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Los
inicios
Escribe el jesuita P. Florentino del Valle en el
libro Los Consiliarios hombres clave en el Círculo Católico de
Obreros de Burgos: «Durante el mandato de D. Rúa, allá por los años
1888-1890, una dama burgalesa, Dª Petronila Casado, a quien la ciudad
de Burgos tiene dedicada una de sus calles, planeó poner su patrimonio
al servicio de una obra social de envergadura. Una obra cuya dirección
sería encomendada a una Institución religiosa. Pensó en los
Salesianos; entabló diálogo con el entonces Superior general Don Rua;
pero no llegaron a un acuerdo». Pasarían más de 60 años hasta que
los Salesianos pudieron venir a trabajar, en pro de los muchachos del ámbito
rural, a pocos kms. de Burgos, en una pequeña Escuela agrícola. 20 años
más tarde se cerró la citada obra, esperando que algún día se podría
trabajar en la capital.

Seminario
«San Jerónimo»
La
Comunidad
de Fuentecillas
Y así llegamos a 1987, la Familia
Salesiana prepara la Celebración del Centenario de la muerte de su
Fundador. Mientras la Familia Salesiana agradece a Dios los 100 años de
fecundidad del árbol salesiano -17.000
salesianos y otras tantas Hijas de María Auxiliadora-, la Inspectoría
de “San Francisco Javier”, una de las más jóvenes de la Congregación,
en esos momentos, con edad media inferior a los 46 años, mira con ilusión
y esperanza el futuro e inicia una nueva obra en Burgos en el Politécnico
P. Aramburu.
Un año más tarde, el
entonces Rector Mayor, D. Egidio Viganó, en las instalaciones del Politécnico
P. Aramburu, recibe la 1ª profesión de 16 novicios pertenecientes a
las Inspectorías de Bilbao, León y Madrid. Es como la primera piedra
del nuevo Centro de Estudios Filosófico interinspectorial, que las 3
Inspectorías esperan poder afiliar a la Universidad Pontificia de
Salamanca.

Entrada de la
casa
Durante el curso 1988-1989, la nueva
Comunidad, con 25 estudiantes y 8 profesores-formadores, vive en el
Seminario Mayor diocesano “San Jerónimo”. Durante ese primer curso
falleció repentinamente el Sr. Inspector de Bilbao, el burgalés D.
Federico Hernando, figura decisiva en la fundación del Postnoviciado en
nuestra ciudad.
Para el curso siguiente
1989-90, la Comunidad se divide: las provincias de León y Madrid se
acomodan provisionalmente en la C/ Calleja y Zurita, mientras la
Inspectoría de “S. Francisco Javier” recala en el paseo de las
Fuentecillas. Componen la comunidad: 5 sacerdotes, 1 tirocinante y 11
estudiantes postnovicios. Hasta el mes de abril la comunidad comparte
algunos locales con la comunidad de P. Aramburu. Fue en la Semana de
Pascua, un 12 de abril cuando se comenzó a realizar toda la vida en la
renovada casa de Fuentecillas. Es una estructura familiar, unida a otras
casas, pero con independencia total de las mismas. La comunidad está
compuesta por 22 hermanos: 6 sacerdotes y 15 postnovicios.

Comunidad
en plena faena
Durante el curso 1990-1991 la comunidad
está formada por 22 hermanos: 6 sacerdotes y 16 postnovicios. Al
finalizar este curso, la Sagrada Congregación para la Educación de la
Fe, con fecha 15 de julio, nos comunica, a través de su Rector , la
Afiliación de nuestro Instituto de Filosofía a la Universidad
Pontificia de Salamanca por un período de 5 años.
Durante varios cursos se observa una
disminución paulatina, bajando a 13 hermanos en el curso 1993-94 y
llegando al número más bajo en el curso 1994-1995. En los años
siguientes la variación oscilará entre un máximo de 11 y un mínimo
de 8 hermanos.

Vista
exterior de la Comunidad
En estos 14 años han acompañado la
marcha de esta comunidad de formación 4 Inspectores. Han dirigido la
casa 3 directores y han seguido la marcha de los formandos 7 sacerdotes.
Los postnovicios han sido 40.
Isidro Revilla, sdb |
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