X V I

TIEMPOS - CIRCUNSTANCIAS

ADVIENTO

Yo quisiera pasar mi vida en un frecuente encuentro con Dios. Es más quisiera que toda mi vida fuera un continuo encuentro con El. Que El me vaya preparando para todas mis actuaciones. Siempre mis pasos vayan encaminados a anunciarle, a que todas las personas amen más a Dios y guíen su vida según los principios del Evangelio. Y, naturalmente, yo también deseo ir por ese camino.

Mi vida entera, nuestra vida, amigo mío, han de ser un adviento continuo. Esperar la venida del Señor para nosotros mismos y también para todas las personas conocidas.

Mi sufrimiento es no poder o no saber influir positivamente en todas las personas próximas a mí. Yo no me resigno con tratar bien, hacer algún pequeño favor. Mi mayor deseo es que Dios renazca en todos los corazones. Que todos esperen de veras la venida de Cristo a su alma.

Estoy convencido: si hago suficiente oración, poco a poco iré influyendo más con mi ejemplo y con mi palabra. Por eso cifro en gran parte el fruto de mi vida a mi espíritu de oración. La oración, sí, nos va a ayudar a esperar a Dios en nuestra vida. Mi error a menudo es el excesivo activismo. Y difícilmente me podré curar de esta manera de ser mía. Yo admiro a las personas que viven según los sucesos de sus vidas y en ellos hallan a Dios. Ellos saben dar al Señor el tiempo "necesario" para sintonizar con ellos mismos.

Como en mi vida tengo yo demasiada iniciativa, se lo pongo a Dios demasiado difícil. Nunca acabo de darme cuenta de que mi labor debiera ser "preparar los caminos del Señor". Y estoy convencido: debo activar en serio el desasimiento interior. Así Dios tomará del todo posesión de mi vida. Dejarle hacer a El. Permanecer con una cierta pasividad ante las manos de Dios. Que El sea quien teje nuestras vidas. Abrir las puertas de nuestras almas al amor de Dios.

A mí el adviento me habla de entrega a Jesucristo, de espera, de deseo grande de que tome posesión de mí. ¡Ojalá mi deseo fuese mucho mayor porque estoy convencido: el mismo deseo aumentará la capacidad de mi alma. Si quiero que el nacimiento de Cristo produzca su efecto en mi, he de purificar mi corazón durante este tiempo; durante toda mi vida. Conviene, sí, ser humilde. Y a la vez confiado. Pero es preciso por encima de todo dilatar nuestro corazón por medio de grandes y fervorosos deseos. Vamos a pedirle a la Virgen María que nos haga participar en sus sentimientos durante la espera del nacimiento de Jesús.

NAVIDAD

¡Divino Maestro Jesús! El desde Belén nos enseña el camino del Santo abandono en manos de la Providencia. Nosotros gustamos de la seguridad plena. El se deja llevar por los brazos de su madre. ¡Y es Dios! No pregunta, no protesta, no muestra sus deseos. ¡Vamos a aprender de El a estar en paz confiada! Como Jesús caminaba en el regazo materno, nosotros vamos a confiarnos en el corazón del mismo Dios - Amor - Providencia. No es fácil la tarea. Pero si estos días nos detenemos en contemplación delante del Belén, notaremos en nuestro interior un deseo grande de imitarle en todo. Entonces brotará en nuestro espíritu un manantial de paz y gozo. ¡Feliz, sí, la Navidad!

En tiempo de Navidad pienso mucho en la paz. Deseo sobre manera para mi vida interior la paz. No sé si te pasará a ti lo mismo. Pero yo distingo dos clases de paz. Una sensible, dulce y agradable, no dependiente de nosotros mismos y no sentida con frecuencia. Y tal vez sea así mejor para que no nos entre el orgullo. Hay otra paz casi insensible. Reside en lo más profundo del alma; se da este género de paz muchas veces en la aridez y en el disgusto, incluso en el dolor. Esta jamás nos produce vana gloria. Y en ella es donde Dios habita como en su propio ambiente. Obra en nuestro corazón cosas maravillosas; deja abierto y roturado el terreno para que el Señor construya. Persiste el alma en el amor de Dios en medio de las mayores pruebas y tentaciones de fe. Entonces nos abandonamos en los brazos del Padre, cerramos los ojos y confiamos. El sabe mejor que nosotros nuestras necesidades. En nuestra vida suelen abundar los estados de ánimo duros y desolados. Entonces le hemos de decir al Señor: "Hágase tu voluntad".--- Cuando estamos en estas tinieblas, si nos mantenemos muy unidos a Dios, llegamos a conservar en el fondo del alma la paz, cierta alegría y una gran humildad. No nos comparamos con nadie y no nos duele colocarnos en último lugar.

En cuanto de nosotros dependa, hemos de amar, buscar y desear la calma y tranquilidad, pero sin ansia. Para ello hemos de procurar crear en nuestro alrededor un clima de serenidad y paz. En ese ambiente se desenvuelve mejor la vida interior. Pero si es voluntad de Dios que nuestras circunstancias sean distintas y se desenvuelvan en el jaleo y agitación exterior, hemos de aceptarlo con calma.

No rehuses hablar ni escuchar cuando llegue la ocasión. No des la más ligera muestra de disgusto, aunque te interrumpan el momento de oración. No pongas mala cara aunque te entretengan con mil frivolidades. Dios quiere que hagas caso a las personas próximas o relacionadas contigo, ¿cómo te vas a resistir? No estás obligado a otras cosas cuando te encuentras ocupado en esto.

Nuestro centro ha de ser cumplir la voluntad de Dios. Fuera de ella sólo encontraremos inquietud y desasosiego. Si vivimos amando la paz, siempre será nuestra Navidad.

MAGOS, EPIFANÍA

Como los Magos debemos entregar a Jesús nuestro dones. Lo más preciado para nosotros: limosnas a los necesitados, comprensión, cariño, simpatía, bondad. También el sacrificio más costoso. La mirra podía ser ofrecerle las humillaciones. El oro entregarle el amor de las personas que nos tratan mal o con indiferencia. El incienso nuestro rato de oración aun cuando las distracciones nos invadan. ¿Pero qué vamos a presentar a Dios digno de El? Lo único digno de Dios es su Hijo, Jesús. Se lo vamos a ofrecer conscientes en la Misa.

 

RESURRECCIÓN

"Echad fuera la levadura vieja, para que seáis una masa enteramente nueva, pues desde que fue inmolado nuestro Cordero Pascual, sois panes ácimos y puros. Por tanto celebremos el convite pascual, no con levadura vieja ni con levadura de malicia y corrupción, sino con los panes ácimos de sinceridad y de verdad." Esta frase de la Primera a los Corintios me produce todos los años al llegar la Pascua un deseo grande de renovación interior, una honda emoción espiritual, una respiración nueva, llena de gozo y paz. Es una invitación a despojarme del hombre viejo; a quitar costumbres viciosas e inútiles. Debo ya ser como una nueva masa; sin levadura corrompida.

Hemos de abstenernos de los malos deseos como de la levadura de malicia y de perversidad. Renunciar a todo móvil humano. Aspirar a las cosas de arriba. Pertenecer a Dios. Vivir para Dios. El es nuestro destino, nuestra meta, nuestra ilusión. Esta pascua, toda la vida ha de ser un caminar hacia El. Desasirnos de todo lo creado. Cuanto mayor sea la separación, tanto más libres y espiritualizados estaremos. ¡Arriba nuestro corazón! Crecer en la vida de Cristo. Acrecentar en nosotros esta gracia pascual. Somos parte del Cristo total resucitado. Después de las comuniones de estos días, dejar que El actúe y nos transforme.

Recuerdas la frase de San Pablo: "Si habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a al diestra de Dios Padre; saboread las cosas de arriba, no las de la tierra, porque muertos estáis ya y vuestra nueva vida está escondida con Cristo en Dios". Cuando todos los años leo estas palabras el día de Pascua, invariablemente recorre por todo mi cuerpo una especie de aire de elevación. Una emoción inigualable. Una intuición de Cielo. Un presentimiento TOTAL de que Dios está junto a mí. No lo puedo explicar. Me embarga esta experiencia espiritual durante todo el tiempo pascual. Disfruto al entrar en las Iglesias y ver el cirio en el Presbiterio. Es algo inefable. Y desde mis quince años, se repite. Lo considero como una gracia fuerte del Señor a la que no he sabido corresponder.

A ti te ocurrirá algo parecido, porque siempre has vivido la alegría de la pascua. Pero lo difícil para todos es perseverar en ese estado de ánimo. Merece la pena vivir en una preparación y acción de gracias la pascual del Señor. Preparación con penitencias, ayunos, sacrificios de lo costoso: lo económico, el amor propio. Así prolongaremos durante más tiempo esta maravillosa situación de la alegría pascual inefable. Y sobre todo así estaremos más en contacto con Dios durante todo el día.

ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo trabaja silencioso en el interior de mi alma y de la tuya. El "dulce huésped del alma". Vamos a estar siempre en contacto con El. Vamos a conversar en diálogo continuo. Vamos a decirle que convierta nuestra aridez en dulzura permanente. No para agarrarnos al placer religioso. Sino para servirle con mayor fervor.

Lo recibimos de un modo especial en nuestra confirmación. Pero podemos seguir recibiéndole con mayor intensidad; con una luz más viva. Que nos abrase en su amor ardiente. Que consuele un poco nuestras almas. ¡Es la vida tan dura! Pero es preciso disponerse y quitar obstáculos. Le pediremos que nos dé a conocer al Padre. Y que con el don de piedad nos conceda poder adorar a la Trinidad con total amor.

POR ÉL

Ahora, mientras escribo, me viene a la mente la frase de San Pablo: "Mi vivir es Cristo". Toda su vida interior y exterior estaban del todo entregadas a Cristo. Todo cuanto hacía lo realizaba por El. Todos sus pensamientos y todos los sus ensueños eran de Jesucristo. Siempre le predicaba, sin descanso. Todo para El. Todo por El.

Sería maravilloso que también para nosotros Jesús fuera nuestra vida. Siempre junto a El; siempre dándonos a El y a todos nuestros semejantes.VOjalá viviéramos como María. Ella ponía en el Señor todo su gozo; toda su aspiración; y en Dios encontraba su única riqueza. Nosotros también vamos a vivir así. Porque Jesús vive con nosotros en el Sagrario. Vive como amigo y como hermano. Quiere que yo me deje transformar para el bien de su Iglesia. Entonces sí, será fecundo nuestro apostolado.

VIDA - MES

Ahora me viene al pensamiento comparar la vida con los meses del año. Y será puramente imaginativo, pero creo yo, algo hay de verdad en ello. Enero equivale de 0 a 7 años. Febrero de 7 a 14. Marzo de 14 a 21. Abril, de 21 a 28. Mayo, de 28 a 35. Junio de 35 a 42. Julio, de 42 a 49. Agosto, de 49 a 56. Setiembre de 56 a 63. Octubre de 63 a 70. Noviembre de 70 a 77. Diciembre de 77 a 84.

Pocas personas pasan de 84. Algunos viven un poco más. La propinilla. A los noventa ¡qué pocos llegan! Pero ¡cuántos terminan sus días en el Julio de la vida, en el setiembre u octubre!Hemos hecho ya muchos "meses" . Y son pocos los que restan, aun suponiendo nuestra llegada a "diciembre". Y merece la pena, no sólo estar preparados, sino cargar nuestra existencia de un gran amor a Dios y al prójimo. Esto nos acompañará como el mejor equipaje de nuestra vida.

C O N S E J O S P A R A V A C A C I O N E S

(SE LOS OFRECÍ POR ESCRITO A MI HIJA AÑO 1987)

- Recordar en todo momento que eres cristiana y que en ti habita la Santísima Trinidad.

- Haz todos los días tu rato de oración personal. El contacto con la naturaleza te puede ayudar a ello.

- Todas las noches un breve examen de conciencia y oración a la Virgen. Al despertar, el ofrecimiento de obras.

- Los baños en mar y ríos son más peligrosos que en piscinas. Mucho cuidado con las resacas. En una playa conviene no meterse donde cubre. Es mejor nadar paralelo a la costa que internarse en el mar. - El mayor peligro de accidente es la hidrocución. Se produce sobre todo a causa de la diferencia de temperaturas entre el cuerpo caliente y el agua fría: estrechamiento de vasos sanguíneos, parada cardiaca y respiratoria. Es súbito el accidente. Más frecuente si se entra en el agua después de comer, en plena digestión; si hay mucha diferencia de temperatura entre el ambiente y el agua; si se ha tomado el sol y se mete de repente en el agua. --- Para prevenir este accidente: guardar el tiempo debido después de comer; no entrar en el agua de golpe, sino aclimatar el cuerpo poco a poco: no prolongar el baño más de un cuarto de hora, sobre todo en aguas por debajo de los 20 grados. Si están a menos de 16, mejor no meterse.

- Por las noches refresca mucho. Tener ropa de abrigo por si acaso. - Cuidado con el excesivo sudor y beber agua muy fría.

- Cuidado con sentarse en bañador a la sombra mucho rato; lo mismo con relación al sol.

- Cuando hace mucho calor o se ha sudado mucho hay que compensar la pérdida de líquido para evitar la deshidratación.

- La víbora es la única culebra venenosa en nuestro país. Su mordedura no siempre es mortal, aunque conviene actuar con rapidez y acudir a un centro sanitario por si acaso. Lo mismo con picaduras de ciertos insectos, sobre todo si existe alergia a algunos venenos.

- Cuida las comidas. La alimentación ha de ser buena, más rica en calorías porque se consumen más que en casa , a causa del ejercicio y estancia al aire libre.

- Los días de vacación al aire libre, si se llevan bien, robustecen el cuerpo, confortan el espíritu, te ponen en contacto con la Naturaleza, y hacen palpable la presencia de Dios en nosotros y en los demás.

- La convivencia en paz, diálogo y amistad con compañeros es formativa para todos. Aprecia a todos tus compañeros y no seas exclusivista en el trato con uno o dos. Agradece y aprecia a los monitores; ellos te dan lo mejor de sí mismos: reconócelo.

- Piensa sobre todo que tu vida vale mucho y debes cuidarla. Tus padres te esperan en casa y piensan siempre en ti. No dudes en avisarles, si no te encuentras bien. Pero antes pon los medios para estar bien.

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