"Se
ha probado sin género de duda que el fumar es una de las principales causas de
las estadísticas" (Fletcher Knebel)
El autor señala las dos características de las personas que trabajaron con
él durante muchos años en agencias de publicidad. La primera, no tenían miedo
(ver capítulo siguiente). La segunda, eran extremadamente curiosos. Curiosos
insaciables sobre cómo son las cosas, cómo funcionan. Sobre todas las cosas.
Esa excesiva curiosidad, esa "necesidad de saber",
algunos la consideran más una maldición que una bendición. No tienen razón.
Porque "el general conocimiento sobre la vida y los hechos", los
"viejos elementos" de los que hablaba James Webb Young son los que
permiten generar ideas. Cuantos más elementos se tienen, más ideas se tendrán,
si se acepta que "una idea no es más ni menos que una combinación de
viejos elementos"
Hay que forzarse por tener curiosidad por todo. Cada día. Deliberadamente.
Ray Brandbury dijo al autor que, desde que tuvo 12 años, cada día leí una
novela corta, un ensayo y un poema. Una cosa leída hace 20 años puede
"colisionar" (en expresión de Bradbury) con lo que se leyó ayer para
producir una idea que sirva de base a una historia. Hay dos maneras de forzarse
a conseguir más "viejos elementos": 1.
Salir de las rutinas
2. Aprender a ver

SALGA DE SUS RUTINAS
Naturalmente, hemos de admitir que todos tenemos rutinas, que seguimos las
huellas. Hacemos las mismas cosas, a las mismas horas, de la misma forma, todas
las mañanas. Leemos las mismas secciones de los diarios. Vamos a la oficina por
la misma ruta. Compramos las mismas cosas en el supermercado. Vemos los mismos
programas de televisión.
Y como estamos en una rutina, registramos en la mente las mismas cosas que
ayer: las mismas visiones, los mismos olores, los mismos gustos. Es cierto que
siempre surgen cosas nuevas. Pero estas cosas surgen a pesar de lo que estamos
haciendo, no gracias a lo que estamos haciendo.
La magia de ver... Jack y un amigo tomaban habitualmente una copa en un bar.
Un día el amigo preguntó: "¿Cuántas cajas registradoras hay?".
"Una". "No, tres". "¿Cuántas personas detrás de
nosotros?". "Cuatro". "Doce". Desde entonces, desde
hace años, practican el juego. Durante 10 minutos toman una cerveza y echan una
vista alrededor. Luego preguntan: "¿Cuántas botellas hay en la estantería
inferior?". "¿Cómo va vestido el cliente de la primera mesa?".
"¿Qué marca de coñac está tomando el de la esquina de la barra?".
Después de dos meses de practicar, eran capaces de dar respuesta a todo. La
magia de ver...
"Cómo me gustaría dibujar...", le dijo a un amigo que dibujaba
una silla. "¿Es que no puedes?". "No sé. Si la dibujo, me saldrá
una gallina...". "Pero... ¿no sabes escribir tu nombre, números? ¿Tienes
artritis, o dislepsia, o el baile de San Vito? Si quieres dibujar una silla haz
esto: mírala durante 10 minutos, grábala en tu mente, estúdiala. Analiza su
diseño, su forma, su tamaño, sus materiales, su construcción, sus colores.
Mira cómo encajan las piezas. Las que se curvan hacia dentro y hacia fuera.
Concéntrate. Toma notas mentales. Nota que el respaldo es más largo que las
patas. Que el asiento es más ancho que el respaldo. Que la parte de adelante es
más corta que la parte de atrás... Aprenderás sobre una silla más en 10
minutos que en el resto de tu vida. Y al final serás capaz de dibujar algo que
se parecerá a lo que has visto".
No se quiere decir que se puede recordar todo lo que se ve. No que todos sean
tan buenos dibujando. Pero sí que siendo curioso, aprendiendo a ver, se
recordará más y se verá más de lo que pueda imaginar. Y cuántas más cosas
recuerde, más posibilidades tendrá de combinarlas para generar ideas.
He aquí cómo empezar: Mañana, al ir al trabajo, o en el descanso, cómprese
un bloc... gordo. Y cada día anote algo que haya visto. Si quiere escribir
sobre ello, tanto mejor. Esto es lo que siempre han hecho Thomas Wolfe y tantos
otros escritores. Cuando el bloc esté lleno, siéntese y léalo. Entonces
empiece a llenar otro bloc. Y otro. Y otro. Así durante el resto de su vida.
Si Vd. sigue las rutinas o deja que solo afloren las novedades que surgen, no
tendrá la variedad de bases de datos que se precisan para tener nuevas ideas.
André Gide trataba de leer todos los meses un libro sobre un tema que carecía
de interés para él. ¿Lo hace Vd.? Hágalo por lo menos una vez. Oiga en el
coche una emisora que nunca escuchó. Estudie latín. Pida algo en el
restaurante sin saber qué es. Lea un libro infantil, o vuelva a leer "La
muerte de un viajante". Vea una película que no le gusta. Naturalmente, no
se trata de hacer todo esto, sino algo de esto. Louis L. Armour decía: "Si
quiere ser creativo, vaya allí donde le conducen sus preguntas. Haga cosas.
Tenga una variedad de experiencias".
Si Vd. hace todos los días el mismo recorrido en coche, a pie, en vehículo
urbano, es evidente que tendrá un conocimiento más limitado de la ciudad que
si cambia con frecuencia. ¿Para qué? Para ver cosas nuevas, experimentar
sensaciones nuevas. Para tener más "inputs" para generar ideas.
APRENDA A VER
Cuando el autor era niño, solía jugar con sus hermanos en los viajes en
coche con sus padres, al "caballo blanco". Ganaba el que veía en el
trayecto el mayor número de caballos blancos. Lo interesante es que cuando Jack
Foster jugaba al "caballo blanco" los veía, pero no veía ninguno
cuando no jugaba. La razón es sencilla cuando los miraban, los veían. Cuando
no los miraban, no los veían. Lo mismo ocurre cuando compra un coche: ve coches
de su marca y modelo por todas partes.
Sigue en el capítulo 8. Figarse objetivos
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