BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS

2ª Semana. Día 6º

1ª meditación

Te escucho, Señor, predicando esta bienaventuranza. Te veo en el monte sentado junto a la multitud compartiendo fraternalmente. Parece que ahora se abre mi entendimiento como con luz nueva al meditar en esto. Justicia es idéntico a Bondad, a Santidad. Y aquí no se contenta el Señor con que tengamos deseo de servirle, sino verdadera hambre y sed de santidad. Y de los deseos proceden las obras: desear cumplir todas las cosas de obligación, haciéndolas con mucho gusto, sin tedio, aunque sean desabridas, como ocurre con los manjares cuando se tiene hambre. Y acudir con gran sed a los sacramentos. ¡Sed perfectos, como vuestro Padre Celestial es perfecto! Ir adelante en la mortificación como el recién convertido. Y tener hambre de santidad ajena también; que otros sean más santos cada vez.

Señor, hay veces que sí que siento esa hambre y esa sed, pero otras veces no, sobre todo cuando se trata de obligaciones, entonces, sí las hago, pero a menudo sin ninguna gana. Me motiva mucho más cuando se trata de algo voluntario. Lo que elijo. Ya ves, Señor, mi imperfección, y deseo estar siempre con esa tensión amorosa que quiera esto con ardor.

Prometes saciedad incluso en esta vida, de tal modo que las cosas terrenas lleguen a no llamar la atención. ¡Dadme, Señor, de esa agua para que no vuelva a tener más sed! Dadme, Señor, el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo para la salvación de las almas. Pido tu gracia por que no desee cosa alguna sino a Vos, y lo que sea para vuestra gloria. Ya sabes lo que me pasó en mi juventud, que empecé con ansias y luego me vino la depresión severa... después todo lo demás. Así que ahora que estoy en fase tercera de mi vida, ya puedes ayudarme. Te pido aquella hambre de santidad por la que siempre he soñado. La deseo y pido al Padre con cariño y confianza. Tú verás si es tu gusto concederme, porque quiero lo que Tú quieras. Eso sí, te pido con total esperanza y seguridad, la gracia del Buen Ladrón, que te acuerdes de mí cuando estés en tu Reino.

 

BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS

Señor, me invitas a ser misericordioso como Tú lo eres. Deseo serlo con todos, con los pobres en particular. He de ser más generoso, pero hacerlo por tu amor, no por bondad natural o mera filantropía, viendo en el pobre a Cristo. A los conocidos y a los desconocidos por medio de Cáritas. Dar así parece como más frío, porque ni se conoce al beneficiario, pero por otra parte se ejercita más la fe. Además hoy para quien recibe es mucho menos humillante hacerlo por medio de una entidad. Enséñame también a vivir con ojos bien abiertos para dar de lo espiritual que eso es del todo necesario. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!

 

 

BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN

PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS

2ª Semana. Día 6º

2ª meditación

Te escucho, Señor, predicando esta bienaventuranza. Te veo en el monte sentado junto a la multitud compartiendo fraternalmente. Parece que ahora se abre mi entendimiento como con luz nueva al meditar en esto. Limpieza de corazón. Sí; corazón puro. Lo interpretan como aplicándolo a la pureza virginal, a aquellos que la consagran a Dios o son niños. Pero creo que puede ser más fecunda aún la interpretación. Fijarnos también en ese corazón sencillo, sin doblez, del estilo del de mi amigo Félix Beltrán a quien hace poco llamaste a tu Reino eterno. "Si no os hiciereis como niños, no entréis en el Reino de los Cielos", dijiste. Sí; dame, Señor, esa fe de los niños, esa confianza, esa esperanza sin trastienda. Dame, Señor, tu gracia para que lave mi corazón con lágrimas de contrición, y lo purifique de toda mancha. Dame, Señor, un corazón nuevo.

Virgen María, en esta tu fiesta de la Anunciación, te pido con fervor la limpieza evangélica de corazón que Tú tenías. Esa sencillez con que preguntaste al Ángel, ¿cómo puede ser esto si no conozco varón? Virgen María, Tú eres de corazón puro, y por eso albergaste al Hijo de Dios en tu seno. Resulta que yo lo acojo en la Comunión, pero mi corazón no es del estilo del tuyo. Ayúdame. Cambia mi corazón para que así vea al Señor.

 

BIENAVENTURADOS LOS PACÍFICOS PORQUE ELLOS SERÁN LLAMADOS HIJOS DE DIOS

Señor, Dios mío: Gran virtud es ser pacífico, por eso la premiaste con una bienaventuranza. Tener paz con los hombres. Parece que no hay más que desear para ser feliz en este mundo. Paz porque sujeto a la razón al mandato de Dios mis pasiones; concédeme la `paz. No dar ocasión de turbación a nadie, ni siquiera si ha sido grosero conmigo, saber disimular. Eso también es amor. Esto me cuesta mucho, _Señor, aguanto muy poco impertinencias y tengo que cambiar. Me acojo a ti para que me ayudes. Sembrar la paz donde vea alguna rivalidad; ayudarles en la calma. Concédeme, Señor, aquella paz que diste a tus Apóstoles par que te sirva mejor, y otros también se anime a tu servicio. Que no dé a nadie motivo de queja; que a nadie hiera con mi palabra o de otras formas, que no humille ni desdeñe a nadie; que mire a todos como imagen de Dios, hijos de Dios. Que así sea yo hijo tuyo por excelencia. Tú, Jesús, eres Príncipe de la paz. Gracias te doy por haber traído cosa tan buena al mundo.

 

BIENAVENTURADOS LOS QUE PADECEN PERSECUCIÓN POR LA JUSTICIA,

PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS

Leo en II Tim. 3,12 "Todos los que quieren vivir en piedad con Cristo han de padecer persecución por Él". Ya me ha tocado varias veces en mi vida, Señor. Pero sobe todo una la recuerdo mucho, porque me tocó sufrir mucho. Ayúdame a ser siempre valiente, Señor, que cuando una vez se ha sufrido, luego buscamos razones para tranquilizar nuestra conciencia por aquello del "grave incómodo" que estudiábamos en moral. Y ayúdame a renunciar a la venganza. Cuando uno quiere ser cristiano y por esa razón se distingue de los demás, le llega la marginación, la crítica y el desprecio de compañeros. ¡Qué comprobado lo tengo! Pero si encima es en tiempo revuelto, le llega el odio y la venganza de los débiles, que son la mayoría. Perdónales, Señor, y dame alegría serena y paz si me vuelve a ocurrir esto. Que tema más la alabanza que el vituperio. Y que desee la humillación con tal de que no sea con injuria a Ti.

 

 

TRES BINARIOS

2ª Semana. Día 6º

3ª meditación

Son tres clases de individuos, agrupados de dos en dos. Debe de ser palabra de uso en tiempo de San Ignacio. Estos tres binarios representan un poco el drama de la voluntad del hombre dividida. Son tres clases de hombres bien distintos.

Deseo, Señor, eso sí, actuar ahora siempre con criterios sobrenaturales. Y sé que no bastan los deseos que lo necesario es poner los medios para conseguirlo. Estoy seguro de que en mí hay muchas afecciones que pondrán en peligro el éxito de estos Ejercicios Espirituales, y me tienes que dar fuerza y gracia. Y no podré tener éxito si no desprecio los bienes materiales a favor de los del espíritu. Quiero buscar en todo la mayor gloria de Dios.

La parábola es de tres binarios que desean obtener la salud. El primero no quiere tomar ninguna clase de medicamentos, porque son amargos; el segundo está dispuesto a tomar aquellos a los que él mismo le da el visto bueno; el tercero acepta no solo los medicamentos, sino también cuanto el médico determine para su salud.

Señor, está claro el ejemplo. Ahora viene la determinación mía; por dónde me inclino. Y es clara cuál debe ser mi decisión.

Me ocurre muchas veces lo del primer binario; tengo algún deseo de quitar un afecto o inclinación a mi comodidad, pero luego me cuesta y me olvido. Mi voluntad no ha sido real y positiva, lo que de verdad no quiero es el esfuerzo. Siempre busco excusas para todo: la cultura, la salud, el realizarme, el no caer en depresión por negarme tantas cosas. Una por una, no sufrir. Esta ha sido tantas veces mi realidad. Trato de virtud, pero estoy muy aficionado a mis pequeños placeres y rutinas. Y esto sí que me cuesta remover. Necesito, sí una decisión, pero necesito también después continuar.

Ante todo tengo que abominar la disposición de este primer binario, Señor, porque mientras haya en mí un apego a algo, sea pequeño o grande, estaré destinado al fracaso, a permanecer como eterno principiante. Si quiero paz conmigo mismo, lo mejor que puedo hacer es renunciar a mis apegos, con desprendimiento total, de manera que si no me llega aquel "gozo" de costumbre me quede tranquilo y feliz. Mientras no esté en esta disposición de ánimo seré un siervo perezoso, blando, indolente. Seré como el que entierra su talento debajo de la piedra. Por eso aquí quiero empezar por hacerte una súplica, Señor, que mi "quisiera" se transforme en "quiero". He de animarme y urgirme a mí mismo: el querer de la perfección a la que Dios me llama está siempre en mi mano, pues la ayuda de Dios no me ha de faltar. Que me dé cuenta de esto, Señor. He de darme cuenta de que mis Ejercicios pueden ser inútiles si no me decido a quitar todas las afecciones.

Vine a Ejercicios no para pasar el tiempo ni para pasarlo bien, sino para sacar fruto. Desde niño me llama Jesús sin cesar. ¿Cuándo se acabarán los quiero a medias? Si hoy escuchas su voz no quieras endurecer más tu corazón. Has quitado muchos obstáculos; quita el de hoy y no vuelvas a decir al Señor "mañana te abriremos".

 

TRES BINARIOS. 2ª Parte

2ª Semana. Día 6º

4ª meditación

 

El SEGUNDO BINARIO

El segundo binario quiere poner algunos medios para conseguir el fin. Ejemplo, tiene diez mil ducados. Desea quitar el afecto a esa posesión y pondrá algunos medios como rezar para quitarle el afecto, dar limosnas, etc. Pero tocante a desprenderse de la fortuna, ni pensarlo. Otro caso: el enfermo que de verdad desea sanar y toma algunas medicinas, pero solo las que le apetecen. Resultado, ninguno de estos tiene una voluntad firme y decida para conseguir su fin.

Señor, algo de esto me pasa: tengo, sí, intención de conseguir la humildad, pero eso de humillaciones, ni pensarlo. Ya habrá otras formas más sencillas. Quiero vivir recogido, pero no del todo; quiero la unión con Dios y la mortificación, pero luego hago poco caso de la mortificación, aunque algo, sí. Quiero quitar pecados veniales, pero no me impongo castigo cuando fallo. Estoy, por consiguiente, en el segundo binario. Y quizás todavía no haya pasado del todo del primero. Señor, si todavía no he dado el quiero definitivo, ayúdame al menos a que quiera querer.

He de seguir este examen sincero. He de animarme con las palabras del Evangelio. No quiero ser como los invitados al banquete y luego ponen excusas para no tener que acudir. "Nadie puede servir a dos señores, dice Jesús, Cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo". Señor, que no sea tibio; ayúdame. Que no ande de un lado para otro dando tumbos; siempre contigo; fortalece mi voluntad.

TERCER BINARIO

El tercer binario quiere quitar el afecto a los diez mil ducados, aun dejándolos, si fuese necesario. O en el otro ejemplo, desea obtener la salud tomando todas las medicinas y cumpliendo todos los consejos médicos. Y en nuestro caso, lo que de verdad apetece es buscar al voluntad de Dios.

Se halla la propia voluntad como un vaso vacío en el que hay que no hay querer ninguno, sino solo la voluntad de Dios. Con relación al dinero ni lo retiene, ni lo rechaza. Está desapegado, solo desea cumplir la voluntad de Dios. Por eso no se adelanta a desprenderse de nada, sino que aguarda.

Señor, yo quiero de forma incondicional estar dispuesto a soportar cualquier injuria, a renunciar a toda honra, a pasar por cualquier humillación que Dios me exija, a sacrificarlo todo por Ti y por mi bien eterno. Te lo quiero decir ahora con sinceridad, aunque a la hora de la verdad ya sé que suele venir la indecisión. Te pido fuerza para quererlo de verdad y generosidad para organizar mi vida sin respeto humano, con deseo de cumplir mi decisión aun cuando me vengan humillaciones. Mis meditaciones han de ser con sentido de humildad, en mis confesiones iré eligiendo las faltas que más me produzcan humillación; no salirme con la mía ni en casa ni en reuniones; dar preferencia a otros en la conversación, y dejar lo más honroso para otros. *

Te pido fuerza para organizar mi vida entorno a la mortificación; castigarme aceptando los trabajos más molestos; no poner a mi alcance alimentos que me tienten; no quejarme del frío ni del calor; ni manifestar las impertinencias de mis semejantes, que lo suelo hacer muy frecuentemente. Pensar, Señor, que Tú me pides todo esto para avanzar en la virtud. Luchar contra la comodidad; contra la soberbia; contra el espíritu de independencia; contra el desorden de los sentidos; contra la tendencia a la crítica y contra mi pasión dominante.

Señor, mi dicha total ha de ser entregarme del todo a Ti, como Tú te has entregado a mí. Amarte de corazón; sacrificarte mis aficiones y deseos si son contrarios a tu querer. Hacerme uno contigo, de manera que yo no viva, sino que seas Tú quien viva en mí. Este es mi gran deseo y quiero que sea mi único deseo. Lo demás que vaya fluyendo según sea tu Providencia.

Dadme, Señor, hambre de santidad; el don de oración; el don de abnegación, celo por las salvación de las almas, y gozo en el sacrificio.

Virgen María, alcánzame de tu Hijo que permanezca siempre bajo su bandera, con deseo total de pobreza de espíritu y aceptación con paz de menosprecios e injurias. Jesús, ayúdame a vencer toas las repugnancias para la virtud, que son muchas. Ayúdame a vivir así y con una serena alegría, y si estoy triste, al menos que tenga paz interior. Pídele esto al Padre para mí.

Padre Eterno, aquí me ves como hijo el más pobre. Robustece mi alma para vivir así. Te lo pido por medio de tu Hijo, Jesús.

 

LA TEMPESTAD CALMADA POR JESÚS

2ª Semana. Día 7º

1ª meditación

 

Me represento a Jesús en el momento de despertar, cuando iba dormido en la barca y fue requerido por sus discípulos. Y le pido que calme la tempestad de mi corazón, cuando impide la paz del alma para avanzar hacia Dios.

"Aunque duermo, vela mi corazón". Así sucedía en el descanso de Jesucristo, unido como estaba a la divinidad. ¡Qué bueno, Señor, cuando el sueño es una vela suave de amor! ¿Llegaré alguna vez a eso? Bueno es aspirar.

También, Señor, muchas veces a lo largo de mi vida me ha parecido que dormías en momentos de gran borrasca para mí. Otras veces, el dormido era yo mismo, y sin que mi corazón velase. Lo cierto es que en muchas ocasiones me has sacado a flote. Ahora te pido que en la última fase de mi vida terrena, que la tempestad no sea muy recia, que estés muy cerca de mí, que despiertes y me des tu ayuda, Señor. Que las olas de mis pasiones sean dominadas por tu gran virtud. Me visitas en la Comunión. En la edad madura las pasiones suelen ser la indignación, la ira, la pereza, la gula, la tristeza, la soberbia. También la pereza quiere a veces pasar factura. Ayúdame, despierta, Señor, porque también la pereza y el cansancio me pueden dominar. Es mucha tarea reformar la propia vida, cuando va la vida avanzando mucho. Yo te diré como los Apóstoles: "Sálvanos, Señor, que perecemos. Jesucristo ayer hoy y siempre; ayúdame en esos momentos en que parece que todo es aburrido y tristón, en que no apetece nada, ni el menor esfuerzo, cuando las motivaciones parece que se han caído por tierra. Despierta y ayúdame. Tú ves, Señor, que soy pobre; aumenta mis ganas de seguir adelante.

Que te sienta entonces cerca; que vaya desapareciendo el aburrimiento y la desgana, que es lo que más me suele tentar. De eso son frecuentemente mis tormentas. Ya lo siento. Y entonces no haría nada de nada.

Pongo, Señor, en tus manos el fruto de estos ejercicios. Que no sea, una vez terminados, como agua pasada que no mueve molino. Que los actualice a menudo y que y me guíen el resto de mi vida. Padre, te lo pido por Cristo nuestro Señor. Jesús, mira que suelo ser yo más que Tú el dormido: despiértame. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!