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PROYECTO BARAÑÍ
criminalización y reclusión de mujeres gitanas |
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| 4. Recomendaciones y líneas de acción . | |
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4.1
las gitanas en la sociedad. |
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CAp. 2 |
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| ANEXO III. "GITANOS MALOS, GITANOS BUENOS" |
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La Gran Redada de 1749 fracasó en su intento de detener a la totalidad de la población gitana y encadenarlos como trabajadores esclavos en arsenales y minas. Este fracaso se debió a que la orden de detención fue mantenida en secreto hasta el día de su ejecución, y los responsables locales ni fueron preparados para llevarlo a cabo, ni tenían donde encerrar a los detenidos. Además, la medida fue mucho menos eficaz contra los gitanos y las gitanas nómadas que eran, al fin y al cabo, a los que el reino consideraba más peligrosos, mientras que muchos gitanos y gitanas sedentarios recibieron enseguida apoyo y protección de las poblaciones locales. En muchos casos, sus oficios era muy valorados en los pueblos. El rey reconoció su error y, aunque muchos no fueron liberados hasta 14 años después, la mayoría fue puesta en libertad con una curiosa explicación/justificación: hay dos tipos de gitanos, buenos gitanos y malos gitanos y la redada no había diferenciado. El criterio para discernir entre buenos y malos, era si éstos/as estaban o no integrados/as. Este discurso ha perdurado hasta nuestros días. Muchos de los agentes institucionales que hemos entrevistado empiezan su discurso afirmando en abstracto la existencia de gitanos y gitanas "integrados" y "normalizados". Sin embargo, a continuación todas sus referencias son de gitanos y gitanas "malos/as", con actitudes "desviadas" y delictivas. La afirmación de la existencia de gitanos y gitanas "buenos", que nunca es concretada con ejemplos de personas especificas, hace que mantengan una imagen subconsciente del gitano o la gitana como desviado (en ese caso sí, con ejemplos concretos), sin sentir que mantienen actitudes racistas. También es interesante observar cómo esta idea de "gitano bueno" y "gitano malo" ha sido interiorizada por ciertas voces gitanas. Frente al destructivo estereotipo del gitano o la gitana como criminal, ampliamente propagado, la comunidad gitana intenta defenderse y desvincularse de este mito con la explicación de que quienes delinquen en su comunidad, ya ni siquiera son gitanos/as. Una de las medidas de la justicia tradicional gitana, en caso de infracción grave, es la expulsión física o el destierro del infractor o la infractora. En una cultura donde una parte fundamental de las señas de identidad individuales son los vínculos con el colectivo y que el colectivo les reconozca como miembros, el destierro implica la pérdida de una parte de la propia existencia y de las señas de identidad. Una de las conclusiones del manifiesto de Antonio Torres, Los gitanos somos una Nación, es que "el poder de la Nación Gitana puede romper con parte de sus miembros en caso de incumplimiento de sus imperativos legales". Es decir, la condición de gitano o gitana no es un hecho inalienable, sino que depende del reconocimiento de la comunidad y puede ser denegado. El gitano o la gitana que es "malo/a" deja de ser gitano/a. (18)
Estas tendencias se recogen en las conclusiones del grupo de "Estudio sobre prevención de la delincuencia de la minoría étnica gitana" de la Asociación Secretariado General Gitano, de 1996: "Existe por otro lado la necesidad, por parte de los gitanos, de que no se identifique su cultura con el delito, lo que está produciendo una idealización o "depuración" cultural como mecanismo de defensa. De esta forma el que vende drogas o hace tal o cual cosa "no es verdadero gitano". Se estaría produciendo una reescritura de los valores gitanos, que deja fuera a aquellas personas o conductas que dañan la imagen social de los gitanos". Este pensamiento ha permitido a ciertos sectores de la comunidad gitana no abordar el problema de la criminalización de su comunidad. No tienen que tratar problemas de delincuencia entre gitanos y gitanas, ni las fuentes de discriminación socioeconómica que exacerban tales actividades, ni siquiera hablar de procesos de selección del sistema criminal. "Si están en la cárcel, se lo han buscado" es una frase que frecuentemente se utiliza, y al final, implícitamente, justifica los procesos de criminalización. Como comentamos en la introducción de la capitulo sobre "Recomendaciones y líneas de actuación", queremos ser muy cautos/as y no hacer recomendaciones a la comunidad gitana sobre lo que "tiene" que hacer. Pero sí nos parece importante destacar que uno de los grandes retos del movimiento organizativo gitano, es ser cada vez más interclasista, con capacidad de luchar por todas las capas sociales de su comunidad, incluyendo a los y las más marginales con todos sus problemas y deficiencias. Definir que el gitano o la gitana "malo/a" ya no es gitano/a no sirve para paliar los mitos de identificación gitano/a-criminal, que operan en la sociedad, ni ayuda a la hora de poder ofrecer alternativas frente a los miembros de la comunidad que manifiestan actitudes y acciones antisociales y destructivas. Afortunadamente el problema de la criminalización y la población gitana está dejando de ser un tema a evitar entre el asociacionismo gitano, como muestran varias iniciativas de trabajo con reclusos y reclusas. Sin embargo, aún queda mucho por avanzar. 18.
Esta forma de describir a los gitanos y las gitanas, excluyendo de esa
denominación a las y los "malos gitanos" se encuentra también en una curiosa
cita de García Lorca: "Los gitanos no son aquellas gentes que van por
los pueblos harapientos y sucios, esos son húngaros. Los verdaderos gitanos
son gentes que nunca han robado y que no se visten de harapos." García
Lorca, de Josephs y Caballero, 1996. |
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29
de febrero de 2000