I.
INTRODUCCIÓN
Los trastornos de pánico o
trastornos por angustia constituyen una categoría diagnóstica reciente (1); son
cuadros frecuentes y producen una repercusión económica y social
importante. Según datos facilitados por
el Epidemiologic Catchment Area (ECA), la prevalencia del trastorno de pánico
en la población oscila alrededor del 1.6% (2).
La característica principal de estos
trastornos es la aparición de "ataques de pánico"; su curso clínico
suele ser crónico, con fluctuación de la sintomatología. Los pacientes suelen
desarrollar ansiedad anticipatoria y evitación fóbica, lo que conlleva una
importante limitación de su actividad social, laboral y de la vida de relación.
El tratamiento de estos procesos es
principalmente farmacológico. Su efectividad a corto plazo es adecuada. Los
fármacos que exhiben una actividad serotonérgica, han demostrado ser efectivos
en el tratamiento a corto plazo, por lo que se ha implicado al neurotransmisor
5-HT en la patogenia de la enfermedad.
En
la actualidad, la actividad serotonérgica central puede estimarse únicamente de
modo indirecto a través de ciertos tests, entre los que destacan las pruebas
neuroendocrinas, es decir, la valoración de la respuesta hormonal tras un
estímulo farmacológico (3).
A
pesar de la homologación de criterios para el diagnóstico de este trastorno,
los resultados de la investigaciones tratando de implicar a los
neurotransmisores en general y a la serotonina en particular, son bastante
discordantes, poco concluyentes e insuficientes.
En
este trabajo se plantea un estudio con pacientes con trastornos por angustia
bien caracterizados. Se utiliza un test de estimulación neuroendocrina con un
agente específico para el sistema serotonérgico, la clomipramina.
Se pretende con este estudio una
mayor comprensión de la patogenia de esta enfermedad, y las implicaciones
terapéuticas derivadas de ello.
Para la correcta comprensión de este
problema, expondremos a continuación una revisión bibliográfica de todos los
aspectos de esta enfermedad.