ÍNDICE Y TEMAS DE ESTA SECCIÓN
000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS
I.- ADVIENTO Y EUCARISTÍA
II.- ADVIENTO Y DIA DE LA INMACULADA CONCEPCION
III.- UNIDOS EN LA ORACION ANTE EL SAGRARIO ESTE ADVIENTO Y NAVIDAD
IV.- ASCENSIÓN
V.- CUARESMA, CONVERSIÓN, EUCARISTÍA
VI.- Cristo se inmoló. Cuaresma
VII.- Cuaresma, pasión de Cristo
VIII.- NAVIDAD - AÑO NUEVO
IX.- Evangelio de los de Emaú. Lc. 24, 13-35
X.- PASCUA RETIRO practicado EN GRUPO DE AMIGOS
XI.- Apariciones de Jesucristo
XII.- CRISTO RESUCITADO
XIII.- EN EL TIEMPO PASCUAL DE RESURRECCIÓN
XIV.- DESPUÉS DEPASCUA
XV.- Pascua- El ciclo
XVI.- JESÚS RESUCITADO ES NUESTRA PLENITUD Y TOTAL ESPERANZA
XVII.- EL MISTERIO PASCUAL
XVIII.- La pascua nos invita a poner nuestro corazón en el Señor.
XIX.- RETIRO PASCUA (PACOMIA (1))
XX.- REFELXIONES PARA RETIRO EN PASCUA 2007 EN GRUPO DE AMISTAD
XXI.- PASCUA - Resurrección.
XXII.- Pascua; sus exigencias
XXIII.- Pascua con Jesús
XXIV.- Emaús, gozo, intimidad con Jesús.
XXV.- PASCUA RETIRO EN SOLEDAD
XXVI.- Preparando Pentecostés
XXVII.- El Espíritu Santo
ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS
Mi correo electrónico:mistica@jet.es
El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."
En esta serie hay dos tipos de retiro: el individual y el colectivo. Desde hace treinta años varios amigos sacerdotes nos reunimos dos veces al año para celebrar retiro espiritual. En verano, cuatro días. En Pascua, una mañana. Te ofrecemos aquí varios puntos de nuestro retiro, con el fin de que te pueda ser útil. Tú verás enseguida si se trata de una u otra modalidad. Pero en ambos casos puede ser muy útil el practicarlo e incluso puede servir de guión para dirigir retiros a amigos, fieles, compañeros católicos.
EXAMEN PRÁCTICO
Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctico. Es decir, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar. Puedes elegir uno o más temas de examen en el libro aquí presente: "Exámenes de vida interior".
CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS:
Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:
La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.
En la práctica:
1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.
2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.
3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.
4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.
5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.
6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.
Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.
Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.
Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.
Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado
ADVERTENCIA FINAL
Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".
Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.
Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!
Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.
TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION. EL PRÓXIMO RETIRO APARECERÁ D.M. EL MES QUE VIENE.
Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:
La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.
En la práctica:
1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.
2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.
3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.
4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.
5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.
6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.
Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.
Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.
Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.
Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado
ADVERTENCIA FINAL
PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO
Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".
Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.
Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!
Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.
ADVERTENCIA FINAL
PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO
Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".
Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.
Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!
Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.
TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION.
I.- ADVIENTO, NAVIDAD, INMACULADA
Centrarme en Dios y en mí mismo. Presencia de Jesús. Aquí está, junto a mí en el Sagrario o en mi alma junto al Padre y al Espíritu Santo.
1.- El adviento y la Navidad. Todo junto. Preparación y celebración. Lo que el mes de diciembre es; y en medio la Virgen María en su Inmaculada concepción. Voy a tener presente en este mes estas tres realidades: Jesucristo prometido y esperado; la Virgen María que prepara su alma para recibir a Jesús con un corazón puro y limpio de mancha, incluso original. Jesús que se me entrega - se nos entrega a todos y también a mí - con amor, en su nacimiento. Pensar en estas tres realidades con paz.
2.- Tengo total confianza en Jesús. Él está con nosotros todos los días hasta la consumación de los siglos. Lo prometió. Y de la misma manera que cumplió su promesa de venir a salvarnos y llegó la primera Navidad, también va a cumplir esta otra promesa. Estar con nosotros hasta la consumación de los siglos.
3.- El Espíritu Santo obró, en María Inmaculada, la maravilla de hacerla Madre de Dios. "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". El mismo Espíritu Santo inunda todo mi ser de su gran amor. Inunda el alma de mis compañeros, de mis amigos, de cuantos le buscamos y le amamos. En estos días va a hacer en nosotros la gran renovación. Vamos a dejarnos. Vamos a vivir con este deseo de adviento, con esta realidad navideña. Ven, Virgen María, ayúdanos a preparar los caminos del Espíritu Santo.
4.- Jesús, lo prometiste y estás presente en la Iglesia de una manera operante. "Confiad, yo he vencido al mundo". "Estoy con vosotros". - Estás con nosotros del todo, Jesús. Y tu Iglesia no está pasiva en el mundo: nos enseña el poder la oración, del sacrificio, del dolor. Trabaja por todos, por los más débiles, por ayudarnos. Todos somos Iglesia. Todos colaboraremos en este sentido. Me siento Iglesia junto a Jesús nacido en Belén.
5.- Le decimos ahora al Señor: Padre, dame amor para amar; Hijo, dame celo para ayudarte a la salvación del mundo; Espíritu Santo, que el móvil de mis acciones sea infundir amor. "Dios amó al mundo y entregó a su Hijo". Esta idea va a ir siempre en mi corazón para derramar ese amor de entrega, para decir que Dios ha sido bueno con nosotros. Yo no he de apartarme nunca de esta tarea de amor. Lo he recibido, he de entregarlo. Así va a ser mi vida, con tu ayuda, Dios mío. Jesús que te ofreciste y has venido al mundo en la primera navidad: eres la luz del mundo. Iluminas las tinieblas. Ayúdanos a vivir esta realidad y a hacer partícipes de esta realidad a cuantos nos rodean.
6.- Desde el principio, el Padre decretó elevar a los hombres a la vida divina. Todo el tiempo del Pueblo de Dios ha sido tiempo de esperanza, deseo de que llegue la hora. En nuestros días del Nuevo Testamento, ha llegado la hora. La estamos celebrando en este Adviento y en esta Navidad. Nos has, elevado, Padre. Nos has entregado a tu Hijo. Lo celebramos con ilusión. La Virgen María nos enseña con su amor y con su limpieza de alma a celebrarlo con alegría. Le damos gracias a Dios y le pedimos fuerza para vivir estas ideas con fe viva: nos has elevado, Señor, a la vida divina. Somos congregados en la Iglesia Universal para vivir esta realidad de ser elevados a la vida divina. Nosotros hemos de predicarlo, de decirlo desde nuestra experiencia de fe. Jesús así nacerá en todos los corazones.
7.- Todos los hombres están llamados a vivir la realidad de estar elevados a la vida divina. El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo que habitan en nosotros por la gracia. Por eso la Navidad, por eso el amor entre todos los hombres, por eso nuestro espíritu de apostolado, comunicar esta hermandad entre todos: todos con la misma vida divina. Meditarlo; hacerlo nuestro, vivirlo siempre, comunicarlo. Mi oración para pedir al Señor esta gracia. El Espíritu Santo es la fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. Él riega nuestras almas y les da fecundidad. El mismo que fecundó a la Virgen María Inmaculada para que fuera la Madre de Dios. Considerar estas verdades. Procurar que se afiancen en nuestro corazón para que den fruto. Pedirlo al Señor, por medio de la Virgen María.
8.- Vivir en este Adviento y en esta Navidad también la realidad de la unión de todos los que amamos al Señor: el Reino de Dios. Todos elevados a esta vida divina. Que brille este Reino de Dios por la Palabra, por las obras, por la presencia de Cristo: la múltiple presencia de Cristo: la sacramental, de la Palabra, de la unión de quienes estamos reunidos en su nombre, de nuestras buenas obras. Se lo pedimos con fe. Procuramos hacer de estas ideas criterio total; que sean nuestra ideas - madre. Formamos el redil bajo el único Pastor, Jesús en Belén, en Nazaret... Jesús resucitado.
9.- Jesús el esperado y deseado de las naciones es ahora la piedra angular que rechazaron los constructores, pero existe con nosotros, piedra fundamental de la Iglesia: Jesús nacido en Belén, nuestro Jesús. Nosotros servimos en el Reino como piedras vivas, ayudamos a otros en la fe, en fundamentar sus vidas. Esta es nuestra realidad cristiana, sacerdotal, realidad divina que nos llena de gozo y humildad. ¿Cómo puede existir la soberbia o vanidad tonta entre nosotros? Niños, como Jesús, adultos como Él mansos y humildes de corazón para ser eficaces en su Reino. Nosotros somos los indicados de demostrar al mundo que la Iglesia es la esposa de Jesucristo, que nos esforzamos por mostrarla sin mancha ni arruga, que por nosotros no podemos, pero lo deseamos y lo pedimos con gran humildad, que ya es hora que vaya apareciendo la faz de los cristianos en este sentido. Te lo pedimos, Señor; lo deseamos, te lo suplicamos.
10.- Te esperamos, Señor, y has llegado. Nuestro Adviento es sólo de preparación, porque en la realidad, siempre es Navidad. Jesús, con nosotros. Participamos en el cuerpo del Señor. Somos elevados a una comunión con Él. Jesús recién nacido, Jesús de ahora y de siempre, Tú eres la Cabeza de nuestro Cuerpo Místico. Eres la imagen de Dios invisible. Y es necesario que todos tus miembros, Jesús, nos hagamos conformes a Ti. Por Ti todo el Cuerpo crece en aumento de "lo divino". Ven, no tardes más, ayúdanos. "Viviendo la verdad en la caridad, crezcamos por todos los medios en Él que es nuestra cabeza" (Ef. 4, 11-16). Y para renovarnos en Ti, Señor, nos has concedido participar de tu Espíritu; vamos peregrinando por el mundo hacia Dios. Soy consciente de todo esto. Pido al Señor que sea un criterio en mi vida, como mi sangre, como mi alma, como mi "yo".
11.- Has venido Jesús al mundo; apareciste de forma infantil para ser semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Y ha sido tu voluntad santificar a los hombre no aisladamente, sino constituyendo un Pueblo, una Iglesia. Me siento miembro de tu Pueblo, miembro de tu Iglesia y deseo siempre colaborar en tu voluntad de salvación y amor. Deseo vivir con todos mis hermanos con la dignidad y libertad de los Hijos de Dios. Derramar tu luz, Jesús, que eres la Luz del Mundo. Ser con mis hermanos germen de unidad y de paz. Vivir nuestro Bautismo, nuestra Confirmación, nuestro Orden sacerdotal con total entrega a tu Reino. Confesar nuestra fe, alentar con nuestra esperanza, dar incremento a todo con nuestro amor que es caridad.
12.- Jesús nacido en Belén: el Padre te envió para que seas Rey, Sacerdote, Maestro de todos. Has nacido para todos. Nuestro Único Padre está presente en todos los pueblos, en todas las razas y se hace visible por Ti, Jesucristo. Con nuestra colaboración con influjo del Espíritu Santo se ha de lograr recapitular a toda la humanidad bajo la única Cabeza, Cristo. Todos somos llamados a esta unidad católica. Lo conseguiremos con amor, con una unión íntima contigo, Jesús; a esto llamamos santidad. Somos todos peregrinos y caminamos hacia nuestra Patria.
13.- Pedimos a Jesús de Belén el don de fortaleza; que sepamos ser servidores fieles. "Él me predestinó, me eligió, me llamó gratuitamente". Que sepamos servir a Cristo en nuestros hermanos con paciencia, humildad, fortaleza y celo. Conocer las criaturas y ordenarlas a Dios con amor. Porque Él lo quiere así. Dedicar mi tiempo y mi vida al conocimiento de la verdad revelada, como la Virgen María que vivió siempre con este deseo y este amor.
14.- Una última idea para alentarnos. Hace unos días me encontré con un amigo. Estaba desalentado. Había tenido muchos reveses y desengaños precisamente de personas que debieran haber sido para él testimonio y aliento. Mi amigo había llegado a cierta madurez en la fe pero también nos llega a veces el desaliento. Me pidió ayuda. Por verdadera Providencia aquel día había meditado en esta frase que a mí mismo me había reconfortado. Ahí va: "Aun cuando nadie quisiera o pudiera ayudarme puedo seguir adelante poniendo mi confianza en Aquel que me ama". Tengo mala memoria. No sé dónde la había leído. Tal vez en el libro de Benedicto XVI "Jesús de Nazaret". Ahí queda.
Las ideas principales de este retiro están tomadas del Concilio, "Lumen gentium".
Mi correo electrónico:mistica@jet.es
I A.- ADVIENTO Y EUCARISTÍA
1.- Me uno en este retiro espiritualmente a todas las almas fervientes y fervorosas. Aunque me encuentre en soledad total, solo junto a Jesús, me siento unido a tantas almas fervientes, a las que disfrutan en el trato íntimo con Dios, a las que viven en gracia santificante y con fervor, a los enfermos unidos al Señor y sobre todo a quienes están pasando algún tipo de noche oscura. Sea todo verdadera Comunión de los Santos y sirva mi retiro sobre todo para la santificación de los obispos, sacerdote, personas consagras y aquellos que en algún momento se han propuesto seguir de cerca al Señor.
2.- Hoy coincide mi retiro con la fiesta de San Francisco Javier, el Apóstol de las Indias. Y estoy intentando vivir con fervor el tiempo de Adviento. En mi interior suena y lo repito con cariño: "Ven, ven Señor, no tardes; ven, ven que te esperamos. Ven, ven Señor, no tardes; ven pronto Jesús". Que sienta, Señor, en este Adviento lo del Cantar de los Cantares 2, 24: "Estaba yo durmiendo, pero mi corazón velaba: ¿qué oigo? Mi amado golpea la puerta. Ábreme, hermana mía, compañera mía, ábreme paloma incomparable". (Ct. 5, 2).
3.- Enfrasco mi alma en aquel pensamiento tomado de San Lucas, relativo a la resurrección de Jesús: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Representarme ahora el sepulcro vacío y los ángeles hablando con las mujeres y haciéndoles esta pregunta. Aplicarla a mi alma, llamada a la santidad por Jesús. Escuchar estas palabras como dichas para mí. Ven, Señor, no tardes más. Hoy te adoro con fervor, Señor Eucaristía, que nos alimentas y nos bendices. Me siento criatura tuya, hechura tuya, pequeño, anonadado, lleno de admiración por tu grandeza, a Ti que te esperamos como el que ha de venir, el Niño Jesús que nos ama. Ven, Señor, no tardes.
4.- Jesús, viniste al mundo para salvarnos. Te esperaban en adviento largo hombres y mujeres que eran más conscientes de Dios, que vivían según las enseñanzas de los Profetas. En adviento recuerdo esta espera, unido a la almas fervorosas de todo el mundo. En Navidad te acogemos. En cuaresma y Pascua me doy cuenta de que "del costado dormido en la cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia". Te alabo, me uno a Ti del todo con gozo, sin límites. Y te pido este gozo para cuantos te conocen y aman.
5.- Jesús, ven que te esperamos. Renueva nuestro deseo de esperanza de adviento. Fuiste enviado. Fuiste enviado por el Padre, cuando se cumplieron los tiempos y se obró en María, la Virgen el misterio de la Encarnación. Gozo en la esperanza de tu venida. Dame en la Eucaristía de Adviento un gran amor a mis hermanos. Deseo unirme a tus apóstoles lleno del Espíritu Santo. Llegar a Ti, entregarme a Ti.
6.- Renuevo hoy y reproduzco de alguna manera el día de mi Bautismo. Me siento injertado en Ti, Jesús, en el misterio de tu Pascua, en tu obra salvadora. Nací contigo a la fe, y vivo tu Pascua: tu pasión muerte y resurrección. Vivo tu Adviento y sobre todo desde tu presencia en la Eucaristía. Ahí pongo mi centro y mi vida entera.
7.- Celebro con gozo y espíritu la Eucaristía. Ahí se hace de nuevo presente "la victoria y el triunfo, Señor, de tu muerte y de tu Resurrección" (Sacerdote 6): ahí vivimos la esperanza de tu venida definitiva; también de tu actual venida bajos las especies de pan y de vino. Al final tendremos la salvación total y la Eucaristía es signo de ella. Bendito seas pro siempre, Señor.
8.- En la Eucaristía tengo la presencia del triunfo de Jesús. Yo participo con gozo del signo de tu victoria. He de entrar dentro de mí para que me vea triunfador contigo, porque te pertenezco. Te agradezco el adelanto que a lo largo de mi vida voy experimentando en este sentido. Cada día me veo más tuyo. Cada día te veo más mío. Por tu misericordia conservo la fe, la esperanza y el amor. Gracias. Noto que poco a poco voy venciendo al hombre viejo; experimento con alegría que me estoy "revistiendo del hombre nuevo, creado según Dios en justicia y santidad verdaderas. Pero a la vez veo que todo en mí va demasiado lento; con caídas frecuentes; con retrocesos u dudas; me siento mezquino; no hago seguidas dos cosas buenas. Por eso siento dolor de compunción. "Perdona mis pecados; mira que soy tu amigo. Ábreme ya la puerta; quiero morar contigo".
9.- Ayúdame, Señor, a examinarme en tu presencia. Mira que son muchos los deseos de que vengas a mí en este tiempo de Adviento, de que habites en mí. Pero son escasas mis obras, y "la fe sin obras está muerta en sí misma", según nos dices Santiago. Por eso, ven, ven, Señor, no tardes. Ven en nuestra ayuda. Manifiesta en mí tu victoria y enséñame a amar. Te pido esto mismo para quienes se han consagrado a Ti. Señor, dadnos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas santas.
10.- Te doy gracias, Señor, por todo lo que has obrado en mí. Con María puedo decir: "El Señor hizo en mí maravillas; gloria al Señor". Sé que quien agradece se dispone a recibir mayores beneficios. No lo hago para eso, pero concédeme la gracia de la perseverancia final. Y ten compasión de todos aquellos que te siguieron y luego te han dejado. Sé que vale más lo que ofrezco que lo que recibo en general. Porque te ofrezco, Padre, a tu Hijo Jesucristo. Y Él vale más que todo lo imaginable, Dios y hombre verdadero.
11.- Hazte, Señor, más presente en mi consciencia: en la Misa; en la Comunión; ene Sagrario. Te ofreces en la Eucaristía de la misma manera que lo hiciste en la Cruz. Tú quieres que capte tu presencia. Cuando estoy junto a Ti en la Eucaristía, ya me doy cuenta, pero después me olvido; y se me olvida más cuando estoy con otros. Sobre todo se me olvida tu presencia en mis hermanos. Por eso confío que en este tiempo de Adviento me ayudes con tu gracia para vivir a fondo esta vida interior que me capacitará para tu Reino.
12.- Transustanciarme en Ti en la Consagración de la Misa. Transformarme en Ti. Has renovado en la Eucaristía tu presencia y tu alianza con nosotros. Te pido por eso que "saciados con los sacramentos pascuales, seamos concordes en la piedad" (Comunión de Pascua). "Haz que conserve en mi vida lo que recibí en la fe". Que la renovación de tu alianza en la Eucaristía con los hombres, encienda y arrastre a tus fieles a tus fieles a en la apremiante caridad de Cristo" (Sc10)
13.- Que la Eucaristía mane en mi alma y en la de todas las personas que te reciben con fe, que brote en fuente viva de gracia y fuerza y produzca frutos de santificación, de amor, de fervor, de celo. (SC10). Dame más celo por la salvación de las almas.
14.- Sé que la productividad de mi Misa, Comunión, horas de Sagrario, depende de mi fe; y dentro de ella de mi atención actual. Vivir desde la Eucaristía unión filial al Padre, unión amorosa al Espíritu Santo, unión íntima con Jesús, porque donde está el Hijo está el Padre y el Espíritu Santo. Y vivirlo dentro del amor a la Madre de Dios, María Santísima. Desde aquí brotará el celo por la salvación de las almas de una manera sencilla, un celo abrasador que me ayudará a purificarme y ocuparme de las cosas del Padre.
15.- Que cada vez, Señor, sea más consciente de mi fe, de tu presencia real en la Eucaristía, de la venida del Señor. De la Eucaristía brotan fuentes de agua viva, que saltan hasta la vida eterna. Que me fortalezca en esta tu Mesa, Señor. Te doy gracias por todo y me ofrezco a mí mismo, unido a tu sacerdocio eterno (SC48), unido a la Hostia Santa. "¡Hostia pura, Hostia santa, Hostia Inmaculada, seáis por siempre bendita y alabada.
16.- Reafirmo ahora el propósito que formulé en los comienzos del año: participación cada vez más profunda en la Misa dominical; preparación meditada e inmediata de ella. Ir a la Misa como a un nuevo Adviento; ven, Señor, no tardes. "Con ansias en amores inflamado" (San Juan de la Cruz). Ser consciente de la grandeza de la Misa, de la Alianza, de Sacrificio, del Sacerdocio. Cuanto más aliado me sienta con el Padre y con el Espíritu Santo, más amante seré de Jesús Eucaristía.
17.- Y aumenta, Señor, mi celo. Creo que algo ha podido decaer en la última temporada. Apostolado de la oración. Apostolado de la palabra. Apostolado de la escritura. Apostolado de testimonio de vida y de amor y de amistad. Conversión continua a Ti, mi Dios.
II.- ADVIENTO Y DIA DE LA INMACULADA CONCEPCION
1.- Hoy, en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. "Alegrándome me gozaré en el Señor, y exultará mi alma en mi Dios; porque me vistió con el manto de la salvación; y me cubrió con manto de justicia, como a esposa adornada con joyas" . (Del intoito de la Misa de hoy). Lo repito unido a la Virgen María para alabar, agradecer y adorar al Señor; para dar comienzo a esta mañana de retiro.
2.- María, permanecer junto a Ti en este adviento de esperanza de la vida, y después para siempre en el Cielo. Ayúdame a profundizar en este retiro en la Historia de la Salvación, para que la aprecie más, la viva mejor y sea memoro instrumento de salvación en este mundo que se aparta de Dios
3.- Oh, María, sin pecado concebida: rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Que en el Cielo esté nuestra morada. Que ahora vivamos con la ilusión de nuestra patria celestial y con gran alegría de ayudar al Señor en la obra de la salvación.
4.- Estás, Virgen María, revestida de sol; coronada como reina; unido a Ti, me uno a tu oración al Señor. En este ambiente mariano quiero estar toda la mañana y toda la tarde, porque es hermoso siempre estar junto a la que nos trajo la salvación al mundo.
5.- Con razón te podemos decir: "Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea; pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día: alma, vida y corazón; mírame con compasión; no me dejes, madre mía".
6.- En este día de la Inmaculada, deseo Jesús, estar contigo, y entrar en contacto más a fondo con la Historia de la Salvación. Tú, Virgen María, guíame en este día. Convence, arregla, entusiasma con la verdad mi entendimiento, mi voluntad, mi sensibilidad, toda mi vida afectiva, de manera que sólo piense, obre, quiera para Ti.
7.- A veces, Señor, miro las etapas de la Historia de la Salvación como algo abstracto o como algo que ocurrió, pertenece a la Historia de la Humanidad, pero no miro la influencia sobre el mundo y sobre mí. Ahora he de afianzarme en esta verdad para que sea del todo efectiva en mi comportamiento cristiano. Hoy quiero mirarla como presente. Recorrer en mi interior hoy, fiesta de la Inmaculada, todas estas etapas. Comienzo por el Paraíso Terrenal. Miro la
Historia. Cayeron nuestros primeros padres, pero Dios no los abandonó a su suerte. Les prometió un redentor. El demonio, en forma de serpiente, sería vencido por la Mujer, María, que aparece quebrantando su cabeza.
8.- Pasan los años y aparecen los Profetas. Ahora voy mirando como
en una película rápida la manera de comportarse de cada uno. Cómo van predicando la, resurrección conversión y hablando de la esperanza de quien había de salvarnos, el Mesías. Veo a Isaías y Jeremías, a Ezequiel. Contemplo al Pueblo piadoso que exclama: "Ven, ven, Señor, no tardes...", en aquel adviento largo, el primero en la Historia de la Humanidad.
9.- Entro ahora en la vida de Jesús. Me fijo de manera especial en
la Virgen María: la Madre. Fue concebida si pecado original para poder así ser digna madre de Dios. Y contemplo al Angel que viene a darle la gran noticia: "Concebirás y darás a luz un Hijo... que será el Hijo del Altísimo". Madre de Jesús, Dios con nosotros. Y ella aceptó. ¡¡Punto clave en la Historia de la salvación!! ¿No vamos a querer a la Virgen, si en sus manos estuvo abrir o cerrar los planes de Dios? Y ella los abrió. Virgen María, gracias.
10.- Llega Jesús. Lo contemplo nacido en Belén. Lo admiro en sus primeros pasos y en sus años de vida oculta. Lo celebro y sigo en sus correrías por Palestina. Ha llegado en que "había de venir". Lo admiro como
salvador, como nuestro salvador, como mi salvador. Toda esta Historia de Salvación no es para estudiarla y dejar de ella un poso de cultura. Es para vivirla; para aplicarla a nuestras almas; para que sepamos e intentemos aplicarla a la vida de cada uno de nuestros hermanos. ¡Ven, Señor, no tardes!
11.- Te venero en tu pasión y muerte. Y me represento como en una película cada uno de los momentos de tu vía dolorosa. Eres acusado, juzgado, condenado, azotado, coronado de espinas y crucificado. ¡Qué misterio es tu vida, Señor! ¡Por qué derroteros inimaginables nos vas concediendo la salvación a los hombres! Fue crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos.
12.- Llega el éxito total de la espera única y maravillosa de la humanidad. El Maestro resucitó. El Mesías era Dios. Mi buen Jesús, eres grande e inmenso. "No cabes" en todo el mundo, y has sufrido tormentos atroces para salvarnos. Misterio de fe y de amor. El muerto resucitó; el muerto era Dios. Todo cambió en la resurrección. Y todo cambió a mejor. Durante cuarenta días permaneciste con los testigos de tu Resurrección y les enseñaste el camino del Reino. Está hecho la salvación.
13.- Enviaste al Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico. Ellos habían de aplicar la salvación al mundo entero. Salieron del Cenáculo como leones de paz y amor, y fueron extendiendo la doctrina del Reino
por todo el mundo conocido. Comenzó a funcionar el Reino de Dios con el nombre de Iglesia. El Espíritu Santo influye ya sobre el colectivo y sobre los individuos.
14.- Inaugurado el Reino, sigue avanzando en los sucesores de los Apóstoles y cuantos les seguimos. Desde el Pueblo Cristiano primitivo hasta nuestros días. La salvación es aplicada a la humanidad; es necesario del todo que secundemos los planes de Dios. Es preciso vivir yo con fervor; ayudar a vivir con gran fervor esta Salvación. Ir por todas las partes con este deseo. A lo largo de la Historia, se ha aplicado la salvación con ímpetu en algunas ocasiones, con frialdad y tibieza, en otras. Unos, con gran amor y celo; otros, como simples funcionarios mercenarios. ¿Ahora? Tú, Señor, ves la tibieza del momento. La Resurrección es punto clave para predicar. El Señor Jesús, el Espíritu Santo siguen influyendo. Es preciso seguir con fervor predicando. Dadnos sacerdotes santos...
15.-
Jesús, eres el fundador del Reino, de tu Iglesia. Posees en ti mismo la fuente y el señorío de Dios; eres el gran líder de la Historia de la Salvación, nuestra piedra angular, el soporte, la vida, el alma, junto con el Padre y el Espíritu Santo. ¡"Recapitular todas las cosas en Cristo!". Tu resurrección ocupa el lugar central de toda la Historia de la Salvación. Por eso iremos siempre con esta idea por delante. Suscita verdaderos apóstoles hoy día, llenos de amor y de santidad, para que entre todos podamos llevar con éxito esta gran misión.
16.- No nos ha de dar toda esto de la Historia de la Salvación la impresión de lo abstracto, de lo científico. Nada de eso. Hemos de saber exponerlo con el fervor de los primeros apóstoles y de los santos de hoy en día. Por eso, Señor, envía tu Espíritu. Consigue en nosotros la santidad. Ayúdanos a ser capaces de ver los signos de Dios a través de la Historia; apreciarlos, pero sin tirar por la borda la tradición revelada, sepamos acomodarnos a esta Historia de la Salvación que nos ha sido dada. Los israelitas lo supieron entender. Que no nos empecinemos en costumbres marginales, pero sí tomar en serio el dogma revelado. Suscita, Señor, los apóstoles del siglo XXI. Ven, Señor, no tardes.
17.- Vivir con conciencia de hombres libres enviados a aplicar las salvación al mundo de hoy. Y todo ha de estar muy claro: unidos a Ti, darnos. No puede ser de otra manera. Que sepamos transmitir con gozo, y muy unidos a Ti, tu doctrina. Yo, desde mi puesto modesto. Ayuda, Señor, te lo pedimos por medio de María Inmaculada, de una forma especial a los dirigentes, que no llevan con ese gran fervor necesario las riendas. Es muy difícil, pero ayúdales. Suscita apóstoles del estilo de Pablo, Javier y Nieto. También apóstoles de la caridad como Vicente de Paúl, el P. Damián y Teresa de Calcuta.
18.- Dadnos conciencia de Pueblo puesto por Dios como levadura en la masa, humildes y sin triunfalismos; servidores. Ayúdame a mí, desde mi pobreza a ser un poco fermento. Ven en nuestra ayuda, Señor.
En la fiesta de la Inmaculada
III.- UNIDOS EN LA ORACION ANTE EL SAGRARIO ESTE ADVIENTO Y NAVIDAD
1.- Fe aún queda entre nosotros. Pero el amor de Dios, qué flojo y tibio. Dadnos el don de oración, dadnos el don de abnegación, dadnos la perseverancia. Recordamos nuestro tiempo de conversión; aquel fervor. En muchos aspectos ha disminuido, aunque haya crecido la experiencia. Y el tiempo vuela.
2. Sobre todo, danos Señor, enamorarnos de ti. Somos siervos inútiles, pero de lo más inútil se puede sacar algo grande para tu reino. Esforzarnos, Señor, en tu amor.
3.- Fe. Afianzarla cada día. Muchos han caído en la increencia. Por la misericordia de Dios perseveramos. Fe en Alguien, más que en algo. Fe que nos lleve al enamoramiento. Dadnos, Señor, tu fe firme. Que sea viva; que sea operativa.
4.- Fe que da luz; que transmite salud. En algunas religiosas se nota un "algo" inconfundible. Da emoción calarlo. Luego lo transmiten. Dadnos, Señor, esa virtualidad. No vivir "de" la fe; vivir en la fe; vivir para transmitir la fe
5.- Sentirme delante de ti como nada que soy. Tú el todo; yo la nada. Tú la bondad, yo la miseria. Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar.
6.- Miradme, Señor, con piedad y cariño en mi rudeza, en mi debilidad. Confío. Cuanto más pequeño sea, más grande será tu obra en mí. Dadme el hacer algo, el ser menos inútil.
7.- Recordar el caso de los "lapsi" del cristianismo antiguo. Se juzgaba como imposible su "re-conversión". ¿Has decaído en tu fervor primitivo? Teme al Señor. Y saca de todo fuerza para un enamoramiento mucho mayor.
8.- Poner al fuego nuestro fervor. Releer el Evangelio; lectura espiritual; muchos ratos de sagrario -¡horas de sagrario -, aunque le tengamos que decir a Jesús por nuestra incapacidad: soy junto a ti como un jumento.
9.- Adviento o Navidad. Echar pequeñas leñas al fuego del amor. Eso es el tiempo litúrgico. Como decía aquel anciano de 90 años cuando marchaba un amigo a Javier: pídele que me guarde en la fe.
10.- Terminamos con una oración y una acción de gracias: Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy rudo, soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Mirad, que soy muy débil, poderoso amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en vos para no desfallecer. Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio....
IV.- ASCENSIÓN
1.- Ante todo ponerme en la presencia de Dios. En este día casi completo el Señor va a estar muy cerca de mí. Él me va a dar su mensaje; yo le voy a escuchar. Me dejo inundar por su presencia que me envuelve: Sagrario, naturaleza, un sol mañanero tibio de primavera, como caricia del Señor. Alejarme de todos pensamientos negativos, de todos fantasmas inquietantes. El Señor está junto a mí. ¿A quién temeré? Virgen María: en este mes de mayor me consagro de nuevo a Ti y te ofrezco mi vida, obras y trabajos. No te separes de mí que en ti confío. Ayúdame.
2.- Leemos Hech. 1, 6-11 "... Es el momento cuando vas a restablecer el Reino? A vosotros no os toca el tiempo y el momento fijado por el Padre, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaria y hasta los confines de la Tierra. Y dicho esto fue levantado en presencia de ellos y una nube lo ocultó a sus ojos. Estando ellos mirando se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: "Varones de Galilea, ¿qué hacéis mirando el Cielo? Este Jesús a quien habéis visto subir, así volverá algún día". Aleluya, que Jesús ha subido a los Cielos.
3.- Antes de subir Jesucristo a los Cielos les promete la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ellos y serán sus testigos de la pasión, muerte y resurrección. Y no solo serán testigos en su zona, sino hasta los confines del mundo. Así lo entendieron aquellos primeros discípulos. Lo dejaron todo, y se fueron lejos a hacer "prosélitos" en todas las naciones.
4.- Hoy se ha desvirtuado la palabra "prosélitos" presente en el Nuevo Testamento. Hoy muchos, incluso misioneros, se contentan con dar testimonio con su ejemplo. Pero es insuficiente. El Señor nos pide más. Miremos en el Evangelio, en el Nuevo Testamento. No nos pide imposibles. Nos sigue pidiendo que hagamos algo por la extensión del Reino. "Ay de mí si no evangelizare", dice San Pablo. Se sus testigos en nuestro ambiente, en cualquier lugar donde podamos influir de alguna manera. Nuestra labor en el Reino no puede ser meramente intimista, meramente interior... Ha de ser espiritual, sí, de oración, y también en la medida de nuestras posibilidades exterior: hablar, escribir, aconsejar. Jesús quiere darse del todo por medio de nosotros.
5.- No se trata de dominar a nadie, de algo político. No es cosa de fuerza exterior, es obra de paz, de insinuar, de proponer. El Reino llegará cuando el Señor disponga, después de la siembra por sus discípulos. Lo que yo puedo, otros nunca podrán hacer; ni siquiera el Romano Pontífice. Lo que yo puedo hacer por el Reino, solamente lo podré realizar yo mismo. Por eso tengo que pensar, decidirme, ofrecerme, vencer dificultades, utilizar mis carismas, observarme, resolverme. Ven en mi ayuda, Señor, ven Virgen María en este día a socorrerme para que yo sea digno apóstol de Jesús.
6.- Podemos considerar la época grande de tiempo, desde la Ascensión hasta la Parusía o Fin del Mundo, como el "entretiempo", o el tiempo intermedio del Reino definitivo. Esta época está caracterizada porque el Espíritu Santo rige la Iglesia; rige nuestras almas y nos santifica. Por ello es preciso estar atento a su acción sobre la Iglesia y sobre cada uno de nosotros. Y pedirle ahora, en estos días anteriores a su venida en Pentecostés: Ven a nosotros, Espíritu de Verdad y de Amor, Espíritu de Fortaleza, ven y danos un impulso para la conquista del mundo para tu Reino. Dadnos sacerdotes santos, obispos santos, que avancen en la conquista de tu Reino.
7.- Tú, Señor, hazte realidad en esta fase de tu Reino. Dijiste en el
sermón de la Cena: "No os dejaré huérfanos". No nos dejes tristes en este mundo; envía tu Espíritu de alegría, de pujanza y de fortaleza. Envíalo, Jesús, para que seamos efectivos en tu Reino. Dadnos tu ayuda. Ten compasión de tu Iglesia en crisis. Dadnos tu paz, el Espíritu de tu amor y hervor, fervor grande para predicar tu Evangelio en la medida de nuestras posibilidades. "No me avergüenzo del Evangelio".
8.- Estamos en tiempo de misión, a partir del momento en que Jesucristo subió a los Cielos. Cada uno según sus fuerzas. Resulta escandaloso impedir, dificultar, obstaculizar por cualquier medio el crecimiento del Reino; máxime si quien obstaculiza está constituido en autoridad. Todo tiene que ser facilitar, promover, impulsar, realizar, potenciar, como lo han hecho los santos que no solamente ellos promocionaban el crecimiento del Reino, sino que animaban e impulsaban a sus amigo y a otros en esta dirección. Que se grabe esto en nuestras almas. Virgen María, en este mes de mayo graba en nuestras almas el amor al Reino.
9.- La liberación del mundo es obra del Espíritu Santo. Él es santificador, don de Dios, fuente de vida, fuego. El hombre entero ha de comprometerse. Yo he de comprometer mi vida entera en esta labor de santificación del mundo. Cada uno con nuestras cualidades, con nuestra manera de ser, somos enviados a proclamar la venida del Reino de Dios muerto y resucitado.
10.- "¿Qué hacéis ahí mirando al Cielo?" a) No podemos mirar al Cielo como tontos a ver si vuelve, porque va a tardar mucho en volver. Casi seguro que antes moriremos todos nosotros. Hemos de cumplir nuestra misión. Salir de nosotros mismos. Predicar con palabra, con escritos, con gestos, con amor; cada uno como él pueda. Más eficaces en unión con otros, pero también los "francotiradores" podrán hacer el bien.
b) Sí hemos de mirar al Cielo para esperar confiados; para pedir y buscar soluciones de lo Alto; para encontrar allí nuestra fuerza y ser signos del Reino por la esperanza. Ahora mirar al Cielo unos minutos llenos de confianza en el auxilio que nos viene del Señor.
11.- Jesús ha sido como arrebatado al Cielo; glorificado. Gozar en la glorificación de Jesús sentado a la derecha del Padre. Seguridad total de su venida al fin del mundo. Seguridad total de que nos aguarda al final de nuestra vida.
12.- Es la hora de la misión; no va en contra de los contemplativos, que realizan la misión desde la dimensión de la fe desnuda, como verdaderos motores del Cuerpo Místico de Cristo por la oración y ofrecimiento de su vida y obras. Por eso la misión de los contemplativo, de los enfermos, de los impedidos es sublime también en el Reino. Si me siento en esta vocación por elección propia, guiado de la gracia de Dios, o por circunstancias que me han ido guiando a esta situación vocacionada, doy gracias a Dios y asumo con responsabilidad esta sublime tarea de ser motor del Reino; como Teresa de Jesús, Foucauld... y también en manera de lo posible, desde mi rincón, en mis cartas, conversaciones, actuaciones sembrar el Reino.
13.- Nuestro Dios va por delante. Y además permanece con nosotros, es inmanente, porque Dios es Dios que despliega lo profundo del hombre. La experiencia me dice: Cuanto más místico, más apóstol, más efectivo en el Reino. --- Despliega en mí, Señor, toda mi capacidad de apóstol.
14.- Tú eres, Jesús, el Dios liberador. Despiertas la libertad del hombre hasta el acto supremo de creer, esperar y amar. Sé mi Dios que despiertas en mí estas facultades para el bien de tu Reino.
V.- CUARESMA, CONVERSIÓN, EUCARISTÍA
1.- Ante todo, me pongo junto a Jesús Eucaristía, el amor de los amores, el que me robó el corazón desde mi juventud. Y me siento junto a Él a gusto, del todo centrado, como aislado del mundo. Estoy en soledad junto a Él. No oigo la puerta; no hay nadie más que Jesús y yo en esta Iglesia. Por eso unos ratos me levanto y rezo algo paseando por el templo. Otros, me acerco más al Sagrario. Si entra alguien mientras ando por la iglesia, me acerco a un banco próximo al Tabernáculo y allí me quedo sin llamar la atención. Con Jesús, estoy aún más a gusto si alguien comparte conmigo la presencia amorosa de Él. Deseo, Jesús, estar con fervor aquí y ahora, muy consciente. Vamos a comenzar la cuaresma dentro de pocos día. Ven en mi ayuda, Virgen María, para que la empiece con mayor fe, amor, deseo de conversión que otros años. Mi conversión a Jesús ha de ser progresiva y sin interrupción, pero más "fuerte", si cabe, en estos tiempos de Cuaresma, Pascua, Adviento, Navidad. Convertirme más y más a Ti, Señor, en todo momento.
2.- A lo largo de mi vida me voy centrando más y más en la Eucaristía. Me he centrado ya mucho, por don puro de Dios, en la presencia real y en la Comunión. He de hacerlo más y más en la Misa. Activar mi fe mucho más. Preparar mejor la Misa dominical. Redoblar el fervor si no lo veo en el sacerdote que preside. Ser más consciente en la Misa, más atento, con una fe total en cada uno de los ritos. Es lo más importante de la semana. Dame, Señor, una vivencia gozosa de la Misa, vigorosa, y que de ahí se derive a la Comunión y al Sagrario. Todo es una misma Eucaristía considerada en sus tres aspectos: sacrificio - banquete - presencia real permanente.
3.- Jesús está del todo entre nosotros. Lo mismo que cuando vivió en Nazaret. Lo mismo que en el Cielo. La conversión mía junto a Jesús ha de ser poco a poco. Día a día. Semana tras semana. A partir de la vivencia cada vez más consciente de la Misa. ¡Misterio de fe y de amor! Fusión con Jesús en la Comunión: ¡mañana volveré a recibirte! Intimidad prolongada en el Sagrario. Ahora estoy contigo, Jesús.
4.- Se ilumina mi inteligencia por la presencia del Señor. Es real. Comienza en la Misa. ¡Cómo he de prepararme a ella! Y más si cabe a la del Domingo, centro de toda la semana. - Aquel amigo que me decía: "Oh si calibráramos la importancia y trascendencia de la Misa! - Consumo la presencia del Señor en la Comunión, me fundo con Él. ¿Cómo marcharme nada más terminar la Misa? No puede ser. He de aguardar el tiempo prudencial y generoso de la real presencia de Jesús dentro de mí. Después queda la presencia permanente de Cristo en el Sagrario. "Por nosotros los hombres por nuestra salvación bajó del Cielo". Y después de la Comunión, todo el tiempo en que no podemos estar junto al Sagrario, está la Santísima Trinidad en nuestros corazones. ¡Con qué gusto moran en nosotros Padre, Hijo, Espíritu Santo después de la Comunión, porque amamos a Dios y queremos cumplir sus mandatos. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará y vendremos a Él, y haremos morada en Él". (Jn. 14, 23-24)
5.- No olvido. Jesús en la Misa se ofrece como víctima, sí, incruenta, pascual, pero víctima por nuestros pecados. Sacrificio incruento de Jesús resucitado, pero fue cruento en la cruz. Y es víctima. No olvidarme de esto. Ofrecerme a Jesús como víctima. Esto no quiere decir con una mentalidad victimista, sino de Cristo resucitado. De cumplir su voluntad. Aceptar todo cuanto disponga para mí en su voluntad de beneplácito. ¡Lo acepto desde ahora, Señor! Supedito todos mis deseos a tu voluntad santa sobre mí. "Haz que siempre me adhiera a tus mandatos y no permitas que jamás me aparte de Ti".
6.- Ejercito desde la Misa mi elección sobrenatural de conversión continua., de víctima pascual a la voluntad de Dios. Observo que los santos no iban eligiendo muchas cosas. Se dejaban más bien guiar por la voluntad de beneplácito, lo que el Señor iba disponiendo por las circunstancias para ellos mismos; pero tampoco estaban del todo pasivos. Y cuando elegían lo hacían movidos no por su capricho ni por el instinto del placer, sino por lo que apreciaban más perfecto o más de acuerdo con la voluntad de Dios. No eran cazadores de gustos, sino buscadores de Dios y de los hijos de Dios, para ayudarle en su avance hacia el Señor. Pido al Señor que mi conversión a Él vaya por estos derroteros. Observo que en mis elecciones concretas, aunque vayan, sí, buscando en teoría la voluntad de Dios, en la práctica enseguida se inclinan hacia mis gustos propios. Y bullen mis complacencias, cuando lo que he de resaltar es la voluntad de Dios. Ayúdame, Señor, en esta cuaresma a convertirme más y mejor.
7.- Profundizar más en la comunicación que la Eucaristía me proporciona con las personas divinas. Al reposar Jesús en mí en la Comunión, lo hace - en Teología se llama circuminsesión - lo hace junto al Padre y al Espíritu Santo. Al desaparecer las especial consagradas de mi cuerpo, me da la impresión de que se afianza durante del día esta presencia de la Santísima Trinidad, soy templo vivo. Observo en mí que mientras estoy en casa en mis trabajos, con gran recogimiento interior, me resulta más fácil vivir en esta presencia divina esta intimidad con Dios. Pero es más difícil cuando salgo a otras actividades. Por eso me sirvo de canciones que en años pasados me han dado mayor fervor, de frases de la Sagrada Escritura o de libros de espiritualidad. "Adónde te escondiste, amado y me dejaste con gemido" "Enciende tu lámpara, Señor, Tú, Señor, iluminas mis tinieblas". "Es mi vida y mi alimento el Santísimo Sacramento", "Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor", "Jesús, hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz". Cuántas frases, cuántas canciones bellísimas, cómo me pueden ayudar a mantenerme en contacto del Señor durante el día. A veces las anoto en un papelito y lo saco del bolsillo cuando salgo para acordarme.
8.- Veo la debilidad de mi visión. La estrechez de mi realización. Mis malos sentimientos y tendencia a mis gustos son enormes. Purifícame, Señor, Tú que habitas en mí. Ayúdame en la conversión, que para mí es imposible. Pero "todo lo puedo en Aquél que me conforta". Ayúdame desde el Sagrario, desde el fondo de mi alma donde habitas todos los días con presencia real, desde la Misa bien vivida. Conviérteme a Ti.
9.- Ahora renuevo mis propósitos de comienzo de año. Purificar más mi corazón: caridad, amor al prójimo, a todos en honor a Jesús Eucaristía que me ama. Amor a la Misa. Vivirla más a tope, sobre todo la del Domingo. Seguir bien la liturgia, la Misa es oración, es conversión, adoración, acción de gracias, petición, centro de mi vida. Insistir durante la semana en la Eucaristía.
10.- Te pido, Jesús, de una manera especial en este retiro de cuaresma saber esperar, estar atento a las mociones de tu gracia; ser fiel a corresponder a ella; saber cumplir tu voluntad en todo, y de una manera especial aprender a aceptar el sacrificio de cada día unido al de Cristo. Sacrificio verdadero, pero pascual; en la certeza de que terminará en la gloria con Jesús resucitado. Por eso pido a Ti, Señor, fuerza para aceptar el sacrificio con un talante alegre y lleno de esperanza. Me cuesta. Estoy contento por la fuerza que me das, Señor, para dominar la gula. Ayúdame más, porque tus santos lo han llevado mucho mejor. Gracias. Dame el don de la conversión constante. Señor, dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo por la salvación de las almas.
11.- Deseo ahondar con tu gracia más y más en el misterio eucarístico. En este don tan grande que me has dado de amor a la Eucaristía. Ser más del estilo de tus santos eucarísticos: Eymard, Manuel González, Micaela del Santísimo Sacramento, Padre Nieto... Ser providencialista y recibir con alegría tanto lo agradable como lo desagradable; todo viene de tu mano bondadosa. Hasta que llegue la visión cara a cara en la eternidad. Pie Jesu, miserere.
12.- Jesús, te acojo; renuevo mi opción por Ti. Veo la opción de la fe total salvadora. Mi fe eucarística. En la fe y amor eucarísticos veo me salvación eterna. Alejo mi alma de la opción por la increencia; mira, Señor, que sin tu ayuda, me perdería. Virgen María, haz que nunca me aparte de Jesús. Elévame hacia las alturas. Ayúdame para que anime a otros.
13.- Me dejo captar por Jesús que me va a ir convirtiendo en esta Cuaresma. Jesús, desde la Misa, desde la Comunión, desde el Sagrario, convierte mi alma a tu amor. Tu presencia con nosotros es reveladora presencia divina, humana, corporal. Es de fe; fe consoladora. Yo no me canso de pensar, Jesús, en tu presencia de amor, tu presencia eucarística. Ayúdame a animar a otros. Dame vivir y actualizar esta fe. Y que mi alimento - como el tuyo, Jesús - sea cumplir la voluntad del Padre.
14.- Actualizar en todo momento la Misa y la Comunión. Marchar con diligencia y amor hacia el lugar donde habita Jesús, plenitud de la divinidad. Hacer campaña para que todas las iglesias se abran a la adoración a Jesús. Sólo sabré hablar con gozo plena, con fuerza de convicción, cuando vaya prescindiendo de otras fuentes de alegría que tanto aprecio en la práctica. Pedir fuerza para ir dejando poco a poco todo género de diversión que me dificulte mi entrega a Dios.
15.- Examinarme especialmente de este amor. Cristo crucificado y resucitado, la fuente de todo consuelo. Que la alegría me venga no de tus dones, sino de Ti mismo. La misma alegría me ha de dar recibir un regalo que me arrebaten el mismo. Yo no sé hacer una conversión total, pero me ayudarás, Señor.
(Este retiro está inspirado en dos capítulos de Eucaristía del P. José Rivera)
VI.- Cristo se inmoló. Cuaresma
1.- Deseo comenzar, Señor, en tu presencia. Estás junto a mí, muy dentro de mi. Mi retiro va estar en la dolorosa contemplación de tu pasión; en Ti, Señor, que moriste por nosotros. Antes que nada, que yo sea signo de tu palabra, para que sea ejemplo de tu mensaje que de una manera u otra explico. Mirad, Señor, que toda la gente está harta de palabras, si no van unidas a un profundo amor. Dadme hoy conjugar esta realidad de la palabra y el amor.
2.- Darme cuenta de que el corazón mismo de la Buena Nueva está en la pasión, muerte y Resurrección del Señor. "Murió por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación". Rom. 5. He de ser consciente de esta realidad. He de contemplarte en el camino doloroso, en la cruz, en la Resurrección; este gran misterio ha de ser durante el resto de mi vida el centro; y siempre basado todo en la Eucaristía. Por algo digo: "Oh sagrado convite, en el cual es tomado Cristo; se conmemora su pasión. La mente se llena de gracia
3.- Se trata de la pasión del Hijo de Dios que murió por nuestros pecados. No es un drama humano, sino divino, de suma trascendencia. Dadme vuestra luz, Señor, para situarme de verdad en el relato evangélico. Que sepa contemplarte como la verónica cuando vio en el lienzo grabado tu rostro divino. Que este pensamiento me ayude a mantenerme en tu presencia doliente todo el día, pero siempre con la esperanza de tu Resurrección gloriosa. Porque tu pasión, Jesús, es la verdadera pascua, unida a tu Resurrección. "Nuestra Pascua inmolada, aleluya, es Cristo el Señor, aleluya, aleluya".
4.- Que mi cuaresma, que mi pascua sirva para confesar a Jesús, el Hijo de Dios, como Señor de la Historia. Nuestra Pascua es Cristo inmolado. He de mentalizarme cada vez más en esto; es la realidad cristiana más absoluta. Vivirlo con toda la fuerza de mi alma. Yo te acompaño, Señor, desde los primeros momentos de tu pasión en la Última Cena. "Nuestro cordero pascual es Cristo inmolado". Me doy cuenta de esto. Mi experiencia religiosa no ha de ser un mero sentimiento; ha de profundizar del todo en la realidad del misterio, de amor y de dolor.
5.- San Juan nos habla en la pasión de Jesús del misterio de iniquidad. Tremendo misterio el de Judas: desproporción total entre el crimen cometido y el precio establecido. Es la hora del poder de las tinieblas. El verdadero justo, el único inocente, es entregado al poder del enemigo. Y veo a Jesús, manso cordero, serio y pensativo antes de la Última Cena, pensando en la acción sublime que iba a establecer. Me uno a su amor, a su bondad sin límite. Enséñame, Jesús, a profundizar en este misterio de amor. No te dejas llevar de la tristeza, así debe ser también mi vida.
6.- "Id y preparadnos la pascua para que la comamos". La preocupación de Cristo no es la tristeza que le embarga la víspera de su pasión, sino la preparación de la Pascua, la Eucaristía que iba a celebrar. Él quiere lo que va ser nuestra vida y nuestra fuerza hasta el fin del mundo. El hecho de estar triste y preocupado con cuanto se le avecina, en lugar de inhibirle, parece que le da más fuerza. ¡Pedirle fuerza para casos semejantes! Los santos, imitadores de Jesús, tampoco aguardaban a estar eufóricos para emprender sus obras ni para continuarlas. Ven, Señor, en nuestra ayuda.
7.- Jesús, tus deseos eran intensos y profundos: "Con gran deseo he deseado celebrar esta Pascua con vosotros antes de morir". La Eucaristía solo tiene sentido en la pasión, unida a la pasión de Cristo. Me uno a través la pasión y de la misma Eucaristía a la gran esperanza del Cielo. ¡Eres signo de inmortalidad! Deseo tomar parte en el banquete eucarístico, para que seas alimento y fortaleza nuestra.
8.- Contraste entre la fidelidad de Jesús al amor a los hombres y la traición mezquina de Judas. Contraste entre la entrega de Jesús y su amor, y el egoísmo humano del pecado. Deseo, Señor, reparar tu honor de los pecados cometidos. Deseo, Señor, vivir siempre centrado en la pasión, en la Resurrección, en la Eucaristía. Ven en mi ayuda.
9.- Que tu gracia realice en mí y en todos tus elegidos los planes de salvación. Que no exista en mí ni sombra de traición. Que no exista entre cuantos caminamos hacia Ti ni sombra de maldad. Me sobrecoge tu amor que ha sido capaz de hacer del pecado el motivo de los planes de salvación.
10.- Discutían los apóstoles sobre los lugares de precedencia antes de la Última Cena. Jesucristo se hizo siervo de todos y les dio ejemplo lavándoles los pies. Que no prevalezca, Señor, en mí nunca ni en tu Iglesia principios de poder ni de precedencia, sino el principio del amor. "Estoy en medio de vosotros como el que sirve". Dame, Señor, vivir con este único deseo: servir. Considerarme el último de todos como lo hizo Jesús. Saber aguantar la persecución como el Maestro. Y que el amor del Señor sea mi único poder.
11.- Acompaño a Jesús en la Última Cena. Si sufrimos con Él, reinaremos con Él en el Cielo. Jesús sobrepasa todo sueño humano y quiere vincular a los doce a su compañía. Haz conmigo también un amigo tuyo, Señor. Tú eres el dueño de la Historia, el Rey del Universo. Me configuro contigo en la pasión y en la muerte; hazme también partícipe en el gozo de tu Resurrección.
12.- Jesús anuncia al Pedro la triple negación. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Por el hecho de caer, nunca desalentarme. No nos dejes caer en la tentación, pero si caigo, ayúdame a levantarme, como a Pedro. Luego, él mismo confirmó a sus hermanos. Ser yo también constante en mi deseo de evangelizar. Venga a nosotros tu Reino. Enséñame a ayudar a otros en el camino del bien.
VII.- Cuaresma, pasión de Cristo
1.- Deseo comenzar, Señor, en tu presencia. Estás junto a mí, muy dentro de mi. Mi retiro va estar en la dolorosa contemplación de tu pasión; en Ti, Señor, que moriste por nosotros. Antes que nada, que yo sea signo de tu palabra, para que sea ejemplo de tu mensaje que de una manera u otra explico. Mirad, Señor, que toda la gente está harta de palabras, si no van unidas a un profundo amor. Dadme hoy conjugar esta realidad de la palabra y el amor.
2.- Darme cuenta de que el corazón mismo de la Buena Nueva está en la pasión, muerte y Resurrección del Señor. "Murió por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación". Rom. 5. He de ser consciente de esta realidad. He de contemplarte en el camino doloroso, en la cruz, en la Resurrección; este gran misterio ha de ser durante el resto de mi vida el centro; y siempre basado todo en la Eucaristía. Por algo digo: "Oh sagrado convite, en el cual es tomado Cristo; se conmemora su pasión. La mente se llena de gracia
3.- Se trata de la pasión del Hijo de Dios que murió por nuestros pecados. No es un drama humano, sino divino, de suma trascendencia. Dadme vuestra luz, Señor, para situarme de verdad en el relato evangélico. Que sepa contemplarte como la verónica cuando vio en el lienzo grabado tu rostro divino. Que este pensamiento me ayude a mantenerme en tu presencia doliente todo el día, pero siempre con la esperanza de tu Resurrección gloriosa. Porque tu pasión, Jesús, es la verdadera pascua, unida a tu Resurrección. "Nuestra Pascua inmolada, aleluya, es Cristo el Señor, aleluya, aleluya".
4.- Que mi cuaresma, que mi pascua sirva para confesar a Jesús, el Hijo de Dios, como Señor de la Historia. Nuestra Pascua es Cristo inmolado. He de mentalizarme cada vez más en esto; es la realidad cristiana más absoluta. Vivirlo con toda la fuerza de mi alma. Yo te acompaño, Señor, desde los primeros momentos de tu pasión en la Última Cena. "Nuestro cordero pascual es Cristo inmolado". Me doy cuenta de esto. Mi experiencia religiosa no ha de ser un mero sentimiento; ha de profundizar del todo en la realidad del misterio, de amor y de dolor.
5.- San Juan nos habla en la pasión de Jesús del misterio de iniquidad. Tremendo misterio el de Judas: desproporción total entre el crimen cometido y el precio establecido. Es la hora del poder de las tinieblas. El verdadero justo, el único inocente, es entregado al poder del enemigo. Y veo a Jesús, manso cordero, serio y pensativo antes de la Última Cena, pensando en la acción sublime que iba a establecer. Me uno a su amor, a su bondad sin límite. Enséñame, Jesús, a profundizar en este misterio de amor. No te dejas llevar de la tristeza, así debe ser también mi vida.
6.- "Id y preparadnos la pascua para que la comamos". La preocupación de Cristo no es la tristeza que le embarga la víspera de su pasión, sino la preparación de la Pascua, la Eucaristía que iba a celebrar. Él quiere lo que va ser nuestra vida y nuestra fuerza hasta el fin del mundo. El hecho de estar triste y preocupado con cuanto se le avecina, en lugar de inhibirle, parece que le da más fuerza. ¡Pedirle fuerza para casos semejantes! Los santos, imitadores de Jesús, tampoco aguardaban a estar eufóricos para emprender sus obras ni para continuarlas. Ven, Señor, en nuestra ayuda.
7.- Jesús, tus deseos eran intensos y profundos: "Con gran deseo he deseado celebrar esta Pascua con vosotros antes de morir". La Eucaristía solo tiene sentido en la pasión, unida a la pasión de Cristo. Me uno a través la pasión y de la misma Eucaristía a la gran esperanza del Cielo. ¡Eres signo de inmortalidad! Deseo tomar parte en el banquete eucarístico, para que seas alimento y fortaleza nuestra.
8.- Contraste entre la fidelidad de Jesús al amor a los hombres y la traición mezquina de Judas. Contraste entre la entrega de Jesús y su amor, y el egoísmo humano del pecado. Deseo, Señor, reparar tu honor de los pecados cometidos. Deseo, Señor, vivir siempre centrado en la pasión, en la Resurrección, en la Eucaristía. Ven en mi ayuda.
9.- Que tu gracia realice en mí y en todos tus elegidos los planes de salvación. Que no exista en mí ni sombra de traición. Que no exista entre cuantos caminamos hacia Ti ni sombra de maldad. Me sobrecoge tu amor que ha sido capaz de hacer del pecado el motivo de los planes de salvación.
10.- Discutían los apóstoles sobre los lugares de precedencia antes de la Última Cena. Jesucristo se hizo siervo de todos y les dio ejemplo lavándoles los pies. Que no prevalezca, Señor, en mí nunca ni en tu Iglesia principios de poder ni de precedencia, sino el principio del amor. "Estoy en medio de vosotros como el que sirve". Dame, Señor, vivir con este único deseo: servir. Considerarme el último de todos como lo hizo Jesús. Saber aguantar la persecución como el Maestro. Y que el amor del Señor sea mi único poder.
11.- Acompaño a Jesús en la Última Cena. Si sufrimos con Él, reinaremos con Él en el Cielo. Jesús sobrepasa todo sueño humano y quiere vincular a los doce a su compañía. Haz conmigo también un amigo tuyo, Señor. Tú eres el dueño de la Historia, el Rey del Universo. Me configuro contigo en la pasión y en la muerte; hazme también partícipe en el gozo de tu Resurrección.
12.- Jesús anuncia al Pedro la triple negación. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Por el hecho de caer, nunca desalentarme. No nos dejes caer en la tentación, pero si caigo, ayúdame a levantarme, como a Pedro. Luego, él mismo confirmó a sus hermanos. Ser yo también constante en mi deseo de evangelizar. Venga a nosotros tu Reino. Enséñame a ayudar a otros en el camino del bien.
VIII.- NAVIDAD - AÑO NUEVO
1.- "Anawin" son aquellos, cuya única abundancia es la indigencia y su sola riqueza carecer de ella. Son aquellos que tienen el corazón libre, sin apegos reales. Palabra de Dios entra ahí sin dificultad. Merece la pena sentirnos así, por eso esperamos y confiamos en la misericordia de Dios que me ayudará a pasar por los caminos de esta vida con seguridad y esperanza. Jesús en Belén es el más pobre y necesitado. Nos ponemos con gozo a su lado. (Ir meditando cada uno de los puntos sin prisa de pasar adelante)
2.- Vivir esta Navidad "en medio del silencio", sentirme pobre como Jesús. Aunque es total mi indigencia por mi parte, soy rico en gracia de Dios: mi alma y cuerpo son Sagrario o Custodia que durante el día tienen a Dios uno y trino. Mi alma y mi cuerpo sean cofre de oro vivo que contenga la Palabra de Dios con unción, y la muestre. Como María que guardaba todas las cosas en su corazón. La Santísima Trinidad callada en el Sagrario de nuestra alma nos muestra su deseo de silencio en adoración profunda, en amor venerable, en confianza íntima con Él..
3.- Corazón de Jesús por amor nuestro abrasado: haced que nuestro corazón sea en vuestro amor inflamado. Que tu nacimiento en Belén, tu Eucaristía nos ayuden, Señor, a vencer nuestro apego a los bienes de la tierra y a desear los bienes del Cielo. Tú, Jesús, te has quedado con nosotros hasta la consumación de los siglos.
4.- María guardaba y contemplaba todas las cosas que pasaban en su corazón. Dame, Espíritu Santo, el don de la contemplación para ver, mirar, amar oír, escuchar, reparar a Jesucristo en Belén, a Jesucristo Sacramentado. Atrae hacia Ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu espíritu para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el obrar.
5.- Concédenos recibir con alegría la salvación que nos otorgas en tu nacimiento y manifestarla en nuestra propia vida. Santísima Trinidad, sois fuente de la Eucaristía: purificadnos con vuestra eficacia para que lleguemos más limpios a Vos. Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve.
Cantamos villancico "El rocío celestial que llueve en la Noche Buena..."
6.- Necesitamos la compañía de una persona en nuestras dificultades. Jesús hizo la tarea de acompañante en numerosas ocasiones. Jesús también nos acompaña a nosotros desde el momento que toma nuestra misma naturaleza en la Encarnación, en Belén. Él nos acompaña con su luz y nos alumbra; nos acompaña como salvador. Él es la alegría principal de nuestra vida. La Navidad nos lo recuerda y nosotros lo vivimos.
7.- Vivimos la Navidad con emoción y nos fijamos ahora en este detalle, tal vez poco considerado: es tiempo de silencio, de cercanía y de comunicación. Recogernos todos los días durante largo rato para meditar en nuestro corazón estos sublimes misterios y a lo largo del día hacer pequeños momentos de profundo recogimiento interior para adorar a este Niño, Dios y hombre verdadero.
8.- Mirar el nuevo año con fe. Contar ahora con Jesús para construir la vida. Ser con Él acompañante y compañero.
Cantamos el Adeste Fideles
9.- El belén es un recuerdo maravilloso del nacimiento de Jesús. Pero no lo vamos a olvidar. Tenemos un belén real durante todo el año: el Sagrario. Allí Jesús está no en imagen, sino en la realidad. Esto sí es la mayor de la maravillas. Ahora estamos junto a Él, centramos nuestra atención y nuestro amor en la presencia de Dios.
10.- La luz es símbolo de la Navidad. Los pastores vieron aquella luz; disfrutaron de ojos nuevos para interpretar aquella luz. A nosotros nos viene la luz también de Jesús real que está junto a nosotros en el Sagrario. El que sufre de la ceguera de falta de fe, no ve nada más que lo material. Danos, Señor, saber dar testimonio de Ti para que vean tu luz tantos ciegos del mundo de espíritu.
11.- Me impresiona en gran manera el comienzo del Evangelio de San Juan que lo hemos leído dos veces en estas fiestas navideñas: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios y el Verbo era Dios... Él era la luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo..." Aquí nada tienen que ver las luces comerciales del mundo para vender. Ni las luces del placer que tratan de deslumbrarnos. Jesús es la luz verdadera, la que ilumina los senderos de la vida. Yo quiero, Señor, dejarme iluminar por tu luz. Caminar como hijos de la luz. Pero no ser iluminados, de los que ven bien los defectos del prójimo pero ignoran los suyos. Cuidado con los iluminados al estilo de Lutero. Y darnos cuenta de nuestras limitaciones. Si tuviéramos que tener limpieza absoluta, no podríamos hacer nada útil. Confiar en la luz del Señor y trabajar conscientes de que Él iluminará nuestro apostolado.
12.- Perseverar en la fe de Belén. Belén no es sólo pobreza; es ante todo generosidad: la generosidad del Padre que nos entrega a su Hijo; la generosidad de la Virgen María que nos da al mismo Jesús; generosidad del mismo Jesús, que toma nuestra naturaleza humana; generosidad de san José que se complica la vida; generosidad de los Reyes Magos que dejan todo y se ponen en camino; generosidad de los pastores. Y... queda todavía la generosidad de los ángeles cantores y anunciadores... en incluso de los animales que dan calor al Niño. Belén ejemplo de pobreza y de generosidad.
13.- La Navidad es para vivirla más que para celebrarla o verla; para vivir las grandes verdades de nuestra fe. Muchos la tienen para comer turrón y recibir regalos o poner belenes. Y la Navidad es para que venga el amor a la Tierra; para fomentar entre todos esta gran virtud.
Villancico: Cuando van al portal de Belén los pastores...
14.- Ser honrados es cosa buena, pero falta algo en nuestras vidas. "Hemos visto al Mesías", decía Andrés cuando vio a Jesucristo. "Ven y verás", dice Pedro a Natanael. Y vio a Jesús y se entusiasmó. Cuantos los veían, lo propagaban a otros. Se llenan de Dios porque ven algo en Jesús que les entusiasma.
15.- Jesús nos ha dado todo. Hacerlo vida de nuestra vida, nuestro gozo e ilusión. "Ven y verás" a Jesús el Mesías. Él nos cautiva. Qué impacto producía a los primeros seguidores. Qué impacto sigue produciendo a quienes nos quedamos junto a Él para contemplarlo, amarlo y servirlo...
16.- El año nuevo nos da siempre una gracia actual: haber llegado a él. Una nueva oportunidad de conversión, un nuevo interrogante y una nueva esperanza.
17.- Viene a mi imaginación, en estos momentos de alcanzar un año nuevo, la historia de unas Navidades muy lejanas en el tiempo, vividas por un grupo de hombres jóvenes: Javier, Ignacio, Pedro Fabro y otros compañeros que, a pie, atravesaban Francia y los Alpes para llegar a Roma, con el deseo de visitar al Papa, obtener permiso para la peregrinación a Tierra Santa y ganar almas para Dios. ¡Muchas almas!
El tiempo era gélido; pero su corazón ardía con mayor calor que el fuego de la fragua. En su caminar descansaban en algunas poblaciones. Si había hospitales, su ilusión era atender a los enfermos, consolarlos, animarlos con esperanza cristiana. En todos los lugares exhortaban a la gente hacia el amor de Dios; comunicaban a los sacerdotes aquel fervor que ardía en su propios corazones.
Corre por el alma, cuando recordamos estos hechos, una brisa de emoción, añoranza, deseo de ser como ellos: santos del todo; dardos encendidos que prendan en amor divino este ambiente descreído.
¡Arder en fuego místico como aquellos primeros jesuitas! Sí: es verdad que Dios en sus Providencia no va a otorgar a todos las mismas gracias. Pero hemos de ponernos a tiro. El camino consiste en tratar con el Señor en todos los momentos posibles. Conocer a Dios para amarle. Amarle para abrasarnos en su caridad. Y desde allí, irradiar a Cristo.
¡Maravillosa perspectiva en el año que comienza!
No se trata de saber mucho de Dios. Ni de perder la paz con una ansiedad voluntariosa. Es más sencillo: dejarse querer. Dejarse invadir por quien sabemos que nos ama; nuestro Dios y Señor.
Villancico: Vamos pastores vamos...
IX.- Evangelio de los de Emaús Lc. 24, 13-35
1.- Lucas en este pasaje más que informar, parece reelaborar todo lo ocurrido desde la perspectiva de la Iglesia naciente y de la Iglesia futura. Da la impresión de querer mostrar cómo encontrarse con Jesús. Él se hace el encontradizo; les acompaña sin que ellos lo adviertan de momento; se deja invitar; y se queda con ellos porque se hace de noche.
2.- Así ocurre en nuestras vidas; en mi vida. Muchas temporadas andar despistado, quejumbroso, sin ganas. Pero Jesús está cerca, muy cerca. Es preciso advertirlo. Ahora también está cerca, aunque me encuentre árido y sin ganas de nada, aunque decline ya mi vida en su última fase; Jesús muy cerca de mí. Advertirlo. Invitarle. Junto a Ti, Jesús, encuentro mi paz y mi sosiego; mis ganas de vivir y de vivir y de entregarme.
3.- Se reproduce el mismo esquema de la última Cena: Jesús en el camino les narra las Escrituras; después, en casa, la fracción del pan. Jesús con ellos: Pan vivo bajado del Cielo. Cristo no era objeto de su búsqueda; pero Él mismo sale al camino y se encuentran con el Resucitado. La iniciativa partió del mismo Jesús.
4.- Así también con nosotros. De Cristo siempre sale la iniciativa para llamarnos; sin la ayuda de Dios no podemos principiar, ni continuar, ni concluir cosa conducente para la vida eterna. Con santo temor, con temblor te pido (también me ayudas a pedirte); llámame, sal a mi encuentro. Además tengo una petición que me llega hasta el mismo fondo de mi alma: Mira, Jesús, lo despistados que andan los hombres. Mira. Ellos sí que no se disponen: dinero, placer, dominar, pasarlo bien... Sal a su encuentro como sueles salir al mío, como sales al de tantas personas, como saliste a los de Emaús, como saliste al encuentro de Pablo que fue perseguidor. ¡Señor, Señor...!
5.- Los de Emaús no buscaban a Jesús; o mejor, lo buscaban, pero según sus propias aspiraciones: "Nosotros esperábamos..." Cuando el hombre busca a Jesús a la medida del propio corazón, está bloqueando la acción de Dios, a menos que lleve siempre, aunque sea implícito, el deseo de que sea el mismo Cristo quien lleve la dirección. No podemos confundir el don de Dios con nuestras propias aspiraciones. Hemos de dejarnos captar por Él.
6.- Ahora le pido al Señor dejarme captar; dejarme guiar por su Providencia. Vete llevándome por donde Tú sabes, porque soy voluntarioso en exceso y tiendo a ir guiándome a mí, mismo, y cuando llama tu providencia a la puerta de mi casa, me disgusto. Dispón, Señor, de los acontecimientos de mi vida. Guía también a tantos hermanos tan necesitados, pero que no se dan cuenta.
7.- No es el camino del Reino el que esperaban los de Emaús: la fuerza humana y el poder político. Sí es la fe, la entrega en el misterio eucarístico. Ahí está el tesoro escondido de que nos hablaba la parábola. "Oh insensatos y tardos de corazón para cree todo lo que dijeron los profetas. No pretender hacer nosotros el camino. Ser capaces de aceptar a Jesús resucitado y la Eucaristía, fuerza y verdadero poder.
8.- Ahora, Señor, mi petición: fuerza para creer, memoria para recordar. Purifica mi memoria que tan lejos de Ti suele bogar; purifica mi entendimiento para que estas cosas no las entienda como de rutina, sino que se graben hasta el fondo de mi corazón. Concede esta gracia también a tantos que nunca se han puesto a pensar en
9.- Emociona la disposición humana y también de fe de los dos de Emaús. Una fe religiosa veterotestamentaria, unas costumbres honestas para intuir en aquel caminante alguien a quien invitar a pasar la noche. ¡Quédate con nosotros!, le dicen. Hay una especie de intuición de que allí se va a labrar algo importante. No están cerrados. Esto ya es muy bueno.
10.- Enséñanos, Señor, a preparar tus caminos. Que siempre intuyamos lo tuyo aun en las cosas más naturales. Da también tu luz y tu fuerza a tantos que andan muy lejos de Ti para que lleguen al regazo de tu amor, a las fuentes de la salvación.
11.- Al fin culmina el encuentro de los de Emaús con Jesús en la Eucaristía. La presencia, el alimento y la unión con Jesús sacramentado; con Cristo resucitado. Ahí está la total vivencia de fe. Ahí está el acto principal de la Iglesia. La Eucaristía en su triple función: acción de gracias en Jesús Resucitado; comunión en unión íntima con Él y con los hermanos; presencia permanente de Cristo con nosotros en la presencia real.
12.- Me quedo ahora contemplando y respondiendo desde mi punto de vista de fe. Jesús, contigo. Quédate con nosotros; me quedo, nos quedamos contigo.
13.- Quédate con nosotros. Yo deseo quedarme contigo siempre. Haz que siempre me adhiera a tus mandatos y no permitas que jamás me aparte de Ti.
14.- Te pido, Jesús, una fe capaz de encontrarme contigo en todas las partes después de haber celebrado estos misterios.
15.- "Se les abrieron los ojos y le reconocieron". Se dieron cuenta entonces de toda la ruta recorrida hasta que llegó la fracción del pan. Cuando Jesús hablaba "ardían sus corazones". Era el Espíritu Santo que los inflamaba, pero ellos no se daban cuenta.
16.- Contemplo esta situación tan vital. Me involucro en ella. Que se abran, Señor, los ojos de mi fe ante tu luz; que se inflame mi corazón; que arda mi corazón con el fuego de tu amor.
17.- El gozo de aquel encuentro con los de Emaús llevó consigo la alegría de comunicar la buena noticia. Cuando llegó Pentecostés se lanzaron a publicar esta gran noticia. En este momento marcharon a decírselo a los demás.
18.- Mi vida ha de ser así: deseo de comunicar la buena noticia. ¿dónde puedo encontrarme para llevar a Jesús?
19.- Encontrarme con Jesús a través de la palabra, en la Eucaristía
y en el prójimo. Pedir.
20.- Ya lo dijiste, Señor, "Donde dos o más estuvieren reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Que estés junto a nosotros, en la familia, en los amigos, en el Pueblo entero.
LECTURA PARA MEDITAR
EMAÚS ESPERANZA
Cuando los discípulos de Emaús caminaban alejándose de
Jerusalén. Estaban desolados!!! Pensaban además que
todas sus esperanzas se habían hecho añicos con la
muerte absurda de su Maestro. Estaban realmente
desanimados. Por eso volvían a su pueblo, huyendo de
Jerusalén, en un triste regreso, como unas sombras en
se habían convertido sus vidas... Por más vueltas que
le daban al asunto, no le encontraban sentido a todo
lo que había sucedido aquellos días en Jerusalén.
Y en ese pasar y repasar los sucesos, por momentos la
bronca (rabia) se adueñaba de sus corazones y la
conversación se volvía en discusión. Y así, sin
saberlo, se iba represando la frustración en sus
corazones, hasta ese momento en que el Señor esperaba
para intervenir: el momento en que la bronca sube al
corazón del desanimado, y convierte su desánimo en
desesperación.
Porque el Señor sabe muy bien --y tú también-- que es
casi imposible hacer nacer la esperanza en el corazón
de un desanimado. El desanimado ya no encuentra más
motivos para seguir luchando. Perdió la esperanza, las
ganas de vivir. Piensa que la pérdida ha sido tan
grande, que ya nada podrá ser igual. ¿No serás tú --mi
querido lector-- ese peregrino que va huyendo de tus
fracasos?, ¿de tus pérdidas?, ¿de tus desilusiones?,
¿de tus esperanzas estrelladas?
Y a través de la bronca, como a los peregrinos de
Emaús, el Señor nos quiere conducir, haciéndonos
crecer hasta la desesperación!!!!
La desesperación, mi querido amigo, es el carecer de
esperanza, es el necesitarla urgentemente. La
desesperación es combativa, inquieta, busca
apasionadamente: discute. Y el Señor, sabe muy bien
que la esperanza más auténtica es aquella que es capaz
de nacer de la desesperación superada!!!
Tú, mi querido amigo, tal vez transitas o transitaste,
en algún momento de tu vida, ese camino de huida, de
bronca y de frustración!!!
Tú, mi querido amigo, discutías con el mismísimo Dios por el sinsentido de la partida absurda de ese ser querido, de ese trabajo perdido, de esa enfermedad diagnosticada!!! Y el Señor te sale al encuentro, antes que tu esperanza se vuelva desesperación...
Al igual que los discípulos de Emaús, hazte el encontradizo con el Señor, el único que te puede devolver la esperanza y volver hacer arder tu corazón.
"He aquí que estoy a la puerta y llamo. El que escucha mi voz y abre la puerta,
yo entraré y cenaré con él y él conmigo" Apocalipsis 3,20
Ábrele la puerta de tu corazón, háblale. Discute con él, como lo hicieron los discípulos de Emaús. A veces la discusión es la válvula de escape para liberarnos de toda la bronca acumulada... por el dolor... por la desilusión... por la frustración.
Hoy, tienes una preciosa oportunidad. Darte una nueva oportunidad de amar, de ser un luchador. Solamente aquellos que estén dispuesto a enfrentar las grandes batallas, serán aquellos que logren alcanzar los grandes triunfos!!!! Es imposible ganar sin luchar!!!!
No tienes que tener miedo ni temer, porque el Señor está contigo!!!
Que el Señor te bendiga."
X.- PASCUA RETIRO practicado EN GRUPO DE AMIGOS
Nos reunimos cinco amigos en la presencia del Señor en estos días de Pascua. Queremos renovar el fervor mirando un poco el testimonio de otras personas y la propia vida interior. Que Jesús resucitado nos dé fuerza para que nosotros, que hemos resucitado con Cristo busquemos las cosas de arriba; gustemos de las cosas de arriba.
Mi testimonio de vida interior es hoy más que propio, de algunas personas que a través de correspondencia e internet me dan buen ejemplo.
1.- Mi saludo al entrar a la iglesia es: "Señor, aquí está Cándido, tu siervo inútil que confía en la abundancia de tus misericordias". Lo he copiado para mí. Hermoso saludo para que cada uno de nosotros le hagamos al Señor cuando entramos en la iglesia.
2.- Suelo ir a la iglesia por la tarde que está el Señor expuesto. Mi oración es ésta: Señor quiero amarte más y más y cada día más; quiero inflamarme por tu amor, quiero abrasarme y consumirme por tu amor, y comunicar el fuego de tu amor a todos los que me rodeen. También rezo con gran devoción cuando el sacerdote toma el incensario para ofrecer al Señor el aroma litúrgico, pero entonces me viene este pensamiento: Si yo ardiera no olería precisamente a incienso; se entiende en lo espiritual. Al menos, Señor, que de verdad vaya consumiendo mi vida con el deseo de ser incienso vivo para Ti. Repito esto varias veces al Señor.
3.- Señor, sirvo poco para rezar, porque estoy habitualmente distraído; paso la mitad del tiempo pidiendo a Dios perdón por mis distracciones. Pero, Señor, Tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Durante unos segundos voy a repetir esta oración
4.- También te digo desde el fondo de mi corazón, Señor, sujétame fuerte; no sea que dé un tirón y me suelte. No te fíes de mí; que no soy de fiar. A los santos prueba Dios a veces con periodos de sequedad. Yo estoy tan lejos de la santidad que el Señor y la Virgen María su madre me miman tanto que no puedo pensarlo que se me llenan los ojos de lágrimas. Pero qué lejos debo de andar de la santidad...
5.- Señor, que dijiste que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederá; a tu Padre y en tu nombre pido esta gracia: la salvación de todos los míos; que no se pierda ninguno de los que Tú de alguna manera me has confiado. Y si para ello, para aplicar los infinitos méritos de tu Hijo fuera preciso el sacrificio de mi vida, tómala, mi Señor. Y sé que mi vida no es mía, sino tuya y que puedes tomarla cuando y como te plazca, pero yo te la ofrezco, Señor, y te pido la aceptes, si fuera necesario para la salvación de los míos, Amén.
6.- Y quédate conmigo, Señor, que mi vida ya atardece. Y pasada la noche, mi Señor, que en el Cielo contigo me despierte.
7.- De una persona que se ha convertido del narcotráfico al fervor más exquisito. Va a entrar religioso. Dice: La decisión ya esta tomada. He revisado mis ejercicios espirituales y revisado mis meditaciones. Hay que darle valor a las palabras que escribí y debo seguir el sacerdocio despojándome de todo. No cuentas en el banco, no carro, no seguro de hospitalización, no reuniones de cocktailes los fines de semana... Me voy con los pobres del mundo a predicar el Evangelio y me quedo con ellos hasta que el Señor me llame a Su presencia. Esta es la imagen que tengo de lo que el Señor desea para mi.
8.- Anoche fui a una reunión con uno de los sacerdotes mas reconocidos de la diócesis y conversé respecto a lo que hacia para conseguir apoyo en su sacerdocio y la respuesta fue: reunirse con amigos sacerdotes todos los domingos y comen juntos y se toman algunos tragos. La palabra de Dios; Cristo, jamás se mencionó y eso me dice que necesito ir donde si se menciona: SOLT's. --- Pedimos por él; pedimos por nosotros. Nos examinamos: ¿Cómo va nuestro sacerdocio? ¿animará a otros?
9.- Sé que puedo entrar en la diócesis y seré líder dentro de ella y pronto tender un gran automóvil y seré asignado a una parroquia grande y financieramente, fructuosa, y pronto me perderé en esas cosas. Me voy por el camino de Cristo y peregrino por los pobres.
10.- Otro convertido de testigo de Jehová: Estos días siempre releo los pasajes de los Evangelios sobre lo que sucedió y dijo Cristo en esta Semana. Reflexiono y sigo los programas de radio. Y siempre, siempre, estoy con Dios. Es que no sé estar sin Él. Es algo tan grande que siempre lo llevo conmigo, en mi interior. Cercano.
Unas Ideas Para El Tiempo Pascual
11.- Estamos celebrando la Pascua de Resurrección. Jesús vive; ha resucitado y llena de gozo a las gentes. Quien cree en la Resurrección anda por buen camino. No es del tiempo pasado la Resurrección de Cristo; es de hoy. ¿Has sentido alegría al ver a Jesucristo resucitado? Ojalá hoy la sintieras. No nos hemos de contentar con hacer un acto de fe: más, mucho más. Una gran esperanza, que es nuestra fuerza vital cristiana.
12.- María Magdalena va al sepulcro a ungir a un muerto ; el fracaso había sido total. Pero se encuentran con el sepulcro vacío. "¡Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!" . "A mi Señor"; lo siente suyo. Y llora y lo busca. ¡Se han llevado a mi Señor! ¡Con qué amor lo decía! Amor personal a cada uno; soy amado por Cristo. Soy su gran amigo. ¿Dónde lo han puesto? Es el amor de su corazón; la ilusión de su vida. Es un amor personal. Así ha de ser nuestro amor a Jesús: total, personal, solícito...
13.- Recordamos la amistad grande que tuvo Magdalena después de su conversión con Jesús. Cristo se hospedaba en su casa, los últimos días anteriores a la pasión se alojaba en casa de Lázaro, Marta y María.
14.- Estar mucho rato con Jesús. Aquí está tu siervo inútil: con fe eucarística. Amar a Jesús cada día más; inflamarnos; abrasarnos en su amor. Comunicar a otros nuestro fuego interior con fe, con la conversación espiritual. Y buscar el silencio para comunicarnos con Dios.
15.-Saborear con gusto nuestra esperanza; fue este testimonio de fe y esperanza en la Resurrección lo que hizo a los Apóstoles de verdad testigos y conquistadores de masas. La Resurrección es una realidad viviente y esperanzadora. Nuestra alegría pascual ha de ser un testimonio grande ante el mundo.
16.- Personalizar más y más nuestra fe. Es el Señor de todos; es mi Señor. Amar en el fervor. Saborear las cosas de Dios. Buscar las cosas de arriba. Cristo ha vencido a la muerte y nos hace partícipes de su Resurrección.
17.- Medito el Evangelio de María Magdalena. Va enseguida a avisar a Pedro. Mientras marchan por el camino se les aparece Jesús y les dice: "Id y anunciad que os espero en Galilea. No conservan el gozo para ellos solos; van a comunicarlo a los demás. También Jesús nos sale al encuentro. Pero es preciso saberlo anunciar, porque somos testigos de su amor. Cristo es nuestra vida. Ser testigos suyos; Él no se ha llevado nada, sino que nos lleva a nosotros a su vida inmortal.
Algo más sobre Pascua:
1.- "Vi el sepulcro de Cristo ya vivo; y vi la gloria del resucitado". Yo debo ser ese sepulcro de Cristo vivo. Verme así. Y contemplar con gozo la gloria del Resucitado.
2.- "Ved el lugar donde Cristo había sido depositado". Se refería el Angel al sepulcro. Pero aplicarlo a mi vida sacerdotal. Contemplar mis manos, donde Cristo ha sido depositado... Mis labios que lo tocan al comulgar; mi lengua... Contemplar la patena, receptáculo de Cristo durante el sacrificio de la Misa; el copón; el viril.
3.- La pascua es tiempo de alegría y esperanza. Jesús les dice a sus discípulos; no tengáis miedo; no os asustéis; alegraos. Y eso mismo nos dice a nosotros.
4.- Si queremos celebrar la Pascua, hemos de iniciar una vida nueva, basada en el amor, en el servicio y en la entrega a los demás.
5.- Después de resucitar Jesús les dice a los discípulos: "Vosotros seréis mis testigos". Este es nuestro compromiso. El de nuestra fe en el resucitado: Irradiar la fuerza del amor, de la alegría, de la esperanza.
6.- La Pascua es la fiesta de la vida. Protejamos la vida entera. Luchemos contra los hijos de la muerte: el odio, la venganza, la envidia...
7.- Damos la vida cuando amamos, cuando perdonamos y ayudamos. Vive la vida y trata de darla.
Sobre don Gerrmán Aldama en Pascua.
1.- Conocí a D. Germán Aldama y le oí predicar. Tenía fama de santo en vida. Fue coadjutor en Sestao cuatro o cinco años. Lo enviaron de párroco a Apellániz, como desterrado en 1952, y permaneció allí diecisiete años como otro cura de Ars. Cuando yo estaba en Galbarra se oía allí su fama de santo y le visitaban muchísimos para pedirle consejo o confesarse. Eran famosas las excursiones desde Sestao de varios autobuses a lo largo del año. Desde 1968 hasta su muerte, en 1994, estuvo en Begoña, la mayor parte del tiempo como coadjutor.
2.- Estoy leyendo ahora su biografía "Germán Aldama, un nuevo cura de Ars". Impresiona su vida llena de fervor y entrega. Me fijo ahora en su fervor eucarístico. Son varios los testimonios de quienes le conocieron y trataron.
- Fue para él la eucaristía fuente y cima de vida cristiana. Simplemente el participar en su Misa ya sobrecogía de fervor. Cuando decía: "Ten misericordia de nosotros", lo pronunciaba de tal manera que miraba a la gente y todos quedaban como bajo el perdón y misericordia de Dios.
- Diciendo la Misa parecía que no era de este mundo... No parecía terrestre.
- La celebraba con tal fervor que elevaba y unía al Señor, pues hasta su voz potente te ayudaba a recogerte.
- Transmitía su vivencia eucarística. Hasta me atrevo a afirmar que se transfiguraba, se "gastaba", se "desvivía". Jamás caía en la rutina. Su estar en el Altar, su mirada, su eterna sonrisa y su finura al distribuir la Sagrada Comunión comunicaba a los fieles una fe desbordante, un alegría íntima, una paz que dejaba a todos embelesados. Se daba todo entero, en cuerpo y alma, desde que salía de la sacristía hasta que regresaba.
En 1991 nos dice un joven sacerdote que estuvo en una Misa de Don Germán en la Parroquia de San Miguel de Vitoria durante las fiestas de La Blanca:
- Aún más que su predicación me ha llamado la atención su manera de celebrar la Misa. Yo no pensaba que se podía decir la Misa así. Ha sido impresionante. Nunca he visto a un sacerdote celebrar la Misa como a Don Germán. No exagero; parecía que estaba viendo al Señor en la Eucaristía. Miraba a la Sagrada Forma con un cariño infinito. Al terminar la Misa estaba sudando. Yo creo que ponía un esfuerzo enorme para celebrar la Misa tan bien.
- No solía pasar de media hora. ¡Qué hermoso verle celebrar! Si a mí me dijeran que Don Germán veía al Señor, mientras celebraba la Misa, diría: No me extraña.
- Dejó huellas santas en nosotros. No recuerdo a ningún cura que diera la Comunión como lo hacía D. Germán.
- El Sagrario atraía a Don Germán de una manera irresistible.
Recuerdo los grandes ratos que permanecía a solas con el Santísimo, arrodillado en un reclinatorio, a veces con los brazos en cruz, después de un día de actividad intensa y sensiblemente agotado, al punto que en ocasiones se quedaba dormido en esa postura.
- Nunca descansaba hasta después de una larga oración en silencio y soledad. Permanecía ante el Sagrario hasta altas horas de la noche.
- Respirar a Dios era para Don Germán una necesidad vital. El mismo decía algunas veces: "Estar uno delante de Dios es la felicidad".
Mi testimonio sobre él:
- Hacia 1974 acudí al funeral de un pariente en "Las Hermanitas de los pobres". No sabía quién lo celebraba. Yo nunca había oído ni después he oído predicar así. Le dije a mi madre y a Angelines: este hombre es un santo o un comediante de primera. Voy a felicitarle. Y entré en la sacristía. Pregunté allí a una monja quién era. Estuve con él dos o tres minutos. Le felicité. De verdad que noté algo sobrenatural en él. Le dije quién era yo con el temor de que no me hiciera caso (como otros curas lo hacían en aquel entonces). El me abrazó; me dijo que fuera algún día por Begoña que hablaríamos. Luego entró a la capilla a dar gracias. Han pasado veinticinco años desde entonces y me sigue impresionando su figura, su misa, su predicación. Nunca he oído hablar así.
XI.- Tema: Apariciones de Jesucristo
1.- Jesús, te apareciste primero a las mujeres, luego a Simón, después al Colegio Apostólico. La Resurrección es la Buena Nueva para el mundo, el comienzo de la Nueva Era. Me congratulo con este gran suceso. Lo vivo y me lleno en el alma de gusto, serenidad y amor.
2.- En Lc. 24, 36 - 53 disfruto leyendo la última aparición de Cristo: "la paz sea con vosotros. Mirad mis manos y mis pies... soy el mismo; palpadme...¿Tenéis algo que comer? ... Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la ley sobre mí. Entonces abrió sus inteligencias para que entendiesen las Escrituras. Estaba escrito que Cristo padecerá, resucitará... se predicará en su nombre la conversión... Vosotros sois mis testigos de estas cosas... Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Permaneced... hasta que seáis revestidos del poder de lo alto... Los sacó hasta cerca de Betania y los bendijo... y fue llevado al Cielo. Ellos volvieron con gran gozo y... en el templo bendiciendo a Dios".
3.- ¡Qué importante esta aparición! Jesús, te presentaste. Todos estaban reunidos y les saludas con la paz. Te contemplo; confieso con ellos la fe en tu Pascua. ¡La paz! Que es el conjunto de bienes anunciados: plenitud de realización. Ellos se sobresaltaron, pero Jesús les hace ver que es un ser real; como con ellos.
Mi vida sea influenciada por este testimonio de tu aparición
antes de subir a los cielos. En mí ya no produce temor la contemplación de la misma; más bien devoción, fe, experiencia de tu paz al poseer aquellos bienes anunciados. Que de aquí saque ante todo el deseo de manifestar a otros esta experiencia de fe. Confío.
4.- Jesús, contemplo tu aparición. Impones a todos tu presencia gloriosa. Tus apóstoles creyeron. También creo yo. Eres el mismo que sufrió en Palestina; el que resucitó después de sufrir pasión y muerte y te apareces a los tuyos. Ellos lo experimentaron directamente. Yo me apoyo y fundamento mi fe en el testimonio de los Apóstoles que vieron y creyeron. Ven Espíritu Santo y da esta experiencia a mi alma; esa fe firme. Encontrarme contigo resucitado en este testimonio del Nuevo Testamento y en la Eucaristía.
5.- Mi fe, Señor, se apoya en este testimonio de los Apóstoles que vieron, comieron contigo, te palparon, salieron gozosos a proclamar la Buena Noticia. Mi fe se robustecerá en el contacto contigo; en esta intimidad diaria en la oración; en esa confianza que pongo en Ti, porque sé que Tú nos concedes la fe; es un don. Yo creo, pero aumenta mi fe. Tú te encuentras con nosotros y nos das tu fe. Ten compasión de los que flaquean en la fe, para que crea con firmeza total y sepan transmitirla como los santos.
6.- Jesús, te manifestaste entre nosotros; has manifestado tu Señorío al resucitar entre los muertos. Estás con nosotros; por eso te adoro; te doy gracias; cuenta conmigo. Apoyo y fío en Ti mi fe. Que sea capaz de reconocerte porque tengo ojos de fe, proporcionados a tu realidad. Y que sepa transmitir esta fe. Es mi mayor deseo, el deseo de los deseos, y sufro de no saber transmitir con la viveza que debo esto que llevo dentro de mí y es mi más profunda convicción.
7.- Que mi encuentro contigo, Señor, no consista en el mero reconocimiento. Que sea un encuentro personal y que yo sea encontrado por Ti. Que sepa estar a merced de tu misterio. Me quedo como absorto ante tu divinidad, ante tu Señorío, y me siento orgulloso, contento y feliz de haber sido seducido por Ti.
8.- Que tu resurrección y apariciones de resucitado sean mi experiencia. Que al encontrarme contigo sea consciente de haber hallado a mi Señor y Dios. Me pongo a tu servicio. Influya del todo en mi vida este gran misterio, para que sepa como los Apóstoles
manifestar con mis obras, ejemplo y palabra que Tú eres el Señor resucitado y que nuestra fe es cierta.
Me da pena cuando oigo a alguien que equipara nuestra fe a cualquier otra y hablan de "mi verdad" y de "su verdad", siendo así que Tú nos dijiste: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Además, cuando en cualquier religión puedan fundamentarse en el Resucitado, el que resucitó entre los muertos, podrían ponerse en parangón. Tú, sólo has resucitado de entre los muertos. Por eso no es vana nuestra fe y puede ponerse en parangón con ninguna otra.
9.- Encontrarme contigo, Jesús; ser arrebatado por tu presencia. ¡El Señor reina; las nubes te rodean; la justicia y el derecho sostienen tu trono! En Ti hemos puesto nuestra esperanza; jamás seremos confundidos. Guíanos siempre por los caminos de tu fe. Y danos amor y caridad para que nuestra fe también convenza a través del testimonio de nuestras vidas.
10.- Ha comenzado la nueva etapa; el Nuevo Testamento. Cumpliste tu misión en el mundo al entregarte por nosotros hasta la muerte y una muerte de cruz. Tu bendición ahora sobre nosotros y con tu bendición tu presencia actuante propiciadora y vivificadora. Que permanezcas siempre con nosotros y en fervor creciente estén nuestros corazones.
11.- La realidad nuestra comenzó el día de la Encarnación; apareció con el Nacimiento y la Epifanía; se consumó en la Muerte, Resurrección y Ascensión, y ya en totalidad de fe, en Pentecostés, comienza a expandirse por todo el mundo. Ven, Señor, a nosotros, santifícanos como a los Apóstoles. Danos fortaleza para predicar con audacia el misterio del Evangelio.
12.- Que el Evangelio sea nuestra carta magna; nuestra verdeara constitución. Que sepamos abrirnos a todas las naciones; a todas las culturas. Jesús resucitado, seas nuestro Templo; nuestra Ciudad; nuestra Nación; nuestra Vida. Que sepamos extendernos hasta los confines de la Tierra, bien unidos a Ti, hoy hecho Eucaristía. Ven con nosotros.
XII.- CRISTO RESUCITADO
1.- En Jerusalén se manifestó la gloria de Dios y en esta ciudad se cumplieron las promesas del Antiguo Testamento. El Mesías se manifestó allí. Mi alma contempla serena la ciudad en su antigüedad; bendice al Señor porque se ha manifestado a los hombres en aquel lugar. Hago abstracción del sitio y alabo y bendigo al Señor que se nos ha dado.
2.- También en Jerusalén nació la Iglesia en Pentecostés. Venturoso aquel día en que nació la Iglesia: humano y divina. A la que amo a pesar de las arrugas y lacras que le damos los humanos; a través de la Iglesia nos salvamos. Da, Señor santidad a tu Iglesia. Danos amor a la Iglesia, aunque veamos en sus dirigentes manchas. Sí que nos demos cuenta de que la Iglesia no son ellos; que es Jesús con todos los cristianos; ellos también/.
3.- Jesús es el Señor desde que resucitó. Y está sentado a la derecha de Dios Padre. A Jesús amo; a Jesús me ofrezco; a Él me consagro porque es nuestro Señor. "Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies". "El último enemigo en vencer fue la muerte". Me alegro en mi Señor; gozo en nuestra total resurrección con Él. Me alegro en la plena esperanza de que se cumplirán las promesas en nosotros. Aléjense las cosas viejas; nuevas sean todas las cosas: las palabras, las voces y las obras. Me gozo en tu Resurrección, Jesús, que ha hecho todas las cosas nuevas. Me alegro del todo en la Eucaristía; en Jesús que se queda en sacrificio, banquete y presencia permanente. Contigo siempre; danos esta gran alegría de la fe.
4.- ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Jesús, el que murió, vive. La muerte ya jamás tendrá poder sobre Él. He de grabar esto en mi alma, como a fuego, porque aquí está el meollo de mi fe. Él había anunciado su Resurrección. Con esta maravilla adquiere sentido toda su vida, toda mi vida, todo su mensaje, todo el proyecto mesiánico. Aquí ha ocurrido algo diferente; algo distinto; algo para que creamos todos con ilusión. He de tener plena esperanza, pues esta vida no es la definitiva, y la muerte no es la última palabra. El sepulcro está vacío. Nadie lo pudo robar. Aquellos testigos falsos cayeron en su propia trampa. Es el gozo nuestro; el gozo de los cristianos; el gozo que fundamenta nuestra fe. Me alegro en el Señor y le doy gracias.
5.- Mi experiencia de fe tiene como referencia siempre la misma Resurrección de Jesús, así con mayúscula. Es como un comienzo nuevo; es la base de nuestra esperanza. En ella fundamentamos nuestra fe en la doctrina católica. Porque "si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, pero Cristo ha resucitado". En Ti creo, en Ti, Señor he esperado, jamás quedaré confundido. La fe no es un mero lanzarse en el vacío. Tiene una base racional, pero no creemos como consecuencia de esas razones, siempre viene la ayuda del Padre, la ayuda de Dios para que hagamos ese acto libre de confianza que nos permite creer sin atar todos los cabos racionales. No se trata de verdad humana de laboratorio. Señor, yo creo. En Ti he esperado. Dame el don de la perseverancia en la fe hasta el final.
6.- Pienso que apenas hacemos los creyentes un acto de fe. Me refiero a un acto de fe profundo, que comprometa nuestras vidas hasta las últimas consecuencias. Pido al Señor para mí y también para ti que me lees este acto de fe profunda; más profunda que la última vez que lo hice con cierta profundidad. Me detengo en este acto de fe total, absoluta, que comprometa mi vida entera. Sí, el sepulcro vacío quiere decir que el Padre ha respondido a la obediencia, a la entrega de su Hijo; quiere decir que la redención está ya hecha. El sepulcro vacío es como una señal para los creyentes. Yo creo, Señor, y deseo hacerlo con esa fuerza absoluta. Quiero descender hasta esa obediencia de
Jesús que llegó hasta la muerte, y triunfó en la Resurrección. Él está vivo. Nuestra condición humana adquiere ahora un sentido total, porque vamos a vencer la muerte... en la fe, con Jesús, en la esperanza total, en un amor que ya nunca tendrá fin... Te ofrezco este obsequio de fe, Señor, en la vida y en la obediencia de mi muerte. Creo en Ti y te dejo la iniciativa. Sólo Tú puedes vivificarnos.
7.- Creo, Señor, espero te amo, porque sé que sólo Tú puedes vivificarnos. Tus discípulos todos creyeron; ellos fueron comunicando después toda su experiencia de fe. Ellos fueron creyendo cuando Jesús se les iba apareciendo. El sepulcro vacío fue el comienzo; las apariciones les confirmaba en la fe. Al principio quedaban todos asombrados. Después, dudaban; Pedro acude al sepulcro movido por una duda que le comprometía. Juan entró antes que Pedro, vio y creyó. Sin embargo Pedro todavía no cree. Es que Juan recordó en su acto de fe las Escrituras. Los signos están ahí; pero unos creen antes y otros más tarde; los apóstoles todos creyeron al final.
8.- Para creer en la Resurrección, primero hay que ver la pasión; leerla y meditarla con devoción. La Resurrección es como el sello de Dios a la obediencia y entrega de Jesús. Yo creo en la Resurrección y la percibo como el acto redentor total. ¡El amor es más fuerte que la muerte! Jesús ahora es el Señor. Por la Resurrección cobra fuerza todo. Cuando con la muerte parecía deshacerse toda esperanza, (recordamos a los de Emaús, "Nosotros esperábamos...") viene Jesús, nos sacude un poco, nos invita a interpretar las Escrituras, y nosotros creemos, porque Él nos ayuda. ¡Señor, yo creo!
9.- No exijo nuevas pruebas. No debo exigirlas después de que he hecho convencido el acto de fe. ¡Jamás quedaré confundido! Porque Tú, Señor, eres mi roca y mi salvación; a nadie temeré. Consérvame la fe en todo momento. Haz que siempre crea más y más; que espere en Ti, que a Ti ame siempre. Hubo un día una como sacudida en mi vida; un como acercarte a mí en la Eucaristía. Entonces, "vi y creí"; vi con los ojos de la fe. Fue en un Sagrario, en un atardecer de verano, cuando un rayo de sol se posaba en la puerta de del tabernáculo. Entonces me entregué a Ti. Consérvame esta fe que se afianza cada vez que medito en tu Resurrección; aumenta mi fe, Señor, y dame el don de la perseverancia final.
XIII.- EN EL TIEMPO PASCUAL DE RESURRECCIÓN
1.- Unas frases de la Primera a los Corintios me produce todos los años, al llegar la Pascua, un deseo grande de renovación interior, una honda emoción espiritual, una respiración nueva, llena de gozo y paz. Creo las habrás meditado muchas veces. Es una invitación a despojarme del hombre viejo; a quitar costumbres viciosas e inútiles. Debo ya ser como una nueva masa; sin levadura corrompida: "Echad fuera la levadura vieja, para que seáis una masa enteramente nueva, pues desde que fue inmolado nuestro Cordero Pascual, sois panes ácimos y puros. Por tanto celebremos el convite pascual, no con levadura vieja ni con levadura de malicia y corrupción, sino con los panes ácimos de sinceridad y de verdad."
2.- Hemos de abstenernos de los malos deseos como de la levadura de malicia y de perversidad. Renunciar a todo móvil humano. Aspirar a las cosas de arriba. Pertenecer a Dios. Vivir para Dios. El es nuestro destino, nuestra meta, nuestra ilusión.
Esta pascua y toda la vida ha de ser un caminar hacia El. Desasirnos de todo lo creado. Cuanto mayor sea la separación, tanto más libres y espiritualizados estaremos. ¡Arriba nuestro corazón! Crecer en la vida de Cristo. Acrecentar en nosotros esta gracia pascual. Somos parte del Cristo total resucitado. Después de las comuniones de estos días, dejar que El actúe y nos transforme.
3.- Recuerdas la frase de San Pablo: "Si habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a al diestra de Dios Padre; saboread las cosas de arriba, no las de la tierra, porque muertos estáis ya y vuestra nueva vida está escondida con Cristo en Dios". Cuando todos los años leo estas palabras el día de Pascua, invariablemente recorre por todo mi cuerpo una especie de aire de elevación. Una emoción inigualable. Una intuición de Cielo. Un presentimiento TOTAL de que Dios está junto a mí. No lo puedo explicar. Me embarga esta experiencia espiritual durante todo el tiempo pascual. Disfruto al entrar en las Iglesias y ver el cirio en el Presbiterio. Es algo inefable. Y desde mis quince años, se repite. Lo considero como una gracia fuerte del Señor a la que no he sabido corresponder.
4.- A ti te ocurrirá algo parecido, porque siempre has vivido la alegría de la pascua. Pero lo difícil para todos es perseverar en ese estado de ánimo. Merece la pena vivir en una preparación y acción de gracias la pascual del Señor. Preparación con penitencias, ayunos, sacrificios de lo costoso: lo económico, el amor propio. Así prolongaremos durante más tiempo esta maravillosa situación de la alegría pascual inefable. Y sobre todo así estaremos más en contacto con Dios durante todo el día.
5.- Alegría pascual con María, la madre de Jesús, y con la Magdalena, la convertida y gran amante mística de Cristo. Nos alegramos contigo, Virgen María, porque tú, la más hermosa entre las mujeres, te has encontrado con el Hijo más amado, el que nació de ti por obra y gracia del Espíritu Santo. ¡Alégrate, María, y nos unimos al triunfo eterno, porque este Cristo resucitado se ha quedado para siempre con nosotros en todos lo Sagrarios del mundo. Él está por toda la eternidad en el Cielo, con su naturaleza divina por encima de todos los coros de ángeles. Y está aquí abajo con nosotros, gracias a su naturaleza humana, que resucitó para nunca jamás morir, y decidió acompañarnos para que siempre estemos felices, porque la Pascua Inmolada, aleluya, es Cristo el Señor, aleluya, aleluya.
6.- Nos llega al corazón dentro de la alegría pascual la evocación de la liturgia a María Magdalena: "Dinos, María, ¿qué has visto en el camino? El sepulcro de Cristo viviente y también la gloria del Resucitado. Cuando comulgo en la Noche Santa y también los días siguientes, en nuestra gran cincuentena pascual, me uno al fervor de esta mujer que, con solicitud y angustia amorosa, buscaba por todos los rincones a Jesús a quien creía muerto, pero su gozo fue total al verlo resucitado.
7.- También es total nuestra alegría y esperanza, nuestra satisfacción y certidumbre; nuestra confianza en la salvación por la gracia y misericordia de Jesucristo. Por eso, aunque pasen los años y se acerque el declinar de nuestra existencia terrena, la paz del Resucitado nos penetra. Señor, contigo hemos vencido a la muerte.
8.- Y escuchamos la voz de los ángeles cuando presentan al las mujeres el sepulcro vacío: "Mirad donde lo pusieron; ha resucitado; no está aquí". Y lo contemplamos hoy en nuestro corazón, después de comulgar, como Jesucristo Jesús, el Señor. Él, que desde ese día está sentado a la derecha del Padre. Él, que nos ha ungido con el óleo de la alegría en nuestro bautismo. Él, que permanece entre nosotros - porque resucitó - hasta el fin del mundo en todos los Sagrarios de la Tierra.
9.- Y le diremos con los de Emaús: "Quédate con nosotros porque ha comenzado el atardecer de nuestra vida"; queremos vivir en este mundo la intimidad contigo, el anticipo del gozo del Cielo. Y a la vez nos hacemos cargo de la función que nos has encomendado en tu Reino. Tú nos dices: "Todas mis cosas son tuyas". Y te respondemos: "Y las mías, tuyas". Porque queremos vivir con la misma ilusión de los santos, sembrando la alegría y esperanza en comunión con Jesús Eucaristía resucitado.
10.- Los Apóstoles creyeron en Jesús resucitado, sin haber visto el momento preciso, y fueron después testigos gozosos del más sublime misterio. ¡Jamás anidará la frialdad al creer en tu Resurrección, llena de gozo! Que la fe del Sacramento eucarístico se una a la esperanza de nuestra salvación, en la seguridad de que Tú, Jesús, triunfaste del sepulcro y de la muerte y contigo seremos felices para siempre. Señor, yo creo, pero aumenta mi fe. Transforma ya mi alma en la blancura de la Pascua, porque en Ti he creído y esperado; jamás quedaré confundido.
11.- Tú, amigo, fíate de El. Resucitó de verdad. Nos indica el camino de la ilusión sin límites, cual ave maestra a golondrinas en primavera. Nos abre las puertas de la esperanza, sol de caricia a los capullos de abril. Porque "los sufrimientos de esta vida no tienen comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros". Pascua de Jesús, el paso de Cristo por esta vida; a través de los campos de mieses llenos en Palestina, con descansos en el pozo de Jacob junto a la samaritana y la intimidad de sus amigos; en la brega diaria del taller de Nazaret y la predicación en plazas y sinagogas; en la curación de enfermos y dolientes; en la pasión y en la cruz; en la RESURRECCION. Pascua cristiana. Nuestro paso caminando con Jesús en la vida cotidiana; en las acciones de ayuda a nuestros semejantes; en las tareas apostólicas; en la enfermedad; en la muerte; en la resurrección con Él. Felicidad, gozo, alegría en la esperanza! Merece la pena seguir a Jesús hasta las últimas consecuencias.
12.- El liturgo así nos definía
la Misa: "El misterio pascual de Cristo celebrado en una acción litúrgica para la vida de los cristianos". ¡Casi nada! Es mejor que repitas la definición por si, a la primera, no has conseguido captarla en su profundidad. Cada palabra es un mundo, universo entero donde se pierde nuestra sensibilidad cristiana. ¡Con razón! Se trata del sacramento central del catolicismo. Misterio pascual que me dice alegría, marcha hacia Dios, superación de obstáculos, aliento en mi caminar diario, superación de dificultades, esperanza grande, misterio de fe. Participamos en la Misa con temblor de embeleso, sin poder acostumbrarnos a tanta maravilla.13.- Con razón decía desde su atalaya nuestro hombre espiritual: "Es necesario superar el sentido de cumplimiento". ¡Eso, superarlo! Ir muy por encima, porque se trata de una exigencia de amor. Por supuesto, poner todos los medios para estar atento. Es mi encuentro semanal con el misterio de la Pascua, con el "misterio de fe que por vosotros y por muchos se derrama, para el perdón de los pecados". ¡Oh divina Eucaristía, sacramento del Amor: en Ti, Jesús, centro mi vida!
XIV.- DESPUÉS DEPASCUA
Es preciso tener ante los ojos el texto de Hechos 2, 14-41 Se trata en este retiro de dos cosas: a) Formar una convicción profunda, un cambio de mentalidad, si fuese preciso, al reflexionar sobre el texto indicado, que narra el primer sermón de Pedro después del día de Pentecostés. b) Una vez ganados por el texto, fomentar la propia conversión, conforme nos indican los versículos 37-41. Tiene tres partes: I) Teofanía del Espíritu: 2, 14-21. II) Discurso kerigmático 2, 22-35. III) Conversión: 2, 37-42-
I) Teofanía del Espíritu: Leemos Hechos 2, 14-21. Lo hacemos despacio e intentando comprender bien el sentido. Lucas coloca el discurso en Jerusalén. Y Pedro lo pronuncia como testigo de que Jesús ha resucitado, no precisamente con el fin de que los hombres vivan una existencia más digna de sí mismos. Lo hace para manifestar la resurrección de Jesús, pero antes lo introduce afirmando que no están ebrios los Apóstoles, sino que se está cumpliendo lo que dijo el Profeta: Dice el Señor: "Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas... y yo derramaré mi Espíritu. Haré prodigios arriba en el Cielo y señales abajo en la Tierra... Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará." Ya ha llegado el tiempo anunciado. El Espíritu del Señor ha vuelto a la Tierra; Dios está creando un Pueblo nuevo. Y ahora comienza la predicación del kerigma (= pregón o solemne anuncio).
II) Discurso kerimgático.
A) El anuncio en sí mismo. Hechos 2, 22-24. A Jesús de Nazaret vosotros habéis crucificado, pero Dios le resucitó rompiendo las ligaduras de la muerte. --- Darnos cuenta de que no se trata de una idea: es un hecho que ha cambiado nuestra Historia y que ha de cambiar la orientación de nuestra vida: Jesús ha resucitado. El mismo que fue crucificado y sufrió antes tremenda pasión hasta expirar. Este hecho ha de ser clave en nuestras vidas. El plan salvador de Dios está en marcha. Hemos de comprometernos de raíz, porque aquí es donde se pone en juego nuestra esperanza total. El espíritu de fe, el don de la fe es necesario. Señor, yo creo... El Señorío de Dios, el Reino de Dios, están presentes en la Historia. Jesús es ya el Señor.
B) Pedro trata de provocar el sentido de la fe: Dios, fiel a sí mismo y a la vida, es capaz de resucitar a los muertos. Porque dice David (Hechos 2, 25-28) "Veía al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha... no permitirás que tu santo experimente la corrupción. Me ha hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu rostro". Es una cita del salmo 16. Se trata de provocar el sentido de la fe, de abrir el horizonte hacia la posibilidad de un Dios fiel a la vida, capaz de resucitar a los muertos. --- Es preciso aquí detenerse. Fomentar esta fe en la resurrección de Jesús que cambiará el curso de nuestra vida. "Bienaventurados los que sin haber visto han creído". Seguimos el testimonio de los Apóstoles que creyeron en la resurrección de Jesús.
C) Se está cumpliendo la promesa hecha a David. (Hechos 2, 29-31) "... Como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo que ni fue abandonado en el sepulcro, ni su carne experimentó la corrupción". Tener en cuenta: Jesús ha resucitado entre los muertos. Se está cumpliendo la promesa hecha a David.
D) Jesús exaltado por el Padre está a su derecha. (Hechos 2, 32-35) "A este Jesús Dios le resucitó: de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.
Pues David no subió a los Cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a mis enemigos por escabel de tus pies". --- Jesús exaltado por el Padre, igual al Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero. Ya resucitado está sentado a la derecha del Padre. Es Rey, Hijo, Sumo Sacerdote. Jesús es ahora el ideal de nuestras vidas.
E) Conclusión. (Hechos 2, 36) "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado". --- Es necesario que despertemos; es preciso que nos comprometamos ante esta gran realidad de nuestra fe. Es verdad: ha sido constituido por Dios, Señor y Cristo. Pedro apela a la fe. Nuestra reflexión y toda la predicación cristiana es el testimonio de Cristo resucitado, sentado a la derecha del Padre, Dios y hombre verdadero. Esto me ha de comprometer radicalmente de tal manera que mi vida ha de ser para siempre de Jesús, el Mesías, el Señor. Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre. Estar consciente de que creer en Jesús como Señor nos introduce en los planes salvadores de Dios. Ser testigo a través del testimonio de Pedro de esta gran noticia. Transmitirla con mis obras y con mi palabra. No se trata de aprender una lección, sino de formar un criterio de fe inamovible; de llevar este criterio hasta el corazón y ponernos dóciles a este Señor a Jesús que obrará nuestra conversión.
III) Conversión en el nombre de Jesús. (Hechos 2, 37-41) "Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás Apóstoles: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el Espíritu Santo..." Y luego añade que esta promesa es para ellos y para todos cuantos llame el Señor Dios nuestro. ---
A) Una llamada a la conversión propia y a la conversión universal. Una llamada a la fe. Pedir esto para nosotros, cada uno para sí. Cada uno para los demás. Se trata no de un simple cambio mental, de un criterio nuevo. Se trata de una conversión total. Ponernos bajo la influencia de este Señor Jesús resucitado que nos va a convertir.
B) Que la palabra predicada por Jesús llegue hasta el centro mismo de nuestra persona. Ponernos a la escucha. Abre, Señor, nuestra mente y nuestros corazones. Provoca en nosotros esta actitud que rinde nuestro corazón. Hemos encontrado a Alguien con quien comprometer nuestra vida.
D) Como la Virgen María, responder con el fiat, hágase. Se nos propone la salvación de Dios a cada uno, y el colaborar en esta misión de salvación para todos los hombres. Es universal la llamada de Dios: para los Apóstoles, para nosotros, para nuestros hijos, para todo el mundo, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.
Dedicamos un espacio largo para repasar todo esto, hasta hacerlo fuerte convicción. Nos ponernos como María al Servicio del Señor. Él nos va a ayudar en la conversión y en ser sus colaboradores.
(Inspirado como base en el libro de Javier Garrido "Miraron al que traspasaron")
XV.- Pascua- El ciclo
Ante todo: Vamos a comenzar este retiro con un acto muy consciente de la presencia de Dios. Vivimos en semi rutinas, como sin darnos del todo cuenta de lo grande de nuestros misterios. Vamos a intentar salir de estas rutinas.
Otra cosa. Interesa que estas ideas que aquí irán saliendo procuremos vivirlas de verdad durante estos cincuenta días. Sobre todo esta continua comunicación del Espíritu Santo que ahora vamos a meditar.
1.- Tiempo pascual. Todo el ciclo de Pascua ha de ser un continuo pedir la comunicación del Espíritu Santo. Una comunicación progresiva. De tal manera, que en la culminación de la Pascua, el día de Pentecostés, recibamos la fuerza del Espíritu, como en una renovación de nuestro Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal.
2.- Pedimos los siete dones del Espíritu Santo. Ser conscientes de ellos. Danos, se, el don de Sabiduría. Gustar las cosas de Dios con amor intenso; con profundidad creciente. Crea Señor, en nosotros el instinto de lo divino; ver todo a través de Dios, de lo trascendente, como lo hicieron los santos. Que permanezcamos imperturbables en el fondo de nuestro corazón, porque somos "ciudadanos del Cielo, herederos de la Casa de Dios.
3.- Danos, Señor, el don de Entendimiento, penetración profunda en los grandes misterios de nuestra religión. Ser cada día conscientes de que la Santísima Trinidad habita en nuestros corazones. Vivir con fervor la realidad de la Misa y de la Comunión. Agradecer con gozo la redención mediante la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Vivir muy unidos a María, nuestra madre, tan vinculada con la Santísima Trinidad. Este don de entendimiento influye en nosotros para darnos una fuerza grande santificadora. Y mediante este don viviremos suavemente obsesionados, con mucha paz, en la cosas de Dios.
4.- Danos, Señor, el donde Consejo. Danos prudencia en lo grande y en lo pequeño. Golpes de vista intuitivos para el gobierno propio y relacional. Nos hace mucha falta este don para vivir y aconsejar siempre lo que de verdad es bueno a los ojos de Dios.
5.- Danos, Señor, el don de Ciencia, para ver en todo las huellas de Dios. Danos el don de Ciencia, para que juzguemos con rectitud en las cosas creadas. Danos en la práctica este modo de actuar de los santos, guiados por tu Espíritu. Ellos obraron con sublime sabiduría, aunque eran tenidos por locos, según los criterios del mundo.
6.- Danos, Señor, el don de Fortaleza. Saber resistir los ataques de nuestros enemigos, el demonio, el mundo, la carne. Danos tu fuerza para acometer y perseverar en las empresa en las que estamos comprometidos: tu Reino, la salvación de los hombres. Danos fortaleza para nuestra constancia en la práctica de las virtudes y para perseverar en la oración.
7.- Danos, Espíritu Santo, el don de Piedad: ese afecto filial a Dios, el sentido de la fraternidad al ser todos hijos de Dios. Danos la ternura de sentimientos hacia nuestros semejantes, sin juzgarlos con rigor. Danos también un amor filial hacia la Virgen María, madre nuestra.
8.- Danos el don de Temor de Dios. Con este don va unido nuestro único temor que es el pecado, porque Dios es grande, porque el pecado es la injuria a Dios. Danos con este don de Temor de Dios, el espíritu de templanza ante los placeres. Aumenta a la vez la esperanza teologal que se aleja de la presunción tan en boga hoy y tan nefasta. Y que la esperanza nos lleve a una gran confianza en tu misericordia. Nos apoyamos, Señor, en el auxilio de tu infinita Bondad, Omnipotencia y Misericordia.
9.- Espíritu Santo ora en mí. Hazme santo en Ti. Influye en mí. Contemplo ahora como Espíritu Santo procede el Padre y del Hijo como acto interno, sustancial, perfecto, inteligente, volitivo y por tanto personal. Me fijo en cada una de estas palabras que son fuente de contemplación amorosa.
10.- Que sepa, Espíritu Santo, amar a las personas humanas a través de tu corazón de Hijo, de la Paternidad del Padre, del amor del Espíritu Santo. Y ayúdame a dedicar todos los meses una tarde o una mañana entera de desierto, sin otro quehacer sino ocuparme de estas cosas divinas que cada vez me llenan más. Y que sean el motor que mueve mi vida de relación amorosa con todos los seres de la Creación, sobre todo los humanos.
11.- Insistiendo en el don de temor de Dios. Me gusta repetir de vez en cuando aquellos versos: "Que aunque no hubiera cielo, yo te amara; y aunque no hubiera infierno, te temiera". Es tal la grandeza de Dios que me invita a un temor reverencial.
12.- Jesucristo Resucitado da la absolución a los arrepentidos; la fe se aumenta; los Ángeles se regocijan. La Resurrección de Jesús arranca los pecados del mundo; la culpa busca la gracia y se nos devuelve una vida nueva. Al pensar en todo esto, se llena el alma de felicidad.
13.- En estos días gusto de recitar el alma de Cristo de este modo: "Alma de Cristo resucitado, santifícame. Cuerpo de Cristo resucitado, sálvame..." Voy recorriendo despacio así toda esta bella oración y me detengo en cada una de estas invocaciones desentrañando el significado de ellas.
14.- "Para que con tus santos de alabe por los siglos de los siglos". Maravilla de la eternidad. Ya ahora pienso que tiene que ser maravilloso pasar toda la eternidad alabando al Señor. Y ¿cómo será en la realidad? Tan sólo pensándolo me lleno de alegría. ¡Alabado seas por siempre mi Dios y Señor!
15.- Es relativamente fácil asociarnos al dolor de Jesús. Parece que nuestra naturaleza está más preparada para compadecernos del sufrimiento ajeno, que para gozarnos con el que goza. ¡Nos unimos, Señor, a tu triunfo!
16.- Cuando pasan los años y llegan las crisis de enfermedad, se ve uno pobre y disminuido. Es uno consciente de que la muerte se aproxima. Pero no pierdo la alegría, me encuentro sereno. Porque la victoria de la muerte es algo seguro, porque Cristo ha resucitado. Por otra parte me doy cuenta de que estamos como plastificados, pretrificados, impermeabilizados ante estas verdades. Es una pena. Creo que de este retiro hemos de sacar la conclusión de fomentar esta realidad y salir de las rutinas.
17.- Jesús resucita no para seguir predicando por las calles, sino para ir al Padre. No volvemos a verle con los ojos de la carne. Está en el Cielo.
18.- Para vivir todo esto: oración, lectura espiritual, mortificación. Tenemos el peligro de la rutina y de la tibieza. Y la única manera de salir es vivir con atención todas estas realidades. Pero tengamos en cuenta que la oración es un medio para quien está en el camino. No nos vamos a extraviar del camino que es la voluntad de Dios.
19.- La pascua es alegría. Pero ¿cabe la alegría en un mundo doliente, lleno de guerras, saturado de egoísmo y de injusticias? Sí cabe, porque tenemos la firme esperanza de que esto cambiará; porque el mundo llegará algún día a comprender y a vivir la verdadera resurrección de Jesús. Entonces, como dice el Apocalipsis, no habrá llanto, ni dolor. Todas las cosas serán nuevas.
Como propósito concreto
para este tiempo pascual, se sugiere: pedir cada día la comunicación del Espíritu Santo. Una comunicación progresiva; hoy más que ayer, pero menos que mañana. De tal manera, que en la culminación de la Pascua, el día de Pentecostés, recibamos la fuerza del Espíritu, como en una renovación de nuestro Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal......................
Salve festa dies, toto venerabilis aevo, qua Deus infernum vicit et astra tenet. Ecce renascentis testatur gratia mundi, omnia cum Domino dona redisse suo. Qui crucifixus erat Deus, ecce per omnia regnat; dantque Creatori cuncta creata precem. Christe, salus rerum, bone Conditor atque Redemptor, unica progenies ex Deitate Patris.
Traducción: Salve, día festivo, venerable de edad en edad, en el que Dios toma posesión de los cielos tras haber vencido al infierno. He aquí que la gracia de un mundo renaciente atestigua que todos los dones del Señor nos han sido devueltos por Él. El Dios que fue crucificado reina en el mundo. Que toda la creación dirija sus plegarias al Creador. Oh Cristo, salvador del universo, creador y redentor bondadosímo, único Hijo de Dios Padre.
Venid, vosotros benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, aleluya//. Todos los años nos alegras, Señor, con la solemnidad de la Resurrección; concédenos a través de la celebración de estas fiestas, llegar un día a la alegría eterna//. Los discípulos conocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluya//. Que la participación en el sacramento de la Eucaristía nos libere del antiguo pecado y nos transforme en el hombre nuevo//. Infúndenos, Señor, el Espíritu de Caridad, para que, a los que has saciado con los sacramentos pascuales, hagas vivir en armonía con tu piedad.
XVI.- JESÚS RESUCITADO ES NUESTRA PLENITUD Y TOTAL ESPERANZA
Lo primero de todo renovar la presencia de Dios para que en esta tarde y en esta mañana conceda a mi alma sentir y gustar la plenitud de Jesucristo, la alegría de una esperanza cierta. Dedicar unos minutos a centrarnos, antes de seguir adelante.
Ahora tomar el libro del Nuevo Testamento y leer Efesios 1, 1-14. Repetir la lectura para empaparnos de ella. Va a servir de pauta a mi reflexión y oración. Sentirme en soledad total, aunque alguien me acompañe en el retiro. He de salir más firme en la fe, más efectivo en la esperanza, más decidido al amor y al celo por la salvación de mis hermanos.
1.- Resulta el texto de Filipenses impresionante. Está todo él como en estilo de bendición. Poco a poco nos va exponiendo, dentro de ese estilo, el don de Dios a los hombres: se nos ha comunicado el Señor por medio de Cristo. La fe es desbordada por el misterio de Dios: es algo sublime. Empaparme de nuevo en el texto. Darme cuenta cómo termina con un acto de alabanza, adoración: "ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo".
2.- "Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los Cielos, en Cristo". Desde el fondo de mi alma, con toda devoción posible, bendigo al Señor. Bendigo, sí, al Padre; procuro contemplar con gran paz el amor de Dios creando, dando la vida, haciéndonos hijos adoptivos. Nos ha comunicado algo de su ser al hacernos hijos. Dios se nos comunica a sí mismo. Brota de mi alma una sincera acción de gracias. Brota de mi corazón un acto más profundo de fe. Por eso brota en mi alma la alabanza por esta gracia inimaginable para nuestra naturaleza humana.
3.- Además: "En Él tenemos, por medio de su sangre la redención, el perdón de nuestros delitos". ¡Grande eres, Jesús, que nos has redimido y abierto las puertas del Cielo! Mi alma se ensancha. Formulo en paz un deseo de expansión de mi alma en plenitud por esta inmensa gracia de tu bondad. Es el acto supremo, Padre Celestial, que has hecho de comunicarte a nosotros a Ti mismo en tu Hijo. Por esto te bendigo, alabo, agradezco, formo criterio y decisión de total entrega a tu amor.
4.- Dios nuestro, te das, te derramas sobre los hombres, como lluvia mansa, como luz celestial que nos envuelve en tu divinidad. Contemplo con amor esta gracia divina. Gozo y me re - creo en Ti...
5.- Contemplo una especie de círculos concéntricos que sirvan un poco de apoyo a mi imaginación:
a) En el círculo más profundo contemplo al Padre con entrañas de amor generoso. Deseo llegar hasta el "corazón" del mismo Dios. Tu amor, Dios Padre, se ha derramado gratuitamente sobre la humanidad. Te has ido comunicando al mundo a través de toda la Historia: En Cristo, en su muerte, en sur Resurrección. Te has dado a nosotros en Cristo. Por eso te adoramos, te bendecimos, te alabamos, te glorificamos, te damos gracias, Señor, Dios, Padre celestial.
b) En el segundo círculo concéntrico contemplo la nueva Alianza: Jesús que se entrega a nosotros, muerto y RESUCITADO, hecho Eucaristía, exige a cambio de nuestra fe, amor, entrega, confianza, sencillo servicio al Reino. Se nos da del todo.
c) En el tercer círculo concéntrico contemplo al hombre, me contemplo a mí mismo. Mi vocación cristiana. Mi destino de salvación. Yo, como criatura, como todos los llamados, soy RECEPTOR de esta salvación. He de actualizarla en mí. He de ser instrumento de salvación para tantos que ignoran todo este plan divino.
d) Cuarto círculo concéntrico: la recapitulación de todo en Cristo: "Hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los Cielos y lo que está en la Tierra". Toda la creación tenga a Jesucristo por cabeza. Ahí está la gloria de Dios. Hacia esto camina la humanidad entera, y nosotros como cristianos, a ello hemos de contribuir con nuestra acción de amor y difusión del Evangelio.
6.- Ahora he de ir sacando algunas consecuencias. Pedirle fuerza a Dios para que estos criterios de fe se graben en mi alma y los lleve a la práctica:
a) Creemos en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, y nos encontramos con una experiencia nueva, distinta. Después de la Resurrección de Jesús el mundo ha encontrado nuevo quicio: el Jesús que había muerto, ha resucitado. Él es Dios mismo, salvador, centro de la creación. Todo está hecho por Él y para Él. Hablar de Cristo es hablar de Dios. Amar a Cristo es amar a Dios; servirle es servir a Dios.
b) Jesucristo resucitado da a nuestras vidas plenitud, paz, esperanza cierta. Cristo resucitado es una experiencia desbordante. Es el total de nuestras vidas. Como seres racionales no podemos contentarnos con lo mero animal, sin aspiraciones. Jesús nos da esa plenitud que se consumará después de nuestra muerte. Ahora recuerdo con añoranza de fe a mis amigos, familia, que están ya gozando de Dios, después de rotas las cadenas que les unían a este mundo.
c) Hacer un acto de fe profunda en Cristo resucitado. El que fue crucificado, vive. Estoy seguro del triunfo total y absoluto de Dios en este mundo. Al fin, todo quedará ordenado, vencido el pecado y el mal. Y brillará la luz de Cristo. Creo, espero, amo.
d) Las promesas de la revelación se han cumplido. Estoy seguro de Aquél en quien creo. Al encontrarme con la Pascua de Jesús renace mi esperanza.
e) Miro la cruz. Miro a Jesús crucificado. Lo miro con fe, con dolor, con esperanza total, porque no terminó todo en la cruz, como tampoco mi vida terminará con la muerte. Estoy seguro de Jesús en quien creo. Ayúdame, Señor, a vivir siempre con fe consciente de tal manera que mi vida sea una luz prolongación del gozo de la Resurrección.
XVII.- EL MISTERIO PASCUAL
1.- Aunque parezca raro, en este tiempo de Pascua me ha venido a la mente el problema del dolor y del mal en el mundo. Es evidente que muchos hoy detestan de la fe porque no ven compatible en la existencia humana la Providencia de Dios con el dolor y sufrimiento en el mundo. Recuerdo una frase de Camus en que afirmaba más o menos: "Me negaré a amar una creación en la que los niños son martirizados".
2.- A pesar de todo esto la razón nos dice que el mundo está gobernado por un Dios absolutamente bueno. Yo no puedo apearme de este principio que estudié ya en mi juventud. Pase lo que pase diré o que no entiendo o que estoy en un misterio, pero nunca, con la ayuda de Dios, dejaré de creer por raros que me parezcan los caminos del Señor. Y no quiero caer en aquel optimismo filosófico que estudiábamos: puesto que Dios es perfecto solamente pudo crear un mundo perfecto. No se trata de esto. No puedo pensar que este mundo es el mejor de los posibles.
3.- Quiero pensar con el filósofo Hegel que el mal es como un momento del todo que es absorbido y se desvanece en el bien. Pero esto no obsta a que permanezca con los ojos y la mente abiertos y me quede perplejo al ver un mundo ingrato, hostil, duro. El mismo Beato Manuel González, el obispo del Sagrario abandonado, cuando se encontraba aguardando a la superiora de un convento de clausura, decía – según testimonio de la misma monja que le escuchaba sin que él lo percibiera – "Señor, llévame de esta vida, que no puedo resistir tanta maldad".
4.- Me uno, sí, al pensar cristiano: Dios no puede querer el mal, sino permitirlo. Aunque siempre queda el interrogante, ¿y por qué no lo impide? Y es que estamos en un misterio. Nos adherimos al Dios Bueno, pero no llegamos a comprender cómo se puede compaginar esta bondad con el mal del mundo....
5.- Y a la fuerza desemboco en la muerte que iguala todo, aniquila todo, quita el dolor y suprime el placer. El rico es tan reducido por ella como el pobre y el poderoso. Todos igual ante la muerte. Un poco luz parece que da este pensamiento. Pero es la muerte de Jesucristo la que ilumina del todo el misterio del dolor en el sentido no de comprenderlo enteramente sino de entender algo. En esta Semana Santa he escuchado una y otra vez la polifonía y orquesta de las "Siete Palabras" de Dubois. Me ha impresionado todo como nunca. Sin comparación con nada visto o escuchado sobre el tema hasta la fecha. Recuerdo ahora para meditar solamente una Palabra de Jesús. El alma se encoge cuando ve Cristo en la cruz que dice con angustia: "Tengo sed", y el fondo cruel a esta petición es el pueblo que se burla de Él y le dice: "Tú que destruyes el templo y lo reedificas en tres días. Baja de la cruz y creeremos en Ti". Y se mofaban de Él. Y era Dios Omnipotente. Y aguantó aquella serie de sarcasmos. La muerte de un crucificado desnudo se consideraba el oprobio supremo. Y Jesucristo es Dios y hombre verdadero. ¿Cómo es posible que sufra así? Esta interrogación nos da luz para solucionar la otra: ¿por qué el dolor en el mundo? ¿por qué sufro? Y es que Jesucristo, el Hijo de Dios, también sufre. Parece que un misterio se aclara con otro misterio.
6.- "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo ... no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Jn. 3,16). Considerar también la parábola del Hijo Pródigo que nos da la clave del amor de Dios hacia nosotros. Dios para nosotros el Amor Crucificado. Algo que asombra y da luz a las tinieblas del dolor. Y cuando vemos el sufrimiento del mundo se ensaña más con los pobres y débiles, vemos que Jesús se hizo pobre y débil y el dolor se ensañó en Él más que en los otros. Este Dios que se hizo hombre y habitó entre nosotros: rechazado en Belén, oculto trabajador en Nazaret, líder de los más necesitados en su vida pública, muerto en la cruz y sepultado.
7.- Sí, Jesús fue crucificado en su debilidad, pero ahora vive para siempre en el poder Dios, está sentado a la diestra de Dios Padre. La muerte de Jesús es luz para los cristianos. Adoramos la cruz, a Cristo crucificado, luz y ejemplo para los hombres. De la cruz pende nuestra salvación. La fe en la cruz no nos lleva a la pasividad ante el dolor; sí nos invita a no desesperarnos ante el dolor. Y nos estimula a ayudar a los hermanos que sufren.
8.- Me confirmo en la fe cuando contemplo a Cristo resucitado. El dolor y el sufrimiento pasado lo doy por bien empleado. Sé que al final triunfaré con Jesús. Aquí encuentro el punto definitivo y culminante de la revelación divina. La resurrección de Jesús es el principio de nuestra resurrección final.
9.- Cristo resucitado se apareció los suyos durante cuarenta días. Fueron el medio principal por el que supieron que el Maestro había resucitado. En las apariciones les iba llamando a una misión especial. A través de ellas se iban confirmando en la fe y aprendieron a comportarse como testigos directos de la resurrección. Apreciaron que Cristo resucitado era el mismo personaje a quienes ellos vieron por Palestina, y con quien habían tratado como Amigo y como Maestro. Sí, cuando vieron la tumba vacía se convencieron de la resurrección, pero en las apariciones se confirman del todo.
10.- Cristo al manifestarse resucitado reveló todo. Iluminó su relación con el Padre. Se mostró como Hijo de Dios.
Me emociona leer en Pablo (Ro. 10,9) "Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó entre los muertos, te salvarás". "Él se humilló a sí mismo hasta la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobremanera, y le otorgó un nombre sobre todo nombre para que al nombre de Jesús doblen su rodilla los seres del cielo, de la tierra y del abismo, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para la gloria de Dios Padre" (Fil. 2, 8-11).
11.- Sí, convergen gracia y razón para llegar al convencimiento de fe. Pero no se trata de una evidencia racional o matemática. Tuve un gran profesor de Teología Fundamental. Lo exponía todo con tal claridad, con tal evidencia que parecía que la fe era casi una consecuencia lógica. Sin embargo la fe es un acto libre. Un acto para el que se necesita la gracia de Dios; no se trata de una evidencia matemática, pero sí la razón "aconseja" hacer el acto de fe. La fe pascual va más allá de la aceptación del testimonio de los testigos. Necesitamos, sí, el testimonio, pero también la gracia de Dios para nuestra acogida del mensaje. Y ahora damos gracias a Dios por nuestra fe pascual y pedimos fuerza para vivir en consecuencia de ella.
12.- Ahora nos acercamos a adorar a Jesús resucitado con María, con los Apóstoles, con los Quinientos a quienes se apareció: el Hijo de Dios encarnado y crucificado ha resucitado para gloria de Dios Padre. Estamos en la plenitud de la revelación de Dios a los hombres. Ahora Dios obra en nuestro entendimiento para dar credibilidad a nuestra decisión de fe. La gracia de Dios y la razón humana son fuerzas colaboradoras en nuestro sí a la fe.
Fuentes: Diccionario de Teología Fundamental. G. O’Collins
XVIII.- La pascua nos invita a poner nuestro corazón en el Señor.
1.- Jacta cogitatum tuum in domino, et ipse te enutriet (Pon tu pensamientos en el Señor y Él mismo te alimentará) . Es una frase no sólo para empezar este retiro, sino para grabarla firme en nuestro corazón; tenerla en nuestra baraja de oraciones cortas.Repetirla mientras comenzamos el retiro de la Pascua del Señor. 2.- Una frase de San Juan de la Cruz: - Enojan mucho a Dios los que pretendiendo el manjar del espíritu, no se contentan con sólo Dios, sino que quieren entretener el apetito y la afición a otras cosas.
[Oh si supieran los espirituales cuánto bien pierden y abundancia de espíritu, por no querer ellos acabar de levantar el apetito de niñerías; y cómo hallarán en este sencillo manjar del espíritu el gusto de todas las cosas ellos si no quisieran gustarlas.]
El que quiere amar a otra cosa junto con Dios tiene en poco a Dios, por ponerlo en la misma balanza que a las cosas.
3.- Aspirar a escalar la cumbre; llegar a al cima; conseguir la caridad perfecta y exclusiva hacia Dios; fundamentados en este amor a Dios y en Dios, amar a las personas. No se trata de cultivar un rinconcito del huerto, todo entero; es el huerto de Dios. Dilatar nuestro corazón. La caridad inunda toda nuestra vida. Nunca saciarnos de adelantar en el amor. Poner todo el fuego del corazón. Que El nos llene estos días más de su amor. Nos conceda su misericordia el amor divino.
4.- Resurrección de Jesús: vivir con estilo nuevo. Así lo hicieron María Magdalena y los Apóstoles. Tuvieron la experiencia de Jesús resucitado y supieron transmitirla. Jesús hoy sigue hablando, sigue comunicando su vida de resucitado, y nosotros adquirimos esta sublime experiencia. Escucharle. Resucitar con El. Desde ahora, mi vivir será nuevo. Renunciar al hombre viejo.
5.- Cristo ha resucitado. La muerte no tendrá dominio sobre El. Ha dejado el mundo del sufrimiento y del pecado. Las manos de Jesús, distintas, luminosas. Apretarlas junto a las mías, para comenzar una nueva vida. ¡Renacer! Quitar los rastros del hombre viejo. El es la luz. La fuente de agua que salta hasta la vida eterna. ¡Sea todo nuevo, o mejor, renovado! Espíritu de gozo y alegría en la pascua del Señor. ¡Sabemos que Cristo ha resucitado, aleluya! Necesidad de estar con Dios: "Dic, nobis Maria, quid vidisti in via?"
6.- Nadie vio a Cristo resucitar. Las mujeres tenían miedo a ir al sepulcro. Buscan; preguntan. Y Cristo en las apariciones les va mostrando quién es. Buscar a Jesús, y lo encontraremos. Esperar en El. No lo vieron resucitar, pero lo vieron resucitado.
7.- Las mujeres se quedaron cortas: buscaban un cuerpo muerto, pero encontraron la realidad viva: Cristo resucitado. Fue mejor.
8.- Construir en nosotros la presencia de Dios. Atención amorosa a El en cualquier momento; en todas las partes. Sólo estará presente para mí, cuando le atiendo con amor.
9.- "Aparejarme" para la Comunión. Soy como el sepulcro de Cristo, que lo acoge muerto y resucitado. El viene a mí como cubierto de mortaja mística bajo apariencias de pan y vino. ¡Ser sepulcro nuevo para la renovación de la vida! ¡Estar labrados en piedra por la mortificación! Así seré sepulcro glorioso. Después de comulgar, colocar "la piedra del sepulcro" para guardarlo en mí, ya resucitado. Permanecer escondidos con Cristo en Dios. Yo quisiera ser ese sepulcro nuevo, sin estrenar, pero no un sepulcro vacío. Sepulcro de Cristo resucitado; sagrario viviente.
10.- Me desilusionan las cosas creadas, pero nunca aprendo. Siempre tiendo a buscar consolaciones distintas de Dios. Y hemos de tener en cuenta que tratándose del amor de Dios nunca podemos experimentar desengaños. Por mucho que le amemos, más merece ser amado, y más necesitamos amarle. Acercarnos cada vez más a El con afectos del corazón.
1.- Comunicación de nuestro momento actual sicológico, de vida interior. Ponerlo en común para recibir aliento o dar ánimo a los amigos.
2.- Alguna idea o gracia actual que nos ha llegado al alma en los últimos meses.
DESARROLLO DEL RETIRO
HEMOS COMENZADO EL RETIRO CANTANDO CON PLENA CONCIENCIA:
"CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES" DESPUES HEMOS REMEMORADO LA RESURRECCION DEL SEÑOR CON ESTAS IDEAS DEL INTROITO:
SENTIRME RESUCITADO CON CRISTO. REPETIRLE: RESURREXI, ET ADHUC TECUM SUM ALELUYA. POSUISTI SUPER ME MANUN TUAM. ALELUYA. MIRABILIS FACTA EST SCIENTIA TUA. ALELUYA. DOMINE, PROBASTI ME ET COGNOVISTI ME. TU COGNOVISTI SESIONEM MEAM ET RESURRECCIONEM MEAM.
COMENTARIO:
Vivir esta antífona desde el agradecimiento de la conversión, de las repetidas conversiones: Verdadera resurrección con Cristo. Regresar a Betania, a los consuelos maravillosos de la primera conversión. Aplicación de la antífona a mí mismo resucitado con Xto.
RESURREXI, ET ADHUC TECUM SUM ALELUYA. (He resucitado, y todavía estoy contigo, aleluya) Desde entonces que resucite contigo, AUN me encuentro junto a ti: gracias.
POSUISTI SUPER ME MANUN TUAM. ALELUYA. (Has puesto sobre mí tu mano, aleluya) Noté entonces; he notado muchas veces tu mano sobre mi hombro, llena de amistad. La colocaste definitivamente el día de mi ordenación sacerdotal. Siento este gozo de la amistad. Se deshace mi alma en consuelo agradecido. ¡La mano de Jesús sobre nuestras alma!
MIRABILIS FACTA EST SCIENTIA TUA. ALELUYA. (Es admirable tu ciencia , alelluya). Admiro, alabo, me abismo ante la Ciencia de Dios. El ha hecho de mí algo grande, siendo por mí mismo pura miseria. Me lleno de amor, agradecimiento, admiración.
DOMINE, PROBASTI ME ET COGNOVISTI ME. (Señor, me has probado y me has conocido). Cuánto me has probado a lo largo de mis días. Me has tratado, has penetrado hasta lo más íntimo de mi pensamiento. Nadie me conoce como Tu, Señor.
TU COGNOVISTI SESIONEM MEAM )(Tú has conocido mi excesiva quietud y mi resurrección) : Tú, Señor has conocido mi sueño, mi pereza, mi estado de "medio muerto", mi tibieza larga, mi muerte en el pecado.
ET RESURRECCIONEM MEAM. )(Tú has conocido mi excesiva quietud y mi resurrección) Tú has conocido mi resurrección. Hoy de nuevo. Cada vez que doy un paso en mi conversión hacia Ti. Sobre todo, Señor, has conocido mi resurrección aquel día de mi conversión primera en que te dije SI.
Sigue, Señor resucitando mi vida interior. __________________________________
Recordar la otra interpretación de la antífona del Introito. Es
un diálogo entre el Hijo y el Padre. Es un canto de adoración. El paso de la muerte de Jesús al triunfo de la Resurrección. -----------------
Después de estas consideraciones hemos escuchado en silencio tres veces completas el canto gregoriano del "Resurrexi".
CONTINUA EL INTERCAMBIO Y DIALOGO
- ¿Dios está contento conmigo? Esta pregunta nos la solemos
hacer con frecuencia. Hacerla ahora.
- ¿Estoy yo contento con Dios? ¿Me ha defraudado a lo largo de mis años?:
- Recordar la emoción, el gozo de la primera tonsura cuando decíamos al Señor: "Dominus pars hereditatis meae."
- Hoy de forma elegante me vuelvo a entregar a El, porque le amo. No me ha defraudado. Yo a El muchas veces.
- Seguir amando a Dios, enamorados de Dios, con
preferencia.
- Y conocemos este amor de Dios a nosotros en que amamos a los hermanos, aunque naturalmente pueda costarnos.
- Dispuestos a perderlo todo antes que ofenderle.
- ¿Me habrá defraudado Dios? Los Apóstoles se sintieron defraudados de Jesús. Recordar los de Emaús; la traición de Pedro; no creían, pero luego... ¡qué alegría! Vamos a agarrarnos a la alegría de nuestra fe!
- La vida es Emaús: .confianza, dudas, esperanza, buscar, encontrar. "Quédate Jesús, porque atardece". En cuanto reciben ellos el impacto de Cristo aparecido, CORREN a anunciarlo. ¿Nosotros?
(AHORA CANTAMOS LAS DOS VERSIONES DE LOS DE EMAUS.)
- La Providencia de Dios está siempre al lado nuestro: acontecimientos, personas... Vas viendo la mano de Dios en todo. El nos conduce y nos guía. Dejarse guiar. Que no quede una etapa en que no te des cuenta de que El te conduce. La meta está cercana. Los años van adelante. AGRADECIMIENTO. A Dios le vamos a dar hasta el último aliento.
- Impresión muy fuerte al constatar la total increencia del
compañero y amigo, en tiempos ejemplar más que nadie.
- Ateos: ellos son el martillo; nosotros el yunque. He visto
romperse muchos martillos, pero nunca he visto romperse un yunque. Seguridad. Bien sé de quién me he fiado.
- Mi fe va a recibir muchos martillazos; pero el yunque nunca se va a romper.
- Aún aprecio más la fe, cuando constato que otros no la tienen. Hacer lo que pueda para que ellos lleguen a esta gran riqueza que nosotros tenemos.
- "Nadie ha venido a decirnos qué ocurre en la otra vida". A
veces esta idea tan repetida por quienes dudan, llega a angustiar. Entonces vamos a decir con resolución lo que aconsejaba el P. Nieto: "Gracias, Señor por la oscuridad de la fe. Hazla, si te parece más oscura. Yo me fío de Ti. Ahí está el mérito.
- Cada día necesitamos menos de las cosas y más de Dios.
-¿Qué le pedimos al Señor?
- Paz, realizarme en la vida, fervor, fervor, fervor en su servicio.
- Saber aguantar todo con fe.
- Saber vivir con alegría pascual.
- Admiro mucho la bondad de Dios hacia mí que, a pesar de mi
infidelidad, cada día me da más ayuda y me conserva el fervor de espíritu.
- Confusión y compunción al ver lo poco que he correspondido a
la acción de Dios.
- Es maravilloso haber trabajado en la juventud. Mi experiencia gratificante: DE DIOS SE EMPIEZA A GOZAR AHORA, EN LA MADUREZ.
- Han muerto muchas amores alrededor... Se va uno quedando más solo con la idea de Dios. ¡Qué amargura para el que no cree en Dios!
- Hacer algo por quienes no creen.
- Alegría grande al preparar a un muchacho para el bautismo y a varios para la Confesión y Comunión.
12-4-93
JESUCRISTO RESUCITO DE VERDAD ¡ALELUYA!
XIX.- RETIRO PASCUA (PACOMIA (1))
1.- Pascua de Jesús. Es como un puente. Nos hace ver a Cristo más cercano. Los misioneros de Ruanda decían ver muy cercana la presencia de Cristo aun en medio de las tremendas dificultades de la guerra. Confesaban que sacaban fuerza del Sagrario.
- Todos los que se encuentran con Jesús hicieron algo antes. Un acercamiento previo, correspondiendo a la primera llamada. Nosotros hemos de avivar la fe un día y otro; tratar de encontrar a Cristo resucitado. El está presente en todas las circunstancias por muy hostiles que nos parezcan.
2.- Después de la Resurrección de Jesucristo los Apóstoles cambiaron radicalmente. El cambio fue total después de Pentecostés. Vamos a interiorizar. ¿Qué es para nosotros la renuncia? ¿Nos ha bajado de verdad al corazón el amor de Cristo, la certeza de su Resurrección? Aquéllos se convencieron y se lanzaron por el mundo con total fuerza mística. ¿Nosotros? Que vibre nuestro corazón. Avivar la fe. ¡Que ésta no sea una Pascua más! Hablar más de Jesús y con Jesús.
3.- Creo que da la impresión de que encajamos mejor con el Cristo doliente que con el Cristo triunfante, resucitado. Tal vez porque en nuestras vidas abunde más el dolor que el gozo. Vivimos un poco de las rentas. Hemos de insistir más en Cristo resucitado.
4.- Miro al mundo. Veo cada vez más gente apartada de Dios. Veo muchas personas que dijeron o dijimos un "sí", y ahora viven como auténticos alejados. O como rutinarios y simples funcionarios. Atráenos, Señor. Dadnos sacerdotes santos.
Oración por las vocaciones y los sacerdotes.
5.- Vamos a procurar en nuestra caridad marcar el acento en el amor a Dios. Muchos lo marcan en el prójimo, y no es exacto. Tú, eres el Rey de la gloria, Cristo. Mi gozo en ti; sólo en ti. Y amarte en mis semejantes. Esto nos cuesta más. Dadnos, Señor, amor afectivo hacia ti, hacia todos nuestros hermanos.
6.- Necesitamos fuerza para luchar contra las pasiones. A veces
nos entusiasma tu mensaje, Señor, en una lectura. Se enciende nuestro corazón. Pero luego viene el cansancio, incluso con
frecuencia antes de empezar. Vamos a pedirle al Señor: ya que me das el deseo, dadme tu fuerza.
7.- Acabo de leer la vida de Don Angel Riesco Carbajo y me ha impresionado. Todavía son muchos los que ignoran que se ha introducido su causa de beatificación. Es un hombre de una vida interior poco común. Sencillez. Alegría. Tenia hecho el voto de alegría y se le veía siempre sonriendo. Sufrió horrores con su marginación en Tudela. Pero jamás se quejaba ni criticaba, ni permitía criticar a quienes, por animarle, lo hacían. Dos años antes de morir pidió al Papa le sacaran de Tudela por juzgar que su presencia era inútil. Todavía se desconoce el misterio de por qué se le relegó como auxiliar de un administrador apostólico.
8.- Me das, Señor, tiempo abundante para servirte, para amarte, y yo pierdo el tiempo. Me das tiempo para ser feliz en tu amor, y yo pierdo el tiempo en aficiones estériles. Dame tu fuerza.
9.- Señor, que yo vea. Me parece que estoy ciego. Pero en ti he puesto mi esperanza y jamás quedaré confundido. Dadme fuerza como a los santos para hablar de ti. Y dásela más fuerte a otros
muchos con más cualidades humanas que yo.
NOTA: Seamos delicados con presencia real de Cristo en la Eucaristía. Hacer al entrar en la Iglesia y al pasar cerca del Sagrario, SIEMPRE, una genuflexión sentida.
(1) La palabra "pacomia" en el lenguaje de espiritualidad significa reunión de amigos para hablar de asuntos más íntimos o personales de la vida interior. Viene el vocablo del Abad Pacomio que se reunía con sus monjes de vez en cuando para estos asuntos.
XX.- REFELXIONES PARA RETIRO EN PASCUA 2007 EN GRUPO DE AMISTAD
1.- Estamos en este tiempo pascual viviendo la resurrección de Jesús. Vivirla cada año más a tope. Procuramos contemplar a aquellos Apóstoles en los momentos aquellos en que había rumores serios de que Jesús había resucitado. Algunos habían visto el sepulcro vacío, pero la mayoría no creía; no se fiaban. En el fondo se sentían fracasados. "Esperábamos, pero..." – decían los de Emaús. Lo comprendemos, pero a la vez reafirmamos nuestra fe. Jesús ha resucitado.
2.- La Resurrección de Jesús es un SÍ al amor, un SÍ a la predicación del Evangelio; un SÍ a nuestra entrega. La Resurrección es un NO al pecado; un NO al egoísmo. Hemos de vivir una vida con gran ilusión. Es una exigencia de nuestra fe a la Resurrección. Orar delante del Sagrario al Señor poniendo estos deseos como petición.
3.- Conocí a un señor muy inteligente y muy preparado en Teología. Sabía de todo, igual que un sacerdote, pero no había encontrado a Dios. Admiraba la palabra de Dios, pero no creía en ella. La Resurrección de Jesús no había hecho mella en su alma. Me dio gran compasión. Le dije lo que en aquel momento se me ocurrió, siendo mi deseo abrir en su alma algún resquicio para que la gracia de Dios la tocara. Pienso que también en esta tiempo de Pascua hemos de pedir al Señor por los que no creen, que les dé su gracia para poder hacer el acto de fe.
4.- Creer en Dios, en el Dios verdadero, no en el Dios que muchos se están forjando, acomodado a su manera de ser. El "dios" inventado por cada uno no es el Dios de la revelación, no es le Dios verdadero. Que el Señor nos dé su luz para no caer en la trampa de inventarnos dioses; fijarnos, sí, en la revelación. Allí lo encontraremos.
5. – La Resurrección fue alegría. Nos hace falta alegría para quitar el miedo, para vivir una vida serena, optimista, con empuje, entregada. Es una gran riqueza para nosotros la vida cristiana que nos ofrece la esperanza de la propia resurrección y dar testimonio de ello.
6.- La Resurrección fue para Jesús un cambio de vida; tanto que los suyos dudaban; no llegaban a reconocerlo. Pero los signos que Él les daba eran claros; les confirmaba en la verdad: la fracción del pan, el tono de su voz, las palabras que les dirigía. "Es el Maestro", decían. --- Expresar nuestra fe y confianza en Él.
7.- El camino que lleva a Jesús resucitado es ser creyente de verdad, ser humano, ser cercano a nuestros semejantes. Buscar la felicidad de los demás. La vida de Jesús no podía quedar en el olvido. Su vida fue preciosa. Por eso hoy y siempre los cristianos meditamos, escribimos, predicamos su Pascua. La Resurrección de Jesús nos compromete a anunciar el Evangelio.
8.- No puedo entender pascua y egoísmo. He oído que en nuestros tiempos cada vez el hombre es más egoísta. Que esta "cualidad" innata en nosotros, cada vez está más desarrollada en las personas. Sin embargo la realidad es que cristianismo y egoísmo son incompatibles y que hemos de luchar más y más contra el egoísmo.
9.- Hacer un propósito por la mañana: "Voy a dedicarme a hacer hoy feliz a alguno..."; a todos con cuantos trate. Mostrarles mi distinción por ellos, mi amistad y delicadeza. Concretar con qué personas he de "desbordar" mi afecto y estima. Buen propósito pascual.
10.- Estamos en Pascua y en Mayo. Se juntan dos grandes amores: la Virgen María y Jesús, o mejor, Jesús y la Virgen María. Gozar con María en la resurrección de su Hijo. Su fe quedó del todo confirmada al verle a Jesús resucitado. Aunque nos dice poco el Evangelio de María, así lo vemos por deducción teológica. El gozo de María fue grande. Ella siempre esperó aun en su mayor dolor. Podemos estar seguros de ello. Por eso nos unimos a María. Pedimos en este día de reflexión a nuestra Madre el gozo de Jesús resucitado, que nos dé su alegría para poder testimoniar con mayor facilidad el Evangelio.
11.- Y adoramos a Jesús resucitado con amor, como María y con María. Reina del Cielo, alégrate y danos a nosotros de tu gozo para perseverar y difundir el Evangelio.
XXI.- PASCUA - Resurrección.
Nos ponemos en la presencia de Jesús resucitado. Está aquí. En el día en que conmemoramos la Anunciación a la Virgen María. Pedimos el auxilio a nuestra Madre para que nos ayude a practicar bien este retiro.
1.- Un año más ¿o un año menos? ¿Qué será el Cielo? Nos falta menos. Quisiera estar en la presencia de Dios. ¡Qué recuerdos más alegres la resurrección! Que nos merezcamos un poco esa felicidad. Que esa esperanza en el Cielo nos ayude. Danos, Señor, una gran esperanza; líbranos de la tentación de la desesperanza y ayúdanos a revestirnos de Ti.
2.- Jesús resucitado, ahora estás en el Cielo también con tu humanidad como amigo, como salvador; identificado con cuantos permanecemos en el mundo, con quienes han llegado a la patria del Cielo. Y de la misma manera tenemos tu presencia en el Sagrario, en todos los Sagrarios del mundo. Sentimos confianza, hacemos una acto de fe total, somos conscientes. Jesús, Dios y hombre verdadero, el resucitado está entre nosotros como entre los dos de Emaús.
3.- Fecha singular la de hoy: en las celebraciones pascuales y en la fiesta litúrgica de la Encarnación. Señor, has enviado a tu Hijo a salvarnos y celebramos hoy con gozo el triunfo de la Resurrección y el recuerdo de la Encarnación. Abre, Señor, nuestra inteligencia y nuestro corazón a estas realidades. Enséñanos a sentirlas, a gozar con ellas, que la fe en estos misterios tan profundos nos ayude a transformar nuestras vidas.
4.- Jesús, sigues vivo entre nosotros y no sólo en la Misa del Domingo en que recordamos la historia de Santo Tomás, cuando creyó después de verte. Estás con nosotros también ahora. Nos sigues, nos miras, te comunicas con cada uno de nosotros todos los días. Nos acompañas en las alegrías y en las pruebas. Si nos olvidamos, pronto nos reclamas. ¡Que maravilla la realidad de la fe! Haz que siempre estemos junto a Ti y no permitas que nos apartemos de Ti.
5.- Jesús, eres para nosotros lo que fuiste para tus primeros discípulos. Yo creo en Ti y espero en Ti. Ellos cambiaron su actitud por la Pascua, ayúdanos a cambiar: alegría, decisión, confianza, deseo de apostolado. Dios es fuente de vida y de luz y de gozo, porque en Él está puesta nuestra esperanza; nos ha creado por algo y para algo. Y Dios es bueno, por eso hemos de estar siempre alegres y he de ser difusores del Evangelio. El gozo de Dios Padre, Salvador y Redentor es ayudarnos, librarnos. Cristo resucitado es en nuestro corazón como un manantial en el desierto. Jesús resucitado inspira amor y ternura y simpatía a sus seguidores.
6.- Jesús ha resucitado y nos hace participar a todos de su alegría y esperanza: "El que cree y vive en mí, aunque hubiera muerto vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre". Merece la pena ir tras el Maestro. La Resurrección de Jesús sigue hoy afectándonos y nos empuja en el camino que seguimos, y nos hace vivir el gozo de Jesús. Esta fe transforma nuestras vidas.
7.- Nos llenamos de ánimo para seguir viviendo esta experiencia de Dios: hoy en la Resurrección de Jesucristo. Sentimos a Dios cerca de nosotros y Él nos anima a practicar el bien. Le agradecemos y pedimos que habite en nosotros, que vivamos con alegría este misterio de la Resurrección.
8.- Sé que por la Eucaristía mi vida terrena tendrá un final feliz; no concluirá con la muerte. Enséñanos, Jesús a estar cada vez más atentos a la Eucaristía: Misa, Comunión, Presencia Real en el Sagrario. Tu cuerpo es alimento de vida eterna; me complazco de todo en Ti, mi Dios y Señor. No permitas que jamás me aparte de Ti.
9.- Acuérdate, Virgen María, díselo a Jesús: todos los hombres, todos estamos llamados. Haz que seamos también escogidos, porque por todos ha muerto tu Hijo y ha resucitado.
10.- .- El mejor reflejo de la Santísima Trinidad en este mundo es la Eucaristía: ahí estás Jesús, Dios y hombre verdadero, consustancial con el Padre por la filiación, y con el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. ¡Y estás resucitado, porque la muerte no tiene poder sobre Ti! Me entrego a la Eucaristía. Me entrego a la Santísima Trinidad. Virgen María, estás del todo dentro del misterio, llévanos. Eucaristía: ahí está Jesús amando al Padre, ofreciéndose al Padre. Me ofrezco al Padre contigo Jesús, amo a Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo.
11.- Ponernos de parte de Jesús delante de los hombres; del todo convencidos de que Cristo se pondrá de nuestra parte, ante el Padre celestial. Si tropezamos en el camino, ayúdanos a levantarnos, Señor.
12.- Dicen que no puede existir amor profundo a Jesús en el corazón que no comprende su propia maldad o imperfección. Si profundizamos en el nuestro hemos de reconocer nuestras culpas, porque hemos pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Danos tu amor, un amor profundo hacia Ti, Jesús.
Estas ideas vividas en la oración común una mañana de abril han de perdurar en nosotros con amor repitiéndolas varios días en la oración diaria y nos sirven para practicar una mañana de retiro.
XXII.- Pascua; sus exigencias
1.- Nunca desanimarnos. Aquellos deseos de ser santos en nuestros tiempos de seminario, han de continuar hoy, después de medio siglo. ¡Y a pasar muchos ratos en contacto de la Eucaristía! Estoy seguro de que haremos más bien que en otros tiempos en que dedicábamos menos tiempo a la oración. Amar, amar más a Dios. ¡Qué gracia tan grande nos ha concedido al hacernos desear más amor! Y el que ama, desea permanecer muchos ratos junto al objeto amado. Vamos a procurar estar mucho tiempo con el que desea nuestra alma. Que el Señor necesita hoy más que nunca grandes amadores para curar a este mundo enfermo.
2.- La resurrección no es algo aislado. Lo vemos todos los días; nos llena de alegría, ilusión y fervor. ¡Nuestra resurrección! Hemos de correr con las piadosas mujeres, hacia "el sepulcro"; buscar como ellas a Dios, en el sagrario. Vivir la alegría de las santas mujeres. Comunicar como ellas que Jesús ha resucitado.
3.- ¿Qué nos exige la resurrección? Esperanza. Entrega. Vivir la vida dando amor, ternura, paz; saber perdonar.
4.- Actitudes de Jesús: Alegraos... Todo había sido un fracaso en la pasión. Pero, de repente, aparece la gran realidad: ha resucitado. Alegraos; no habéis fracasado; todo es verdad. ¡He vencido hasta la misma muerte!
Luego, doce Apóstoles casi incultos cambian el mundo. ¡Resucitó Jesús, nuestra esperanza! ¡Avivar más y más nuestra esperanza en estos días de Pascua!
5.- Jesús va buscando a los suyos después de la resurrección. ¡Incluso cuando están con las puertas cerradas! También ahora a nosotros. Pero, ¿no tendremos las puertas del todo cerradas? Tú, Señor, puedes penetrar. ¡Atraviesa las paredes de mi alma!
6.- Ser nuevo fermento. Estrenar una vida nueva en esta pascua. Caminar como hijos de la luz.
7.- Las santas mujeres iban de noche hacia el sepulcro. Pero el sol se levantó y les dio su luz. Y apareció el Sol; y las fue guiando.
8.- Como a María Magdalena nos sigue Jesús... y cuando menos lo pensamos, nos encontramos con El.
9.- "¿Dónde vas, zagala, sola en el monte? ... Mas quien lleva a Dios, no teme la noche." (Saborearlo).
10.- "Cerradas las puertas por miedo a los judíos". Miedo. Miedo a criaturas. Pensaban más en sus enemigos. EN PENTECOSTES PIENSAN EN CRISTO. Así son eficaces y transforman el mundo.
11.- Recordar: a Tierra Santa iban los primeros franciscanos, y llamaban la atención de los mahometanos, y enseguida los mataban por odio al cristianismo.
Por eso les prohibían los superiores marchar allí - por temor a quedarse sin frailes. Ahora pasa al contrario. Les prohíben a los frailes hablar de Dios. Y es preciso predicar la Palabra.
12.- "No te pongas cuando haces oración de inmediato a leer cosas. ¡Amame y déjate amar por mí".
13.- Vivir conscientes en las tinieblas, para poder después de forma también consciente, disfrutar de la luz. Siempre hay una visión de luz. Agarrarse fuertemente al cirio pascual - CRISTO RESUCITADO Dios de Dios, Luz de luz.
14.- "Ha resucitado; no está aquí". Esto dijo el Angel a las mujeres que llegaron
al sepulcro. Amigo, yo también resucité del pecado a la gracia en una Pascua
florida. No me busquéis en el lugar de los muertos. --- Pido al Señor por ti
en este día gozoso para que, si estás en pecado, resucites con Cristo a la
gracia. Y si, por su misericordia te encuentras en amistad con Dios, que hoy
sea para nosotros una nueva conversión hacia la santidad. Juan.
MÁS DE RETIRO DE PASCUA
1. Comenzamos este retiro de Pascua de la mano de nuestra Madre la Virgen María: Tomad Virgen pura nuestros corazones: no nos abandones jamás, jamás: no nos abandones jamás, jamás. Tantos años que nos hemos reunido en tu nombre, Virgen María, danos fortaleza para que el tiempo que nos quede en esta vida seamos de verdad fieles a nuestra fe y a nuestra vocación.
2.- En estos días de Pascua repito una y mil veces con la emoción que nos dan los años vividos en fe y esperanza: "Dinos, María, ¿qué es lo que has visto en el camino? - He visto a Cristo que vive. Él precederá a los suyos en Galilea". Me gusta repetirlo en latín. Tiene una fuerza especial para mí. Tiene más de cincuenta años de vivencia profunda en mi alma.
3.- ¡Cincuentenario Pascual! Para vivir esta gran fiesta como si fuera un solo día. Sigo la liturgia día a día durante todo el tiempo. Rememoro ahora la de la Eucaristía de hoy. Deseo grabar en mi alma y en la de todos estas frases: "Ya que nos has dado la gracia de conocer la Resurrección de tu Hijo, el Espíritu Santo nos conceda una vida nueva". Con este pensamiento deseo participar de la alegría de la Resurrección.
4.- Es una gracia actual celebrar cada año el tiempo de Resurrección. Todos saben el hecho. A algunos no les sirve de nada. El fin de la Resurrección es una vida nueva; renovar nuestra vida como la naturaleza se renueva en primavera. Si soy consciente de ella, si la llevo a mi vida interior, a mi meditación, a mi oración, influye en mí en toda su plenitud. Con humildad se lo pido ahora al Señor.
5.- ¿Las apariciones? Para que los Apóstoles fueran resucitando a una vida nueva. Cambiaron radicalmente cuando se convencieron de que Jesús había resucitado. El Espíritu Santo acabó en Pentecostés esta transformación radical. Nosotros vivimos con total fe aquello que Jesús dijo a Tomás: "Bienaventurados quienes sin haber visto han creído". Según pasan los años, por la misericordia de Dios aumenta mi fe. Me da alegría ver que, aunque se va acercando el final de esta vida, la Resurrección con Él es una realidad.
6.- Y me viene ahora a la memoria aquello de Jn. 6, 52... "El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna". Vida nueva, sin fin, sin pena, sin sufrimientos. Pena de que todavía, en el fondo de muchos, esté la objeción de entonces: "¿Cómo puede darnos a comer su carne?" Y surge segura, firme, la voz de Cristo, nuestro Dios: "Si no coméis la carne del Hijo de Dios, no tendréis vida en vosotros". "El que come mi carne habita en mí y yo en Él". Vivimos con reverencia, unción y emoción estas realidades de fe. Son para cautivar del todo nuestras almas.
7.- Seguiremos viviendo la Pascua en alegría, porque nos trae la vida de fe en el Resucitado. La primavera nos trae la imagen de la Resurrección de Jesús. Cristo vence la muerte como la primavera ha vencido al invierno.
8.- Y hoy tenemos signos vivos de que Jesús ha resucitado. Hay personas verdaderos testimonios. Hacen como Jesús. Trabajar con esperanza por hacer felices a cuantos pueden, por remediar sus males, sus preocupaciones y tristezas. Y lo hacen con gran espíritu de fe, lo hacen con alegría y con ilusión. Los hay. Pedro y Juan fueron al sepulcro y vieron los signos de la Resurrección: el sepulcro vacío, el sudario y los vestidos, allí doblados. Resucitó Cristo nuestra esperanza. Ya no hay tristeza. Como en ellos ha cambiado nuestra vida. Y va a ser también nuestra existencia bondad y felicidad, donación a otros para que ellos también puedan creer.
9.- Nuestra reacción como la de María Magdalena: comunicar la experiencia del Resucitado. La vida de Magdalena cambió también después de la Resurrección:
10.- Cristo siempre con nosotros. Nos acompaña: nos da fuerza para estar junto a Él. Y oímos su palabra. Así "tenemos vida abundante".
11.- Aprovechamos este retiro para orar cuanto podamos. Y después en nuestras casas renovar así mejor nuestras vidas. Por la Resurrección de Cristo estamos contentos, porque se nos han abierto la puertas de la inmortalidad. ¡Las puertas de una eternidad feliz! Esperanza grande y recordar muchas veces la eternidad feliz que nos espera, gracias a Jesús resucitado. Gustar de nuestra fe. Gustar la esperanza.
XXIII.- Pascua con Jesús
Nos reunimos cinco amigos en la presencia del Señor en estos días de Pascua. Queremos renovar el fervor mirando un poco el testimonio de otras personas y la propia vida interior. Que Jesús resucitado nos dé fuerza para que nosotros, que hemos resucitado con Cristo busquemos las cosas de arriba; gustemos de las cosas de arriba.
Mi testimonio de vida interior es hoy más que propio, de algunas personas que a través de correspondencia e internet me dan buen ejemplo.
1.- Mi saludo al entrar a la iglesia es: "Señor, aquí está Cándido, tu siervo inútil que confía en la abundancia de tus misericordias". Lo he copiado para mí. Hermoso saludo para que cada uno de nosotros le hagamos al Señor cuando entramos en la iglesia.
2.- Suelo ir a la iglesia por la tarde que está el Señor expuesto. Mi oración es ésta: Señor quiero amarte más y más y cada día más; quiero inflamarme por tu amor, quiero abrasarme y consumirme por tu amor, y comunicar el fuego de tu amor a todos los que me rodeen. También rezo con gran devoción cuando el sacerdote toma el incensario para ofrecer al Señor el aroma litúrgico, pero entonces me viene este pensamiento: Si yo ardiera no olería precisamente a incienso; se entiende en lo espiritual. Al menos, Señor, que de verdad vaya consumiendo mi vida con el deseo de ser incienso vivo para Ti. Repito esto varias veces al Señor.
3.- Señor, sirvo poco para rezar, porque estoy habitualmente distraído; paso la mitad del tiempo pidiendo a Dios perdón por mis distracciones. Pero, Señor, Tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Durante unos segundos voy a repetir esta oración
4.- También te digo desde el fondo de mi corazón, Señor, sujétame fuerte; no sea que dé un tirón y me suelte. No te fíes de mí; que no soy de fiar. A los santos prueba Dios a veces con periodos de sequedad. Yo estoy tan lejos de la santidad que el Señor y la Virgen María su madre me miman tanto que no puedo pensarlo que se me llenan los ojos de lágrimas. Pero qué lejos debo de andar de la santidad...
5.- Señor, que dijiste que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederá; a tu Padre y en tu nombre pido esta gracia: la salvación de todos los míos; que no se pierda ninguno de los que Tú de alguna manera me has confiado. Y si para ello, para aplicar los infinitos méritos de tu Hijo fuera preciso el sacrificio de mi vida, tómala, mi Señor. Y sé que mi vida no es mía, sino tuya y que puedes tomarla cuando y como te plazca, pero yo te la ofrezco, Señor, y te pido la aceptes, si fuera necesario para la salvación de los míos, Amén.
6.- Y quédate conmigo, Señor, que mi vida ya atardece. Y pasada la noche, mi Señor, que en el Cielo contigo me despierte.
7.- De una persona que se ha convertido del narcotráfico al fervor más exquisito. Va a entrar religioso. Dice: La decisión ya esta tomada. He revisado mis ejercicios espirituales y revisado mis meditaciones. Hay que darle valor a las palabras que escribí y debo seguir el sacerdocio despojándome de todo. No cuentas en el banco, no carro, no seguro de hospitalización, no reuniones de cocktailes los fines de semana... Me voy con los pobres del mundo a predicar el Evangelio y me quedo con ellos hasta que el Señor me llame a Su presencia. Esta es la imagen que tengo de lo que el Señor desea para mi.
8.- Anoche fui a una reunión con uno de los sacerdotes mas reconocidos de la diócesis y conversé respecto a lo que hacia para conseguir apoyo en su sacerdocio y la respuesta fue: reunirse con amigos sacerdotes todos los domingos y comen juntos y se toman algunos tragos. La palabra de Dios; Cristo, jamás se mencionó y eso me dice que necesito ir donde si se menciona: SOLT's. --- Pedimos por él; pedimos por nosotros. Nos examinamos: ¿Cómo va nuestro sacerdocio? ¿animará a otros?
9.- Sé que puedo entrar en la diócesis y seré líder dentro de ella y pronto tender un gran automóvil y seré asignado a una parroquia grande y financieramente, fructuosa, y pronto me perderé en esas cosas. Me voy por el camino de Cristo y peregrino por los pobres.
10.- Otro convertido de testigo de Jehová: Estos días siempre releo los pasajes de los Evangelios sobre lo que sucedió y dijo Cristo en esta Semana. Reflexiono y sigo los programas de radio. Y siempre, siempre, estoy con Dios. Es que no sé estar sin Él. Es algo tan grande que siempre lo llevo conmigo, en mi interior. Cercano.
Unas Ideas Para El Tiempo Pascual
11.- Estamos celebrando la Pascua de Resurrección. Jesús vive; ha resucitado y llena de gozo a las gentes. Quien cree en la Resurrección anda por buen camino. No es del tiempo pasado la Resurrección de Cristo; es de hoy. ¿Has sentido alegría al ver a Jesucristo resucitado? Ojalá hoy la sintieras. No nos hemos de contentar con hacer un acto de fe: más, mucho más. Una gran esperanza, que es nuestra fuerza vital cristiana.
12.- María Magdalena va al sepulcro a ungir a un muerto ; el fracaso había sido total. Pero se encuentran con el sepulcro vacío. "¡Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!" . "A mi Señor"; lo siente suyo. Y llora y lo busca. ¡Se han llevado a mi Señor! ¡Con qué amor lo decía! Amor personal a cada uno; soy amado por Cristo. Soy su gran amigo. ¿Dónde lo han puesto? Es el amor de su corazón; la ilusión de su vida. Es un amor personal. Así ha de ser nuestro amor a Jesús: total, personal, solícito...
13.- Recordamos la amistad grande que tuvo Magdalena después de su conversión con Jesús. Cristo se hospedaba en su casa, los últimos días anteriores a la pasión se alojaba en casa de Lázaro, Marta y María.
14.- Estar mucho rato con Jesús. Aquí está tu siervo inútil: con fe eucarística. Amar a Jesús cada día más; inflamarnos; abrasarnos en su amor. Comunicar a otros nuestro fuego interior con fe, con la conversación espiritual. Y buscar el silencio para comunicarnos con Dios.
15.-Saborear con gusto nuestra esperanza; fue este testimonio de fe y esperanza en la Resurrección lo que hizo a los Apóstoles de verdad testigos y conquistadores de masas. La Resurrección es una realidad viviente y esperanzadora. Nuestra alegría pascual ha de ser un testimonio grande ante el mundo.
16.- Personalizar más y más nuestra fe. Es el Señor de todos; es mi Señor. Amar en el fervor. Saborear las cosas de Dios. Buscar las cosas de arriba. Cristo ha vencido a la muerte y nos hace partícipes de su Resurrección.
17.- Medito el Evangelio de María Magdalena. Va enseguida a avisar a Pedro. Mientras marchan por el camino se les aparece Jesús y les dice: "Id y anunciad que os espero en Galilea. No conservan el gozo para ellos solos; van a comunicarlo a los demás. También Jesús nos sale al encuentro. Pero es preciso saberlo anunciar, porque somos testigos de su amor. Cristo es nuestra vida. Ser testigos suyos; Él no se ha llevado nada, sino que nos lleva a nosotros a su vida inmortal.
XXIV.- Emaús, gozo, intimidad con Jesús.
1.- Comenzamos el retiro cantando el himno ¡O quam amabilis es pie Jesu! Medítalo; tal vez hace tiempo que no lo lees.
2.- Jesús está entre nosotros. Su lugar aquí, en la Eucaristía. Adorarle. Amarle. Sentir su presencia. Sacarlo a la custodia, como gustaba San Pedro Julián Eymard. Dedicarle tiempo a Dios en la Eucaristía. Más tiempo. Se El nuestro solaz; nuestra necesidad; nuestra vida.
3.- Los discípulos de Emaús caminaban tristes. Comentaban cosas pesimistas. Cuando se dieron cuenta de que estaban con Jesús, todo cambió. Hacer acto de fe muy consciente. Jesús está aquí; como con los de Emaús. "Venimos con las flores de un deseo.". Y nuestro deseo es éste: "Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz". El pesimista no está con Jesús, porque no tiene esperanza. Aunque los tiempos actuales sean negros en la fe, tenemos esperanza. Cristo está con nosotros.
4.- "Ellos al instante, le siguieron". En la vida espiritual, nos dice Eymard hay dos suertes de gracias: una ordinaria, común a todos; otra especial . Dios las concede solamente a las almas que ama con amor privilegiado. Esta gracia forma de una manera especial la vida . ¡Feliz el que la posee! Así, los Apóstoles recibieron la gracia especial de seguir a Jesús. Se trata de una gracia soberana.
Podemos considerar varias: A) Atractivo especial hacia la pasión del Señor. B) Ilusión por la vida de penitencia. C) Pero la mayor, la más excelente de estas gracias soberanas es la afición predominante al Santísimo Sacramento, por ser el objeto más perfecto. Da un carácter de vida más perfecto. El Señor ha hecho en ella como el compendio de todas sus maravillas de gloria.
Cuando el Señor quiere conducir a un alma a la gracia soberana de la Eucaristía, la va preparando: primero le da un sentimiento de felicidad, quizás ya en la primera Comunión. Más tarde una necesidad, un instinto: entonces, todo nos conduce a la Eucaristía. El alma, poseída entonces de este atractivo, endereza su piedad y virtudes hacia el Santísimo Sacramento. Y para ella resulta necesaria la Misa, la Comunión, entrar en las iglesias a visitar a Jesús. El espíritu de familia no está sujeto a la razón; igual pasa con la gracia eucarística, cuando es nuestro atractivo dominante. Entonces hay que cooperar con esta gracia: alimentarla con la lectura; conservar el fuego, echándole leña... Corresponder con gran fidelidad; ser agradecidos.
5.- El estado de compunción de corazón cada vez toma en mi alma mayor fuerza. Cuanto más me miro, mayor parece mi miseria y poca correspondencia al amor de Dios. En pura lógica, me da esta impresión: nuestra postura habitual delante del Señor debiera ser esta compunción o arrepentimiento, éste jugarnos pobres y deudores delante de El.
Y no resulta nuestra relación con Dios o la actividad apostólica estéril y sin garra. Tal vez todo lo contrario. "Nada soy, decía San Pablo, pero todo lo puedo en Aquel que me conforta". "El Peregrino ruso" no decía otra cosa a Dios en su oración - todo el día- "Jesús, ten misericordia de mí". ¿Leíste ese libro?
6.- El gozo conmueve; ayuda. El consuelo nos hace más influyentes en los demás. Es el fervor sensible que tanto necesitamos para el bien del Reino. Pedírselo al Señor.
Cuando estamos entusiasmados, contagiamos nuestro entusiasmo. Por algo la etimología viene del griego "En Zeos"
7.- Veo mi grandeza cristiana. Basta leer y meditar en cualquier libro de espiritualidad. ¿No te ocurre a ti también? Consciente de esta grandeza o dignidad, comienzas a avanzar por el camino de Dios, lleno de gozo. Por una parte te desahogas con Dios en amor. Por otra, ves tu miseria, las pequeñas o grandes infidelidades y quedas como abrumado bajo un gran peso.
¿Qué he hecho yo que mi amistad procuras? - le dices al Señor. Y sientes tu filiación divina, ser miembro de Dios, imagen viva de Dios, templo vivo de la Santísima Trinidad. ¿Cómo no habré sabido cumplir mejor la voluntad de Dios? Y nuevamente la compunción del corazón brota a tu alma como única respuesta. Confusión y amor. Humildad y deseos de generosidad. Ganas de llorar, pero dentro de una gran paz interior. Al menos aprender un poco a darme con generosidad a mis hermanos. ¿Qué menos puedo hacer?
8.- Cantamos juntos (hazlo ahora interiormente gustando cada una de las palabras: "Yo soy de Dios, oh dulce pensamiento, que anega el alma en celestial amor. El mismo Dios, morar gustoso quiere en mi pobre y frío corazón". "Yo nada anhelo, yo soy feliz, que el Rey del cielo ya mora en mí." - Recuerda las otras estrofas. Desear todo esto si no lo siento del todo.
9.- Si echo la vista atrás, veo cientos de horas perdidas junto al televisor en mis años de sacerdocio ministerial. Tiempo perdido que no volverá. Si hubiera aprovechado esas horas para estar en contacto con Dios, hubiese adorado más a El, hubiera sacado más fuerza para influir en mis hermanos.
10.- Oración sin prisa. Aunque tengamos que emplear en ocasiones poco tiempo. Luchar contra la tristeza. Ir al Sagrario si estamos tristes. Si la tristeza es prolongada, es que tenemos ídolos con mucho apego a ellos, por encima de Dios. Decir: "Venid, adoremos al Señor; arrodillémonos sintiéndonos pequeños; postrémonos en tierra.
11.- Ser amigos íntimos de Jesús. Nuestra mayor ilusión ha de ser aumentar el conocimiento y amor a Jesucristo en cada una de las almas. Y para poder conmover a las almas es necesario estar íntimamente unidos a Aquel que es la fuente de todo bien y de todo amor.
Si estamos así, seremos instrumentos maravillosos en las manos de Jesucristo para su misión, como lo fueron el Cura de Ars, Nieto y tantos y tantos santos que nos han precedido. Olvidarnos del todo de nosotros mismos y vivir por completo en el misterio de Dios. Dios se complace en elevar a sus más fieles servidores ala más íntima unión con El. Y desde esa unión es desde donde se puede ser verdadero apóstol.
12.- Llevar siempre a la Misa algo interior; algún sacrificio voluntario. Ofrecer mi vida y mi trabajo en satisfacción de todos mis pecados. Confiar en su divina bondad, misericordia infinita . Comenzar así el día y terminarlo. Hacer completa la señal de la cruz. Meditarla. Pensar conscientemente en el "Abre, Señor, mis labios".
13.- No puedo acostumbrarme; cada día me impresiona más. Ya no se oye nunca predicar con celo desgarrado de quienes sienten la profanación de las cosas santas; el único vicio que se fustiga es el egoísmo y la insolidaridad. Pero las ofensas a Dios, el olvido de Dios, la blasfemia, el sacrilegio y otros muchos pecados no los oigo ni mencionar. Nunca he escuchado desde hace muchos años predicar sobre el infierno, sobre la realidad de la muerte que se nos avecina. A la muerte se la mira solo como el paso al Padre. Y es verdad, pero no se habla del juicio que es una realidad total.
En mis catequesis y en mis clases de religión yo procuro hacerlo; tampoco me obsesiono con el tema, pero ahí está. Es una realidad de nuestra fe como lo es la Santísima Trinidad o la presencia de Jesús en la Eucaristía.
14.- Meditar bien el Alma de Cristo". Recorrer su memoria, santifica la mía. Recorrer su entendimiento; santifica el mío. Su voluntad; santifica la mía. Cuerpo de Cristo, sálvame. Ir recorriendo sus manos; manos de Jesús que bendicen; sálvame. Sus pies que corren tras el pecador; sálvame.... Seguir así el "Alma de Cristo". Cada día una invocación; desarrollarla con devoción.
En la acción de gracias para la comunión, repetir despacio algunas de las oraciones aprendidas desde la niñez. Recordar también del Ave María: "El Señor está contigo"; disfrutar con ello; sentirlo con viveza al Jesús conmigo. Sentir el corazón levantado hacia el Señor desde el prefacio. Cantar con los Angeles el "Santus". .. Deleitarse en palabras o frases del canon, por ejemplo "Santo eres en verdad fuente de toda santidad" El la fuente; nosotros los ciervos sedientos. Gozar en todo esto; salir de la rutina que es muy aburrida.
15.- Es grande pensar que Dios camina siempre junto a mí, junto a ti, como con los de Emaús. ¡Y no lo distinguimos! El es nuestro mejor compañero, nuestro amigo íntimo. Y no se trata de una simple imaginación. El nos lo dijo: "haremos morada en él". No puede haber mejor compañero de peregrinación. Lo que pasa que este tiempo tan breve en sí en comparación con la eternidad y con lo que tú y yo llevamos vivido, cuando toca sufrir o pasarlo mal, se hace demasiado largo. Este es el problema. ¡Permanecer en Cristo! Como en una acción de gracias prolongada después de comulgar. Ya nos lo decía Jesús por medio de San Juan: "El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto." Hemos de procurar orientar un día y otro nuestra alma hacia esta altura sobrenatural. Por otra parte en ello encontramos también gran felicidad y total eficacia en nuestro apostolado.
16.- Repetir interiormente canciones eucarísticas: "la puerta del sagrario ¡quién la pudiera abrir! Vivir los deseos del diaconado. Abrir también nuestro corazón. Desearle a Jesús: " las puertas de vuestro corazón, vengo pues hoy, y llamo y pido y espero..." Fac ut ardeat cor meun in amando Christum Deum ... Cor Jesu sacratissimun, advenitar regnum tuum...
17.- Busco, Señor, una devoción desinteresada. Entregarme a ti aun en medio de la desolación. Con confianza. Con suspiros, y en los momentos de consuelo, acercarme a ti verdadero fuego devorador. Cuanto más nos acerquemos, mejor nos abrasaremos.
18.- Cuando leo en San Juan de la Cruz aquellas ideas de hambre de Dios, sed de Dios... Muchos santos amaban tanto a Dios que sufrían de que no fuera amado, y salían gritando: "No es amado el amor, no es amado el amor". Señor, danos un poco de ese celo, de ese amor; que nos duela ver que no es amado el amor; que nos haga vivir con esa santa inquietud, sin descanso...
XXV.- PASCUA RETIRO EN SOLEDAD
1.- Aunque haya pasado el tiempo de Pascua, Señor, resuenan en mi mente los ecos de la Resurrección, y deben seguir resonando a lo largo de mi vida terrena. No es vana nuestra fe! Gracias. Has querido salvar a la humanidad a través del anonadamiento y del triunfo. Han de ser superadas en nosotros las consecuencias del pecado y de la muerte. ¡Dame la virtud de la esperanza!
2.- Deseo tener tus mismos sentimientos, Jesús, infúndelos en mi alma: despojarme, humillarme, obedecer al Señor hasta el fin de mi vida: en la enfermedad, en los fracasos, en los triunfos, en la amistad y en el amor, en las marginaciones, en los éxitos, en las penas, en la misma muerte. Yo sé bien de quién me he fiado. Como cuando llegue el dolor me abrumará, hago ahora la opción por Ti, y no permitas entonces que me aparte de Ti, Jesús. Tú me salvarás; en Ti he puesto mi esperanza y jamás quedaré confundido. Estaré siempre unido a Ti, Jesús. (Fil. 2, 5-11)
3.- Que tenga, Señor, tus mismas disposiciones. Deseo comprender que eres mi modelo: espejo de admiración y de imitación. --- Adán quería ser como Dios, y fue abatido. El Hijo se despoja sin dejar de ser Dios, y se hace uno entre los hombres en amor y por amor. Dadme, Señor, poder y saber imitarte.
4.- Eres, Jesús, amor absoluto no condicionado; amor gratuito lleno de generosidad; amor misericordioso y clemente; por eso te rebajas a la altura del hombre, y en el momento en que te rebajas, nos revelas tu amor: como el padre y la madre al hijo con quien juegan. Te rebajas, Señor, y permaneces a la vez en Ti mismo y nos santificas y nos atraes y nos comunicas tu gracia divina. ¡Locura divina! Que te contemplemos, que te abracemos, que nadie se separe de tu amor.
5.- Contemplo tu Pascua de resucitado como teofanía de la Trinidad. Me lleno de admiración y de respeto. Deseo ser testigo de esta pascua: ven en mi ayuda para ello. Me uno a tu pasión y resurrección. Me abrazo a tu voluntad, a la muerte que me envíes confiando en tu misericordia. Te ofrezco mi persona para el bien de tu Reino; dame
tu fuerza y sé santo en mí, como eres santo en la custodia y en el copón. Que sepa ser dador gratuito de tus dones como Tú lo has sido.
6.- Encarnación y Navidad. Redención y Pascua. Eucaristía. Te pido grabes en mí estas tres palabras en plena consciencia y en todo momento, de manera que brote de mis labios tu palabra; tu amor, de admiración; tu ejemplo de mi persona.
7.- En Ti, Señor, tenemos la justificación y la redención. En tu Providencia está el designio de nuestro amor; en Ti se revela el amor del Padre. Por eso te pido que te alabemos todos; que te adoremos y te demos gloria; que confiemos en Ti, Señor.
8.- Por la Resurrección Jesús recibe el nombre que está sobre todo nombre: ¡Dignidad real en lenguaje bíblico! Es constituido Jesús, Hijo de Dios: no en el sentido de que antes no lo fuera, sino en reconocimiento universal; en la principal teofanía, su Resurrección. Esta verdad me llena de gozo, Señor, en la paz de tu presencia; me llena de agradecimiento y de fervor. Te damos gracias, Señor, por tu inmensa gloria. Jesús es exaltado por el Padre y recibe un Nombre por encima de todo nombre, para que al nombre de Jesús todo el mundo doble las rodillas en el Cielo, en la Tierra y en los abismos.
9.- Amor gratuito del Hijo - de toda la Trinidad - que se
hace obediente hasta la muerte y muerte de cruz. ¿Por qué tal donación? DIOS SE DA. El gran pecado será la indiferencia religiosa. No cabe el refrán protestante: "Cree fuerte, y peca más fuerte todavía", porque es un desamor a Dios que se nos da. Tampoco cabe la desconfianza y la indiferencia religiosa o la increencia.
10.- Mi vida cristiana se ha de centrar en la persona de Jesús; en Ti, Señor, que me ves desde el Sagrario. He de seguirte en todo: en el laborar diario, en la muerte y en la Resurrección.
11.- Tú me llamas y me dices: "Ven y sígueme". No eres un mero personaje de la Historia; eres mi Dios y Señor. Te seguiré, Señor, y ayúdame a ser generoso contigo. No voy a amarte como a un amigo a quien se le quiere más. He de amarte por encima de todo. Tu amor es el único amor absoluto. Por eso decía Pablo: "El que no ame a Jesús, sea anatema".
12.- Quiero hacer en Ti la aventura de la fe; quiero seguirte; dame fortaleza para ello. Esta aventura deseo hacerla a través de tu seguimiento: en tu entrega total a nosotros; en tus humillaciones y siguiéndote con la cruz. Sé que triunfaré al final o antes aún contigo.
13.- Leo en I Cor. 12: "Nadie puede decir: "Jesús es el Señor sino en virtud del Espíritu Santo. ¡Sí, Jesús es mi Señor! No en el sentido de tu el amo y nosotros los esclavos, sino que nos has ofrecido gratuitamente tu alianza o amistad.
14.- No estamos abandonados a nuestra propia suerte: Tú eres, Señor, fiel y misericordioso. No te avergonzaste de llamarnos a nosotros hermanos. Nuestro hermano es nuestro Señor.
XXVI.- Preparando Pentecostés
1.- Lectura previa de He 1, 12-14. Es el texto después de la Ascensión cuando se quedan los Apóstoles con María, la Virgen, y otras mujeres haciendo retiro y oración para esperar la venida del Espíritu Santo. Procurar vivir en esta mañana - tarde en profundo recogimiento esperando como ellos la fuerza del Espíritu Santo. Contemplar aquella escena llenos de devoción. Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Ven, Señor, Jesús.
2.- Cristo ya ha subido al Cielo y está sentado a la derecha del Padre. Subieron todos los presentes en aquel "retiro" a la estancia superior de la casa donde vivían los Apóstoles, y todos quedaron aguardando en oración. Era el grupo inicial que no pasaría de veinte personas. Unirnos e ellos en espíritu.
3.- Dios en su fidelidad con el mundo siempre "se apoya", en un grupo minoritario. Así comenzó la evangelización para todo el mundo. Ponernos también a disposición de Jesús dentro de grupos minoritarios para que nos elija, para que nos bendiga, para estar a su disposición con el corazón alerta deseando colaborar en su Reino. Incluso individualmente estar en ese amor, en esa disposición. No en el sentido de Pedro "aunque todos yo no", porque hemos de ser humildes, pero sí con la decisión de Pablo, de Javier, de los Apóstoles, que tanto en su pequeño grupo como en su acción individual fueron fieles al Señor. Y siempre tender a unirnos quienes tenemos un mismo ideal.
4.- Observamos la Historia de la Salvación. La podríamos resumir en dos palabras: REDUCCION - EXPANSION. Siempre empieza de forma minoritaria. Primero Noé y su familia; núcleo que no llegaban a diez personas. Después Abraham y su familia, núcleos mínimos hasta que llega la expansión de la huida de Egipto. Va decayendo poco a poco el fervor, llenos de infidelidades intermedias. Da la impresión más tarde de que se reduce el núcleo a algunos profetas y gente de bien.
Tarda en llegar la expansión, parece que nunca va a llegar. Siempre aparecen como muy escasos los verdaderos servidores de Dios. Y llega Jesús, y todavía queda el núcleo más reducido al final de su vida. Cuando parecía que iba a expansionarse la Buena Nueva, el núcleo queda reducido a Él solo, en la más profunda soledad del Huerto de Getsemaní y de la cruz.
5.- Ahora estamos junto a los Apóstoles en esa reunión de unos pocos,
de un pequeño núcleo que está receptivo, esperando al Espíritu Santo. Ven Espíritu Santo también a nosotros. Aquí estamos en este pequeño núcleo, pero nos llenamos de Ti, por si quieres que venga por este lado una nueva expansión. A lo largo de la Historia de la
Iglesia se ha repetido el fenómeno habitual en el Reino de Dios: reducción - expansión. Como "muerte" para después brotar
la vida con el Resucitado. Dios es eterno, no tiene prisa. Nosotros estamos junto a Él esperando su llegada.
6.- Ver cómo un pequeño grupo - familia fue el pueblo de Dios hasta convertirse en un gran pueblo en la huida de Egipto. Aun entonces el "pueblo grande" estaba lleno de infidelidades. Los profetas animaban y reprendían. Siempre el grupo minoritario fue salvador. Sentirnos contentos y agradecidos a Dios de que al parecer nos guía por estos cauces de grupo minoritario.
7.- Al final, los años anteriores a la venida del Mesías, parece que quedaba poca cosa. Dios se fijó en la Virgen María. Preparó todo en pequeños núcleos hasta que se encarnó en el seno de aquella Virgen. Tal vez ocurrió todo cuando menos se esperaba. Era época de paz, pero en medio del paganismo más visceral. ¡Unirnos al único Jesús! Siempre va salvando al mundo a través de pequeños núcleos, valiéndose de grupos reducidos.
8.- Dicen que a partir de la Resurrección de Cristo, en el día de Pentecostés, comienza la verdadera expansión del Reino de Dios. Aquellos doce, después de recibir el Espíritu Santo, una vez preparados durante aquellos diez días de retiro, fueron doce núcleos de expansión. Por eso, desde entonces, la Iglesia se ha ido extendiendo poco a poco por todo el mundo. Pero profundicemos un poco en la Historia de la Iglesia. El modo de expandirse ha sido siempre por pequeños núcleos. Pocos han sido siempre los obreros de la mies; por eso hemos de orar siempre al dueño de la mies. ¿Y nosotros? Apuntarnos para ser de esa pequeña minoría, ofrecernos al Señor. Él nos ha ido guiando en este sentido. Acabar, Señor, perteneciendo a esa "pequeña grey". Pero que seamos como tus Apóstoles que fueron expandiéndose.
9.- Intentar, sí, concentrarme en un pequeño núcleo para expandirme. Núcleo de personas fieles. Nos unimos en nuestra voluntad a aquel
pequeño núcleo de Jerusalén anterior a Pentecostés. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.
10.- Fijarnos en los momentos - clave de la reunión - oración. Dios vincula la salvación de muchos a nuestro fiat, como lo vinculó al fiat de la Virgen. Considerar la idea de Pío XII: "La salvación de muchos depende muchas veces de unos pocos".
11.- Ver en aquella reunión antes de Pentecostés a María la Virgen. Saber unirnos a ella para la extensión del Reino. Allí estaba junto
con otras mujeres. Ella representa a la mujer elegida, sin par para la obra de la salvación. Nos unimos a María con espíritu de fe. Ella supo esperar contra toda esperanza con una fe inquebrantable, incluso cuando en la pasión todos abandonaron a Jesús.
12.- El nuevo fiat de María debió de pronunciarlo junto a los Apóstoles en la venida del Espíritu Santo. Por eso siempre está la Virgen junto a aquellos que desean extender el Reino de Dios desde su núcleo, por pequeño que sea.
13.- María, Madre de la Iglesia. Reina de cada uno de los núcleos de expansión de la fe. María es el rostro viviente de la Iglesia en esperanza. En ella Cristo resucitado nos sigue dando la vida. Danos fuerza para extendernos por el mundo. No nos abandones a nuestra miseria. Desde tu sencillez total, danos esa fuerza y da a quienes dirigen la Iglesia esa total sencillez y humildad, que por ahí será fecundo el crecimiento del Reino de Dios.
XXVII.- El Espíritu Santo
Nota inicial: Es preciso practicar este retiro con mucha concentración de atención. Las ideas pueden parecer en una primera lectura como muy abstractas. Pero si nos familiarizamos con ellas hasta formar verdadero criterio de vida, nos calarán hasta lo más profundo del alma. Son ideas motrices de nuestra vida interior. Conviene imprimirlas en papel para facilitar nuestra tarea en el retiro.
1.- El Espíritu Santo es Persona divina. En el Antiguo Testamento se nos habla del Espíritu de Dios. Sin entender en Él perfectamente como un ser Personal. Se va dando una revelación progresiva. En el Nuevo Testamento la revelación del Espíritu Santo se hace más intensa. Pero tampoco es designado, al menos claramente, como un nombre Personal: "Soplo. Viento. Agua. Aliento. Fuego. Paloma..." Muchos textos en los que aparece el nombre Espíritu son ambiguos en cuanto a aclarar a qué se refieren exactamente.
2.- Pero en el Nuevo Testamento aparece ya el Espíritu Santo como persona. Persona divina. Que procede el Padre y del Hijo y es distinto de ellos. Esta Persona divina produce las obras más perfectas hasta tal punto que conviene la desaparición visible del Jesucristo, que suba a los Cielos. Y el cristiano no es perfecto hasta que no recibe el don del Espíritu Santo. --- Vamos a hacer un acto de fe profundo en Dios Uno y Trino. Vamos a ser conscientes de la realidad de esta Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Nos recogemos en nuestro interior. Hacemos una pausa para contemplar unos segundos o el tiempo que sea esta gran realidad, que aunque nos aparezca como muy abstracta, es del todo concreta en sí.
3.- Seguimos ponderando esta realidad divina. ¿Qué hace el Espíritu Santo? Une al hombre con Cristo, con el Padre, con el Hijo y con los demás hombres. Crea comunidad. A semejanza de la Trinidad en que el Espíritu Santo es la unión en Amor del Padre y del Hijo. --- Procuramos entender esto. Lo repetimos. Lo contemplamos el rato que Dios nos conceda hacerlo con fervor, aunque no sintamos nada por dentro, sino cierta aridez. ¡Qué grandes las relaciones divinas! ¡Qué grande para nosotros vivirlas y vernos dentro de ellas!
4.- La Iglesia nos transmite las verdades de fe. Desde los primeros testimonios de la Iglesia primitiva aparece el Espíritu Santo como Persona divina igual al Padre y al Hijo en grandeza, bondad, inmensidad, omnipotencia... todas las virtudes infinita divinas. Vamos a recordar el Bautismo: "En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo". Recordamos el credo de la Misa y el de los Apóstoles. Recordamos el "Gloria al Padre.." Repetimos estas oraciones y símbolos como homenaje a la Santísima Trinidad; con gran devoción. Nos santiguamos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
5.- La doctrina del Espíritu Santo ha ido aclarándose en la Iglesia a lo largo de los años. Algo parecido a como se han ido aclarando otros dogmas. Primero se fue profundizando en la divinidad del Espíritu Santo; después, sobre su Personalidad. Los Santos Padres muestran conciencia muy viva de la relación con el Espíritu Santo. Muchos santos han vivido a lo largo de la Historia esta relación consciente, íntima, amorosa con el Espíritu Santo. --- Nosotros tomamos conciencia de todo esto. Lo ponderamos. Lo hacemos sustancia de nuestros criterios sobrenaturales. Agradecemos al Señor el que se haya ido aclarando y profundizando en esta doctrina maravillosa. Adoramos al Espíritu Santo en Trinidad con el Padre y con el Hijo. Nos detenemos unos minutos en este acto de adoración.
6.- Los Padres griegos presentan al Espíritu Santo como principal motor de nuestra santificación. Hablan de unión Personal con Él. Hablan de comunicación sustancial con Él. ---- Vamos a fijarnos en cada una de estas tres frases o sentencias. Las meditamos en nuestro corazón: Siento al Espíritu Santo como principal motor de mi santificación. Me siento unido a su Persona. Me siento comunicado con su sustancia. Soy sustancialmente santo. Amo al Espíritu Santo, a la Santísima Trinidad.
7.- Los Padres latinos también se refieren al Espíritu Santo como santificador. Le atribuyen la obra de nuestra santificación. ---- Me recojo de nuevo interiormente. Me siento poseído por el Santificador. Doy gracias. Amo.
8.- Profundizo ahora en la doctrina Trinitaria. El Padre, al conocerse, produce una imagen de sí mismo, el Verbo, el Hijo. Y el Hijo es ya una Persona distinta del Padre. El Padre y el Hijo poseen una sola voluntad al amarse. Todo querer divino es amor. Y esta voluntad - amor de ambos es una Persona, que es el Espíritu Santo, que procede por amor del Padre y del Hijo. ---- He aquí en pocas palabras el misterio de la Santísima Trinidad. Y son tres Personas distintas, pero una sola naturaleza divina. --- Me queda ahora entregarme de corazón, con paz, con piedad, con unción a cada una de las Personas divinas: Me entrego a Ti, Dios Padre, me entrego a Ti, Dios Hijo, me entrego a Ti, Dios Espíritu Santo.
9.- Nuestra experiencia del Espíritu Santo se va iniciando poco a poco. Primero vamos alcanzando un cierto conocimiento amoroso del Padre y del Hijo: comenzamos a enamorarnos de Dios, de la Eucaristía. Así entraremos en relación amorosa con el Espíritu Santo. Y en un círculo místico maravilloso sucede que cuanto más en comunión entramos con el Espíritu Santo, más amamos al Padre y al Hijo. Maravilla del misterio Trinitario aplicado a nuestras almas. --- Conviene profundizar en este punto. Familiarizarse con él. Pedir al Espíritu Santo que nos ilumine, que nos ayude a formar en nosotros este criterio místico. Oramos: "Per Te sciamus da Patrem; noscamus atque Filium, Teque utriusque Spiritum credamus omni tempore". (= "Da Espíritu Santo, que por Ti sepamos del Padre, por Ti conozcamos al Hijo, y en Ti, Espíritu de los Dos, creamos en todo tiempo").
10.- Comprendemos ahora por qué la obra de santificación de nuestras almas se atribuye en lógica de fe al Espíritu Santo; porque: la relación del Padre y del Hijo es amorosa y de ella procede el Espíritu Santo, no como una acción pasajera, sino es ya una Persona, el Espíritu Santo. ¡El Espíritu Santo es el Amor del Padre y del Hijo! Amor, santidad, vida amorosa... Por eso al Espíritu Santo se le atribuye la obra de santificación de nuestras almas. Lógica de fe. --- Me deleito en esta idea sublime de nuestra fe; me acojo a este plan divino de santificación. Pido con suma humildad que formen todas estas ideas criterio de santidad para mi alma. Me abismo en la idea de humildad de lo que Dios me ofrece sin ningún mérito por mi parte.
11.-
"Sólo en cuanto se recibe al Espíritu Santo personalmente como amor, como fruto del amor de las Personas divinas, se recibe con perfección y puede perfeccionar al hombre". Es necesario recibir en la madurez cristiana con plena consciencia y Personalmente al Espíritu Santo. --- A) Este criterio ha de guiar nuestras vidas, nuestra actuación apostólica. B) Si ayudamos a adultos a recibir el Bautismo, la Confirmación, el Diaconado, el Sacerdocio o el Episcopado, es necesario inculcarlo una y otra vez, con unción, con insistencia, con emoción. C) Si somos nosotros quienes vamos a recibir alguno de esos sacramentos, estos criterios han de germinar para ese día. Recibir estos sacramentos con plena conciencia del efecto que producen. D) Cuando llega la fiesta del Espíritu Santo, Pentecostés, todos los años actualizar estos criterios. Lo mismo en las fechas de aniversario de Bautismo, Confirmación, Ordenación. ¡Ven Espíritu Santo!12.- "Sólo puede concoer a Dios con amor quien tiene experiencia del amor terminal de las dos primeras Personas divinas". Y para esto hace falta tiempo, atención, meditación, soledad, recogimiento, interés por la vida espiritual, humildad, limpieza interior por el sacrificio voluntario o aceptado con amor. ¡Y pensar mucho en ello hasta hacerlo criterio de mi vida! Pero merece la pena de verdad. Así influiremos mucho más en el Reino de Dios. Hablaremos inspirados por Él. --- Ven Espíritu Santo, santifícanos. Santifica a tus pastores a tus almas consagradas, para que ellas nos santifiquen a nosotros.
13.- El Espíritu Santo es Fuente del amor personal que nos debemos entre las personas humanas. Diviniza el amor humano. Lo diferencia esencialmente de la filantropía. Es preciso ser persona espiritual, cristianos profundamente espiritual. Sólo quien es espiritual vive su relación con el Espíritu Santo, con la Santísima Trinidad. Y la Virgen María nos lleva a la Santísima Trinidad porque ella está muy unida a este misterio desde su nacimiento y más aún desde el "fíat" que dio en la Anunciación.
(Retiro inspirado en el libro "Espíritu Santo.- Espíritu Santo: una aproximación teológica" de José Rivera Ramírez)