El Monte Plano se corresponde con el nivel superior de una
terraza, formada por los depósitos fluviales dejados por el Cidacos en su
margen derecha. La corta distancia que media entre los cursos inferiores del
Arga y Cidacos y e
l
escaso relieve por los que discurren, dan pie a pensar que la terraza era el
antiguo lecho común de los dos ríos que uniría sus cauces a la salida de las
sierras. El Plano se corta bruscamente por los flancos o cuestas que
reciben el nombre de faldas o caídas. Las del SO, más abruptas, caen sobre El
Saso (fotografía de la derecha). En el extremo SO se abre la
hondonada de Cabriteras, por la que desciende el camino hacia El Saso.
En esta banda meridional, el borde SO recibe el nombre de Las Zorreras
por las madrigueras en que criaban los zorros; en su ángulo SO se alza el Alto
del Predicadero. Cerca se encuentra la casa-chalet construida en 1977, ahora al
servicio de los vecinos.
El Barranco de Vallacuera nace en el corazón del Monte Plano. En su origen fue un torrente que se abría paso entre las terrazas hasta llegar a desaguar al Cidacos. Hoy es un lecho muerto que sirve como salida para las aguas excedentes de las tormentas. En su recorrido por el Monte Plano excavó un pequeño valle que como una cicatriz discurre por el monte en lo que llaman La Hoya Grande (fotografía inferior), en el término de Olite.
El suelo, constituido por un conglomerado de cantos fuertemente cementados, forma un horizonte petrocálcico a poca profundidad, bastante fracturado. A este horizonte se le denomina costra, y a los fragmentos, piedra de almendrón. En el raso del monte se divisan grupos de piedras de almendrón sacadas de las tierras de labor, así como cabañas construidas con este material. En general se trata de tierras pedregosas y pobres.
A
poca profundidad aflora la capa de gravas sueltas. La capa impermeable de
arcilla permite la formación de diversas balsas repartidas por el bosque.
Algunas de ellas han servido desde antiguo para abrevar el ganado y como puestos
de caza.
Dada la calidad geológica de la altiplanicie, no existe en toda ella ningún manantial, puesto que los depósitos de cantos rodados absorven todo el agua. Al llegar a las capas menos permeables, las aguas tienden a aflorar en las faldas noroccidentales (Fuente de Resano), y meridionales (Fuente de Cabriteras).