Situación y extensión:
Su término municipal ocupa una superficie de 454,7 km2 y una población de 21.570 habitantes, al 1 de enero de 2008, distribuidos en el casco urbano, las barriadas de Arroyo Milanos, Cuesta Blanca, Cuesta de la Palma, La Esperanza, La Fábrica, El Frontil, Fuente Camacho, Las Rozuelas, Riofrío, San Antonio, Santa Bárbara, Venta del Rayo, Ventorros de Balerma, Ventorros de la Laguna y Ventorros de San José y los caseríos de Agicampe, Alazores, Almendro, Los Arenales, La Atalaya, Campo Dauro, La Ciudad, Dehesa de los Montes, Los Gallumbares, Huertas Bajas, Jardines de Narváez, Manzanil, Molehones, Nuño Daza, Plines y Puerto Blanquillo.
Estratégicamente enclavada en el corazón de Andalucía, constituye el mejor centro de operaciones para conocer nuestra región. Situada al pie de la Autovía A-92 -auténtica espina dorsal de las comunicaciones por carretera en la Comunidad Autónoma-; dotada de estación de ferrocarril propia -en pleno casco urbano-; enclavada a tan solo 35 minutos de los aeropuertos de Granada y Málaga, Loja constituye, hoy en día, una de las localidades más accesibles del sur de España. A todo esto hemos de sumar la variadísima oferta hostelera de Loja, con un amplísimo abanico de opciones para el alojamiento, que van desde uno de los más cualificados hoteles cinco estrellas (gran lujo) del país, hasta las más accesibles pensiones, los alojamientos en casas rurales, las modernísimas Áreas de Servicio de la autovía, etc.
La ciudad, agrupada en un principio al abrigo de su antigua fortaleza, se extiende hacia el norte y el oeste, ocupando las faldas del monte Hacho por el norte y la Sierra de Loja por el sur y, se divide en dos, atravesada por el río Genil, que corre de este a oeste. Esta situación le hace ser húmeda y umbría en invierno, al ponerse el sol tempranamente por Periquetes, y soleada y calurosa en el verano.
El arroyo de La Alfaguara El Terciado, que nace bajo una peña al este de la ciudad, formando un
profundo y transparente estanque, en cuyo fondo se ve nacer el agua. Surte de agua a un
sector de la ciudad al par que riega algunas huertas antes de su desembocadura.
El río Manzanil, formado por los nacimientos de La Cueva, La Presa y La Cadena, nace al pie de
la sierra al oriente de la ciudad, en una garganta donde hoy existe una presa. Caudaloso,
rico en pesca de bordallos y cangrejos, riega un buen trozo de vega y se despeña en el
Genil, formando la llamada Cola del Caballo en los Infiernos Altos.
El Cofín, nace en la misma sierra por encima de la ciudad, en un paraje poblado de pinos, consume casi la totalidad de su caudal en suministrar de agua a la ciudad y algunas huertas. El Frontil, al N.E. de la ciudad, en la falda del monte Hacho, se parte por mitad a oriente y occidente en dos acequias que riegan a poniente todas las Huertas Bajas desde la Esperanza a Puente Quebrada, por debajo del cual entra en el Genil tras un recorrido de 6 kms. y, al oriente, bordeando el camino de Huétor-Tájar, riega toda la vega de dicho término comprendida entre dicha villa y Loja. Sus aguas son ricas en pesca y cangrejos, teniendo fama en la antigüedad de encerrar propiedades curativas de la gota.
Riofrío, nace en la barriada de este nombre a siete kms. de la ciudad, así llamado por la frialdad de sus aguas. Es el más abundante de los nacidos en este término y sale de entre las peñas tan fuerte y furioso, que es inaccesible. Riega numerosas y fértiles tierras y es rico en truchas, anguilas y cangrejos. En 1686 tenía un martinete donde se batía el cobre. Unido al Saladillo y al arroyo de Nebliz, desemboca plácidamente en el Genil tras un corto recorrido.
Nacimiento de la Plaza. Suministra de agua parte de la ciudad y en tiempos, según nos dice Henriquez de Jorquera, era famosísimo, claro y limpio.Fuente de Nuño Daza, en el pago de su nombre; la fuente del Peñón; Mencía, en la Alfaguara; de la Salud, en la Alcazaba, que nacía junto a la puerta del Agua en la cuesta de los Aldabones y que, al derrumbarse ésta y cegar la fuente, vino a salir en la huerta de don Alvaro; la Carmonilla, que recoge el agua de la fuente de María de la O y del Poyo de la Barahona; arroyo de Alcaudique en el valle de su nombre; la fuente de Agicampe; la del Paraíso, en los Infiernos Altos, junto a la orilla del Genil; la de Mari Sánchez, de reconocida bondad para las enfermedades del hígado y del estómago, en los Infiernos Bajos; las Salinas, con aprovechamiento industrial; las de don Pedro, el Estanquillo y la Higuerilla, junto a la vía férrea; y tantas y tantas otras que, cuando fueron contadas por deseo y encargo del Cardenal Espínola, Arzobispo de Granada, fueron reseñadas más de cinco mil. Es natural que, tierras tan bien regadas, sean fértiles en grado sumo y produzcan todos los frutos propios de su clima, en cantidad y calidad excelente, lo que hace que el término de Loja sea el más rico productor de la provincia en cereales y aceites, sin por ello dejar de tener importancia la cosecha de leguminosas, hortalizas y frutas de todas clases, entre las que fueron famosas las uvas llamadas atagíes, alabadas por Al-Jatib en su Descripción del reino de Granada y más tarde por Henriquez de Jorquera. |