.- Procurar el vacío interior. Los apegos, las imaginaciones, el amor al poder, el dinero, he de eliminar. Descender a lo más profundo de mi alma. Hacer antes ejercicio de relajación y respiración. Entrar en el don de Dios con interés pacífico. Jesús es el Señor. Le adoro y amo. Me entrego en paz y amor.
No se trata de sentir; es el momento de creer, esperar, amar. Estar en paz junto a Jesús que nos ama y a quien amamos. Si no siento el amor, es igual, porque estoy en el amor. Concentrado en Él.
7.- Procuro recibir la palabra, a Jesús desde el don de Dios más que desde el fervor. Él se me da en la realidad. Jesús se da a la Iglesia; se me da a mí. Con Él permanezco en paz y humildad. Consciente en su amor y agradecido; fiat. Todo es sobrio y sin exaltaciones. Me voy olvidando de mí mismo. En Dios estoy, con Él en humilde mansedumbre.
8.- La Santísima Trinidad se me da en Jesucristo. La vida litúrgica me envuelve en paz y gozo. Miro la Eucaristía como la gran Teofanía. Y digo al Señor: ¿Por qué se te ha ocurrido amarme? Me introduzco en el amor que me has dado.
VIII.- CONVERSIÓN CRISTIANA
1.- Ante todo, me pongo junto a Jesús Eucaristía, el amor de los amores, el que me robó el corazón desde mi juventud. Y me siento junto a Él a gusto, del todo centrado, como aislado del mundo. Estoy en soledad junto a Él. Le pido ayuda a la Virgen María; ven junto a mí, María, ayúdame a profundizar en mi conversión. Estoy a la espera del Señor. Mucho le he buscado. Él me buscó antes. Hoy espero.
2.- Primero hoy voy a leer seguido todo el retiro, sin pararme, sin comenzar a orar. Si es preciso releo algo para entenderlo bien. Después de entendido voy analizando punto por punto. Entenderlo, asimilarlo. Fijarme en una palabra o en una frase breve para gustarla, contemplar su sentido, asimilarla. La conversión es muy sencilla y la realiza el Señor en nuestra alma. Basta recogernos, esperar, fijarnos en unas sugerencias. Él hace todo.
3.- "Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca". Nos fijamos en el Evangelio: la llamada de Jesús a sus discípulos. Modelo de conversión: JESÚS LOS VINCULA A SU PERSONA. Profundizar en esto. Jesús, Tú me vinculas a tu persona. Les dices: "SÍGUEME". Y yo te digo con serena emoción: te comencé a seguir, te sigo, te seguiré. Vincúlame más a Ti.
4.- Leo el cap. 2 de los Hechos. También aquí la conversión tiene un sentido diferente del que habitualmente le damos. La conversión de aquella gente aparece como consecuencia de un ANUNCIO. Consiste en ser bautizado en nombre de Jesús y creer en la Buena Nueva: Cristo muerto y resucitado. Profundizo en esto también.
5.- Al convertirme hay en mí un cambio no simplemente moral. La Biblia nos habla mucho de conversión, de cambio, de "metanoia", de CAMBIO. La conversión, al igual que a Ignacio de Loyola nos hace "otro hombre y con otro entendimiento". Una especie de lavado de cerebro, de cambio de valores; un enderezar, un cambio de sentido en caminos mal escogidos. Creo en la Alianza que el Señor me ofrece. --- Ahora me quedo unos minutos - ojalá sean largos - pidiéndole al Señor este cambio, ilusión por el cambio, firmeza en la asimilación del Anuncio que he recibido, vincularme a Jesús más y más. Ser inseparable de Él, siempre con Él. Hoy te quiero más que ayer. Gracias porque me lo haces desear con ardor, con paz, de una manera constante.
6.- "Ha pasado lo viejo, ha llegado lo nuevo. Dejaos reconciliar con Dios". La conversión cristiana, DEJARSE AMAR. "Dios no tuvo en cuenta nuestros pecados, sino que a su propio Hijo lo hizo pecado". Ha llegado el tiempo de la gracia, el tiempo de amar. Yo creo, lo acepto, me acojo a su misericordia. Aceptar que Dios sea bueno en mí. Me adhiero a esta frase, la hago hoy vida mía. María vinculo, Señor, a tu persona.,
7.- Una advertencia: no se trata de una mera conversión moral; de llenar algunos huecos que faltan en nuestras costumbres. Volver a la meditación abandonada. Por supuesto que revisaremos estos asuntos, pero es algo más profundo. Renovamos nuestra Alianza con Cristo. Nuestra oración la hacemos, sí, pero más conscientes de nuestra total impotencia. Con una fe total, con esperanza plena. SOLO DIOS ES EL QUE PURIFICA EL CORAZÓN DEL HOMBRE.
8.- Descubro el amor de Dios lleno de misericordia; Él me acepta y me quiere cambiar, unirse conmigo. Yo espero en él y estoy a la espera de su obra. Sé que Él me cambia; me salva; me ama; es fiel a su Palabra; su amor es más fuerte que mis pecados. Mi espera está llena de humildad. Pienso en esto. Lo hago sustancia mía. Mi conversión está en sus manos. Sé que Él me conducirá.
9.- Dios es Bueno; Él nos salva. Yo le alabo y admiro en sus obras. Yo abandono en Dios todo juicio de mí mismo y me dejo juzgar por su palabra. Él me llama e ilumina para que mi cambio sea una realidad.
10.- La conversión es un nuevo nacimiento. Recordar en el Evangelio el capítulo de Nicodemo. Renacer por dentro. Y el renacer no depende de nosotros. Por eso me abandono en Dios. Me entrego a su amor. No se trata de cambiar un poco o un mucho de costumbres, sino de renacer, de "regenerar". Y una de las señales del nuevo nacimiento es mi fe. La fe no es como una cosa, es una vida. Es un nuevo nacimiento. El contenido de mi fe es el mismo ayer y hoy, pero la vivencia pude ser muy distinta. Desde el punto de vista de mi conversión, habrá una vivencia muy nueva de mi fe. Como un nuevo nacimiento. Por eso mi conversión se va haciendo poco a poco, aunque haya habido un momento cumbre de mi primera conversión.
11.- Confío en la acción de Dios. Como San Pablo me glorío en mis propias debilidades. (Ver 2 Cor. 12). Dios tiene más interés que nosotros mismos en este nuevo nacimiento. Confiar en su acción y estar atento a su acción.
11.- Advertencia. Cuadro hablamos de esperar la acción de Dios no queremos decir simplemente aguardar; sí habrá que aguardar, pero el acento lo ponemos en estar seguros de la acción de Dios, porque Él es fiel a su Palabra. Y esperar es ya "tener, poseer". Se trata también de oír, escuchar, estar atentos. Se trata de obedecer a la fe, someternos a su Palabra creyendo de verdad. Y tener en cuenta de que a veces puede haber un bloqueo psicológico por parte del hombre. En el "desbloqueo" de una persona tiene mucha importancia la acción de otra persona; por ejemplo de un amigo que ejerce su acción al modo como la ejerció Ananías con relación a San Pablo.
12.- Por fin. Se puede presentar esta objeción sutil: "La conversión supone creer, pero para creer, primero hay que "querer creer". A veces algunos se apoyan en esta objeción para no dar ni un paso, se evaden. Los pasos se dan andando, se aprende a pedir, pidiendo y a creer, creyendo. Así es en el aspecto psicológico.
IX.- CONVERSIÓN URGENTE NECESIDAD
1.- Comenzar en la presencia de Dios. Él lo puede todo, me da fuerza para empezar, para continuar y para concluir. Me pongo en sus manos y confío en su bondad. En los comienzos del adviento deseo reflexionar sobre la conversión: la propia, la de cuantos están alejados de Dios. Él me dé su gracia para de verdad convertirme y para influir en el Reino de Dios.
2.- Pienso en el principio de la creación, cuando el hombre estaba en naturaleza pura. Era perfecto y en armonía con Dios. Pero se torció todo con la desobediencia y el apartarse de Él. El hombre desde entonces fue cautivo del demonio. Ya no encontraba gozo en la comunión con Dios; estaba alejado del todo. Fue precisa la redención de Jesucristo, el Hijo de Dios. No hubiésemos podido jamás por nosotros mismos volver a Dios.
3.- El pecado personal también nos aparta de Dios. El pecador no podrá ser feliz en la presencia de Dios; le desagradará la compañía con los seres santos. Y, si se le pudiera permitir entrar en el Cielo, no hallaría alegría en aquel lugar. Allí reina el espíritu de amor puro. Cada alma responde al amor infinito de Dios. El pecador no disfrutaría de este ambiente, le repugnaría. El Cielo sería para él un lugar de tortura. Desearía ocultarse de la presencia de Dios que es luz, amor. Por eso podemos pensar que no es un decreto arbitrario de parte de Dios el que excluye del Cielo a los malvados: ellos mismos se excluyen por su propia ineptitud para aquella compañía. Desearían ser destruidos para poder esconderse del rostro de Dios que murió por salvarlos.
4.- Por nosotros mismos es imposible que escapemos del abismo del pecado, si hemos caído en él. "¿Quién podrá sacar cosa limpia de inmunda? Ninguno". (Job 14,4). Nos dice Pablo (Ro. 8,7: "El ánimo carnal es enemigo de Dios porque no se somete a la Ley de Dios, ni puede en realidad someterse". La voluntad humana puede producir un cambio de conducta externa, pero no cambiar o purificar el alma. Tan solo la gracia puede limpiar el alma del pecado; esa vida nueva que viene del lo alto. Ya lo decía Jesús a Nicodemo: "Es necesario nacer de lo alto". Y en 1 Cor. 2,14: "El hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios; son locura para él y no puede entenderlas, ya que hay que juzgar espiritualmente".
5.- Jesucristo es la luz de los hombres. En Él está la vida. Es necesario nacer de nuevo. Es el único hombre debajo del cielo en el cual podemos salvarnos. Son todas frases del Nuevo Testamento. Por eso no basta darse cuenta de que es buena la ley de Dios. Hay en nosotros otra tendencia que nos arrastra hacia el mal y es preciso de todo punto la ayuda de Dios para transformar nuestras vidas, una vez caídos en el pecado. No es suficiente comprender la bondad amorosa de Dios. Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él nos puede dar el don de la conversión y la salvación.
6.- Apreciar la misericordia de Dios. Pedirle la gracia de la conversión y acogernos a su bondad. Tú, Señor, puedes transformar mi corazón. Contigo puedo vivir en tu gracia. Dame la conversión y la perseverancia en el bien. Da a los pecadores, a los que nada sienten de tu amor, a los que solo tienen vivencias negativas de nuestra fe, dales el don de la conversión. Que sienten la necesidad de Dios. Que deseen ser purificados y restituidos a la comunión contigo, Señor. Que sientan, que sienta yo también aquel dolor del profeta David, que nos dice el salmo 52:
7.- "Apiádate de mí, Señor, según tu misericordia, según la grandeza de tu clemencia, borra mis pecados.
- Porque reconozco mi iniquidad y mi pecado está siempre contra mí.
- Crea en mi un corazón nuevo y renueva en mí un espíritu recto.
- No me eches de tu presencia, y no me quites tu Santo Espíritu.
8.- Sé, Señor, que lograr un arrepentimiento como éste no está al alcance de mis manos ni de las de nadie. Pero Tú dijiste: "Venid a mí todos cuantos estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" (en Mt. 11,28). Nos arrepentiremos cuando el Espíritu de Cristo nos despierte. Por eso me acojo a Ti y pongo en tus manos el alma de tantos alejados, de tantos pobres que se alejaron de Ti y ya no quieren saber nada. Se ha obnubilado su mente. Pero ahí estás Tú, Señor, que dijiste: "Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn. 12,32). Eres, Señor, el salvador que das la vida por los pecadores. Confío, y da la gracia de la conversión a todos los alejados.
9.- Que notemos todos el poder tuyo de atracción, aunque no lleguemos a ser conscientes de ello. Tú, atráenos. Y a cuantos creemos en Ti danos ese celo por la salvación de las almas. Mira que el pecador muchas veces resiste a tu llamada. Haz que no resistamos. Danos la gracia de la conversión. Que nos hagas mirar a la cruz y contemplar Aquél a quien traspasaron nuestros pecados. Tu inteligencia divina, Señor, habla a todos los hombres: crea en ellos un vivo deseo de algo, de eso que no tienen y que tanto necesitan. Que este deseo ellos mismos lo reconozcan como la voz de Dios. Te pido ahora de un modo especial por todos aquellos que tengo siempre en mi oración y por los que de alguna manera estoy intentando influir para su conversión. Y ten misericordia de mí.
10.- Para mí, Señor, te pido el don de penitencia. La gracia del arrepentimiento y de la conversión de mis pecados. Mira que por tendencia me amo a mí más que a nada ni a nadie, más que a Ti, Dios mío, a quien deseo amar sobre todas las cosas. Dame la verdadera conversión que de una vez te ame sobre todas las cosas y al prójimo por Ti. Que tu luz resplandezca en mi alma. Que tu luz brille en el alma de tantos que te aborrecen, ignoran o sienten indiferencia total.
11.- El publicano oraba diciendo: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí", Se consideraba hombre malvado. Pero su corazón estaba abierto al amor de Dios. Así puedo hacer yo, así pueden hacer todos los pecadores. Nuestro auxilio nos viene del Señor; sólo de Él. Nada podemos hacer por nosotros mismos. El amor, la muerte y los sufrimientos del Hijo de Dios, todo da testimonio de la terrible maldad del pecado. Por eso mi alma se somete a tu misericordia, haz que también se sometan todos los alejados.
12.- Estás pronto para liberarnos del pecado, pero no fuerzas nuestra libertad. Te digo con el salmo: "Hoy si escucháis su voz, no endurezcáis vuestro corazón". "Crea en mí un corazón puro y renueva un espíritu recto dentro de mí". (Del Salmo 52). Arreglar nuestros asuntos entre Dios y nuestra alma; prepararnos para la eternidad. Miro a Ti, Señor, miro la cruz. Tú estás con los brazos abiertos para rescatarnos.
Retiro inspirado en el libro "El camino a Cristo" de Elena G. de White en sus capítulos 2,3.
X.- IDEAS DE PROPIA EXPERIENCIA RELIGIOSA PUESTAS EN COMUN DURANTE EL RETIRO
Tal vez valga para varios retiros
INTRODUCCION: Queremos darnos lo mejor de nosotros mismos y recibir lo mejor de los amigos. Todo es gracia de Dios. Gracia que se irá derramando en nuestros corazones. Jesús se va a derramar a raudales. Vamos a suplicarle haciendo algún pequeño sacrificio.
1. - Impresión de mis días de convivencia junto a Bernardo X. Ha sido una fuerte gracia actual. Un hombre que se levanta a las cinco. Ce cinco y media a 9 oración. De cuatro a 5 de la tarde. De 8 a 9 de la noche. Además, horas intermedias, ratos de lectura espiritual, atender a los que van a convivir algún día con él.
2. - Para adherirse a Dios hay que despegarse, y a veces no podemos y no conviene tampoco hacer demasiada violencia, cuando los apegos no constituyen materia de pecado. La solución es exponerlo siempre en la oración con insistencia al Señor. Hacer algún pequeño sacrificio. Aficiones, pero que no te esclavicen. No adherirse: quitan fervor y dedicación.
3. - Creo que hemos de hacer un esfuerzo para cambiar a mejor, entregarnos cada vez más al amor de Jesucristo. Como Ignacio de Loyola y sus amigos. Caminaban a pie largas distancias para trasladarse en sus viajes apostólicos. Mientras tanto rezaban, hablaban de las cosas de Dios, se animaban en la santidad... Nosotros vamos a trabajar por la perfección no por el gusto de ser buenos, no por el gusto de gozar de Dios, sino para servirle en su reino. Para poder ser más eficaces. ¡Dadnos, Señor, el don de oración, dadnos el don de abnegación, dadnos perseverar en el camino emprendido! Que nadie nos detenga. No es exageración. Cuanto más correspondemos a Dios, más nos da. Más se nos da. Así es nuestra experiencia.
4. - Revisar un poco nuestra vida, nuestra misa. Meditar las anáforas, los símbolos: velas, mantel... repasarlo todo. Me ha ido muy bien esto para mi vida interior. Poner más cuidado en los gestos de la misa.
5. - Estar como los Apóstoles cuando esperaban al Espíritu Santo. La promesa del Padre. Permanecer llenos del Espíritu Santo, el don y regalo de Dios. Nos transforma. Esperar. Rezar. Estoy junto a Ti, Señor. Tengo a mi Dios. Invertir horas y horas en el Señor.
6. - El retiro o la oración pueden ser pérdida de tiempo, visto con ojos sin fe. Pero con amor no es tiempo perdido el tiempo mejor aprovechado. No pasemos factura por el tiempo dado a Dios por amor. ¿Se pasan mutua factura los novios por estar juntos?
7. - Guardar nuestra fe como la niña de nuestros ojos. No sólo no ponerla en peligro, sino alimentarla continuamente con la oración, con la lectura espiritual, con nuestro mutuo aliento. Pedir sin cesar a Dios por nuestros amigos que la han pedido. Recordamos el caso del amigo que perdió la fe. Ojalá podamos decir "por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios en mí no ha sido estéril."
8. - La gente viene al sacerdote para que le hable de Dios. Tengamos esto en cuenta. Somos mensajeros de Dios. Si no les damos a Dios, se irán a las sectas. Esto es muy serio.
9. - Somos templos de Dios. El habita en nosotros. Verdad de fe que ha hecho a muchos santos. ¿Cómo no unirme a Dios? Proyectar esa verdad hacia los demás.
10. - Da pena ver a un canario en la jaula. Los barrotes le impiden volar, aunque sean barrotes de oro. Así son los apegos. Vamos a pedirle fuerza a Dios par
11. - Buscar a Dios como San Pablo, como Francisco de Asís, Foucauld. Es el gran regalo de Dios ESTA HAMBRE DE DIOS. La Providencia de Dios va guiando nuestros pasos. Hemos de disfrutar de Dios, nuestro tesoro, como el avaro disfruta con sus riquezas.
12. - Mi particular tendencia de este año creo que ha sido la compunción de corazón. La vida va pasando no haciendo casi nada por el reino de Cristo. A la vez siento paz, rezo y pido. Noto que va creciendo por dentro mi amor a Dios afectivo. Mi problema es que no crece proporcionalmente el amor efectivo. El crecer en el amor afectivo es una clara gracia de Dios. El no saber corresponder con el equivalente amor efectivo es culpa propia. ¡Cuánto tiempo necesito para mejorar mi vida interior, pero el tiempo está contado! Ayúdame a aprovecharlo.
Cuando miro hacia atrás: En los meses siguientes a mi conversión mi placer era eliminar todo placer buscado. Después lo fui olvidando. Así me resultó. Dios me daba mucho porque sabía corresponder. Merece la pena regresar a aquella "via antiqua".
13. - Conectar con Dios, como conectamos el transistor con la emisora. Beber del agua que El nos da para no volver a tener ya más sed de caprichos de este mundo. El es agua viva, que salta hasta la vida eterna.
14. - Procurar actualizar de una manera viva la composición de lugar. Esto conduce a la verdadera contemplación. Verme yo mismo cueva de Belén. Verme copón, cruz de Jesús, calabozo donde fue encerrado en la noche de Jueves Santo... Ver cómo ocurren en nosotros estos grandes misterios... Sentirme cirio encendido, lamparilla del Sagrario, Sagrario viviente... Sentirme agua que brota del costado de Cristo: purificadora...
15. - Pedimos a Dios que alguno de nosotros vuele, suba muy alto en perfección para gloria de Dios y estímulo de los demás que deseamos avanzar y a veces casi nada conseguimos.
16. - Recordar aquello: "¿Yo para qué nací, para salvarme...? Estoy en este mundo para dar gloria a Dios. Recordarlo muy a menudo. Alabar, hacer reverencia... Las cosas son creadas para el hombre. Usar de ellas en tanto en cuanto favorecen la gloria de Dios. En cuanto a lo demás, hacernos indiferentes: salud o enfermedad, riqueza o pobreza.
17. - Contemplar el misterio de Dios: justo y misericordioso. Permite el hambre y la enfermedad. Confiar en El. Darnos cuenta de que Dios es esencialmente misterio. No podemos entenderlo con criterios humanos. Confiar. Darnos cuenta de quién nos hemos fiado.
18. - Meditar muy frecuentemente la realidad, hoy olvidada por muchos voluntariamente: muerte, juicio, infierno, gloria. Juicio, como dice el himno: "Censor digno de ser temido". Recordar los versos de Pemán, aprenderlos: "No te acuestes una noche - sin tener ningún momento - meditación de muerte - y del juicio, que, a lo que entiendo, - dormir sobre la aspereza - de estos hondos pensamientos - importa más que tener - por almohada piedra o leño." Recordar aquello el Evangelio: - apartaos de mí, malditos...
19. - Seamos realistas. Llegará el día de ser minusválidos o de subir a la cruz. La ancianidad o enfermedad a nadie perdona. A unos más y a otros menos. Asumirlo y aceptarlo. Ser conscientes de que algún día hemos de dar cuenta a Dios de nuestras obras.
20. - Muchos rehuyen a Dios porque la naturaleza es cruel, por el mal que se ve en el mundo, porque no entienden un Dios que condene. ¿Qué les decimos? ¿Razonar? No les convence. Ver a Cristo en la cruz. Hablarles de nuestra propia experiencia religiosa. Sé de quién me he fiado.
21. - Cada vez sufro más al ver cómo va el mundo alejándose de la verdad y del amor de Jesucristo. Ignorancia religiosa, niños sin bautizar o bautizados, pero sin cultivar después para nada su fe. Decaimiento de la fe en los mayores. Niños que nunca se confiesan porque no ven ejemplo en sus padres. Cada vez más reuniones de pastoral, pero poco eficaces. Papel mojado. Vamos a pedir sin cesar por los sacerdotes, por que Dios envíe obreros a su heredad. Necesitamos grandes orantes. Desde esta perspectiva de oración nuestra misma vida de relación apostólica va a ser mucho más eficaz. Van aumentando los intereses políticos del clero, pero no acercan a nadie a Dios.
22. - En el Evangelio aparecen buenos y malos. Como hoy en el mundo. Y aparecen muchos misterios ¿Cabe explicarlo por la razón? ¿Podría un ciego de nacimiento llegar a darse cuenta de cómo son los colores?
23. - Merece la pena leer y meditar el "Dies irae". Leerlo viendo todo su sentido. "Salva me, fons pietatis."
24. - ¿Qué hacer para ser santo? Amar. ¿Para amar? Enamorarme. ¿Para enamorarme? Desearlo. ¿Para desearlo? Pedirlo. Meter horas en la oración.25. - El deseo. El único deseo. La única adherencia sea Dios.
26. - Admiro y aveces siento con gozo aquella frase de San Pablo: "¿Quién me separará del amor de Cristo?" El va enumerando calamidades Ninguna de ellas le apartará.
Señor, que a nosotros nadie nos separe de este amor a Cristo. Cada vez lo comprendemos más. Cada vez lo sentimos más fuerte en nuestro corazón.
27. - Pensar en los dones del Espíritu Santo. Me ha servido mucho durante el año este pensamiento. No soy nada. Pobre. Pero rico con la gracia. Me fijo sobre todo en tres dones: Entendimiento, sabiduría Y ciencia.
SABIDURIA: Conocimiento de las cosas de Dios como algo tangible. A muchos, por el contrario estas mismas cosas se les hacen áridas e insoportables. Invocar este don de Dios. Gustar las cosas de arriba.
ENTENDIMIENTO: Conocemos las cosas de Dios. Ilumina nuestra mente, hemos de pedirlo. ¡Se ve todo tan claro...!
CIENCIA: Aprender a juzgar sobre las cosas de la vida con criterios sobrenaturales. Penetrar en los secretos de la divinidad por encima de los doctores. Me llamó la atención una señora en Sevilla, cómo hablaba de la Santísima Trinidad y no tenía estudios. ...Ver con claridad lo que se refiere a nuestra conducta y la de otros. Existen santos anónimos de talla inmensa.
28. - Agradecemos a Dios nuestra mutua intercomunicación. Yo voy aprendiendo matices en los que hasta ahora no había caído en la cuenta. Gracias, Señor. Sigamos fieles a esta amistad.
29. - Creo que os dije algo en el último retiro de las obras del Beato Pedro Julián Eymard. ¡cuántas ideas llenas de amor a la Eucaristía! Si Jesús no descendiera a nuestros altares más que pocas veces, habría colas para esperarle, pero si algunos estaban distraídos o dentro del pecado, perdían la oportunidad. Por eso Jesús prefiere El esperar en las iglesias.
30. - Las dificultades para seguir a Jesucristo de cerca son enormes: materialismo, erotismo, viajes, distracciones... ¿No podremos mirar el sufrimiento como una misericordia de Dios hacia nosotros? ¿No podemos buscar cada vez un poco más nuestro gozo y descanso en el Sagrario en lugar de en tertulias inútiles, viajes distractivos, lecturas de pasatiempo?
31. - ¿Qué cosa mejor puedo hacer que rezar por los sacerdotes?! Comprendo aquella congregación de religiosas de vida contemplativa que ofrece toda su vida por la santificación de los sacerdotes.
33. - Dios Padre me ha creado para que sea santo, Dios Hijo me ha redimido para que yo sea santo, el Espíritu Santo habita en mí para que yo sea santo. No moriré sin ser santo. Repetir muchas veces en la oración estas frases del P. Nieto.
34. - Repetir a menudo los actos de amor a Dios. Me ayuda. Nos puede ayudar a todos para ir aumentando el amor afectivo al Señor. Circunstancias concretas: al mirar el crucifico, las flores del campo, las obras de la creación, el sagrario, el cielo, cuando vemos una iglesia o un campanario.
35. - Amar al prójimo a quien vemos. Que vayan creciendo a la par el amor a Dios y al prójimo. Enamorarnos más de Cristo, de su persona más que de sus palabras. Porque le seguiremos mejor a El. A veces parece que tenemos el corazón acartonado. Recordar el hecho y aplicarlo: un chico es incapaz de hacer un recado simple a su madre, pero por su novia marcha quinientos kilómetros.36. - Celebramos con alegría que vives, Cristo resucitado.
37. - El "guru" no habla de lo que ha leído, sino desde la certeza de su experiencia religiosa. Lleva a sus discípulos a Dios por unos caminos que él ha recorrido. Vamos a ser del todo sinceros en nuestra relación religiosa con los demás. Vamos a mirar la responsabilidad nuestra como hombres de Dios.
38. - No se trata de expresar la experiencia de Dios en otros, sino la experiencia de Dios vivida por uno mismo, aunque a veces otras personas hayan sido causa de esa experiencia nuestra.
39. - Oro a Dios no porque soy santo, sino porque soy tremendamente pobre.
40. - En las distracciones en la oración volver al Padre como el "Hijo pródigo" volvió a casa.
41. - Celo apostólico. Los santos estaban afligidos cuando veían el olvido de Dios en otras personas. ¿He hablado con otras personas que están lejos de Dios? ¿He hecho algo, les he dicho algo? Casi nunca nos interesamos por su vida espiritual y en esto debemos cambiar. Primero rezar por ellas, segundo buscar la ocasión para decirles algo. Es más fácil hablar de Dios cuando estamos llenos de Dios.
42. - Catequesis, escuela de oración, coloquio apasionado con Dios Padre, en Cristo con el Espíritu Santo. No se debe quedar en la mente, sino debe pasar al corazón.
43. - Darlo todo por Cristo. Ir quitando apegos. Lo que era para mí ganancias, lo juzgo ahora como pérdida, como basura. (Fil. 3,7)Considerar esto para romper con tantos apegos. Romper con alegría, con generosidad, con naturalidad. Nosotros vamos tras una corona incorruptible.
44. - ¿Soy capaz de hacer por Cristo lo que otros hacen por cosas humanas?
46. - Oración de adoración. No pedir nada. "Aunque no hubiera cielo yo te amara." Saber lo que es Dios y gozar en la grandeza de Dios. Vivir de un modo nuevo.
47. - El Padre nuestro. Insistir en la tres primeras peticiones. Adorar: Reconocer la grandeza de Dios... Sumisión ante esta grandeza. ... Cuando se profundiza en estas dos cosas, se alaba a Dios. "Te damos gracias, Señor, por tu grandeza."
48. - De la abundancia del corazón habla la boca. ¿Tiendo a hablar de Dios? ¿Nos gusta oír hablar de El, reunirnos en su nombre? Que el hablar de Dios fluya espontáneamente, no de un modo artificial y cargante.
49. - Recuerdo con un especial amor aquella melodía eucarística: "Aquí te siente el alma, la fe te adora aquí..."
50. - Admirara el ejemplo de las personas entregadas, desear imitarlas, ya es un don de Dios.
51. - No me acostumbro al amor de Dios. Pienso que es buena señal. He de concretar el amor de Dios en actitudes, en actuaciones apostólicas.
52. - Todos los años varias veces repaso puntos de "La Vida Interior" de Tissot. Tener bien claro lo fundamental, la gloria de Dios". Indiferencia ignaciana. Aceptación a priori del mayor sacrificio.
53. - Voluntad de Dios, voluntad de beneplácito. Es fundamental insistir en estos puntos. Es el camino. Fidelidad en la ejecución. Aceptar los acontecimientos.
53. - Poner todos los medios a nuestro alcance. Oración, penitencia, sacramentos... sobre todo la Misa y el Sagrario.
54. - Me ha dado un especial alegría haber podido organizar entre los niños el grupo de Tarsicios. empecé hace poco. Tengo unos cincuenta. Las primeras impresiones de esta hora eucarística semanal es inmejorable. Por otra parte la Adoración Nocturna cada vez me llena más, tanto particularmente como por los frutos que veo en los demás.
55. - Los lunes suelo visitar el hospital. Este año cada lunes me han acompañado dos personas. Es algo que hace pensar a los que vienen y algo que no sólo hace bien a otros, sino a nosotros mismos. Por otra parte me alegra comprobar que un turno de Adoración Nocturna está compuesto casi en su totalidad por antiguos enfermos.
56. - Pensar que a pesar de nuestra edad podemos traicionar a Jesús como Pedro. Que nos seamos cobardes.
57. - Gracias, Señor, porque estás tan cerca de nosotros, como con los Apóstoles, como con Marta y María... gracias por la ilusión de estos días, por el espíritu joven que mantenemos, porque te has fijado en nosotros, PORQUE LO ERES TODO PARA NOSOTROS.
58. - La Eucaristía. Ocurrió en un lugar entonces, ahora en nuestra casa, en nuestras propias manos. Gracias. Nos vamos a preparar todos los días para este misterio de amor y de fe. Seré, sí, la casa de la Eucaristía; el lugar es nuestra propia alma, nuestras potencias y sentidos, nuestro corazón, horno ardiente de caridad.59. - Ayúdanos a seguir fomentando esta amistad espiritual.
XI.- Gozo en la colaboración con Jesús
1.- Antes de comenzar me centro en la presencia amorosa de Jesús, presente. Con Él voy a dialogar; junto a Él quiero pensar. Cristo me va a enviar los dones del Espíritu Santo. Con el de sabiduría gozaré en estas verdades divinas; con el de entendimiento me enfrascaré en el pensamiento divino. Ven en mi ayuda, Virgen María, para que se grabe en mi alma esta reflexión. Concédeme del Señor vivir con la ilusión de la cosas que voy a meditar y con la contemplación del Espíritu de Jesús.
2.- Dios Trinidad es fuente de vida, es luz, es gozo para todos. Es manantial abundante, infinito de luz, del agua que salta hasta la vida eterna, de gozo para quienes le aman y le siguen con ilusión. De Él desciende a todas las criaturas esta agua viva, la luz que ilumina nuestras tinieblas, el gozo que colma nuestras aspiraciones.
3.- Para lograr todo esto para los hombres envío la Santísima Trinidad al Hijo, a Jesucristo. Él fue quien nos redimió y nos salvó. Para ello vivió pobremente en Nazaret, trabajó con sus manos, predicó la Buena Nueva, amó a los hombres y sanó a muchos con abundantes milagros. Vivió pobremente y amó más, si cabe, a los más desgraciados. Muchos corazones egoístas consideraban la actitud de Jesús como algo degradante; no les cabía en la cabeza eso de servir a los más infelices. Pero éste era el gozo de Jesucristo. Ya nos lo dice Mateo (20, 28) "El Hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por muchos".
4.- Estas dos consideraciones son previas para nuestra renovación del amor hacia Él. Me voy a entretener en ellas; gozo en contemplar estas realidades de fe. Voy a mirar a Jesús en Palestina, cuando habla con sus amigos, los discípulos; en su trato con la gente, haciendo algunos milagros para sanar enfermos... Después, voy a guardar en el fondo de mi corazón, como en una caja de madera preciosa este amor que veo en Jesús para que influya en mi vida. Me siento con gozo y con mucha paz. Esta "caja" en la que llevo a Jesús y sus enseñanzas, se abre y derrama una fragancia que no puede ocultarse. Si vivo así, aun sin pretenderlo expresamente, estoy influyendo en mi derredor. Este espíritu de Cristo en mi corazón es como un manantial en el desierto, como un oasis que invita al coloquio con el Señor.
5.- Este amor a Jesús, que radica en el fondo de mi alma, me inspira amor, esperanza, fe, entrega. Hace emanar de mí simpatía en las criaturas que gozan del cuidado de nuestro Padre celestial. Me siento partícipe de la gracia de Cristo, y reboso de gozo por la presencia del Espíritu. He de hacer junto a Jesús todo lo que pueda para que el mundo sea un poco mejor; con mucha humildad, con mucho amor. He de estar más dispuesto para ello al sacrificio. ¡Que aquellos por quienes el murió tengan parte en el Reino!
6.- Si procuramos estar revestidos de Cristo, hemos probado que el Señor es bueno y rebosamos de gozo. Ya no podremos guardar silencio de su mensaje: algo tendremos que decir a otros. Felipe, cuando encontró a Jesús se vio precisado a anunciarle: "Hemos visto al Señor". Nuestro entusiasmo por Jesús va en aumento: es preciso recorrer la senda que Él recorrió. Nuestro deseo será constante: que cuantos nos rodean de una u otra manera, puedan ver y amar al "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (Jn. 1, 29).
7.- El esfuerzo que hacemos por extender el amor a Jesucristo - consigamos o no el fruto - tornará en nuestro bien, en nuestra paz, en bendiciones para cada uno de nosotros. Jesús nos ha concedido ser participantes de la naturaleza divina y desde allí difundir la bendición de la Buena Nueva a los hombres. Así todo redunda en el bien de quien anuncia el Evangelio. Somos colaboradores con Jesús en la salvación. Cada vez simpatizamos más con Cristo y asumiremos su pasión, su cruz y la esperanza de triunfo final del Resucitado. Con paz sufrimos con Cristo, gozamos siendo humildes y mansos de corazón.
8.- Si cumplimos así el trabajo en la obra del Señor, la misma vida es una bendición para nosotros. Si trabajamos al estilo de Cristo, ganaremos almas para Él. Sentiremos la necesidad de una experiencia más profunda; sentiremos un mayor conocimiento de las cosas divinas y tendremos hambre y sed de justicia. Nuestra fe se hará más firme. Y "beberemos agua con gozo de las fuentes de la salvación". Creceremos en la gracia. La experiencia del apóstol ferviente de Jesús es de alto valor religioso.
9.- Cuando trabajamos en una obra de apostolado con fervor y enfrascados en Jesús, nuestra labor es desinteresada, profunda, llena de bondad, de mansedumbre, de paz. Trae felicidad a quien la practica y a quien la recibe. No hay lugar para la pereza ni para el egoísmo. Los que siguen así al Señor tienen claras percepciones espirituales, una fe firme, una oración cada vez más centrada. El Espíritu Santo pone en juego las armonías del alma y crecemos en gracia santificante al hacer la obra que el Señor ha puesto en nuestras manos.
10.- Dentro de la Iglesia de Jesucristo realizamos la salvación. Nuestra misión será extender el Evangelio. Pero la Iglesia somos todos los cristianos, y todos en conjunto tenemos la obligación de extender el Evangelio. Cada uno según sus posibilidades; en nuestro ambiente, en nuestro entorno, con el ejemplo, con la oración, con la palabra, en la familia, en el grupo de amigos. La luz que nos ha dado no podemos ponerla bajo el celemín. Nuestras cualidades humanas estarán al servicio del Señor. Desde el trabajo también vamos a influir en el Reino de Dios. "Cada uno permanezca para con Dios en aquel estado en que fue llamado" (Cor. 7,24). No vale la excusa de decir que apenas tenemos talento. Acordarse de la parábola. Lo que yo puedo hacer, otro no lo podrá realizar; como tampoco yo puedo realizar acciones de otros compañeros.
11.- Hacer todo con espíritu amoroso. Hasta los trabajos más humildes; "como para el Señor" (Col. 3,23). Si tenemos el amor de Dios en nuestro corazón, se manifestará en nuestra vida. El suave olor de Cristo emanará de nuestra alma. Para ser apóstol no es necesario una oportunidad mejor. Cada uno puede desde este momento ser testimonio de bondad, de mansedumbre, de amor, sin necesidad de predicar. Cuando llegue el momento oportuno brotará la frase sincera, la enseñanza sin pretensiones, la expresión de fe.
12.- Hablar siempre desde nuestra experiencia de fe, desde nuestra experiencia de Dios. La gente más humilde y pobre puede ser una bendición incluso para los más poderosos. Basta con no desfallecer, seguir adelante con gran paz. Sus propias almas seguirán creciendo como Jesús en Nazaret. El corazón de los que siguen a Jesús estará lleno de gozo. Bendito seas por siempre, Señor.
(Retiro inspirado en el libro "El Camino a Cristo" de Elena G. de Cite c. 9)
XII.- Seguir juntos a Jesús en fe, esperanza y amor
1.
- UN DESEO AL COMENZARCompletar en nosotros la obra de Dios. Con ardor. Con ternura de hijos. Con eficacia. Los años pasan y el fin de esta vida poco a poco se acerca. ¡Crecer en el amor! La nada nuestra es una garantía frente al TODO de Dios. Por nuestra parte, nada. Por su parte, todo. Dejar hacer a Dios. El Señor enciende su lámpara. No apagarla... Error de aquellos que se retiran de Dios, porque "ya no enamora". Mendigar su retorno.
2. - Siempre me ha impresionado el espectáculo de los Apóstoles después de Pentecostés. ¡Cómo cambiaron! ¡Qué fuego llevaban dentro! Yo quisiera tener un poco de aquel fuego. Ir encendiendo corazones. Por nuestras propias fuerzas nada podemos. El dará el incremento. Busquemos la verdadera caridad, ese amor a Dios que nos llena y
LLENA a los demás del mismo Dios. La santidad que brota del profundo del alma con la fuerza del Espíritu Santo. Dejando todo arrimo a criatura, pone su total confianza en Cristo Jesús.
3. - VAMOS A SOÑAR UN POCO
Vamos a soñar un poco. A fin de cuentas los buenos deseos también tendrán algo bueno: nos estimulan hacia el bien. Me gusta mucho imaginar el momento en que Jesús va llamando a los Apóstoles. Tiene para mí una emoción indescriptible. Después le fueron siguiendo con interés. Al final, incondicionalmente. A eso llamaban vida apostólica: estar siempre con Jesús, y ser enviados a predicar. Fueron abandonando todo y le siguieron en su misión. ¡Qué amistad tan personal y tan íntima mantuvieron con Cristo! ¡Quién pudiera! Vamos a desearlo; vamos a soñar. Si desaparece esta amistad íntima con el Maestro, el apostolado, por muy llamativo que sea, resultará baldío. ¡Amor de los santos hacia Dios! Y sufren cuando se dan cuenta que en la gente el amor no es correspondido! Algunas veces siento como gracia de Dios inmerecida este sufrimiento que la gente no corresponda al amor de Dios en nada. Pero luego no obro en plena consecuencia. Ahí está mi contrasentido.
4. - SER BUENOS TRANSMISORES
Nos aburrimos a veces en la oración. No conseguimos ser buenos transmisores del mensaje. Si antes lo contemplamos en la oración,
cambiará todo, como en los santos. Analizar con unción muchos textos. Gozar en esa especie de contemplación - discurso. Ejemplo. Tomar el ofertorio antiguo de difuntos. "Domine, Jesu, Christe..." Fijarnos con morosidad en las imágenes: Libera eas de ore leonis... et de profundu lacu... ne ABSORBEAT eas tartarus... (imaginar la absorción de un remolino... su ruido... en el pantano de Yesa). Cuando uno contempla, medita con mucha paz y calma, más fácilmente puede ser excelente transmisor del mensaje evangélico.
5. - AMANTES
¡Qué bueno poder desahogar el corazón con quien sabemos que nos comprende! Al ver uno que no es nada delante de Dios, pero que a pesar de todo es amado por El, y transformado en El, ¿qué hacer sino lleno de confusión amarle e intentar que otros le amen? Y amar a todas las personas, para que ellas amen a Dios, y amar más a quienes más aman a Dios. Y alegrarse por el bien del prójimo y dolernos cuando sufren nuestros hermanos porque Jesús sufre en ellos.
6. - ENAMORADOS
Cuando uno lee en San Juan de la Cruz aquellas ideas: el hambre de Dios es tan grande que hace desfallecer al alma, de verdad siente deseos de experimentar esta dicha.
Hoy por ejemplo meditaba en aquella frase del Evangelio: si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Tener sed de Dios, hambre de Dios, transmitir esta hambre y esta sed... Ser como un inmenso fuego de amor.
Muchos santos amaban tanto a Dios que sufrían de que Dios no es amado. Cuando lo leemos, sentimos este deseo; lo malo que no es operativo, al menos en mí. Entonces es cuando le pido al Señor que envíe obreros a su mies. Creo que esta oración del Evangelio, a la fuerza ha de ser oída; porque la dijo el mismo Jesucristo.
Cuando vemos las ofensas que se hacen hoy día a Dios, se siente vergüenza. Cuando acatamos el permisivismo liberal, sin que nada importe el pecado como injuria a Dios, llega uno a sentir esa vergüenza de sí mismo. Es verdad que la lucha no ha de ser de violencia, sino de amor. Y me parece que nos estamos pasando, porque hoy a pocos importan los derechos de Dios, sino tan sólo el bienestar de sus semejantes. Y esto solo será bueno, pero no será la misión del cristiano, que es mucho mayor. Santificado sea tu nombre, ven a nosotros tu Reino...
7. - "Amore langueo"= desfallezco de amores. Saciar con más amor ese desfallecimiento. "Languidecer" en esa nostalgia de Dios. Es una delicia hablar todo el día de Dios, si hablo todo el día con Dios. Sólo así se "contagia" el amor. Así lo hacían los santos.
8. - Quisiera que Dios me diera fortaleza par volver mi corazón como del revés: aborrecer en todo y no en parte cuanto el mundo ama; abrazar cuanto Cristo ha amado y abrazado. Ir por este camino de vida espiritual perfecta. Poder decir como Pablo: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" Pero al bajar los ojos de estas alturas y ponerlos en la realidad, se llenan de lágrimas. Con demasiada frecuencia nos toca ofrecer un espectáculo diferente. En vez de testimonio heroicos nos toca dar - al menos a mí - una claudicación ante el consumismo y criterios del mundo. Y lo peor es si a veces llegamos a canonizar estas cosas con la vida práctica e incluso en teoría.
Envidio y trato de imitar a las almas generosas que han vivido (o viven) continuamente con una alerta continua para evitar lo que desagrada al Señor y hacer su voluntad. Seguir la acción de Dios en nuestras almas con gratitud. Se nos quitarán malos humores, tristezas, y surgirá siempre la esperanza.
9. - UNA REFORMA EN TODOS
No debe ser el concilio ocasión de una relajación, sino una verdadera reforma: en los de arriba, en los de abajo, en mí. La intensidad que pongamos de amar, ayudará a esta reforma. Poner el acento en el amor a Dios. "Mi alma está sedienta de ti, Señor, como tierra árida y sedienta sin agua." Imaginar la tierra, árida, agrietada sedienta... ver así mi alma. Alimentar CONTINUAMENTE el deseo de Dios. Ponernos en trance. La reforma propia se hará si me dejo atraer del todo por Dios, al leer de El, al hablar de El, al estar con El del todo conscientes.
Mientras hablamos de Dios, El - gran pozo, abismo de Amor - está junto a nosotros. Nuestras palabras escasas, pero llenas de total unción.
10. - ESPERANZA
Esperanza. Cada vez me llena más esta palabra. Confieso que durante muchos años ha sido para mí un poco como la cenicienta de las virtudes teologales. Según pasa el tiempo, cobra un valor mucho mayor. Esperanza, sí, lo trascendente, lo de más allá, nuestra Patria del cielo con Dios. Qué consecuente San Juan cuando nos dice que los que tenemos esperanza en Jesús, limpiamos nuestras faltas porque El
es limpio. La esperanza hace que deseemos vivir para santificarnos, para purificarnos cada vez más porque Dios es santo. Y vivir con el ideal de animar y dejarnos animar por los amigos en este sentido.
11. - Un día seremos invitados a atravesar la puerta. LA PUERTA ES CRISTO. La Puerta es el Sagrario. ¡Ábreme ya la puerta, quiero morar contigo! Puerta del Cielo. ¡La Virgen María, ianua coeli!
12. - UN RECUERDO DE LA SALETTE
El Papa aludió a La Salette en los años 83 y 84. Melania Calvat fue la vidente. Es una aparición de la Virgen menos conocida que Lourdes, pero vale la pena leer algo de la vida de esta niña pobre. Finura espiritual muy por encima de lo normal. "Quiero la cruz. Quiero servirte como a Padre amoroso."
13. - AGRADECIMIENTO
Procuro de cuando en cuando la oración de agradecimiento. Si miramos las cartas de San Pablo nos convencemos que él era profundamente agradecido a Dios. Y esta virtud le sumía en la humildad. Viene bien recordar aquello de "¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? A mí me parece que de la gratitud tiene que salir nosotros el celo, además de la humildad. Difundir la gracia que nos ha sido dada. Por eso no cabe en la cabeza la degradación de "vender" la vedada revelada. Y venderla es no sólo sacar dinero; también buscar a través de ella la fama, el honor. ¡Si no es nuestra...!
14 APOSTOLADO
Muchas veces sueño que soy un hombre lleno de celo como los santos. ¡Qué maravilla sería! Ser un apóstol sin fronteras. Ir por todas las partes del ambiente propio, de aquí, repartiendo Evangelio sin respeto humano, con el celo de San Pablo. Por otra parte es un don que no me atrevo de pedir al Señor: El me tenía que dar antes su fuerza. Veo la situación y me agrada, me entusiasma, y a la vez me veo constreñido por mí mismo. Un lío. Por eso parto por la línea de en medio; decirle al Señor: dadnos sacerdotes santos. Señor, danos tu gracia de apostolado, porque mientras no tengamos este gran celo, no seremos más que una caricatura de apóstoles.
15. - Ser amigos íntimos de Jesús. Nuestra mayor ilusión ha de ser aumentar el conocimiento y amor a Jesucristo en cada una de las almas. Y para poder conmover a las almas es necesario estar íntimamente unidos a Aquel que es la fuente de todo bien y de todo amor.
Si estamos así, seremos instrumentos maravillosos en las manos de Jesucristo para su misión, como lo fueron el Cura de Ars, Nieto y tantos y tantos santos que nos han precedido. Olvidarnos del todo de nosotros mismos y vivir por completo en el misterio de Dios. Dios se complace en elevar a sus más fieles servidores ala más íntima unión con El. Y desde esa unión es desde donde se puede ser verdadero apóstol.
16. - CON AMOR MISTICO, COMO PABLO
Cada vez que leo aquello de San Pablo: "Para mí el vivir es Cristo, y el morir, ganancia", me lleno de emoción interna. Revivo todo lo relativo a mi primera conversión cuando tenía quince años. Deseo vivir en suma tensión espiritual, aunque con gran paz interior, como lo hacía Pablo. Esperanza de que el desenlace de todo, la vida y la muerte, sea para la mayor gloria de Jesucristo. Esto no me quita el sufrir, pero me da paz; y es una gracia actual para seguir adelante.
Cuando Dios se derrama así en nuestra alma, parece que brota de mí un nuevo amor más puro. Es como la lluvia que hace brotar las fuentes. Aquello del Espíritu Santo: "in aestu temperies, in fletu solatium." ¿Verdad que nuestro interior se esponja, cobra un consuelo distinto? Ojalá se vaya cada vez más transformando la vida entera.
17. NUESTRO CENTRO LA EUCARISTIA
Espiritualidad eucarística. Santa Micaela me guió en los primeros pasos. Ella buscaba siempre la unión con Dios metiéndose en el Sagrario. Decía que las penas, las cruces, los trabajos le hacían meterse en el sagrario, y salía de allí con fuerza. Lo mismo hacía el Padre Nieto. Todo lo solucionaba con una visita ardiente a Jesús. A veces nos parece demasiado simple, demasiado fácil el solucionar nuestros problemas de esta manera. Mi experiencia práctica es que cuanto mejor he andado en esta piedad sólida, tanto más alegría experimento en mi interior.
18. - El obispo Don Manuel González. ¡Qué pronto se le ha olvidado! El consiguió una transformación en muchas diócesis a través de la Eucaristía: misión eucarística, Marías y Juanes de los sagrarios, semanarios enamorados de le eucaristía...
17. - Recordar la institución de la fiesta del Corpus por Urbano IV en 1264. ¡Qué palabras en la bula "Transiturus"...! Llenas de ternura, muy vividas por él: "Gemidos de gozo y emoción - dice - llamas de amor... lágrimas de devoción... la muerte vencida." Quedarnos junto a la Eucaristía con esa devoción consciente, amorosa, como se quedaron los santos.
18. - Comunión, sagrario, cielo en la tierra. Trasladarse del Sagrario al propio sagrario por la inhabitación. Yo mismo soy un sagrario, como la Virgen María cuando llevaba a Jesús. Cerca está mi Señor. Cerca de ti, Señor, quiero morar. Decir con Isabel: ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
19. - Si estamos llenos de Cristo, estaremos llenos de amor, de celo apostólico, de santa audacia apostólica. "Estreché junto a mi pecho la caja portadora del viático..." qui totus non capit orbe, in tua se clausit viscera factus homo." Recordaba la frase mariana. La aplicaba con gran devoción en aquel momento al hecho de que Cristo estuviera encerrado en cajita porta viáticos."
20. - BUSCAR A DIOS
Buscar a Dios. Es como el motivo de mi vida. A veces lo veo tan oscuro todo que me entra un poco el desaliento, pero tengo su ayuda y continúo. Buscar a Dios. Es maravilloso cuando a veces, de forma inesperada, Dios irrumpe en nuestra vida. Unas veces dura muchos días esa impresión de fervor extraordinario, otras poco, pero da fuerza para continuar hasta el fin. Lo cierto es que sin El no podemos principiar, ni continuar ni concluir nada conducente a la vida eterna. La vida tiene mucho de prueba y de calvario, pero de vez en cuando Dios se acerca y nos da fuerza y consuelo para seguir.
21. - DETALLES DE LA VIDA DE LOS SANTOS
Tengo afición a leer vidas de personas santas. Es maravilloso ver muchos detalles de su vida. Ejemplo Juan María Vianney, desde niño y joven: El día de su primera comunión les costó mucho hacerle salir de la Iglesia. - - - Por las noches leía la Imitación de Cristo y los Evangelios. Su amigo Francisco se quejaba porque no le dejaba dormir. Entonces decidió pasar a la oración silenciosa en la cama. - - - Todos los días antes de ir al campo a trabajar, entraba un rato en la iglesia de su pueblo. - - - "Quiero hacerme sacerdote para ganar muchas almas para Cristo", dijo a su tía.
22. - UNAS ORACIONES BELLISIMAS Y BREVES
"Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas, y a nuestro prójimo por amor tuyo." "Abrasa nuestro corazones, Señor, en aquel fuego del Espíritu Santo, con que San Alfonso Mª de Ligorio celebraba estos misterios, y se ofrecía sí mismo como hostia de alabanza."
23. - DOS FRASES PARA PENSAR
"Cuanto menos sed siento de Dios, tanto más necesitada está de El la tierra de mi alma." "Si tengo prisa, pensar que nada hay más urgente que el anclarme en Dios. Y cuanto menos prisa tengo, veo más urgente su venida."
XIII.- Unas preguntas para un retiro en el monte de un par de horas
1. - ¿Junto a la oración va aumentando en ti el celo por propagar tu fe, el deseo de la salvación de las almas, el hacer algo sin la rutina del funcionario? Explicar.
- Sí un celo pero diría que incompleto e ineficaz. Es un deseo grande de que otros sean mejores, de que se extienda el Reino de Dios, y lo llevo a la oración. Y se lo digo a algunos amigos. Pero luego no me lanzo por nuevos campos, me limito a atender lo mejor posible mis clases de religión y catequesis. Esto me sirve para humillarme delante de Dios y hacer más oración. Me da vergüenza.
2 - ¿Miras la oración como algo positivo, como algo gozoso, o más bien como una carga? ¿Lo tuyo es la oración o el ir viviendo y disfrutar de tantas cosas atractivas?
- Miro la oración como algo gozoso, como algo imprescindible. Cada vez más lo mío es la oración y la lectura espiritual. Me aburren las novelas. No leo hace tiempo ninguna. Aunque no logro despreciar del todo cantidad de cosas atractivas.
3. - ¿Estoy prácticamente convencido de la eficacia de la oración o solamente de forma teórica? (Razona un poco.)
- Estoy convencido de la eficacia de la oración. Mi crisis anterior fue grande:
Durante mucho tiempo tuve como una espina clavada con relación a la oración. Mucho había rezado a Jesús durante mi carrera y después para que me mantuviera en castidad durante toda la vida. Pero una castidad contenta. Generosa. Sin embargo se me hacía insoportable hasta enfermar. Y hube de dejar el sacerdocio activo. Me casé. Y recobré la calma en mi espíritu. Pero seguía atormentándome la idea de la ineficacia de la oración. Fueron pasando los años. Cada vez sentía más hambre de Dios, de ser bueno, de santidad.
Entonces me di cuenta de que Dios escribe derecho con líneas torcidas. De una manera indirecta me fue trazando el rumbo en la vida. Hoy me parecen providenciales todos los pasos que he dado.
Después me preguntaba: ¿De dónde me viene toda esta hambre de Dios? ¿Por qué se fijará tanto Dios en mí? ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? Y no podía dar respuesta a mis interrogaciones.
Un día - no hace mucho - recibí una carta de una monja. En mis días negros de crisis existencial había buscado en un convento de monjas una persona enclaustrada, hermana en la fe, que quisiera ir ofreciendo por mí su oración, para que el Señor me diera la fuerza del sacerdocio.
Ella en su carta providencial - no nos conocemos personalmente decía: "Mal he tenido que hacer mi oración, pues usted dejó el sacerdocio". Y no se dio cuenta de que esta carta fue la luz que abrió del todo mis ojos a la eficacia de la oración. Ojalá haya también abiertos los de ella. ¡Qué bien ha escuchado el Señor la oración mí y la de aquella monja! Ahora me doy cuenta de donde me viene cada vez mayor hambre de Dios, mayor deseo de ser santo.
*******
Permanecer siempre con el arco de la ballesta tenso. Siempre dispuesto a servir; con los objetos bien sujetos en la mano: que no se caigan; como el negociante o labrador propietario que siempre está al tanto de cuanto le interesa. Así ha de ser mi dedicación y atención a las cosas de Dios.
Pero sin perder la paz. Consciente de que el maestro ha de ir paso a paso: de lo fácil a lo difícil, sin cansarse de repetir la lección. No desanimarme. Y mantener siempre el horno encendido. Los altos - hornos nunca se apagan: sería catastrófico para la empresa.
Aquella película de los buscadores de oro... nunca se cansaban de trabajar. ¿Yo por qué he de aflojar en mi vida interior? ¿Tiene menos valor que el oro? Ah, Señor, aumenta mi fe. Dadnos, Señor más hambre de ti cuanto más a ti nos acercamos. "El Señor está cerca".
Nos gusta parecernos a nuestros padres en sus virtudes: ¡Cuánto más parecernos a Dios, nuestro Padre! En el sólo hay virtud, perfección...
- El nuevo catecismo me está haciendo bien. La primera parte sobre la fe es fabulosa, digna de meditarse.
- Una catequista en Sevilla va a la Iglesia una hora antes de comenzar el acto para caldearse el alma delante del sagrario en oración. Los niños que acuden le atienden y entienden y se les nota. A mí me sirve de ejemplo. Si no consigo sacar una hora (sería imposible) antes de cada intervención, al menos, sí, me recojo durante cinco minutos o algunos más si puedo
- Veo nuestra amistad como una prueba de la misericordia y del amor de Dios hacia nosotros. Hemos de fomentarla. Somos todos beneficiados por esta gracia. Disfruto con un Dios Omnipotente, Creador y a la vez cercano.
- La fe es oscura. Pero hay veces que vemos destellos de luz tan luminosos que resulta como evidente. Es un don de Dios.
- Grandeza de Dios en las fuerzas desatadas de la naturaleza.
¿Cómo no se puede creer en Dios al ver un volcán, tempestad, terremoto?
- Paz grande que Dios me ofrece. Deseo constante de trabajar y hacer algo por El. Deseo de oración.
XIV.- Vida de oración, animarnos, ejemplo de Javier
1 a. - Estamos aquí para Recuperarnos... Vencer la rutina que nos va dominando... Calentarnos con el amor del Señor... Animarnos con nuestro ejemplo.
1 b. - No estamos acostumbrados a mirar en el alma las noches oscuras que normalmente aparecen en forma de grandes sequedades, falta gana de orar, tentaciones de fe... No son tan sólo en dos tiempos: las del sentido y las del espíritu. Suelen ser más. Frecuentemente se mezclan con enfermedades corporales o psicológicas, con fracasos e incomprensiones.
Cuando estamos en ellas, perseverar en la oración.
Dice Arintero que estas purgaciones interiores se abrevian ex opere operato con los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. La penitencia sana y purifica el alma. La Eucaristía acrisola en fuego de amor y a la vez da amor a la cruz y fuerza para llevarla.
2. - Vamos ahora a comenzar por un examen previo:
a) - Ver cómo hemos hecho todos los días el primer cuarto de hora oración en "sequedad", sin ayuda de libros. Así lo decidimos en 1991.
b) - Ver cómo ha ido este año la mortificación. Comparando con otros años: ¿igual? ==> poco he avanzado. La mortificación es el termómetro de cómo va mi vida interior.
c) - Ver si he avanzado algo en humildad. Pensar en detalles. ¿Me he alegrado alguna vez en una humillación recibida?
d) - ¿Ha aumentado algo mi amor a Dios? Pedirle esto ahora de veras. Dios no se deja vencer en generosidad.
e) - El fervor es un don de Dios. Es sentir hambre de El. ¿qué tal? ¿le busco en mis horas fijas? ¿En mis tiempos libres? El es la porción de mi herencia. Fomentar esa AFICION continua de enamorado a Dios.
3. - Señor, aquí vengo. A tus plantas. Dadme el don de oración, el de abnegación; la perseverancia.
a) El don de oración no es frecuente. Se reserva a las personas que son enteramente de Dios. A algunas almas se les da antes para que se entreguen del todo. Si no son fieles, se les vuelve a quitar. Querríamos ser como los santos, pero nos resulta enojoso llevar la vida que ellos llevaron.
b) El don de abnegación. Dominar, sacrificar nuestras potencias internas: memoria - - > recuerdos de rencor, placeres, añoranzas inútiles; inteligencia - - > curiosidad; voluntad - - > reeducarla con el sacrificio voluntario. Afectividad; penitencias.
4. - Me gustaría que mi oración fuera como la expresión de esa confianza que tantas veces le he dicho al Señor que tengo con El. Ojalá sepamos poner nuestras vidas en las manos de Aquel que sabemos que nos ama. Entonces desaparecen los miedos a las enfermedades a la vez, operaciones quirúrgicas y a la misma muerte. Vamos a pedirle fuerza al Señor para esto.
5. - Jesús nos pregunta a cada uno: ¿dónde estás? Vamos a responder.
- Jesús nos pregunta a cada uno: ¿Qué has hecho por mí este año? Vamos a responderle.
- Jesús nos pregunta a cada uno: ¿Qué has hecho por las personas alejadas? Vamos a responderle.
- Jesús nos pregunta a cada uno: ¿Has ido a la oración con
ilusión? Vamos a responderle.
6. - Abrir la puerta del Sagrario. Recordamos lo que nos decía Don José Mª Conget cuando se ordenó de Diácono: "Me encontré con El cara a cara". ¡Aquellos meses del diaconado, cuando dar la comunión suponía un gozo inexplicable! Y Jesús es el mismo. ¿Ahora? El respeto es algo muy positivo, sí, pero ¿existe esa veneración interior? Desear esa emoción junto a la Eucaristía como tuvieron muchos santos. Como San Benito Labre cuando su cara pálida se tornaba rosada contemplando a Jesús en la custodia.
7. - No tener prisas junto a Jesús. Mejor cinco minutos sin prisa que diez con agobio. Con el Señor con calma, porque El es eterno. Comportarme delante de El como lo que es.
8. - Crecer en el amor. Mantener la afición a El. Buscarlo en mis horas fijas con ganas. Y en mis tiempos libres. ¡Señor, que no sepa apartarme de ti! Como aquél a quien decías cuando volvía una y otra vez desde la puerta: "¡ay loquillo, loquillo!"
9. - Aprender a leer AMANDO. La lectura espiritual que sea verdadera cita diaria de amor.
10. - Dadnos, Señor, un corazón nuevo. Derrama en nosotros un espíritu un espíritu nuevo. Que nos vuelvan aquellos fervores de nuestra primera conversión; de nuestro diaconado. Sentarnos junto a Jesús y la Samaritana en el brocal del pozo de Jacob. Junto a Aquél que es fuente de vida y santidad. Como el ciervo sediento junto a las fuentes de agua. Entremos en este Pozo inmenso de amor, en la frescura del agua que salta hasta la vida eterna. Allí no volveremos a tener ya más sed. Transforma, Señor nuestro corazón, sede de tanta maldad. Hazlo semejante al tuyo, manos y humilde.
11. - Jesús no se queda dos días entre nosotros; todos los días y hasta el fin del mundo. Jesús, sentado junto al manantial de gracias... Pidió agua a la Samaritana, a nosotros también nos pide. ¡Pedirle nosotros a El, como ella! Agua viva; dadnos de beber.
12. - Jesús es el Pan vivo bajado del cielo. Recibirlo, sí, como algo vivo. Guardar el tesoro en el fondo de nuestro corazón. Aquí se siente el alma; la fe te adora aquí.
- Se apareció a sus discípulos. Ahora de cuando en cuando "se nos aparece"; nos regala y consuela con especiales inspiraciones de afecto y amor. Se nos muestra vivo: Pan vivo bajado del cielo.
- Recordamos la bula de Urbano IV "Transiturus" sobre el Corpus.
13. - Dios nos ha creado no para ser indiferentes ni fríos, sino fervientes amadores del Señor. Dadnos, Señor, un espíritu nuevo. Que cada uno de nosotros encuentre una luz para el futuro; claridad para purificar nuestros deseos... Si no conseguimos centrarnos en la presencia de Dios es que algo ha de ser destruido dentro de nuestros malos afectos.
14. - Una gracia buena de Dios ha sido este año la lectura de la vida de San Francisco Javier. Voy a recordar algunas cosas.
a) En Javier, como en su maestro Ignacio, nos llena de admiración todo: su amor a los pobres era total; les entregaba todo cuanto le daban para él. Su inquietud apostólica: como de huracán marchando de lugar en lugar. Pero hay algo que admiro en Javier, porque era la fuerza de donde manaba toda su pujanza y entrega: la oración. Era la oración el fondo esencial de su vida. Según nos dicen, no pasaba de tres horas el tiempo que dedicaba al sueño todos los días para entregarse en las horas nocturnas a la oración. Incluso observaron algunos durante la oración fenómenos extraordinarios, como levitaciones. Cansado de bautizar durante el día, por la noche se refugiaba en sí mismo para orar. Pasaba noches enteras en éxtasis, sin oír los ruidos de perros o aves nocturnas.
b) La vida de piedad de S. Francisco Javier era la causa de todo su apostolado, de todo su buen hacer. Se aprovechaba de todo para encontrarse con Dios. Como Ignacio fue su maestro de espíritu, profesaba hacia él honda admiración. Le ayudaban sus cartas. Para tenerlo más presente en todo, confeccionó un saquito de tela metió dentro un recorte con la firma de Ignacio. Lo llevaba consigo como reliquia. Le ayudaba este detalle mucho en su entrega a Dios. Hasta su muerte lo llevó junto al corazón. Merece la pena servirse de todos los medios posibles para estimular nuestra fe y entrega.
Se encontraba Javier, en medio de sus trabajos, envuelto en consolación; tanto que llegó a decir: "Señor, no me deis muchas consolaciones en esta vida; o ya que las dais por vuestra bondad infinita y misericordia, Llevadme a vuestra santa gloria, pues es tanta pena vivir sin veros después que tanto os comunicáis interiormente a las criaturas."
c) Leer y pensar y contemplar la vida de estas personas, de verdad que me estimula para salir de mi mediocridad. ¡Quién pudiera ser de este estilo! Ojalá nos ocurriera como en tiempos de Javier. Escribía cartas a Europa y los curas las leían en los púlpitos. Cuentan que la gente enrojecía de vergüenza por su vida tibia o culpable al compararla con la de este líder de la fe.
d) Una de los episodios de la vida de Javier que más me llama la atención es de su estancia entre los japoneses. Tuvo que caminar durante cuatrocientos kilómetros a pie en invierno con nevadas constantes. Iba con sus zapatos destrozados y terminó descalzo. Pasaron ríos helados y grandes llanuras cubiertas de nieve. Ninguno de sus compañeros se quejaba. Javier marchaba extático, con los ojos en el cielo, sin noción de su entorno helador, insensible. Tropezaba con piedras y guijarros sin enterarse. Cuando se acostaba, se admiraba al ver sus pies tan heridos. No se daba cuenta de cómo sucedió todo.
Cuando uno ama de verdad, cuando llega a entregarse con esa generosidad a Dios, prescinde de los sinsabores y se une a Dios incondicionalmente. A veces ni se entera de lo que sufre; tan fuerte es el amor.
15. - Se me suele hacer muy difícil amar a algunos. Tengo que pedir fuerza; tengo que procurar amar desde el amor que tengo a Jesucristo y desde el amor que El nos tuvo a todos. Va a ser fuente inagotable de amor. Ya he empezado a practicar.
Ver cómo Jesús ama. Confía en los hombres, pero su confianza no se apoya en ellos, sino en que vive El en comunión con el Padre, vive la experiencia de amor que el Padre les tiene a El y a todos. Nunca podré amar a los demás si me creo más que ellos. Sólo podré amarlos desde mi pobreza a su pobreza, desde mi humildad.
16. - ENAMORARNOS MAS DE DIOS. Para ello, todo: lecturas, cintas de audio, ratos de oración volver e insistir una y otra vez. "¡Ay loquillo, loquillo... le decía Jesús a un joven fraile que volvía una y otra vez al sagrario, sin acertar a despedirse! Como los enamorados.
17. - Necesitamos una práctica cada vez mayor del despego del corazón.
18. - Recitar conscientemente, despacio el signarse. Apreciar la oración bella y práctica que conlleva el rito.
19. - Sentir la bendición de Dios. Es gracia de El. Como una lluvia de gracias, de dones celestiales. Gozar de la bendición de Dios. Pero a veces no nos sentimos felices ni con Dios. Obstáculos el pecado o la tibieza. Remover estos obstáculos.
20. - Pensarlo: lo que hago en soberbia, lo practico en debilidad, lo que hago en humildad, lo practico en profundidad divina.
21. - Jesucristo aparentemente fracasó en su vida. Si me salen las cosas bien, ¿iré por el buen camino? ¿Será por no saber comprometerme?
- Sí, la falta de compromiso puede ser causa del éxito, pero no siempre. Y tener en cuenta que Jesús corona su vida con la resurrección, no con el fracaso de la muerte.
- Los fracasos no van a hacer que lo tire todo a rodar. A veces me hunden, pero salgo a flote porque confío de Jesús que me da fuerza. Si soy tenaz para conseguir pequeñas metas, lo he de ser para perseverar con la ayuda de Dios.
22. - Escuchar la voz divina. Seguirla con fidelidad. Tomar su yugo y triunfaremos de nosotros mismos y de nuestros enemigos. Para seguir a Jesús, tomar la cruz de cada día. Superar el problema del dolor, asiéndonos a él por amor; como el P. Nieto, como los santos.
23. - Me duele, Señor, que nadie te siga, pero ¿qué hago? Comenzar por cumplir el mandato del Señor: "Rogad al dueño de la mies que envíe obreros..." Si lleno mi corazón de amor, a la fuerza se ha de notar en el celo por las almas, por extender el Reino.
XV.- EL PECADO
INTRODUCCION: Ayer veíamos la obra maravillosa de la gracia. Hoy observaremos la destrucción total de la obra de Dios: el pecado. La mayor de las catástrofes.
1. - Si un técnico viniera a explicarnos la bomba atómica, apenas entenderíamos nada. Algo parecido ocurriría con el pecado. No logramos comprender hasta donde llega la malicia de la falta moral.
Pero si el técnico nuclear nos dijera: Observar la catástrofe que produce una bomba atómica. Sólo se han echado dos con fines bélicos: La de Hirosima y Nagasaki. Todavía, después de tantos años, están sufriendo sus efectos muchos de los supervivientes. Y lo van heredando el mal incluso nietos de quienes recibieron la influencia maligna. Pensad que aquellas bombas eran de juguete en comparación de las que ahora existen.........
2. - Vamos a pensar ahora en los efectos terribles del pecado: a)CIEN MIL MILLONES DE MUERTOS ha producido esta bomba terrible del pecado. Si fueran a pasar delante de nosotros en fila de cinco en fondo, tardarían 632 años...Cuántos mares de lágrimas producidos por el sufrimiento...Cómo cuesta desde le primer pecado dominar la voluntad...queremos ser buenos y no lo conseguimos...
b) EL PECADO DE NUESTROS PRIMEROS PADRES. Ellos vivían felices. El trabajo para ellos era una diversión. Desde el momento que pecaron todo se vino abajo. Fueron sometidos a la muerte.
3. - Lo peor de todo del pecado fue la pérdida de la relación con Dios. Templos vivos de Dios destruidos; imágenes rotas; obra de Dios por los suelos.
4. - VISION DE MI ALMA EN PECADO. Me aparto de la cepa de Cristo. Soy sarmiento seco. No puedo influir en el Cuerpo Místico de Cristo. Imagen viva de Dios arrastrada. Mira el contraste entre un alma en gracia y un alma en pecado. ¿Cómo es posible que podamos vivir ni siquiera un segundo en pecado mortal? Sería un segundo alejado de Dios... un segundo enemigo del Padre...
Todos tenemos que vivir esta realidad. Y tened en cuenta de que el pecado es la condenación en germen. Sólo hace falta algo accidental: la muerte. Y al ver a los demás en pecado, ¿cómo puedo decir a mí qué me importa?
5. - Vamos a considerar el pecado en los ángeles. ¡Qué maravillas destruidas! Tened en cuenta que Angel + pecado = Demonio.
6.- El pecado endurece. Llega Dios a no pintar nada para el hombre en pecado. No puede haber mayor tragedia.
7.- Anécdota de Tagore sacando una piedra el río. Mojada por fuera. Seca por dentro. Así son los cristianos.
PECADOS DE OMISION
1. - Nos preocupa mucho la blasfemia, la impureza.
2. - El pecado de omisión es el más frecuente y el menos examinado. Tiene enormes consecuencias. Si, siendo redentor con Cristo, miembro vivo de su cuerpo, descuidas totalmente el hacer el bien, el extender su reino, tienes una responsabilidad. Y eso ¿a quién llega a preocupar?
Ejemplo. Un médico pasea con su esposa por una carretera solitaria. Accidente. Lo miran. Si no se le atiende, morirá en dos horas. Se marchan. Nos va complicar la tarde este herido. Muere. ¿Podría excusarse aquel médico diciendo que él no tenía ninguna obligación, que él no había producido el accidente? Aplica a nuestro caso.
Tenemos que ver con los demás. Si vemos a personas en pecado y por no quererme meter, no hago absolutamente nada por ellos, tengo una responsabilidad. Un sentido elemental de cristianismo nos tiene que empujar a hacer algo por ellos.
3. - Tenemos que actuar en sentido redentor. ¿A quién se le ha ocurrido pensar en esto? Muchos sólo desean el bien para ellos mismos. Incluso el bien espiritual. Y eso sería un poco renegar del cristianismo.
4. - "La culpa de que hasta ahora yo haya sido un degenerado, la tienen los malos cristianos." " ¿Quién se ha preocupado de mí como no sea para reís mis chistes?" Así decía un nuevo converso en unos cursillos de cristiandad. "Sí. Tengo que agradecer al que me ha orientado a esta convivencia.
Este hombre había sido legionario. Daba palizas a su mujer; blasfemaba y se emborrachaba.
Al principio se quería escapar de aquella encerrona. El último día decía desde un lugar en la capilla: Gracias, Señor, porque había venido aquí con mil kilos de chatarra y ahora salgo con mil kilos de alegría.
5. - Si Javier hubiera dicho: Allá cuidados. Una por una salvarme yo. Qué necesidad tengo de complicarme la vida... Si San Pablo y los varones apostólicos no hubieran venido a España...Fijaos la cadena de gracias que se pueden destruir con un pecado de omisión. Y la cantidad de bien que se puede hacer con un acto positivo.
¡Señor, quema un poco a estos comodones que no quieren mover ni un dedo para hacer el bien!
6.- Imaginad una madre con dos hijos. Uno de ellos está siempre con ella en casa. Sufre el menor un accidente. ¿Se conformaría la madre anciana con tener en casa al mayor consolándola? - Vete, le diría a ver a tu hermano. Aplica a nuestro caso.
8. - Parábola de los talentos. Pensad en aquello: "Al que tiene poco, aun lo poco que tiene se le quitará..." Aplica. No vayas con las manos vacías. Juicio final: "Venid, benditos de mi Padre..."
XVI.- Perseverancia, actitudes, Hernann Cohen
Tal vez para varios retiros
0 - En este primer momento del retiro recitamos el "Veni Creator". Decirle con el corazón a voces que venga a nosotros el Espíritu Santo. No lo recitemos inconscientes. Fijarnos en los imperativos del himno: Ven oh Espíritu Creador... Visita nuestras mentes... Llena de tu gracia nuestras almas... Ir fijándonos en cada una de las palabras. Las recitamos y luego las cantaremos con mayor devoción.
1.- Comenzamos el retiro de nuestra jubilación, 65 años. Gracias a Dios por haber llegado hasta aquí. Empieza ahora la última etapa de nuestra vida. Recordamos los beneficios de Dios desde que nacimos.
Ir pensando en el bautismo, padres, catequesis, comunión, etc... y agradecer a Dios. La última etapa de nuestra vida debiera ser toda ella de agradecimiento.
Me presento ante ti con confusión, compunción y humildad.
Recuerdo aquello del salmo: "Soy como un jumento delante de ti."
2.- Ayúdanos, Señor, a persistir delante de ti estos días en
oración. Que el fervor individual de cada uno, unido al de los demás, forme como inmensa hoguera, de manera que salgamos encendidos, con el fervor unido de los cuatro que aquí estamos. Transforma nuestro corazón y danos fortaleza para orar sin interrupción.
3.- Los 65 años. La edad de la jubilación. ¿Cuánto tiempo he
dedicado hasta ahora a la oración? ¿Cuánto tiempo voy a dedicar? ¿Cuánto voy a subir? ¿Qué entretenimientos voy a dejar para emplear más rato en la oración? ¿Puedo delegar algún trabajo?
4.- Siervos inútiles somos, pero Dios quiere servirse de
nosotros. Ponernos delante de El en plan de humildad. Con El, todo.
Sin El, nada. Vamos a ofrecerle nuestra miseria; a hacer según nuestro carisma lo que podamos, TODO. Y esperar de El.
5.- Nos toca con frecuencia llevar la comunión a los enfermos. Es un Corpus en pequeño. Recordar aquellos nuestros tiempos del "atrevimiento del diácono" en que nos acercábamos a abrir el sagrario con emoción y temblor. Llevar al Señor siempre con consciencia; con aquella emoción; que no nos acostumbremos.
6.- Es bueno tener apuntes de meditaciones y volver a ellas. La segunda y tercera vez nos pueden hacer aún mayor bien. Pero no aferrarnos siempre a esos apuntes. Dejar que vuele el corazón y utilizar los apuntes cuando el corazón no funcione. Estar largas horas a solas con Dios. No nos contentemos con pequeñas visitas. Al ir aumentando nuestra edad tal vez nos veamos más libres de ocupaciones. Dedicarle al Señor más horas. Pedir por aquellos en quienes hemos ido influyendo a lo largo de nuestra vida apostólica.
Insistir y persistir en la oración. El Señor cede ante la persistencia.
7.- Examinar nuestras actitudes. Abunda demasiado en nosotros la secularidad, y estamos rodeados de santidad. Con los compañeros de ministerio hemos de confesar que no nos entendemos en el lenguaje espiritual. Tampoco la propia familia suele ayudar demasiado en este terreno. Por parte de la curia u obispado hay consignas, pero luego no acompaña un seguimiento. Los retiros clericales suelen ser tertulia.
Sufrimos desgana espiritual en nuestro colectivo. Se ve claro. La oración suele ser escasa, desorganizada y tal vez también distraída y rutinaria. Y hemos de darnos cuenta los célibes de que el celibato, bien vivido, es fuente de espiritualidad. Sin embargo, a veces de forma inconsciente, llenamos el vacío de cosas materiales. Craso error.
8.- Mortificación y penitencia voluntaria. Es algo necesario de todo punto. Tanto las impuestas como las elegidas es preciso aceptar y practicar. Psicológicamente son más importantes las que nosotros elegimos, porque nos estimulan más. Pero son más meritorias las aceptadas con amor.
9.- Constatamos un individualismo grande entre nosotros. No nos entendemos entre compañeros. A veces somos uno para el otro totalmente indiferentes y esto es grave. No se ve con facilidad a dos curas unidos ni que se ayuden en materia espiritual. Por nuestra parte hemos de procurar la acogida y tirar hacia la vía espiritual.
10.- ¿Por qué no siguen los sacerdotes un tema espiritual si se inicia? He hecho la prueba y constato esta realidad. Pero... ¿quién nos ha traído al sacerdocio, si ha sido Jesús? ¿De quién hemos de hablar, sino de El?
11.- Pienso que la oración no es un camino para ir a Dios. Es un medio necesario para quien está ya en camino. Esto me parece importante.
12.- Dios ha de ser Alguien para nosotros; no va a ser un tú cualquiera. Ha de hacer florecer en nuestros labios la alabanza; y en nuestro corazón ese enamoramiento absoluto que trascienda en nuestra palabra y en nuestros escritos. Trascenderá la alegría de nuestro corazón cuando comuniquemos el mensaje. Comunicar lo nuestro con
plena convicción; con mucha mayor convicción que el comerciante sus mejores productos. Si Dios está con nosotros, si lo vivimos y sentimos, ¿quién nos va a poder ganar en convicción, en alegría, en decisión? La intimidad con El, la oración prolongada día a día nos irá poco a poco dando esa total convicción de enamorados. Y si alguien se extraña porque nos ve imperfectos, que se extrañe. Seremos imperfectos, sí, pero fieles a ese amor al Señor que nos arrastra y enardece.
13.- Esta unión personal con Dios alimenta en nosotros una gran esperanza. Más que lamentarnos, iremos a la acción de todas las
formas que estén en nuestra mano. El Espíritu Santo nos acompaña; no podemos temer ni siquiera a nosotros mismos: los seres más temibles. Pidamos al Espíritu Santo el calor de ese hogar íntimo que nos dé fuego para extendernos. El Hijo, nuestro Jesús, nos acerca al trono
de la gracia. Recogernos en este hogar íntimo junto al Padre; junto a la Trinidad.
14.- Mi oración. Un cuarto de hora, según quedamos hace varios años, sin libros, sin nada, quedarme, intentando la contemplación; si alguna vez resulta, no seguir adelante. Si no logro superar la distracción o el hastío, hago el resto de la oración por escrito que es para mí remedio infalible. Jamás dejar la oración. Recordar el salmo 90, v.1516: "Con él estaré en la tribulación, lo defenderé; lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le haré ver mi salvación".
15.- Mi último libro de lectura espiritual me ha hecho mucho bien. Es la biografía de un santo no canonizado, pero de una talla extraordinaria, Hermann Cohen. Voy a haceros un comentario algo
extenso, porque merece la pena. Era judío converso; fue un niño prodigio de la música, discípulo de Liszt. Se convirtió al catolicismo, y la causa o motivo fue la Eucaristía. Se le considera fundador de la Adoración Nocturna. Emociona leer cada línea de su biografía. Me fijo ahora en los primeros momentos después de recibir el santo bautismo.
Y hemos de tener en cuenta que Hermann Cohen mantuvo durante toda su vida la gracia extraordinaria de ser un enamorado de la Eucaristía.
Fue el convertido de la Eucaristía; él mismo en lo sucesivo se denominó de esta manera. Tenía siempre verdadera hambre y sed del banquete divino. Su corazón ansiaba de tal modo la comunión que sentía hambre y sed del banquete divino. Dios le recompensó dándole a gustar anticipadamente y por dos veces los gozos eucarísticos, haciéndole experimentar de una manera sensible en su corazón la presencia real de Jesucristo en el momento en que los
demás fieles comulgaban. Este favor le dejó profunda impresión
durante el resto de su vida, y llegaba a exclamar:
"Jesús adorado, debo mezclar mis cánticos a los himnos de París. Pues en la gran ciudad, oculto bajo los velos eucarísticos, fue donde me descubriste las verdades eternas; y el primer misterio que me revelaste al corazón fue tu presencia en el Santísimo Sacramento.
¿Cómo no querría arrojarme hacia la santa mesa, siendo aún judío,
para llevarte a mi corazón, loco de amor por ti?"
Conviene repetir esto varias veces. Es preciso enamorarnos más y más de la Eucaristía; como en los primeros tiempos de nuestra conversión.
16.- Hemos de procurar que la Eucaristía sea como el motivo principal de nuestra vida interior. No pretendo quitar otros motivos; es más,
si por ejemplo estamos centrados en la filiación, en María, en la Trinidad, no voy a tratar de hacer variación, pero sí tener muy en cuenta éste. Y si todavía no me he centrado del todo en ningún motivo principal, coger éste. Que me parece que la crisis de un sector muy grande de nuestra Iglesia radica precisamente en el olvido del Amor de los Amores. Me fijo más en detalles de la biografía de Hermann Cohen:
La Eucaristía era su vida. Comulgaba a menudo; cada día oía varias misas; visitaba varias veces al Santísimo Sacramento con un cirio en la mano. "Al paso de la Sagrada Eucaristía, dice, me siento como anonadado. Un torrente de lágrimas brota de mis ojos,
experimento un sentimiento de respeto profundo, y siento como la evidencia de la presencia real; indecible sensación. Mientras dura la procesión, cada vez que el Santísimo Sacramento se aproxima, el
temor respetuoso y mi humilde amor aumentan. Con dificultad me aparto de esta impresionante ceremonia. En la calle, al volver a casa, todavía lloraba recordando esta impresión.
17.- APOSTOL DE LA EUCARISTIA
Hermann sólo vivió para amar y hacer amar a la Sagrada Eucaristía. No predicó, siendo ya carmelita, ningún sermón sin
hablar del misterio inefable de la Eucaristía, a lo que se comprometió con voto especial. Lloraba cuando la Eucaristía era menospreciada. Decía: "Quisiera que usted viviera de tal manera por la Eucaristía que fuese ella quien moviese todos sus pensamientos,
afectos, palabras y acciones, que ella fuese su faro, oráculo, modelo y perpetua ocupación.
No podía dar mucho tiempo la sagrada Comunión o llevar
al Santísimo, sin experimentar una emoción tan viva y fuerte que se parecía a la embriaguez. "Jesús en el sacramento del Amor es el único objeto de mi vida, de las predicaciones que hago, de mis cantos, de mis afectos. Al misterio de la Eucaristía debo la felicidad de haber sido convertido a la verdadera fe".
18.- "Estoy en un estado de emoción imposible de describir: la
felicidad y un santo temor han invadido mi corazón... Debo ser sacerdote el Sábado Santo y cantar Misa el Domingo de Pascua... ¡Consumámonos por su gloria! Se me ocurre pensar que, habiendo hecho yo morir a Aquél que amo, habiéndolo hecho morir tan a menudo por mis pecados, voy mañana en cierto modo a devolverle nueva vida consagrando con el obispo. Pero, aunque dijera la Santa Misa miles de años, jamás podría darle nueva vida con la frecuencia con la que le he dado la muerte al ofenderle con mis abominables ingratitudes... Pida para mí la fidelidad, la gratitud, el amor a la cruz y la sed de la gloria de Dios."
Las emociones que siguieron a estos días fueron tan violentas
que cayó enfermo. Hubiera sido "feliz de marchar de esta tierra de destierro a la Patria. Pero la obediencia me ha dicho: levántate. Y hallo la energía y la actividad, no rehuso el trabajo, y cualesquiera que sean la longitud y la dificultad del camino que me queda por hacer, estoy resuelto a no mirar atrás."
Con su hermana se desahoga así: "Mi corazón está lleno de
alegría y esperanza al pensar que vendrás dentro de algunas semanas a visitarme a Agen. Tendremos ocasión de bendecir y alabar la misericordia de Dios en esta entrevista tan deseada. Mi alma siente la necesidad de desahogarse en la tuya... Tú sabrás comprenderme; tú sola. Leerás en este corazón que abriré, y que lleno de emociones celestes que lo inunda, se derramará en el tuyo en una fraterna efusión... Nos alegraremos y lloraremos a la vez, pero serán lágrimas sin amargura, lágrimas de felicidad, lágrimas de gozo y de agradecimiento."
19.- HERMANN COHEN Y MARIA
El gran apóstol de la Eucaristía P. Hermann Cohen, el fundador de la Adoración Nocturna, decía refiriéndose a la Virgen: A la Virgen María se lo doy todo, hasta mis comuniones, ya que siempre la invito a que venga a recibir a Jesús en mí... Oh María, si me das la Eucaristía, es cosa hecha. Mi madre verdadera es la que me une a Dios, la que me da a Dios. A ella debo seguir en lo sucesivo.
20.- HERMANN COHEN. SU PREDICACION
No lo consideraban a Hermann Cohen como un orador de la talla de Lacordaire, pero su oratoria era testimonial, incisiva, vivencial. Fueron muchas personas las que deben su conversión a sermones escuchados a este fervoroso sacerdote. Se conservan sermones suyos que sobrecoge leerlos. Por ejemplo el de la gratitud a Dios llena el
alma de santo agradecimiento y hace formular un propósito eficaz de dar gracias a Dios que nos ha creado y hecho cristianos. Dice: "Dar gracias a Dios por sus dones, y, sobre todo, por Aquel que es por excelencia el don de Dios, la Eucaristía, que enriquece a los hombres con los tesoros de su infinito amor; es el mayor de todos los beneficios... Suplir la espantosa ingratitud de los muchos que
olvidan los deberes del agradecimiento para con Dios... Tributar perpetua acción de gracias a la augusta Trinidad por los innumerables beneficios espirituales y temporales, de los que no cesa, desde la creación del mundo hasta nuestros días de colmar a los hijos de los hombres y sobre todo a los cristianos."
Su actividad predicadora fue incansable. De una manera especial
viajó por Francia, Alemania e Inglaterra predicando la Buena Nueva. Sentía y vivía cuanto comunicaba a otros. Era tal su fama en estos lugares que se le acercaba la gente en la calle y se arrodillaban
para pedirle su bendición. En una de sus predicaciones, cuaresma del 62, era tal la multitud que acudía al convento, que el municipio
arregló el camino de acceso. Era ya tal el agobio que sentía en Lión por la devoción hacia él de la gente que pidió el traslado a sus superiores. De allí fue enviado a fundar a Londres.
Tenía costumbre de meditar y orar largo tiempo; luego subía al púlpito. Pedía al Señor antes de comenzar dar a conocer y amar a Dios por su predicación, pero sin ninguna gloria para sí. Tenía el sentimiento de que estaba realizando la obra de Dios.
20.- LA ADORACION NOCTURNA
Hermann había alquilado un modesto cuarto en la calle de la Universidad, y se puede considerar como la cuna de la Adoración Nocturna. Este piadoso convertido se complacía en visitar las
iglesias en que se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento. Se ponía a adorar a Nuestro Señor manifiesto en la custodia sin contar las horas y sin advertir que la noche se acercaba. Era noviembre. Una Hermana tornera llega a dar la señal de salir. Fue necesario un segundo aviso. Entonces Hermann dijo a la religiosa: "Saldré cuando
lo hagan esas personas que se hallan en el fondo de la capilla". Y ella. "Pues no saldrán en toda la noche". ¡Ejemplo y contagio del fervor!
Después de esto Hermann se dirigió a Mons. Bouillerie y le dice: "Acaban de hacerme salir de una capilla en la que unas mujeres
estarán toda la noche ante el Santísimo Sacramento." Pues bien, replica el obispo, encuéntreme hombres y les autorizo a imitar a esas buenas mujeres, cuya suerte ante nuestro Señor envidia usted".
Al día siguiente Hermann hallaba la necesaria ayuda.
El obispo Bouillerie había establecido ya anteriormente una pequeña asociación para la "Adoración nocturna" en casa. Los miembros se levantaban por turnos durante la noche a la hora fijada de
antemano para adorar al Señor. Este obispo fue el gran prelado de las obras eucarísticas.
Los hombres adoradores encontrados por nuestro santo, eran reunidos en la habitación de la calle Universidad; eran veintitrés. La intención de todos era reparar a Jesús sacramentado de los
ultrajes de que era objeto, y atraer sobre Francia las bendiciones de Dios y apartar de ella los males que amenazan. Así comenzó la Adoración Nocturna.
Las primeras vigilias se efectuaron en el famoso santuario de Nuestra Señora de las Victorias; allí aparece una lápida conmemorativa. Era el 6 de diciembre de 1848. Y todo era debido al celo del P. Hermann y al de Mons. Bouillerie.
21.- Te adoro presente en la Eucaristía." De rodillas, Señor, ante el Sagrario que guarda cuanto queda de amor y de unidad..." "Cuanto queda", ¿y ya queda algo de amistad y de unidad? Se aleja la salud, la juventud, pero nos quedas Tú, Señor, que eres la unidad y la amistad y el que fragua entre nosotros la amistad. Y queda la eternidad, la eternidad junto a ti... Y el secreto es que Cristo esté en todas las almas. "¡Como estás en la custodia... igual que la palmera está en el arenal! ¡Queremos que reine entre nosotros tu ardiente caridad!"
22.- "Como el ciervo sediento que va hacia las corrientes de las aguas, vamos a vuestro encuentro sabiendo que vendrás". Sabemos, sí, que vendrás. ¿Por qué? El que busca la fuente sabe que en la fuente lleva un beso de paz. Ya en el Bautismo recibimos el beso de Dios. El beso místico de Dios. Buscar esa fuente.
23.- Hemos de abrir ahora la Biblia en el capítulo 20 de Los Números.
Y hacemos esta meditación con fervor eucarístico. ----- Los israelitas tenían sed, pero no tenían agua. Nosotros a veces nos secamos, porque no tenemos agua; nos hemos alejado de las fuentes de agua. ¿Porqué
habéis traído al pueblo al desierto, decían los israelitas? Esta realidad y esta tentación puede llegar al sacerdote, pero vamos al Sagrario ante las dificultades con el corazón sangrante o seco. ¡Marchar a la tienda del encuentro! Caer como los israelitas rostro en tierra, en gesto de adoración. Se nos manifiesta la gloria de Yahvéh. Y se oye su voz: "Toma la vara, reúne a la comunidad y habla a la peña..." Dios les dice que hablen a la peña. Parece que escuchamos la voz de Dios y que nos dice a nosotros también que hablemos a la peña, cuando vamos al Sagrario. ... y brotarán las aguas... brotarán las aguas con gozo de la fuente de la salvación... Leemos con unción el mensaje de Dios a Moisés. Alzó la vara; movió la mano y brotó el agua salvadora. Y lo aplicamos a nuestro momento. Brotará el agua abundante del Sagrario. Fe. Enamorados de Cristo. Agua para cuantos tienen fe. Beber; beber con gozo. lavarnos en el agua salvadora. No me arrojes, Señor, de tu presencia. Que no te hastíen nuestras infidelidades.
24.- 41 años de nuestra ordenación sacerdotal. Recuerdo ahora la anécdota que cuenta Descalzo, la anécdota que fraguó su vocación sacerdotal. "Llevadme al enfermo que ha solicitado mi ayuda en estos momentos de agonía", decía el sacerdote en una noche de nieve, enfermó él grave del corazón. Y lo llevaron. Y llegó al lecho del enfermo. Y murió el enfermo, y a continuación el propio sacerdote. ¡Señor, ser el leño que hace falta para que se consiga la luz!
25.- Vamos ahora a enumerar algunos males del clero, para tratar de evitarlos con la ayuda de Dios:
- Falta de reglamentación o desconcierto en su vida.
- Descenso en la oración privada y pública.
- Abandono de la vida espiritual.
- Carencia de directores espirituales del clero.
- Tener niveles de espiritualidad demasiado bajos.
- Falta de aliciente en la propia cultura.
- Sermones con muy poca unción espiritual.
- Desilusión y pesimismo.
- Ejercer el ministerio como mero funcionario.
- Falta de fervor. Rutina.
- Abandono de la meditación en largas temporadas.
- Falta de preparación y de acción de gracias en la misa.
- Abandono de sentarse al confesonario, porque nadie acude. - Falta de unión y de verdadera amistad entre sacerdotes...
El remedio a todo esto parece que no se conseguirá sin verdaderos
líderes espirituales que ayuden a cambiar el ambiente. Hemos de pedir al Señor para que surjan.
26.- "Nos has dado pan del cielo, pan que encierra todo deleite". El estar junto al Sagrario hace más agradable la oración y ayuda a mantenerse en la presencia de Dios. Si a Cristo no se le sigue, no se le conoce y no gusta. Si encontráramos en el sagrario ese deleite; si lo conociéramos más.... ¡Menudo gusto tenían los santos enamorados de Jesús! "Qué deleitable es tu nombre, piadoso Jesús". La alegría total está en El. "Oh júbilo del corazón y solaz de la mente"!
27. "Pero más dulce que la miel, su dulce presencia". Presencia de Jesús en la Eucaristía. No tenemos añoranza ninguna de cuando estaba en Palestina. Presencia eucarística; más aún si cabe que la presencia trinitaria; presencia de gozo, fruitiva de Cristo en la Eucaristía. No hay cosa que se sienta más suave; nada se piensa más dulce que Jesús el Hijo de Dios. palabras inagotables de felicidad. ¡Lo más alegre y
jugoso! "¡Qué bueno eres para los que te buscan, pero qué serás para los que te encuentran!?"
28.- Fe en Cristo. A Jesús le sabe mal que no se crea. "¡Hombre de poca fe, ¿por qué no has creído?" En cambio, le desarma si tienes fe en El. Sé de quién me he fiado.
29.- Estamos convencidos de la necesidad de la oración. Algunos hacen mucha oración y no son nada santos. Puede, si no se está alerta, la oración transformarse en evasión, alienación, egoísmo. Debe cuestionar la vida. Fallamos por no orar u orar mal.
30.- Es preciso profundizar hasta qué punto y cómo en la oración nos habla Dios. Discernir las "ocurrencias" que se tienen en la oración de las inspiraciones. Y darse cuenta de que Dios nos habla de modo distinto al modo humano o a la manera que nosotros podemos imaginar. Más que con palabras nos habla con hechos.
XVII.- Dialogamos para reformar nuestras vidas
1. - Antes que nada, ¿se te ocurre alguna cosa para dialogar prioritariamente?
- Sí. Estamos a fin de curso. Es bueno hacer una evaluación con miras a continuar el curso próximo. - - - - - Advertimos en general un balance positivo. Creo que he comunicado la figura de Jesús con un mayor convencimiento. En alguna ocasión me han dicho feligreses que les ha impactado. Esto me sirve de estímulo. Por otra parte hemos de ir preparando el futuro curso. Creo conveniente hacer mayor hincapié en gestos y detalles. Hemos de pensar en muchos detalles, pero desde el calor de la oración, no como meras técnicas. (Incienso, agua, saludo sonriente, acogida incluso individual, Corpus, primeras comuniones...)
- Me admira cómo me aguantan año tras año. Me estimula esta
bondad y entrega de muchos. Es preciso leer y meditar mucho para renovarse. Estoy convencido de que desde la hondura de la vida interior seré más capaz.
- He adquirido - regalo de la Providencia - en la feria del libro Las obras Eucarísticas del Beato Pedro Julián Eymard. 1500 páginas con un fervor sin igual. Merece la pena enfrascarse en este amor a la Eucaristía.
- Voy descubriendo la importancia de volver a los sitios, a las lecturas, a los cánticos de la juventud y niñez. Se descubren como nuevos, aumentan el fervor y hambre de Dios.
- La muerte de mis padres ha sido una verdadera experiencia de
fe. - Ha sido y sigue siendo un profundizar en mi fe. Encuentro un gran consuelo. ¿Cómo lo pasará el que no tenga fe, cuando llegan estos momentos? He de vivir cada vez más mi fe; con más consciencia. Por otra parte ahora puedo consolar mejor a quienes pierden un ser querido.
2. - Oración personal. ¿Cómo va? Mejor, peor, un poco abandonada... ¿Te resulta imprescindible de manera que si llegas a la noche y no la has hecho intentas realizarla...?
- A mí la oración me resulta imprescindible. Psicológicamente no podría pasar un día sin practicar algo. El caso es que no sé hacerla bien. muchas veces tan sólo hago intentar hacerla, intentar una y otra vez estar en la presencia de Dios y así se me va el tiempo.
- A veces practico mi oración con algo desorden. No tengo tiempos fijos. Eso sí, siempre saco tiempo abundante para la oración personal y si me obligaran a dejar la oración se me haría insoportable. Eso no quiere decir que siempre tenga ese fervor sensible, pero la procuro practicar por encima de todo aun en días de gran aridez. No sería capaz de obedece si se me impusiera, por un contrasentido, no hacer oración.
- La practico, sí, con asiduidad. Pero merece la pena destacar
algunos momentos en que se aumenta mi fervor: Cuando visito alguna iglesia en que está el Santísimo expuesto: las Reparadoras, los Sacramentinos es una experiencia de fe muy destacada... Pido detenidamente a Dios por personas y situaciones. Voy nombrándole muchas necesidades que veo y no acierto a remediar.
- La lectura meditada me ayuda mucho, sobre todo en tiempos de
mayor sequedad.
- Recomiendo la obra "Oración de la Confianza" de La Colombière. Durante el día mantengo el tono espiritual por medio de oraciones breves o jaculatorias. Soy intérprete de la creación para alabar a Dios...(No olvidemos la alabanza a Dios desde la naturaleza. Recuerdo el caso que me contaron: Los musulmanes en cuanto llegaron a la cumbre adoraron a Alá. Los cristianos exclamaron con entusiasmo.
Algo tenemos todavía que aprender.)
- La Misa en solitario me llena de gran fervor. A veces me detengo en la acción de gracias o en alguna otra parte. ¡Qué buena la explicación del alma de Cristo...!
- Amo la oración: me lleva a GOZAR DE DIOS. Eso es para mí el
momento de oración.
- Damos gracias a Dios por la actitud de fervor que nos da es una verdadera gracia actual. Gracias a Dios que ha obrado en misericordia con nosotros.
- Viene bien que mandemos este resumen también a los amigos que no han podido venir. Paco me dijo que le ayuda. Supongo que a los demás también.
- Qué poco interesa en este contexto ver la televisión...Jesús cada día nos da algo nuevo. Sí acepto los consuelos, es normal, pero también aceptamos la sequedad y seguiremos constantes porque es una purificación por nuestros pecados. No pretendemos oración "a palo seco", pero buscamos a Dios, a El sólo, no sus consuelos.
Quedan para otra ocasión los dos puntos siguientes que no hemos podido ver.
3. - ¿Junto a la oración va aumentando en ti el celo por propagar tu fe, el deseo de la salvación de las almas, el hacer algo sin la rutina del funcionario? Explicar.
4. - ¿Miras la oración como algo positivo, como algo gozoso, o más bien como una carga? ¿Lo tuyo es la oración o el ir viviendo y disfrutar de tantas cosas atractivas?
5. - ¿Estoy prácticamente convencido de la eficacia de la oración o solamente de forma teórica? (Razona un poco.)
XVIII.- Reflexiones comunes para reforma de vida. Nuestra Pascua
Preámbulos del retiro:
1. - ¿Qué tengo yo, qué tenemos nosotros, Señor, para que te hayas fijado y hayas derramado sobre nosotros ilusión y gozo en el espíritu? ¿Qué hemos hecho para que nos ilusione la oración más que ninguna otra cosa? ¿Qué hemos hecho para que cada vez nos interesen menos las casas del mundo? Y...¡cuántos no lo aguantan y se duermen cuando se trata de las cosas de Dios...! ¿Cómo corresponder? - Hacer todo lo que esté en nuestra parte para extender tu Reino, tu gloria.
PUNTOS DE DIALOGO
1. - Apegos concretos que nos pueden impedir avanzar. Aunque no seamos capaces de dejarlos todos (y tal vez de momento ni convenga), sí darnos cuenta de ellos para en el momento que Dios nos dé su gracia, poder actuar.
- Hacemos hincapié en que no se debe forzar el desapego. Siempre que se realiza el sacrificio ha de ser de modo generoso, sin ruindad, pidiendo fuerza a Dios, con ánimo alegre aunque cueste. Si vemos que algo nos domina, hacer otros pequeños sacrificios para lograr desprendernos del difícil con generosidad. Dios nos dará fuerza.
- Ir ante todo a la voluntad. Dejarlo, sí, cuando el Señor
providencialmente nos lo pida indirecta o directamente, por ejemplo si hemos de atender a cualquier persona.
- Por supuesto dejar los apegos cuando nos lo exige el deber.
- Procurar la indiferencia ignaciana.
- Saber humillarse ante el Señor a causa de nuestros apegos. Dios sabe sacar de los mismos males bienes para nuestra alma. La humildad es un gran bien.
- ¿Habrá mayor apego que al de la propia vida? A veces me da la impresión de que se hunde el mundo si pienso en mi postración en la cama. Tengo que prepararme para esto. ¿Cómo? Lo acepto, sí, con la voluntad, pero también aprovecho "huecos" aburridos de mi vida para poder superarme con esta práctica. Ejemplo: cuando tengo que aguardar un turno de horas... aburrido...esperando algo en soledad... Entonces escucho, observo, procuro la paz y la calma... recito oraciones o poesías aprendidas de memoria... De todos modos estoy convencido de que Dios da su gracia cuando llega la enfermedad.
- Conviene no torturar la imaginación pensando en males posibles. Si llegan, confiemos.
- La sentada con el postre y el puro del domingo. Es un apego. - Más me preocupan los que ni siquiera me doy cuenta de ellos,
porque será más difícil eliminarlos. Pero lo importante es quitar los conscientes.
- Apego a las propias aficiones o a la propia opinión. ¡Cuánto
cuesta ceder y seguir colaborando, a pesar de ver como mejor lo propio...! Saber aceptar el desprecio de la preterición. No hemos de hacernos pasotas como respuesta.
- Atenderemos al débil o inoportuno con gran cariño, despegándonos de lo que estamos haciendo en ese momento.
- Si nos equivocamos al tomar una decisión, reconocer el error
ante los otros.
- Me ha impresionado el caso de la fundadora de las Esclavas del Corazón de Jesús. Fue arrinconada. Perseveró. ¡Cuánto bien hacen quienes escuchan con interés, comprenden, atienden a quienes se sienten perseguidos o injustamente tratados! Con eso sólo ya están haciendo un gran bien.
- En toda vida de Santos hay amargura y persecución. Y también
acogida por parte de algunas personas. Sería muy difícil perseverar sin la ayuda y apoyo de algunos fieles amigos. Algunos santos extraordinarios ni siquiera tuvieron ese apoyo humano.
2. - ¿Qué haces cuando llega la sequedad o aridez? ¿Menos oración? ¿Aguantarla? ¿Más oración?
- Cuento con la sequedad y aridez en la oración. Por nada del mundo la dejaré. Me alegro de ella porque así le puedo demostrar a Dios que le amo. Procuro aceptarla y deseo huir de la tentación de que sea un "truco" para que Dios me mande más "fervor" o gusto en la oración. Procuro que sea una ofrenda a Cristo crucificado; como prueba de amor sincero al El. Como penitencia por mis pecados.
- Sigo la misma vida espiritual. No aumento. ¿El aumentar el
tiempo no sería causa de rechazo, de náusea?
- A menudo en los ejercicios espirituales es cuando más me viene la aridez. Me entra mucho sueño. Entonces procuro aprovechar lecturas buenas, reposadas, verdadera lectura meditada. Es muy bueno para el tiempo de aridez.
- En tiempo de desolación conviene acercarte a un amigo que sabes te conoce y estima. Desahogarte con él. Sagrario. Deporte, paseo, para superar angustias con una mejor circulación de la sangre.
- En toda aceptación plena del dolor con Cristo hay una especie de alegría. Aunque no todos la ven. Solidarizarnos con Cristo en la Cruz.
- Conviene escoger algunas lecturas especializadas para tiempo de aridez. Tal vez algo que nos haya hecho impacto en otras épocas.
- Desahogarse con el Señor llanamente: "Señor, no aguanto,
perdóname, esto es un aburrimiento, pero Tú sabes que te amo."
- Echar mano de una "baraja" elaborada con frases que nos han
llenado de fervor en otras ocasiones: frases de nuestra experiencia religiosa. Repetirlas una a una con cierta pausa.
- Conviene tomar notas espirituales. Año tras año. Echar mano de estas notas en tiempo de aridez. Cuaresmas fervientes...Pascuas llenas de gozo del Resucitado. Procurar ir construyendo "por encima de lo del año anterior.
- Leer salmos. Leerlos con lápiz en la mano. Hacer al margen
nuestras anotaciones. Vendrán bien el día de la desolación.
3. - Los santos hablaban de Dios, se desvivían por sus hermanos, cumplían a la perfección, ¿qué hacer para imitarles?
¡Cómo me animó cuando le dije a José Ignacio si íbamos a reunirnos para celebrar el retiro y él me contestó: - Yo siempre estoy dispuesto a poder hablar de Dios, ¡cuando quieras!!
- Me produjo una emoción incluso exterior ver los nueve amigos de Ignacio de Loyola... ¡Quién pudiera imitarlos! ¡Qué bueno si nosotros nos reunimos varias veces al año para hablar de Dios!
(No nos queda tiempo para seguir con este punto. Volveremos
sobre él en el próximo retiro.)
4. - ¿Qué supone la Pascua y el tiempo pascual para ti? ¿Cómo la
sueles vivir? ¿Cómo te la ambientas? (Lectura, oración, etc.)
- Desde el seminario es un gozo grande. Fundamento de mi fe.
- Enfoco mi vida espiritual con relación al gozo interior de la resurrección.
- Jesús veía amor en el corazón de los suyos. ¿Ve en nosotros ese amor? Pedro defendió a Cristo. Fue después cobarde. No supo asumir lo de la pasión. Pero recomenzó su vida. Predicó hasta el fin al Resucitado. "Somos testigos."
FINAL MUY EMOTIVO el canto desde hace tantos años sin entonar: "Pastor de amor prisionero que a ser pastor nos convidas: de tus ovejas perdidas quisiera ser misionero. De tus ovejas perdidas quisiera ser misionero. - - - - Para arrancar una espina de tu corona, Señor, para apagar el ardor de la sequedad divina, que te quemó en el madero, en holocausto de amor, quisiera ser misionero, quisiera ser misionero"
XIX.- REFORMA DE VIDA
Nos encontramos delante del Señor. Un año más, amigos en la fe, amigos en una amistad natural y del espíritu.
Antes de comenzar este retiro, nos ponemos en la presencia de
Dios vivo, Padre nuestro, nuestro amor.
Queremos comenzar estos días ya con el fervor total; sin pereza. - Afirmamos delante de Ti, que es nuestro deseo no cometer por nada del mundo un pecado mortal.
Cuando al Padre Nieto le pidieron en los ejercicios de órdenes un consejo para toda la vida de sacerdocio, les dijo: "Haced un propósito firme de no cometer jamás un pecado mortal."
Los seminaristas, que se encontraban en unos momentos de fervor extraordinario, le dijeron: - "Padre, piensa que nosotros..." Entonces el P. Nieto les dijo: - No penséis que es poco pedir esto. Os lo repito. Tomad una decisión inquebrantable de por nada del mundo cometer un sólo pecado mortal.
Nosotros, Señor, queremos vivir decididos totalmente a mantener nuestra alma en gracia.
- Queremos consagrar nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestro corazón entero al amor y servicio de Dios. Hágase, Señor, tu voluntad. Hasta el fin de nuestros días. Te pedimos capacidad de iniciativa para ello. Y amor, mucho amor a ti. Como el que tuvieron los santos.
- Queremos que, si caemos en alguna acción mala, aunque sea leve, levantarnos en seguida. Y no estar así días y días en la tibieza.
- Tú, Señor, nos ha ido alimentando durante toda nuestra vida con el mejor alimento: Tu cuerpo, tu Sangre, tu amor. En todos los momentos de nuestra vida nos sigues. Todo son lazos que nos echas para que te sirvamos. Estamos locos de contento. Gracias, Señor, no nos sentimos dignos.
- Nos desborda de alegría el tener deseo de amarte más. ¡Danos la posibilidad de amarte! ¡Danos el gusto de la oración!
- Nos llena de gozo el poderte hablar en la oración. Señor, enséñanos a orar.
- Te agradecemos que las pasiones vayan amortiguando en nosotros su virulencia. Ahora que nuestra casa se está sosegando, ayúdanos a ir a ti. San Juan de la Cruz a nuestra edad ya no vivía. Y aprovechó muy mucho el momento en que su casa estaba del todo en sosiego.
- Ayúdanos estos días a examinar nuestro adelantamiento o retroceso con relación al año anterior. Que el tiempo pasa y nuestra meta se va acercando.
- Este año nos vamos a fijar el propósito firme de acostarnos antes y levantarnos más temprano para encontrarnos junto a Ti cuando despunte el día.
- Nuestra vida interior la vamos a tomar totalmente en serio, porque así estaremos más junto a Ti, y brotará a la fuerza de nuestra alma hacer el bien.
- Queremos que arraigue en nuestras almas de tal manera la resolución de servirte y de seguirte que, ni la vanidad, ni los halagos, ni el amor a la propia vida logren hacernos desistir de nuestro propósito.
- A cambio de todo, sólo te pedimos que nos des más posibilidad de amarte.
XX.- Revisamos nuestra vida espiritual
1. - Ideas buenas sobre oración. Intercambio.
1 - Dedicar al menos todos los día 1/4 de hora a la oración "de sequedad"; sin libros.
2 - He comenzado a preparar esta oración por la noche. Como en tiempos en que nos aconsejaban en el seminario.
3 - Convencimiento total de la necesidad de mortificación.
4 - No oro porque soy bueno; oro porque soy extremadamente pobre. No tengo nada. Manos vacías. Para encontrar a Dios, renuncié al mundo. Extendí mis manos ante Dios, pero estaban llenas de orgullo. Busqué humillaciones sin cuento; identificarse con Cristo doloroso y humillado: dadnos al menos saber aceptar las humillaciones.
5. - Mira mis manos: todavía están "llenas" de tu humildad. Pero dice el Señor: - No deseo ni tu "humildad", ni tu "orgullo". Quiero tu nada. El vacío.''....Vacío de todo, Dios llenará mis manos de la hermosura de su divinidad.
6. - No siempre tendrás ocasión de una mano amiga que te ayude y que te oriente en el camino. Bajar del Sinaí
7. - Dejar las maletas. Ir por los caminos de Dios en vacío. 8. - La oración es el único libro donde se ve el rostro de Dios. Verme a los ojos de Dios. Dadme, Señor, unos ojos nuevos.
9. - La lamparilla del sagrario. Allí está Jesús. El amigo. Ver la vida de la llama. Cansa tan poco como las olas del mar. Calladamente se consume indicando a los fieles don está Dios.
10. - Muchos días, al menos en la visita de los Domingos, paso el rato de oración haciendo una lista delante del Señor de las personas que conozco, que necesitan ayuda. El verdadero amor es llevar lo amado ante el regazo de Dios.
11. - Santifica, Señor, mis manos, mis pies...Santifica mi
carácter. (Y concreto varios detalles.)
12. - No lo olvido: martes y viernes, pasión del Señor. Misterios dolorosos. De esta forma, todas las semanas, dos veces, guiados del Rosario, podemos meditar en la pasión de Cristo. Un viernes sin pasión, no es viernes.
13. - Una buena mortificación, sin renunciar al placer lícito, es distanciarlo: unos minutos. A veces tan sólo varios segundos. Lo mismo podemos hacer con la carta deseada, retrasar algunas horas en leerla. Por el contrario, lo desagradable, ejecutarlo pronto sin dejarlo para un "mañana" que nunca llega.
14. - ¡Qué bien me viene cantidad de oraciones, canciones que aprendí de memoria! Echo mano de ellos en cualquier momento para hacer un rato de oración. Lo mismo con poesías. Todo esto da brillo a la oración.
15. - Ir acostumbrándonos a la oración sin muletas. Pensar en El, amándole. (Foucauld). Aumentamos la capacidad contemplativa a través de una frase que la vivimos. Ejemplo literario: "Fui al río... Recogí las ramas secas... Oí un ruido... Miré a la pradera.... Pero los árboles no se movían... Aplicarlo a la contemplación mística.
16. - Gozar de la presencia de Dios. A veces, no nos dejan ver la presencia de Dios.
17. - ¡Cómo habla Jesús de Dios, con qué ternura!
2. - Problemas en la vida interior. Cómo ayudarnos en hermandad a solucionarlos.
1 - La falta de correspondencia a la gracia de Dios. Siempre me está interpelando. Muchas veces no llego.
2. - Falta de tiempo para dedicarme a la oración. Aunque todos entendemos que "falta de tiempo" es cuestión de que no le damos a la oración la prioridad que se merece. Dedicar a Dios lo mejor del día.
3. - Sequedad, aridez en la oración. Nos parece que el remedio es tomar conciencia de la sequedad. Esto indica que necesitamos agua. a)Ponerse quieto delante del Señor - fuente de vida y santidad - con la vasija vacía, esperando el riego de su misericordia. b)Escuchar alguna música que pueda darnos un recuerdo, un alivio a esta sequedad. c)Poner junto a nosotros alguna estampa o imagen. d) Acercarnos al sagrario. e) Decir al Señor: "Mi alma está sedienta de ti, como tierra árida". f) "Enciende mi lámpara, Señor; Tú, Señor, iluminas mis tinieblas." g) "Llena, Señor, mi nada".
NO DIO TIEMPO PARA ESTOS TRES ULTIMOS PUNTOS NI PARA COMPLETAR ESTE SEGUNDO.
3. - Apegos concretos que nos pueden impedir avanzar. Aunque no seamos capaces de dejarlos todos (y tal vez de momentos ni convenga), sí darnos cuenta de ellos para en el momento que Dios nos dé su gracia, poder actuar.
4. - ¿Qué haces cuando llega la sequedad o aridez? ¿Menos oración? ¿Aguantarla? ¿Más oración?
5. - Desolación. Cómo ayudarnos. Son momentos muy duros y es cuando más hemos de desvivirnos por el amigo. Cuando más cerca de él debemos estar. ¿Lo manifestarías a algún amigo? ¿Por lo menos a uno?
XXI.- VERANO DESCANSO Y PAZ EN
En este retiro de verano hemos de buscar la paz, la calma, el sosiego, el descanso junto a Jesús. No preocuparme en discurrir mucho. Gozar junto al Señor en el mejor de los descansos y tomar fuerza para más adelante. Leer un artículo. Estar después el tiempo que nos parezca hasta pasar al siguiente. Disfrutar con descanso de la presencia de Dios, después de haber calado en el mensaje de cada artículo
.
1.- Sentado en el brocal del pozo, bebo del agua que "salta hasta la vida eterna". Es un día cálido de verano, en un descanso en el trabajo. Vivo la misma escena de la mujer de Samaría. Ha llegado en mí el tiempo de producir. Larga fue la preparación. Me parecía entonces que nunca podría yo abrazarme con labores de hombres maduros en la fe; que siempre habría de comer el pan regado con el sudor de otros.
Y aquí estoy de lleno, Señor, me pesa la fatiga de todo el día estival, tengo sed, el sudor corre por mi frente, duermo poco. Me encuentro en el verano de mi vida.
Pero gozo al contemplar las mieses, se encuentran maduras. Las miro sentado desde el brocal, muy unido a Jesús. Mi alma de apóstol no retrocede, aunque seamos pocos los operarios. De vez en cuando beberé junto a Ti del agua de este pozo, y Tú llenarás mi vida de la gracia y ya nunca volveré a tener sed.
Dame, sí, el trabajo del verano.
Deseo ser apóstol tuyo en las fatigas.
Ni una sola espiga se perderá.
Ahora llega, Señor, un grupo de segadores. Trabajaremos juntos. Al final de la jornada, cuando el sol haya caído, nuestro espíritu se unirá a Ti en el silencio de la noche.
2.- . En julio las mieses están en sazón, recuerdo de la Eucaristía. Misterio de vida, misterio de amor: el trigo que se transforma en harina, la harina, en pan; el pan, en el cuerpo de Cristo que guarda nuestras almas para la vida eterna. Yo no me cansaría de insistir en este tiempo y siempre en la disposición del alma para recibir a Jesús Sacramentado. Que no se puede servir a dos señores. No cabe participar en la mesa del Señor y en la del demonio
3.- Pasan los años; la "rueda del tiempo" gira en repetición monótona de meses y estaciones. Tú y yo nos encontramos, amigo de mi alma, dentro de este caminar en círculo cerrado hacia la eternidad. Cada día te reafirmas en el único cimiento profundo: la gran fuente de gozo y felicidad está en buscar la gloria de Dios en todas las acciones de tu existencia.
Epocas de menor ocupación en ti mismo y mayor dedicación a tu prójimo, han resultado más felices. Ya lo dijo Jesús: " Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura." ¡Mira el sol con qué paz se derrama en vida y calor! Arde para los demás. Pero en el cristiano no cabe la ayuda a sus semejantes por simple altruismo. Todo amor brotará en ti de una vida centrada en Dios por la oración y la lectura de libros santos. Busca tiempo en el arca de tus ahorros y dedica largos momentos al día a este noble quehacer. ¡Importa mucho!
Un río de gozo embargará tu corazón; que Dios nunca deja en la estacada a quienes de veras le siguen.
4.- Mi amigo joven añoraba las vacaciones. Cuando el verano asomaba su rostro en el último mirador de primavera, imaginaba él un asueto prolongado de treinta días continuos. Viajaría por el Continente, visitaría museos, escalaría los montes, y el sol curtiría su piel en las playas. La vida de mi amigo era un proyecto sin descanso. Bullían en su imaginación planes sin cuento. En las horas del trabajo y del invierno. su mente era colmenar en zumbido constante de andanzas y diversiones.
Un día le dije:
- Siéntate conmigo a la sombra, bajo el árbol. Descansemos... Vamos a contar hormigas. Nada tenemos que hacer. Mira cómo pasan... mira aquella: vuelve y repite mil veces su camino...No preguntes qué pretende. Tú sólo observa el ajetreo de estos seres diminutos...Y pasamos unas horas de solaz contemplando sin prisas la vida de los insectos.
Más tarde plantamos nuestra tienda junto al río. Sin libros, sin proyectos, sin quehaceres. Horas enteras arrojando hierbajos desde el puente, y viendo cómo el agua los llevaba: como pensamientos que comienzan, y desaparecen sin advertir su final. Así ganamos unos días de descanso, libres de zozobras y ansiedades. Nuestra alma era esponja en el agua; inmersa en la paz, sin crispaciones, sin prisa de que llegara el tiempo de partir. Eran las noches hervideros de estrellas luminosas. Contemplando astros lejanos, nuestra alma se acercaba al Creador. Todo parecía muy simple. ¡Y de ensueño!
Era gozo y descanso.
Sosiego de media noche.
A veces, acariciaba la aurora nuestros ojos vigilantes.
Y mi amigo exclamaba:
No ansío el bullicio de las plazas, ni figuras de museos, ni asfalto de largas excursiones. ¡El descanso nos lleve a Dios! ¡Tú puedes hacer la prueba!
5.- TRANSMITIR EL GOZO EUCARÍSTICO. - Me gustaría vivir la Eucaristía de tal manera que mi paso por el mundo fuera como sembrador de alegría y esperanza. Eso mismo deseo para ti. Intentamos llevar a los hombres a Dios a base de lecciones aburridas, y nuestros hijos y alumnos se cansan. ¡Qué difícil nos resulta, Señor, ser altavoces válidos del mensaje de fe! Y siempre será verdad que "la fe se transmite por el oído".
¿Cómo difundir nuestro fervor eucarístico de manera que llegue a calentar su alma quien está frío, a vibrar quien permanece siempre yerto? Yo estoy seguro de que, si todos cuantos comulgamos supiéramos ser custodia transparente del Señor, que va dentro de nosotros, por todos los lugares, casi sin darnos cuenta, iríamos sembrando gozo y esperanza, como en un festival de la más sana alegría. ¡Oh las vivencias profundas de fe eucarística!
Ese "algo" de fervor no se logra a fuerza de puños, sino en la contemplación prolongada de Cristo sacramentado. Él está día y noche en nuestros templos. A veces como verdadero prisionero encerrado con verjas impenetrables, a causa de la falta de fe práctica de ovejas y pastores. ¡Abrid nuestros templos a la adoración eucarística! - debemos decir dondequiera veamos iglesias cerradas. Y aunque nuestra petición parezca estéril, no caerá en un vacío profundo. Dios que ve nuestra oración, de alguna manera ha de hacerla fructificar.
6.- REFUGIO EN LA TORMENTA. - Recuerdo con cierta emoción aquella tarde de Julio en las montañas del Maestrazgo. Estrecha la carretera. Luz de pleno verano y canto de golondrinas en torno a las roquedades del castillo. Creía tocar el cielo desde lo alto. Mas la negrura de la tormenta ocultó de mi vista el idilio de mi ascensión.
Ruido de nubes en campo de batalla. Silencio de las aves. Encogimiento del corazón que se refugia en solitario en una de las oquedades abierta entre las rocas y muros del castillo. Había que reemprender el viaje hacia tierras de mar y sol. En medio de luces destellantes y truenos de amenaza aparece en el sendero la torre vigía del santuario : Nuestra Señora de Vallivana. Hicimos la entrada en el Aula de María. La diminuta imagen fue estrella en la lejanía, presagio de tiempo alegre. Con devoción y fe entonamos la Salve a la Madre del Amor Hermoso. Ella es vida y dulzura. Ella nuestra esperanza. En destierro parecía nuestra vida, perdida entre riscos y chaparrales. En consuelo retornó, después de la cálida acogida a peregrinos.
Cristiano, amigo: quizás la devoción a María, nuestra Señora, tomó más fuerza en una basílica de la madre de Dios; o en la soledad del monte, mientras tus dedos desgranaban las cuentas del rosario. Tal vez tropezaste con la Virgen, al entrar en peligros de tormenta o en zozobras de vida interior. Acógete hoy a ella. Por algo los santos de nuestra Iglesia siempre le han profesado dulce y tierno amor. Por algo nos decía San Bernardo: "Mira a la estrella, invoca a María"! Galopan sin descanso los años de tu existencia. No aflojes en la carrera, ni un momento, el amor a la Virgen Inmaculada. Es madre que acoge en su regazo a quienes la invocan. El sendero resulta estrecho, y divisas en el cielo nubarrones. Pero María es nuestro refugio en la tormenta.
7.- "MI AMADO, LAS MONTAÑAS".- En el Sagrario encontré a mi Amado. Ya te lo dije. ¡En el Sagrario y en las montañas! Todos los meses, y aun con mayor frecuencia, practico mi retiro - día de desierto- en la soledad serena de la sierra. En mis comienzos, marchaba al bosque para encontrar paz y oxígeno, y me encontraba con la niebla. En el verano, anhelaba el aire fresco de las cumbres, y tropezaba con impertinentes insectos.
Pero tú no desistas, hermano. Asciende conmigo al monte. Caminar, buscar a Dios en el bucle de tu alma - pensamiento y la cima escarpada. No dudes cuando el cansancio y tedio penetran en tu corazón: las alturas son para almas recias. Y si tus fuerzas flaquean porque jamás en tu existencia has coronado el éxito, comienza de nuevo.
¡Dios está con nosotros!
Al monte marcharás no para alcanzar el bienestar del cuerpo, ni la paz del espíritu. En la soledad, tu alma siempre buscará al Señor, como reflejado en el espejo del arroyo remansado; como en enigma, velado por la bruma del aire fresco; como estrella refulgente, eclipsada por tenue nubecilla.
¡Contempla a tu Señor a quien buscas en soledad!
Moisés, Loyola, Foucauld, Juan de la Cruz y millares de almas han encontrado como tú y yo a Dios en "los bosques nemorosos" y, aunque pudieron exclamar, "salí tras ti corriendo y eras ido", más tarde su espíritu hervía "con llama que consume y no da pena", e inflamaban en el Amor Eterno a hombres y mujeres, a pueblos y ciudades.
Amigo: el bien de las almas, la evolución de todo el mundo en el Amor, Dios lo otorga por medio de apóstoles que a El buscan en la "soledad sonora" de la oración.
8.- PERO YO NO SOY ENCINA. - Camino por el bosque en mañana calurosa de verano. Detengo mi paseo para reponer fuerzas bajo una encina, frondosa ella. Destaca señera entre todas las de su especie. Escucho el zumbido de insectos. Admiro la grácil danza de cinco mariposas: cariño tierno de belleza ofrecido por el Creador.
Medito después bajo la sombra.
¡Mi gran encina! Ella ha logrado cumplir su misión: el plan de Dios en su existencia larga. Aguantó nuestro árbol inviernos despiadados, tormentas, nieblas y huracanes por millares. Varios siglos deben componer su larga vida. Y ahí está; siempre quieta. Firme. Centinela del bosque cumpliendo su deber. Ni siquiera encorvó su talle con el peso de los años. Las aves del cielo han tejido nidos en sus ramas. Y aguanta sin rechistar el estridente canto de la cigarra en este tórrido mediodía. Ahora nuestra dama del bosque se encuentra gestando su fruto del otoño: la bellota. Un grupo de animales, mientras yo me encuentre en el mes de noviembre en el trabajo diario, aquí hará su festín.
¡Quién pudiera ser como esta encina!, - pensaba yo: Firme en el deber; sereno ante la tempestad y la monotonía de la existencia; prestador del cobijo fresco, en el verano de la vida; dador de los mejores frutos en el otoño de la madurez. Pero no soy encina. No soy el árbol vigoroso. Dios me entregó otra naturaleza superior. ¡Mas por algo ha colocado la vida del vegetal en medio de nuestra existencia humana!
Sí, Señor, firme, sereno, generoso, acogedor, como la encina de mi excursión veraniega.
9.- ¿QUIEN ME SEPARARA DE TU AMOR? - Viajaba una tarde en los comienzos del verano y quise hacer una pausa en el camino para saludar y hablar un rato con Aquel que desde mi juventud había subyugado mi corazón. Las golondrinas revoloteaban en torno al campanario: vigías inconscientes del Gran Tesoro encerrado tras los recios muros.
Una vez más, no pude adentrarme en el sagrado recinto. La gruesa llave había cerrado, en clausura total, a quien por nosotros y para nosotros se ha quedado en el Sagrario.
Atardecía. La paz inundaba los valles; pero en aquella población de tres mil almas, ninguna necesitaba saborear las mieles del amor eucarístico.
Me agarré a las verjas tras las cuales se encontraba PRISIONERO DE VERDAD (¡oh Pío XII, ¿qué dirás desde el Cielo?) el mismo Jesucristo, a quien sólo se permite en gran número de iglesias ser alimento durante la media hora de misa dominical, pero nunca compañía, solaz, paz y Dios adorado en las tardes calurosas o en las vigilias invernales.
Pían los pájaros, suenan los relojes de este pueblo. La gente trabaja o se divierte, pero ¿cuántos se acuerdan del Señor?
Niños pequeños juegan alrededor de la iglesia, ajenos al magno misterio cercano a sus pequeños seres, pero ignorado.
¿Quién cree, de verdad del todo, que Cristo se encuentra hoy presente en la Hostia Consagrada? Señor, dadnos sacerdotes santos; dadnos sacerdotes que no vivan de la fe, sino QUE VIVAN LA FE Y ENSEÑEN A VIVIRLA.
XXII.- VERANO, MIENTRAS LA GENTE SE DIVIERTE, ME ENTREGO CON PAZ A TU AMOR
En este retiro de verano hemos de buscar la paz, la calma, el sosiego, el descanso junto a Jesús. No preocuparme en discurrir mucho. Gozar junto al Señor en el mejor de los descansos y tomar fuerza para más adelante. Procurar una oración afectiva y ferviente. Leer un artículo. Estar después el tiempo que nos parezca hasta pasar al siguiente. Disfrutar con descanso de la presencia de Dios, después de haber calado en el mensaje de cada artículo.
1.- Déjate atraer por el encanto de esta tarde veraniega a la sombra de un árbol. Tu mente goza de la fragancia de los frutos maduros. Tu espíritu se adentra en Dios. Él te eleva hacia lo alto. Como Eucaristía junto al mejor candeal.
No te resistas.
Abrázate a Yahveh que inunda tu alma del placer más puro. Oyes la campana del monasterio que toca a vísperas. Mañana te acercarás al Altar de Dios que llena de alegría tu juventud. Ahora intuyes la unidad del Sacramento sublime con la espiga granada de tu contemplación y el racimo ya dorado. Y viene a tu mente la canción de tu juventud: "Señor, aquí estoy. Grano de trigo soy sembrado y segado en tus eras. Señor, cuando quieras me puedes moler; que yo quiero ser polvito de harina que forma tus hostias de amor".
Estás sentado en el ribazo a la sombra de un árbol. Y déjate llevar...
2.- EN MEDIO DE VOSOTROS ESTÁ. - Hace unos meses he ido recorriendo por varios pueblos los sagrarios de mi juventud. En días de asueto ya muy lejanos, tomábamos algunos amigos llenos de fe la bicicleta, y cada tarde nos postrábamos ante Jesús hecho Hostia, en dos o tres parroquias rurales. ¡Estaban entonces abiertas las iglesias! Este verano tuve suerte: encontré un lugar muy pequeño con la puerta de su templo abierta. Dentro, un anciano a los pies del Maestro adoraba a su Dios y pedía, a buen seguro, por la humanidad alejada de las fuentes de la vida. Me ha reconfortado su testimonio, y he felicitado a este hombre de fe. Hubiese querido que aquel reducido santuario se hubiera abierto al mundo en un grito de amor:
- ¡Venid, venid todos al Sagrario. Porque "en medio de vosotros está Aquél a quien no conocéis". Si de verdad lo conocierais, permanecerían abiertas todas las iglesias; sacaríamos tiempo para quedarnos todos los días un buen rato en la presencia del Amor.
3.- ¡Mundo paganizado; sembrado de Sagrarios por todas las partes, y de indiferencia en las almas! Pero esto no puede seguir igual. Vamos a descubrir el gran sol eucarístico. Vamos a proclamar con voz muy alta: Venid; adoremos a este gran Misterio de Amor. Es el mismo ayer, hoy y siempre. En Él confiaré; hacia Él guiaré a mis amigos, porque ha llegado la hora de que reconozcamos a Jesús en medio de nosotros.
4.- Me alegro oyendo el canto del ruiseñor, y contemplando la aurora tibia en un día de verano. Alegrarme en la unión contigo, Jesús Eucaristía, sería poco decir. ¡Es tu contacto horno de amor; es fusión con tu cuerpo; nido de descanso; refugio del caminante; medicina del enfermo; casa solariega del Padre celestial; fuente de vida eterna.
5.- ¡Cuántos años, Señor, son la historia de mis amores contigo! Tú eres ya mi esperanza sin retorno hasta la posesión eterna. Pero viene a mi mente ahora la otra cara de mi relación de amor. Pobre ha debido de ser la disposición de mi alma, pues no soy santo. A lo largo de los años no he sabido vibrar día a día con la intensidad de quien acude al Banquete Sagrado, cuyo alimento es Cristo. Desde mañana, cuando comiencen ya a contar las bodas eternas de mi unión contigo, prepara Tú mi pobre corazón. Y la Virgen María, que tanto sabe de amores, adorne un poco mi alma, y me enseñe a comulgar
6.- CAMBIA MI CORAZON. - ¿Cuándo, Señor, cambiarás mi corazón? Mil veces te lo he prometido, y otras mil me he separado de ti. No sé qué tenían los santos que apenas oscilaba su corazón cuando se trataba de amarte.
¡Señor, vivir anegado en ti, enfrascado en tu amor, sólo en tu amor eucarístico! Los eventos del mundo serán el cañamazo de mi existencia; no me separo de él; pero la urdimbre de todo eres Tú, Señor Jesús sacramentado. Mi gozo está contigo; y mi trabajo ilusionado, en tu Reino, en las personas que me diste como hermanos y a quienes amo en ti, contigo y para ti, pues para eso nos creaste.
7. - ¿De dónde sacar fuerza para este ideal sublime de amor? Tú, Señor, eres nuestra fortaleza, Tú el manantial de donde brotan las buenas obras. Juntar en tu amor la ciencia y la experiencia; la ciencia que es sabiduría; que es gusto de lo divino, placer en lo trascendente, sabor eucarístico. La experiencia que es salir de mí; entregarme a la acción de caridad y servicio, al desvelo continuo por que tu Reino siga en auge. Jesús oculto en el Sagrario, amigo incondicional, centra mi corazón y el de tantos que te queremos, pero no acertarnos nunca a transformarnos en ti. Por eso nuestro mundo se aleja de las fuentes de la vida.
El sol calienta en verano y deshace la cera más dura. Tú eres, Jesús, estío caluroso de amor: cambia nuestro corazón; derrítelo y será cera blanda en tus manos; y nuestro corazón será semejante al tuyo.
8.- SOY CONSCIENTE. - Vida, movimiento, luz, árboles que agitan sus hojas en palmoteo amoroso. ¡Verano! Y soy consciente: Recibo en mi cuerpo los rayos del sol matinal, calor en la médula de mis huesos. Junto a la fontana, ignorada en el invierno, bebo con advertencia el agua fresca de veneros de montaña.
Soy consciente:
Puedo caminar. Mis piernas se mueven en ritmo sosegado sobre el césped. Y mis oídos son acariciados por melodías de instrumentos naturales: orquesta de la creación. Y el azahar, tomillo y azucenas perfuman el paisaje con aromas de trascendencia.
Soy consciente:
Respiro con fácil aliento. Penetra el aire hasta la última célula de mi organismo; pureza de valles no contaminados.
Soy consciente:
Sencillo el panorama ante mis ojos. Suaves las colinas; verdes las praderas; dorados los trigales; mansos y humildes los arroyos a mis pies.
Paz y gozo en el espíritu. Remanso de soledades. Caricia de los sentidos, puertas de vida interior.
Y emerge del fondo de mi alma la oración:
- Bendito seas, Señor, por el gozo puro, signo de las divinas estancias.
- Bendito por la luz, el paisaje y las colinas. Adorado en la calma del atardecer.
- Bendito seas mientras caminamos, oh Dios en quien vivimos,
nos movemos y existimos.
- Bendito en la sinfonía de la naturaleza, himno del tiempo al Dios de eternidad.
Bendito por la inteligencia de los hombres que nos elevamos a Ti a través de escala mística: peldaños de gozo, amor, trabajos y dolores.
9.- MIS LECTURAS DE AHORA. - Hoy quisiera, amigo, hacerte una confidencia en un rincón de este jardín. Desde mi infancia fui educado en el aprecio del tiempo. Me decían: "Es el mayor de los tesoreros". Y, a buen seguro, grande acierto fue este principio en el terreno personal y formativo. Pérdida de tiempo emplear los ratos en bagatelas televisivas o en lecturas que sacian la curiosidad. Mejor será entregarse a la lectura de libros santos. Y lo he comprobado con gozo: aquellos escritores de las cosas de Dios, incluso muchos años después de su muerte, seguían sembrando en los corazones el amor sin fronteras. Ellos, sí, habían aprovechado bien su tiempo libre.
Ahora me entrego a la lectura de libros del espíritu. Ellos tonifican mi alma en todas la circunstancias, me ayudan a descubrir horizontes de trascendencia, logran que yo transforme el tiempo en eternidad dichosa, y difunda el mensaje de Cristo entre mis semejantes.
10. - JUNTO A LA IGLESIA. - Pasaron las vacaciones. El verano avanza hacia su fin. El trigo se encuentra aguardando la moltura. La zarzamora ofrece su fruto al caminante. Nosotros entramos en la plaza. Una fuente invita con mansedumbre cantarina a saciar nuestra sed. El templo se encuentra cerrado. Somos hombres de fe y de oración; de ahí nuestra exigencia de apostolado y nuestro deseo de acercarnos en los descansos de la semana a la mansión del Buen Jesús, el que nos eligió.
Nada podrá separarnos de Él. Cancelas, verjas, clausuras, muros... todo lo supera nuestro amor al Sacramento. Y con ojos místicos penetramos en el recinto sagrado y abrimos en espíritu la puerta del tabernáculo, y nos fundimos con el Amor de los Amores en abrazo eterno de hijos fieles.
Del olvido e ingratitud de los hombres, te consolaremos, Señor.
De nuestra tibieza en amaros, te consolaremos, Señor.
Del desprecio con os tratan en el Sacramento del Amor, te consolaremos, Señor.
La puerta estaba, sí, cerrada, pero el amor entró en deseos hasta tu presencia. Con nosotros el consuelo de haberte saludado, fortalecidos en este breve descanso junto a Ti. Mañana, cuando regresemos a la parcela de nuestra labor, al tajo de nuestra acción apostólica, comenzaremos con ilusión de joven enamorado.
XXIII.- Nuestra vivencia espiritual del año
Tal vez para varios retiros
La dinámica del retiro ha sido la comunicación de nuestra vivencia espiritual del año. Diálogo abierto sobre esta experiencia entre todos. Oración.
Después del retiro se envía a cada uno de los componentes el resumen del mismo. Finalidad: que durante el año pueda meditar todos los puntos objetos de nuestra reflexión común.
Hemos participado siete sacerdotes. Constituye el 17º retiro anual. Comenzamos en Leire en 1977. A partir de 1980 todos los años ha sido en Estíbaliz.
RESUMEN
1. - Comenzamos el retiro haciendo una paráfrasis del Veni Creator Spiritus y del Adoro te devote. Merece la pena meditar de vez en cuando estos hermosos himnos litúrgicos. A veces ocurre: frases leídas 313 veces no producen ninguna impresión; a la 314 conmueven el alma hasta el fondo.
2. - Ver el paso del tiempo. Es menos lo que nos queda de vida que
cuanto hemos pasado. Ser muy conscientes. Seremos dentro de poco durante más o menos tiempo grandes inválidos. Pero el Señor nos espera. No temer. Sí estimularnos.
3. - Este año agradezco a Dios una gracia especial, la gracia 1993: ha sido encontrar a D. Félix Beltrán y su libro "El sacerdote de hoy y de siempre", y sus cintas. Ha renacido con fuerza en mí de nuevo la emoción sacerdotal; como en los mejores tiempos; como en los primeros años del sacerdocio. Impresiona un sacerdote de setenta y dos años con la misma ilusión, con la misma emoción, con mucho más amor a Dios y a sus hermanos que un recién cantado Misa.
4. - He revivido de nuevo la gracia de la ordenación. Gusté y regusté la ceremonia de la ordenación sacerdotal de Sevilla. Hice el propósito de al menos una vez al año visualizar esta cinta, para remover las brasas de la gracia que nos fue dada por la imposición de las manos.
- He revivido este año con intensidad la gracia de la Comunión al celebrar el 50 Aniversario de mi primera Comunión.
- Estoy leyendo de nuevo la Vida del Cura de Ars. Para mí es una joya. Una utopía imposible de realizar en la propia vida. Pero merece la pena vivir el espíritu de este sacerdote desde la primera línea. ¡Cuánto bien hace el cura de Ars, incluso después de muerto! Mis sueños de seminarista, ser como el cura de Ars. Luego, ¡qué dificultades! Parece que me ha salido el tiro por la culata. Sólo me queda confiar en la misericordia de Dios.
5. - - Vibrar con la emoción del sacerdocio, como un recién ordenado. Recuerdo la primera vez que abrí el Sagrario. ¡Qué amor de corazón a corazón! Pues es el mismo Jesús el que baja a mis manos en el Altar, el que distribuyo en la comunión, el que permanece día y noche en el Sagrario. El mismo Jesús que teníamos en la capilla de la Asunción.
6. - Descuidar este año una breve temporada la oración ha sido cosa mala. Intentar compensarlo con actividades pastorales, el gran peligro. Me he dado cuenta a tiempo y he podido rectificar.
7. - - Recuerdo a menudo la figura de un sacerdote, fallecido en los años setenta, es de nuestros días: Aita Patxi. Casi siempre iba con la Eucaristía en el pecho, pues marchaba de un pueblo a otro, de una clínica a un hospital siempre visitando enfermos y llevándoles al Señor.
8. - Me edifica el caso de una señorita: una hora antes de comenzar la catequesis está en la Iglesia. Me ha indicado el porqué: practicar largamente la oración antes de comunicar el mensaje del Evangelio. De verdad, se nota. Merece la pena imitarla.
9. - - "Una vez más descubro que sin oración no podemos ser sacerdotes santos", me escribía Paco hace muy pocos meses. Y es bueno que experimentemos esto. No se trata de la oración oficial solamente, sino de la voluntaria, de la personal, del tiempo que dedicamos a estar con Jesús.
10. - Gusto quién es Jesús más que en mis años jóvenes. ¡Cuántas horas con El en estos cuarenta años! De verdad El no me ha defraudado.
11. - - Jesús no ha condicionado a atender nuestra oración por nuestros méritos, sino por su promesa infalible: "Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, se os concederá".
12. - Observo en muchos compañeros (en demasiados, por no generalizar) un individualismo feroz. Cada uno va a lo suyo. Por supuesto ninguna intercomunicación de tipo espiritual. ¿La parroquia en propiedad no será causa de este individualismo y distanciamiento entre compañeros sacerdotes? Creo que sí es una de las causas. Y no nos damos cuenta de que la Parroquia es de Dios.
13. - - Hoy hemos de influir de un modo cristiano ante todo en nuestro ambiente. Pero no olvidemos las líneas transversales de la educación. En nuestro caso la línea transversal es: siempre sacerdotes, en todo lugar sacerdotes. Así nuestro apostolado ha de volar en lo posible a otros ambientes con afán misionero: en la jerarquía para que no se duerma en su pastoreo; en la vida contemplativa, verdadera joya de la Iglesia; en familias amigas; en todo lo que podamos.
14. - El problema de las misas múltiples es duro: cansancio, pérdida del fervor de las primeras, hastío a veces. ¿Que solución
viable podría caber?
- El cura de Ars gozaba repartiendo la Comunión. Aunque hubiera varios miles. A veces hasta derramaba lágrimas. Cuando el cansancio es físico, se comprende más la dureza. El cansancio espiritual suele ser falta de actualización de la fe. Merece
la pena enamorarse más de Cristo Eucaristía. Menos charla inútil o menos televisión. El ha de ser nuestro gozo íntimo.
- Comenzar muy conscientes, muy despacio cada Misa. Al preparar las cosas hacerlo de manera muy ilusionada. Se puede. P. ejemplo: al encender las velas decir: "Enciende mi lámpara, Señor. Tú, Señor iluminas mis tinieblas". Recordar aquellas antiguas oraciones mientras el Sacerdote ser reviste.
- ¿Por qué no preparar nuestras Eucaristías al menos como se
prepara un profesional sus cosas?
15. - Campaña de espiritualidad en el clero: arriba los corazones. Hemos de ir encendiendo pequeñas lámparas por donde se pueda encender el gran fuego del fervor sacerdotal.
16. - La Comunión de los santos. No es sólo esa unión de oraciones
los hombres, los del cielo y las almas del purgatorio. También es esto sensible: nuestra amistad en la fe; la intercomunicación de todo esto de nuestro retiro.
17. - - Dios es bueno y misericordioso. Si a mí que no he sabida ser fiel me envía su amor, su fervor, su esperanza... qué será con tantos sacerdotes fieles, si se ponen a tiro...
18. - No nos vamos a contentar con comunicarnos entre nosotros nuestra hambre de Dios, nuestra inquietud espiritual. En otros lugares,
sobre todo en ambientes sacerdotales, vamos a encender nuevas lámparas de inquietud santa, de amor a Dios. Ser más sacerdotes en el espíritu que en la oficialidad.
19. - Crear entre nosotros ambiente de Dios, de santidad. Esto se conseguirá si nos esforzamos día a día por ser hombres de Dios. Tenemos que vencer todo respeto humano que nos invade tan frecuentemente. Estas exclamaciones interiores nos pueden dañar: "Cómo yo, tan mediocre puedo animar a mis compañeros a ser mejores, si ellos son mejores que yo." Y lo cierto es que siempre que animo a otro, él me anima a mí simplemente escuchándome. Si los santos, escudándose en su miseria no hubieran superado este temor ¡cuánto bien se habría perdido!
20. - Entre los compañeros sacerdotes existe gran incomunicabilidad en cuestiones espirituales o de vida interior. Nos parecen causas: la vergüenza en abrirse; las opiniones políticas o eclesiales; la falta de fundamento espiritual en bastantes; pecado de omisión entre nuestros superiores antiguos de seminario al habernos "echado" al mundo y no habernos seguido; fe débil y amor a Dios exiguo.
- Nosotros debemos encender lámparas de espiritualidad en nuestro ambiente sacerdotal. Nos unió un día en el Seminario el amor a Cristo. Esto debe aumentar nuestra fe.
21. - Me temo que al poner tanto el acento en el amor al prójimo, nos hemos olvidado del amor a Dios. Los dos son lo primero, pero el acento SIEMPRE, en el amor a Dios.
22. - Yo necesito de Dios. Yo amo a Dios. A un enamorado le encanta hablar de su amada. Al enamorado de los sellos, de temas filatélicos. A nosotros nos tiene que encantar hablar de Dios, porque estamos enamorados de El.
23. - - Para dar a Dios no tenemos más remedio que enamorarnos de El.
Y para enamorarse de El hay que pasar muchas horas en su
compañía. ¿Por qué hemos dado a veces tan poco a Jesús? Porque no hemos pasado muchas horas en su compañía, no estábamos enamorados de El. La gracia de Dios se reviste de la santidad o del fervor de algunos hermanos en la fe.
24. - Mortificación. Como en los mejores tiempos; para avanzar en
la vida de oración. Nuestras heridas de la vida llenarlas de Dios. No serán traumatizantes. No crearán complejos. Así nos santificarán.
25. - - Dicen los autores de espiritualidad que todos llegamos a noches oscuras en la vida. Es muy difícil preservar cuando llega la noche. Por eso, la gran mayoría sale de ella por la puerta falsa, por la escalera de la tibieza, como un fracasado de la vida interior. Pero existe una realidad. Dios nunca nos abandona a pesar de nuestras propias infidelidades. Y en cualquier estación podemos coger el tren que habíamos perdido. Entonces, si nos lanzamos otra vez a esa aventura con nuevos bríos, llenos de humildad, podemos reconquistar cotas de santidad que habíamos perdido y así influir mucho más en el Reino de Dios.
- Señor, mis noches oscuras no suelen durar un año. A veces tan sólo una semana o dos días. Pero, ¡qué mal se pasa! Se quitan las ganas de hacer oración, de estar con Dios. Casi ni ganas de vivir. Por otra parte en esos momentos la muerte se ve como verdadero castigo. parece entonces que la vida no tiene ningún sentido y que la fe es un buen deseo. Entonces merece la pena agradecer al Señor esta sequedad y decirle: En Ti, Señor, he
esperado, jamás quedaré confundido. Y que si alguna vez me viene el consuelo, que me acuerde de mis antiguas tribulaciones.
26. - Todos recordamos el día de la ordenación. Aquello siempre nos enardece el alma. El mismo Jesús es entonces que ahora. Yo soy mismo que gozó indeciblemente entonces al estrenar su sacerdocio eterno. Renovar rememorar aquellos momentos.
- Recordar la primera vez que abrí el Sagrario. Como aquel nuevo diácono que decía: "Abrí la puerta y me encontré con El." Ahora es el mismo Dios - Hombre.
27. - Lectura espiritual: una hora al menos diaria. Pero verdadera lectura espiritual, no mero estudio de teología.
Con gran emoción he leído el libro de Don Félix Beltrán desde el principio hasta el fin. Son páginas de un enamorado de Cristo y del Sacerdocio. Y no se puede leer con indiferencia una obra escrita con el corazón; un tesoro de vivencia sacerdotal. Es un libro para leerlo de prisa la primera vez, porque cautiva desde el comienzo. Pero después saborearlo línea a línea con una cierta "glotonería" espiritual.
28. - Amor. Un sólo amor grande a Dios. Visión teologal. Pensar como Santa Teresa de Jesús: "No se puede amar al hombre sino por dimensión teologal."
29. - - Recemos al Señor por que haya sacerdotes santos que estimulen a sus compañeros en el celo por las almas, en la salvación del mundo, y sobre todo en el amor a Dios. Sacerdotes como El Cura de Ars, el P. Nieto, San Juan de Avila, San Antonio María Zacaría. Formar constelaciones sacerdotales que irradien luz.
30. - En las sectas religiosas se habla de Dios. Muchos cristianos se han pasado a las sectas porque sus sacerdotes católicos se han preocupado del bienestar social, pero no les han hablado del tema trascendente. Así lo declara un obispo brasileño. Sacar consecuencias.
31 - No podemos reprocharnos el no estar enamorados de Cristo, de
Dios, pero sí el no haber consumido muchas horas a solas con El. Ese es nuestro problema. Quisiéramos ser como San Pablo, pero luego nos aburrimos y no sacamos tiempo.
32. - Medios prácticos para estar en contacto con Dios durante el día, además de la oración: tener en la mano una cruz o el rosario; cada día colocar a la vista una frase que en algún momento me produjo impacto espiritual; acordarse de Dios al pasar junto a una iglesia, junto a una hornacina o imagen; idem al oír las horas del reloj; vivir, incluso en la ciudad, la grandeza de Dios en la naturaleza; en casa rodearnos de imágenes sagradas: desde el principio dirigirles jaculatorias; estampas en los libros con este fin; breviario en los tiempos del día...
33. - - Entre el atrio y el altar llorarán los sacerdotes del Señor y dirán: Señor, ten misericordia de tu pueblo. Esta ha de ser también nuestra oración. Veo mi obligación sicológica de llorar mis pecados y el de los demás. Llorar, pedir misericordia al Señor por todos. Día a día pedir por la conversión del mundo.
34. - Huir del funcionariado litúrgico. Profundizar en los símbolos, en los signos. Fomentar en fervor desde la sacristía. Salir al Altar con dignidad, recogido en el misterio. Todos los sentidos participan en la liturgia, incluso el olfato (recordar el olor del incienso). Todo limpio: corporales; purificador diario. Preparar los libros antes, no revolverlos en el altar. Recitar la fórmula con atención, con dignidad, sin exageraciones teatrales. Cruces bien trazadas. La palabra de Dios, despacio.
Importancia de los silencios, respetarlos. Nuestra oración consciente: hablando con Dios, no mera lectura. Meditar alguna vez las anáforas, línea por línea.
35. - Entregarnos con fervor; con generosidad. ¿Cuántos tiempo nos quedará?
36. - El Domingo celebraremos la fiesta de la Asunción de la Virgen. Caminamos envueltos bajo su mirada. Ella es nuestro ideal de vida. Ella supo vivir abandonada en las manos de Dios. El Señor era todo para ella. Que nos ayude a apoyarnos en Dios.
37. - Sentados junto al pozo de Jacob; con Jesús, como la Samaritana. Decirle a Jesús: dadme de beber. Conocer el don de Dios. Como locos debiéramos andar para buscar el agua viva. contemplar a Jesús: "Soy yo, el que habla contigo."
38. - ¡Sólo Dios basta! Pero Dios no nos basta y andamos buscando otras fuentes de felicidad. No encontraba el hijo pródigo la felicidad; por eso se alejó del Padre. Mantenernos asidos a Dios. Se esconde cuando nosotros queremos agarrarnos a otras cosas. Dios no se sienta a la mesa con otros invitados.
39. - Donación del hombre a Dios. Servicio desinteresado. Vivir pendientes de El; no de nosotros mismos. Acercarnos al prójimo desinteresadamente. Ser siervos de todos, como Cristo.
40. - Santa Clara, hoy su fiesta. Como ella reclamar poderosamente la oración como relación personal con Dios. Búsqueda apasionada de El. No sale Clara por el mundo. Se encierra con sus compañeras para permanecer a los pies del Señor.
41. - Miramos demasiado nuestros derechos. Hemos de mirar nuestros deberes. Es más cristiano. Mirar nuestros deberes para amar más a Dios y al prójimo. Eso es la entrega.
42. - Descubrir de nuevo el valor de los bienes eternos. Poner en ellos nuestro corazón. Pasa el tiempo y no volverá. Los años dedicados a la tibieza, años perdidos, inútiles. "Tarde te amé, hermosura soberana, siempre antigua y siempre nueva."
43. - Gracias, Señor, por el primer Jueves Santo; por el sacerdocio; por las almas que nos has confiado. Gracias por tanto cariño; por los que tienen confianza en nosotros. Practicamos ahora nuestra consagración al Corazón de Jesús.
44. - "Dadnos fuerza, Señor, para saber estar contigo;
largas horas contigo; cada vez más amigos. Y dadnos sabiduría para saber comunicar
lo que hemos contemplado junto a Ti."
XXIV.- VOCACIÓN AL BAUTISMO, SACERDOCIO, VIDA CONSAGRADA, APOSTOLADO
1.- Me pongo sereno junto a Jesús en el Sagrario o presente en mi alma por la inhabitación trinitaria. Abro el libro del profeta Jeremías. Leo despacio el capítulo primero. Después, versículo a versículo, según lo vaya meditando. Siempre en cada punto, he de parar para un acto de diálogo con Dios dentro de mi reflexión. Mi retiro no es sólo meditar. Es preciso orar.
2.- Busco y estudio la palabra de Dios para nutrirme de ella; para dejarme plasmar y configurar por ella. Ven en mi ayuda, Señor.
3.- Me voy a dejar juzgar, Señor, por tu palabra; me voy a dejar denunciar por ella. Que tu luz me alumbre, Señor, y vea lo que es y lo que no es conforme a tu voluntad. Dadme fuerza y dadme también luz para que vea los males que hay en mi Iglesia y humildad para ayudar a remediarlos.
4.- Me pongo junto a Ti, Señor, en actitud de conversión personal y que nos ayudes a convertirnos en comunidad. Y ahora miro el texto de Jeremías, el capítulo I. Lo leo íntegro despacio. Leo después versículo tras versículo para profundizar, reflexionar y orar en cada uno de ellos.
5.- (v. 1 a 4) A Jeremías el profeta fue dada la palabra del Señor. Dios lo eligió. Le dio cualidades. Él se sentía inútil, pero el Señor le llamaba y obedeció a su vocación. Me pongo yo en contacto con el Señor también con sumisión, amor y confianza. ¡Señor enséñame a hacer tu voluntad! Dirige en tu presencia mis pasos.
6.- (v. 5) "Antes de formarte en el vientre de tu madre te conocí. ; antes de que salieras del seno, te consagré". El Señor le eligió. Va el Señor delante. A cada uno nos sugiere para que nosotros mismos nos dirijamos por el camino por Él trazado. Poco a poco lo hemos ido vislumbrado. Los jóvenes también lo pueden escoger, tras larga reflexión y discernimiento. A veces cuesta ver claro la propia vocación o la segunda llamada dentro de la vocación general. La oración nos ayuda a ir discerniendo. No es cuestión de un solo retiro. La Providencia nos va guiando. Hemos de tener una postura pasiva y a la vez activa. Jeremías no deseaba su vocación. Ponía pegas. ¡Enséñame, Señor, a aceptar; enséñame a recibir. Lo que Tú quieras. Acojo y colaboro. Vivo.
7.- (v. 5) "Te consagraré". Significa algo así como "te apartaré"; te separaré del todo. ¿Cómo vivo yo mi vocación? ¿Separado? ¿Apegado? ¿Consagrado? Porque una vocación clara, al menos, ya tengo: la cristiana. Ahora he de mirar las cosas a las que me adhiero. No quiero separarme de Ti, sí de mis apetencias que me esclavizan. Te pido fuerza porque me impiden dedicarme a mi vocación de entrega. Santifícame, Señor.
8.- (v. 6) "Mira, Señor, que no sé hablar" - decía Jeremías -. Se siente sin autoridad; se siente demasiado joven. Ve una desproporción entre la misión y él mismo. Le da miedo su misión. Es normal. Se siente incapaz. Buena señal. Lo peor y la gran ineptitud sería si se veía con capacidad abundante. La misión apostólica es muy superior a todas la fuerzas humanas. Con Jesús todo se puede. Sin Él, nada.
9.- (v 7-8) "No digas "soy joven"... no tengas miedo de ellos". El Señor está conmigo. ¿A quién temeré? Él me ha elegido para cristiano, para sacerdote, para ser su apóstol en vida consagrada o en matrimonio. Tú, Señor, me guías, Tú me conduces, me amas, estoy contigo.
10.- (v. 9-10) El Señor extendió su mano; me tocó la boca..." Yo he sido consagrado por el sacramento del Bautismo, por los votos emitidos con solemnidad, por el sacerdocio, por la confirmación... Tengo una misión inherente a cualquiera de estas consagraciones; como Jeremías el profeta. Hace falta ser consciente de ellas. Misión mía de un poco al estilo de la del profeta: destruir la obra del demonio; edificar el Reino de Dios. Y mi palabra ha de ser eficaz, porque está apoyada en la de Dios, y Jesús ha resucitado.
11.- (v. 11-14) Yo no he de preocuparme del fruto de mi misión. Lo dejo en manos de Dios que le dará el incremento, y confío en la Providencia.
12.- (v. 15-16) Y la Providencia de Dios no siempre es suave y conforme a nuestro gusto. A veces es dura. Hoy no nos gusta oír hablar de "castigo de Dios". Los profetas hablaban con frecuencia de ello. Y Dios Padre sabe castigar para que abramos los ojos y le miremos y nos convirtamos. "Convoca a sus enemigos para que destruyan su propio Reino: para que lo purifiquen. La razón primera es el abandono explícito de Dios; la idolatría. El pecado fundamental no es la injusticia con los hombres, sino el abandono de Dios". (José Rivera "Meditaciones sobre Jeremías" Capítulo I, v.15-16).
13.- (v. 17-19) Al igual que Jeremías he de aprender en mi vocación a no tener miedo; a no ser pusilánime. En Ti, Señor, he esperado; jamás quedaré confundido. Ser puntual y solícito para cumplir las exigencias de mi vocación. La iniciativa es de Dios, es total. La intimidad con Dios por mi parte ha de ser continua. En las luchas que ocasione mi misión, no desanimarme. Mi esperanza puesta siempre en el Señor. Mis ojos siempre en Él.
14.- (v. 17) Recordar: "No tiembles ante ellos; no se que te haga temblar en su presencia", así dice el Profeta.
15.- (v. 18) Dios constituye a Jeremías como ciudad fortificada; como columna de hierro frente a reyes, sacerdotes, país entero. Para Dios no hay acepción de personas. Y se comprueba que, a la hora de la verdad, grandes y pequeños reaccionan contra Dios, contra su palabra: es duro aceptarla. Ver el espectáculo del mundo: se ríen. La soberbia de los hombres es enorme. El profeta lleva un mensaje de Dios a los hombres. Dios le constituye como "ciudad fortificada, como columna de hierro." Pero Jeremías siente miedo. Dios no le quita esta sensación. Además se siente pobre, frágil y débil.
16.- Verme reflejado aquí en mi vocación, con sencillez, con todas mis flaquezas, con mi debilidad. Pero soy fuerte en mi debilidad. El Señor está conmigo porque me ama y yo le amo y quiero seguirle en la misión que me ha confiado. Mi misión es más sencilla; menos importante que la de Jeremías, pero aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Tampoco mi cruz es comparable con la de Jeremías, y menos con la de Jesús. Te pido, Señor, vigor para llevar mi pobre cruz, mi marginación, las pretericiones. Ni soy importante en el mundo ni en el ambiente en que vivo. Pero Tú estás conmigo.
17.- (v. 19) "Lucharon contra ti, pero no podrán vencerte" La lucha contra mí no es hostil. Ni siquiera es lucha: es la indiferencia, la marginación. Incluso te puede alguien pasar la mano por el hombro con cierta bondad. Pero Tú, Señor, estás conmigo. Y yo busco tu gloria y la santidad de tus elegidos. Soy el menso indicado. Además no soy santo. Pero Tú me quieres y Tú sabes que te amo.
18.- Quiero estar integrado en Ti, instalado en Ti. Me acerco a Ti, Jesús, en la cruz: escucho tus palabras. "Padre, ¿por qué me has abandonado?" Pero completaste hasta el fin esta divina misión. Enséñame a tomar en serio mi vocación, sin miedo siquiera a falsos mesianismos, con sencillez plena, con humildad total. Que sea consciente de que tu Iglesia, nuestra Iglesia, jamás fracasará. "Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella". Menos lamentaciones. Dame fuerza. Contigo, todo. Sin Ti no puedo nada. Tú darás incremento a la misión que me encomiendas. Dame, eso sí, fuerza para cumplirla.
(Retiro inspirado en el estudio de José Rivera "Meditaciones sobre Jeremías". Capítulo I)
XXV.- VOCACIÓN SEGUIR A CRISTO
1.- Estoy junto a Jesús que me mira desde el Sagrario. Le adoro. Le pido por medio de la Virgen María su fuerza para entregare en este día a la oración con mayor profundidad. Mi meditación será en torno al Evangelio. Me fijo ahora en Lc. 9, 51-62. Lo leo dos veces antes de entrar en materia. Virgen María, ven en mi ayuda: Dios te salve María...
2.- Seguimiento, seguir a Cristo. Esta es la vocación de todo cristiano, la mía, la tuya. El cristiano, por el hecho de serlo es enviado al mundo a revelar a los hombres a Jesús de maneras muy diversas, según cuál sea su segunda vocación. Para ello tengo que mirar a Cristo, mi Maestro y Señor. Mirarle con paz. Leer el Evangelio con calma. Orar con el Evangelio en la mano.
3.- ¿Qué observo en Jesucristo? Veo que no tiene vida propia. Su vida es hacer la vocación del que le envió: del Padre. Él es Dios de Dios, luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Cuando se hace hombre vive de la voluntad del Padre. Cumple las Escrituras, cumple todo lo revelado sobre Él. Pido al Padre saber imitar a mi Maestro y salvador, saber cumplir la misión del Padre sobre mí.
4.- ¿Cuál es la forma de Jesús? Cristo adopta la forma del siervo de Yahvé. (Fil. 9) "Se despojó de su gloria y adoptó la forma del Siervo". Se hizo obediente hasta la muerte. Se hace súbdito, a pesar de ser igual al Padre. Si leemos Juan 13 comprobamos que adopta la forma de la majestad del amor humilde. Comienza la cena lavando los pies a los suyos, obra de esclavos. Al final, se queda entre nosotros hecho alimento y compañía para siempre. Se ofrece incluso hasta la muerte. Jesús se entrega del todo. Pedirle su fuerza y su gracia para saber imitarle al menos un poco.
5.- Si leemos las Bienaventuranzas (Mt. 5). Vemos cómo Jesucristo las cumple. Él se hace pobre, mientras revela las riquezas de Dios. Se hace obediente. Y me enseña a ser obediente, a someterme al servicio de todas las criaturas. De las de mi entorno. Estar en posición siempre de servir: familia, conocidos, amigos, gente de la misión adonde voy. Ver ejemplos admirables de madres que se entregan a sus hijos, ver ejemplos de religiosas que se entregan a sus enfermos... Han comprendido su misión. Pedir fuerza para comprender y cumplir la mía, la que Jesús me ha ido poniendo en su Providencia.
6.- Seguimiento. Recordar cuando los discípulos quieren que haga bajar fuego para consumir aquellos pueblos díscolos. :Cristo les reprende "El Hijo del hombre no ha venido a perder las almas de los hombres, sino a salvarlas": Ver Lc. 9,53 y Jn. 12,47. El talante de Cristo es ser salvador y servidor. Imitable.
7.- El contenido de la vocación es Cristo mismo. Porque Él nos llama a seguirle. Vamos a dejarnos conducir por Él. Cada uno tenemos un carisma o una vocación especial. Pero Él es nuestra gran vocación, nuestro guía, quien nos llama, a quien seguimos. Dejarnos conducir por Jesucristo. Dejarnos guiar en nuestra misión concreta por su Providencia.
8.- Algunos con una radicalidad admirable le sirven totalmente. Ver Mt. 19, 10-12. (Los que se hacen eunucos por el Reino de Dios) ¿Cómo pensaba Jesús de su familia? "El que escucha la palabra de Dios y la cumple ese es mi madre y mis hermanos" (Mc. 3, 31-35). Y aquella frase del texto que meditamos: "Te seguiré, Señor, pero déjame antes despedir a los de mi casa. Jesús le dijo: nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios". El que sigue al Señor solamente puede mirar hacia el rostro del Padre, hacia Jesús. Pero muchos hacen de su vocación una realización propia. No se puede servir a dos señores. No se puede dar una vela a Dios y otra al diablo. Examínese quien dice seguir a Jesús en su vocación y va detrás de los honores, del dinero, del poder, de la buena mesa... Es para examinarse delante del Señor cada uno de las veces que ha vuelto la vista atrás antes de seguir a Cristo o despees de seguirle. Arrepentirse. Ver la propia debilidad. Ver que somos siervos inútiles.
9.- Seguimiento y misión. Dentro de cada vocación: la de cuidar enfermos, custodiar la verdad, servir a los hijos. Mucha gente heroica no solo en el estado de los religiosos. La misión es del Dueño de la mies. No confundirla con "mi" parcela,. Ni siquiera con el reino eclesiástico. ¿Actúo con la sencillez de Jesús? ¿Quién me ve, verá en mí un poco a un seguidor de Jesús?
10.- Sé de quién me he fiado, suelo decir. Y he de jugar a una sola carta cada vez. He de dejarme llevar por la Providencia en mi vocación. "Yo quería ser...", pero no he podido. No lo he conseguido. En cambio Dios me envía la enfermedad. Mi vocación es de enfermo me dejo llevar. Si sé jugar a esta carta, a este destino que me parece absurdo, entiendo mi vocación. Y ¿cuál es mi única carta? Seguir a Jesús. Estar con Él. Jamás dejarlo. Podemos cambiar otras cosas. Jamás la fe.
11.- Vivir en obediencia al Padre. Vivir en plenitud de Cristo. Participar con la gente de una manera hermosa, pero humana, no es todavía anunciar el Reino de Dios. Mi vocación cristiana va más allá. He de tener siempre en el fondo de mi corazón como motivo el Reino de Dios, la gloria de Dios, la salvación de las almas. Él ha venido a salvarnos. "Yo he venido como la luz del mundo para que todo el que crea en mí no quede en la tinieblas. Yo no juzgo al que oye mis palabras y no las guarda, pues no he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me rechaza y no acepta mi doctrina ya tiene quien le juzgue, la doctrina que yo le enseñé, lo juzgara en el último día, porque yo no hablé de mi cuenta, sino que el Padre que me envió me ha prescrito lo que he de decir y hablar. " (Jn. 12, 46-49)
XXVI.- VOCACIÓN, PALABRA Y PASCUA
1.- La vocación es una llamada al hombre. Es una intervención de Dios que lo constituye en mensajero suyo. Vocación de todos al cristianismo. Vocación de algunos al sacerdocio, vida religiosa. Otras segundas vocaciones son tan variadas que no es posible definirlas.
2.- La vocación sacerdotal nos viene directamente de Cristo que es el único sacerdote y de él participamos. Una vez conferida la ordenación sacerdotal nunca Dios la retira. Podrá cambiar el modo de ejercerla, pero nunca la retira.
3.- El bautizado, confirmado y más el sacerdote ha de llevar el mensaje de Dios a los hombres. Transmitir el mensaje de Dios por la palabra. Y se puede transmitir el mensaje de la palabra como de memoria, como un funcionario, un actor de teatro. ¡Poco puede influir en las almas! Ahí está nuestro mal. Todos recordamos casos de mensajes transmitidos así, sin fuerza, sin vida, sin ilusión espiritual. Pido al Señor fuerza en mi palabra, porque es la suya. Pido al Señor fervor para enfrascarme en su palabra, para saborearla con gusto en mi meditación, en mis retiros, en mis ratos prolongados de oración. Así transmitiré no sólo mi voz, sino la verdadera Palabra que es el Verbo Encarnado.
4.- La palabra tiende a ser comunicada, no a ser traspasada ni menos recitada de memoria. Para comunicarla tiene que ser recibida por el mensajero, asimilada, meditada, orada. Así forma parte de la sustancia de quien la dice. Así el mensajero es ministro de Dios, altavoz de Dios. Así conmueve a quien la escucha. Enseguida se nota cuando oímos la palabra por un sabio o por uno que intenta vivirla de verdad. Cuando quien la emite, además de haberla orado es un santo o uno que aspira de veras a la santidad, la palabra arrastra además de conmover.
5.- El sacerdote santo comunica la conversión. Dios mueve a las almas por medio de Él. En nuestro viejo continente no abunda mucho el hombre que conmueve y convierte. Yo tengo que ponerme en las manos de Dios para transmitir. Y después de hablar o de escribir mi mensaje, también ir al Señor para que dé el incremento.
6.- Es la fe, la fe vivida la que nos pone en órbita. El amor fraguado en la oración nos da el poder de conmover y de arrastrar. Las dos caras de nuestro mensaje, de nuestra vocación son: derrocar y construir; porque así actúa la Palabra de Dios. Así es el decir de Dios. Así actuaban los profetas: un decir concreto, a personas determinadas, en unas situaciones particulares. La Palabra del Señor que ahora la identificamos con el Verbo, la Segunda persona de la Santísima Trinidad, fundamenta nuestra vida; la ordena, la construye. Y si no la vivimos y la seguimos nos hace unos monstruos raros, feos que vamos haciendo por ahí el monigote: diciendo aquello que ni nos va ni nos viene.
7.- Como consecuencia práctica de todo: abiertos y meditar cada palabra; sobre todo las que más nos han movido a lo largo de nuestra vida. Estas frases nos producen gozo, emoción, decisión, deseo de comunicarlas, porque el bien es difusivo de sí. Esta palabra como que estalla en nosotros, tiende a manifestarse. ¡Es la vía iluminativa tan necesaria para el apóstol!
8.- Y recogimiento interior para vivir así enfrascados en la palabra de Dios, en el mismo Dios. El apostolado exterior será fruto de esto; no una rutina o necesidad que nos han impuesto; no un trabajo de compromiso económico.
9.- La palabra del Señor no puede quedar inactiva: o vivifica o destruye; quien no la escucha, quien calla, muere. Quien enmudece, mata. Quien no permanece en la palabra y la palabra no le mueve, pronunciará palabras suyas que suscitan en muchos equívocos letales. La gravedad recae en el falso profeta. (JR).
10.- Palabras como ésta hacen reflexionar: "Si hoy escucháis su voz no endurezcáis vuestro corazón, como en el desierto en los tiempos de Meriba, donde me tentaron vuestros padres, me probaron, a pesar de haber vistos mis obras". Un hombre con fe no podrá hacerse jamás cargo ni de lejos de la situación psicológica del hombre que desconoce totalmente a Cristo, bien porque nunca le ha sido manifestado, bien porque lo ha rechazado siempre. Me es tan imposible entender las reacciones de un ateo, como la de un animal. Nos separa un abismo infranqueable por cualquier intento psicológico. (J. Rivera)
11.- Y no se trata de denunciar el poder político por denunciarlo; porque cuando se constituye en el "tema" sin más reduce al sacerdote a la condición de hombre de partido. No todos tenemos responsabilidad de gobierno, en cambio sí tenemos todos la responsabilidad de la salvación espiritual. (José Rivera) (Dentro de los puntos de este retiro varias ideas están tomadas de este santo sacerdote).