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Seguramente todos nosotros hemos tenido alguna vez en nuestras manos un manual de instrucciones. Pero, ¿cuántos nos hemos parado a pensar en la importancia de si las instrucciones son correctas o están bien explicadas? Posiblemente muy pocos, y, muy a mi pesar, tengo que admitir que ni yo misma lo había hecho hasta que comencé este trabajo. ¿A qué se debe esta falta de interés a la hora de leer o utilizar un manual? ¿Por qué muchos usuarios de un producto consideran los manuales algo absurdo e innecesario? ¿Cuál es el motivo de que muchas veces prefiramos averiguar por nosotros mismos el funcionamiento de un aparato en lugar de seguir sus instrucciones de uso? Este trabajo me ha ayudado a encontrar respuesta a la mayoría de estas cuestiones.
A lo largo de los distintos apartados del trabajo resulta evidente la poca atención prestada por aquellos que realizan los manuales de instrucciones. Dicha falta de interés tiene como resultado, entre otras cosas, textos con una expresión precaria e imprecisa, con información insuficiente y con un diseño poco explicativo y nada claro para el lector. Y todo ello se acentúa aún más cuando el manual se trata de una traducción. Así pues, si se hiciese un mayor esfuerzo por conseguir manuales más precisos, con instrucciones mejor explicadas y gráficos más claros, probablemente los usuarios sí valorarían en mayor medida su utilidad. Además, existen una serie de cuestiones, como la economicidad o la seguridad de usuario, en las que repercuten de forma muy negativa los posibles errores y carencias de los manuales.
Desde el punto de vista de la traducción, gracias a este trabajo he podido llegar a la conclusión de que traducir un manual no resulta tan simple como en principio parece. Y la principal razón, según mi parecer, radica en la dificultad de tener que traducir un texto de tipo técnico, por tanto con un lenguaje caracterizado por la frecuencia de tecnicismos, para un público general, en su mayoría profano en materias de tipo técnico, al que hay que hacer llegar un mensaje que debe entender sin mayor problema. Debe prestarse mucha atención a la hora de escoger la terminología adecuada, la sintaxis apropiada, y un procedimiento técnico correcto.
Así pues, en mi opinión este trabajo puede servir de ayuda a los traductores ofreciéndoles los principios básicos de la traducción técnica y, en concreto, enumerando una serie de criterios de importancia para así conseguir óptimos resultados a la hora de traducir un manual de instrucciones.
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