Historia
El núcleo de la villa de Santa Cruz puede ser santiaguista, según López
Arguleta, el maestre de la orden de Santiago don Pedro Fernández <pretendía
ser caballero eterno de la Celestial Milicia>, por ello recibió la cruz de
su espada y sus trabajos para trepar desde la corriente de las aguas a la
cumbre. Trepó, en fin, desde el Tajo a lo más alto, entre Aurelia y Alharilla
y colocó allí su estandarte de la Santa Cruz, y ese es el origen de la fundación
y de su nombre. Al fundar un pueblo, la orden de Santiago disfrutaba de
monopolios señoriales, hornos, carnicerías, mercados y otros privilegios como
los disfrutó en Santa Cruz desatendiendo las aldeas y poblados ya existentes
para más tarde anexionarlas al fundado por ella. En 1253 el maestre Pelay Pérez
Correa le concede Fuero, concediéndole las aldeas de el Castillejo de Alboer,
Villaverde, Villarejo Seco, Testillos y el Villar del Sauco con todas sus
heredades, así como un mercado cada semana.
Dentro de su término municipal estuvo enclavado el Vicus Cuminario romano, como
afirman autores como Ceán Bermúdez, Ambrosio de Morales, Cornide y otros. Pudo
estar situado en el paraje llamado de las Esperillas donde desde hace algunos años
se están realizando excavaciones muy interesantes existiendo en ella una necrópolis.
Encomienda de la orden de Santiago, sus primeros habitantes serían gentes que
tomarán parte en la reconquista de la ribera del Tajo, moriscos que
posiblemente serían los que ejecutarían las obras de la nueva villa y vecinos
de las aldeas circundantes que encontrarían grandes ventajas bajo la
protección santiaguista.
Pronto
sería edificada la iglesia de Santiago Apóstol, las murallas y el palacio de
la Encomienda, cuyo primer comendador, que sepamos, fue Gonzalo Díaz, que ya lo
era en 1246; en él se alojaría el rey Sancho IV los días 16 y 17 de enero del
año 1293. Hicieron una conducción de aguas, <Los Caños>, que no han
perdido sus importancia, utilizando el ladrillo.
A principios del siglo XVI al nombre de Santa Cruz se le agrega el
<apellido> de la Zarza cuando pasó esta villa a depender de la de Santa
Cruz.
Para prevenir una epidemia de peste, que asolaba sobre todo a Extremadura, el
ayuntamiento en 13 de septiembre de 1626 manda que no dejen entrar a persona
alguna en el pueblo sin las debidas medidas y para ello manda <guardar las
puertas acostumbradas> poniendo en cada una a dos hombres. Hoy, de las
puertas de su muralla, sólo nos queda el <Arco de la Villa>; la
cuarentena se solía guardar junto a la ermita de la Paz.
En la segunda mitad de este mismo siglo XVII se agranda la plaza, por ser
insuficiente para una población de más de 1.500 vecinos, sobre todo en los
días de fiesta y mercados no caben; para ello se derriban algunas casas.
Ya en la segunda mitad de este mismo siglo XVII sufre la guerra de Sucesión con
las consiguientes entradas y salidas de las tropas reales y del pretendiente,
con sus desmanes. En el año 1716 soportan los gastos ocasionados por un
regimiento y 2 compañías de las guardias reales que allí acuartelaron; para
aliviar todas estas penalidades el rey la eximió de ciertos pagos.
A mediados de este siglo el ayuntamiento publica unas ordenanzas para <el
buen gobierno de la villa> con 23 órdenes, desde lo tocante a higiene y de
forma contundente a la fuente pública de <los Caños>, en la que da las
normas precisas para la utilización de sus tres pilares, hasta obligación de
enseñanza y cuidado de los niños, poniendo considerables multas a quien no las
cumplieran.
En siglo XIX comienza con otra guerra, la de la
Independencia, que tampoco estuvo ajena, resultando muy dañada por los dos
bandos, especialmente cuando las batallas de Tarancón y Uclés, donde los
destrozos en esta villa fueron tremendos, dándose la circunstancia que en su
iglesia de Santiago, encerraron a los presos de esa batalla.
En el mes de noviembre de 1809 las tropas de Ariaza y
Venegas están situadas en Santa Cruz, pues su situación geográfica y altura
la hace un lugar estratégico dominando el Tajo. Desde el día 15 las tropas del
general por un despacho nos dice que <conviene que nuestro ataque sea
decidido... pues no hay duda que trataban de vencerlo en Santa Cruz de la Zarza
cogiéndolo de frente y espalda>. El ataque debía verificarse el 19 estando
acantonadas en la villa las divisiones 1ª y 4ª, que luego serían barridas en
la desventurada batalla de Ocaña. El 2 de diciembre de 1809 llegaron 26
soldados franceses exigiendo 600 ovejas para su ejército de Ocaña, siendo
sorprendidos por la partida del <Alcantarilla>; tuvieron que refugiarse en
el ayuntamiento, donde fueron muertos 2 y los demás cayeron en el transcurso de
la escaramuza.
Operaba también por esta zona el guerrillero Francisco
Sánchez <Francisquete>. En 1810 su lugarteniente Martín Almarza atacó
aquí a los franceses apoderándose de un cargamento de sal.
Para terminar este siglo anotaremos tres efemérides: el 3
de enero de 1866, después de la sedición de Villarejo de Salvanés, el general
Prim en su huida pernocta en Santa Cruz. En 1866 el tren pasa por primera vez
por el pueblo, y por último, en 1895, se inaugurará la luz eléctrica.
Texto de la Gran Enciclopedia de Madrid y Castilla-La
Mancha