Los Mayos
'Los mayos' es una celebración que fué popular en los
pueblos de la Sierra de Albarracín con la que se celebraba la llegada de la
primavera. No es una tradición exclusiva de estos pueblos, sino que son muchos
los lugares de todo el mundo en los que se hallan vestigios de tal fiesta, con
la que se daba la bienvenida a la primavera. Un antiguo cuento oriental comienza
así:
El Nevrux, esto es, el día primero del año, que es
también el primero de la primavera, así llamado por excelencia, es una fiesta
tan antigua y solemne en toda la extensión de Persia, desde los primeros
tiempos de la idolatría, que la religión de nuestro profeta, tan pura como es
en sí, y que tenemos por verdadera, aunque introducida, aún no ha conseguido
abolirla pese a estar fundada en el paganismo y a que las creencias que se
observan en ella son supersticiosas. Sin citar las grandes ciudades, no hay
villa, aldea, arrabal ni cabaña donde no se celebre con extraordinarias
funciones.
La celebración de los mayos es propia de pueblos cuyo
ciclo de vida se halla fuertemente marcado por el transcurso de las estaciones.
Es lógico que a medida que las sociedades se han ido transformando,
sustituyendo los modos de vida rurales (agricultura, principalmente) por otros
de tipo industrial, esta costumbre de festejar el inicio de la primavera haya
ido perdiendo fuerza, hasta haber desaparecido por completo. En los pueblos
turolenses en los que esta práctica ha sido habitual, su olvido se ha visto
incentivado también por la progresiva sustitución del folklore tradicional por
la jota.
No ha sido así en todas partes: en los pueblos
escandinavos, sus peculiaridades climáticas hacen que la vida se vea
fuertemente influenciada por el paso de las estaciones, ya que éste trae
consigo desmesuradas diferencias tanto en las temperaturas como en la duración
de los días y las noches. En el año 1998 tuve la oportunidad de pasar en
Helsinki la noche del 30 de abril al 1 de mayo, y pude comprobar de qué manera
todos los finlandeses sin excepción celebran festejos ininterrumpidos desde las
primeras horas del día 30 hasta que acaba el día 1, y esa noche el casco
antiguo de la ciudad está repleto de jóvenes y no tan jóvenes consumiendo
cervezas en cualquier rincón.
En Los pueblos de la sierra de Albarracín se celebraba la
llegada del mes de mayo con cantos que se entonaban en la noche del 30 de abril
al 1 de mayo.
El ritual que comportaba este festejo es bastante
elaborado, aparte de diferir de un pueblo a otro. Puede leerse una descripción
de uno de estos actos en la novela Los Mayos, de D. Manuel Polo Peyrolón,
relato cuya acción transcurre durante la celebración de los mayos en una
localidad turolense.
La tradición de los mayos está muy extendida en
Castilla-La Mancha. Tengo noticias de una celebración similar a esta en Santa
Cruz de la Zarza (Toledo) que tiene lugar en la actualidad la noche del 30 de
abril; las rondallas cantan el primer Mayo a la Virgen y después recorren el
pueblo cantando y tocando durante toda la tarde-noche, y todas las chicas
reciben su Mayo, dedicado por el novio, amigos, etc. En otros lugares (Novés,
Toledo) los quintos plantan un chopo, el mayo. También se celebran en Baena
(Córdoba), donde reciben el nombre de cruces.