Comentario de texto de "Erase un hombre a una nariz pegado" de Quevedo:

  1. Erase un hombre a una nariz pegado, A
  2. érase una nariz superlativa, B
  3. érase una nariz sayón y escriba, B
  4. érase un peje espada muy barbado. A
  5. Era un reloj de sol mal encarado, A
  6. érase una alquitara pensativa, B
  7. érase un elefante boca arriba, B
  8. era Ovidio Nasón más narizado. A
  9. Erase un espolón de una galera, C
  10. érase una pirámide de Egito, D
  11. las doce Tribus de narices era. C
  12. Erase un naricísimo infinito, D
  13. muchísimo nariz, nariz tan fiera C
  14. que en la cara de Anás fuera delito. D

Cada verso es una unidad independiente de la que le precede y le sigue, excepto los versos 13 y 14.

En cada verso , Quevedo instalado un objeto distinto, relacionado con el objeto central mediante una metáfora.

El tema tratado, por medio de metáforas, se somete a rápidas y múltiples transformaciones.

Buena parte del soneto está montado sobre dos bases, cambiando de sentido según se mire. Los versos giran sobre lo sutil de una palabra o expresión disémicas:

La nariz sayón (v.3) es el primer caso de doble sentido.

El segundo sustantivo: escriba conporta otras dos notaas alusivas

Todas estas insinuaciones han cabido en un verso, en dos pañabras, sobre las que quevedo ha acumulado todo su formidable sentido del idioma

En el verso 4 hay un primer equívoco con peje que juega con sus dos sentidos:

Pez

Hombre astuto

El verso puede correr, pués, por dos caminos.

El efecto cómico gira, pués, sobre la dilogía de barbado, que se dice a la vez de "quien tiene barabas en el rostro" y del "pez dotados de aletas o cartílagos llamados barabas"

El verso 5 está también lleno sugerencias. La alusión al reloj de sol evoca enseguida a la nariz hiperbólica mal encarado alude a la vez a dos o quizá tres significados:

Aquel individuo, pues, parecía un reloj de sol, cuya aguja (de laraga nariz) seguía una dirección anómala, y era al vez, sombrío y de mala catadura

El verso 7, bajo su transpariencia oculta una doble alusión:

Ya está claro el problemático verso que significa a la vez:

En el verso 14 aquella nariz hubiera sido demasiado grande hasta para Anás, es decir, de un judío; pero un judío muy peculiar cuyo nombre se puede explicar por una caprichosa etimología: A -nás, que significa sin nariz. Es decir, que tan descomunal era el apéndice, que hubiese resultado excesivo hassta en el rostro de un riguroso chato.

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