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PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 5ª Parte. Motivos de alegría.
1ª Semana. Día 2º
1ª meditación
1.- Me siento alegre por ser criatura de Dios. Además soy llamado a la gracia, al bautismo, al sacerdocio. Todo esto me llena de gozo. Gracias, Señor. No he sabido ser fiel a tus llamadas, pero Tú no me las quitas. Una vez que me las diste, no me las quitas. Gracias.
2.- Alegría por ser llamado a alabar a Dios. Te alabo, Señor desde el fondo de mi corazón. Eres Bueno; me has dado la oportunidad de conocerte, de amarte y de alabarte. Gracias. Y te digo con la liturgia: "Haz que siempre tengamos el temor santo y el amor hacia ti". Saber compaginar en paz estos dos sentimientos.
3.- Leo, Señor, en el directorio de Iparraguirre y de González que es motivo de alegría el haber sido llamado a tu servicio. Y comprendo que sí, pero es que ¿te he hecho algún servicio del todo bueno? Me siento siervo inútil. Aunque sí comprendo que el tener la posibilidad de hacer algo en tu Reino es motivo de alegría. Dame fuerza, luz, facultades y mueve mi voluntad para que sea capaz de ser algo útil en tu Reino.
4. Alegría, Padre, por ser llamado a tu intimidad, a la vida interior, por la gracia de haber comenzado estos Ejercicios. ¿Cómo te lo agradeceré? ¿Qué podré hacer, Señor, para divulgar esto que siento; para animar a otros por estos senderos de la vida interior? Es verdad que a veces se me hace difícil la oración, pero qué dicha, qué gozo poder relacionarme con Dios.
5.- Me alegra mucho, Señor, el ser persona libre. Es verdad que la libertad me expone a la traición y a la infidelidad. Pero es grande con tu ayuda continua elegirte libremente. Amarte porque lo elijo, ser tuyo en libre determinación. Sé que siempre tomas Tú la iniciativa, pero soy persona libre para amarte. ¡Gracias, Señor!
6.- Sé que con tu ayuda puedo superar el estancamiento en que me encuentro. Siempre igual, siempre con mis rutinas, siempre con los mismos defectos. Parece que nada hago. Pero siento alegría en la frase que me vas a ayudar a meditar y a sacar las consecuencias: "Nada soy, pero todo lo puedo en Aquél que me conforta". (Fil. 4,13)
Observaciones: Cuando le digo al Director que sí, he cumplido las adiciones de que habla S. Ignacio, pero no todas y no bien, me dice que me dé cuenta de que son muletas. Que procure hacerlas mientras las necesito, pero sin inquietarme por ello.
A ser feliz. Estás con tu Padre, Dios. No te van a ser duros los Ejercicios. Dios está feliz contigo. A seguir.
PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 6ª PROFUNDIZACIÓN.
1ª Semana. Día 2º
2ª meditación
Deseo con la ayuda de Dios desnudarme del hombre viejo y llegar a la mayor limpieza de corazón. Que mi alma se vaya disponiendo a una mayor amor a Dios. Deseo arrancar de cuajo todas las raíces viciosas que hay en mí; pero a la vez me doy cuenta de que no tengo fuerza; y de que mi deseo no es eficaz.
Es un deseo sin verdadera decisión; tampoco me siento con fuerza para esa indiferencia que me pide San Ignacio. No tengo fuerza ni para aceptar el sufrimiento y dejar todas las comodidades y rutinas gratas de mi vida. Pero, Señor, aquí estoy; quiero quererlo; y si tu voluntad es que cambie, Tú me ayudarás a ello. Me cuesta menos ofrecerte mi vida, aceptar la muerte con sencillez, que lanzarme por caminos inexplorados. En tus manos estoy, Señor.
No quiero torturarme. Tú, Señor, dispones todo con suavidad y sin violencia. Dame tu amor y tu gracia. Esto me basta. En ti confío.
Te ofrezco, Señor, todos los sufrimientos en satisfacción y reparación de todos mis pecados.
Ayúdame a despojarme del hombre viejo, y revísteme del hombre nuevo que ha sido creado en santidad y justicia verdadera. Huir, ¡cómo no!, del pecado mortal. También del venial y de las faltas deliberadas. Tiendo para ello a ti mi mano como mendigo.
¿Cuándo llegaré a la conversión perfecta, Señor? Lámame más y más de mis pecados. Purifica mi alma. Dame luz para conocer mejor mi alma, sin que me llegue el desaliento. ¡Cuánto he vivido y vivo todavía apegado a esta tierra, a lo malo y engañoso! Me siento deudor tuyo en todo. Me quiero relacionar contigo en total humildad. Tú, Señor escrutas el corazón de los hombres. Y siento en todo momento el celo por la salvación de las almas. Mi intención es ayudar en esta tarea, Como francotirador, que eso nadie me puede impedir, ya que no soy admitido en las filas militantes que me gustaría por propia vocación. Aquí estoy, quiero ser tuyo de verdad.
EL PECADO DE LOS ÁNGELES
1ª Semana. Día 2º
3ª meditación
Me pongo en la presencia de Dios como en todas las mediaciones. Me ofrezco entero, y ofrezco esta meditación para su mayor gloria. Me imagino encarcelado en el cuerpo; me veo como reo; enfermo por el pecado original y los pecados personales. Pido al Señor vergüenza y confusión por mis pecados, y le pido también misericordia.
Considero al mismo Dios; su grandeza; su inmensidad, su Omnipotencia. Su Justicia que sirve para medir la gravedad del mismo pecado. Por una parte, infinitamente justo; por otra, infinitamente misericordioso. Señor, has tenido conmiseración conmigo; en el pecado de los ángeles mostraste tu justicia.
Mi pecado va contra ti, Señor. Aunque en descargo - Tú solo ves la gravedad, Señor -
Pienso que no quise ofenderte, me dejé llevar de las pasiones. "Castiga con tu temor mis carnes".
El pecado de los ángeles estuvo en atribuirse a sí lo que correspondía a Dios. Tal vez no admitieron el dogma de la Encarnación. Fue soberbia lo suyo. Por eso pecaron. Y Dios aplicó de inmediato la justicia arrojados al infierno. ¡Existe el infierno! Aquellos ángeles eran muy bellos, sabios, poderosos y fueron convertidos en demonios. Estaban en gracia y la perdieron para siempre. Se empecinaron en el pecado. Yo perdí la gracia, pero el Señor me la devolvió. Me lleno de confusión y de vergüenza.
Los ángeles fueron convertidos de gracia, en malicia. ¿Yo? Estoy disfrutando de la misericordia. Me humillo ante ti, Señor. He recibido mucho y no sé agradecerlo. Me arrepiento
De una manera especial de los pecados de soberbia, aunque no sean graves.
Y ahora te pido, Virgen María, dolor de mis pecados. Me confieso con relativa frecuencia, pero no sé si es mi dolor como debiera ser. Por eso ahora deseo dolerme de verdad de mis pecados. Jesús, por mis pecados sufriste muerte de cruz. Temo que vaya perdiendo la conciencia de pecado que no me arrepienta lo suficiente precisamente por eso. ¡Es una corriente tan grande dentro de los humanos! Virgen María, consérvame el fervor. Pide al Señor para mí, y para todos, Señora, que eres madre de todos, perseverancia en el bien.
Padre celestial: agradezco tu misericordia, y te pido por medio de tu Hijo fuerza para huir siempre del pecado. Compunción constante de corazón, porque he pecado contra Ti. Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
EL PECADO DE NUESTROS PRIMEROS PADRES
1ª Semana. Día 2º
4ª meditación
Voy recordando paso a paso aquel pecado. Comieron de la fruta prohibida, sea cual sea el significado de esta imagen. Y fueron arrojados del Paraíso Terrenal. El trabajo para ellos fue desde entonces muy duro; fueron condenados a morir; perdieron la inocencia y les costaba mucho ser buenos. Y esto mismo para todos los descendientes.
Desde entonces el dolor es algo normal en el mundo. Contemplar los cementerios, los hospitales, los accidentes, las guerras, las epidemias, los terremotos... ¡Qué gravedad tendrá aquel pecado de origen cuando produjo tales efectos! Más catastrófico que millones de terremotos.
Señor, he hecho tantas veces estas consideraciones... Y parece como que ya me lo sé, Por otra parte la gente cada vez aprecia menos el pecado. Aquellos pecados que tanto hemos fustigado en nuestros años jóvenes, ahora ya ni se mencionan en los sermones, y siguen siendo lo mismo. ¡Señor, dame sentir lo mismo que Tú sentías cuando se te acercaba el tiempo de la pasión!
El infierno es la consecuencia más terrible del pecado, aunque hoy nadie hable del mismo. No sabemos si son pocos o muchos los condenados, pero existe el infierno. ¡Líbranos Señor, de esta muerte eterna! Líbrame del pecado. Que quiero amarte sobre todas las cosas. Y líbranos a los de mi familia... amigos... personas con las quienes me relaciono... Libra a la humanidad de esta tragedia. Ten misericordia de los ateos, de los indiferentes, de los agnósticos.
La fuerza del desorden es tan grande, Señor, que ha llevado a tu mismo Hijo a dar su vida con muerte de cruz por salvarnos. Y contemplo lo terrible que es un alma que ha perdido la gracia por cometer un pecado. ¡Cadáveres espirituales!
Líbrame, Señor, del pecado. No nos dejes caer en la tentación. Que no me duerma.
Dicen que habrá gente en el infierno con menos pecados de los de un pecador corriente. No quiero hurgar, pero líbranos, Señor, de la muerte eterna.
Te miro, Jesús, en la cruz. Beso tus pies traspasados, tus manos abiertas, tu corazón perforado por una lanza... Te miro en el Sagrario, prisionero de amor, para librarnos de la muerte eterna. Beso de nuevo tus llagas sagradas y líbranos de todo pecado. De Creador has venido a hacerte hombre, de vida eterna, a muerte temporal, víctima de la Justicia divina.
¿Qué he hecho por Cristo? Algo sí, en los primeros años de mi sacerdocio, pero lleno de ganga e imperfección. ¿Qué hago ahora por Cristo? Ves que tengo buena voluntad, pero de efectivo, qué poco. ¿Qué debo hacer por Cristo? Señor, te entrego mi vida: acepto la muerte que me quieras enviar y cuando me la quieras enviar. Y seguiré haciendo lo que hago pero con mayor pureza de intención. Además más fervor en la oración, y Tú me irás sugiriendo mi comportamiento. Quiero vivir y morir en vuestra santa fe. Y ten misericordia de este Pueblo, porque muchos viven como sin fe.
Señor, no me puedo quejar de nada que me hagan, porque soy un rescatado del infierno.