El Monte Plano es una altiplanicie situada al SO de la ciudad.
Comprende una superficie de 1.100 hectáreas (12.240 robadas) y una longitud de
5 km. Administrativamente está repartido en partes iguales entre los municipios
de Tafalla y Olite,
formando parte de los bienes comunales. Es una de las
últimas terrazas de monte encinar y la masa boscosa más meridional de Navarra.
A pesar de los numerosos usos y presiones que ha recibido a lo largo del tiempo
y que ha tenido como resultado la degradación de los ecosistemas originales
(talas y carboneo, pastoreo, roturaciones, repoblaciones, vertederos,
extracción de gravas...), todavía alberga notables extensiones de coscojares y
enebrales y algún rodal de carrasca bien
desarrollado.
Las terrazas fluviales culminan en el Plano, extensa meseta de aluvión, con sedimentos de cantos rodados sobre margas (rocas carbonatadas, otro tipo de rocas sedimentarias), que se prolonga hacia el término de Olite. Con ella forman unidad las altiplanicies residuales de la Celada (fotografía superior) y San Cristóbal o Las Cruces, separadas entre sí por la erosión de los flancos o caídas. En un extremo del Alto de las Cruces estaba la ermita de San Cristóbal -con cripta medieval excavada en la gravera- que mantuvo ermitaños hasta después del XVI y desapareció el siglo pasado, aunque aún quedan vestigios de ella. Allí los pinos simplemente sobreviven a los vientos y a la sequía. Algunos ejemplares son auténticos bonsáis, pues en treinta años sólo se han desarrollado unos pocos centímetros.
Los valores de El Plano son diversos, entre otros:
La singularidad geológica y geomorfológica por el hecho de tratarse de una antigua terraza del Cidacos, diseccionada y aislada del valle.
Es la última superficie de grandes dimensiones de bosque de propiedad comunal que nos queda.
Su vegetación natural se encuentra en relativamente buen estado de conservación.
Su cercanía al núcleo urbano lo hace un lugar de esparcimiento frecuentemente visitado.
Las posibilidades de aprovechamiento didáctico que ofrece.