ÍNDICE Y TEMAS DE ESTA SECCIÓN

 

000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS

I-. EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO

II.- EN LA FIESTA DEL CORPUS

III.- EUCARISTÍA Y MISA

IV.- RETIRO EUCARÍSTICO

V.- REDUCCIÓN EXPANSIÓN EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

VI.- Teofanía del Espíritu: 2, 14-21. II) Discurso kerigmático 2, 22-35. III) Conversión:

VII.- Comienzos de la Iglesia. María madre de la Iglesia. Entrega. Varia

VIII.- DESPUÉS DE PENTECOSTÉS, COMIENZOS DE LA IGLESIA

IX.- PRIMEROS MOMENTOS DE LA IGLESIA

X.- VIVIR EL MISTERIO DE LA IGLESIA

XI.- Junto al lago de Tiberíades. IGLESIA

  

ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS

El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."

 

En esta serie hay dos tipos de retiro: el individual y el colectivo. Desde hace treinta años varios amigos sacerdotes nos reunimos dos veces al año para celebrar retiro espiritual. En verano, cuatro días. En Pascua, una mañana. Te ofrecemos aquí varios puntos de nuestro retiro, con el fin de que te pueda ser útil. Tú verás enseguida si se trata de una u otra modalidad. Pero en ambos casos puede ser muy útil el practicarlo e incluso puede servir de guión para dirigir retiros a amigos, fieles, compañeros católicos.

Antes de comenzar el retiro, desconectar de los asuntos normales anteriores. Ponerse en presencia de Dios. Ser consciente de que vamos a tratar unos temas con Dios para nuestra vida interior. No entrar en rutina. No se trata de mero estudio. Se trata de hablar con Dios de unos temas que nos interesan. Después, formular un propósito muy concreto relacionado con el examen particular, con los propósitos generales de los últimos Ejercicios, con la última confesión o de comienzos de año.

EXAMEN PRÁCTICO

Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctico. Es decir, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar. Puedes elegir uno o más temas de examen en el libro aquí presente: "Exámenes de vida interior".

 

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CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS:

Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

ADVERTENCIA FINAL

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION. EL PRÓXIMO RETIRO APARECERÁ D.M. EL MES QUE VIENE.

 

 

 

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Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION.

 

 

I-. EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO

1.- Pensamos en Cristo cuando está en el Sagrario, cuando comulgamos o veneramos una imagen. Vamos a pensar en él cuando tratamos con cualquier cristiano. Porque todos juntos formamos el Cuerpo Místico de Cristo. CRISTO + NOSOTROS = EL CRISTO TOTAL.

Un gran misterio. Hemos de vivirlo. Mientras no lo vivamos de verdad, no lograremos un mundo mejor. Ver en mi vecino a Cristo vivo, en mi novio o en mi esposa, en los demás... Esto es así porque Cristo lo ha querido, como ha querido estar en la Eucaristía.

¡Que sea Cristo vivo una chica o un jugador y se coticen por su anatomía...! De lo que hemos de gloriarnos es de SER MIEMBROS VIVOS del Cuerpo Místico de Cristo.

No sé si habréis oído lo de aquel mejicano que se llenaba de gloria porque escupía mejor que nadie por el colmillo izquierdo. Aplicarlo a nuestra cuestión.

2.- Vamos a leer la Epístola a los Corintios cap. XII, 11: "Así como el cuerpo humano tiene muchos miembros y todos forman un sólo cuerpo, así también es Cristo. Dios constituyó a Jesús cabeza de su Iglesia que es su Cuerpo." Más claro no se puede decir: ¡Y esto es tan real como que Cristo está en la Eucaristía. Y tened en cuenta que la Iglesia es el conjunto de los bautizados. Todos somos miembros de Cristo desde que fuimos engendrados pro el bautismo.

Si fuésemos diciendo: Cristo está paseando por la plaza, nos tendrían por locos. Y sin embargo, es verdad.

Si me pinchan en un dedo, me hacen daño. Y si maltrato a un cristiano, a Cristo maltrato.

Profanar un sagrario, arrojando las sagradas formas por el suelo es un sacrilegio horroroso. ¿Y maltratar y profanar a un cristiano? ¿Cuántos se dan cuenta de estar realidad?

Si me duele el pie, la cabeza se inclina para mirar; y las manos buscan el mal para curarlo. Así tenemos que hacer con los demás...

3.- "Yo soy la vid - dice Jesús - y vosotros los sarmientos" La savia de la vid y del sarmiento es la misma. Fijaos, la idea es la misma que la del Cuerpo. ¡Qué triste la vida del sarmiento que no da fruto. ¿para qué sirve sino para arrojarlo y quemarlo? El fruto cuelga del sarmiento. Los frutos de redención, de nosotros. Estas ideas hemos de explicarlas a todos. Porque es algo de nuestra propia vida. Una realidad sublime.

Recuerdo el caso de una chica que tuve en ejercicios. Cayó después enferma y hubo de sufrir varias operaciones. La visité algunas veces y me decía: "Ahora soy una con Cristo Redentor sufriendo.

Es que la cabeza y los miembros constituyen un sólo Jesús en una sola carne, en unos solos miembros, en una sola pasión.

4.- Cristo Redentor de la humanidad. Pero ahora lo es por medio de sus miembros. Por eso, o me desligo de Cristo o tengo que ser Redentor con El.

5. - Vamos a recordar el juicio final, como nos lo propone Jesús. "Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me distéis de comer, tuve sed y me distéis de beber, estuve desnudo y me vestisteis enfermo y me visitasteis...cuando hicisteis esto con cualquiera de los más pequeños, conmigo lo hicisteis..." Y pronuncia luego las palabras contrarias...

Fijaos que Cristo no dice "es como se lo hicierais conmigo, sino "conmigo lo hicisteis".

Lo que hacemos con cualquiera persona, con Cristo lo hacemos. Lo bueno y lo malo. Vamos a tomar conciencia de esta realidad...

6.- "¿No sabéis que vuestros miembros son de Cristo y vosotros los habéis hecho miembros de una prostituta?" - dice San Pablo. Estamos prostituyendo a Cristo. Poner casos... Son palabras fuertes estas de Jesús. Nos causan impresión profunda. Imaginad un santos Cristo, objeto de prostitución. Pues esto estamos haciendo al despreciar, al tratar a la mujer como un objeto. No podemos besar a uno la cara y pisarle los pies. Y esto estamos practicando, si nos acercamos a comulgar y luego despreciamos a nuestros semejantes.

7. - a) SENTIDO DE DIGNIDAD CRISTIANA elevado a la potencia millón. Cómo tienes que dejarte tratar y tratar a los demás. Nos dejamos llevar de los ojos de la cara. ¿para qué queremos la fe?

b) Sentido de responsabilidad. Puedes presentar a Cristo provocando a pecado o inspirando veneración. Puedes pasar por la vida restaurando a Cristo o destruyendo a Jesús... Restaurar a Cristo vivo es hermosa tarea.

c) Agradecimiento. Rendidos a los pies de Jesús.

d) Postura de fe. Como aquel enfermo que ya ni deseaba curar. "¿Qué más da? - decía . Lo importante es ser uno con Cristo.

8. - Recordar lo de la conversión de San Pablo: "Yo soy Jesús a quien tú persigues". Cuanto hacemos a nuestro prójimo a Jesús le hacemos.

9.- La caridad ha de ser la reacción primera de todo cristiano cuando se trata de un prójimo. Pensar en lo nefasto de la crítica despiadada, del abuso del trabajo ajeno, de ensañarse con el débil...

10.- Pedir fuerza a Dios para vivir a tope el misterio de Cuerpo Místico de Cristo.

 

II.- EN LA FIESTA DEL CORPUS

 

1.- Pido antes de comenzar la intercesión de María y de San José. Ellos trataron con gran amor y mimo el Cuerpo de Cristo. Pedir fervor, fe y convicción para tratar a Jesús como ellos lo trataron.

2.- Después de la consagración el pan y el vino han dejado de existir, y está ahí presente el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Fomento ahora y propongo actualizar mi fe en estos momentos.

3.- El sacrificio eucarístico se orienta a la íntima unión de nosotros con Jesucristo, y la eficacia se logra cuando se comulga. Sacrificarme; hacerme sagrado. Levantarme al nivel sobrenatural desde la Eucaristía. Alzarme de las tendencia naturales. Ingresar psicológicamente en la vida de las divinas Personas. Y que cada Misa, cada sacrificio eucarístico me dejen su gracia y poder, me hagan más sagrado y más fuerte. Lo natural: el ver, lo sensible, alimentarme, caminar, placeres secundarios, debiera ser un medio, porque he de vivir; pero no un apego. Porque mi vida es la recibida de Dios. ¡Sacrificio, hacerme sagrado!

4.- Lo mismo que yo vivo por el Padre, también el que comulga vivirá por mí. (Jn. 6,57). Y sigo meditando en lo que Cristo nos dice: "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros". "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".

5.- Te digo, Señor, con el p. José Rivera: "No he de procurarme calo innecesario por comodidad, sino que he de esperar el ardor interior que me ofrece Cristo en la Eucaristía para encenderme en el fuego del Espíritu". Deseo, Señor, el calor y la iluminación de Ti que eres Sol y Luz total.

6.- Concédeme por tu Eucaristía en esta fiesta del Corpus no codiciar la felicidad material ni los placeres del cuerpo, sino el gozo de saber compartir tus sufrimientos. No los placeres malos, sino a Ti, Señor y Dios nuestro. Tu amistad divina como lo hicieron los santos.

7.- Con el Eucaristía - nos dice Trento - se derraman las riquezas de tu amor divino, Jesús, hacia los hombres. Pero de nada me sirve que Tú lo derrames, si yo no lo recojo. ¡Cuánta responsabilidad. Además, aunque nada soy, he de propagar según mis medios este amor a la Eucaristía. Convencido de que todo éxito apostólico está ligado al fervor eucarístico, al enamoramiento del apóstol por la Eucaristía.

8.- Jesús se nos ofrece como única fuente de vida. "El que me come vivirá por mí". Nos acompaña siempre y de modo humano y divino. Te nos das, Señor, como amigo presente y cunde a veces en nosotros la indiferencia. Nos das la vida y a veces nos dejamos morir de hambre. Necesitamos tratar contigo a diario; con fervor en Misa, Comunión y Visita. Y de ahí sacaremos fuerza para vivir y para el apostolado.

9.- Los humanos necesitamos de la presencia física del amado para desarrollar la amistad. La presencia corporal de Jesús en la Eucaristía nos alienta a esta gran amistad. Tú, Señor, no nos dejas, siempre estás con nosotros en la Misa y en todos los Sagrarios. Tan sólo falta que yo acuda a tu presencia con fe, atención y fervor.

10.- En nuestras almas habita la Santísima Trinidad. Y la mejor manera de vivir esta inhabitación es pasando por Jesús Eucaristía, en la Misa, la Comunión, el Sagrario. ¡Oh la circuminsesión del Padre, Hijo, y Espíritu Santo! Donde está una Persona, allí están las otras dos. Y a Jesús lo tenemos en cuerpo y alma con nosotros; el Hijo de Dios, hecho hombre. ¡Penetrar en la vida Trinitaria a través de la Eucaristía con Jesús!

11.- Compartir con Jesús en la Eucaristía su actitud sacerdotal, de entrega, incluso de víctima; su estado actual de resucitado que da esperanza y seguridad. Participar y asimilar estos sentimientos de Cristo. Y hacerlo no sólo en estos momentos, sino siempre. ¡Ven oh Dios, en mi ayuda! Limpia, Señor, mi imaginación de vanos, extraños y perversos sentimientos. Limpia mi mente de trastos viejos y sucios y dame vivir en tu intimidad con tus mismos sentimientos. Eres Tú, Espíritu Santo, junto al Padre y al Hijo quien me henchir de estos sentimientos.

12.- Quien vive en serio en la contemplación de la muerte y resurrección de Jesús; quien vive unido en serio a la Eucaristía, no va tras los alimentos de este mundo, no siente hambre de placeres. Se alimenta porque es necesario para vivir. Así les ha ocurrido a muchos santos y ellos han sido efectivos. Danos, Señor, santos así. "Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre". Quedar indiferente hacia lo que Él no me haya destinado. Mirar con soberano desprecio tantas elucubraciones estériles y entretenimientos vanos. Afianzarme el dogma, siempre actual y verdadero, que un día asumí convencido. Así han vivido los santos. Así deseo vivir unido a ellos.

13.- "Hundirme en el misterio", como gustaba decir el padre José Rivera. ¡El misterio del amor divino! Cada Misa, cada comunión y visita, cada rato de oración agrandan mi naturaleza débil y pecadora. Penetra en nuestras almas, Jesús, te quiero abrir. Que todos los sucesos sean vehículos de tu acción. Ayúdame a hacer participar a las personas de este gran amor que nos comunicas. Dame tu anchura de corazón en la Eucaristía para que sea amor para todos.

 

III.- EUCARISTÍA Y MISA

1.- Ponerme en presencia de Dios. Meditar en la Eucaristía, el sacramento del Amor. Fijarme hoy sobre todo en la santa Misa. Dame, Señor, a entender el don que dite a Santa Micaela del Santísimo Sacramento: penetrar en el amor que se encierra bajo las especies sacramentales. Profundizar en el gran misterio de la Misa. Vivir la Misa durante toda la semana con gran fervor. ¡Si llegara a comprender un poco el valor infinito de una Misa!

2.- Celebrar la Misa o participar en ella para relacionarme con Cristo con total intimidad; ir muy consciente. Hablar con Él. Hablar juntos. Hablar con el Padre, con Jesús y con el Espíritu Santo. Con paz y gozo. Sé que esta intimidad no está vivida en plenitud. Las fórmulas del misal me van llevando hacia el Padre que es Santo y me ama. De ese amor del Padre procede la gracia de Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo. "La gracia de Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros". Darme cuenta de que de ese amor del Padre procede la gracia de Jesús y la comunión del Espíritu Santo. Con esto penetro más en el misterio de Dios; es su vida íntima. Con paz gusto estas realidades sobrenaturales.

3.- Al comenzar la Misa soy consciente, sí, de la grandeza del misterio. De que la Santísima Trinidad va a operar en este sublime rito de la Eucaristía. A la vez me encuentro manchado por el pecado. El egoísmo, las malas inclinaciones laboran en mí la imperfección y el pecado. Por eso he de purificarme. "Antes de celebrar los sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados". Por eso pido perdón con verdadera compunción del corazón. Como en el libro del "Peregrino Ruso" digo: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí". "Tú que has venido a sanar los corazones oprimidos, Señor, ten piedad". Es mi propio pecado el que me hiere, pero tengo que ser sanado por Jesucristo. Eres Tú quien tiene misericordia y sana los pecados.

4.- Ser muy conscientes de las oraciones de la Misa. Tienen una enorme carga espiritual. Son fórmulas hechas a las que merece la pena aplicar el corazón mientras las recita el sacerdote. Todo cuanto se lee en la Misa, tanto lo fijo como lo propio de cada día lleva consigo una gran fuerza mística. Me fijo ahora en el momento del ofertorio. Me uno a Jesús para ofrecer con Él el sacrificio. El pan y el vino serán después asumidos a una realidad infinitamente más elevada. Ellos serán para nosotros pan de vida y bebida de salvación. Desde ahora ofrezco al Padre, con referencia al ofertorio de la Misa, todo cuanto me sucede, cuanto llega a mi conciencia; lo elevo. Que sea asumido pro Cristo en el Altar sagrado. Y cuanto no pueda ser asumido por tu santidad, Señor, aléjalo de mí como nocivo.

5.- Ahora nos fijamos en el prefacio. "En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar". Siempre la acción de gracias; en todo lugar, la acción de gracias. Si siempre no me acuerdo, ahora lo hago con mayor intensidad. Y procuraré durante el día agradecer al Señor. El agradecimiento es alabanza y cuando es a Dios lleva consigo el matiz de adoración. Y le damos gracias al Padre por Cristo, porque es Dios, porque es Santo, porque es grande, porque es Omnipotente. Le damos gracias por su grandeza y por su gloria.

6.- En el "Santo", después del prefacio, alabamos al Señor. Reconocemos su santidad. Es una forma bella de adoración y alabanza el reconocer las virtudes de Dios. Me uno a todas las almas santas que han disfrutado y disfrutan alabando al Señor. A santa Micaela del Santísimo Sacramento que disfrutaba todos los días con el trisagio de la Santísima Trinidad: "Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal: líbranos, Señor, de todo mal". Tomar conciencia de la santidad del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y procurar pronunciar sus alabanzas.

7.- Tomamos la segunda plegaria eucarística de la Misa. "Santo eres en verdad, fuente de toda santidad". Dios es Fuente, manantial continuo de toda santidad. Aquí estoy: junto a la fuente de toda santidad. Y por contraste me fijo en mí. En mis egoísmos, en mis pecados. Cómo se mete en todo mi ser el pecado, el egoísmo, el mal, el amor propio. Y me defiendo de las advertencias como si no tuvieran razón. "Santo eres en verdad, fuente de toda santidad". Entro en contacto íntimo y me sumerjo en Ti, manantial de toda santidad.

8.- Y centro mi atención en la consagración, la parte más importante. "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros". "Tomad y bebed... que será derramada por vosotros y por todos los hombres..." Yo sacerdote puedo consagrar el cuerpo y la sangre de Cristo. Y he de unirme a la entrega, a la efusión. Yo sacerdote también si soy seglar, aunque no consagre, he de unirme a esta entrega y efusión un tanto martirial. Santificar a las almas desde esta misma consagración. Que el celo me consuma. Ahí está la verdadera entrega y efusión. Vivir así la consagración de la Misa, hacerme hostia con Cristo. ¡Señor, da a todos cuantos participan de la fuerza de la consagración celo apostólico: que sean santos y ayuden a otros a santificarse. Una especial atención ahora a la santidad de los sacerdotes. Dales consciencia de lo que hacen, que imiten lo que tratan, que sean santos. Señor, dadnos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas santas.

9.- Ofrezco, después de la consagración, el pan de vida y el cáliz de salvación. Soy consciente de que es este el gran valor de la Misa: Jesús que se ofrece y a quien ofrecemos. Y te agradezco, Señor, porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Sacerdocio ministerial y sacerdocio común de los fieles se unen aquí.

10.- Y congréganos en la unidad, Espíritu Santo. La Misa sirve para unirnos a todos. De la Misa he de salir con deseo de unión entre los católicos; con todos los hombres de buena voluntad.

11.- Llevar a la Misa a nuestros seres queridos, vivos y difuntos, al Papa y obispos, las necesidades propias y de la Iglesia. Hacer una lista de intenciones antes de la Misa para ponerla en el Altar. Es la mejor plegaria de intercesión. Poner toda la atención del mundo en el final del canon: "Por Cristo, con Él y en Él; a Ti, Dios Padre Omnipotente en la unidad del Espíritu Santo todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos". Decir mentalmente esta doxología con el sacerdote y añadir para corroborar un "Amén" firme.

12.- Después del Padre Nuestro volvemos a insistir que nos libre el Señor de todos los males pasados, presentes y futuros. Hacemos esta oración impregnada de paz, unidad, adoración, limpieza, alabanza. Hacer propósito ahora de evitar toda distracción en la Misa. Es la gran oración de la semana.

13.- Antes de la comunión hay una oración que recita el sacerdote en voz baja, pero que tiene un sabor muy especial. El santo cura de Ars la decía con lágrimas en los ojos y muchos sacerdotes lo hacen con gran devoción, sobre todo las palabras "Haz que siempre me adhiera a tus mandatos y no permitas que jamás me aparte de Ti". "Señor Jesucristo Hijos de Dios vivo, que por la voluntad del Padre y con la cooperación del Espíritu Santo, por tu muerte has dado la vida al mundo: líbrame por este sacrosanto cuerpo y sangre tuyos de todas mis iniquidades; y haz que siempre me adhiera a tus mandatos; y no permitas que jamás me aparte de Ti//. La recepción del cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, que yo indigno presumo de recibir, no sea para mí causa de condenación, sino por tu piedad me aproveche para la seguridad de mi mente y de mi cuerpo y para recibir el remedio de mis males.

14.- Es muy corta la acción de gracias después de la comunión de la Misa. Hoy propongo aprovecharla al máximo. Mientras se distribuye la Eucaristía, seguir las canciones que se interpreten o las moniciones. Después, quedarse un rato dando gracias, adorando, pidiendo. No seamos de los primeros en salir del templo. Cristo merece nuestra atención.

 

IV.- RETIRO EUCARÍSTICO

1.- Te adoro, Señor Sacramentado, en las catedrales, santuarios en los que algunas veces recibes el trato de Rey celestial. Me entrego a Ti en alma y Cuerpo. Te adoro en las devotas capillas de los conventos de clausura, en la que eres tratado como el esposo más amante. ¡Te adoro, Señor! Te adoro en el Sagrario del pueblo más insignificante, o en la parroquia más fría, donde te encuentras olvidado incluso tal vez por el sacerdote. Te adoro, Señor, en lo más profundo de mi alma donde habitas después de la comunión y permaneces todo el día en la presencia trinitaria, porque te amo. "Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él". Te adoro, Sagrada Hostia. Te adoro, Sagrada Hostia, pan vivo y alimento de los ángeles. Permaneced, Señor, conmigo durante el día; todos los días de mi vida.

Señor, deseo ser tu sacerdote oculto, según me ha colocado en el mundo tu Providencia; como olvidado de todos y marginado. Así lo soy de hecho. Pero deseo amarte como el que más a Ti, mi Dios hecho Eucaristía. Deseo ser amante adorador perpetuo. Deseo que mis pasos se dirijan siempre a tus sagrarios. Y cuando encuentre las iglesias cerradas - casi siempre suelen estarlo - enviarte desde allí fervientes actos de amor. Bendice, Señor, a tu pueblo. Dadnos sacerdotes santos.

2.- Que me dé cuenta, Señor, que nos demos cuenta todos los cristianos de buena voluntad, de que la caída en vertical de la fe en nuestro tiempo se debe a la falta de fervor de nosotros, de los que precisamente tenemos buena voluntad y deseamos que el Reino de Dios prospere. Creo, Señor, además que todo se refleja en la falta de fervor eucarístico; se cierran las iglesias, las visitas al Sagrario han disminuido hasta el extremo; las comuniones no disminuyen, pero me da la impresión de ser rutinarias y con poca preparación y poco agradecimiento, con fe muy tibia. Una enfermedad no se cura callándola o ignorándola. Dadnos fuerza, Señor, para mover de nuevo al amor eucarístico a todos. Dadnos sacerdotes santos, obispos santos, seglares y almas consagradas santas, enamorados de la Eucaristía.

3.- Cuando leo las obras del pronto beato Don Manuel González, me quedo muy pensativo y me inunda una tristeza creo que eficaz. Porque no me cabe en el alma, Señor, que en tan pocos años haya decaído tanto el amor a la Eucaristía. Entonces decía el santo: "Aunque el Señor tenga a su lado al sacerdote y a un grupo de almas constantes y compasivas, Jesús está abandonado en su sagrario... ¡claro que si ese sacerdote falta o esas almas fieles también se van, el abandono sería absoluto y total, mayor que el del calvario". Y eso está sucediendo hoy en cantidad de lugares donde hace unos años había una vida eucarística pujante. Creo que hemos de hacer hoy un propósito firme tú y yo para ser nosotros almas del todo enamoradas de Jesús en el Sagrario, almas de comuniones Calientes. Pongamos en manos de Jesús estos nuestros deseos para ir encendiendo por todas las partes lámparas que se están apagando

4.- Necesito, Señor, una fe más viva, mucho más viva, que evite todos mis cansancios e incomunicaciones contigo. Esto le pido al Señor en los momentos de mi retiro, cuando me acerco a Él en plan de revisión mensual. Te lo ofrezco a ti también ahora por si te gusta esta petición. A fin de cuentas es lo que leemos en el Evangelio: Señor, yo creo, pero aumenta mi fe. Pienso que contrariamos al Señor con una de las contrariedades más amargas: el abandono de la Eucaristía o lo que es lo mismo: misas y comuniones rutinarias, sin preparación, sin acción de gracias, iglesias cerradas al fervor eucarístico, falta de intimidad con Jesús. Las almas con esto se privan de ríos caudalosos y mares de gracia. Por eso tanta indiferencia e irreligiosidad. Vamos a decirle a Jesús: me acerco a Ti hoy con el deseo de que cambies mi corazón. Quiero ser del todo alma enamorada de la Eucaristía.

Sabemos que Jesús está entero, en cuerpo y alma, presente siempre entre nosotros, pues vamos a vivir esta presencia: es pura lógica de fe. Que este problema es no de los ateos, ni de las almas un tanto alejadas; el problema es precisamente de quienes somos católicos, incluso católicos líderes, pero no vivimos con total entrega a esta gran verdad.

5.- Cuando pienso en el Sagrario, en la Eucaristía, me parece imposible que, teniéndolos, haya podido estar yo triste alguna vez. Es necesario practicar la fe; vivir de la fe. Jesús mismo, después de instituir este sacramento, quería que su propia alegría fuera la nuestra. Así lo leemos en el capítulo 15 de San Juan.

Pero no voy a perder la paz si esta alegría interior no se trasluce en la parte sensible de mi ser. Yo sé que ha habido muchos santos, que han sentido enorme sequedad después de la comunión, a pesar de vivir de verdad el momento de fe.

Lo maravilloso es que Jesús va transformando poco a poco el alma y la hace más semejante a El mismo, cada vez que comulgamos con total disposición. Jesús obra silenciosa, pero eficazmente dentro del alma.

6.- Una de las cosas que más me viene a la memoria es lo del sagrario abandonado que tantas veces he oído en mi juventud. Pero antes se trataba de sagrario abandonado por parte de la gente, ahora me temo que sea por parte de los sacerdotes. Muchos intentan una pastoral sin oración. Señor, ayúdame a mí a ser sensible con este tema; a no abandonarte nunca; a animar a otros a permanecer fieles al Amor de los amores. Ayúdanos a formar una piña a todos que tenemos una relación entre nosotros. ¡Animarnos con la amistad! A la mañana cuando comulgamos o celebramos Misa, hacer intención de permanecer en contacto todo el día con el Señor. Y durante la jornada, jaculatorias a Jesús solitario en el Tabernáculo. Y en cuanto llegue la ocasión, una visita para que obtenga fruto nuestra labor sacerdotal o apostólica.

7.- Nadie puede medir ni calcular lo que podrá mi corazón y el tuyo, si, con total pureza de intención, amamos con todas nuestras fuerzas al Amor de los Amores, a Jesús Eucaristía, que por las mañanas nos visita, y al que procuramos nosotros visitar con cariño siempre que nos sea posible. Nos será todo irresistible. Si no llegamos a este ideal, cuanto más lo intentemos, con mayor fuerza influiremos para el Reino de Dios. Aquí está el secreto y el alma de todo apostolado. Señor, cambia nuestras almas. Que nos demos cuenta de una vez dónde está el secreto del verdadero apóstol.

 

 

 

V.- REDUCCIÓN EXPANSIÓN EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

1.- Lectura previa de He 1, 12-14. Es el texto después de la Ascensión cuando se quedan los Apóstoles con María, la Virgen, y otras mujeres haciendo retiro y oración para esperar la venida del Espíritu Santo. Procurar vivir en esta mañana - tarde en profundo recogimiento esperando como ellos la fuerza del Espíritu Santo. Contemplar aquella escena llenos de devoción. Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Ven, Señor, Jesús.

2.- Cristo ya ha subido al Cielo y está sentado a la derecha del Padre. Subieron todos los presentes en aquel "retiro" a la estancia superior de la casa donde vivían los Apóstoles, y todos quedaron aguardando en oración. Era el grupo inicial que no pasaría de veinte personas. Unirnos e ellos en espíritu.

3.- Dios en su fidelidad con el mundo siempre "se apoya", en un grupo minoritario. Así comenzó la evangelización para todo el mundo. Ponernos también a disposición de Jesús dentro de grupos minoritarios para que nos elija, para que nos bendiga, para estar a su disposición con el corazón alerta deseando colaborar en su Reino. Incluso individualmente estar en ese amor, en esa disposición. No en el sentido de Pedro "aunque todos yo no", porque hemos de ser humildes, pero sí con la decisión de Pablo, de Javier, de los Apóstoles, que tanto en su pequeño grupo como en su acción individual fueron fieles al Señor. Y siempre tender a unirnos quienes tenemos un mismo ideal.

4.- Observamos la Historia de la Salvación. La podríamos resumir en dos palabras: REDUCCION - EXPANSION. Siempre empieza de forma minoritaria. Primero Noé y su familia; núcleo que no llegaban a diez personas. Después Abraham y su familia, núcleos mínimos hasta que llega la expansión de la huida de Egipto. Va decayendo poco a poco el fervor, llenos de infidelidades intermedias. Da la impresión más tarde de que se reduce el núcleo a algunos profetas y gente de bien.

Tarda en llegar la expansión, parece que nunca va a llegar. Siempre aparecen como muy escasos los verdaderos servidores de Dios. Y llega Jesús, y todavía queda el núcleo más reducido al final de su vida. Cuando parecía que iba a expansionarse la Buena Nueva, el núcleo queda reducido a Él solo, en la más profunda soledad del Huerto de Getsemaní y de la cruz.

5.- Ahora estamos junto a los Apóstoles en esa reunión de unos pocos, de un pequeño núcleo que está receptivo, esperando al Espíritu Santo. Ven Espíritu Santo también a nosotros. Aquí estamos en este pequeño núcleo, pero nos llenamos de Ti, por si quieres que venga por este lado una nueva expansión. A lo largo de la Historia de la

Iglesia se ha repetido el fenómeno habitual en el Reino de Dios: reducción - expansión. Como "muerte" para después brotar la vida con el Resucitado. Dios es eterno, no tiene prisa. Nosotros estamos junto a Él esperando su llegada.

6.- Ver cómo un pequeño grupo - familia fue el pueblo de Dios hasta convertirse en un gran pueblo en la huida de Egipto. Aun entonces el "pueblo grande" estaba lleno de infidelidades. Los profetas animaban y reprendían. Siempre el grupo minoritario fue salvador. Sentirnos contentos y agradecidos a Dios de que al parecer nos guía por estos cauces de grupo minoritario.

7.- Al final, los años anteriores a la venida del Mesías, parece que quedaba poca cosa. Dios se fijó en la Virgen María. Preparó todo en pequeños núcleos hasta que se encarnó en el seno de aquella Virgen. Tal vez ocurrió todo cuando menos se esperaba. Era época de paz, pero en medio del paganismo más visceral. ¡Unirnos al único Jesús! Siempre va salvando al mundo a través de pequeños núcleos, valiéndose de grupos reducidos.

8.- Dicen que a partir de la Resurrección de Cristo, en el día de Pentecostés, comienza la verdadera expansión del Reino de Dios. Aquellos doce, después de recibir el Espíritu Santo, una vez preparados durante aquellos diez días de retiro, fueron doce núcleos de expansión. Por eso, desde entonces, la Iglesia se ha ido extendiendo poco a poco por todo el mundo. Pero profundicemos un poco en la Historia de la Iglesia. El modo de expandirse ha sido siempre por pequeños núcleos. Pocos han sido siempre los obreros de la mies; por eso hemos de orar siempre al dueño de la mies. ¿Y nosotros? Apuntarnos para ser de esa pequeña minoría, ofrecernos al Señor. Él nos ha ido guiando en este sentido. Acabar, Señor, perteneciendo a esa "pequeña grey". Pero que seamos como tus Apóstoles que fueron expandiéndose.

9.- Intentar, sí, concentrarme en un pequeño núcleo para expandirme. Núcleo de personas fieles. Nos unimos en nuestra voluntad a aquel pequeño núcleo de Jerusalén anterior a Pentecostés. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.

10.- Fijarnos en los momentos - clave de la reunión - oración. Dios vincula la salvación de muchos a nuestro fiat, como lo vinculó al fiat de la Virgen. Considerar la idea de Pío XII: "La salvación de muchos depende muchas veces de unos pocos".

11.- Ver en aquella reunión antes de Pentecostés a María la Virgen. Saber unirnos a ella para la extensión del Reino. Allí estaba junto con otras mujeres. Ella representa a la mujer elegida, sin par para la obra de la salvación. Nos unimos a María con espíritu de fe. Ella supo esperar contra toda esperanza con una fe inquebrantable, incluso cuando en la pasión todos abandonaron a Jesús.

12.- El nuevo fiat de María debió de pronunciarlo junto a los Apóstoles en la venida del Espíritu Santo. Por eso siempre está la Virgen junto a aquellos que desean extender el Reino de Dios desde su núcleo, por pequeño que sea.

13.- María, Madre de la Iglesia. Reina de cada uno de los núcleos de expansión de la fe. María es el rostro viviente de la Iglesia en esperanza. En ella Cristo resucitado nos sigue dando la vida. Danos fuerza para extendernos por el mundo. No nos abandones a nuestra miseria. Desde tu sencillez total, danos esa fuerza y da a quienes dirigen la Iglesia esa total sencillez y humildad, que por ahí será fecundo el crecimiento del Reino de Dios.

 

 

VI.- Teofanía del Espíritu: 2, 14-21. II) Discurso kerigmático 2, 22-35. III) Conversión:

Es preciso tener ante los ojos el texto de Hechos 2, 14-41

Se trata en este retiro de dos cosas: a) Formar una convicción profunda, un cambio de mentalidad, si fuese preciso, al reflexionar sobre el texto indicado, que narra el primer sermón de Pedro después del día de Pentecostés. b) Una vez ganados por el texto, fomentar la propia conversión, conforme nos indican los versículos 37-41.

Tiene tres partes: I) Teofanía del Espíritu: 2, 14-21. II) Discurso kerigmático 2, 22-35. III) Conversión: 2, 37-42-

I) Teofanía del Espíritu: Leemos Hechos 2, 14-21. Lo hacemos despacio e intentando comprender bien el sentido. Lucas coloca el discurso en Jerusalén. Y Pedro lo pronuncia como testigo de que Jesús ha resucitado, no precisamente con el fin de que los hombres vivan una existencia más digna de sí mismos. Lo hace para manifestar la resurrección de Jesús, pero antes lo introduce afirmando que no están ebrios los Apóstoles, sino que se está cumpliendo lo que dijo el Profeta: Dice el Señor: "Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas... y yo derramaré mi Espíritu. Haré prodigios arriba en el Cielo y señales abajo en la Tierra... Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará." Ya ha llegado el tiempo anunciado. El Espíritu del Señor ha vuelto a la Tierra; Dios está creando un Pueblo nuevo. Y ahora comienza la predicación del kerigma (= pregón o solemne anuncio).

II) Discurso kerimgático.

A) El anuncio en sí mismo. Hechos 2, 22-24. A Jesús de Nazaret vosotros habéis crucificado, pero Dios le resucitó rompiendo las ligaduras de la muerte. --- Darnos cuenta de que no se trata de una idea: es un hecho que ha cambiado nuestra Historia y que ha de cambiar la orientación de nuestra vida: Jesús ha resucitado. El mismo que fue crucificado y sufrió antes tremenda pasión hasta expirar. Este hecho ha de ser clave en nuestras vidas. El plan salvador de Dios está en marcha. Hemos de comprometernos de raíz, porque aquí es donde se pone en juego nuestra esperanza total. El espíritu de fe, el don de la fe es necesario. Señor, yo creo... El Señorío de Dios, el Reino de Dios, están presentes en la Historia. Jesús es ya el Señor.

B) Pedro trata de provocar el sentido de la fe: Dios, fiel a sí mismo y a la vida, es capaz de resucitar a los muertos. Porque dice David (Hechos 2, 25-28) "Veía al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha... no permitirás que tu santo experimente la corrupción. Me ha hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu rostro". Es una cita del salmo 16. Se trata de provocar el sentido de la fe, de abrir el horizonte hacia la posibilidad de un Dios fiel a la vida, capaz de resucitar a los muertos. --- Es preciso aquí detenerse. Fomentar esta fe en la resurrección de Jesús que cambiará el curso de nuestra vida. "Bienaventurados los que sin haber visto han creído". Seguimos el testimonio de los Apóstoles que creyeron en la resurrección de Jesús.

C) Se está cumpliendo la promesa hecha a David. (Hechos 2, 29-31) "... Como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo que ni fue abandonado en el sepulcro, ni su carne experimentó la corrupción". Tener en cuenta: Jesús ha resucitado entre los muertos. Se está cumpliendo la promesa hecha a David.

D) Jesús exaltado por el Padre está a su derecha. (Hechos 2, 32-35) "A este Jesús Dios le resucitó: de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.

Pues David no subió a los Cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a mis enemigos por escabel de tus pies". --- Jesús exaltado por el Padre, igual al Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero. Ya resucitado está sentado a la derecha del Padre. Es Rey, Hijo, Sumo Sacerdote. Jesús es ahora el ideal de nuestras vidas.

E) Conclusión. (Hechos 2, 36) "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado". --- Es necesario que despertemos; es preciso que nos comprometamos ante esta gran realidad de nuestra fe. Es verdad: ha sido constituido por Dios, Señor y Cristo. Pedro apela a la fe. Nuestra reflexión y toda la predicación cristiana es el testimonio de Cristo resucitado, sentado a la derecha del Padre, Dios y hombre verdadero. Esto me ha de comprometer radicalmente de tal manera que mi vida ha de ser para siempre de Jesús, el Mesías, el Señor. Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre. Estar consciente de que creer en Jesús como Señor nos introduce en los planes salvadores de Dios. Ser testigo a través del testimonio de Pedro de esta gran noticia. Transmitirla con mis obras y con mi palabra. No se trata de aprender una lección, sino de formar un criterio de fe inamovible; de llevar este criterio hasta el corazón y ponernos dóciles a este Señor a Jesús que obrará nuestra conversión.

III) Conversión en el nombre de Jesús. (Hechos 2, 37-41) "Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás Apóstoles: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el Espíritu Santo..." Y luego añade que esta promesa es para ellos y para todos cuantos llame el Señor Dios nuestro. ---

A) Una llamada a la conversión propia y a la conversión universal. Una llamada a la fe. Pedir esto para nosotros, cada uno para sí. Cada uno para los demás. Se trata no de un simple cambio mental, de un criterio nuevo. Se trata de una conversión total. Ponernos bajo la influencia de este Señor Jesús resucitado que nos va a convertir.

B) Que la palabra predicada por Jesús llegue hasta el centro mismo de nuestra persona. Ponernos a la escucha. Abre, Señor, nuestra mente y nuestros corazones. Provoca en nosotros esta actitud que rinde nuestro corazón. Hemos encontrado a Alguien con quien comprometer nuestra vida.

D) Como la Virgen María, responder con el fiat, hágase. Se nos propone la salvación de Dios a cada uno, y el colaborar en esta misión de salvación para todos los hombres. Es universal la llamada de Dios: para los Apóstoles, para nosotros, para nuestros hijos, para todo el mundo, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.

Dedicamos un espacio largo para repasar todo esto, hasta hacerlo fuerte convicción. Nos ponernos como María al Servicio del Señor. Él nos va a ayudar en la conversión y en ser sus colaboradores.

 

VII.- Comienzos de la Iglesia. María madre de la Iglesia. Entrega. Varia

Nos reunimos el año 26º cuatro amigos sacerdotes, que desde 1977 lo venimos haciendo todos los veranos.

Comenzamos glosando el "Ven Espíritu Creador", en latín. Vamos haciendo hincapié en cada una de las palabras, en "Ven", "llena", "infunde", "fuente", "fuego"...

1.- Lectura previa de He 1, 12-14. Es el texto después de la Ascensión cuando se quedan los Apóstoles con María, la Virgen, y otras mujeres haciendo retiro y oración para esperar la venida del Espíritu Santo. Procurar vivir en esta mañana - tarde en profundo recogimiento esperando como ellos la fuerza del Espíritu Santo. Contemplar aquella escena llenos de devoción. Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Ven, Señor, Jesús.

2.- Cristo ya ha subido al Cielo y está sentado a la derecha del Padre. Subieron todos los presentes en aquel "retiro" a la estancia superior de la casa donde vivían los Apóstoles, y todos quedaron aguardando en oración. Era el grupo inicial que no pasaría de veinte personas. Unirnos e ellos en espíritu.

3.- Dios en su fidelidad con el mundo siempre "se apoya", en un grupo minoritario. Así comenzó la evangelización para todo el mundo. Ponernos también a disposición de Jesús dentro de grupos minoritarios para que nos elija, para que nos bendiga, para estar a su disposición con el corazón alerta deseando colaborar en su Reino. Incluso individualmente estar en ese amor, en esa disposición. No en el sentido de Pedro "aunque todos yo no", porque hemos de ser humildes, pero sí con la decisión de Pablo, de Javier, de los Apóstoles, que tanto en su pequeño grupo como en su acción individual fueron fieles al Señor. Y siempre tender a unirnos quienes tenemos un mismo ideal.

4.- Observamos la Historia de la Salvación. La podríamos resumir en dos palabras: REDUCCION - EXPANSION. Siempre empieza de forma minoritaria. Primero Noé y su familia; núcleo que no llegaban a diez personas. Después Abraham y su familia, núcleos mínimos hasta que llega la expansión de la huida de Egipto al desierto. Va decayendo poco a poco el fervor, llenos de infidelidades intermedias. Da la impresión más tarde de que se reduce el núcleo a algunos profetas y gente de bien.

Tarda en llegar la expansión, parece que nunca va a llegar. Siempre aparecen como muy escasos los verdaderos servidores de Dios. Y llega Jesús, y todavía queda el núcleo más reducido al final de su vida. Cuando parecía que iba a expansionarse la Buena Nueva, el núcleo queda reducido a Él solo, en la más profunda soledad del Huerto de Getsemaní y de la cruz.

5.- Ahora estamos junto a los Apóstoles en esa reunión de unos pocos, de un pequeño núcleo que está receptivo, esperando al Espíritu Santo. Ven Espíritu Santo también a nosotros. Aquí estamos en este pequeño núcleo, pero nos llenamos de Ti, por si quieres que venga por este lado una nueva expansión. A lo largo de la Historia de la

Iglesia se ha repetido el fenómeno habitual en el Reino de Dios: reducción - expansión. Como "muerte" para después brotar la vida con el Resucitado. Dios es eterno, no tiene prisa. Nosotros estamos junto a Él esperando su llegada.

6.- Ver cómo un pequeño grupo - familia fue el pueblo de Dios hasta convertirse en un gran pueblo en la huida de Egipto. Aun entonces el "pueblo grande" estaba lleno de infidelidades. Los profetas animaban y reprendían. Siempre el grupo minoritario fue salvador. Sentirnos contentos y agradecidos a Dios de que al parecer nos guía por estos cauces de grupo minoritario.

7.- Al final, los años anteriores a la venida del Mesías, parece que quedaba poca cosa. Dios se fijó en la Virgen María. Preparó todo en pequeños núcleos hasta que se encarnó en el seno de aquella Virgen. Tal vez ocurrió todo cuando menos se esperaba. Era época de paz, pero en medio del paganismo más visceral. ¡Unirnos al único Jesús! Siempre va salvando al mundo a través de pequeños núcleos, valiéndose de grupos reducidos.

8.- Intentar, sí, concentrarme en un pequeño núcleo para expandirme. Núcleo de personas fieles. Nos unimos en nuestra voluntad a aquel pequeño núcleo de Jerusalén anterior a Pentecostés. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.

9.- Fijarnos en los momentos - clave de la reunión - oración. Dios vincula la salvación de muchos a nuestro fiat, como lo vinculó al fiat de la Virgen. Considerar la idea de Pío XII: "La salvación de muchos depende muchas veces de unos pocos".

10.- Ver en aquella reunión antes de Pentecostés a María la Virgen. Saber unirnos a ella para la extensión del Reino. Allí estaba junto con otras mujeres. Ella representa a la mujer elegida, sin par para la obra de la salvación. Nos unimos a María con espíritu de fe. Ella supo esperar contra toda esperanza con una fe inquebrantable, incluso cuando en la pasión todos abandonaron a Jesús.

11.- El nuevo fiat de María debió de pronunciarlo junto a los Apóstoles en la venida del Espíritu Santo. Por eso siempre está la Virgen junto a aquellos que desean extender el Reino de Dios desde su núcleo, por pequeño que sea.

12.- María, Madre de la Iglesia. Reina de cada uno de los núcleos de expansión de la fe. María es el rostro viviente de la Iglesia en esperanza. En ella Cristo resucitado nos sigue dando la vida. Danos fuerza para extendernos por el mundo. No nos abandones a nuestra miseria. Desde tu sencillez total, danos esa fuerza y da a quienes dirigen la Iglesia esa total sencillez y humildad, que por ahí será fecundo el crecimiento del Reino de Dios.

13.- Contemplo hoy a Jesús en el Evangelio de San Mateo (14, 22-3). Veían desde la barca los discípulos caminar a Jesús sobre el agua. Pedro, todo entusiasmado, le pide ir hacia Él. Da unos pasos entre las olas y comienza a hundirse. - "Señor, sálvame", le dice lleno de angustia. Me paro unos momentos en esta contemplación. Yo también he pretendido ir por mis fuerzas solas hacia Ti. Sí, he acudido a la oración, pero luego, en mi actuar, contaba con solas mis fuerzas. Y cuando llegaba el fracaso, me desinflaba. Ahora te digo como Pedro: "Señor, sálvame"; mándame ir a Ti. Es hora ya de que deje de ser el eterno "íntimo fanfarrón"; como si en la vida espiritual se tratara de practicar un deporte de batir marcas, aunque sea ante mí mismo. Aléjame del semipelagianismo que permanece oculto en el fondo de mi alma. Yo, puedo; yo no puedo; yo lo conseguiré... y mi lenguaje debe ser: "Nada soy, pero todo lo puedo en Aquél que me conforta. Ayúdame a seguir avanzando hacia Ti. Mira, Señor, que soy muy pobre y necesito de Vos. Te pido como San Pedro: "Sálvame, Señor". Voy a ir ahora y siempre de tu mano amorosa; dirige y guía hasta el fin en tu presencia mis pasos.

14.- Eliminar nuestros caprichos para que la Santísima Trinidad ocupe el campo de nuestra conciencia. Espíritu Santo, estás presente en lo más íntimo de nuestra alma; despierta nuestras inteligencias al conocimiento de Jesús y de las cosas de la gloria de Dios; ponnos en relación con el Padre. Padre, ayúdanos a transformar todas nuestras impresiones en verdadera oración, en permanecer en contacto amoroso contigo. Padre, en el nombre de Jesús envía al Espíritu Santo que renueve nuestros corazones y toda la Tierra. Señor, todas las ideas se borran de mi memoria, como señal en la arena barreada por el viento.

15.- Estas ideas de oración nos producen paz y deseo se servir y amar; pero también dada nuestra debilidad nos pueden producir sueño; como aquel pastor que se dormía en mis sermones del gusto que le daban: Te escucho: "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa , cenaré con él y él conmigo". (Ap. 3,20). La vida cristiana es un largo, atento y rendido paso para recibir al Señor. Haz que brille tu rostro, Señor, y seremos librados. Es tu gracia, Señor, la que nos hace franquear ese umbral y nos introduce en el santo de los santos. Acepta mis súplicas confiadas y perseverantes que puedan tocar tu corazón.

16.- Dios mío, haz que siempre esté entregado a Ti en un mayor servicio y en olvido de mis intereses. Haz que siempre esté unido a tus mandatos y no permitas que jamás me aparte de Ti. Ser recibido por tu amor, dejarme acoger de Ti, dejarme amar de Ti, Padre de las misericordias. Haz que cada segundo de mi existencia vaya dirigido a Ti y a tus almas; que sólo viva para tu amor y el amor a mis semejantes. Me entrego a Ti con todo lo que poseo. Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y poseer. Ver siempre tu voluntad tanto la manifestada por tus mandamientos, como la que día a día se va mostrando por la mano de tu Providencia. Dejarme acoger de Ti.

17.- María, queremos ser corazones enamorados tuyos. Te contemplamos, Madre del Cielo, en tu asunción, y gozamos en tu amor. Lo mismo que contemplamos una obra de arte, un atardecer sereno, miramos con paz tu triunfo . Te felicitamos por tu asunción, oh Madre nuestra,. Te cantamos con la liturgia: ¡Qué pregón tan glorioso para Ti. Hoy has sido elevada por encima de los ángeles. Nos asociamos a tu triunfo"!. Te llamó el Ángel "la llena de gracia". Cómo estaría tu alma, Virgen María. Todo lo atribuyes a Dios. Por eso, Dios se fija en tu humildad. Los santos te alaban a través de todos los siglos. Recuerdo ahora lo de San Juan Bosco cuando decía: "Todo lo ha hecho Ella: ¡O me ayudas, o veremos lo que pasa!" Con frecuencia sentimos la mano de la Virgen como San Juan Bosco. Tenemos que parecernos a María; imitarla; ser como Ella. Que se note que la amamos. La fe de la Virgen María debió e ser extraordinaria. Recordemos el nacimiento, la vida oculta en Nazaret, la pasión... por algo te dijo el Ángel: "Feliz porque has creído; porque se cumplirán en Ti las Escrituras".

18.- Recordando la Asunción de María a los Cielos, unirme a ella; alabarla; alabar y adorar al Señor que hizo maravillas con su Madre y nuestra. "Ha sido ascendida María al Cielo: se la alegran los ángeles, y alabando bendicen al Señor. - La Virgen María ha sido subida al eterno tálamo, en el cual el Rey de los reyes se sienta, como en un cielo estrellado. - Sintiendo el olor de tus aromas, las jovencitas te amaron del todo. - Bendita seas Tú, hija, por el Señor: porque a través de ti se nos ha comunicado el fruto de la vida. - Eres hermosa y limpia, hija de Jerusalén, terrible como un campamento en orden de batalla

19.- Me hago esta pregunta: ¿Me basta Dios para llenar mi vida? Es que no tenemos un experiencia viva de Dios. El hombre está hecho para Dios. ¿Por qué no miramos más a Dios, si sabemos que en Él se encuentra la felicidad? Él nos va a ayudar. Pedirle. Sólo Dios me basta. Cuando Él me quite todo por medio de las purificaciones pasivas, llegaré a darme cuenta. Ayúdame, Señor, a vivir de esta manera. Enfocar mi vida espiritual teniendo en cuenta el peligro del semipelagianismo y el voluntarismo (el pensar en mi foro interno que prácticamente depende toda mi obra de santificación de meramente de mi esfuerzo de voluntad).

20.- Convencerme de que todo depende de Dios. Colaborar con Él. Cooperar en su obra santificadora. Con humildad te lo pido, Padre, por mediación de tu Hijo. - Una de las causas de que Dios no nos baste es que la presencia de Dios en nosotros no es activa por falta de correspondencia. Enséñame a vivir contigo y a morar en Ti, Señor. Los Apóstoles, en los comienzos, aprendieron a intimar con Jesús: eran felices con Cristo. Mirar su ejemplo y aplicarlo a mi vida.

21.- Me pongo en las manos de Dios para que pueda hacer en mí una persona contemplativa; que me otorgue el don de oración. Soy consciente de que un contemplativo es una fuerza viva en el Reino de Dios. La presencia de Dios en nosotros es el acto inicial de entrar en oración. Permanecer en Dios. Reposar en Él. Quedarnos con Él que nos ama. No puedo permanecer insensible al amor de Dios. Potenciar mi comunión con lo que Jesús me dice: "El que come mi carne y bebe mi sangre, vive en mí y yo en Él. Unión más estrecha con Jesús. "Degustarlo" en la oración. Morar, permanecer en Dios. Lo aplico ahora a mi comunión de todos los días: "No te vayas de tu casa antes de que se haya ido el Huésped al que invitaste". Permanezcamos en Acción de gracias. Permaneced en mi amor" (Jn. 15,9). "El que come mi carne y bebe mi sangre, está (habita, manet, permanece) en Mí y Yo en él." (Jn. 6,56). "Dios es Amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él" (1 Jn 16).

22.- La vida Trinitaria viene del Padre y vuelve al Padre. Perpetuo acto de unión con la voluntad del Padre. Permanecer en el amor y hace su voluntad. Es preciso vaciarnos de nuestra voluntad y estar en la del Padre. Vaciarnos, purficarnos para que esté siempre dispuesta nuestra voluntad con la de Dios. Para Jesucristo vivir y orar con el Padre era uno. Permanecía con el Padre continuamente. Las tres personas establecen su morada en nosotros, siempre que le amemos y guardemos su palabra. Estamos con el Padre como lo estuvo Jesús.

23.- Me pongo en la presencia de Dios para orar. Hoy me quedo tranquilo junto a Ti, Señor, sin hacer nada, pero te atiendo. "Gasto" el tiempo junto a Ti. Considero la oración como sacrificio, en su sentido genuino religioso: "entrega, oblación", aquí del tiempo que Tú me has dado; lo gasto para Ti. Como el incienso que se quema, "quemo" el tiempo en tu honor.

24.- Ahora recuerdo la incensación del altar y la pronuncio en mi interior; mi "tiempo", sube a tu presencia, quemado como incienso en el altar: "Este incienso, bendecido por Ti, ascienda hacia Ti, Señor, y descienda sobre nosotros tu misericordia. Mi oración se dirija hacia Ti, como este incienso, como elevación de mis manos, como sacrificio vespertino". Ir diciendo al Señor todo esto con devoción.

25.- Extiendo mis manos hacia Ti; mi alma es como tierra árida y seca sin agua. Levanto mis ojos hacia Ti, mi alma está como tierra árida y sedienta y sin agua. Sea mi oración a Ti verdadero sacrificio; oblación de mi tiempo, de todo el tiempo de mi vida. Para el sacrificio hay una inmutación y una inmolación. El tiempo se gasta, y reconocemos que Dios es el Señor de todo el tiempo. En la oración hago oblación de mi cuerpo que se va gastando poco a poco, se va consumiendo lentamente como el incienso. Sea en honor a Ti, mi Señor. Sea todo mi ser como libación ante tu Altar sagrado, como verter mi vida entera en tu honor, como holocausto vespertino. Unirme al único sacrificio de Cristo, la Eucaristía.

26.- El sacrificio vespertino va a ser algún día muerte; mi propia muerte querida por mi Dios. Nuestro cuerpo, progresivamente va hacia la disolución. De todas las pruebas queridas por Dios para nosotros, la más terrible es la muerte. Yo ofrezco a Dios mi muerte como el mayor sacrificio, y la acepto en el lugar y hora que quisiere el Señor para mí. Puesto que es preciso sufrir esta pena, es útil aceptarla. Me elevo a mi Dios y acepto mi muerte; y confío que sea el sacrificio saludable y espero mi eterna salvación y mi resurrección.

27.- Respiro profundamente y tomo conciencia; si me entra el sueño, hago un esfuerzo y digo al Señor: Mi alma tiene sed de Ti, Señor, ¿Cuándo podré ver el rostro del Señor?. En la vida cristiana lo principal es dejarse realizar por Dios. Esto es fácil de comprender, oh Dios mío, pero difícil de practicar. Espíritu Santo, haz que nuestros corazones estén siempre a tono, que sigan tu acción divina. Mi deseo sea darme del todo a Ti. Dejarme hacer por Ti y abandonarme del todo a tu amor.

28.- Mi vida escondida con Cristo en Dios será de unión transformante; sea mi vida así; ver mi vida así con gran paz. Tú eres mi fuente de amor y de gracia y consuelo; confío en Ti. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos ha amado. Abandonarme en los "brazos" de Dios; sentirme así. Desde el fondo de tu Corazón, en este tu día santo, ayúdame a vivir en Ti y a dominar mis pasiones.

 

29.- Ahora estamos junto a la Eucaristía, en el sagrario, y decimos: "Al pie de tus altares quiero morir, Jesús que dulce muerte es morir de amor". Gastamos muchos ratos junto a al Eucaristía; cuando estoy en tu presencia vivo por Ti, muero por Ti. Es inmenso tu amor. Quiero vivir y morir por Ti; consumir mi vida por Ti. Renovamos nuestra presencia ante Jesús. Dirigimos nuestra mirada a este copón donde Dios entero está presente. Actualizar nuestra atención; estamos presentes junto a Él. A Cristo le importa todo lo nuestro. Vemos el amor con que nos rodea. Te pido la gracia de que seas "el todo" para mí, de manera que no necesite de nada para ser feliz.

30.- Dios está aquí: venid adoradores, adoremos a Cristo redentor. Estamos hoy gozando de tu presencia y estamos junto a Ti; estamos contigo. Nos acercamos a Ti como la Cananea. Estamos enfermos, con una fe muy débil y Tú puedes curarnos. Señor, aumenta nuestra fe. Buscamos la mediación de la Virgen María. Como ciervos que van hacia la fuente de agua, así vamos hacia Ti, Señor. Tú eres nuestra fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. Recibe nuestro sacrificio vespertino, que nuestra oración suba hacia Ti como el incienso de la tarde. Tus palabras, Señor, ponen esperanza y fuego en el corazón. Pensar ahora qué he hecho de mis seguimiento al Señor: oración, amor a Dios y a nuestros semejantes; cómo he aprovechado el tiempo que me ha concedido. Nos encontramos con limitaciones, pero no nos desanimamos. Nos abandonamos a Ti. Que nuestras limitaciones no nos causen tristeza. Todo viene de Ti y aceptamos tu voluntad.

Conversaciones espirituales.

San Ignacio de Loyola deseaba con ardor hablar con alguien de las cosas de Dios. Lo había intentado con personas de gran fama por sus conocimientos teológicos, pero nunca encontraba. Cuentan sus biógrafos que algunas mujeres sencillas, muy espirituales, fueron quienes saciaron su hambre y sed de Dios en este sentido.

José Ignacio Dallo nos brinda esta conversación telefónica con Mª Asunción FELIÚ, viuda de Josep Requena. Nos estimula y anima este ejemplo. Ojalá nosotros aprendamos a ser mutuos interlocutores de las cosas de Dios. --- Marca el teléfono José Ignacio Dallo:

Mª A. -¿Diga?

J.I.-¡AVE MARÍA PURÍSIMA!

Mª A..-¡Y todo lo demás!, - responde emocionada: GRATIA PLENA, DOMINUS TECUM, BENDICTA TU IN MULIERIBUS, ET BENEDICTUS FRUCTUS VENTRIS TUI, JESUS! Son los piropos que le decimos a Nuestra Señora. Parece que con ellos la acariciamos. Y luego en la segunda parte del Ave María como que le pasamos el platillo: "Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte"…

Cada noche a una imagen de la Ssma. Virgen se lo digo: AVE, MARÍA PURÍSIMA! Y todo lo demás…Y "Ruega por nosotros, pecadores…": ¡Un día menos de vida, y uno más que ha sido para Gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y para ti, Madre, y para San José, los Ángeles, Arcángeles y santos del cielo y de la tierra…!

No podemos parar de dar gracias a Dios. Tengo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que la he bajado de su trono de la pared hasta mi mesilla junto a mi cama, para tenerlo más cerca y besarlo. Cada noche le lleno de besos y le digo: "Te doy un abrazo muy grande en todas las hostias de todos los Sagrarios del mundo y en las que han sido profanadas…"

Y le digo al Señor: "Pon el móvil, que te voy a llamar: PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN EL CIELO…" Y Él me responde: "Hija mía, que estás en la tierra ¿Qué quieres? –Quiero amarte, in crescendo, más, más y más, hasta la hora de mi muerte, y por la eternidad…Te pido por todos los sacerdotes, especialmente por mis tres, que Tú también tenías tus preferidos". Tres sacerdotes llevo dentro de mi corazón y Ud. es uno de ellos: Uno es mi padre espiritual, el otro un como hijo adoptivo que llegó luego a sacerdote, y el tercero, Padre Dallo, sois Vos.

Padre Dallo: Dele muchos besos en la Santa Misa a la Sagrada Forma cuando la tenga en sus manos y en sus labios. La hora de la Comunión es la más feliz de mi vida. El sacerdote de mi parroquia me pide le ayude a sumir el Sanguis, porque él es abstemio. Cuando tengo ya en mis manos el Santo Cáliz, le doy un beso, sin que la gente se dé cuenta, y le digo: "Sangre preciosísima de Jesús, enfervorízanos. Y sumo el Sanguis. Y en este abrazo de cielo tengo un tesoro en el fondo de mi corazón. ¡La nueva Resurrección de Jesús en la Eucaristía! ¡Ay, sí! ¡Quédate, Señor, conmigo!

 

 

VIII.- DESPUÉS DE PENTECOSTÉS, COMIENZOS DE LA IGLESIA

Tomar el libro de "Los Hechos de los Apóstoles" 1, 15-26. Leerlo.

1.- Era delicado aquel primer encuentro de los principales seguidores de Jesús. Pedro preside la reunión, eran ciento veinte. Les habla de la traición de Judas que luego se suicidó. Él, que había sido uno de los seguidores de Cristo, llegó a venderlo. Era preciso que otro recibiera aquel cargo. --- Señor hace temblar contemplar este caso. cuántas - gracias había recibido de Dios y todo le resbaló! Pedro negó a Jesús en la noche triste de Jueves Santo, pero lloró amargamente su culpa. Ser humilde; evitar la codicia de bienes que nos puede llevar a la traición. Dame, Señor el don de penitencia, el don de abnegación , para que me arrepienta como Pedro.

2.- Me uno a aquella santa reunión dirigida por Pedro y María que preside en la fe. Pedro desea cumplir su misión de confirmar en la fe a sus hermanos. Desea completar el número de los doce, y lo hace por medio de un sorteo entre los dos candidatos, José - Barsabá y Matías; y la suerte cayó sobre Matías. --- He de mirar este acto como el deseo de fiarse de la Providencia de Dios. Pido al Señor fiarme siempre de la Providencia. Veo a través de mi vida cómo me ha ido señalando el camino... Me uno también a María como aquella primera comunidad.

3.- Aquellos primeros cristianos vivían como hermanos que se quieren y son amigos, con un solo corazón y una sola alma. Procurar yo en mi ambiente de amigos y familia tener un corazón y una sola alma; colaborar; poner mi iniciativa al servicio; ofrecerme; estar siempre a disposición; sentirme vinculado a Jesús con todos; sentirme unido a los obispos como sucesores de los Apóstoles. Orar por ellos y ayudarles.

4.- Los dos candidatos presentados fueron testigos de la resurrección del Señor. ¡Qué importancia tiene la resurrección desde el principio! Condición para ser del número de los doce, haber sido testigo. Ellos luego darán testimonio de la palabra del Señor. El Apóstol representa en la Iglesia la participación en el misterio pascual. --- Nosotros hemos recibido el testimonio de otros, y a través de ellos, mediatamente de los Apóstoles. Hemos de transmitir ese testimonio. Pedir fuerza, luz, celo, ilusión, unción, convicción profunda... y para ello, enamorarme más de Cristo.

5.- Me uno a la Iglesia Apostólica. El Colegio Apostólico garantiza la sucesión de en la Iglesia. Nada sin el Papa y los Obispos. La Iglesia institución nace del mismo Jesús; lo corrobora el Espíritu Santo en Pentecostés. El criterio de unión con ellos es señal de estar con Cristo. Y a la vez he de tener la libertad manda y humilde de decirles lo que no veo coherente, porque - hombres al fin - han abusado a lo largo de la Historia con leyes ajenas al espíritu de Jesús.

6.- redescubrir la Iglesia. No como grupo humano de veinte siglos de existencia, sino como la sucesora de Jesús y de la Historia de la salvación. Pero no mitificar a personas frágiles y humanas. Asumirla con sus luces de santidad y sombras de pecado, pero no con desdén, sino con mansedumbre y amor. El Señor de la Iglesia es Jesús. Cada uno decir: conviene que Él crezca y que yo disminuya.

7.- LO QUE SUCEDIO EN PENTECOSTES. (He. 2, 1-13). Recordamos la escena sublime. Reunidos los Apóstoles con la Virgen María, se oyó un ruido grande, y bajó sobre ellos el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Cambió a aquéllos radicalmente, y cada uno de los que acudieron le oían hablar en su propia lengua. En este día Dios consuma la Historia de la Salvación. Sella todo con la nueva Alianza del Espíritu Santo. Y la casa se llenó de la plenitud divina. Todo cambió radicalmente.

- Así sigue obrando en las almas el Espíritu Santo. Su presencia lo llena todo si estamos a la espera. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

8.- A veces hemos experimentado el influjo del Espíritu Santo en nuestras almas. Algo que se adueña de nuestra interioridad, que nos sume en la profundidad del amor, que luego nos da fuerza, celo, caridad hacia Dios y hacia nuestros prójimos, humildad y decisión para extender el Reino. Dejarnos invadir por el Espíritu Santo. Llamarle ahora con humildad para que renueve la faz de la Tierra.

9.- Contemplar en Pentecostés al Espíritu Santo en forma de llamas de fuego. La presencia de Dios quema, enciende, ilumina, calienta, vivifica, como el fuego bien encauzado. Espíritu Divino, quema nuestras almas, enciende nuestros corazones, ilumina nuestras mentes, para que nosotros seamos capaces en tu nombre de incendiar, calentar, iluminar, y que tu Reino se extienda por todo el mundo.

10.- "En distintos lugares proclamaban las maravillas de Dios". Ellos, encendidos por el fuego, tenían que calentar al mundo. Ellos hablaban y todos entendían, cada uno en su lengua. ¡Lenguaje del celo; del espíritu que enciende! Y vencen todos los obstáculos. Frente al pecado, que confunde las lenguas, ellos se hacen entender a todas las lenguas. Dadnos, Señor, fuerza de convicción, de amor, de entrega como a aquellos primeros Apóstoles.

11.- "La gente, estupefacta y perpleja decía: ¿Qué significa esto? Otros, en cambio decían: "Están llenos de mosto". No todos penetran en el misterio. Eso no les desanimó. Pero fueron muchos los que se bautizaron. Misterios de la gracia y de la libertad humana: unos creen y se convierten, otros, no. Mi oración por todos: por la perseverancia, por la conversión de muchos.

12.- En la Iglesia permanece el misterio de Dios. Celebramos la Pascua del Señor, convencidos de que somos animados por el Espíritu Santo. Cada domingo es una renovación de esta Pascua. Con gozo y emoción la celebro y me entrego. Recibo la misma Eucaristía de los mártires, de los confesores, de las vírgenes. Pentecostés sigue calentando, sigue iluminando. Vivimos bajo la acción del Espíritu Santo. Ensanchar nuestro ánimo.

- Ven, Espíritu Santo y renueva la faz de la Tierra. Ayúdanos a discernir los signos del Espíritu Santo.

 

IX.- PRIMEROS MOMENTOS DE LA IGLESIA

Tomar el libro de "Los Hechos de los Apóstoles" 1, 15-26. Leerlo.

1.- Era delicado aquel primer encuentro de los principales seguidores de Jesús. Pedro preside la reunión, eran ciento veinte. Les habla de la traición de Judas que luego se suicidó. Él, que había sido uno de los seguidores de Cristo, llegó a venderlo. Era preciso que otro recibiera aquel cargo. --- Señor hace temblar contemplar este caso. cuántas - gracias había recibido de Dios y todo le resbaló! Pedro negó a Jesús en la noche triste de Jueves Santo, pero lloró amargamente su culpa. Ser humilde; evitar la codicia de bienes que nos puede llevar a la traición. Dame, Señor el don de penitencia, el don de abnegación , para que me arrepienta como Pedro.

2.- Me uno a aquella santa reunión dirigida por Pedro y María que preside en la fe. Pedro desea cumplir su misión de confirmar en la fe a sus hermanos. Desea completar el número de los doce, y lo hace por medio de un sorteo entre los dos candidatos, José - Barsabá y Matías; y la suerte cayó sobre Matías. --- He de mirar este acto como el deseo de fiarse de la Providencia de Dios. Pido al Señor fiarme siempre de la Providencia. Veo a través de mi vida cómo me ha ido señalando el camino... Me uno también a María como aquella primera comunidad.

3.- Aquellos primeros cristianos vivían como hermanos que se quieren y son amigos, con un solo corazón y una sola alma. Procurar yo en mi ambiente de amigos y familia tener un corazón y una sola alma; colaborar; poner mi iniciativa al servicio; ofrecerme; estar siempre a disposición; sentirme vinculado a Jesús con todos; sentirme unido a los obispos como sucesores de los Apóstoles. Orar por ellos y ayudarles.

4.- Los dos candidatos presentados fueron testigos de la resurrección del Señor. ¡Qué importancia tiene la resurrección desde el principio! Condición para ser del número de los doce, haber sido testigo. Ellos luego darán testimonio de la palabra del Señor. El Apóstol representa en la Iglesia la participación en el misterio pascual. --- Nosotros hemos recibido el testimonio de otros, y a través de ellos, mediatamente de los Apóstoles. Hemos de transmitir ese testimonio. Pedir fuerza, luz, celo, ilusión, unción, convicción profunda... y para ello, enamorarme más de Cristo.

5.- Me uno a la Iglesia Apostólica. El Colegio Apostólico garantiza la sucesión de en la Iglesia. Nada sin el Papa y los Obispos. La Iglesia institución nace del mismo Jesús; lo corrobora el Espíritu Santo en Pentecostés. El criterio de unión con ellos es señal de estar con Cristo. Y a la vez he de tener la libertad manda y humilde de decirles lo que no veo coherente, porque - hombres al fin - han abusado a lo largo de la Historia con leyes ajenas al espíritu de Jesús.

6.- Redescubir la Iglesia. No como grupo humano de veinte siglos de existencia, sino como la sucesora de Jesús y de la Historia de la salvación. Pero no mitificar a personas frágiles y humanas. Asumirla con sus luces de santidad y sombras de pecado, pero no con desdén, sino con mansedumbre y amor. El Señor de la Iglesia es Jesús. Cada uno decir: conviene que Él crezca y que yo disminuya.

7.- LO QUE SUCEDIO EN PENTECOSTES. (He. 2, 1-13). Recordamos la escena sublime. Reunidos los Apóstoles con la Virgen María, se oyó un ruido grande, y bajó sobre ellos el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Cambió a aquéllos radicalmente, y cada uno de los que acudieron le oían hablar en su propia lengua. En este día Dios consuma la Historia de la Salvación. Sella todo con la nueva Alianza del Espíritu Santo. Y la casa se llenó de la plenitud divina. Todo

cambió radicalmente.

- Así sigue obrando en las almas el Espíritu Santo. Su presencia lo llena todo si estamos a la espera. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

8.- A veces hemos experimentado el influjo del Espíritu Santo en nuestras almas. Algo que se adueña de nuestra interioridad, que nos sume en la profundidad del amor, que luego nos da fuerza, celo, caridad hacia Dios y hacia nuestros prójimos, humildad y decisión para extender el Reino. Dejarnos invadir por el Espíritu Santo. Llamarle ahora con humildad para que renueve la faz de la Tierra.

9.- Contemplar en Pentecostés al Espíritu Santo en forma de llamas de fuego. La presencia de Dios quema, enciende, ilumina, calienta, vivifica, como el fuego bien encauzado. Espíritu Divino, quema nuestras almas, enciende nuestros corazones, ilumina nuestras mentes, para que nosotros seamos capaces en tu nombre de incendiar, calentar, iluminar, y que tu Reino se extienda por todo el mundo.

10.- "En distintos lugares proclamaban las maravillas de Dios". Ellos, encendidos por el fuego, tenían que calentar al mundo. Ellos hablaban y todos entendían, cada uno en su lengua. ¡Lenguaje del celo; del espíritu que enciende! Y vencen todos los obstáculos. Frente al pecado, que confunde las lenguas, ellos se hacen entender a todas las lenguas. Dadnos, Señor, fuerza de convicción, de amor, de entrega como a aquellos primeros Apóstoles.

11.- "La gente, estupefacta y perpleja decía: ¿Qué significa esto? Otros, en cambio decían: "Están llenos de mosto". No todos penetran en el misterio. Eso no les desanimó. Pero fueron muchos los que se bautizaron. Misterios de la gracia y de la libertad humana: unos creen y se convierten, otros, no. Mi oración por todos: por la perseverancia, por la conversión de muchos.

12.- En la Iglesia permanece el misterio de Dios. Celebramos la Pascua del Señor, convencidos de que somos animados por el Espíritu Santo. Cada domingo es una renovación de esta Pascua. Con gozo y emoción la celebro y me entrego. Recibo la misma Eucaristía de los mártires, de los confesores, de las vírgenes. Pentecostés sigue calentando, sigue iluminando. Vivimos bajo la acción del Espíritu Santo. Ensanchar nuestro ánimo.

- Ven, Espíritu Santo y renueva la faz de la Tierra. Ayúdanos a discernir los signos del Espíritu Santo.

 

X.- VIVIR EL MISTERIO DE LA IGLESIA

1.- Es preciso tener a mano el texto de Los Hechos de los Apóstoles 2, 42-47. Nos ponemos en la presencia del Señor. Somos convocados por su Palabra. El Señor está aquí entre nosotros. Aunque practique el retiro en soledad, me siento unido a la Iglesia entera. Voy a sentirme así, hacer este esfuerzo psicológico. Con toda la Iglesia unido. Y Jesús, junto a mí me hace sentirme en comunión con todos. Sentirme contento de formar parte del pueblo de Dios, del Reino de Dios.

2.- Me siento orgulloso al leer el texto de He. 2, 42-47. Tenemos mucho que aprender de aquellos primeros cristianos. Tenemos mucho que aprender de los Apóstoles, que con su fervor crearon un ambiente de hermandad y de amor. En la verdadera Iglesia de Jesucristo yo también he de colaborar para crear este ambiente de amor, de acogida, y he de esforzarme por sentirme a gusto en mi grupo, sea cual sea, eclesial.

3.- Pido ayuda a Jesús para sentirme más a gusto en la Iglesia; para reparar más en Él que es el fundador; para amar más a todos los miembros; ellos son amados por Jesús al igual que yo.

4.- Ahora me fijo en el v. 42. Nos da los elementos de aquella comunidad mesiánica: A) recibía la enseñanza de los Apóstoles, la Palabra, la Evangelización. Y perseveraban en ella con ilusión, un día y otro. Esto les animaba y enardecía su fe. B) Perseveraban en comunión fraterna. Entre ellos se sentían unidos, amigos, sin grupismos. C) Practicaban la "Fracción del Pan", la Misa, la Eucaristía y Comunión. Esto, por supuesto, les unía más entre sí, y se sentían unidos a Cristo en el misterio. Aquello era vida. D) Unidos más y más en la oración que practicaban antes, después, en medio, al finalizar... Era el clima. --- Aplicar a nuestra vida esta práctica. Sacar todo el provecho de la Misa dominical. Acudir a ella con preparación. Es verdad que el ambiente de las Misas no es el mismo que el de entonces. Pero cada uno podemos poner de nuestra parte ir con ese espíritu de fe, de unión, de ganas de estar con Jesús y con el grupo de hermanos que acuda. Mucho se puede mejorar para no caer en la rutina. Ir con atención, con deseo, con ilusión.

5.- Y dice Lucas: "El temor se apoderaba de todos, pues los Apóstoles realizaban muchos prodigios y señales". No se trata aquí de miedo. Es la experiencia del señorío de Dios en los milagros; una especie de veneración grande, de estremecimiento interior ante la grandeza de Dios. --- hemos de fomentar este santo temor, reverencia, respeto, recogimiento sumo ante la magnificencia del Señor. Penetrar en el interior propio; quedarse unos minutos pensando.

6.- "Y todos los creyentes vivían unidos; y tenían todo en común". Les llama a aquellos primeros cristianos "creyentes", los hombres nuevos que han nacido de la fe. Un lazo une a los cristianos, su fe. Un signo apareció desde entonces para distinguirlos, cruz. Usar al cruz como distintivo propio cristiano. Usarla sin respeto humano. Santiguarnos don devoción, conscientes. Proponerlo ahora. Hacerlo ahora para recordarlo.

Ellos vendían sus posesiones para hacer fondo común. Aquella experiencia fracasó. Lo que no puede ni debe fracasar es el motivo generoso al sentirse unidos a Cristo y en Cristo. Fue una renovación total en las vidas. En nosotros, el sentirnos cristianos, creyentes, supone la generosidad con los hermanos, el saber compartir todo...

7.- Aquellos primeros cristianos se transformaron. Impulsados por el Espíritu Santo, han comenzado un vida nueva. Algo parecido a lo que observamos hoy en los miembros nuevos de una congregación religiosa; como un fervor indefinible, pero visible. Algo parecido a lo que nos ocurre en la primera conversión; cuando pasamos de un cristianismo recibido, a un cristianismo asumido. Si tenemos esa experiencia, la podemos recordar. Si no hemos llegado, pedirle al Señor esa conversión. "Descender a Betania" es recordar, revivir aquellas experiencias felices de entrega y conversión. Intentar con la gracia del Señor hacerlo hoy. Pedirle esa ilusión, fervor, acercamiento...

8.- "Todos los días con un solo corazón frecuentaban asiduamente el templo". Los Apóstoles enseñaban en el templo. Iban todos gozosos. El templo es el lugar más propio de los cristianos. El sitio de la Eucaristía. El lugar del recogimiento para la oración. La casa de Dios y puerta del Cielo. El templo para nosotros ha de ser un lugar de privilegio, de respeto, de alegría y esperanza. Ir allí para estar con Jesús y para estar con Jesús junto a los hermanos creyente. Ir allí también para dialogar en la intimidad con Cristo. Es nuestra casa. El recuerdo de nuestra patria común, el Cielo.

9.- "Partían el pan en las casas; tomaban juntos el alimento con alegría y sencillez de corazón". Luego, por abusos, se perdió la costumbre de la cena en común. En los comienzos era una maravilla. Después venía la Eucaristía, "la fracción del pan". Hoy en pequeñas comunidades se imita este modo de obrar alegre y sencillo. --- Vamos nosotros a ir con alegría y gozo a la casa del Señor, a comulgar junto con los hermanos, a sentirnos comunidad cristiana. Ven, Espíritu Santo, y re - crea a los cristianos.

10.- "Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo". "Y el Señor agregaba cada día a la Comunidad a los que se habían de salvar". Aquí se trata no de una abstracción teológica, sino de una realidad, de una experiencia vivida en grupo. --- Sentirnos nosotros gozosos de pertenecer a la Comunidad eclesial, fuera de la cual no hay salvación. Sabemos sí lo de la misericordia de Dios hacia todos que con sincero corazón le buscan en otras religiones, pero es siempre a través de nuestra Santa Iglesia de donde nos viene la salvación. Gozarnos en esto. Propagar con fervor nuestra fe, la única verdadera. Sin fanatismos, con amor, pero con convicción total, sin dudas. Pedirle luz y fuerza al Señor para esto.

11.- Pedirle al Señor tener ojos capaces de ver estas realidades cristianas y humana al mismo tiempo. Que nuestro propósito sea hoy sacar todo el provecho posible a la Misa dominical. Ven, Señor, Jesús.

12.- Aceptar estas vivencias de los primeros cristianos. Aceptar la Iglesia de nuestro Papa actual; de nuestros obispos y sacerdotes actuales. Tratar de colaborar en esta Iglesia para hacerla más semejante al fervor de los primeros cristianos. Mi fervor se debe notar en la comunidad, con generosidad y amor. Centrarme en el misterio en compañía de mis hermanos. .

13.- Sacar un propósito firme; que se grabe en mi memoria: ir a la Misa dominical con ganas; con alegría, con fervor. Preparar la Misa del domingo. Recordar el fervor de los primeros cristianos y de mis mejores tiempos. Aconsejar y animar en este sentido.

 

XI.- Junto al lago de Tiberíades. IGLESIA

1.- Me encuentro en espíritu junto al lago de Tiberíades. Están allí siete de tus discípulos, Jesús, y marchan a pescar; durante toda la noche, nada obtuvieron, Jesús al amanecer estaba aguardándoles a la orilla del lago. Y les preguntas: ¿Tenéis algo que comer? Ellos le responden: no. Mientras salían en unas brasas puso a asar un pez. Y antes les dice: echad la red al lado derecho de la barca. Obedecieron. S. Juan lo reconoce y les dice: Es el Señor. Pedro entonces se echó al mar. Los demás discípulos arrastraron hasta la orilla aquella pesca milagrosa. Todos comieron a la orilla del lago llenos de calor y amistad. Pero ninguno le preguntaba nada a Jesús.

Me gusta, Señor, contemplar la armonía de este cuadro. Todo inspira bonanza y buen entendimiento. Todos colaboran, a pesar de que no salían bien las cosas. Quiero con tu ayuda, oh buen Jesús, aprender a colaborar. No ser nudo de discordia. Ayúdame. Enséñame la lección para que siempre sea bueno y elemento de concordia.

Aprecio también en estos hombres la docilidad y confianza hacia todo cuanto Jesús les manda. También te pido esa docilidad, Señor, para todo cuanto se refiere a tus sugerencias, gracias e inspiraciones. Saber obedecerte una y mil veces sin desanimarme. La oración se me hace difícil, incluso me considero el eterno principiante, a pesar de que le dedico tiempo. Pero jamás la dejaré, con tu ayuda. Confío en que algún día llegue esa pesca milagrosa por haberte obedecido. Entretanto, te lo digo con paz, nada merezco. Tan solo he hecho dar guerra en mi vida, como de pequeño. Pero en tu nombre, volveré a echar las redes.

Y en este ambiente lleno de sencillez y amistad, a las orillas de un lago, después de comer, nos diste la base de la Iglesia, los cimientos, el primer jefe en la persona de Pedro. Antes querías saber si te amaba más que los otros. Y se lo preguntaste tres veces, tuvo pena al recibir la tercera pregunta, pues recordaba que tres veces te había negado, y respondió: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo".

También yo, Jesús, ahora que me has invitado de nuevo en el otoño de mi vida a seguirte. Tú sabes por qué - con gran emoción te digo desde este rincón más oculto que aquel lago: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo". Tú sí lo sabes. Cuenta conmigo para lo que quieras. Tal vez todavía no haya escrito la página más bella de mi Historia. Solo sé que quiero servirte de cerca, como el día de mi conversión. Te he dicho que quiero juzgar las cosas de este mundo como basura, con tal de ganarte. Te he dicho que deseo permanecer bajo tu bandera. Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. Confío del todo en Ti. Aunque mi oración haya sido siempre de principiante, en tu nombre volveré a echar las redes. Con total sumisión; ahí estoy junto a Ti. Tú cambiarás mi corazón. Dame, sí, tu paz y tu gozo de la Resurrección.

Me das deseos de servirte y son constantes. Hago mil intentos para ello. De eso sí estoy seguro. Mi vida hace ya años tiene esa trayectoria. Pero para ser de verdad útil en tu Reino te amo demasiado poco; pero Tú sabes que te amo. Abre más mi corazón que es muy pequeño. Transfórmalo, Señor. Yo quiero decirte ahora con San Pablo, "Quién me separará de la caridad de Cristo? (Rom. 8,35) Este amor que Tú me tienes; este amor que has derramado en nuestros corazones, dará densidad a mi vida. Gracias.

2.- Nuestra vida es un morir y un resucitar. El ambiente está lejos de comprender esta nuestra experiencia. La naturaleza está en esta línea de vida - muerte - resurrección primaveral. Nosotros vamos a resucitar del egoísmo a la generosidad.

3.- Al ver morir a personas queridas, todos quieren que vivan y esperan en esa Resurrección. Morir para después resucitar. En nuestro interior se va operando la transformación poco a poco. Te agradecemos, Señor, la fe. ¡Qué pena el que no cree! Nos queda a nosotros el testimonio de caridad hacia ellos y la oración para que interioricen y lleguen a la entrega al Señor.

4.- Nosotros tenemos costumbre de pararnos a pensar. Muchos no tienen ni siquiera tiempo para ello. No les cabe en la cabeza. Un sacerdote decía: "Necesito dos horas diarias para mí". ¡Vivir interiormente! Necesitar estar solos. Que no sean otros los que discurran por mí; ni la televisión ni el periódico; así seríamos unas marionetas. No seguir esta moda des despersonalización. Adaptar lo nuevo a uno mismo. ¿Y en cuestión de fe? ¿Ya piensa la gente? Parece que lo van relegando para más adelante. Entretanto siguen la moda a ver qué piensan los demás. Jesús predicaba la Buena Nueva y todas las comparaciones las tomaba del uso diario de la vida. Nosotros, ¿ya nos servimos de los hechos de vida para transmitir nuestro pensamiento? - Yo soy el Buen Pastor, y les invitaba a seguirle. Jesús no está en las nubes; llega a la gente. Pensar, reflexionar, reflectir. ¡Dadme vuestro amor y gracia que esta me basta!

5.- San Miguel Arcángel, que hoy llegas a Pamplona, guárdanos la fe. Miguel, Miguel, Arcángel Miguel; guardad a este pueblo fiel. Dadnos sacerdotes santos, obispos santos. Sucesores de los Apóstoles santos.

6.- Ser bueno hasta los 27 años no es muy difícil. Lo difícil es perseverar a los cuarenta, cincuenta, sesenta, cuando vemos lo que dan de sí gente que debiera ser testimonio por su cargo. Leemos que han sido bautizados en Francia recientemente dos mil quinientos adultos; por otra parte ha bajado el 8% de los bautismo de niños. Dadnos a todos el don de la perseverancia.

7.- Cuando pienso en todas las gracias que Dios me va concediendo a lo largo de la vida, no sólo me viene el el agradecimiento, sino también una especie de temblor interior, de compunción, por no haber sabido ser fiel a ellas. Es como un temor filial. ¡Cómo quisiera devolver multiplicado en frutos tanta gracia como Dios me ha concedido! Hemos de vivir pendientes de la mano del Señor tan generosa con nosotros. Cada vez tengo más presente mi condición íntima de pecador. Aunque no nos refiramos siempre a pecados mortales, ¡cuánto pecado de omisión, de descuido, de pereza!

Nos hace falta una seguridad grande, como correspondencia agradecida. Cuando no estamos así, llenos de gratitud y de ese santo "orgullo" de haber sido los mimados de Dios, difícilmente podemos influir en las almas. Que buena la tensión espiritual en que vivía San Pablo, lleno de gozo, de entrega, de gratitud con Cristo cuando decía: "¿Quién me separará del amor de Cristo?" Aunque sepamos de nuestra debilidad, es tal la confianza que en El tenemos que sabemos que nadie nos puede separar de su amor.

8.- Me gusta pensar un poco en el amor que Dios nos tiene, para así corresponder. Él nos ha llamado; nos ha justificado; nos ha dado como primer don la existencia. Si continuamos pensando en la redención, en el cariño particular sobre cada uno, en el sinnúmero de gracias actuales... No me extraña que San Pablo y muchos santos más hayan dicho "nadie me separará del amor de Cristo". Que el Señor nos dé el don de la perseverancia, porque por nosotros mismos no lo conseguiremos.