INTRODUCCIÓN

            El concepto de salud mental es un concepto más amplio que la simple ausencia de enfermedad: hace referencia a un estado de bienestar y óptimo desarrollo de la persona. La Federación Mental define la salud mental como "el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes". Según esto, podríamos decir que se puede tener salud teniendo una enfermedad o se puede estar poco sano a pesar de no tener enfermedad alguna; todo dependería de lo que se hace en ambas circunstancias.

            En la salud mental influyen factores biológicos, factores ambientales y la propia participación o elección de la persona, así como la interacción resultante de todos ellos a lo largo de todo nuestro desarrollo, en la cual están incluidos nuestros conocimientos y nuestras experiencias. Todo ello va determinando nuestra salud mental y configurando nuestra personalidad o particular forma de percibir el ambiente, pensar sobre el entorno y relacionarnos. En edades infantiles, al igual que ocurre en ciertas patologías que incapacitan a la persona para alcanzar la madurez, conservarla o incluso que impidan actuar conforme a ella, la persona está con menos protección  frente al ambiente siendo poco relevante, aunque generalmente presente, su participación personal, si bien pueda ser difícil en cada caso determinar su cuantía. A medida que la persona va adquiriendo formación y madurez, va adquiriendo protagonismo su participación, la persona va tomando conciencia de la gran influencia de sus decisiones y elecciones en su propio curso vital. No estamos determinados biológica ni ambientalmente.

             Nos encontramos en el momento actual con unas capacidades potenciales que hemos desarrollado en mayor o menor medida,  una serie de limitaciones producto, bien de nuestra constitución, o bien de la forma en la que hemos afrontado los acontecimientos, en un momento en el que contábamos con unos determinados recursos personales. Todo lo que hemos ido viviendo y decidiendo  nos ha ido condicionando en un sentido u otro.

            Dada la interacción de todos los factores implicados en la salud mental puede incidirse en cualquiera de ellos o bien en todos ellos. El abordaje desde varios ángulos no es incompatible sino que, por el contrario, al igual que ocurre en el abordaje de enfermedades mentales, puede ser necesario. Con respecto a los factores biológicos, cada día avanza el conocimiento de factores que influyen en la salud mental y, en concreto, en ciertos rasgos de personalidad. Con respecto a los cambios ambientales, creo que estos se derivan de los cambios individuales y si quisiéramos incidir en ellos siempre será a través de nuestro propio cambio personal.

             Independientemente del complejo origen de nuestras actitudes actuales, creo saludable la adopción, en principio consciente, de una serie de actitudes que favorecerían un mayor desarrollo de las cualidades que cada persona posee, así como la superación de sus limitaciones e incluso le acercarían, si la persona lo requiriese, a otro tipo de tratamientos de los cuales sería un buen complemento.

            En las siguientes páginas expondré las actitudes que creo más saludables, así como su implicación en algunas situaciones, con la intención de que sirvan de punto de reflexión al lector.