
¿Qué entendemos por "traducción"? ¿En qué consiste traducir? ¿Qué hace un traductor, o qué debe hacer, para traducir un texto de una lengua a otra?
Podrían citarse infinidad de definiciones de traducción, y todas ellas serían igualmente correctas. Así, por ejemplo, García Yebra define la traducción del siguiente modo:
«Traducir es enunciar en otra lengua lo que ha sido enunciado en una lengua fuente, conservando las equivalencias semánticas y estilísticas». (G. Yebra, Teoría y práctica de la traducción, pág. 30.)
Otra definición de traducción es la que ofrece E. A. Nida :
«La traducción consiste en reproducir en la lengua terminal el mensaje de la lengua original por medio del equivalente más próximo y más natural, primero en lo que se refiere al sentido, y luego en lo que atañe al estilo». (E.A. Nida, La traducción: teoría y práctica, p.29.)
Pero la respuesta a preguntas como las arriba mencionadas no se halló de forma espontánea, sino que se ha ido concretando con el tiempo tras diversos estudios e investigaciones. Los primeros indicios de una teoría de la traducción aparecen tras la II Guerra Mundial, cuando empiezan a suavizarse las relaciones entre los distintos países. La Teoría de la traducción o Traductología pretende servir de ayuda al traductor a la hora de guiarlo en su trabajo, así como facilitarle la resolución de aquellos problemas que puedan surgirle a la hora de traducir. Por ejemplo, uno de los principales intereses de la Teoría de la traducción es crear una tipología textual de la que puedan derivarse principios traslativos adecuados a cada tipo de texto de forma que el traductor sepa a qué criterios es conveniente atenerse en la traducción de un determinado texto.
A la hora de traducir, pueden adoptarse dos posturas distintas. Por un lado, el traductor puede intentar distanciarse, dentro de lo posible, del texto original a fin de evitar posibles calcos o que el texto final suene extraño en la lengua terminal (LT). Por otro lado, puede ceñirse al texto y a las expresiones de la lengua original (LO). Esta segunda postura suele adoptarse generalmente ante textos de tipo técnico, mientras que en la traducción de textos literarios es más frecuente seguir la primera postura. Pero antes de decidir qué actitud de traducción es la más acertada, la mayoría de los estudiosos de la teoría de la traducción coincide al señalar que el traductor debe analizar previamente el texto original, ya que éste parece ser el único modo de asegurar que el texto de la lengua original (TLO) se entienda correctamente y en su totalidad. Aunque no puede decirse que la comprensión del texto original es propiamente traducción, sin embargo sí es una fase imprescindible en el proceso traslativo en el que se lleva a cabo el traspaso de información de un texto a otro, de una comunidad lingüístico-cultural a otra. Por consiguiente, es necesaria una ausencia total de error por parte del traductor a la hora de asimilar la información del texto original, ya que luego este error quedaría automáticamente reflejado en el texto de la lengua terminal (TLT). Estudiosos de la traducción, que han investigado acerca de las fases del proceso traslativo, tienden a hacer la siguiente división bipartita:
1. "fase de comprensión del original" (Verstehenphase), en la que el traductor analiza los componentes del TLO a nivel sintáctico, semántico y pragmático.
2. "fase de reverbalización en la LT" (sprachliche Rekonstruktionsphase) en la que el traductor reproduce en el TLT las características de sentido y de estilo del TLO.
La comprensión del texto original (fase 1) hace posible que éste pueda ser traducido a otra lengua, ya que "sin comprensión no puede haber traducción" (Pilar E. García, Aspectos teóricos y prácticos de la traducción (alemán-español), Salamanca 1990, pág. 21). Un traductor debe buscar respuesta a una serie de preguntas obligatorias ante un texto que va a traducir y hacer un análisis e interpretación del mismo que le permita luego solventar muchos errores en los que el traductor puede incurrir a la hora de traducirlo. Determinar cuáles son estas preguntas ha sido tal vez el principal objetivo perseguido por aquéllos que se dedican al estudio del análisis textual. K. Reiss, por ejemplo, propone las siguientes cuestiones, cuyas respuestas son relevantes a la hora de traducir un texto: «Wer sagt welchen AT zu wem, wann und wo, mit welcher Absicht und Wirkung?» (K. Reiss, Methodische Fragen der übersetzungsrelevanten Textanalyse, Lebende Sprachen 1 (1984), págs. 7-9. Traducción: "¿Quién dice qué a quién, cuándo y dónde, con qué intención y qué efecto?"). Christiane Nord perfecciona un poco más la fórmula de Reiss y propone el siguiente análisis textual, al que da el nombre de W-Fragen-Kette (Ch. Nord, Übersetzen lernen - leicht gemacht, Üniversität Heidelberg, Heidelberg 1990, pág. 26):
| Textexterne Faktoren | Textinterne Faktoren | |
| WER übermittelt | WORÜBER sagt er | |
| WOZU | WAS | |
| WEM | (WAS NICHT) | |
| über WELCHES MEDIUM | IN WELCHER REIHENFOLGE | |
| WO | MIT WELCHEN NONVERBALEN MITTELN | |
| WANN | IN WELCHEN WORTEN | |
| WARUM einen Text | IN WAS FÜR SÄTZEN | |
| mit WELCHER FUNKTION? | IN WELCHEM TON | |
| MIT WELCHER WIRKUNG? |
De acuerdo con este análisis, observamos que el traductor debe atender tanto a factores textuales (Textinterne Faktoren), como a factores extratextuales (Textexterne Faktoren), que también son decisivos también para la comprensión global del texto y su posterior traducción. Una vez analizado el texto y contestado a estas preguntas, el traductor dispondrá entonces de la información y los conocimientos necesarios sobre el TLO para iniciar la fase de reverbalización, que sería propiamente la traducción del texto, seleccionando y eligiendo las correspondencias oportunas, adecuando el lenguaje al objetivo que se persigue, y actualizando el TLO en un TLT. El traductor deberá conseguir los mismos efectos en el lector del texto traducido que los conseguidos por el autor del TLO sobre sus lectores. En cierto modo, podría decirse que el traductor se convierte en una especie de "autor", puesto que lo que en realidad hace es "crear" un nuevo texto.
Es de suma importancia que el traductor reconozca la clase de texto con la cual va a trabajar, ya que cada tipo de texto implica una serie de convenciones que le son propias y que no coinciden en todas las lenguas. Estudiosos de la tipología textual hablan básicamente de una división dualista de los textos en textos literarios y textos especializados (técnicos, jurídicos, médicos, etc.). Los textos literarios son aquéllos en los que predominan los elementos connotativos y sintagmáticos, mientras que en los textos especializados la característica principal es el uso de tecnolectos, es decir, lenguajes especializados con una terminología específica de un campo determinado. Por consiguiente, en base a esta división, podemos hablar de dos tipos de traducción: la traducción literaria y la traducción especializada. Sería imposible determinar cuál de ellas encierra un mayor grado de dificultad, ya que ambas presentan unos problemas de traducción característicos. Problemas que no sólo están relacionados con el vocabulario en el caso de los textos especializados y con el estilo en los textos literarios, como comúnmente se cree. Sin embargo, el uso en diversidad de textos especializados de una terminología que muchas veces resulta totalmente incomprensible para cualquier persona que no sea especialista en el tema, hace que la traducción técnica parezca más complicada que la literaria. El siguiente apartado analiza con más detenimiento las características de un tipo concreto de textos especializados los textos técnicos, y de su traducción.
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