Evariste Galois
1811 - 1832
El caballero de la figura, con cara de niño y ademán serio, es, posiblemente, el más desgraciado, abandonado por la fortuna, con la vida más triste y corta de los hombres pertenecientes a la raza de grandes matemáticos que en el mundo han sido. Desde luego el calificativo de pobre le va estupendamente. Sólo vivió veinte años y aún así le dió tiempo a desarrollar y formalizar una de las ideas más brillantes y con más aplicación práctica de la historia de las matemáticas y, de paso, impulsar, ordenar y sistematizar el estudio del Algebra. Nos estamos refiriendo al concepto de Grupo. Hablamos de Evariste Galois.
Su vida fue, casi constantemente, una sucesión de desgracias, sinsabores y desengaños que hubieran impulsado al suicidio a cualquiera distinto de él. Vivió permanentemente al límite. Fue uno de los revolucionarios más activos de su tiempo, visitó varias veces la carcel y murió violentamente en un duelo, una de las formas más estúpidas de morir. Sin embargo, seguro que disfrutó de momentos de paz en los que se dedicó a estudiar, comprender y profundizar en lo que fue una de sus pasiones, quizá la mayor: las Matemáticas. Como persona sensible tuvo otras muchas que marcaron de forma permanente su vida: luchó contra la injusticia dentro de los campos político y académico, peleó contra las rígidas estructuras establecidas por la sociedad de su época y regidas por hombres mediocres, murió a causa de una mujer... Al final tuvo que ser uno de sus amigos el que publicara sus descubrimientos. La muerte le alcanzó antes incluso de que pudiera finalizarlos completamente. En resumen, vivió y murió a la altura de su genio.
En estas páginas queremos acercar mínimamente a la gente a su vida y a su obra. Quizá sea una aportación infinitesimal, pero sentimos que es una forma como otra qualquiera de conocerle un poco mejor e intentar, por fin, hacerle justicia.