3 OCT´ 95
Roma absorbe. No sé en qué día vivo, no sé cómo empezar.
Debería dejarme llevar por estos rosas y estos sienas nunca vistos: he de dibujar, dibujar mucho, enfrentarme al solo material. Escribir.

Sobrecogido bajo la bóveda enorme del cielo imagino hacer el amor en la soledad inmensa de este universo de mármol.
25 OCT’ 95
GIARDINO
Zambullirse en el follaje.
Entre las copas aún velludas –como dejándose caer del cielo- arrastrar las caricias de sus hojas, abrazar los pinos como para sentir los senos de María, sentir los tejos hirsutos como si fuera su magnolia, los magnolios como su cabello y así, abrigado, acariciado, protegido y adormilado suspirar un olor de inconfundible eternidad.
Creerse hoja para alimentarse tan sólo de ese tierno sol hasta el mismo instante en que la savia deje de fluir y así convertirse en una dorada hoja que con la exquisita lentitud del planeo se posa, por siempre, ahigada en el regazo de la tierra con olor a mi mujer.
Sentirse como el plano de esta mesa acariciado por una sombra de hoja de palmera, tal es la levedad, tal es el momento y así la melancolía.
31 OCT’ 95
KEATS
Flores a los pies de la tumba de Keats.
Gatos, humedad, pinos romanos, piedras que se van muriendo de musgo y grietas.
23 NOV’ 95
ROMA
Sucesivas capas de historia acumulando estratos de gente: una vida sobre otra vida, capa sobre capa, impasto de humanidad.
Mientras, por toda la eternidad, los ángeles riéndose a mandíbula batiente sobre los cielos de Roma, sobre los cielos del mundo.
17 DIC’ 95
MUCHACHAS VERDES

Entre la floresta, invisibles al común -y casi por casualidad- he descubierto adolescentes, pero minúsculas muchachas verdes.
Casi del tamaño de una campanilla y de carne alabastrina, venéreas, podrían confundirse con los pétalos blancos de rosa que caen con la lluvia del otoño, sólo que éstos no juegan en el erotismo de los hombres con el descaro vergonzoso de estas muchachas de cabello verde.
Uno se solaza en su sueño.
16 ENE’ 96
DA SOLO
Que es dura la soledad como la enfermedad, el dolor y la muerte.
Gran silencio.
Llamadas a la puerta,
Sólo toc-toc.
18 ENE’96
NAPOLI
Un Vesubio apenas visible tras la calima del día no ha podido empañar las sensaciones de aparatosa religiosidad napolitana ni ocultar la exuberancia de las gentes en su vida de calle ni mitigar el cansancio de unos pies destrozados por las escaleras de Capodimonte.
Por el contrario, cómo se puede vivir sin conocer el islote de Santa Lucía iluminado en la noche frente a las luces de la bahía.
Nápoles es la única ciudad donde he tenido la sensación –dijo J. Beuys- de haber vuelto a casa.
18 FEB’ 96
GIOTTO
Sobre el cuerpo desnudo de San Francisco, una tela de Burri y sobre su cabeza una aureola de excepcionalidad: entre los demonios que escapan de Arezzo, el espíritu del Giotto. ¡Demonio de pintor!
Sabiduría y exquisita sensibilidad. Sus personajes, recios y espirituales; su mensaje, pulcro, sabio y discreto; su composición y su arquitectura empujando a la historia a empellones; el ritmo de sus pliegues, recio y complejo en su sencillez; su color, medido y alegre... puramente franciscano: la alegría de la sobriedad, el dinamismo de lo simple.
Un día en Asís para volver al pensamiento, al recogimiento, a la belleza del trabajo. Un día en Asís para vivir una vida entera, una sorprendente lección... Giotto, Lorenzetti, Cimabué, Tiberio de Assisi, Ilario de Verona, etc.
TONACA
La túnica de Francesco d’Assisi es un concierto de espacios y de texturas, y es que la tonaca es la prenda de vestir más bella que haya uno visto: hoy diríamos que es informalista y, como ya se ha apuntado, más bella que la más bella tela de Burri, porque está hecha de añadidos que exceden el concepto de remiendo para alcanzar las alturas del más sobrio cromatismo con la más dispar tonalidad.
Esta túnica quisiera haber sido como un último Goya, pero entre las formas geométricas de sus parches se adivina mejor a la más sobria obra de Mondrian, a la más panteísta de Malevitch, a la más recatada de Albers o la más tenebrista de Rothko.
Nunca se ha visto tan generosa riqueza en tanta sobriedad porque nunca una vestidura ha definido más ampliamente una forma de ser, un pensamiento, toda una filosofía.
29 FEB’ 96
VILLA SCIARRA
¡Cómo puede ser tan hermosa una última mañana de febrero en Roma!
Mientras los niños juegan, los amantes aún abrigados se acurrucan a este sol que saca como nadie intenso brillo de las nuevas hojas de hiedra que adornarán sus sienes; los brotes estallan, los árboles revientan en flores... ¡Cómo puede ser tan hermosa una ninfa bajo un cerezo en flor!
14 ABR’ 96
STROMBOLI
Pintar
de oído.
Viajero que se arriesga en la conversación de los viajeros de verdad. Viaje de fantasía a los volcanes de islas desconocidas, jardines de Dante, explosiones vaginales de la tierra, explosiones. Erupciones fálicas, magma ardiente. Gases tóxicos, los gases de la creación: azufre y caos genético en el ser que se explota derramando ideas, derramándose a sí mismo en el soporte de una ignorada fecundidad.
Nubes y polvo, fuego sin transparencias. Confusión. Desorden. Fuego con soberbia ausente de voluntad.
Ceniza.
Y por qué no. Ceniza.
Salpicado de sangre sobre la ceniza.
Rojo vivo sobre grises de hermosa suciedad entre los vahos venenosos de un azufre primigenio. Magma mater.
24 MAY’ 96
LEONARDO
Tener la capacidad del estudio, el don del análisis, el poder del método y la trascripción. Dejarlo todo escrito en un espejo: hablarle de las aguas a un espejo. Llenar el río de espejos.
3 JUN’ 96
TERMAS DE DIOCLECIANO
Segunda visita, esta vez en adiós, a unos cuerpos en los que la fachada de erotismo oculta las relajadas tensiones del espíritu clásico. Cuerpos para abrazar en un lecho de pasiones académicas; cuerpos de príncipes y de diosas, cuerpos eternos, repetidos, despiezados: cabezas desnarigadas de sátiros, venus aferradas a sus cabellos sin cabeza, torsos sin culo y hasta culos sin torso, pero siempre cubiertos de esplendor humano.
8 JUN’ 96
CALOR
Días de calor. Tardes y noches de calor. Calor. Calor desnudo, sudor vestido; el aire en suspenso y espeso; la humedad detenida en el más alto porcentaje extrae aún humedad del cuerpo. Sobra el pelo y sobra la piel: abrirse el pecho en canal para ventilarse. Beber y sudar, sudar bajo la ducha. Calor y calor nublado, de ensordecedora paranoia ya que sudan las sábanas entre las piernas y suda el teléfono entre las manos, la estilográfica suda, sudan las moscas y el magnolio suda. Sudan los pensamientos y así hasta el Pinoccio suda por su frente de madera.