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PROYECTO BARAÑÍ
criminalización y reclusión de mujeres gitanas
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Cap. 2
2.2 Mujeres gitanas y procesos de selección penal.

2.2.2 La construcción social del delincuente

Diversos autores han hablado de la existencia de un código social (second code), que regula la aplicación de las normas abstractas por parte de las instancias oficiales (Baratta, 1976:247). Este código no escrito implica que la definición del delincuente se realiza al margen de la objetiva contravención de las normas penales. Como ya se ha comentado en la Introducción, la frase de uno de los profesionales del Ministerio Fiscal entrevistado por nuestro Equipo, que afirma que existen "delitos cometidos por gente que no es propiamente delincuente", sirve muy bien para ilustrar esta realidad.

En la definición social del delincuente intervienen factores importantes, como los que se mencionan a continuación:

  • El propio sistema penal y sus sanciones

Recientemente hemos podido saber que el 68% de la población penitenciaria española es reincidente, con una media de 4,3 ingresos en prisión (3). La edad de esta franja de reclusos/as reincidentes oscila entre 20 y 30 años, lo cual pone de relieve la existencia de un grupo de personas más o menos fijas en el circuito penal y penitenciario.

Los propios procesos de criminalización, son uno de los más importantes elementos de la definición social del delincuente. El paso por el sistema penal y la cárcel produce una importante reducción del status social de la persona y, al contrario de su función declarada, la cárcel sirve para distanciar aún más a las personas (ex)presas de la sociedad en su conjunto.

  • Los medios de comunicación y la definición del delincuente

En las sociedades modernas, donde la experiencia directa con el crimen es algo excepcional, los/as ciudadanos/as reciben a diario la imagen del delito ofrecida por los medios de comunicación, cuyas características más importantes son la simplificación, la descontextualización y el sensacionalismo (4).

Algunos de los rasgos que describen el modo de presentar el crimen por parte de los medios de comunicación son los siguientes:

  • Las fuentes informativas suelen ser las instancias oficiales de control.
  • Existe una continua muestra de actos violentos, lo que crea la sensación de que existe una amenaza real y creciente de crímenes violentos.
  • Las causas más habituales del delito son la anormalidad psíquica o los problemas familiares del autor.
  • Se presenta siempre al criminal como alguien completamente diferente los ciudadanos y ciudadanas "normales", en muchos casos se presentan diferencias étnicas o de nacionalidad.
  • Cuando, en alguna ocasión, aparecen como causa del delito problemas sociales, estos quedan siempre como debilidades puntuales del sistema social y no como causas estructurales inherentes al mismo.
  • Las ocasionales críticas a los aparatos de control, se reducen a abusos atribuidos a la responsabilidad personal de un/a profesional aislado/a.
  • Destaca la conversión de eventos singulares en entidades (Hess, 1986:199), como "la delincuencia" o "el problema de la droga".

En definitiva, los medios de comunicación contribuyen a crear la imagen de la criminalidad como algo natural, objetivo, real, preexistente (Hess, 1986; 199). Y la imagen del delincuente como alguien diferente, con importantes déficits psicológicos y/o sociales, un auténtico "enemigo interno" contra el que las instancias de control nos defienden día a día y ante el que logran imponerse siempre, por un estrecho margen.

En el caso de las mujeres gitanas, los rasgos mencionados, relativos al tratamiento general del delito en los medios de comunicación, se suman a los estereotipos y limitaciones que caracterizan la forma de presentar a la comunidad gitana en los medios de comunicación. Destacan dos limitaciones importantes. Por una lado, los gitanos y las gitanas no existen como fuente informativa, y, por otro, la mayoría de las veces sólo se los/as presenta "como ladrones o artistas" (5).

Esta serie de mitos, discursos e imágenes estereotipadas, que van configurando la opinión de las ciudadanas y ciudadanos sobre la criminalidad y el criminal, quedan asimismo reflejadas en el second code al que hemos hecho referencia y que va a influir decisivamente en la aplicación de las normas penales por parte de los distintos agentes institucionales.


3. Informe de la Asociación Pro-Derechos Humanos sobre la situación de las cárceles españolas 1999.
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4. Un ejemplo del tratamiento del delito por parte de los medios y de su contribución al refuerzo de los estereotipos y etiquetas en este ámbito, es la forma en que recientemente se presentaba la noticia de que un policía disparó y mató a una persona: "Un policía mataba ayer a un delincuente de un tiro, tras confundirle con un terrorista" (El País, 22 enero 2000).
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5. ¿Periodistas contra el racismo? La prensa española ante el pueblo gitano. Año1997, realizado por la Unión Romaní.
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29 de febrero de 2000