Los Armaos y El Tío Puche-Puche
Los
Armaos o guardia romana con su tambor al frente son figuras muy singulares de nuestra
Semana Santa. Hace unos años, cuando solamente había desfiles procesionales el Jueves y
el Viernes Santo, estaban presentes en todo momento. Comenzaban acompañando a los
Apóstoles al "Lavatorio" y subían juntos al Barrio de San Francisco
para desfilar junto a Jesús Preso. El Viernes, por la mañana, escoltaban a Jesús
Nazareno y, por la noche, en el Santo Entierro, formaban en su típica fila india
continuación de la urna del Cristo Yacente. Para hacer más dramático
este desfile el parche del tambor del Tío Puche-Puche, era destensado, para que
su redoble fuera más lúgubre; las viseras de los cascos bajadas tapando la cara y las
lanzas a la funerala, arrastradas, con el regatón en el suelo.
Son tan especiales estas figuras que para comprenderlas mejor,conviene recurrir de nuevo a los recuerdos de nuestro ilustre paisano, don Miguel Rodríguez Lara.
..."Hasta en los
detalles pequeños, fueron geniales nuestros antepasados. Presentaron a los "Armaos"
con uniforme de diario. Nada de brillantes cascos con llamativos penachos de blancas
plumas; nada de cromadas armaduras, ni de elegantes cinturones o tahalíes; ni de
enagüillas o toneletes recamados de oro y plata; ni de calzas ni medias calzas... Porque
pensaron que Pilatos, no ordenaría a la centuria romana vestir de gala aquel día..."
..."Nunca se habrá dicho bastante que, la Semana Santa de Loja, fue concebida y programada por nuestros antepasados como una verdadera obra de arte, plagada de singulares y geniales detalles. Uno de ellos es, sin duda, el llamar "Tío Puche-Puche" al soldado romano del tambor, cuyo toque, a tiempo de marcha o de pasodoble, es el corriente para marcar el paso ordinario, militarmente hablando, a razón de unos cien pasos por minuto. Dicho toque se ejecuta pegando o percutiendo el parche dos veces en cada paso, con perfecto isocronismo, una vez con las dos baquetas o palillos, y otra, con una sola baqueta, obteniendo con ello dos sonidos desiguales en intensidad.
Para
expresar estos dos sonidos, uno más fuerte que el otro, nuestros paisanos de antaño,
dotados de un intenso ingenio creativo, unido a conocimientos lingüisticos, crearon la
feliz onomatopeya "Punche-Punche", valiéndose de la voz "pun"
para el golpe fuerte y de la interjección "che", más dulce, para la
percusión débil. Ellos vieron que con las voces usuales de "pun, tan, catapún,
rataplán" etc., no se podían imitar los sonidos de nuestro tambor "armao".
También demostraron nuestros antepasados una gran agudeza imaginativa, anteponiendo a la
dicha afortunada expresión la palabra Tío", en su acepción cariñosa de "tratamiento
de respeto que se da al hombre entrado en edad, en muchos de nuestros pueblos".
Esta pudo haber sido la gestación de nuestra onomatopeya actual de "Tío
Puche-Puche"."