HOY NOS RECIBE: CLAUDIO GRAGERA CORDON. Auxiliar de Farmacia.

Claudio Gragera Cordón Recorte del periódico de la época en la que puede observarse a su Madre imponiéndole la Insignia de oro de la Asociación.
Claudio Gragera Cordón, nuestro protagonista, nació
en el seno de una familia que siempre vivió cercana a la Farmacia.
Su padre, Alejandro Gragera, fue un insigne Auxiliar extremeño al
que todavía recuerdan con respeto y admiración en la ciudad
de Montijo. La tradición familiar siguió y, junto a su padre,
no solo Claudio, también su hermano Alejandro, continuaron, convirtiéndose
en ejemplos a seguir.
Mas de 50 años avalan su dilatada experiencia al
frente de una Farmacia, desde Monovar (Alicante), Miajadas (Cáceres)
hasta llegar a Madrid, primero al paseo de Extremadura y finalmente a la
farmacia de la calle Ricardo Ortiz donde trabajó 29 años
ininterrumpidos. Como no podía ser menos, atrajo al mundo de la
farmacia a sus hijos Paco y Mari Carmen a quienes, con sus dotes didácticos
enseñó las buenas artes de esta noble profesión; como
recuerda su propia hija "mi padre lo dio todo por la farmacia porque
era su vocación".
A sus 79 años, aquejado de una dolencia respiratoria
conserva, ante todo, su lucidez mental y nos hace un repaso histórico
de las vivencias y experiencias acumuladas en la Farmacia. "Fue muy
duro vivir la posguerra, trabajando 24 horas diarias, viviendo en la propia
Farmacia y viendo la penuria y las desgracias que acompañaban a
vecinos y clientes. Me levantaba a las 7 de la mañana para preparar
sulfato de cobre para las viñas, en grandes cantidades, y continuaba
trabajando todo el día poniendo todo my empeño en solucionar
problemas a la gente humilde que no tenían nada, solo desnutrición
y pena; veníamos de una guerra. Antes no había Convenio,
ni se discutía las horas de trabajo; era impensable que en un pueblo
pudiera estar cerrada la Farmacia, y tú siempre al pie del cañón;
ya te he dicho que durante un buen tiempo, hasta que vine a Madrid, mi
casa era la Farmacia."
COORDINADORA. ¿ Qué diferencias mas
notables encuentras entre la Farmacia de antes y la de ahora ?
CLAUDIO. De la Farmacia de las pastillas de goma, los sellos, las fórmulas, el vino de quina, las cataplasmas, la penicilina y el nacimiento del seguro de enfermedad, a la de hoy, media un abismo.
Antes se fiaba porque no había dinero, no había cultura sanitaria, ni medios, por eso la Farmacia jugaba un papel fundamental en la búsqueda de soluciones a la enfermedad.
Hoy es completamente distinto, existen grandes medios de difusión, mas cultura y por tanto prevención de las enfermedades, y la Farmacia cumple un papel fundamental de atención primaria en lo que se refiere al medicamento. Existe mayor control sobre los efectos secundarios de los medicamentos y mayor seguridad en la dispensación, no en vano, tenemos una ley específica que evita cualquier tipo de irregularidad.
Hoy los Auxiliares, por lo menos, tienen derechos y saben
exactamente sus obligaciones. Antes servíamos para todo y, ahí
estaba la trampa, éramos imprescindibles tal y como estaba montado
el sistema. Ha sido muy importante, creo yo, el nacimiento de las Asociaciones
de Auxiliares, las cuales significaron tener un referente a donde acudir
para resolver nuestros problemas, que eran muchos.
COORDINADORA. ¿ Como eran las relaciones
con el jefe ?.
CLAUDIO. Son etapas bien distintas; entre los años 40 y 60, el Auxiliar estaba al frente de la Farmacia y era el que hacía todo: compras, ventas, control de la economía, y despachaban con el jefe de vez en cuando, puesto que este dedicaba su tiempo a otros menesteres como: a sus propias fincas, viajes a visitar a familiares, estudios etc. Los Auxiliares de aquellas épocas, éramos considerados y respetados; nos conocían como Don tal o cual, el de la Farmacia. Era muy sacrificado y tenías que tener mucha vocación puesto que no podías ni terminar de ver una película en el cine, siempre había que atender a alguno. Por tanto el jefe no tenia mas remedio que considerarnos por la calidad y la dedicación de nuestro trabajo.
A partir de los años 60 se fue notando un cambio, aunque seguimos siendo los Auxiliares quienes hacemos las guardias y mantenemos unos contactos con los clientes muy cercano. En esta época se fichaba al buen Auxiliar de Farmacia, y el jefe mantenía una relación muy paternal con su empleado, lo que, a veces, significó una comunión de ideas muy particular.
Hoy, por lo que me cuentan, creo que todo esto está
cambiando por la irrupción en el mercado de trabajo, propio de la
Farmacia, de los farmacéuticos asalariados que asumen funciones
directivas, como antes lo hacíamos los Auxiliares.
COORDINADORA. ¿ Dices Claudio, que las Asociaciones
aparecen como algo importante para vosotros ?.
CLAUDIO. Veníamos de una dura posguerra
cargada de dolor, injusticias, racionamiento, división; en definitiva,
no teníamos nada. Las diferencias sociales eran enormes, con una
mayoría que no sabía como atender a sus necesidades vitales.
No había, para los Auxiliares de Farmacia, referentes; y aparecen
grupos de compañeros en Alicante, Cataluña, Madrid y otras
poblaciones, que deciden formar Asociaciones para unirnos y resolver nuestros
problemas. Eran muy valientes, porque el momento no era el más propicio,
y dejaron un testigo que ha servido, para que esta profesión siga
hoy siendo profesión farmacéutica. Siempre recordaré
el trato recibido de la Asociación de Madrid.
COORDINADORA. A propósito, usted fue protagonista
en portada de varias publicaciones de la época, años 60,
entre ellas la revista NODO, por salvar a un joven de una leona que iba
a ser trasladada a la casa de fieras del Retiro. ¿ Cuéntenos
como fue esa gesta ?.
CLAUDIO. Simplemente hice lo que debía,
intentar salvar a aquel joven de las fauces de una leona que estaba en
una caja con barrotes y que iba a ser cargada en un camión para
trasladarla a la casa de fieras del Retiro. Este chico, metió la
mano para tocar al felino y este, agarró su brazo en un intento
de comérselo; y yo, que pasaba por allí, oí los gritos
apresurándome corriendo al lugar del suceso. Cogí un hierro
que había cercano, y se lo introduje en la boca al animal, desistiendo
este de su instinto soltando al muchacho, el cual cometió una imprudencia
típica de su edad. Esto significó un sinfín de llamadas
de diarios y revistas siendo muy comentado en Madrid en una época
donde la heroicidad estaba de moda.
COORDINADORA ¿ Sus compañeros le
homenajearon por este hecho ?.
CLAUDIO. Si, así fue, mis compañeros de la Asociación de Madrid, con mucho cariño, quisieron agradecerme lo que había hecho, y me otorgaron la insignia de oro de la Asociación.
Para mí significó algo muy importante porque,
mas que un héroe, me sentía parte de una profesión
que me decía: "gracias por tu solidaridad que, en definitiva, es
la de los Auxiliares de Farmacia que siempre queremos el bien". Si, fue
muy bonito recibir el aliento de tus compañeros y saber que están
ahí como colectivo.
COORDINADORA. ¿ Como son hoy los Auxiliares
?.
CLAUDIO. Completamente distintos. Antes se aprendía todo en la Farmacia, y era el Auxiliar el que enseñaba al aprendiz. Hoy existe un titulación que ha costado muchos años de lucha pudiéndose aprender la profesión en centros educativos. También existe una norma que establece la forma de laborar. Hoy ya no se hacen casi ninguna formula magistral; los de antes éramos verdaderos expertos, siendo especialistas en la elaboración de preparados.
Había estudiantes de Farmacia que acudían a las Oficinas a pedir a los Auxiliares que les enseñaran los trucos para hacer una determinada fórmula.
Estamos en la era de la informática y esto ha revolucionado todo y, como no, ha llegado al Auxiliar, que ahora se llama Técnico.
Yo creía que esta profesión desaparecería,
pero veo que no; sigue y así debe ser. No puede desaparecer una
profesión cargada de historia, hay que seguir luchando por su existencia
y adaptación al progreso.
COORDINADORA. ¿ A cuantos has enseñado,
Claudio ?.
CLAUDIO. A muchos, y a todos intenté transmitir toda mi experiencia tratando de conseguir que cuando llegara la hora de ir a otra Farmacia a desempeñar su labor como Auxiliar tuviera éxito en su quehacer y responsabilidad.
De mi familia, he tenido el honor de enseñar esta
profesión a mis hijos Paco y Mari Carmen que sigue siendo Auxiliar.
Igualmente aprendieron a mi lado mis sobrinos Angelines, Angel y Luis.
COORDINADORA. Claudio, estamos ya en la recta final
de esta entrañable charla. ¿ Que tiene que decir, por último,
a los que hoy tienen el testigo de esta profesión ?.
CLAUDIO Que aprovechen la vida y la vivan intensamente. Que no les importe ser buenos y desinteresados. Que potencien la amistad y sean generosos. Que no olviden la importancia que tiene la familia y el afecto entre sus miembros. En el terreno propio del Auxiliar de Farmacia o Técnico, que se preocupen por sus derechos y que no dejen que esta profesión muera porque es digna, válida y necesaria.
Por último desearos a todos, mis queridos compañeros,
jubilados o en activo, que tengáis salud y mi agradecimiento personal
por concederme esta deferencia de poder dirigirme a todos vosotros.
NOTA: En el momento de publicar esta entrevista, Don
Claudio Gragera Cordón, se encuentra convaleciente de una intervención
quirúrgica. Desde SOPORTE le deseamos un pronto restablecimiento.